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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Leticia Robles Silva, Felipe Vázquez Palacios, Laureano Reyes Gómez e Imelda Orozco Mares (2006), Miradas sobre la vejez: Un enfoque antropológico]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Leticia Robles Silva, Felipe V&aacute;zquez Palacios, Laureano Reyes G&oacute;mez e Imelda Orozco Mares (2006), <i>Miradas sobre la vejez. Un enfoque antropol&oacute;gico</i>. </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, El Colegio de la Frontera Norte y Plaza y Vald&eacute;s, 314 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ma. del Carmen Castro V.* y Minerva Ponce Mendoza**</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesora&#150;investigadora del Programa Salud y Sociedad de El Colegio de Sonora. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ccastro@colson.edu.mx" target="_blank">ccastro@colson.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Alumna de la maestr&iacute;a en Ciencias Sociales especialidad en Salud de El Colegio de Sonora. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mponce@posgrado.colson.edu.mx" target="_blank">mponce@posgrado.colson.edu.mx</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Miradas sobre la vejez. Un enfoque antropol&oacute;gico</i> representa un esfuerzo de investigaci&oacute;n serio y un aporte importante a los estudios sobre la vejez en M&eacute;xico. Roberto Ham Chande, coordinador general del proyecto, se&ntilde;ala en el pr&oacute;logo la ausencia de este tipo de investigaciones, ya que el inter&eacute;s en el envejecimiento en M&eacute;xico, documentado desde la d&eacute;cada de 1970 en su rasgo demogr&aacute;fico y actuarial de los recursos de la seguridad social, se hab&iacute;a analizado escasamente en su interrelaci&oacute;n con otros campos como la salud, desde un enfoque antropol&oacute;gico. Los trabajos presentados aqu&iacute; parten de este v&iacute;nculo, y giran alrededor de cuatro temas principales: los estatus y roles de la poblaci&oacute;n envejecida; las representaciones sociales de la vejez; el papel de la religi&oacute;n en estas etapas de la vida y el cuidado de los ancianos, como tarea cotidiana y parte de los ciclos familiares (p. 15). La presente es una obra colectiva, dividida en dos partes: la primera contiene tres trabajos escritos en equipo y la segunda incluye cuatro; todos los autores participan en el apartado de conclusiones. La obra est&aacute; enmarcada en el proyecto Demograf&iacute;a de las edades avanzadas: implicaciones para el desarrollo y bienestar, realizado entre 2002 y 2004; integrado por cinco subgrupos de investigaci&oacute;n, los autores de este libro pertenecen al de antropolog&iacute;a sobre la vejez.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La rese&ntilde;a se organiza a partir de la descripci&oacute;n de cada uno de los trabajos, con &eacute;nfasis en el objetivo &uacute;ltimo de la obra: analizar el envejecimiento a la luz de un enfoque antropol&oacute;gico e incluir la salud de la poblaci&oacute;n. El primer apartado es la introducci&oacute;n, donde se sientan las bases te&oacute;ricas comunes, se describe el panorama de c&oacute;mo se ha estudiado la vejez en el mundo y en M&eacute;xico, y se se&ntilde;ala de manera breve qu&eacute; esperar de cada texto sobre los asuntos mencionados. Los autores reconocen cuatro temas predominantes: el comportamiento demogr&aacute;fico, las pensiones, las condiciones de salud de la poblaci&oacute;n anciana y las relaciones sociales. Todos ellos privilegian dos visiones: la referente a la vejez como un problema social y la que parte de una mirada macrosocial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vejez como problema social genera otros fen&oacute;menos, y el argumento reiterado de que se le califique como tal es el aumento de su poblaci&oacute;n, que es reflejo de la "transici&oacute;n demogr&aacute;fica": m&aacute;s ancianos y menos ni&ntilde;os, ocasiona problemas econ&oacute;micos y la competencia por los recursos sociales para la atenci&oacute;n entre los distintos grupos de edad, as&iacute; como el aumento del empobrecimiento y la desigualdad entre los viejos, sobre todo de las ancianas. Dichos abordajes aluden a la vejez como experiencias, representaciones y percepciones individuales que es necesario hacer visibles. Los autores se&ntilde;alan que su inter&eacute;s principal es c&oacute;mo se expresa la interioridad de la vejez, es decir, cu&aacute;l es la experiencia de "ser un viejo en el mundo moderno de hoy" (p. 28). El posicionamiento te&oacute;rico de los trabajos parte de la fenomenolog&iacute;a, la teor&iacute;a cr&iacute;tica y la econom&iacute;a pol&iacute;tica, que dan cuenta del asunto de la experiencia y la producci&oacute;n de las acciones con sentido, as&iacute; como de las tensiones sociales entre los intereses p&uacute;blicos y las preocupaciones privadas. Los sujetos de estudio son los ancianos pobres, pues conforman la mayor parte de esta poblaci&oacute;n, con el argumento principal de que al a&ntilde;adir pobreza a la vejez, las condiciones de desigualdad y exclusi&oacute;n social de ellos se agravan; adem&aacute;s, pertenecen a una generaci&oacute;n que acaso posea las siguientes caracter&iacute;sticas particulares: tener un origen rural, expresado en sus valores y subjetividad; haber sido socializados en una tradici&oacute;n familiar fuerte y una clara divisi&oacute;n sexual del trabajo; haber participado en la urbanizaci&oacute;n de las ciudades y enfrentado transformaciones sociales, econ&oacute;micas, culturales y tecnol&oacute;gicas importantes, de la segunda mitad del siglo XX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La introducci&oacute;n cierra con una descripci&oacute;n breve del significado de trabajar en equipo, a pesar de las distancias geogr&aacute;ficas y en cierto modo disciplinarias, y las estrategias empleadas para resolverlas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo "El estudio cualitativo multic&eacute;ntrico: una metodolog&iacute;a heterog&eacute;nea", se&ntilde;ala que se eligieron quince localidades, siete urbanas y ocho rurales, de Jalisco, Guanajuato, Chiapas y Veracruz, en las cuales se identific&oacute; a los ancianos participantes; la diversidad incluida que caracteriza la investigaci&oacute;n se hace presente porque las dos primeras entidades presentan &iacute;ndices nacionales bajos de marginaci&oacute;n y las dos &uacute;ltimas, los m&aacute;s altos. En "La indagaci&oacute;n de las ideas e interpretaciones de la vejez a partir de la propia experiencia" (p. 49), se justifica la metodolog&iacute;a cualitativa adoptada por todos los trabajos, y permite registrar a profundidad la diversidad de situaciones y contextos. Aunque el abordaje cualitativo es com&uacute;n, se adoptaron estrategias metodol&oacute;gicas m&uacute;ltiples.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a la selecci&oacute;n de ancianos y ancianas del estudio, el criterio principal fue la pobreza; la acotaci&oacute;n se bas&oacute; en la experiencia de cada uno de los investigadores, lo que hizo que sus rasgos no fueran exactos entre las diferentes localidades: la pobreza en la ciudad es distinta a la rural, incluso la de una entidad de baja o alta marginaci&oacute;n tiene diferencias particulares. Al final se cont&oacute; con 101 ancianos (58 mujeres y 43 hombres) y se obtuvieron 101 cuestionarios, 127 entrevistas (seguramente porque alguno de ellos fue entrevistado m&aacute;s de una ocasi&oacute;n) ,127 fichas y 17 fotograf&iacute;as. La entrada a campo y el contacto inicial tambi&eacute;n dependi&oacute; de las relaciones institucionales y de las construidas de manera previa por los investigadores con informantes clave en las localidades; en muchas ocasiones fueron estos &uacute;ltimos quienes hicieron el contacto. Las t&eacute;cnicas fueron la entrevista, la observaci&oacute;n y el cuestionario, y se cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de investigadores (as) asociados(as) en el trabajo de campo en Guanajuato, por lo que fue necesario capacitar a las promotoras encargadas de las entrevistas, y partir de una gu&iacute;a lo m&aacute;s inclusiva y clara posible para todos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta interesante c&oacute;mo los investigadores explicitan con detalle la historia metodol&oacute;gica, cuesti&oacute;n poco usual en los trabajos cualitativos, a pesar de ser una premisa de rigor que permite lograr una mayor comprensi&oacute;n. As&iacute;, se describe c&oacute;mo se llev&oacute; a cabo la capacitaci&oacute;n, tiempos, registro cotidiano en el diario de campo, dilemas y ajustes en el camino. En la descripci&oacute;n se aprecian las diferencias y similitudes entre los equipos de las distintas entidades. Se registraron las observaciones hechas por los investigadores sobre s&iacute; mismos durante los encuentros y c&oacute;mo las y los entrevistados(as) muchas veces pidieron no grabar sus llantos, cuando se habl&oacute; de sentimientos que denotaban derrota, tristeza, rabia, amargura o desencanto. Resulta de mayor relevancia leer c&oacute;mo se realiz&oacute; el an&aacute;lisis, a cargo de los investigadores responsables, a partir de un procesamiento general com&uacute;n, como la transcripci&oacute;n literal de las grabaciones de audio, por lo que el an&aacute;lisis es diverso, seg&uacute;n los intereses anal&iacute;ticos de cada uno, pero siempre siguiendo los temas centrales de los estudios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Los ancianos y sus entornos sociales" contiene la descripci&oacute;n sociodemogr&aacute;fica del grupo, como sexo y estado civil; la mayor&iacute;a eran casados. Algunas ancianas solteras contaron el hecho como un designio divino, y algunas agregaron que quiz&aacute; hab&iacute;a sucedido para poder cuidar a sus padres, situaci&oacute;n com&uacute;n entre ellas. La edad promedio fue de 77 a&ntilde;os para los varones y 75 para las mujeres. Respecto al n&uacute;mero de hijos, la mayor&iacute;a tuvo familia numerosa, los ancianos de Chiapas tuvieron m&aacute;s hijos sobrevivientes (7.2 en el medio rural y 7.8 en el &aacute;rea urbana) y los de Jalisco tuvieron menos (2.2); con relaci&oacute;n al tipo, 47.1 por ciento viv&iacute;a en una familia extensa. Pero quiz&aacute; la dimensi&oacute;n de mayor relevancia en la historia de los ancianos del estudio sea la pobreza en su vida, antes que a su vejez.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque se aprecian diferencias particulares, como el grado de pobreza, la similitud compartida alude a las restricciones de vivir al d&iacute;a y la necesidad de seguir trabajando, ya que s&oacute;lo en pocos casos sus hijos les daban dinero. Las semejanzas apreciadas entre los ancianos de todas las localidades, est&aacute;n en raz&oacute;n de ser hombre o mujer, as&iacute; como haber vivido en la ciudad o en el campo; por ejemplo, fue m&aacute;s com&uacute;n encontrar analfabetas en el medio rural que en la ciudad. De igual forma, hallar m&aacute;s varones que hab&iacute;an tenido una vida laboral remunerada, a diferencia de las ancianas, aunque esto es una definici&oacute;n relativa, pues el trabajo desempe&ntilde;ado por ellas, sobre todo en el &aacute;rea rural, era fundamental, al hacerse cargo de los animales dom&eacute;sticos y comercializar sus productos. Aun con esto, 46 por ciento de las ancianas hab&iacute;an sido trabajadoras asalariadas en el sector informal o formal, cuando fueron j&oacute;venes o adultas; en la ciudad se registr&oacute; 64 por ciento en dicha situaci&oacute;n. Fue durante esta &eacute;poca que lograron acumular cierta riqueza (en especial los ancianos), para que los sostuviera en su etapa actual, como contar con una vivienda propia, recibir una pensi&oacute;n y tener acceso a la seguridad social: 67.3 por ciento era due&ntilde;o de su casa, pero apenas 16.8 contaba con pensi&oacute;n, por jubilaci&oacute;n o viudez, pero llama la atenci&oacute;n que ninguno de los ancianos de Chiapas la ten&iacute;a. Del total, 32.6 por ciento contaba con servicios m&eacute;dicos, sin embargo, hay diferencias sustanciales entre las distintas entidades y entre el &aacute;rea rural y urbana. El caso de Chiapas es el m&aacute;s extremo, ya que ninguno de los entrevistados ten&iacute;a acceso a servicios m&eacute;dicos de la seguridad social en el medio rural ni en el urbano. Durante la vejez, las enfermedades cr&oacute;nicas son comunes, a veces no es s&oacute;lo una, sino varias; entre los ancianos del &aacute;rea rural el promedio fue m&aacute;s alto: 1.4 y entre los del medio urbano, 1.2, pero en el &aacute;mbito rural de Veracruz se encontr&oacute; que los ancianos presentaban 2.3 enfermedades cr&oacute;nicas en promedio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cap&iacute;tulo cuenta con una descripci&oacute;n amplia de las condicionantes sociodemogr&aacute;ficas de los ancianos en dos planos: respecto al marco estatal al que pertenecen, pero al detalle de sus situaciones locales, esto hace que los lectores tengan un panorama completo sobre las condiciones de vida de los informantes. Una de las mayores aportaciones de esta descripci&oacute;n densa se refiere a la pobreza presentada en un an&aacute;lisis relacional entre los elementos que la conforman, as&iacute;, se describen datos estad&iacute;sticos de las fuentes nacionales y estatales y una serie de programas de asistencia social dirigidos a la atenci&oacute;n de los ancianos. Es obvio decir que se aprecian diferencias importantes entre las entidades y localidades; Chiapas es de nuevo el caso m&aacute;s extremo de pobreza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte del libro, titulada Mirando a la vejez y sus experiencias, se analizan por separado los temas de la investigaci&oacute;n, de acuerdo con la afinidad y experiencia de los autores. En el cap&iacute;tulo "Estatus social y rol de la ancianidad", Laureano Reyes hace una aportaci&oacute;n acerca de dichos elementos, es una respuesta argumentada emp&iacute;ricamente a la frase que maneja a lo largo del texto "cada quien cosecha lo que siembra" (p. 175). El objetivo del trabajo es comprender la relaci&oacute;n entre roles y estatus establecidos entre los ancianos, se adentra en los ambientes culturales y econ&oacute;micos en los que vive el adulto mayor. A trav&eacute;s de una serie de entrevistas, Reyes sugiere dos periodos de la vejez: la no aceptada (pre viejos) y la declarada (atendida y no atendida).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la vejez no aceptada, el anciano mantiene o afirma tener una salud envidiable, conserva su rol en la sociedad y su estatus es todav&iacute;a alto, sus decisiones son tomadas en cuenta y en ocasiones contin&uacute;a siendo el proveedor principal de la familia. En la vejez declarada, atendida, el adulto mayor ya no es el proveedor principal de la familia, pero goza de los cuidados de sus lazos familiares, rara vez se consultan sus decisiones, pero su presencia en la sociedad sigue siendo respetable. Por el contrario, la vejez no atendida es indicador de pobreza, discriminaci&oacute;n y marginaci&oacute;n. El estado f&iacute;sico de los adultos mayores en esta situaci&oacute;n es deplorable, no tienen un ingreso econ&oacute;mico propio y viven, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, de la caridad. Sus redes familiares y de apoyo social son escasas o nulas y su estatus social es de invisibilidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor de este cap&iacute;tulo construye una definici&oacute;n clara de la carrera hacia la vejez, se entiende como la serie de actividades y acciones que realizan los sujetos en el transcurso de su vida, que se ver&aacute;n reflejadas en su ancianidad, y las cuales les otorgar&aacute;n un rol y un estatus social alto o bajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en los resultados obtenidos en el estudio, se concluye que el mayor soporte en la vejez son las redes sociales y familiares, formadas durante la vida de la persona, indican que un buen funcionamiento de la sociedad es el mejor apoyo para los adultos mayores. Reyes hace distinciones anal&iacute;ticas, entre la vejez rural y la urbana, pero afirma que no hay una distinci&oacute;n clara entre ambas. Para la primera, el estatus y el rol est&aacute;n determinados por la solvencia econ&oacute;mica, los lazos familiares, la salud f&iacute;sica y mental y la herencia que vaya a dejar el anciano en caso de ser var&oacute;n. La feminizaci&oacute;n del cuidado de la salud de los otros es un factor que rige a este contexto, y la cultura define en la mayor&iacute;a de las ocasiones c&oacute;mo ser&aacute;n vistos los ancianos en esta &uacute;ltima etapa de su vida. Por el lado de la vejez urbana, los adultos mayores cuentan con servicios m&eacute;dicos b&aacute;sicos como los asilos, sin embargo, las redes familiares se vuelven m&aacute;s fr&aacute;giles. No hay una distinci&oacute;n clara y total entre ambos contextos, ya que el significado que se da a esta etapa de vida est&aacute; permeado por el culto a la juventud, tanto en el ambiente rural como urbano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo siguiente, titulado "Construcciones sociales de la vejez rural/urbana a partir de la experiencia religiosa", Felipe V&aacute;zquez Palacios explica de manera profunda y a la vez sencilla el tema complejo de la religi&oacute;n, expone como idea principal su utilizaci&oacute;n como estrategia de supervivencia para los ancianos. La religi&oacute;n ayuda a significar y resignificar los distintos procesos culturales, sociales, econ&oacute;micos, psicol&oacute;gicos y dem&aacute;s, a trav&eacute;s de los cuales pasa el individuo; lo auxilia en la dificultad y desintegraci&oacute;n social, para darle una perspectiva diferente a sus &uacute;ltimos a&ntilde;os de vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo del cap&iacute;tulo es analizar c&oacute;mo repercuten las experiencias religiosas en la vida de las personas adultas mayores, por lo que el autor plantea la pregunta "&iquest;C&oacute;mo construyen los ancianos e integran a sus vidas las pr&aacute;cticas y creencias religiosas, ante la complejidad de sus problemas y necesidades en la sociedad contempor&aacute;nea?" (p. 183). V&aacute;zquez sostiene que la religi&oacute;n no es s&oacute;lo un apoyo m&aacute;s para difuminar las ideas alrededor de la vejez, sino una herramienta que les permite reposicionarse en la sociedad y obtener un estatus honorable dentro de ella.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para explicar esto, el cap&iacute;tulo se divide en tres apartados, primero se exponen los estudios pioneros sobre religi&oacute;n y vejez; segundo, las vivencias religiosas y sus formas de manifestarse y tercero, el papel de lo religioso en la vida de los ancianos. La tem&aacute;tica se analiza de dos formas, a) la religi&oacute;n como sistema de lenguaje y pr&aacute;cticas que influyen en el comportamiento y b) como modelo de comportamiento, creado a trav&eacute;s del discurso y el actuar de los ancianos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor explica que en M&eacute;xico no se han realizado investigaciones que involucren religi&oacute;n y vejez, y hace un recorrido a trav&eacute;s de los autores principales que han estudiado esta relaci&oacute;n en otras partes del mundo. Con base en el an&aacute;lisis, se se&ntilde;alan varios puntos importantes sobre el tema. En cuanto a la religi&oacute;n, las ancianas son m&aacute;s creyentes que los ancianos, y son las encargadas de trasmitirla al resto de la familia, principalmente a las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes; el discurso de ellas es m&aacute;s profundo, apropiado y apegado a las ideas religiosas que el de ellos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a las actividades relacionadas con el tema, &eacute;stas se distribuyen de manera diferente entre hombres y mujeres: las ancianas se dedican al cuidado interior y limpieza de los templos, a la oraci&oacute;n por los enfermos y a los cargos de ejecuci&oacute;n de las iglesias. Por su parte, los ancianos cuidan el exterior de los templos y ocupan puestos directivos. El discurso de ambos tambi&eacute;n tiene sus diferencias, mientras que ellas piden en sus oraciones por la familia e hijos, ellos lo hacen por su salud y la soluci&oacute;n de sus problemas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas diferencias entre el discurso y la actuaci&oacute;n entre hombres y mujeres, brindan un panorama de los roles de g&eacute;nero de manera expl&iacute;cita y clara, reforzados por los aspectos culturales que impone la religi&oacute;n. Para ambos, la significaci&oacute;n de lo religioso se ve construida y deconstruida por las relaciones interpersonales y el ambiente cultural en el que conviven a diario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al analizar la religi&oacute;n en los &aacute;mbitos rural y urbano, se encontr&oacute; que en el primero, el grupo social deleg&oacute; el rol religioso de forma exclusiva a un conjunto de ancianos encargados de trasmitir la ideolog&iacute;a religiosa de manera tradicional; mientras que en el ambiente urbano, hombres y mujeres eran m&aacute;s activos dentro de la comunidad religiosa, pero no necesariamente como trasmisores de la religi&oacute;n. En el estudio, V&aacute;zquez hace una comparaci&oacute;n entre evang&eacute;licos y cat&oacute;licos, en donde los modelos se ajustan a las creencias de las ideolog&iacute;as y los modos de comportamiento, y la diferencia principal radica en el compromiso que le otorgan a cada una.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluye que la religi&oacute;n hace que el rol del anciano se reposicione y crezca su estatus social, y as&iacute; la actividad aumenta su calidad de vida. El autor remarca que es importante estudiar la vejez desde esta perspectiva, ya que ayudar&aacute; a comprender c&oacute;mo los ancianos van construyendo su realidad en esta etapa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Imelda Orozco Mares, en el cap&iacute;tulo "Im&aacute;genes de la vejez", explica el significado que los mismos ancianos dan a su estado. Al citar a Pickering (2001), define c&oacute;mo la significaci&oacute;n colectiva de la vejez construye a los sujetos y los hace identificables por grupos sociales (p. 222). En el caso de la adultez tard&iacute;a, seg&uacute;n Pampel (1998), el anciano pasa por dos im&aacute;genes distintas, una de dependencia y otra de persona con conocimiento y experiencia (p. 222). Orozco analiza s&oacute;lo la significaci&oacute;n negativa de las im&aacute;genes sobre vejez de los entrevistados, por dos razones: son las m&aacute;s recurrentes en el discurso y se relacionan con problemas de salud, estado econ&oacute;mico y social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora muestra dos aspectos de la salud, que llevan a una dependencia en la vejez: las capacidades f&iacute;sicas, aunadas a la imagen corporal, y la p&eacute;rdida de las habilidades mentales. En los cuatro estados donde se realiz&oacute; el estudio, no se encontraron contrastes en las descripciones de las im&aacute;genes asociadas con la vejez, expresadas por los ancianos, pero s&iacute; en su repercusi&oacute;n en su estilo de vida (entre lo rural y lo urbano). El inter&eacute;s principal en el trabajo era mostrar c&oacute;mo estaba presente la imagen de la vejez en los y las informantes. Otro rasgo similar eran las representaciones y estereotipos de los ancianos con referencia a la dependencia y vulnerabilidad que sent&iacute;an.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pobreza y vejez est&aacute;n relacionadas, esto hace que las percepciones e im&aacute;genes de los ancianos sobre esta etapa se vinculen sobre todo con la llegada de la jubilaci&oacute;n, ya que son propensos a sufrir problemas econ&oacute;micos por no pertenecer al &aacute;mbito laboral. Pese a que la pensi&oacute;n es un seguro financiero, no alcanza a cubrir sus necesidades b&aacute;sicas, y cuando necesitan pagar alg&uacute;n servicio de atenci&oacute;n para su salud &eacute;sta se reduce de manera considerable, y puede ocasionar situaciones catastr&oacute;ficas para ellos y sus familias. La discriminaci&oacute;n laboral es fuerte, y el mercado de trabajo est&aacute; cerrado casi en su totalidad para los adultos mayores. El apoyo de diversas instituciones funciona en ocasiones, pero el proceso burocr&aacute;tico de los tr&aacute;mites no es siempre el que m&aacute;s satisface las demandas. Otro aspecto importante es la distinci&oacute;n de g&eacute;nero: por lo general las ancianas cuentan con m&aacute;s apoyo que los hombres mayores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orozco concluye que el proceso de envejecimiento va m&aacute;s all&aacute; de simples n&uacute;meros, ya que involucra historias de vida que construyen el significado de este proceso y que en relaci&oacute;n con la vejez, se asocia con la cuesti&oacute;n f&iacute;sica y la disminuci&oacute;n de su situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "El cuidado a los ancianos: la feminizaci&oacute;n de la obligaci&oacute;n filial", es muy interesante; la autora, Leticia Robles Silva, conjunta de una manera contundente c&oacute;mo la feminizaci&oacute;n del cuidado de los ancianos tiene sus ra&iacute;ces en la construcci&oacute;n de una realidad alrededor de los roles de g&eacute;nero, lo concibe como algo com&uacute;n, "normal", y libre de cuestionamientos, tanto en nuestra cultura como en muchas otras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo central del trabajo es conocer la forma en la que este aspecto microsocial, inmerso en la privacidad de las personas, da forma a todo un contexto cultural integrado en cada individuo de manera impl&iacute;cita e incuestionable, y da forma a un significado e interpretaciones colectivas sobre la obligaci&oacute;n filial en el cuidado de los ancianos. Para lograrlo, y sin perder el enfoque de la poblaci&oacute;n de estudio, la autora decidi&oacute; indagar sobre a qui&eacute;nes consideran los responsables de llevar a cabo esta obligaci&oacute;n, pero m&aacute;s importante, qui&eacute;n es el indicado para el cuidado (el cuidador ideal).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La v&iacute;a anal&iacute;tica de la autora denominada "jerarqu&iacute;a de sustituci&oacute;n", indica el orden de los cuidadores; primero, son los c&oacute;nyuges, seguido por los hijos, despu&eacute;s otros parientes y al final los amigos y vecinos. Sin embargo, esta categorizaci&oacute;n tiene tres diferencias importantes entre lo rural y urbano. La primera radica en dos tipos de jerarqu&iacute;as entre ambos &aacute;mbitos, la segunda en la ocupaci&oacute;n del primer puesto en el escalaf&oacute;n y el uso de los asilos, y por &uacute;ltimo la ausencia de los c&oacute;nyuges. Para explicar esto, Robles Silva analiza a estos &uacute;ltimos como cuidadores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se elige al anciano como cuidador se enfocaba principalmente a la pareja, por el conocimiento del cuerpo y la responsabilidad conyugal; no obstante se inclinaba m&aacute;s hacia la elecci&oacute;n de la mujer, por la esperanza de vida de m&aacute;s a&ntilde;os y la divisi&oacute;n sexual del trabajo en el orden de los roles de g&eacute;nero tradicionales. A pesar de ser la elecci&oacute;n ideal del anciano, su ausencia dentro de la jerarqu&iacute;a de sustituci&oacute;n se deb&iacute;a a la p&eacute;rdida de capacidades f&iacute;sicas para ejercer un cuidado id&oacute;neo, y esto da lugar a otros actores dentro de la misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;stos, por lo general, eran los hijos. Un argumento central rondaba en torno a las creencias de los ancianos: lo ideal es que el cuidador sea de su mismo sexo para considerarse aceptable, pues hab&iacute;a que manipular el cuerpo. Pero si por distintas circunstancias lo aceptable no puede cumplirse, se daba lo inevitable, el cuidado por un hijo del sexo opuesto. Estas ideas llevan impl&iacute;citas connotaciones de g&eacute;nero sobre la sexualidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando suced&iacute;a lo inevitable, las creencias se resignificaban para aliviar la tensi&oacute;n producida por la manipulaci&oacute;n del cuerpo por una persona del sexo opuesto, y se otorgaba una definici&oacute;n asexuada y sin relaciones de g&eacute;nero al hijo que asum&iacute;a la responsabilidad, y se le denominaba "buen hijo". No obstante, al referirse al cuidador ideal, no se encontraron diferencias entre el &aacute;rea rural y urbana, ya que en ambos contextos se mencionaba como tal a la hija.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora llega a algunas conclusiones bastante atinadas: se identifica una homogeneidad del cuidador ideal, tanto en el medio rural como en el urbano, a pesar de que el envejecimiento no es un proceso homog&eacute;neo. Otra caracterizaci&oacute;n similar entre los ancianos expresa el orden dentro de la jerarqu&iacute;a de sustituci&oacute;n. El imaginario colectivo sobre el cuidador ideal, referido a mujeres que se dedican del todo al &aacute;mbito dom&eacute;stico de manera tradicional, puede generar tensiones sociales por dos razones: no cumplir con las expectativas de los ancianos y significar un mayor esfuerzo y desgaste f&iacute;sico para ellas, lo que repercutir&aacute; en el estado de salud en sus &uacute;ltimos d&iacute;as. La inclusi&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en el estudio, da un enfoque de an&aacute;lisis nuevo sobre las repercusiones sociales del imaginario colectivo de los ancianos respecto al cuidador ideal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo apartado presenta las conclusiones generales de las investigaciones. La obra es una, pero al mismo tiempo se divide en cuatro estudios, que profundizan sobre alguno de los aspectos. Nos parece que la lectura es clara, si el lector opta por tomar s&oacute;lo uno o dos de los cap&iacute;tulos tem&aacute;ticos, sin embargo, reiteramos la invitaci&oacute;n a incluir la primera parte, ya que en &eacute;sta se plantean las bases te&oacute;ricas, metodol&oacute;gicas y sociodemogr&aacute;ficas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores reconocen que una de las aportaciones principales de la investigaci&oacute;n se refiere al significado de "exclusi&oacute;n social" de la vejez, seg&uacute;n la perspectiva de los ancianos, ya que, sin dejar de lado el elemento econ&oacute;mico, la explican como "el hecho de experimentar una expulsi&oacute;n social y simb&oacute;lica de los espacios y relaciones sociales, los cuales fueron parte de su identidad en las etapas previas de su vida" (p. 288), sobre todo debido a su incapacidad de seguir siendo productivos como cuando eran j&oacute;venes. Ellos consideran que ser excluidos es injusto y denigrante, sin embargo se identifica en sus narrativas la resignificaci&oacute;n de la vejez, acompa&ntilde;ada con ciertas pr&aacute;cticas, como una estrategia de recuperaci&oacute;n de su dignidad como sujetos sociales, y no resignarse a ser tomados como sujetos marginados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro hallazgo se refiere a las diferencias m&iacute;nimas encontradas en las &aacute;reas urbanas y rurales, quiz&aacute; en parte a que la cohorte generacional a la que pertenecen los ancianos de la investigaci&oacute;n tienen sus ra&iacute;ces en su vida en el campo; esta homogeneidad se debe tambi&eacute;n a que los grandes cambios sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos han alcanzado todos los confines geogr&aacute;ficos, y las diferencias entre lo urbano y rural se han diluido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer elemento conclusivo atiende a la naturaleza del objeto de investigaci&oacute;n, ya que &eacute;ste indag&oacute; sobre el imaginario social, m&aacute;s que en las pr&aacute;cticas. Tampoco se dio voz a los que acompa&ntilde;an a los viejos, sus familiares o redes sociales, que seguramente tendr&iacute;an otra visi&oacute;n del envejecimiento. &Eacute;sta ser&iacute;a otra l&iacute;nea para investigaciones futuras, as&iacute; como la de incluir a los adultos mayores sin familia, desde luego con otras condiciones e historias. Una pregunta que queda pendiente es por qu&eacute; las representaciones de los ancianos sobre la vejez son negativas. Sobre esto se trazan varias l&iacute;neas anal&iacute;ticas: ahondar en los temas incluidos en esta obra, hacer entrevistas a profundidad, m&aacute;s que depender de la gu&iacute;a de entrevista; buscar de manera expl&iacute;cita los elementos positivos e inclusivos de los ancianos e indagar sobre su tiempo libre o su participaci&oacute;n pol&iacute;tica. La cuesti&oacute;n de g&eacute;nero, expresada en la investigaci&oacute;n, no deber&iacute;a quedar al margen de esta profundizaci&oacute;n; muchos estudios sobre la vejez parten de que en esta etapa de la vida no hay diferencias mayores, cuando no es as&iacute;: ser mujer y anciana mantiene la subordinaci&oacute;n de g&eacute;nero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pampel, R 1998. <i>Ageing, Social Inequality and Public Policy</i>. Califonia: Pine Forge Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6395981&pid=S1870-3925200700030000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pickering, M. 2001. <i>Stereotyping</i>. China: Palgrave.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6395982&pid=S1870-3925200700030000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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