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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Robert Balkin (coord.) (2004), <i>El Poder Legislativo estatal en M&eacute;xico: an&aacute;lisis y diagn&oacute;stico</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Nicol&aacute;s Pineda Pablos*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Nueva York, Universidad Estatal</b> <b>de nueva york, 206 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;Investigador del Programa de Estudios Pol&iacute;ticos y Gesti&oacute;n P&uacute;blica de El Colegio de Sonora.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:npineda@colson.edu.mx">npineda@colson.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El contrapeso sin peso de los congresos estatales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ciudadano y como acad&eacute;mico estudioso de los asuntos p&uacute;blicos, especialmente interesado en la consolidaci&oacute;n del proceso de democratizaci&oacute;n de M&eacute;xico, me da gusto encontrarme con <i>El Poder Legislativo estatal en M&eacute;xico: an&aacute;lisis y diagn&oacute;stico,</i> coordinado por Robert Balkin y publicado, en marzo de 2004, bajo los auspicios de la Universidad Estatal de Nueva York, as&iacute; como con el apoyo de once instituciones, entre las que est&aacute;n tres acad&eacute;micas: el Instituto Tecnol&oacute;gico Aut&oacute;nomo de M&eacute;xico (ITAM), el Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas (CIDE) y la Universidad An&aacute;huac del Sur; seis legislaturas estatales: Quer&eacute;taro, Guanajuato, Estado de M&eacute;xico, San Luis Potos&iacute;, Sonora y Morelos; as&iacute; como la Asociaci&oacute;n Mexicana de Institutos y Organismos de Estudios e Investigaciones Legislativos y la Conferencia Mexicana de Legisladores y Congresos Estatales (COMCE).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una obra que contiene una introducci&oacute;n del coordinador, m&aacute;s siete estudios de diferentes autores, en un total de 206 p&aacute;ginas; incluye numerosos cuadros comparativos, as&iacute; como un compendio estad&iacute;stico sobre diferentes aspectos de las legislaturas estatales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El coordinador del libro, Robert Balkin, es abogado de la Georgetown University y director de la representaci&oacute;n en M&eacute;xico de la Universidad Estatal de Nueva York. Balkin presidi&oacute; durante un a&ntilde;o el equipo de trabajo denominado "Grupo Valle de Bravo", que recopil&oacute; y sistematiz&oacute; los datos que alimentan este texto. En la introducci&oacute;n, se&ntilde;ala que los estudios presentados se lleva ron a cabo de octubre de 2002 a octubre de 2003 y tuvieron el objetivo de "ofrecer elementos s&oacute;lidos que coadyuvaran a tomar las mejores decisiones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas a favor del Poder Legislativo mexicano". La obra presenta una visi&oacute;n de la evoluci&oacute;n que las asambleas legislativas de las entidades federativas han experimentado durante el periodo de transici&oacute;n democr&aacute;tica en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que se plantea es: &iquest;son los congresos estatales verdaderos poderes, contrapesos efectivos e instancias deliberativas en las que se encauza la representaci&oacute;n pol&iacute;tica? Es una interrogante ambiciosa cuya respuesta, bas&aacute;ndome en la informaci&oacute;n del libro, infiero al final de esta rese&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que se&ntilde;alar que esta obra es pionera en el tema, ya que, a juzgar por la revisi&oacute;n de las bibliograf&iacute;as que aparecen al final de la mayor&iacute;a de los trabajos, no existe otra publicaci&oacute;n similar. Dicho de otro modo, no ha habido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas un estudio comparativo que describa los poderes legislativos estatales del M&eacute;xico posrevolucionario. Me atrevo a insinuar incluso que el an&aacute;lisis comparativo de los gobiernos estatales en general es a&uacute;n insuficiente. Uno de los pocos antecedentes del estudio de las legislaturas estatales es la publicaci&oacute;n de la Escuela Libre de Derecho titulada <i>Legislaci&oacute;n p&uacute;blica estatal. Leyes, c&oacute;digos y decretos de las entidades federativas,</i> que edit&oacute; el Instituto Mexicano del Seguro Social (1983, 31 tomos). Esta obra, sin embargo, se limita a reproducir las constituciones pol&iacute;ticas u otras leyes de los estados y no se adentra en la descripci&oacute;n del funcionamiento concreto de los gobiernos locales. Otro antecedente es <i>La administraci&oacute;n estatal en M&eacute;xico</i> (Instituto Nacional de Administraci&oacute;n P&uacute;blica, 1982), de Carlos F. Almada, que analiza las relaciones entre los tres poderes gubernamentales con base en cuatro estudios de caso y es uno de los pocos textos que aborda el tema de los subsistemas pol&iacute;ticos estatales. Un antecedente m&aacute;s son las monograf&iacute;as hist&oacute;ricas o administrativas que existen sobre gobiernos estatales. En el caso de Sonora, est&aacute; la monograf&iacute;a sobre el Congreso estatal titulada Historia <i>panor&aacute;mica del Congreso del Estado de Sonora 1825&#45;2000,</i> escrita por Ignacio Almada Bay y Jos&eacute; Marcos Medina Bustos (Cal y Arena, 2001). Este trabajo, sin embargo, representa la perspectiva opuesta de la obra que aqu&iacute; rese&ntilde;o, ya que mientras que la publicaci&oacute;n de Almada Bay y Medina Bustos tiene una visi&oacute;n diacr&oacute;nica de la evoluci&oacute;n y desarrollo de una legislatura estatal durante casi dos siglos, el libro publicado por Balkin constituye en cambio una visi&oacute;n sincr&oacute;nica de las 31 legislaturas estatales y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en el a&ntilde;o 2003. La obra coordinada por Balkin es entonces un estudio pionero sobre las legislaturas estatales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer texto que aparece despu&eacute;s de la introducci&oacute;n es el titulado "El Poder Legislativo local, elementos para registrar su evoluci&oacute;n", de Sara Berenice Orta Flores, consultora de la SUNY y coordinadora de esta investigaci&oacute;n. Este estudio traza el surgimiento de los gobiernos divididos en M&eacute;xico como marco de referencia de la transformaci&oacute;n de los poderes legislativos estatales. Este trabajo compara los cambios en los poderes legislativos estatales con el par&aacute;metro de los cambios en el Poder Legislativo federal y particularmente se destaca la aprobaci&oacute;n de nuevas leyes org&aacute;nicas de los congresos. Orta Flores se&ntilde;ala que 22 de las 32 entidades federativas emprendieron reformas a su Ley Org&aacute;nica Legislativa despu&eacute;s de la reforma de la Ley Org&aacute;nica del Congreso de la Uni&oacute;n en septiembre de 1999. Pero adem&aacute;s otros cinco estados, entre ellos Sonora, hicieron reformas a su Ley Org&aacute;nica antes que el Legislativo federal. O sea que 27 legislaturas estatales expidieron nuevas leyes org&aacute;nicas durante la d&eacute;cada de los noventa, a fin de hacer adecuaciones a la nueva circunstancia de la pluralidad pol&iacute;tica y de gobiernos divididos. Por otra parte, en cuanto al reglamento de dicha ley, el Legislativo federal contin&uacute;a con un reglamento de la Ley Org&aacute;nica de 1934. En cambio, la mayor&iacute;a de las legislaturas estatales ha expedido nuevos reglamentos poco despu&eacute;s de su nueva ley org&aacute;nica. Se aprecia as&iacute; que son los estados los que han llevado la delantera en esta materia, lo cual pudiera ser un atisbo de autonom&iacute;a estatal frente a la federaci&oacute;n, contrario a la idea de que responden por mimetismo replicando las reformas federales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema que aborda Orta Flores es el de la participaci&oacute;n femenina en los congresos estatales. En el a&ntilde;o 2003, el porcentaje de legisladoras estatales fue de 15%. Los &iacute;ndices m&aacute;s altos se registraron en la Asamblea del D. F., con 35%; le siguen Campeche y Nuevo Le&oacute;n, con 31%. En el otro extremo, la legislatura con menor participaci&oacute;n femenina fue la de Chihuahua, con s&oacute;lo dos mujeres que correspondieron al 6%. Con esto queda claro que la participaci&oacute;n de mujeres en la actividad legislativa estatal est&aacute; todav&iacute;a muy lejos de la equidad y tiene mucho camino por delante. En Sonora, la participaci&oacute;n femenina en la legislatura que concluy&oacute; en 2003 fue de cuatro, es decir, 12%, pero en la nueva legislatura que inici&oacute; sus funciones ese mismo a&ntilde;o, al incluir a s&oacute;lo dos mujeres , la proporci&oacute;n se redujo al nivel de Chihuahua, es decir, a los niveles m&aacute;s bajos en el pa&iacute;s. Esto lleva a pensar que los avances no son lineales, sino que se dan avances y retrocesos y el Congreso de Sonora se encuentra especialmente rezagado en este rubro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo es de Salvador O. Nava Gomar, acad&eacute;mico de la Universidad An&aacute;huac, y se titula "Servicios de apoyo parlamentario (letrados) en los congresos mexicanos". El autor analiza, como s&iacute;ntoma del fortalecimiento de los congresos, la presencia de organismos de apoyo como los institutos de investigaciones legislativas, la biblioteca, los sistemas de informaci&oacute;n y el archivo del Congreso, as&iacute; como el servicio parlamentario de carrera y las secretar&iacute;as t&eacute;cnicas de las comisiones legislativas. La precariedad y la falta de profesionalizaci&oacute;n en la mayor&iacute;a de estos servicios de apoyo muestra que la funci&oacute;n legislativa se desarrolla de manera improvisada, carente de t&eacute;cnica legislativa y con poco conocimiento de las materias sobre las que legisla. Lo que no menciona este trabajo es que estos servicios se supl&iacute;an por &oacute;rganos del Poder Ejecutivo, que eran quienes preparaban todo lo concerniente a las iniciativas de ley del Ejecutivo, que eran la inmensa mayor&iacute;a, y que, podemos decir, le hac&iacute;an el trabajo al Legislativo. &Eacute;se ha sido al menos el caso de Sonora. Pero precisamente estas pr&aacute;cticas son las que debilitaron al Poder Legislativo. Afortunadamente, en la actualidad se aprecia una tendencia a proporcionar mayor poder t&eacute;cnico al Legislativo de modo que se valga por s&iacute; solo, realice su trabajo y tome sus decisiones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro cap&iacute;tulo es de Juan Carlos C&oacute;rdova Gonz&aacute;lez, del Instituto de investigaciones Legislativas del Estado de M&eacute;xico, y se titula "Comisiones legislativas". C&oacute;rdova Gonz&aacute;lez hace una revisi&oacute;n del sistema de comisiones legislativas en Inglaterra, Estados Unidos, Francia y Espa&ntilde;a para examinar el n&uacute;mero, la materia y composici&oacute;n de las comisiones legislativas estatales. En esta revisi&oacute;n se aprecia que existe variedad en el n&uacute;mero de comisiones dentro de los congresos, que va de 33 en Jalisco hasta nueve en Hidalgo. En cuanto a la materia, s&oacute;lo hay cuatro que son comunes a todos los congresos, y son las de gobernaci&oacute;n, justicia, finanzas y educaci&oacute;n, mientras que las restantes atienden diversos asuntos y materias. Asimismo, el n&uacute;mero de miembros que integran las comisiones es muy variable y va de dos a 30 en el caso del Congreso de la Uni&oacute;n. Es en las comisiones, donde se desarrolla la mayor parte del trabajo legislativo y donde m&aacute;s hacen falta estudios que muestren qu&eacute; tan efectiva es la labor de las comisiones o si, como frecuentemente se piensa, muchas de ellas no realizan trabajo efectivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro cap&iacute;tulo, Mar&iacute;a Trinidad Molina Zepeda, del Instituto de Investigaciones Legislativas de Sonora, hace una revisi&oacute;n de la denominaci&oacute;n, funciones, composici&oacute;n y periodicidad de los &oacute;rganos rectores o mesas directivas que presiden y organizan las sesiones del pleno en los congresos estatales. Molina Zepeda muestra que es necesario impulsar una mayor profesionalizaci&oacute;n en esta &aacute;rea para elevar la calidad del trabajo parlamentario, mejorar la t&eacute;cnica de las sesiones del pleno y poder contar con una agenda de trabajo. Sin embargo, debido a la actual pluralidad pol&iacute;tica de los congresos, la tendencia es establecer periodos cortos que propicien una mayor rotaci&oacute;n y den m&aacute;s juego a las diferentes fracciones partidistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo trabajo es el de Alonso Lujambio, del Instituto Tecnol&oacute;gico Aut&oacute;nomo de M&eacute;xico, titulado "Los congresos locales: la precaria institucionalidad", que comenta las estad&iacute;sticas del compendio que aparece al final de la obra. Al referirse a la experiencia legislativa de los diputados, Lujambio encuentra que 85% de ellos no tiene experiencia previa como legisladores y que la mayor&iacute;a aplastante son <i>amateurs.</i> Se&ntilde;ala que la idea de que los legisladores mexicanos hacen carrera legislativa brincando del &aacute;mbito local al federal y viceversa es un mito. Al no haber reelecci&oacute;n, el electorado no puede calificar la actuaci&oacute;n de los diputados y "la prohibici&oacute;n de la reelecci&oacute;n inmediata opera en los hechos casi como una prohibici&oacute;n absoluta" (p. 179). Por ello, Lujambio afirma que la prohibici&oacute;n de la reelecci&oacute;n atenta contra la institucionalidad de los congresos locales, la profesionalizaci&oacute;n de sus miembros, la calidad de las leyes, la posibilidad de darle continuidad a los trabajos de control y evaluaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, la responsabilidad pol&iacute;tica de los legisladores ante el electorado, y el poder ciudadano para controlar a sus representantes (p. 178).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra sugiere que la respuesta a la pregunta de si los congresos estatales son verdaderos poderes y constituyen contrapesos efectivos e instancias deliberativas en las que se encauza la representaci&oacute;n popular, es negativa. O puede ser matizada, ya que dicho poder es a&uacute;n p&aacute;lido y d&eacute;bil, y dif&iacute;cilmente constituye un contrapeso para la carga de poder acumulada durante d&eacute;cadas en el Ejecutivo y sus mecanismos de deliberaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son incipientes. A lo sumo podemos hablar de que se rompi&oacute; la vieja inercia del poder sumiso, y comienza a introducir cambios que en el futuro podr&aacute;n constituirlo como un poder efectivo y como contrapeso del Ejecutivo. Actualmente, ya no son los congresos dependencias crasas del Ejecutivo, pero ser&iacute;a exagerado considerarlos en un mismo plano. La imagen que queda es que no son suficientes los perfiles adecuados de los legisladores, ni la voluntad de cambiar; hace falta crear instituciones con base en nuevas reglas y procedimientos que posibiliten y den rigor y profesionalismo a la funci&oacute;n legislativa. Entre otros elementos, para construir esta institucionalidad es imprescindible la posibilidad de la reelecci&oacute;n que permita la acumulaci&oacute;n de experiencia y la sanci&oacute;n ciudadana de su desempe&ntilde;o. Hacen falta tambi&eacute;n servicios de apoyo m&aacute;s permanentes, profesionales y fortalecedores de este poder gubernamental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, el libro ofrece un c&uacute;mulo de informaci&oacute;n valiosa y oportuna de la situaci&oacute;n que guardan actualmente los congresos estatales, pero como lector requiero de m&aacute;s investigaci&oacute;n en este campo. Considero que este trabajo de investigaci&oacute;n pudiera continuar con aspectos m&aacute;s din&aacute;micos de las tareas parlamentarias de legislar, controlar el presupuesto, vigilar al Ejecutivo y hacer gestor&iacute;a. Entre las l&iacute;neas futuras de investigaci&oacute;n est&aacute; el estudio de las iniciativas que maneja el Congreso: &iquest;Qui&eacute;nes las presentan? &iquest;Cu&aacute;les proceden y cu&aacute;les no? &iquest;Es todav&iacute;a el Ejecutivo el que presenta la mayor&iacute;a de las iniciativas? Hay que trabajar y abundar m&aacute;s en el control del presupuesto y las cuentas p&uacute;blicas: &iquest;Qu&eacute; tanto modifican los congresos los presupuestos que les env&iacute;a el Ejecutivo? &iquest;Permiten los formatos de los avances e informes financieros un control operativo del ejercicio del gasto? &iquest;Puede rechazarse la cuenta p&uacute;blica? &iquest;Se ha dado el caso? &iquest;Qu&eacute; consecuencias tienen las observaciones a la cuenta p&uacute;blica? Otro tema que hay que revisar es el papel que desempe&ntilde;a la gestor&iacute;a para los diputados locales. Teniendo en mente el caso de Sonora, me atrevo a afirmar que mientras mayor juego e importancia se da a la gestor&iacute;a, menor es el trabajo de legislaci&oacute;n y de vigilancia del Ejecutivo que se realiza. En la &eacute;poca del partido hegem&oacute;nico, la gestor&iacute;a de los diputados desempe&ntilde;&oacute; un papel legitimador y clientelar frente a algunos grupos ciudadanos. &iquest;Sigue vigente ese papel en la actualidad? En suma, la informaci&oacute;n y descripci&oacute;n que presenta este trabajo muestra que la creciente pluralidad de los diputados ha incrementado la centralidad y visibilidad pol&iacute;tica de las legislaturas estatales. Pero su institucionalidad, su profesionalismo, su capacidad para darle seguimiento a la agenda legislativa local y para evaluar el efecto real de las leyes vigentes y su responsabilidad ante el electorado se mantienen en una situaci&oacute;n precaria.</font></p>      ]]></body>
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