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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Lawrence A. Herzog (1999), <i>From Aztec to High Tech: Architecture and Landscape across the Mexico&#45;United States Border</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Tito Alegr&iacute;a Olaz&aacute;bal*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Baltimore, Md., Johns Hopkins University Press, 241 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador de El Colegio de la Frontera Norte. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:talegria@colef.mx">talegria@colef.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La firma del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte, TLCAN (1992), destap&oacute; preocupaciones sobre otros aspectos de la relaci&oacute;n entre M&eacute;xico y Estados Unidos, como aquellas referidas a las condiciones laborales, medioambientales y culturales. El temor de que la globalizaci&oacute;n significar&iacute;a la homogeneizaci&oacute;n de ambas sociedades, v&iacute;a la imposici&oacute;n hacia el sur del <i>American way of life</i>, puso el tema de la integraci&oacute;n binacional dentro de la agenda cultural en ambos pa&iacute;ses. El libro de Herzog, aunque &eacute;l mismo sea residente de San Diego, California, se inscribe en este contexto de incertidumbres culturales, espec&iacute;ficamente sobre el futuro del medio construido mexicano. El autor ve este medio como una expresi&oacute;n cultural fr&aacute;gil de una sociedad, la mexicana, que est&aacute; en v&iacute;speras de un cambio acelerado signado por la dominaci&oacute;n externa a trav&eacute;s de la globalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proyecto del autor es explorar la colisi&oacute;n de las culturas de ambos pa&iacute;ses en la frontera, lugar de contacto, principalmente sobre la forma en que se mezcla el urbanismo mexicano con el de Estados Unidos. Premisa b&aacute;sica del libro es que la frontera es un laboratorio donde se puede entender c&oacute;mo procesos globales (manufactura transnacional, comercio libre, migraci&oacute;n, etc&eacute;tera) transforman el paisaje urbano. Su propuesta fundamental es que el paisaje cultural de M&eacute;xico est&aacute; llegando a integrarse al de los Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro consta de siete cap&iacute;tulos. En el primero desarrolla definiciones sobre paisaje urbano y medio construido, y propone la existencia de un paisaje urbano transcultural en la regi&oacute;n fronteriza M&eacute;xico&#45;Estados Unidos. En el segundo se recorre la historia del urbanismo mexicano desde el periodo prehisp&aacute;nico hasta el presente. En el tercero se hace una revisi&oacute;n hist&oacute;rica del medio construido de la frontera mexicana, concentr&aacute;ndose en Tijuana, la ciudad m&aacute;s grande y vecina de San Diego. En el cuarto cap&iacute;tulo se explora la influencia, principalmente estil&iacute;stica, de lo mexicano en el sudoeste de Estado Unidos. En el cap&iacute;tulo cinco se argumenta que la globalizaci&oacute;n transformar&aacute;, degradando, el medio construido de la frontera mexicana, especialmente a trav&eacute;s de las intervenciones inmobiliarias generadas por el turismo y por la incorporaci&oacute;n al mercado de todas las facilidades urbanas. El cap&iacute;tulo seis expone las opiniones que tienen arquitectos de Tijuana y San Diego sobre las similitudes y diferencias del medio construido de ambas ciudades. En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo se concluye con la opini&oacute;n de que en la frontera mexicana hay una apertura a la influencia arquitect&oacute;nica y urban&iacute;stica de Estados Unidos, y que en el lado estadounidense no hay una herencia ni influencia s&oacute;lida de lo mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay dos aspectos notorios en el libro: el detalle hist&oacute;rico y discutibles conceptos e interpretaciones. Sobre lo primero hay que celebrar la recopilaci&oacute;n que ofrece el autor de la historia de diferentes lugares y edificios que hoy organizan la percepci&oacute;n del espacio urbano y la identidad con el lugar en algunas ciudades de ambos lados de la frontera. Esta recopilaci&oacute;n es profusa en detalles, s&oacute;lidamente documentada, lo que nos permite entender la g&eacute;nesis del estilo neocaliforniano, emblema arquitect&oacute;nico de este territorio y tan difundido en la arquitectura latinoamericana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a las interpretaciones, hay una idea presente a lo largo del libro: la globalizaci&oacute;n en marcha, siendo el TLCAN su materializaci&oacute;n y su acelerador, producir&aacute; una integraci&oacute;n cultural de las ciudades fronterizas mexicanas a los Estados Unidos. Este pa&iacute;s tiene una influencia creciente sobre el paisaje urbano mexicano a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n industrial, el turismo, el comercio minorista, etc., homogeneiz&aacute;ndolo a trav&eacute;s de la l&oacute;gica de la globalizaci&oacute;n de estandarizar los modos de consumo. El paisaje urbano mexicano terminar&aacute; subordinado al urbanismo de Estados Unidos, primero en las ciudades fronterizas (lugar de mayor contacto), luego en el resto del pa&iacute;s, destruy&eacute;ndose el paisaje cultural heredado de una milenaria y singular tradici&oacute;n urban&iacute;stica mexicana: la memoria mexicana est&aacute; siendo eclipsada por el consumismo global estandarizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Subyacente a esta interpretaci&oacute;n est&aacute;n conceptos cuestionables sobre la cultura urbana y el efecto extranjero sobre el espacio local. En primer lugar, en el libro se confunde influencia cultural con integraci&oacute;n. Las ciudades del continente (y de la mayor parte del mundo) son entidades abiertas a la influencia cultural, y para las ciudades de Am&eacute;rica Latina esa influencia es parte de su definici&oacute;n desde la llegada de los europeos. La influencia es la inclusi&oacute;n de elementos de culturas for&aacute;neas (de otras regiones o pa&iacute;ses) en el sistema local de producci&oacute;n cultural. En cambio, integraci&oacute;n supone compartir el mismo sistema de producci&oacute;n cultural, lo cual no ocurre entre las ciudades fronterizas de M&eacute;xico y Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La matriz cultural mexicana, que surgi&oacute; de la imposici&oacute;n de lo espa&ntilde;ol sobre las diversas culturas regionales nativas, tiene ya siglos de digesti&oacute;n de la influencia for&aacute;nea. La aculturaci&oacute;n de la influencia arquitectural y urban&iacute;stica externa gener&oacute; el barroco mexicano colonial, el neoclasicismo de fines del siglo XIX, y el moderno mexicano de la segunda mitad del siglo XX. En a&ntilde;os recientes la influencia estil&iacute;stica posmoderna tambi&eacute;n ha tenido adaptaciones locales. Estas aculturaciones forman parte de lo que los mexicanos reconocen como su cultura arquitect&oacute;nica, sea en forma racionalizada en los estudios universitarios, o en forma vulgarizada en los medios masivos de comunicaci&oacute;n. Las ciudades de la frontera desde su fundaci&oacute;n han tenido su medio construido a&uacute;n m&aacute;s expuesto a la influencia cultural for&aacute;nea que las del resto del pa&iacute;s. Aun as&iacute;, sus habitantes han cubierto a las construcciones, hechas en su mayor&iacute;a con t&eacute;cnicas de edificaci&oacute;n estadounidenses, de significados particulares generados en la construcci&oacute;n de sentido de su propia sociedad local, como ocurre con cualquier sociedad local de cualquier pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina. La producci&oacute;n del sentido, y la sem&aacute;ntica impl&iacute;cita, es local porque surge de la negociaci&oacute;n cotidiana de significados entre los habitantes de una localidad. Los objetos, im&aacute;genes e informaci&oacute;n codificada, con los cuales se materializa la influencia for&aacute;nea, son catalogados y resignificados por los habitantes locales en el proceso de aculturaci&oacute;n de ellos a la estructura local de s&iacute;mbolos y sentidos, a&ntilde;adi&eacute;ndolos al repertorio local de posibilidades de uso y de soluci&oacute;n de necesidades expresivas. Por ejemplo, los locales de <i>fast&#45;food</i> aparecieron hace pocos a&ntilde;os en los barrios de clase media y alta de Tijuana, pero en San Diego generalmente este tipo de servicio ha sido consumido por la clase trabajadora. Ello se debe, en gran parte, a que cada ciudad tiene su propio sistema de formaci&oacute;n del sentido y simbolog&iacute;a que tiene la iconograf&iacute;a del <i>fast&#45;food</i> en la cultura local: que se usen similares objetos arquitect&oacute;nicos no implica que se les atribuyan similares significados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, la llamada globalizaci&oacute;n en la forma de inversi&oacute;n extranjera directa, IED, no modifica el espacio urbano por ser extranjera sino por ser industrial o tur&iacute;stica. La IED se adecua a las condiciones espaciales locales de los mercados laborales, de la tierra y de inmuebles, y de las restricciones de zonificaci&oacute;n cuando se aplican. Los te&oacute;ricos de la dependencia cometieron un error an&aacute;logo al de este libro, al ver en el origen de la inversi&oacute;n la causa de los cambios negativos que trajo la urbanizaci&oacute;n latinoamericana. La inversi&oacute;n externa modifica ritmos de cambio pero no los mecanismos de estructuraci&oacute;n locales de esos mercados. Las inversiones inmobiliarias recientes en f&aacute;bricas, hoteles o restaurantes son posibles en la frontera mexicana debido a que existen localmente mecanismos de mercado que lo permiten y agentes que las promueven. Los tipos urban&iacute;sticos que materializan estas inversiones est&aacute;n en sinton&iacute;a con las preferencias estil&iacute;sticas de estos agentes locales. Si hay cr&iacute;ticas respecto al paisaje local resultante, &eacute;stas deben recaer principalmente sobre los agentes locales que sacan ventajas de ello.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra dimensi&oacute;n del argumento del autor es referente a que el paisaje resultante de la globalizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de la IED, es criticable porque elimina la tradici&oacute;n urban&iacute;stica de M&eacute;xico en la frontera. Una primera observaci&oacute;n a este argumento es que varias ciudades fronterizas nacieron con un plan urbano hecho por ingenieros estadounidenses hace apenas un siglo, cuyos primeros moradores construyeron sus arquitecturas con materiales y t&eacute;cnicas provenientes de Estados Unidos, y que gran parte de los nuevos barrios de las ciudades aparecieron siguiendo un patr&oacute;n urbanizador no tradicional, propio del siglo XX de ciudades con muchos habitantes pobres: por invasiones de terrenos perif&eacute;ricos. Una segunda observaci&oacute;n a dicho argumento es que las intervenciones urban&iacute;sticas surgidas de la IED, aunque pueden crear problemas urban&iacute;sticos, tambi&eacute;n podr&iacute;an ayudar a resolver otros, como la falta de infraestructura. Si el paisaje urbano resultante en Tijuana se estuviera pareciendo al de San Diego pudiera ser criticable no por la similitud sino por la no correspondencia con los recursos locales. Pero es justamente debido a la desigual dotaci&oacute;n de recursos locales entre ambos lados de la frontera que los paisajes no podr&aacute;n parecerse en plazo pr&oacute;ximo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las cr&iacute;ticas que se pueden levantar a sus interpretaciones, este libro es una buena introducci&oacute;n para conocer la g&eacute;nesis de lo que ahora es el medio construido de la frontera de M&eacute;xico con Estados Unidos.</font></p>      ]]></body>
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