<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3569</journal-id>
<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CONfines relacion. internaci. ciencia política]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3569</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, División de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-35692014000200008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comunidad: Estudios de Teoría Sociológica]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Giordano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Buenos Aires Facultad de Ciencias Sociales Instituto de Investigaciones Gino Germani]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Buenos Aires ]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>10</volume>
<numero>20</numero>
<fpage>143</fpage>
<lpage>149</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-35692014000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-35692014000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-35692014000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Comunidad: Estudios de Teor&iacute;a Sociol&oacute;gica</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro Giordano</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>De Marinis Pablo (Coord.) (2012). <i>Comunidad: Estudios de Teor&iacute;a Sociol&oacute;gica.</i> Buenos Aires: Prometeo.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Comunidad: estudios sobre teor&iacute;a sociol&oacute;gica,</i> es el primer libro publicado por el grupo de investigaci&oacute;n dirigido por Pablo de Marinis que, con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (radicado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires), viene trabajando sobre el tema desde el a&ntilde;o 2006. El equipo se ocupa de rastrear el concepto de <i>comunidad</i> en algunos de los principales referentes del pensamiento sociol&oacute;gico cl&aacute;sico y contempor&aacute;neo. Adem&aacute;s de dar a conocer las tem&aacute;ticas, ideas, metodolog&iacute;as e interrogantes que movilizan sus producciones, los autores persiguen un objetivo m&aacute;s ambicioso: contribuir a la conformaci&oacute;n de un subcampo acad&eacute;mico de teor&iacute;a sociol&oacute;gica con peso propio dentro de la disciplina, tal como existen en otras &aacute;reas de investigaci&oacute;n m&aacute;s vinculadas con problem&aacute;ticas de raigambre emp&iacute;rica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se divide en cuatro secciones que, pese a diferir tem&aacute;ticamente, pueden agruparse en torno a dos preguntas que dan el tono general a los ensayos: &#191;por qu&eacute; la comunidad?; &#191;por qu&eacute; la teor&iacute;a sociol&oacute;gica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos escritos que forman parte de la primera secci&oacute;n, se centran en las teor&iacute;as de Marx, Weber y Durkheim y ponen en relaci&oacute;n la idea de <i>comunidad</i> con algunos de los principios esenciales de sus respectivas conceptualizaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Daniel &Aacute;lvaro describe el derrotero te&oacute;rico atravesado por Marx en sus escritos de juventud (1840&#45;1848), mediante el cual procura esclarecer la persistencia del ideal que guiar&aacute; sus sucesivos esfuerzos te&oacute;rico&#45;pr&aacute;cticos: la emancipaci&oacute;n humana. Para realizar tal reconstrucci&oacute;n, se centra en tres aspectos claves de su pensamiento &#151;el Estado, la sociedad y la comunidad&#151; que se resignifican y revalorizan a medida que lidia con un conjunto de oposiciones: Monarqu&iacute;a/Estado democr&aacute;tico, emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica/emancipaci&oacute;n humana, comunidad pol&iacute;tica/comunidad humana, revoluci&oacute;n pol&iacute;tica/revoluci&oacute;n social. Del an&aacute;lisis de las relaciones l&oacute;gicas y axiol&oacute;gicas entre Estado, sociedad y comunidad, el ensayo busca reconstruir los rasgos comunocentristas &#151;hacer de la <i>comunidad</i> el verdadero modelo de la sociedad&#151; que se hallan presentes en la obra de Marx. Las razones que sustentan el lugar de privilegio asignado a la <i>comunidad</i> devienen de su ligaz&oacute;n l&oacute;gica con la verdadera humanidad del hombre, en contraste con la connotaci&oacute;n negativa que adquiere su otro conceptual, la sociedad civil/burguesa (<i>b&uuml;rgerlicheGesellschaft</i>), reino de la escisi&oacute;n y la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la misma l&iacute;nea argumental, Evangelina Geicsnek trata las condiciones de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n del orden social en la obra de Weber y Durkheim, utilizando para ello las nociones de autoridad y comunidad, con el fin de dar cuenta de la particularidad de sus interpretaciones sobre el lazo social. En el caso del primero, hace foco en la imagen de un "nosotros pol&iacute;tico" asociado al lazo comunitario &#151;de car&aacute;cter identitario y con expectativas de reciprocidad&#151; que forja un sentimiento de totalidad, proceso reforzado por la autoridad que implica legitimidad y motivaci&oacute;n; ambos dan forma a un tipo de mando obligatorio que adquiere la forma de m&aacute;ximas orientadoras de la conducta y, que a su vez, se sostiene por la creencia de quienes obedecen. Para el segundo, autoridad y comunidad convergen en la idea de autoridad moral, un factor fundamental que da respuesta al problema de la integraci&oacute;n. La moral, ese sistema de reglas que determina la conducta, presenta dos caras: a trav&eacute;s del esp&iacute;ritu de disciplina &#151;donde confluyen autoridad y regularidad&#151; exterioriza propiedades coercitivas, y por medio de la vinculaci&oacute;n a grupos sociales permite apreciar sus lazos comunitarios. Por esa v&iacute;a, el ensayo propone una lectura a contrapelo tanto de la tradicional consideraci&oacute;n de Weber como un representante del individualismo metodol&oacute;gico, como de Durkheim en cuanto cultor del holismo metodol&oacute;gico. Con ello, la autora busca resaltar que el sentimiento de co&#45;pertenencia, lo mismo que el sentirse obligado &#151;comunidad autorizada&#151; constituyen cuestiones, entre otras, que atraviesan ciertas dicotom&iacute;as fundantes del pensamiento sociol&oacute;gico: individuo/sociedad, comunidad/sociedad, deber/bien, libertad/igualdad, racionalidad/irracionalidad, integraci&oacute;n/desintegraci&oacute;n social, todas ellas portadoras de un grado de complejidad que permite apreciar el car&aacute;cter de un orden social marcado por la objetivaci&oacute;n de la vida subjetiva y la subjetivaci&oacute;n de la vida objetiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte, se analizan las formulaciones de los principales representantes de la Escuela de Chicago y, secundariamente, las de algunos autores influidos por su pensamiento. Los tres trabajos enuncian el giro argumentativo que supone el abandono del modelo bif&aacute;sico sustitutivo de comunidad&#45;sociedad (<i>Gemeinschaft&#45;Gesellschaft</i>) &#151;ideado por Ferdinand T&ouml;nnies y continuado y recreado por otras tradiciones sociol&oacute;gicas precisamente para dar cuenta de que el advenimiento de la modernidad conlleva el pasaje de la comunidad a la sociedad&#151; lugar que es ocupado por un esquema trif&aacute;sico seg&uacute;n el cual, en las sociedades contempor&aacute;neas se articulan simult&aacute;neamente lazos comunitarios y societarios. El ensayo de Emiliano Torterola indaga el significado de <i>comunidad</i> en las teor&iacute;as de Simmel y Park, prestando especial atenci&oacute;n a su relaci&oacute;n con el fen&oacute;meno de la emergencia de las ciudades modernas. Se pregunta si resulta posible traducir la tradicional dicotom&iacute;a <i>comunidad&#45;sociedad</i> a la distinci&oacute;n <i>peque&ntilde;os pueblos&#45;grandes urbes.</i> Organiza la respuesta en dos niveles anal&iacute;ticos: por un lado, la ciudad, el escenario donde reinan los lazos sociales, en detrimento de lo comunitario; por otro, las grandes urbes, formadas por componentes comunitarios y societarios. Seg&uacute;n indica, a Simmel puede ubic&aacute;rselo dentro de la primera l&iacute;nea argumentativa, pues para &eacute;l, la ciudad es una de las instituciones m&aacute;s significativas de la sociedad moderna en virtud de su capacidad para estructurar las formas y contenidos del resto de las instituciones, mercantilizar los lazos sociales y desmaterializar las identidades individuales. A su vez, su an&aacute;lisis sobre la formaci&oacute;n de grupos intermedios habilita a pensar la existencia de comunidades urbanas modernas, sustentadas no ya en la tradici&oacute;n, sino en intereses e ideales. Cuando estudia a Park, efect&uacute;a el mismo recorrido y destaca los dos sentidos contrapuestos que se observan en su obra: por un lado, la interpretaci&oacute;n de las ciudades como dispositivos des&#45;comunizadores; por otro, como sistemas estructurados por procesos comunitarios &#151;con una ordenaci&oacute;n y regulaci&oacute;n end&oacute;genas marcadas por la cooperaci&oacute;n competitiva y la dominaci&oacute;n&#151; y procesos societarios &#151;donde predominan los lazos de solidaridad&#151;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente cap&iacute;tulo, Victoria Haidar reconstruye los aportes a la idea de <i>comunidad</i> efectuados por John Dewey (representante del antiguo pragmatismo norteamericano) y Charles Cooley, William Thomas y Robert Park, tres de las principales figuras de la primera generaci&oacute;n de la Escuela de Chicago. El ensayo subraya la novedad introducida por esos autores, para quienes la oposici&oacute;n comunidad&#45;sociedad evidencia una connotaci&oacute;n distinta a la otorgada por los pensadores europeos. Mientras en el viejo continente, sea desde enfoques de derecha o de izquierda, se politiz&oacute; hasta adquirir un formato anti&#45;liberal y cr&iacute;tico frente al Estado de Derecho, en Estados Unidos su sentido pol&iacute;tico se transforma para darle sustento al r&eacute;gimen liberal y democr&aacute;tico. En el texto, confluyen las posturas filos&oacute;ficas del pragmatismo y los an&aacute;lisis sociol&oacute;gicos de la Escuela de Chicago, corrientes que comparten sus puntos de vista sobre la sociedad: una Gran Comunidad, conformada por peque&ntilde;as comunidades. En contraste con las tradiciones liberales, con su concepci&oacute;n del orden social como resultado de las voluntades individuales, el foco de atenci&oacute;n se concentra en la tesis de los autores seleccionados, cuya prioridad descansa en una visi&oacute;n macrosc&oacute;pica marcada por la intenci&oacute;n de otorgar contenido colectivo a su discurso liberal y democr&aacute;tico que desemboca en tecnolog&iacute;as de gobierno basadas en la moral y el auto&#45;gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los trabajos anteriores se centran en las condiciones de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n del orden social, el ensayo de Ana Luc&iacute;a Grondona, el &uacute;ltimo de la secci&oacute;n, se ocupa de los procesos de transformaci&oacute;n en t&eacute;rminos de la vinculaci&oacute;n entre <i>comunidad y cambio social.</i> Examina las posturas de Jane Adams, William Thomas, Robert Park, Louis Wirth y Franklin Frazier, donde encuentra una respuesta al problema de la articulaci&oacute;n entre las planificaciones estatales, las iniciativas generadas en el seno de la sociedad civil y los &aacute;mbitos comunitarios, f&oacute;rmulas encaminadas a lograr una correcta intervenci&oacute;n en las condiciones de organizaci&oacute;n y regulaci&oacute;n de la vida social. Entre otros m&eacute;ritos, a los autores tratados en la segunda parte del libro, se les concede la virtud de situar la dimensi&oacute;n espacial en el centro del an&aacute;lisis sociol&oacute;gico &#151;relegada en comparaci&oacute;n con la importancia concedida a la dimensi&oacute;n temporal&#151; e inaugurar un nuevo campo de investigaci&oacute;n: la sociolog&iacute;a urbana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera secci&oacute;n est&aacute; dedicada a Talcott Parsons en un periodo espec&iacute;fico de su producci&oacute;n: la etapa subsiguiente a la elaboraci&oacute;n del modelo trisist&eacute;mico, con &eacute;nfasis en el concepto de <i>comunidad societaria.</i> Los tres art&iacute;culos que la componen se entrelazan, pues todos sustentan la opini&oacute;n de que Talcott Parsons lleva a cabo una ruptura con el dualismo de T&ouml;nnies, sobre todo en lo concerniente a la tajante oposici&oacute;n entre comunidad y sociedad. En general, se se&ntilde;ala que la noci&oacute;n de <i>comunidad societaria</i> establece una relaci&oacute;n ortogonal, lo que lleva al soci&oacute;logo de Harvard a afirmar que en la sociedad moderna se atraviesan mutuamente elementos comunitarios y sociales. En el primer cap&iacute;tulo, Pablo de Marinis compara a Parsons con la segunda generaci&oacute;n de autores cl&aacute;sicos, utilizando los tres registros sobre la <i>comunidad</i> empleados por el grupo de investigaci&oacute;n que coordina, a saber: a) categor&iacute;a fundacional del aparato conceptual de la sociolog&iacute;a; b) narraci&oacute;n hist&oacute;rica del pasado comunal de las sociedades modernas, c) proyecci&oacute;n ut&oacute;pica de un tiempo perdido. Aduce que el autor hace un uso parcial de esas claves de lectura porque, con respecto al primer eje, la <i>comunidad societaria</i> se distingue de los <i>tipos ideales</i> weberianos y de los <i>conceptos normales</i> de T&ouml;nnies aplicados en un nivel emp&iacute;rico&#45;descriptivo para caracterizar las relaciones interindividuales; esto porque es empleado en un nivel anal&iacute;tico que procura especificar la funci&oacute;n que cumple un subsistema particular del sistema social. En el segundo caso, la <i>comunidad societaria</i> no da cuenta de una secuencia hist&oacute;rica, sino que su car&aacute;cter transhist&oacute;rico le sirve para analizar diferentes momentos del desarrollo evolutivo de las sociedades. Por &uacute;ltimo, la <i>comunidad societaria</i> posee un fuerte contenido ut&oacute;pico que encarna el ideal keynesiano de integraci&oacute;n de las diferentes partes de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la misma tesitura, Diego Sadrinas destaca que el concepto parsoniano de <i>comunidad societaria</i> brinda la &uacute;ltima respuesta a uno de los problemas principales de su sociolog&iacute;a: &#191;c&oacute;mo lograr integraci&oacute;n a partir de la diferencia? Es justamente ese subsistema del sistema social el que garantiza la integraci&oacute;n y soslaya el conflicto. El ideal parsoniano aspira a que la pluralidad de grupos se incorpore a un consenso moral com&uacute;n; es decir, que todos sean miembros de un mismo sistema de normas y valores. Sin embargo, al analizar la potencialidad del concepto, indica que en su uso destacan dos tendencias contradictorias: en ciertos casos, se presenta como variable transhist&oacute;rica &#151;hallable emp&iacute;ricamente en todo tiempo y lugar&#151;; en otros, en cuanto categor&iacute;a, se exterioriza solo si cumple con sus propios requisitos. Teniendo en cuenta esta cuesti&oacute;n, si el an&aacute;lisis se despega de su contexto pol&iacute;tico y social de producci&oacute;n marcado por la preeminencia del Estado de bienestar, es posible apreciar que en las sociedades modernas no todos los grupos son considerados miembros en el mismo grado, puesto que solo algunos definen los criterios de organizaci&oacute;n social. No obstante, el autor se&ntilde;ala que dichos criterios se le imponen coercitivamente a la totalidad de la colectividad, dado que su no acatamiento acarrea sanci&oacute;n. Por tanto, la integraci&oacute;n de las distintas colectividades dentro del sistema social, implica la participaci&oacute;n de todas ellas en una identidad com&uacute;n cuyos m&aacute;rgenes son obra de una sola parte. As&iacute;, es posible advertir que la necesidad de existencia de un afuera excluido, es una caracter&iacute;stica inherente a la noci&oacute;n de <i>comunidad societaria;</i> al marcar sus propios l&iacute;mites, el sistema realiza una operaci&oacute;n que define simult&aacute;neamente qui&eacute;nes quedan dentro (los incluidos) y qui&eacute;nes fuera (los excluidos).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de la secci&oacute;n, escrito conjuntamente por Natalio Pag&eacute;s y Nicol&aacute;s Rub&iacute;, se afirma que la <i>comunidad societaria</i> &#151;subsistema encargado de satisfacer la funci&oacute;n integrativa del sistema social&#151; constituye el n&uacute;cleo estructural de la sociedad. La fundamentaci&oacute;n busca llenar de contenido la definici&oacute;n, de modo de esclarecer su significado y el lugar estrat&eacute;gico que ocupa en el marco de la Teor&iacute;a General de la Acci&oacute;n. Para llevarlo a cabo, los autores recorren los escritos parsonianos correspondientes a su etapa tard&iacute;a, desde los primeros indicios acerca del concepto, hasta su formulaci&oacute;n definitiva. Ulteriormente, identifican algunas de las tensiones intr&iacute;nsecas del evolucionismo parsoniano, para ver de qu&eacute; manera repercuten en la propia elaboraci&oacute;n conceptual de la <i>comunidad societaria;</i> principalmente, las existentes entre su alcance particular (hist&oacute;rico y espec&iacute;fico) y su alcance universal (trans&#45;hist&oacute;rico y abstracto), lo mismo que entre su uso descriptivo (anal&iacute;tico&#45;te&oacute;rico) y prescriptivo (estrat&eacute;gico&#45;pol&iacute;tico).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la cuarta parte del texto abre paso al pensamiento sociol&oacute;gico contempor&aacute;neo, encarnado principalmente en la figura de Niklas Luhmann. En los dos cap&iacute;tulos que la componen, sobresalen el intento de vincular un <i>corpus</i> conceptual que supone el quiebre radical con la tradici&oacute;n sociol&oacute;gica, y la voluntad de volver inteligible, para un p&uacute;blico no especializado, un l&eacute;xico de por s&iacute; complejo. Mariano Sas&iacute;n inaugura la secci&oacute;n e indica que en la obra luhmanniana se encuentran dos significados de <i>comunidad.</i> El primero, es aquel mediante el cual la sociedad realiza una descripci&oacute;n de s&iacute; misma (una autodescripci&oacute;n), y donde <i>comunidad</i> es una entre otras muchas construcciones te&oacute;ricas elaboradas por la propia sociedad para observarse, para realizar una observaci&oacute;n de su observaci&oacute;n. Con ese significado, la comunidad forma parte del espec&iacute;fico aparato conceptual de la sem&aacute;ntica <i>v&eacute;teroeuropea</i> (incluida la Sociolog&iacute;a), y sirve para dar cuenta de aquello que se encuentra en el entorno de la sociedad, de <i>lo otro</i> (lo diferente) que est&aacute; fuera de sus l&iacute;mites. En la segunda acepci&oacute;n, es un componente de la descripci&oacute;n del proceso de diferenciaci&oacute;n, mediante el cual la sociedad &#151;a lo largo de su evoluci&oacute;n&#151; estructur&oacute; su propia complejidad (reduci&eacute;ndola). La <i>comunidad</i> es un caso emp&iacute;rico cuya principal utilizaci&oacute;n refiere al pasado (a las formas de diferenciaci&oacute;n segmentarias y estratificadas) y, en algunos escasos ejemplos, al presente (sociedad funcionalmente diferenciada). Sea como cr&iacute;tica o como descripci&oacute;n, Sas&iacute;n remarca la importancia de incorporar la teor&iacute;a de la comunidad a la teor&iacute;a de la sociedad, de modo de superar los obst&aacute;culos que impiden su adecuada funcionalidad te&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo ensayo, Alejandro Bialakovsky propone atender a las continuidades y rupturas que se verifican entre la Sociolog&iacute;a cl&aacute;sica y los planteos de Luhmann, en lo concerniente a los modos de entender la relaci&oacute;n entre las <i>representaciones</i> y la <i>comunidad</i> &#151;utilizando los aportes sobre el tema realizados por Parsons y Sch&uuml;tz como nexo entre ambos ejes&#151;. Para aclararlo, se&ntilde;ala que los estudios sobre religi&oacute;n efectuados por los padres fundadores conectan ambos niveles. As&iacute;, las <i>representaciones colectivas</i> de Durkheim, las <i>im&aacute;genes de mundo</i> de Weber y las <i>ideolog&iacute;as</i> de Marx, posibilitan contar con tres dimensiones anal&iacute;ticas: una triplicaci&oacute;n en la forma de entender al mundo &#151;como mundo social, representaci&oacute;n y extra&#45;mundanidad&#151;; la posibilidad de representar lo social como un todo a partir de la <i>comunidad,</i> y un diagn&oacute;stico sobre la modernidad que incluye pasado, presente y futuro. Cuando observa el v&iacute;nculo entre representaciones, religi&oacute;n y comunidad en el constructivismo radical de Luhmann, subraya el distanciamiento entre el acontecer social y su representaci&oacute;n, la idea de una sem&aacute;ntica en t&eacute;rminos de autodescripci&oacute;n que va a la zaga de la diferenciaci&oacute;n estructural de la sociedad, una epistemolog&iacute;a basada en observaciones de segundo orden que anuncian la imposibilidad de observar la totalidad y, por &uacute;ltimo, su concepci&oacute;n acerca del horizonte social, del que solo es posible predecir su contingencia. Ese conjunto invita al replanteo de algunas de las principales dimensiones de la Sociolog&iacute;a cl&aacute;sica, incluidos los registros sobre la <i>comunidad.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede apreciarse, el libro convoca a la lectura de una extensa lista de autores y a la exploraci&oacute;n de una tambi&eacute;n amplia variedad de conceptos. En el comienzo de esta rese&ntilde;a se enunciaron dos preguntas&#45;gu&iacute;a: &#191;por qu&eacute; la comunidad? y &#191;por qu&eacute; la teor&iacute;a sociol&oacute;gica? Es momento de intentar una sucinta respuesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta evidente que el prop&oacute;sito de perseguir el concepto de comunidad obliga a transitar un arduo camino sociol&oacute;gico, tanto hist&oacute;rico como comparativo, objetivo satisfactoriamente logrado a lo largo del libro. Adem&aacute;s, incita a repensar la singularidad de las tareas emprendidas por la teor&iacute;a sociol&oacute;gica: observarse a s&iacute; misma, delimitar el horizonte de sus posibilidades, construir su propio objeto de estudio, hacerse de herramientas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas para captarlo. Si se unen ambas cosas, es probable que la explosi&oacute;n de motivos comunitarios se&ntilde;alada por los autores, constituya uno de los muchos y distintos modos de comprender, intervenir, observar o transformar nuestro propio tiempo, a condici&oacute;n de no quedar varados en conceptualizaciones que por s&iacute; solas no alcanzan a retener lo viejo y lo nuevo, lo fundamental y lo accesorio de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro Giordano.</b> Instituto de Investigaciones Gino Germani&#45;Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales. Buenos Aires, Argentina.</font></p>      ]]></body>
</article>
