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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex libris</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Medios versus Democracia?</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor Alarc&oacute;n Olgu&iacute;n*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Maira, L., et al. (2004). <i>Democracia y Medios de Comunicaci&oacute;n.</i> M&eacute;xico: IEDF, Colecci&oacute;n Sinergia, n.4.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Polit&oacute;logo y jefe del Departamento de Sociolog&iacute;a en la UAM&#45;Iztapalapa.</i> <a href="mailto:victor630215@aol.com">victor630215@aol.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mucho se habla y se discute acerca del papel nodal que han adquirido los medios de comunicaci&oacute;n para configurar y orientar las agendas del debate pol&iacute;tico en M&eacute;xico. Sin embargo, existen escasas corroboraciones emp&iacute;ricas que dentro del terreno de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, nos permitan ubicar con precisi&oacute;n cu&aacute;les son los impactos concretos que dichos medios generan en la formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica y en la decisi&oacute;n cotidiana de los ciudadanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora, la relaci&oacute;n pol&iacute;tica y comunicaci&oacute;n se presenta m&aacute;s como un reto que como una realidad operacional concreta en el an&aacute;lisis de los comportamientos sociales, sin menoscabo de quienes visualizan a las encuestas o los sondeos de audiencia (mejor conocidos como "ratings") como un recurso fidedigno de medici&oacute;n que retrate a los intereses que se manifiestan en una determinada coyuntura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien cabe reconocer su potencialidad explicativa, ello no elimina del todo las interrogantes acerca de c&oacute;mo hablar sobre una sociedad democr&aacute;tica participativa que ejerce la cr&iacute;tica de medios, que posee un derecho efectivo de acceso a la informaci&oacute;n, o que posee las tecnolog&iacute;as educativas que le permitan asimilar una era global en la diseminaci&oacute;n del conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ahora, la baja disponibilidad de recursos que permitan aplicar t&eacute;cnicas e instrumentos de recolecci&oacute;n cuantitativos y cualitativos, hacen que los aportes metodol&oacute;gicos en la presentaci&oacute;n de conclusiones s&oacute;lidas en la observaci&oacute;n e influencia de los medios de comunicaci&oacute;n, s&oacute;lo nos permita intuir que el impacto que generan &eacute;stos en la pol&iacute;tica no es el adecuado. Invadidos por el imperio de la negatividad, el rumor y la violencia visual, la democracia se encuentra sometida al dominio de falsos redentores quienes han continuado la prolongada tradici&oacute;n con que los medios manipulan y construyen una "opini&oacute;n p&uacute;blica" virtual, misma que tiende sus redes corporativas hasta controlar hoy en d&iacute;a, bloques enteros de revistas, peri&oacute;dicos, radiodifusoras, canales televisivos abiertos o en cable, ni qu&eacute; decir del peso adquirido mediante el control del Internet.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, se nos presenta un antagonismo complejo entre pol&iacute;tica y/o medios de comunicaci&oacute;n. Es indudable que los medios deben poseer l&iacute;mites legales para su acci&oacute;n, los cuales a su vez surgen del sentido de responsabilidad &eacute;tica y moral que le debe ser marcado por la propia sociedad que consume dichos contenidos. El tema no es menor si se considera que a lo largo de la historia, la libertad de pensamiento y expresi&oacute;n condensan siempre al argumento que se esgrime para defender a los medios, como ocurri&oacute; en el pasado contra la intolerancia de las iglesias, o ahora contra los excesos de control por parte de los gobiernos. Los medios, en este aspecto, se consideran a s&iacute; mismos como garantes del "inter&eacute;s p&uacute;blico".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Esa atribuci&oacute;n les permite ejercer su labor sin cortapisas? &iquest;Qui&eacute;nes a su vez pueden llamar a cuentas a los medios si no lo pueden hacer los Estados o las iglesias? S&oacute;lo queda una respuesta: nosotros los ciudadanos. Pero ello implica "empoderamiento" y protecciones que deben provenir de la presencia de mecanismos legales y criterios civiles que no pueden hacer eliminar a nuestros valores o historias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una democracia moderna debe ofrecer los contrapesos necesarios para que los medios reconozcan la presencia de instancias como las asociaciones de lectores o radioescuchas, o que generen consejos consultivos que supervisen la calidad de la programaci&oacute;n. Ni qu&eacute; decir acerca de generar aut&eacute;nticas empresas "p&uacute;blicas" de la comunicaci&oacute;n, esto es, empresas que surjan con capital y propiedad social. Aqu&iacute; ciertamente se abrir&iacute;a una alternativa a la terca ruta que opone lo estatal a lo privado, cuyo &uacute;nico resultado ha sido la presencia y paso de un autoritarismo burocr&aacute;tico a un monopolio corporativo, y en donde los &uacute;nicos perjudicados de ambos somos nosotros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al ubicar esta serie de problemas que caracterizan a la relaci&oacute;n actual entre pol&iacute;tica y medios de comunicaci&oacute;n, resulta imperativo definir bajo qu&eacute; condiciones la presencia de mecanismos democr&aacute;ticos pueden reorientar a este mal que aqueja a las sociedades contempor&aacute;neas. De ah&iacute; que resulte pertinente la aparici&oacute;n de un libro como <i>Democracia y Medios de Comunicaci&oacute;n,</i> donde se exploran temas cl&aacute;sicos como el papel de los liderazgos en el proceso de la imagen p&uacute;blica, el impacto de los esc&aacute;ndalos pol&iacute;ticos, as&iacute; como definir cu&aacute;l es el papel e influencia de los medios como instrumento de la formaci&oacute;n y (eventual) consolidaci&oacute;n de la cultura democr&aacute;tica en M&eacute;xico, as&iacute; como en Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si como afirma Luis Maira, que Am&eacute;rica Latina ha transitado en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os por un periplo que la ha llevado por la nostalgia, la esperanza y el desencanto democr&aacute;ticos, entonces resulta pertinente en esas tres etapas saber cu&aacute;l es el papel desempe&ntilde;ado por los medios de comunicaci&oacute;n. Resultar&iacute;a interesante constatar que los medios han sido s&oacute;lo eso: instrumentos que se han acomodado a las condiciones y que pueden pasar de la dictadura a la defensa de las bondades democr&aacute;ticas sin ning&uacute;n rubor.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a esta idea, los medios de comunicaci&oacute;n no han sido leales a la postura en torno a definir una apuesta irrestricta a favor de la democracia, ya que se han alejado de ofrecer los elementos de orden general para que sea el propio ciudadano quien pueda expresar la &uacute;ltima palabra en los asuntos p&uacute;blicos. De ah&iacute; que el escepticismo prevaleciente, mismo que ha sido alimentado en gran medida por la impericia de los gobiernos, pero tambi&eacute;n por la propaganda de los medios, nos haga ver como paradoja a lo planteado aqu&iacute; por Maira, de que ahora nos colocamos en la ruta inversa, que abre la puerta a la nostalgia por el orden, la seguridad y el autoritarismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta claro que el acceso a los medios denota un problema de equidad y exceso de pobreza, ya que la oferta de los medios es poco plural y en condiciones poco probables para que el ciudadano pueda tener &iacute;ndices de consumo adecuados a una calidad de "supervivencia ciudadana", si se me permite hacer la analog&iacute;a con la medici&oacute;n de los niveles de alimentaci&oacute;n que se consideran como b&aacute;sicos para la continuidad de la vida en una persona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese aspecto, las reflexiones de Maira nos permiten igualmente emparentarlas con las preocupaciones incluidas en los trabajos de Leonardo Curzio, Ra&uacute;l Trejo y Jos&eacute; Woldenberg, por cuanto resulta claro que la importancia y trascendencia de los problemas p&uacute;blicos, si no se tratan por los medios, terminan por ser "borrados" de la agenda de prioridades, cuando por el contrario, los medios nos deber&iacute;an hacer conscientes de las exigencias de un mundo cada vez m&aacute;s globalizado y exigido de solidaridades con quienes menos tienen. Adem&aacute;s, nos deber&iacute;an dar instrumentos para confrontar de mejor manera las demandas de una sociedad con necesidades de una cultura que prepare a las nuevas generaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si como bien detecta Leonardo Curzio, la programaci&oacute;n y acceso a la oferta comunicativa se acerca s&oacute;lo al "infoentretenimiento", entonces se hace est&eacute;ril una de las mayores conquistas que se obtiene de la pluralidad y la apertura democr&aacute;tica, como lo es la libertad del consumo. Esa condici&oacute;n se vuelve ficticia (de la misma manera en que acontec&iacute;a en los tiempos del autoritarismo) porque la diversidad no existe ni es del inter&eacute;s de los comunicadores ni de los empresarios de los medios en la medida que no "venda". Ah&iacute; justamente fenece la libertad y el derecho a la informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que los medios nos llevan a la pol&iacute;tica virtual de r&aacute;pido consumo, que s&oacute;lo se constata en manejos de im&aacute;genes y personalidades ef&iacute;meras, como lo argumentan Yolanda Meyenberg o Mar&iacute;a Eugenia Vald&eacute;s en sus respectivos trabajos acerca de los liderazgos y los "video&#45;esc&aacute;ndalos", en tanto expresiones usuales del acontecer pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, resulta interesante polemizar si la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica s&oacute;lo atraviesa al nivel de la interacci&oacute;n entre gobernantes y gobernados; o si justamente porque se mantiene en ese nivel, nos olvidamos de una dimensi&oacute;n horizontal que implica asumir que no s&oacute;lo habr&iacute;a comunicaci&oacute;n entre gobierno y ciudadanos, sino que tambi&eacute;n debemos incidir en espacios donde sean los propios individuos quienes sin mediaci&oacute;n alguna, puedan hacer intercambio de informaci&oacute;n para configurar su opini&oacute;n acerca de los temas p&uacute;blicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este aspecto, la formaci&oacute;n de audiencias derivada de la aplicaci&oacute;n de t&eacute;cnicas de mercadeo, dista sobremanera de la intenci&oacute;n con que podemos percibir al viejo papel que se les confer&iacute;a a las instituciones educativas. Hoy tenemos a actores pasivos y silenciosos, a la vez de temerosos ante lo que perciben. De alguna manera, hemos arribado a lo que el pensador espa&ntilde;ol Enrique Gil Calvo ha denominado &#45;en par&aacute;frasis a la expresi&oacute;n de Marshall McLuhan&#45; como la era donde "el miedo es el mensaje".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado de ello es la tendencia a depositar en los l&iacute;deres providenciales la supuesta soluci&oacute;n a los problemas de la ciudadan&iacute;a, en historias que pueden ir desde los 15 minutos hasta complots tan interminables como las telenovelas m&aacute;s exitosas, con el consiguiente beneficio que ello redit&uacute;a para los propios due&ntilde;os de los medios, quienes venden a los buenos, a los malos y hasta los innombrables, quienes m&aacute;s bien terminan por mostrarnos a una clase pol&iacute;tica llena de intocables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si como bien nos lo revela Ra&uacute;l Trejo, la "democracia cercada" es un modelo de relaciones sociales donde preponderantemente se da la complacencia y la simulaci&oacute;n entre comunicadores y pol&iacute;ticos, entonces que no nos sorprenda la exigencia de que los medios fabriquen y vendan al mejor postor, el esc&aacute;ndalo del momento. La trivializaci&oacute;n de los problemas p&uacute;blicos resulta ser la mejor vacuna para que sean los propios ciudadanos quienes puedan tener la &uacute;ltima palabra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un excelente ejemplo de la espiral degenerativa en el manejo del esc&aacute;ndalo pol&iacute;tico se revela en el trabajo de Mar&iacute;a Eugenia Vald&eacute;s acerca del gobierno del DF, en donde se observa c&oacute;mo la manipulaci&oacute;n integral de las fuentes de informaci&oacute;n, los transmisores, los receptores y los resultados, pueden terminar en condiciones de distorsi&oacute;n y "ruido", esto es, nunca estar en condiciones de poder discernir el contexto o la problem&aacute;tica que permita ubicar a los responsables, con todo y que puedan existir im&aacute;genes o testimonios concretos que los comprometan, dado que se relativiza todo: desde la ley hasta la propia realidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este momento, conviene asumir la tarea que todos somos parte de los medios, como bien lo percibe Jos&eacute; Woldenberg. Los retos de una democracia obligan a intervenir en cada una de las etapas del proceso comunicativo, si se pretende elevar la calidad de nuestras democracias. Un buen gobierno es un esfuerzo permanente que nunca puede pretender llegar a un umbral de perfecci&oacute;n, pero que s&iacute; puede aspirar a uno de perdurabilidad. Los medios de comunicaci&oacute;n son eso: instrumentos que nos permiten vincular unos con otros para tratar de mejorar la convivencia colectiva. Y si es en la democracia, tanto mejor.</font></p>      ]]></body>
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