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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Elecciones y partidos políticos en México, 2009]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Elecciones y partidos pol&iacute;ticos en M&eacute;xico, 2009</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Citlali Villafranco Robles*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Manuel Larrosa Haro y Javier Santiago Castillo, coords., M&eacute;xico, UAM&#45;I, 2011, 572 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Licenciada y maestra por la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Doctora en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Pol&iacute;tica por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.</i> Correo electr&oacute;nico: &lt;<a href="mailto:villafrancoc@hotmail.com">villafrancoc@hotmail.com</a>&gt;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro re&uacute;ne 23 cap&iacute;tulos que, divididos en tres secciones, revisan diferentes aspectos de las elecciones federales y locales. Se trata de un an&aacute;lisis que se enriquece con m&uacute;ltiples miradas y que, como en un caleidoscopio, revela los claroscuros del fen&oacute;meno electoral en una coyuntura particular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La entrega n&uacute;mero nueve de la serie "Elecciones y partidos pol&iacute;ticos en M&eacute;xico", del Centro de Estudios de la Democracia y Elecciones de la UAM&#45;I, ofrece informaci&oacute;n que usa fuentes de primera mano, &uacute;til para las tareas de investigaci&oacute;n. Los autores, adem&aacute;s, agregan elaborados an&aacute;lisis e interesantes hip&oacute;tesis sobre los resultados electorales de 2009.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pr&aacute;cticamente todos los autores coinciden y confirman opiniones que hoy ya son generalizadas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. El balance general de la Reforma Electoral de 2007&#45;2008 es positivo, pues cumpli&oacute; con uno de sus objetivos al reducir el costo de los procesos electorales y aumentar las posibilidades de fiscalizaci&oacute;n del Instituto Federal Electoral.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue el gran ganador de las elecciones federales y locales de 2009. El presidente de la Republica y el Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) resultaron los grandes perdedores, ya que la fracci&oacute;n parlamentaria de este partido en la C&aacute;mara de Diputados decreci&oacute; y perdi&oacute; importantes espacios en el &aacute;mbito subnacional. El otro gran perdedor fue el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD), que qued&oacute; relegado a un muy lejano tercer lugar.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Estos resultados hacen urgente el desarrollo de investigaciones que expliquen los cambios en las preferencias electorales de los votantes mexicanos, pues aunque los autores coinciden en se&ntilde;alar que la crisis econ&oacute;mica mundial, as&iacute; como el aumento de la inseguridad y los malos resultados de la guerra contra la delincuencia, constituyen elementos que se deben tener en cuenta al examinar el cambio de preferencias electorales, tambi&eacute;n destacan que las razones explicativas son m&uacute;ltiples y pueden responder a din&aacute;micas locales.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. El accidentado proceso electoral de 2006 desgast&oacute; la confianza en los &oacute;rganos electorales y distanci&oacute; a importantes sectores de la poblaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos. Esto se expres&oacute; en las elecciones de 2009 en la campa&ntilde;a a favor del voto en blanco, lo que quedar&aacute; como un rasgo de este proceso electoral.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera secci&oacute;n del libro se agrupan los trabajos que hacen el an&aacute;lisis general de los procesos electorales de 2009. Alejandro Favela recuerda la importancia de estas elecciones para evaluar a los partidos pol&iacute;ticos y al conjunto del sistema. Las elecciones intermedias "tienen una importancia capital para los partidos pol&iacute;ticos, pues en funci&oacute;n de los resultados electorales que en ellas obtengan, ser&aacute; la cuant&iacute;a de recursos financieros a que podr&aacute;n acceder para financiarse durante los tres a&ntilde;os subsecuentes y que llevan impl&iacute;citos los trabajos previos y de campa&ntilde;a para la elecci&oacute;n presidencial" (p. 20).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Explica las preferencias electorales a partir de la identificaci&oacute;n partidista. Postula una hip&oacute;tesis que contradice la opini&oacute;n generalizada de que el PRI ganar&aacute; las elecciones de 2012: sostiene que el repunte a favor del PRI no implica necesariamente que est&eacute; en mejor posici&oacute;n para competir en las elecciones federales de 2012, sino solamente que va a contar con un mayor financiamiento p&uacute;blico (p. 22).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pablo Javier Becerra ofrece una interesante s&iacute;ntesis de los resultados de la elecci&oacute;n federal y de las 13 elecciones locales de 2009. Puntualiza que los resultados colocan al sistema de partidos mexicano en una confrontaci&oacute;n bipartidista PRI&#45;PAN. Adem&aacute;s de las elecciones federales, su diagn&oacute;stico acerca de la evoluci&oacute;n hacia el bipartidismo se basa en que el PRD result&oacute; la tercera fuerza en Nuevo Le&oacute;n, San Luis Potos&iacute; y Sonora, y la cuarta fuerza en Colima. En Campeche y Quer&eacute;taro incluso fue superado en el cuarto puesto por el Partido Verde Ecologista de M&eacute;xico (PVEM).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, ofrece tres conclusiones interesantes: el grado de implantaci&oacute;n del PAN es muy bajo; el aumento en el umbral de votaci&oacute;n para conservar el registro como partido pol&iacute;tico nacional no impact&oacute; mayormente a los partidos minoritarios, pues solo el Partido Socialdem&oacute;crata (PSD) perdi&oacute; su registro; la gran sorpresa fue el voto nulo, que en el &aacute;mbito nacional lleg&oacute; a 5.4% y en el Distrito Federal alcanz&oacute; un sorprendente 10.9%.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia del voto nulo es abordada por Alfonso Le&oacute;n P&eacute;rez, quien analiza las posturas de las organizaciones civiles en el proceso electoral de 2009: por un lado, el papel tradicional como observadores electorales y, por otro, la convocatoria al voto en blanco como protesta contra el sistema de partidos. Esta protesta tuvo gran aceptaci&oacute;n, en especial entre los j&oacute;venes, lo que pone de relieve el creciente descontento con el sistema de partidos y con las formas de representaci&oacute;n. Por ello, se&ntilde;ala la urgencia de implementar mecanismos adicionales de participaci&oacute;n ciudadana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acerca de la justicia electoral mexicana, Luis Medina Torres concluye que durante 2009 el comportamiento de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n fue adecuado; en cuanto al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n (TEPJF), responde a la cr&iacute;tica que se le ha hecho a la justicia electoral mediante la siguiente afirmaci&oacute;n: "Los partidos abominan la judicializaci&oacute;n, pero ellos mismos la provocan, ya que no son capaces de dirimir sus diferencias internas mediante procedimientos pol&iacute;ticos" (p. 47).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Javier Santiago, "El financiamiento a los partidos pol&iacute;ticos en la nueva reforma electoral", analiza dos de los aspectos centrales de la reforma de 2007&#45;2008: la reducci&oacute;n del gasto en las campa&ntilde;as electo rales y el fortalecimiento de las atribuciones de la autoridad para favorecer la fiscalizaci&oacute;n. Santiago concluye que esta reforma result&oacute; exitosa, pues con "la nueva f&oacute;rmula se logr&oacute; evitar el crecimiento exponencial del financiamiento p&uacute;blico" (p. 195); lo que se corresponde con el cambio de modelo de propaganda electoral y la reducci&oacute;n de los tiempos de campa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para disminuir a&uacute;n m&aacute;s el financiamiento p&uacute;blico a las campa&ntilde;as electorales, plantea dos v&iacute;as alternas: reducir el porcentaje de salario m&iacute;nimo sobre el que se realizan los c&aacute;lculos, para pasar de 65% a 50%, lo que conducir&iacute;a a que el efecto multiplicador disminuyese; hacer los c&aacute;lculos a partir del n&uacute;mero total de ciudadanos que asistieron a las urnas y no del listado nominal. Estas propuestas que, sin duda, abaratar&iacute;an de forma sustancial las campa&ntilde;as, merecen una revisi&oacute;n pues no se trata solo de disminuir el financiamiento sino evitar privilegios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n de esta obra se analiza a los partidos pol&iacute;ticos que participaron en las elecciones de 2009. Para Francisco Reveles, la elecci&oacute;n de ese a&ntilde;o era m&aacute;s importante para el PAN. Por esto, el proceso de mayor relevancia que vivi&oacute; este partido "fue la fuerte influencia del titular del Poder Ejecutivo en su vida interna". Con la llegada de j&oacute;venes a la direcci&oacute;n del PAN, "la toma de decisiones en el CEN &#91;Comit&eacute; Ejecutivo Nacional&#93; qued&oacute; en manos de los dirigentes afines al presidente" (p. 83); "la vida interna del partido qued&oacute; supeditada al Ejecutivo, la dimensi&oacute;n electoral fue m&aacute;s importante que la dimensi&oacute;n organizativa. El problema fue que para ganar las elecciones se necesitaba del partido" (p. 85). Seg&uacute;n Reveles, en el PAN "los resultados electorales revelaron el estancamiento organizativo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, Javier Oliva Posada manifiesta que en el PRI, a partir de los resultados de 2006, "la divisa de la unidad partidista ha gravitado m&aacute;s como una consigna para convertirse en un objetivo protagonizado por la persona del potencial candidato" (p. 104). De acuerdo con Oliva, en la elecci&oacute;n de 2009 la victoria la obtuvo el partido mejor implantado en el terreno. "Fue un elecci&oacute;n de estructuras partidistas con real capacidad de movilizaci&oacute;n". Extrae una interesante conclusi&oacute;n, con la que varios autores que trabajaron las elecciones estatales coinciden: "El riesgo de la derrota es m&aacute;s pr&oacute;ximo cuando se deja de lado la solidaridad y compromiso intrapartidista... a la luz de los resultados de 2009 existen reales condiciones de que el PRI, el PAN o el PRD como gobiernos estatales pierdan cuando enfrentan desuni&oacute;n o conflictos internos" (p. 112).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los triunfos del PRI y las derrotas del PRD confirman esta hip&oacute;tesis. Para Mar&iacute;a Teresa Ram&iacute;rez, la recuperaci&oacute;n del PRI fue a costa de los votos del PAN y del PRD, pues el "PRD solo conserv&oacute; su mayor&iacute;a en seis entidades, mientras que en 19 no lleg&oacute; ni al 10% de los sufragios y en 15 de estos su porcentaje est&aacute; por debajo del PVEM, en tres m&aacute;s qued&oacute; por abajo del PT &#91;Partido del Trabajo&#93; y Convergencia" (p. 144).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los conflictos que enfrent&oacute; el PRD, en particular en el Distrito Federal, merecieron la atenci&oacute;n de Manuel Larrosa. En dos cap&iacute;tulos, escritos en coautor&iacute;a con Cecilia Hern&aacute;ndez y Emilio Garc&iacute;a, estudia los problemas internos en la elecci&oacute;n de la dirigencia nacional y de los candidatos a puestos de elecci&oacute;n popular, los cuales llegaron a tal grado que hicieron imposible su resoluci&oacute;n por la v&iacute;a pol&iacute;tica. Entonces, una de las partes busc&oacute; la intervenci&oacute;n del TEPJF. Esto profundiz&oacute; la divisi&oacute;n interna, por lo que el partido lleg&oacute; a las elecciones con una organizaci&oacute;n debilitada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente al desencanto ciudadano con los partidos pol&iacute;ticos que se expres&oacute; mediante el voto nulo, Enrique Cuna presenta la siguiente hip&oacute;tesis:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... los partidos pol&iacute;ticos emergentes podr&iacute;an constituirse en interlocutores de las demandas ciudadanas no representadas por los partidos grandes. Esta posibilidad se desperdicia por la pol&iacute;tica de alianzas que garantiza su sobrevivencia. La p&eacute;rdida del registro del Partido Socialdem&oacute;crata ratifica la conveniencia de esta pol&iacute;tica y la inviabilidad de competir solos. Los partidos emergentes que conservaron su registro definieron su estrategia con dos metas claras: mantener su registro &#151;con las consecuentes prerrogativas asignadas&#45;, y convertirse en fuerzas determinantes para la conformaci&oacute;n de mayor&iacute;as en el Congreso (p. 153).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera parte del libro est&aacute;n los cap&iacute;tulos que se ocupan de las elecciones locales. Esta secci&oacute;n es la m&aacute;s sugerente de toda la obra, pues contiene tal cantidad de informaci&oacute;n y l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que ser&iacute;a imposible rese&ntilde;arlas en unas cuantas cuartillas. Los textos fueron elaborados por investigadores de las entidades donde se llevaron a cabo las elecciones, y sus conclusiones se fundan en la comprensi&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y social, lo que les da una mayor solidez. Esta es una secci&oacute;n &uacute;til tanto para los investigadores de asuntos electorales, como para quienes empiezan a interesarse en estos temas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la riqueza de los materiales me concentrar&eacute; en las seis entidades que tuvieron elecciones para gobernador: Campeche, Colima, Nuevo Le&oacute;n, Quer&eacute;taro, San Luis Potos&iacute; y Sonora. En cinco casos gan&oacute; el PRI, mientras el PAN &uacute;nicamente gan&oacute; en Sonora. En las seis entidades ambos partidos se situaron en el primero o segundo lugar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el proceso electoral local de Campeche se eligi&oacute; gobernador, 21 diputados locales, 11 ayuntamientos y 20 juntas municipales. Esta es una de las entidades en las que no ha habido alternancia en el Ejecutivo local. "Un solo partido ha mantenido un electorado cautivo y con fuerte identificaci&oacute;n partidista" (p. 212). En estos resultados tambi&eacute;n influye que se mantienen pr&aacute;cticas de compra y coacci&oacute;n del voto, junto con d&aacute;divas y prebendas materiales del partido entregados a escasos d&iacute;as de la elecci&oacute;n. De acuerdo con Alberto Escamilla, el triunfo del PRI en Campeche se explica por la situaci&oacute;n del PAN y el PRD: "Un factor sustancial en la correlaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas en el estado de Campeche era la influencia pol&iacute;tica que ejerc&iacute;a la familia Mouri&ntilde;o. Con la muerte del ex Secretario de Gobernaci&oacute;n, en noviembre de 2008, esta influencia se vio mermada" (p. 214). La situaci&oacute;n del PRD no fue mejor pues concurri&oacute; a la elecci&oacute;n sin candidato a gobernador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PAN y el gobierno federal estaban muy interesados en los resultados de esa entidad. El periodo de campa&ntilde;as electorales estuvo marcado por acusaciones de desv&iacute;os de recursos federales a favor del PAN. Esta acci&oacute;n fue contrarrestada por los recursos estatales a favor del PRI, el cual gan&oacute; la gubernatura del estado, y 17 de las 21 diputaciones locales en disputa; el PAN se qued&oacute; con las restantes cuatro. El PRD no obtuvo, obviamente, ninguna. "El gobernador de Campeche tendr&aacute; en el congreso local mayor&iacute;a absoluta, Campeche es de las pocas entidades donde no hay gobierno dividido", se&ntilde;ala Escamilla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colima es otro caso de gobierno unificado dominado por el PRI en el Ejecutivo, en el congreso local y en la mayor&iacute;a de ayuntamientos. Mariana Hern&aacute;ndez y Karen Palomino se&ntilde;alan: "En Colima todos los partidos vivieron con dificultad sus procesos de selecci&oacute;n. Se presentaron acusaciones severas de candidatos involucrados con el narcotr&aacute;fico tanto del PAN como del PRI" (p. 335). Pese a estas acusaciones, el PRI fue el gran ganador: obtuvo la gubernatura, y se le asignaron, por ambos principios de elecci&oacute;n, 14 legisladores, siete al PAN y tres a Nueva Alianza. EL PVEM, PRD y PSD no alcanzaron esca&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones que ratifican la afirmaci&oacute;n de que el gran ganador de 2009 fue el PRI son las de Nuevo Le&oacute;n y Quer&eacute;taro. En Nuevo Le&oacute;n se celebraron elecciones para renovar la gubernatura, 42 diputaciones y 51 alcald&iacute;as. El ganador fue el PRI que, en alianza con el PVEM, y los partidos locales Cruzada Ciudadana y Partido Dem&oacute;crata, obtuvo 49% de la votaci&oacute;n, mientras que el PAN lleg&oacute; a 43% y el PRD apenas a 3.4%.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marta Gloria Morales argumenta que la derrota del PAN en Quer&eacute;taro era inesperada pues gobernaba desde 1997, con mayor&iacute;a en el Congreso y en las presidencias municipales. Para explicar esta situaci&oacute;n aventura una hip&oacute;tesis interesante: "Con altos niveles de competitivi&#45;dad y estrechos m&aacute;rgenes de victoria, los elementos coyunturales definen los resultados electorales" (p. 468).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los factores coyunturales fue el peso de la situaci&oacute;n interna de los partidos pol&iacute;ticos: "Los panistas confiaron en que la elecci&oacute;n de 2009 ser&iacute;a una ratificaci&oacute;n de su fuerza electoral en el estado y por lo tanto que los procesos internos eran pr&aacute;cticamente definitivos. Esto propici&oacute; que la lucha por las candidaturas al interior del PAN fueran tan agresivas como si fueran constitucionales y mostraron un partido no solo dividido sino muy lastimado y polarizado" (p. 471). A esto hay que sumar que "el candidato a la gubernatura fue criticado por corrupci&oacute;n en obras municipales y por nepotismo". En cambio, el "PRI logr&oacute; que el proceso interno no solo para gobernador sino tambi&eacute;n para presidentes municipales no generara rupturas p&uacute;blicas muy evidentes" (p. 477); mientras, el PRD sum&oacute; a la debilidad derivada del desgaste en el &aacute;mbito nacional una violenta disputa por las candidaturas en Tequisquiapan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las campa&ntilde;as resultaron el segundo factor coyuntural: "La campa&ntilde;a del PAN fue conservadora pues ten&iacute;an mucho que perder y la certeza de ganar, no se pag&oacute; a profesionales ni se llam&oacute; a votar, no se desmintieron las campa&ntilde;as negativas y no tuvieron la capacidad de asumir que los candidatos internos derrotados tienen la capacidad de afectar los resultados. Estos elementos se vigorizaron porque la campa&ntilde;a del PRI fue justamente lo contrario" (p. 483).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La quinta gubernatura ganada por el PRI fue la de San Luis Potos&iacute;. Patricia Rubio y H&eacute;ctor H&aacute;biles exponen que en 2009 el PRI recuper&oacute; la gubernatura, mientras que el PAN perdi&oacute; la mayor&iacute;a en el Congreso y el ayuntamiento de la capital del estado. En esta entidad tambi&eacute;n parece verificarse la hip&oacute;tesis de que la divisi&oacute;n interna del PAN es un factor explicativo de su derrota: "Junto a estas dificultades tambi&eacute;n se modificaron los mecanismos para la selecci&oacute;n de sus candidaturas. La intervenci&oacute;n del Comit&eacute; Ejecutivo Nacional rompi&oacute; con una tradici&oacute;n de participaci&oacute;n de la militancia dom&eacute;stica en los procesos internos, lo que contribuy&oacute; a incrementar la desafecci&oacute;n por la manera en que se tomaron las decisiones al interior del partido" (p. 510).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un evento adicional fue "que unos cuantos d&iacute;as antes de la jornada electoral renunci&oacute; el alcalde de la capital al PAN " (p. 510). Una conclusi&oacute;n central en el trabajo de estos autores es que hay que "desmontar la idea muy extendida de que el PAN arrolla en las ciudades y el PRI lo hace en el campo, porque eso ya no es as&iacute;. Hay triunfos de uno y otro partido tanto en grandes concentraciones urbanas como en el campo potosino" (p. 514).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;nica elecci&oacute;n de gobernador que el PRI perdi&oacute; en 2009 fue la de Sonora, donde ocurri&oacute; por primera vez la alternancia partidista en la gubernatura. Esta alternancia tambi&eacute;n ocurri&oacute; en 59% de los municipios. Juan Poom y Jos&eacute; Arturo Rodr&iacute;guez ofrecen una interesante explicaci&oacute;n de este hecho. El primer dato a tomar en cuenta es que "desde 1994 y hasta 2006 ning&uacute;n partido pol&iacute;tico logr&oacute; tener la mayor&iacute;a absoluta en las elecciones municipales, legislativas y de gobernador, en estos cuatro trienios el estado vivi&oacute; con un gobierno dividido" (p. 523).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ratificar la hip&oacute;tesis de que la cohesi&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos es un factor explicativo para su triunfo, en el caso de Sonora el PRI enfrent&oacute; dificultades y descontento con el proceso de selecci&oacute;n del candidato a la gubernatura, mientras que los panistas fueron muy cuidadosos con los mecanismos de selecci&oacute;n. Este mismo supuesto se cumple en el caso del PRD, pues a &uacute;ltima hora su Comit&eacute; Ejecutivo Nacional decidi&oacute; suspender la elecci&oacute;n interna, incluso cuando ya se hab&iacute;an impreso las boletas, lo que gener&oacute; descontento e inconformidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El triunfo del PAN en Sonora se ha explicado como resultado directo del incendio del 5 de junio de ese a&ntilde;o de elecciones en la guarder&iacute;a ABC. A diferencia de esta percepci&oacute;n generalizada, Poom y Rodr&iacute;guez aseveran: "El argumento que relaciona la tragedia con el resultado de la elecci&oacute;n se debilita conforme se analizan los datos y aunque queda claro que la tragedia influy&oacute; en muchos electores, resulta dif&iacute;cil tomarlo como el factor determinante que explica el resultado" (p. 534). En su opini&oacute;n: "Fue la conjunci&oacute;n de varios factores: La forma en que El&iacute;as Serrano consigui&oacute; la candidatura, lo que origin&oacute; el descontento de una cantidad importante de militantes y simpatizantes del PRI, y el voto del hartazgo que pudo haber prevalecido en la jornada electoral a lo que se sum&oacute; la tragedia de la guarder&iacute;a ABC" (p. 535).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los otros cap&iacute;tulos de esta secci&oacute;n expresan particularidades y rasgos interesantes que ocurrieron en cada una de las elecciones subnacionales que se celebraron en 2009. El predominio del PRI en Coahuila, donde tiene la condici&oacute;n de partido predominante. La elecci&oacute;n en el Distrito Federal, donde destaca la intervenci&oacute;n del tepjf en la elecci&oacute;n a jefe delegacional en Iztapalapa, as&iacute; como la campa&ntilde;a a favor del voto nulo. La elecci&oacute;n de Guanajuato, en la cual se observ&oacute; un descenso en la votaci&oacute;n a favor del PAN que anuncia la posible p&eacute;rdida de su hegemon&iacute;a. La elecci&oacute;n en Jalisco, donde el PAN tiene la gubernatura, pero con gobierno dividido y en la cual el PRI, despu&eacute;s de 15 a&ntilde;os de no lograrlo, gan&oacute; la alcald&iacute;a de Guadalajara. Las elecciones en el Estado de M&eacute;xico, donde el PRI volvi&oacute; a ser la primera fuerza electoral despu&eacute;s de haber obtenido el tercer lugar en las elecciones presidenciales de 2006. En fin, cada elecci&oacute;n local tuvo rasgos dignos de inter&eacute;s y se advierten interesantes l&iacute;neas de investigaci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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