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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica como crisis de los partidos: hacia una renovada agenda de investigaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>&Aacute;ngel Serme&ntilde;o*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Montero J. R., Gunther R. y Linz J. (editores) <i>Partidos pol&iacute;ticos. Viejos conceptos y nuevos retos. </i>Madrid: Fundaci&oacute;n Alfonso Mart&iacute;n Escudero/Editorial Trotta, 2007, pp. 342.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#150;investigador en la Academia de Ciencia Pol&iacute;tica y Administraci&oacute;n Urbana de la Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:angelsermeno@yahoo.com.mx" target="_blank">angelsermeno@yahoo.com.mx</a>.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis central que estructura el conjunto de trabajos que componen el presente volumen colectivo sostiene que "una nueva mirada a los partidos pol&iacute;ticos resulta (hoy) m&aacute;s pertinente que nunca" (p. 15). Lo primero que cabe decir al respecto es que tal idea constituye una abierta y decidida toma de postura en el interior del debate contempor&aacute;neo sobre la as&iacute; denominada "crisis" de los partidos pol&iacute;ticos en tanto agentes de representaci&oacute;n y agregaci&oacute;n de intereses. Se trata, evidentemente, de una postura defensiva y a favor de los partidos que se conduce contra la corriente del actual clima antipartidista expresado en el creciente d&eacute;ficit de confianza que los partidos registran ante la ciudadan&iacute;a. Este texto que comentamos, tiene como objetivo mostrar las limitaciones de dicha tesis antipartidista, m&aacute;s que sumarse al amplio coro de sus impulsadores. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar que existe, en efecto, un difundido n&uacute;mero de persuasivos argumentos presentes en la m&aacute;s reciente literatura emp&iacute;rica dedicada al estudio de los partidos pol&iacute;ticos, en virtud de la cual se afirma que el desempe&ntilde;o de tales organizaciones de intermediaci&oacute;n en los sistemas democr&aacute;ticos contempor&aacute;neos se encuentra en franco declive. De manera espec&iacute;fica, se sostiene que <i>a) </i>los partidos se est&aacute;n convirtiendo en actores pol&iacute;ticos irrelevantes, dado que claramente se percibe que est&aacute;n siendo reemplazados tanto por los movimientos sociales organizados informalmente como por los modernos medios de comunicaci&oacute;n. Otro argumento se&ntilde;ala que los partidos <i>b) </i>ante el desdibujamiento de la convencional geometr&iacute;a pol&iacute;tica izquierda&#150;derecha han perdido sus referentes ideol&oacute;gicos y ya no son capaces de orientar con acierto y direcci&oacute;n a la ciudadan&iacute;a. Un efecto surgido como consecuencia de lo anterior es que <i>c) </i>los partidos pierden irremediablemente la posibilidad de contar con lealtades numerosas y de largo plazo al punto que han dejado de contar con la ideolog&iacute;a como un arma para movilizar eficazmente al electorado. De hecho, <i>d) </i>la p&eacute;rdida de esa dimensi&oacute;n ideol&oacute;gico&#150;identitaria ha impulsado de igual forma cambios organizativos internos en los partidos, que los habr&iacute;a conducido a transformarse en estructuras o maquinarias (fr&iacute;as y desalmadas) orientadas a la pragm&aacute;tica obtenci&oacute;n de votos. En suma, pues, el alejamiento y la p&eacute;rdida de confianza de los ciudadanos en los partidos (y cabe a&ntilde;adir con raz&oacute;n en el liderazgo de los mismos) muestran inequ&iacute;vocamente el ostensible fracaso de los partidos en sostener la principal funci&oacute;n que les compete, que es la de ser instancias de representaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante esta difundida visi&oacute;n, se alza el presente volumen. Por supuesto, no en el sentido de negar el hecho de que los partidos han y contin&uacute;an afrontando una serie de nuevos problemas y dificultades (organizativas, funcionales, electorales, culturales, etc&eacute;tera), producto tanto de las enormes transformaciones sociales como de las innovaciones tecnol&oacute;gicas acaecidas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Las tendencias del cambio en este sentido son objetivas: los partidos acusan, como dec&iacute;a l&iacute;neas arriba, una ca&iacute;da en los niveles de afiliaci&oacute;n y en los niveles de identificaci&oacute;n partidista en la ciudadan&iacute;a por muchas y complejas razones: la secularizaci&oacute;n de la sociedad, la expansi&oacute;n de las clases medias, el incremento de la participaci&oacute;n de la mujer en el mercado de trabajo, la explosi&oacute;n masiva de la inmigraci&oacute;n, el incremento de valores postmateriales y, sin pretender un listado exhaustivo, el ya tambi&eacute;n referido impacto de los desarrollos tecnol&oacute;gicos (medios de comunicaci&oacute;n que desplazan a los partidos y el auge del internet).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, siendo estos desaf&iacute;os muy serios y sus impactos severos e innegables, no justifican, sin embargo, en opini&oacute;n de los autores del presente volumen, un an&aacute;lisis que se estructura a partir de lo que denominan una excesiva actitud "pesimista" o "fatalista". El tono alarmista respecto del relativo declive de los partidos no toma en cuenta un dato muy significativo, a saber: "muchos de los partidos han logrado adaptarse a las nuevas condiciones de la competencia pol&iacute;tica" (p. 16) y han continuado aportando estabilidad al funcionamiento de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos. Esto significa que en ning&uacute;n caso estudiado, y a pesar de la fuerza de los emergentes retos, "los partidos han desaparecido o han sido reemplazados por otros tipos de organizaciones (como los grupos de inter&eacute;s o los movimientos sociales) o pr&aacute;cticas institucionalizadas (como las de la democracia directa)" (p. 21).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, dado que los partidos forman parte de ese peque&ntilde;o grupo de instituciones esenciales e imprescindibles para el funcionamiento de la democracia representativa y han mostrado una importante capacidad de adaptaci&oacute;n, lo que en verdad se requiere es m&aacute;s bien renovar las perspectivas y agendas de estudio sobre tales organizaciones de intermediaci&oacute;n. En efecto, la bibliograf&iacute;a acad&eacute;mica que estudia los partidos es considerable y aparentemente inabarcable; y, pese a ello, insuficiente. Los nuevos papeles que los partidos desempe&ntilde;an en las democracias modernas vuelven irrenunciable renovar y dotar de congruencia y consistencia su estudio. De hecho, el reto consiste en triunfar donde hasta ahora la teor&iacute;a de los partidos ha fracasado. Esto es, en generar un cuerpo convincente de teor&iacute;as de rango medio que sirvan de base a la investigaci&oacute;n futura. Hasta ahora, reconocen los autores del presente volumen: "los estudios sobre partidos han realizado pocos progresos en el desarrollo de una teor&iacute;a construida sobre an&aacute;lisis emp&iacute;ricos comparados, hip&oacute;tesis susceptibles de ser sometidas a comprobaci&oacute;n y explicaciones v&aacute;lidas de fen&oacute;menos centrales" (p. 23).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, resulta parad&oacute;jico que la cr&iacute;tica a los partidos no refleje un rechazo a la democracia. La gente brinda su apoyo a la democracia, reconoce a los partidos como parte de &eacute;sta y, empero, expresa tambi&eacute;n su desconfianza, que va acompa&ntilde;ada &#151;como ya vimos&#151; de un amplio espectro de cr&iacute;ticas negativas. En tal sentido, debemos ponderar mejor el hecho de que el rechazo a la "partidocracia" por parte de los ciudadanos expresa no s&oacute;lo dilemas inherentes a la naturaleza de los partidos (los partidos son v&iacute;ctimas de las funciones contradictorias que se les asignan), sino tambi&eacute;n manifiesta expectativas ambiguas por parte de la ciudadan&iacute;a (por ejemplo, que los partidos expresen mis intereses, pero no intereses particulares). Ello, en realidad, apunta a la necesidad de re finar la investigaci&oacute;n para entender mejor el funcionamiento de los partidos y la imagen que los ciudadanos tienen de ellos. La aparici&oacute;n en espa&ntilde;ol del presente volumen viene, sin duda, a enriquecer nuestra participaci&oacute;n en este debate abierto, complejo y fascinante sobre la &iquest;crisis, persistencia o renovaci&oacute;n? de los partidos pol&iacute;ticos en las democracias representativas.</font></p>      ]]></body>
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