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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rolando Cordera (coord.), <i>La globalizaci&oacute;n de M&eacute;xico: opciones y contradicciones</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Barba</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Facultad de Econom&iacute;a,UNAM,2006, 336 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor de la Universidadde Guadalajara</i> &lt;<a href="mailto:cbarb@cencaar.udg.mx">cbarb@cencaar.udg.mx</a>&gt;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/eunam/v4n11/a7im1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con R&uuml;diger Safranski (2004) en el terreno de la globalizaci&oacute;n han surgido discursos que no son descripciones de la realidad sino postulados normativos. Ese autor denomina globalismo al conjunto de variantes ideol&oacute;gicas que hacen de la globalizaci&oacute;n una ruta &uacute;nica y unidimensional. En ese contexto destaca por supuesto el neo&#45;liberalismo, que usa la globalizaci&oacute;n como argumento para deshacerse de las obligaciones sociales del capital y para afirmar que en la competencia por puestos de trabajo, por la atracci&oacute;n de inversiones, los estados deben hacer a un lado aspectos ecol&oacute;gicos, sindicales, sociales e impositivos, para favorecer el movimiento sin trabas del capital. El neoliberalismo considera que el Estado y la cultura han de servir a la econom&iacute;a y su economicismo extremo significa la resurrecci&oacute;n del marxismo vulgar pero ahora como ideolog&iacute;a de los ejecutivos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte Amartya Sen (2002) considera que la globalizaci&oacute;n no es una maldici&oacute;n, sino un proceso que a lo largo de miles de a&ntilde;os ha contribuido al progreso del mundo a trav&eacute;s de viajes, comercio, migraciones, mutuas influencias culturales y diseminaci&oacute;n del saber, la ciencia y la tecnolog&iacute;a. Sin embargo, Sen alerta sobre la distribuci&oacute;n desigual de las p&eacute;rdidas y ganancias econ&oacute;micas producidas por este proceso. En su opini&oacute;n la globalizaci&oacute;n requiere de una defensa razonada, pero tambi&eacute;n de una reforma razonable, de hecho, de reformas masivas para redistribuir los dividendos. Para &eacute;l la alternativa no es prescindir del mercado, sino acotarlo a trav&eacute;s de instituciones como la seguridad social u otras formas de intervenci&oacute;n p&uacute;blica como las pol&iacute;ticas de educaci&oacute;n y salud o la reforma agraria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anthony Giddens (2000) a su vez, reconoce que la globalizaci&oacute;n no ha sido equitativa porque ha ampliado las desigualdades mundiales y empeorado la suerte de los marginados y porque en el mundo de ganadores y perdedores que ha creado, los pa&iacute;ses de Sur han sido las v&iacute;ctimas. No obstante, considera que el orden mundial emergente puede ser modificado a trav&eacute;s de instituciones, al reconstruir las que tenemos o crear otras nuevas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente en este contexto te&oacute;rico que analiza cr&iacute;ticamente la globalizaci&oacute;n podemos ubicar la tentativa del Centro de Estudios Globales y de Alternativas para el Desarrollo de M&eacute;xico (Cegademex), creado en enero de 2005 y encabezado por Rolando Cordera. Sus objetivos son claros: analizar y documentar el debate sobre el proceso de globalizaci&oacute;n, estudiar diversas experiencias y trayectorias de inserci&oacute;n en este marco, evaluar los resultados y examinar las pol&iacute;ticas de integraci&oacute;n econ&oacute;mica y cambio estructural en Iberoam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este esfuerzo subraya como un aspecto central las estrategias de compensaci&oacute;n y protecci&oacute;n social que se aplican en diferentes pa&iacute;ses para modular el cambio y compensar las dislocaciones que el proceso globalizador produce. La idea fundamental es aportar elementos para imaginar y dise&ntilde;ar alternativas para nuestro pa&iacute;s en el contexto global.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto significa que el Centro de Estudios Globales fue pensado para ofrecer alternativas que contribuyan a evitar asumir dogm&aacute;ticamente una ruta &uacute;nica y permitan concebir la inserci&oacute;n de nuestros pa&iacute;ses en la econom&iacute;a global como un proceso multidimensional que puede ser acotado y orientado por las instituciones del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los productos que el Centro aludido ha generado es precisamente el libro <i>La globalizaci&oacute;n de M&eacute;xico: opciones y contradicciones,</i> coordinado precisamente por Rolando Cordera. Esta obra fue publicada por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y es el resultado de un coloquio realizado en la Facultad de Econom&iacute;a de dicha instituci&oacute;n, denominado exactamente igual que el texto que hoy invito a leer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reuni&oacute;n se celebr&oacute; a finales de abril de 2005 para revisar la experiencia reciente de M&eacute;xico con sus cambios estructurales y pol&iacute;ticos. En palabras del coordinador de este volumen el prop&oacute;sito fue "...abrir la puerta a nuevas pautas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social y a una renovaci&oacute;n de la estrategia seguida... desde mediados de los a&ntilde;os ochenta del siglo XX hasta la fecha".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro es muy rico, cuenta con 17 cap&iacute;tulos, escritos por un conjunto notable de autores, entre los que destacan el propio coordinador de la obra, David Ibarra, Carlos Tello, Ifigenia Mart&iacute;nez, V&iacute;ctor L&oacute;pez Villafa&ntilde;e, Julio Labastida y Luis Salazar. Los cap&iacute;tulos son equilibrados y bien escritos por lo que su lectura es fluida. La impresi&oacute;n general es que se privilegian las ideas sobre el uso abundante de informaci&oacute;n, lo que se facilita debido al prestigio acad&eacute;mico de los autores, que no exige una justificaci&oacute;n o comprobaci&oacute;n constante de lo que se dice.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presentaci&oacute;n marca la pauta general de la obra y ofrece una contextualizaci&oacute;n obligada, al reflexionar sobre las reformas econ&oacute;micas y sociales que siguieron a la crisis econ&oacute;mica de 1982 y que se orientaron a la globalizaci&oacute;n de M&eacute;xico, a trav&eacute;s de la modificaci&oacute;n radical de las relaciones entre el Estado y la sociedad y de la reforma pol&iacute;tica que culmin&oacute; a finales del siglo pasado con la elecci&oacute;n del presidente Fox. En la presentaci&oacute;n se enfatiza que las reformas han tenido un claro enfoque neoliberal y se han producido en el marco del Consenso de Washington, pero no han sido exitosas para dar lugar a una nueva econom&iacute;a pol&iacute;tica que permita dar sentido hist&oacute;rico a los cambios realizados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se apunta que el proceso de reforma ha generado cambios notables ya que M&eacute;xico se convirti&oacute; en menos de veinte a&ntilde;os en un gran exportador de manufacturas y la democratizaci&oacute;n avanz&oacute; con rapidez en los tres niveles de gobierno y se dio tanto en el poder legislativo como en el ejecutivo. El autor habla tambi&eacute;n de una notable estabilidad macroecon&oacute;mica que no ha sido acompa&ntilde;ada por un significativo crecimiento econ&oacute;mico ni por la generaci&oacute;n de empleo. La informalidad, el desempleo, la emigraci&oacute;n, se han vuelto masivas, la criminalidad ha escalado y todos estos fen&oacute;menos amenazan la cohesi&oacute;n social y a la democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se destaca que la reforma econ&oacute;mica ha debilitado al Estado en un contexto en el que enormes niveles de desigualdad, pobreza y exclusi&oacute;n minan la legitimidad del sistema pol&iacute;tico. Tambi&eacute;n se resalta el parad&oacute;jico estancamiento mexicano en medio del cambio estructural m&aacute;s profundo de la segunda mitad del siglo XX, la impotencia del Estado y el que los partidos y sus directivas se encuentren cada vez m&aacute;s alejados de su base social nacional. Todo esto muestra la urgencia de realizar una reforma social del Estado, en cuyo centro se ubique la construcci&oacute;n de instituciones que aseguren la equidad como requisito del desarrollo as&iacute; como la superaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la presentaci&oacute;n, David Ibarra, Antonio Gazol, Adolfo Orive y Carlos Tello escriben sobre el dilema del crecimiento, en un pa&iacute;s cuya estrategia s&oacute;lo mira hacia el mercado externo y no ha aprendido dos lecciones fundamentales de la experiencia hist&oacute;rica internacional: el crecimiento del mercado interno ha sido crucial en algunos de los casos m&aacute;s exitosos de expansi&oacute;n hacia los mercados externos; y que, para que el mercado internacional sea rentable para el bienestar general de un pa&iacute;s que exporta, es indispensable que la actividad externa este articulada con el aparato productivo nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n se muestran los escasos resultados del modelo volcado al mercado externo en comparaci&oacute;n con etapas previas de la historia econ&oacute;mica de nuestro pa&iacute;s y frente a otras experiencias internacionales. David Ibarra recalca cuatro factores que explican la paralizaci&oacute;n del proceso de desarrollo nacional: primero, asumir un paradigma econ&oacute;mico centrado exclusivamente en el mercado, al olvidar que el Estado es indispensable para ordenar la cuesti&oacute;n social; segundo, la p&eacute;rdida de autonom&iacute;a del Estado en la conducci&oacute;n del pa&iacute;s debido a su renuncia a actuar fiscalmente para compensar los ciclos econ&oacute;micos, para impulsar el desarrollo y para redistribuir el ingreso; tercero la reducci&oacute;n y fragmentaci&oacute;n de los mercados internos que reduce los alicientes para la formaci&oacute;n de capitales y vuelve irrelevantes a los pobres como consumidores; cuarto, que en el nuevo modelo las exportaciones no son la locomotora que jala al resto de la econom&iacute;a y las importaciones destruyen inversiones productivas, puestos de trabajo y nexos interindustriales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, tanto Ibarra como Tello concluyen que es indispensable una rearticulaci&oacute;n entre lo pol&iacute;tico, lo econ&oacute;mico y lo social a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas de Estado que busquen aprovechar las oportunidades que brinda el nuevo orden global, pero sin desatender las demandas sociales, ni atropellar los intereses de los trabajadores y los empresarios nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tello sostiene que promover el crecimiento acelerado, estable y sostenido de la econom&iacute;a mexicana sin renunciar a la justicia social exige asumir que la disyuntiva no es Estado&#45;mercado, sino c&oacute;mo sumarlos en un mundo globalizado, c&oacute;mo establecer una nueva versi&oacute;n mexicana de la econom&iacute;a mixta. Hacia all&aacute; apunta tambi&eacute;n las recomendaciones neokeynesianas de Adolfo Orive quien se manifiesta a favor de un d&eacute;ficit fiscal que permita invertir de acuerdo en los niveles de ahorro, para generar mayores niveles de capital humano y elevar la capacidad productiva, f&iacute;sica e infraestructura! e incrementar el empleo sin generar inestabilidad ni inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n del libro, Ifigenia Mart&iacute;nez y Gildardo L&oacute;pez Tijerina, se&ntilde;alan que el principal s&iacute;ntoma de la debilidad del Estado mexicano es su incapacidad para recaudar, resultado de su escaso margen para ampliar la cobertura y extensi&oacute;n de la base gravable, as&iacute; como de las excepciones reiteradas, de la proliferaci&oacute;n de figuras tributarias burocratizadas y de la evidente dependencia en los ingresos provenientes de las ventas del petr&oacute;leo que ha permitido posponer una reforma fiscal urgente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a las reformas se critican dos tendencias prevalecientes en los &uacute;ltimos gobiernos de nuestro pa&iacute;s: considerar que las exenciones y los est&iacute;mulos fiscales favorecen el desarrollo de la actividad econ&oacute;mica y a la larga dan lugar a mayores ingresos fiscales; y descansar en el incremento de los impuestos indirectos, como el (Impuesto al Valor Agregado), mientras se reducen de los impuestos directos sobre el trabajo y el capital, bajo el argumento de que los impuestos indirectos ofrecen la ventaja de menores costos de recaudaci&oacute;n y reducidas posibilidades de evasi&oacute;n. Este argumento olvida, se nos recuerda, las desventajas sociales de este tipo de impuestos ya que no son sensibles a las diferencias entre las capacidades de compra de los causantes y por ello acent&uacute;an la desigualdad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n se afirma que recaudar no implica problemas t&eacute;cnicos insalvables. Para incrementar la recaudaci&oacute;n se sugiere fijar tasas progresivas en los impuestos directos, globalizar los ingresos, ampliar la base gravable, crear nuevos impuestos, como grav&aacute;menes a las ganancias de capital, incorporar al fisco todas las actividades y eliminar la tasa cero del Impuesto al Valor Agregado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se sostiene que el dilema no es IVA o ISR, impuestos que deben considerarse complementarios y que deben incrementarse, sino una reforma que plantee primero el gasto, porque el tema es el financiamiento del desarrollo y los recursos p&uacute;blicos necesarios para ello. Esto significa que al problema fiscal lo define el destino de los recursos no los montos disponibles. Como se&ntilde;ala Ifigenia Mart&iacute;nez: el gasto p&uacute;blico es fundamental para que el Estado haga frente a sus responsabilidades en materia de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, desarrollo tecnol&oacute;gico, salud, educaci&oacute;n, medio ambiente, seguridad social y con la funci&oacute;n de dirigir la econom&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera secci&oacute;n dedicada al sistema financiero se subraya una paradoja: mientras en lo internacional hay numerosas evidencias emp&iacute;ricas de la elevada vinculaci&oacute;n entre el desarrollo de ese sistema y el desarrollo econ&oacute;mico, en M&eacute;xico adem&aacute;s de contar con un sistema fiscal que no recauda, disponemos un sistema financiero que no financia. Francisco Su&aacute;rez recuerda que la banca privada junto con la banca de desarrollo jugaron un papel determinante en el despegue industrializador mexicano entre los a&ntilde;os cuarenta y setenta, pero que ese proceso se detuvo radicalmente con la nacionalizaci&oacute;n bancaria de 1982 y no se reanud&oacute; con su reprivatizaci&oacute;n ni con su liberalizaci&oacute;n durante los a&ntilde;os ochenta y noventa, ni con el rescate bancario de 1994. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s el panorama es desolador un sistema bancario oligop&oacute;lico, con casi 90% de activos en manos extranjeras, rentable, bien supervisado, con cr&eacute;ditos al consumo e hipotecarios en auge, pero sin cr&eacute;dito suficiente para las actividades productivas. En suma: un sistema que favorece el estancamiento estabilizador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuarta secci&oacute;n, dedicada a analizar el rol de la pol&iacute;tica industrial en el contexto de una econom&iacute;a abierta, V&iacute;ctor L&oacute;pez Villafa&ntilde;e contrasta las experiencias exitosas de pa&iacute;ses asi&aacute;ticos que, como China, han fundado su estrategia globalizadora en pol&iacute;ticas que priorizan estrat&eacute;gicamente algunas industrias y ramas industriales, frente a la experiencia de un pa&iacute;s que &#45;como el nuestro&#45; encara el dilema del crecimiento al firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canad&aacute; que limita las posibilidades de desarrollar dicha pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, se acent&uacute;an tambi&eacute;n dos aspectos fundamentales: la creciente informalidad del empleo y la reducci&oacute;n de la participaci&oacute;n manufacturera en el Producto Interno Bruto, que a la alim&oacute;n han repercutido en la baja productividad del trabajo y en que la principal causa del d&eacute;ficit comercial mexicano sea el funcionamiento del sector manufacturero. Se reflexiona asimismo sobre la vinculaci&oacute;n entre el sector exportador y el fisco, al se&ntilde;alar que en el proceso de apertura de nuestra econom&iacute;a la baja generalizada de los aranceles no fue compensada por ingresos fiscales procedentes de las exportaciones, lo que se expresa claramente en el hecho de que 80% de ellas no paguen impuestos. En ese mismo sentido se destaca el hecho de que nada ha sustituido el papel jugado por la construcci&oacute;n de obra p&uacute;blica y el desarrollo de las industrias energ&eacute;ticas que fueron sectores de arrastre de la econom&iacute;a durante la fase de la industrializaci&oacute;n mediante sustituci&oacute;n de importaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n siguiente discute el tema del agro mexicano en el contexto del Tratado de Libre Comercio de Norte Am&eacute;rica. H&eacute;ctor Robles, Roberto I. Escalante, Luis Miguel Galindo, Ulises Campos y Alfonso Cebreros nos muestran que en M&eacute;xico &#45;de cuatro millones de familias que viven en el campo&#45; un mill&oacute;n y medio no tienen tierras y dos y medio millones se dedican pr&aacute;cticamente al autoconsumo. Adem&aacute;s de los ejidatarios 50% son poseedores de extensiones inferiores a las cinco hect&aacute;reas, esto en un contexto donde de toda la tierra disponible s&oacute;lo 15% es realmente competitivo. En un escenario como este el tema no es el tipo de tenencia de la tierra, pues se pueden encontrar &aacute;reas productivas e ineficientes que son ejidales, comunales o privadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay que olvidar que dos tercios de la pobreza extrema del pa&iacute;s se ubica en zonas rurales y que la tendencia demogr&aacute;fica es al envejecimiento de los campesinos, cuya edad promedio es de 60 a&ntilde;os, ya que los j&oacute;venes migran en busca de oportunidades hacia zonas urbanas en M&eacute;xico o hacia Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos encontramos &#151;nos dicen estos autores&#151; en un momento crucial, en 2008 se realizar&aacute; la completa apertura comercial del sector agropecuario a los productos procedentes de Estados Unidos (altamente protegidos y subsidiados), el efecto de esto puede ser devastador, para un sector donde predomina la producci&oacute;n para el autoconsumo, donde no hay cr&eacute;ditos para las actividades agr&iacute;colas, no hay inversi&oacute;n en el campo, los campesinos se encuentran desprotegidos y donde, en resumen, no hay una estrategia de desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima secci&oacute;n del libro aborda el tema del Estado, Rolando Cordera, Luis Salazar y Julio Labastida hablan de la necesidad de repensar el papel del Estado, de recuperar su centralidad en el contexto de la globalizaci&oacute;n, sobre todo a partir de su primera gran crisis durante los a&ntilde;os noventa, que en nuestra regi&oacute;n afect&oacute; a M&eacute;xico, Argentina y Brasil. La lecci&oacute;n es muy clara, nos dice Rolando Cordera: "las instituciones importan" y no hay una convergencia ineludible en la reducci&oacute;n a su m&iacute;nima expresi&oacute;n de los actores institucionales y del Estado en general. Tampoco es claro que estemos condenados a renunciar al papel del Estado como empresario que provee la visi&oacute;n de futuro y construye las instituciones necesarias, ni como administrador de los conflictos que surgen durante el proceso de cambio estructural, ni como creador o renovador de los mecanismos institucionales y financieros para asegurar una protecci&oacute;n social de alcance universalista, indispensable para darle legitimidad ciudadana a la democracia y a la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Lo que la CEPAL plantea como una nueva agenda de desarrollo articulada por el crecimiento, la equidad y la ciudadan&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, nos dice Rolando Cordera, se impone la reforma de las reformas y la construcci&oacute;n de estrategias de desarrollo que incorporen la equidad como componente central. Para ello, M&eacute;xico requiere de un Estado activo, fuerte y heterodoxo, que module los efectos disruptivos del crecimiento econ&oacute;mico para la sociedad, el medio ambiente y el territorio. Eso no ser&aacute; posible si antes no se desecha la leyenda negra del Estado interventor a partir de la reconstrucci&oacute;n de la historia econ&oacute;mica de la segunda mitad del siglo XX, al rescatar aciertos y se&ntilde;alar excesos, al asumir los abusos del Estado, pero tambi&eacute;n los abusos contra &eacute;l.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Barba.</b> Profesor titular de la Universidad de Guadalajara, ha impartido varios cursos y tiene colaboraciones en libros y revistas sobre M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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