<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-952X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Economía UNAM]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Economía UNAM]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-952X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-952X2006000100001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Más allá del Consenso de Washington]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Beyond Washington Consensus]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Organización de las Naciones Unidas Asuntos Económicos y Sociales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Nueva York ]]></addr-line>
<country>Estados Unidos de América</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>3</volume>
<numero>7</numero>
<fpage>07</fpage>
<lpage>25</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-952X2006000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-952X2006000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-952X2006000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Una crítica al llamado "Consenso de Washington", así como las políticas económicas que se fundamentaron en sus criterios. El artículo señala que en principio no se tomó encuentra el papel de las instituciones en el desarrollo económico, y se tendió a minimizar el de la política social. Aunque se reconoce el avance representado por algunas de las ideas introducidas, se señala que las reformas de mercado han causado algunos de los problemas que urge resolver, en particular el pobre desempeño económico y el deterioro distributivo que se advierte en América Latina y otras regiones del mundo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A critique of the Washington Consensus and the economic policies based on it, this article points for the fact that it did not take in to account the role of institutions in economic development and minimized the role of social policy. Although he recognizes the advances stemming from some of the ideas introduced, the author points out that market reforms have caused some of the ideas introduced, the author points out that market reforms have caused some of the problems that urgently require solutions, particularly poor economic performance and the deterioration of the terms of distribution in Latin America and other regions of the world.]]></p></abstract>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>M&aacute;s all&aacute; del Consenso de Washington</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Beyond Washington Consensus</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Ocampo</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Secretario General Adjunto de Asuntos Econ&oacute;micos y Sociales de la ONU.</i> &lt;<a href="mailto:jaocampo@eclac.cl">jaocampo@eclac.cl</a>&gt;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una cr&iacute;tica al llamado "Consenso de Washington", as&iacute; como las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que se fundamentaron en sus criterios. El art&iacute;culo se&ntilde;ala que en principio no se tom&oacute; encuentra el papel de las instituciones en el desarrollo econ&oacute;mico, y se tendi&oacute; a minimizar el de la pol&iacute;tica social. Aunque se reconoce el avance representado por algunas de las ideas introducidas, se se&ntilde;ala que las reformas de mercado han causado algunos de los problemas que urge resolver, en particular el pobre desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y el deterioro distributivo que se advierte en Am&eacute;rica Latina y otras regiones del mundo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A critique of the Washington Consensus and the economic policies based on it, this article points for the fact that it did not take in to account the role of institutions in economic development and minimized the role of social policy. Although he recognizes the advances stemming from some of the ideas introduced, the author points out that market reforms have caused some of the ideas introduced, the author points out that market reforms have caused some of the problems that urgently require solutions, particularly poor economic performance and the deterioration of the terms of distribution in Latin America and other regions of the world.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>JEL classification:</b> F02, F40, P51.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nombre de Ra&uacute;l Prebisch evoca la fuerza del pensamiento cr&iacute;tico. Sus grandes contribuciones al an&aacute;lisis econ&oacute;mico surgieron precisamente de la cr&iacute;tica a las corrientes ortodoxas de pensamiento que hab&iacute;an contribuido a estructurar las econom&iacute;as latinoamericanas durante la era de desarrollo hacia fuera, y que hab&iacute;an ido cediendo en la pr&aacute;ctica de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica bajo el peso de la crisis de los a&ntilde;os treinta. La nueva visi&oacute;n, que elabor&oacute; la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina (CEPAL) bajo el liderazgo de Prebisch, ayud&oacute; a conformar lo que aun los partidarios de la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica reconocen ahora como la "edad de oro" del desarrollo latinoamericano: el per&iacute;odo que abarca desde fines de la segunda guerra mundial hasta la d&eacute;cada de 1970 (Kuczynski y Williamson, 2003, p. 3005).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ning&uacute;n tema puede considerarse, por tanto, m&aacute;s apropiado hoy para traer a la memoria a este gran pensador latinoamericano que la cr&iacute;tica al "Consenso de Washington". Este t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por Williamson (1990) para codificar las pol&iacute;ticas de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica promovidas por las instituciones financieras internacionales (IFI) como parte de su estrategia de reformas estructurales. Sin embargo, muy pronto su uso trascendi&oacute; este significado e incluso la intenci&oacute;n de su autor, para pasar a emplearse como un sin&oacute;nimo de "neoliberalismo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal como lo ha expresado Williamson en m&uacute;ltiples ocasiones, el uso de este concepto, al igual que el de "neoliberalismo", ha sido impreciso, pero esta es una caracter&iacute;stica que comparten todos lo t&eacute;rminos utilizados en los debates ideol&oacute;gicos que subyacen a las controversias econ&oacute;micas. En cualquier caso, ambos se refieren al conjunto de reformas tendientes a extender el papel de las fuerzas del mercado, mediante medidas que han sido adoptadas ampliamente en d&eacute;cadas recientes, aunque con variaciones, en las econom&iacute;as en desarrollo y en transici&oacute;n. En realidad, estos conceptos no son m&aacute;s imprecisos que otros esgrimidos en el debate sobre el desarrollo, como el de "industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones". Seg&uacute;n afirman C&aacute;rdenas, Ocampo y Thorp (2003, cap&iacute;tulo 1), este &uacute;ltimo concepto no resiste un escrutinio hist&oacute;rico profundo, por lo cual estos autores propusieron el t&eacute;rmino "industrializaci&oacute;n dirigida por el Estado" para referirse al per&iacute;odo hist&oacute;rico que se inici&oacute; t&iacute;midamente en los a&ntilde;os treinta y se cerr&oacute; en la d&eacute;cada de 1970.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy es evidente para todos los analistas que el "Consenso de Washington" era una agenda incompleta. Incluso sus defensores reconocen que no se tom&oacute; en cuenta el papel de las instituciones en el desarrollo econ&oacute;mico y que se tendi&oacute; a minimizar el de la pol&iacute;tica social. Este reconocimiento ha dado origen a diversas propuestas que reclaman una "segunda generaci&oacute;n" de reformas estructurales. Aunque algunas de las nuevas ideas representan, sin duda, un avance, otras son discutibles y han estado acompa&ntilde;adas de nuevas capas de condicionalidad institucional en el apoyo financiero internacional, que se superpone a la condicionalidad estructural y de pol&iacute;ticas ya existentes. Por otra parte, la aceptaci&oacute;n del car&aacute;cter incompleto de la agenda original no ha estado acompa&ntilde;ada del reconocimiento de que las reformas de mercado han producido algunos de los problemas que urge resolver, en particular el pobre desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y el deterioro distributivo padecidos por muchos pa&iacute;ses en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, tanto en Am&eacute;rica Latina como en otras regiones del mundo en desarrollo. Por &uacute;ltimo, y m&aacute;s importante a&uacute;n, no se ha reconocido expl&iacute;citamente que no existe un camino &uacute;nico hacia el desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este ensayo se sostiene que los problemas fundamentales del "Consenso de Washington" radican en cuatro &aacute;reas: <i>a</i>) su concepto restringido de estabilidad macroecon&oacute;mica, un tema sobre el cual se han logrado algunos avances en los &uacute;ltimos a&ntilde;os; <i>b</i>) su falta de atenci&oacute;n al papel que pueden cumplir las intervenciones de pol&iacute;tica en el sector productivo para inducir la inversi&oacute;n y acelerar el crecimiento; <i>c</i>) su inclinaci&oacute;n a sostener una visi&oacute;n jer&aacute;rquica de la relaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales, que adjudica a las segundas un lugar subordinado y, por &uacute;ltimo, <i>d</i>) su tendencia a olvidar que son los ciudadanos quienes deben elegir las instituciones econ&oacute;micas y sociales que prefieren.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe subrayar, entonces, que en lugar de concentrar la atenci&oacute;n en la necesidad de nuevas "generaciones" de reformas, ser&iacute;a mucho m&aacute;s conveniente tratar de comprender la din&aacute;mica que impulsa el crecimiento con equidad en contextos institucionales espec&iacute;ficos, y facilitar, en lugar de suprimir, la diversidad institucional; as&iacute; como "reformar las reformas" (CEPAL, 2000; French&#45;Davis, 1999; Ocampo, 2001; Rodrik, 2001 y 2003). En este sentido, ir "m&aacute;s all&aacute; del Consenso de Washington" no significa a&ntilde;adir nuevas capas de reformas para compensar las deficiencias del consenso original, sino superar el "fetichismo de las reformas" que se ha incrustado en el debate sobre el desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo se divide en cinco partes, la primera de las cuales es esta introducci&oacute;n. Dado que el original Consenso de Washington fue formulado en gran medida para superar el desempleo econ&oacute;mico supuestamente deficiente de Am&eacute;rica Latina, los datos emp&iacute;ricos se refieren a esta regi&oacute;n y tienen como sustento las investigaciones realizadas por la CEPAL en a&ntilde;os recientes. As&iacute;, en la segunda secci&oacute;n se examinan las frustraciones latinoamericanas durante el per&iacute;odo de reformas estructurales. En los dos siguientes ac&aacute;pites se tratan, respectivamente, la necesidad de una visi&oacute;n amplia de la estabilidad econ&oacute;mica y el papel de las pol&iacute;ticas de desarrollo productivo. En la &uacute;ltima parte se reclama la necesidad de incorporar los objetivos sociales en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y de promover la diversidad democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Frustraciones latinoamericanas recientes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En d&eacute;cadas recientes, Am&eacute;rica Latina se convirti&oacute; en uno de los escenarios destacados para la instrumentaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas del "Consenso de Washington". La regi&oacute;n adopt&oacute; con entusiasmo las pol&iacute;ticas de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica desde mediados del decenio de 1980, y en forma m&aacute;s temprana en algunos pa&iacute;ses. Ahora, bien, los frustrantes resultados de dichas reformas en la regi&oacute;n deben considerarse como una demostraci&oacute;n de las debilidades en las que se ciment&oacute; el programa de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica (CEPAL 2000 y 2001; Ocampo, 2004, cap&iacute;tulo 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los aspectos positivos sobresalen, sin duda, los avances en el control de la inflaci&oacute;n. Adem&aacute;s, en promedio, y en contra de percepciones muy difundidas, los d&eacute;ficit fiscales se redujeron desde la segunda mitad de la d&eacute;cada de 1980, y desde entonces se mantuvieron en niveles moderados en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses. El control de la inflaci&oacute;n y la disciplina presupuestaria se reflejaron, a su vez, en una mayor confianza en las autoridades macroecon&oacute;micas, las cuales incluyen ahora a un conjunto creciente de bancos centrales aut&oacute;nomos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De mayor relevancia es que la regi&oacute;n logr&oacute; expandir considerablemente sus exportaciones y convertirse en un im&aacute;n para la inversi&oacute;n extranjera directa (IED). Entre 1990 y 2003, teniendo en cuenta incluso la grave desaceleraci&oacute;n ocurrida durante los primeros a&ntilde;os del nuevo siglo, el aumento anual promedio del volumen de exportaciones de mercanc&iacute;as alcanz&oacute; 7.8%, la tasa de crecimiento m&aacute;s veloz en la historia de la regi&oacute;n. Por otra parte, los flujos de inversi&oacute;n extranjera directa hacia Am&eacute;rica Latina avanzaron a una tasa sin precedente y se quintuplicaron entre 1990&#45;1994 y 1997&#45;2001, auge al que sucedi&oacute;, en cambio, una disminuci&oacute;n marcada en 2002&#45;2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n a la econom&iacute;a mundial se efectu&oacute; conforme a tres patrones b&aacute;sicos. En el primero de ellos &#45;cuyo caso paradigm&aacute;tico es M&eacute;xico pero incluye tambi&eacute;n a varias naciones de Centroam&eacute;rica y el Caribe&#45;, los pa&iacute;ses se integraron en los flujos verticales de comercio de manufacturas, caracter&iacute;sticos de los sistemas internacionales de producci&oacute;n integrada, concentrando sus exportaciones hacia el mercado de Estados Unidos. En el segundo, que caracteriza especialmente a Am&eacute;rica del Sur, las econom&iacute;as se integraron fundamentalmente a redes horizontales de producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n, principalmente de materias primas y manufacturas basadas en recursos naturales. Este patr&oacute;n se caracteriza tambi&eacute;n por un comercio intrarregional muy diversificado y una menor concentraci&oacute;n de los mercados de destino. El tercer patr&oacute;n se basa en la exportaci&oacute;n de servicios, sobre todo de turismo pero tambi&eacute;n financieros, de transporte y de energ&iacute;a, y es el que predomina en algunos pa&iacute;ses del Caribe, Panam&aacute; y Paraguay.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &eacute;xito alcanzado en t&eacute;rminos de mayor participaci&oacute;n en los mercados mundiales y atracci&oacute;n de inversi&oacute;n extranjera directa no se reflej&oacute;, sin embargo, en un crecimiento r&aacute;pido del producto interno bruto (PIB) o de la productividad. De hecho, la tasa de crecimiento promedio en 1990&#45;2003, de 2.6% por a&ntilde;o, es inferior a la mitad de aquella obtenida en el per&iacute;odo de industrializaci&oacute;n dirigida por el Estado: 5.5% por a&ntilde;o entre 1950 y 1980. Incluso durante los a&ntilde;os en los cuales el nuevo modelo funcion&oacute; mejor, entre 1990 y 1997, el ritmo de crecimiento, de 3.7% por a&ntilde;o, fue significativamente inferior al alcanzado entre 1950 y 1980. Adem&aacute;s, en 1990&#45;1997 las tasas de inversi&oacute;n permanecieron por debajo de los niveles logrados durante los a&ntilde;os setenta y cayeron pronunciadamente a partir de la crisis asi&aacute;tica. A su vez, el &iacute;ndice ponderado de productividad total de los factores de las 10 econom&iacute;as latinoamericanas de mayo tama&ntilde;o se elev&oacute; apenas 0.2% por a&ntilde;o en 1990&#45;2002, y 1.1% en 1990&#45;1997, en comparaci&oacute;n con 2.1% en 1950&#45;1980. Aunque hay muchas razones &#45;particularmente los grandes cambios en la econom&iacute;a mundial&#45; por las cuales ser&iacute;a err&oacute;neo retornar a las pol&iacute;ticas t&iacute;picas del per&iacute;odo hist&oacute;rico anterior, es evidente que el peso de la prueba recae ahora sobre aquellos que definieron la industrializaci&oacute;n dirigida por el Estado como un gran fracaso hist&oacute;rico y pregonaron que la liberaci&oacute;n de las fuerzas del mercado era la clave para acelerar el crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las razones fundamentales del mediocre desempe&ntilde;o econ&oacute;mico reciente es el deterioro <i>estructural</i> de los v&iacute;nculos entre el crecimiento del PIB y la balanza comercial, o lo que es en gran medida equivalente, entre el crecimiento y las transferencias netas de recursos externos. En la <a href="/img/revistas/eunam/v3n7/a1g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a> se muestra que este v&iacute;nculo ya se hab&iacute;a deteriorado en la d&eacute;cada de 1970, si se compara con los a&ntilde;os cincuenta y sesenta. El crecimiento din&aacute;mico s&oacute;lo se mantuvo sobre la base de un mayor d&eacute;ficit comercial y de cada vez m&aacute;s cuantiosas transferencias de recursos externos. En comparaci&oacute;n con los a&ntilde;os setenta, el deterioro continu&oacute; en 1990&#45;1997, ya que el crecimiento fue muy inferior &#45;no obstante los d&eacute;ficit comerciales y transferencias netas de recursos similares&#45; y de nuevo prosigui&oacute; en 1998&#45;2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este deterioro acumulativo es el resultado de una serie de tendencias adversas en la estructura productiva: <i>a</i>) las actividades de sustituci&oacute;n de importaciones han declinado, sin que esto haya sido contrarrestado por un crecimiento suficientemente r&aacute;pido de las exportaciones; <i>b</i>) la elevada demanda en los sectores din&aacute;micos de bienes intermedios y de capital importados (un rasgo de los sistemas internacionales de producci&oacute;n integrada) que, junto con el factor anterior, han debilitado los encadenamientos productivos, y <i>c</i>) el debilitamiento de los sistemas nacionales de innovaci&oacute;n heredados de la fase de desarrollo precedente, ya que las funciones t&eacute;cnicas, as&iacute; como de investigaci&oacute;n y desarrollo que sol&iacute;an ser efectuadas por empresas locales, se transfirieron, en gran medida, fuera de la regi&oacute;n. Algunas fuerzas importantes que podr&iacute;an haber contrarrestado esta tendencia, como la r&aacute;pida difusi&oacute;n de la tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n (TIC), han tenido, en la pr&aacute;ctica, un efecto m&aacute;s d&eacute;bil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, los efectos multiplicadores, las externalidades tecnol&oacute;gicas generadas por las actividades de alto crecimiento &#45;asociadas a las exportaciones&#45; y la inversi&oacute;n extranjera directa (IED) han sido d&eacute;biles. En cierto sentido, las nuevas actividades din&aacute;micas han funcionado como "enclaves" de redes globalizadas de producci&oacute;n, es decir, participan activamente en las transacciones internacionales, pero mucho menos en la generaci&oacute;n de valor agregado interno. Por este motivo, no han podido integrarse plenamente a las econom&iacute;as en que se localizan, y no han inducido, en consecuencia, un r&aacute;pido crecimiento del PIB.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, los v&iacute;nculos entre la productividad y la din&aacute;mica del PIB han sido contrarios a los que sugiere el an&aacute;lisis neocl&aacute;sico tradicional. As&iacute;, la brecha de productividad con respecto a Estados Unidos disminuy&oacute; m&aacute;s velozmente durante las d&eacute;cadas de 1970 y 1980 que durante 1990, lo cual denota en parte el menor ritmo de cambio tecnol&oacute;gico en la producci&oacute;n estadounidense de manufacturas en los decenios anteriores. M&aacute;s importante a&uacute;n, el cierre de la brecha tecnol&oacute;gica a nivel sectorial estuvo relacionado mucho m&aacute;s con el ritmo de crecimiento econ&oacute;mico en un sector y en un pa&iacute;s particulares, que con las pautas de modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica inducidas por los procesos de reforma (Katz, 2000). De esta manera, por ejemplo, la producci&oacute;n de autom&oacute;viles, para la cual se mantuvieron instrumentos de protecci&oacute;n selectivos en varios pa&iacute;ses, logr&oacute; aumentos de la productividad tan grandes como las intensivas actividades de exportaci&oacute;n de recursos naturales, en tanto que los sectores que tuvieron que competir con las importaciones se caracterizaron por el desempe&ntilde;o m&aacute;s pobre en materia de productividad. Luego, la din&aacute;mica correspondiente est&aacute; m&aacute;s cerca de un patr&oacute;n kaldoriano, en el cual el crecimiento determina la productividad (v&eacute;ase Kaldor, 1978), que con el v&iacute;nculo neocl&aacute;sico opuesto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La din&aacute;mica de la productividad tambi&eacute;n fue contraria a las expectativas neocl&aacute;sicas en otro sentido. Las expectativas de los promotores de las reformas respecto a que la mayor productividad en los sectores internacionalizados se difundir&iacute;a en el resto de la econom&iacute;a, induciendo a un r&aacute;pido ritmo de crecimiento econ&oacute;mico, no se materializaron. La productividad s&iacute; se increment&oacute; en las empresas y sectores din&aacute;micos, y es evidente que la competencia externa, la ied y las privatizaciones desempe&ntilde;aron un papel en ese proceso. Con todo, estos choques positivos no se difundieron ampliamente, sino que acentuaron la dispersi&oacute;n de los niveles de productividad relativos dentro de las econom&iacute;as. Esto indica que el trabajo, el capital, la capacidad tecnol&oacute;gica y, en algunos casos la tierra &#45;que fueron desplazados de las empresas y los sectores en proceso de reestructuraci&oacute;n productiva&#45; no fueron reasignados adecuadamente hacia los sectores din&aacute;micos, por lo cual el proceso de reestructuraci&oacute;n condujo m&aacute;s bien a un recrudecimiento del desempleo y, en particular, del subempleo o subutilizaci&oacute;n de dichos recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El deterioro estructural de los lazos entre el crecimiento y la balanza comercial ha producido una marcada sensibilidad de las econom&iacute;as latinoamericanas a las fluctuaciones del financiamiento externo, que se ha visto incrementada, a su vez, por la liberalizaci&oacute;n financiera, la naturaleza proc&iacute;clica de los sistemas financieros nacionales y las pol&iacute;ticas monetarias y fiscales igualmente proc&iacute;clicas. La tendencia a utilizar la tasa de cambio para estabilizar el nivel de precios durante los per&iacute;odos posinfraccionarios y, de manera m&aacute;s general, durante los de abundante financiamiento externo, ha contribuido asimismo a la dependencia de este financiamiento y a la sobrevaluaci&oacute;n recurrente de los tipos de cambio. Como resultado de esta dependencia, el crecimiento econ&oacute;mico se ha vuelto cada vez m&aacute;s sensible a la inestabilidad de los flujos de capital. As&iacute;, la renovada transferencia neta de recursos externos de comienzos de los a&ntilde;os noventa permiti&oacute; la recuperaci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico, pero los choques provenientes de la cuenta de capital y de otros factores externos lo han interrumpido en tres ocasiones en menos de 10 a&ntilde;os (1995, 1998&#45;1999 y 2001&#45;2003). En consecuencia, la renovaci&oacute;n de crecimiento econ&oacute;mico durante los a&ntilde;os de abundantes flujos de capital, 1990&#45;1997 (con 1995 como excepci&oacute;n), fue sucedida por "media d&eacute;cada perdida" (de 1998 a 2003), cuando la crisis asi&aacute;tica gener&oacute; una profunda reversi&oacute;n de los flujos de capital, particularmente de los flujos financieros, hacia los pa&iacute;ses en desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento econ&oacute;mico lento e inestable y los patrones estructurales adversos se han traducido en mercados laborales d&eacute;biles. La generaci&oacute;n de empleos ha sido particularmente escasa en Am&eacute;rica del Sur. Por su parte, el aumento de la informalidad, las crecientes brechas de ingresos entre trabajadores calificados y no calificados y, como ya se se&ntilde;al&oacute;, la heterogeneidad estructural cada vez m&aacute;s marcada, son tendencias de car&aacute;cter regional. Un reflejo importante de estas tendencias es el deterioro estructural que experiment&oacute; el v&iacute;nculo entre la pobreza y el crecimiento econ&oacute;mico durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, como lo muestra la <a href="/img/revistas/eunam/v3n7/a1g2.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 2</a>. As&iacute;, en 1997 las tasas de pobreza segu&iacute;an estando por encima de los niveles de 1980, pese a que la disminuci&oacute;n del PIB por habitante que caracteriz&oacute; los a&ntilde;os ochenta ya hab&iacute;a sido revertida. Con la disminuci&oacute;n adicional de los ingresos per c&aacute;pita promedio durante la "media d&eacute;cada perdida", la incidencia de la pobreza se ampli&oacute;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su vez, el debilitamiento del v&iacute;nculo pobreza/crecimiento denota el hecho de que aproximadamente la mitad de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n sufrieron un deterioro de la distribuci&oacute;n del ingreso durante los a&ntilde;os noventa, y s&oacute;lo muy pocos experimentaron una mejor&iacute;a (CEPAL, 2004; Banco Mundial, 2004). Pese a esta tendencia general, el Banco Mundial (2004) ha afirmado que se registr&oacute; una leve mejor&iacute;a general en la distribuci&oacute;n regional de ingreso debido a las mejoras en Brasil, un pa&iacute;s en el que, de acuerdo con los c&aacute;lculos de la CEPAL (2004), no se ha verificado dicha mejor&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas tendencias adversas anularon los efectos positivos del incremento del gasto p&uacute;blico social, que pas&oacute; de 10.1% del PIB en 1990&#45;1991 a 13.8% en 2000&#45;2002, indudablemente uno de los resultados mas favorables del retorno a la democracia en la regi&oacute;n. Dichas tendencias adversas neutralizaron tambi&eacute;n las importantes innovaciones en la pol&iacute;tica social, particularmente la creciente focalizaci&oacute;n de los recursos hacia los sectores m&aacute;s pobres. Ambos resultados indican que las pol&iacute;ticas sociales, relativamente activas, fueron insuficientes para contrarrestar los patrones sociales adversos inducidos por las transformaciones econ&oacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, tanto los sistemas de seguridad social tradicionales como las nuevas redes de protecci&oacute;n social fueron incapaces de responder a las demandas suscitadas por la creciente inestabilidad del empleo y los salarios. As&iacute;, los mayores niveles de riesgo macro y microecon&oacute;micos se han traducido en mayores riesgos sociales y en mayores demandas de protecci&oacute;n que esos sistemas fueron incapaces de atender. Asimismo, en muchos procesos de reforma de la pol&iacute;tica social, los principios de universalidad y solidaridad que deben caracterizar a los sistemas de protecci&oacute;n social fueron dejados al margen, sobre todo en la esfera de la seguridad social (salud y pensiones). Este hecho, junto con tendencias adversas del mercado labora, se ha reflejado en el avance lento e incluso el retroceso en la cobertura de estos sistemas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el frustrante desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y social que caracteriz&oacute; el per&iacute;odo de reformas muestra que tres supuestos b&aacute;sicos de los impulsores de dichas reformas resultaron enteramente equivocados. El primero fue el postulado de que una baja inflaci&oacute;n y un mejor control de los d&eacute;ficit presupuestarios asegurar&iacute;an un acceso estable a los mercados de capital internacionales y un crecimiento econ&oacute;mico din&aacute;mico. El segundo fue el supuesto de que la integraci&oacute;n en el comercio mundial y en los flujos de inversi&oacute;n generar&iacute;a externalidades positivas; de hecho, debido a la naturaleza de los procesos de integraci&oacute;n inducidos por la liberaci&oacute;n comercial, estas externalidades pueden haber sido negativas en t&eacute;rminos netos. Por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n result&oacute; falso el supuesto de que una mayor productividad de las empresas y sectores m&aacute;s din&aacute;micos se difundir&iacute;a autom&aacute;ticamente en toda la econom&iacute;a, dando como resultado una amplia aceleraci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico, ya que los factores de producci&oacute;n desplazados de las actividades no competitivas no fueron absorbidos plenamente por los sectores competitivos en expansi&oacute;n. Incluso, es igualmente cuestionable un cuarto postulado, caracter&iacute;stico de los defensores de una "segunda generaci&oacute;n de reformas", seg&uacute;n el cual las pol&iacute;ticas sociales activas podr&iacute;an por s&iacute; solas contrarrestar los efectos sociales adversos de las transformaciones econ&oacute;micas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Una visi&oacute;n amplia de la estabilidad macroecon&oacute;mica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de estabilidad macroecon&oacute;mica experiment&oacute; cambios considerables en el discurso econ&oacute;mico durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Durante los a&ntilde;os de la posguerra, dominados por el pensamiento keynesiano, se defini&oacute; b&aacute;sicamente en t&eacute;rminos de pleno empleo y crecimiento econ&oacute;mico estable, acompa&ntilde;ado de baja inflaci&oacute;n y cuentas externas sostenibles. Con el tiempo, el equilibrio fiscal y la estabilidad de los precios pasaron al centro del escenario, reemplazando el &eacute;nfasis keynesiano puesto en la actividad econ&oacute;mica real. Este cambio llev&oacute; a restar importancia e incluso, en las versiones m&aacute;s radicales, a suprimir por completo el papel antic&iacute;clico de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, y se lleg&oacute; al punto de promover abiertamente pol&iacute;ticas proc&iacute;clicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque este cambio implic&oacute; un reconocimiento de que una inflaci&oacute;n alta y d&eacute;ficit fiscales insostenibles acarrean costos elevados, ello condujo tambi&eacute;n a una subestimaci&oacute;n de los costos de la inestabilidad macroecon&oacute;mica real, que tambi&eacute;n pueden ser considerables. En efecto, las recesiones conllevan una p&eacute;rdida importante de recursos que puede tener efectos de largo plazo, como mermas irreparables de activos, tanto tangibles como intangibles (el conocimiento tecnol&oacute;gico activo, el capital social y la reputaci&oacute;n de las empresas), as&iacute; como p&eacute;rdidas irreversibles en el capital humano de los desempleados o subempleados. Un crecimiento inestable genera una elevada tasa promedio de subutilizaci&oacute;n de la capacidad productiva, y la incertidumbre asociada a la variabilidad en las tasas de crecimiento pueda acarrear consecuencias m&aacute;s marcadas sobre la acumulaci&oacute;n de capital que tasas de inflaci&oacute;n moderadas, ya que estimula estrategias macroecon&oacute;micas "defensivas" (es decir, aquellas tendientes a proteger los activos existentes de la empresas) en lugar de estimular estrategias "ofensivas" que conduzcan a tasas de inversi&oacute;n elevadas y a un cambio t&eacute;cnico acelerado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio hacia pol&iacute;ticas proc&iacute;clicas fue particularmente marcado en el mundo en desarrollo, en donde la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica reemplaz&oacute; los estabilizadores autom&aacute;ticos por desestabilizadores autom&aacute;ticos (Stiglitz, 2003). En particular, el mercado internacional de capitales y la liberalizaci&oacute;n financiera interna expusieron a los pa&iacute;ses en desarrollo a las bruscas fluctuaciones financieras, de car&aacute;cter marcadamente proc&iacute;clico, de aquellos activos que el mercado percibe como riesgosos y que, por consiguiente, est&aacute;n sujetos a cambios proc&iacute;clicos en el "apetito de riesgo". Al mismo tiempo, la administraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas monetaria y fiscal se torn&oacute; cada vez m&aacute;s proc&iacute;clica. Esto fue particularmente cierto durante las fases descendentes del ciclo econ&oacute;mico cuando los mercados esperaban y el Fondo Monetario Internacional (FMI) exig&iacute;a que las autoridades emprendieran pol&iacute;ticas monetarias y fiscales de austeridad, mientras que durante las fases ascendentes, caracterizadas por la abundancia de recursos, los mercados financieros empujaban hacia pol&iacute;ticas igualmente proc&iacute;clicas (en este caso expansionistas).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante observar que la supresi&oacute;n de los instrumentos tradicionales de intervenci&oacute;n en el comercio y en el manejo del balance de pagos elimin&oacute; tambi&eacute;n las pol&iacute;ticas antic&iacute;clicas que se utilizaban en el pasado, en aquellas econom&iacute;as cuyo ciclo econ&oacute;mico es generalmente de origen externo. Esto fue el resultado de las restricciones en el uso de los instrumentos de protecci&oacute;n arancelaria y para&#45;arancelar&iacute;a, as&iacute; como de los subsidios a las exportaciones, que se empleaban ampliamente para estimular la reestructuraci&oacute;n del comercio durante per&iacute;odos de choques externos adversos y, por el contrario, de la liberaci&oacute;n del comercio y la disminuci&oacute;n de los subsidios a la exportaci&oacute;n que se empleaban para contrarrestar los efectos expansionistas del auge de las exportaciones. Tambi&eacute;n fue el resultado de la renuencia a utilizar los controles de capital para manejar los cambios proc&iacute;clicos en los flujos de capital, aun cuando Chile y Colombia introdujeron, durante los a&ntilde;os noventa, una innovaci&oacute;n antic&iacute;clica en este campo: los encajes a los ingresos de capital.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el tipo de cambio qued&oacute; como el instrumento principal, y en muchos casos &uacute;nico, para manejar el balance de pagos. Sin embargo, aunque las variaciones del tipo de cambio tienen un efecto antic&iacute;clico directo en la balanza comercial, la inestabilidad del tipo de cambio genera incentivos poco sostenibles para la especializaci&oacute;n internacional; sus efectos reales sobre la demanda agregada tienen, adem&aacute;s, un signo incierto en el corto plazo (podr&iacute;an ser proc&iacute;clicos, como sugiere la literatura sobre los efectos contraccionistas de la devaluaci&oacute;n; v&eacute;ase Krugman y Taylor, 1978) y tienen impactos claramente proc&iacute;clicos en econom&iacute;as que han acumulado pasivos externos netos en moneda extranjera. Adem&aacute;s, seg&uacute;n el criterio m&aacute;s extremo, expuesto por los defensores de los reg&iacute;menes polares del tipo de cambio, las autoridades deber&iacute;an renunciar a la idea de que el tipo de cambio es un instrumento de pol&iacute;tica, y adoptar ya sea una partida fija "dura" (o una moneda extranjera) o un tipo de cambio enteramente flexible. En el primer caso, las autoridades renunciar&iacute;an por completo a la pol&iacute;tica monetaria, as&iacute; como al &uacute;nico instrumento de pol&iacute;tica que resta para manejar el balance de pagos. En el segundo, recobrar&iacute;an esa autonom&iacute;a pero al costo de una mayor inestabilidad del tipo de cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es obvio que un r&eacute;gimen monetario con un objetivo inflacionario <i>(inflation targeting)</i> ofrece el espacio para una pol&iacute;tica monetaria antic&iacute;clica. No obstante, las ventajas de esta pol&iacute;tica son m&aacute;s claras en econom&iacute;as cuyos ciclos econ&oacute;micos y la din&aacute;mica de los precios son generados por fluctuaciones en el gasto interno. Tales virtudes son menos evidentes en econom&iacute;as en las que los ciclos econ&oacute;micos tienen un componente importante de origen externo y en aquellas cuyo tipo de cambio nominal desempe&ntilde;a un papel central en la din&aacute;mica de los precios internos. Ambos factores son rasgos caracter&iacute;sticos de los pa&iacute;ses en desarrollo. Adem&aacute;s, en la medida en que un tipo de cambio real estable y competitivo es un determinante fundamental del crecimiento y el empleo en las econom&iacute;as en desarrollo abiertas, una regla alternativa, basada en un "objetivo de tipo de cambio real", es el componente esencial de un buen manejo macroecon&oacute;mico; esto es particularmente importante en los pa&iacute;ses que, como resultado de la liberaci&oacute;n, han renunciado a sus instrumentos de pol&iacute;tica comercial. Esta regla alternativa est&aacute; impl&iacute;cita en la defensa de los reg&iacute;menes intermedios de tipo de cambio y puede requerir del uso de instrumentos adicionales, principalmente alguna forma de regulaci&oacute;n de los flujos externos de capital (Williamson, 2000; Ffrench&#45;Davis y Larra&iacute;n, 2003; y Ocampo, 2002; Ocampo y Chiappe, 2004; Frenkel, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reconocimiento de que la liberaci&oacute;n de la cuenta de capitales y de los sistemas financieros tiende a generar hojas de balance con altos niveles de riesgo ha conducido a la exhortaci&oacute;n persistente a adoptar pol&iacute;ticas financieras preventivas, es decir, prudenciales. Aunque la ausencia de una regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n prudencial rigurosa, que caracteriza las fases iniciales de los procesos de liberaci&oacute;n financiera, es parte esencial del problema, su adopci&oacute;n no soluciona totalmente los problemas de inestabilidad. De hecho, los ciclos de auge y colapso son inherentes a los mercados financieros. Durante los tiempos de euforia, los agentes econ&oacute;micos tienden a subestimar la inconsistencia intertemporal de sus estrategias financieras y de gasto. Posteriormente, cuando las crisis llevan a colapsos financieros, las p&eacute;rdidas de activos pueden borrar a&ntilde;os de acumulaci&oacute;n de capital, y la socializaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas puede ser la &uacute;nica manera de evitar una crisis sistem&aacute;tica, aunque conlleva costos fiscales y <i>cuasi</i> fiscales importantes. El restablecimiento de la confianza en el sistema financiero requiere tiempo y el sector financiero mismo se torna adverso al riesgo, con lo cual se socava su capacidad para desempe&ntilde;ar sus funciones econ&oacute;micas fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ende, las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas preventivas, que se orientan a evitar la acumulaci&oacute;n de deudas insostenibles de los sectores p&uacute;blico y privado durante los per&iacute;odos de euforia financiera, se han convertido en parte de la receta macroecon&oacute;mica est&aacute;ndar, a partir de la crisis asi&aacute;tica, junto con el establecimiento de esquemas rigurosos de regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n prudencial de los sistemas financieros nacionales. Aun as&iacute;, no es evidente que dichas pol&iacute;ticas preventivas puedan funcionar sin alguna forma de regulaci&oacute;n de los flujos de capital, entre otras razones por los l&iacute;mites de econom&iacute;a pol&iacute;tica a la capacidad para generar super&aacute;vit fiscales durante los per&iacute;odos de auge. En cualquier caso, este criterio preventivo solamente incluye la mitad del dise&ntilde;o de una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica verdaderamente antic&iacute;clica, ya que carece de la otra mitad: las pol&iacute;ticas de reactivaci&oacute;n durante las crisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, los instrumentos tradicionales de regulaci&oacute;n prudencial, los est&aacute;ndares de Basilea, no toman en cuenta la asociaci&oacute;n estrecha que existe entre los riesgos financieros y las variables macroecon&oacute;micas en los pa&iacute;ses en desarrollo, como tampoco los riesgos particulares que conlleva la acumulaci&oacute;n de pasivos externos de corto plazo (sobre estos &uacute;ltimos, v&eacute;ase Rodrik y Velasco, 2000). A su vez, los efectos antic&iacute;clicos de la regulaci&oacute;n prudencial son d&eacute;biles durante los per&iacute;odos de auge, mientras que sus efectos proc&iacute;clicos durante las fases descendentes del ciclo econ&oacute;mico son fuertes, ya que su aplicaci&oacute;n rigurosa puede inducir a una contracci&oacute;n severa del cr&eacute;dito. En estas condiciones, su eficacia depende de la capacidad para introducir algunos criterios macroecon&oacute;micos en las pol&iacute;ticas prudenciales (por ejemplo, los riesgos cambiarios de los sectores productores de bienes y servicios no comercializables internacionalmente), algunos elementos antic&iacute;clicos en su dise&ntilde;o (en especial provisiones antic&iacute;clicas para deudas de dudoso recaudo) y regulaciones complementarias de la cuenta de capital cuyo objeto sea evitar la acumulaci&oacute;n excesiva de pasivos externos de corto plazo durante los per&iacute;odos de euforia financiera (Ocampo y Chiappe, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, la variedad de opciones en la esfera de las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas se ampli&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. No obstante, s&oacute;lo estamos en la mitad del camino hacia el reconocimiento cabal de que la estabilidad macroecon&oacute;mica entra&ntilde;a m&uacute;ltiples dimensiones: no s&oacute;lo la estabilidad de precios y pol&iacute;ticas fiscales sostenibles, sino tambi&eacute;n ciclos econ&oacute;micos m&aacute;s suaves, tasas de cambio competitivas, carteras de deuda externa s&oacute;lidas y sistemas financieros nacionales, y balances del sector privado sanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto realza la importancia de alcanzar un criterio amplio de estabilidad macroecon&oacute;mica, que reconozca que no hay una correlaci&oacute;n simple entre sus dimensiones alternativas y, por consiguiente, que los objetivos m&uacute;ltiples, las disyuntivas de pol&iacute;tica y las soluciones de compromiso son intr&iacute;nsecos al dise&ntilde;o de marcos macroecon&oacute;micos "s&oacute;lidos". Tal como lo plantean los p&aacute;rrafos anteriores, un elemento esencial en esta tarea es rescatar el papel de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas antic&iacute;clicas que sean apropiadas para los pa&iacute;ses en desarrollo, en donde los ciclos son, en gran medida, de origen externo, y se transmiten cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de la cuenta de capitales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto requiere de una combinaci&oacute;n de dos conjuntos de pol&iacute;ticas, cuya importancia relativa variar&aacute; dependiendo de las caracter&iacute;sticas estructurales, de la tradici&oacute;n de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica y de la capacidad institucional de cada pa&iacute;s. El primero comprende una mezcla de pol&iacute;ticas fiscales y monetarias antic&iacute;clicas con reg&iacute;menes intermedios de tipo de cambio y regulaciones de la cuenta de capitales. El segundo, dirigido a garantizar balances del sector privado sanos, incluye una regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n prudencial con disposiciones anctic&iacute;clicas que tomen en cuenta los v&iacute;nculos entre los riesgos financieros y las variables macroecon&oacute;micas junto con regulaciones de la cuenta de capitales orientadas a garantizar la solidez de los perfiles de la deuda externa p&uacute;blica y privada (Ocampo, 2002; Ocampo y Chiappe, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La administraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas antic&iacute;clicas no es una tarea f&aacute;cil, ya que los mercados financieros generan fuertes incentivos para seguir reglas proc&iacute;clicas de pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, la globalizaci&oacute;n impone l&iacute;mites objetivos a la autonom&iacute;a de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica nacional. Por esta raz&oacute;n, es esencial que la cooperaci&oacute;n internacional en la esfera macroecon&oacute;mica sea dise&ntilde;ada con el objetivo preciso de superar estos incentivos y limitaciones. Eso significa que el papel principal de las instituciones financieras internacionales, desde el punto de vista de los pa&iacute;ses en desarrollo, es el de contrarrestar los efectos proc&iacute;clicos de los mercados financieros. Esto puede alcanzarse ya sea mediante regulaciones en los centros financieros, que suavicen las fluctuaciones del financiamiento externo en su fuente, o bien proporcionando a los pa&iacute;ses en desarrollo grados adicionales de libertad para adoptar pol&iacute;ticas antic&iacute;clicas, en este &uacute;ltimo caso mediante mecanismos de supervisi&oacute;n e incentivos adecuados para evitar la generaci&oacute;n de condiciones macroecon&oacute;micas y financieras de alto riesgo durante per&iacute;odos de euforia financiera, y de mecanismos de financiamiento y manejo de problemas de sobreendeudamiento que aten&uacute;en los ajustes macroecon&oacute;micos en caso de interrupciones bruscas en los flujos privados de capital. El segundo papel, no menos esencial, estriba en contrarrestar la concentraci&oacute;n del cr&eacute;dito, permitiendo el acceso al financiamiento externo a aquellos pa&iacute;ses y agentes que tienden a estar sujetos a problemas de racionamiento en los mercados internacionales de capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para facilitar el crecimiento econ&oacute;mico, estas intervenciones a lo largo del ciclo econ&oacute;mico deber&iacute;an impulsar el desarrollo de sistemas fiscales s&oacute;lidos que proporcionen los recursos adecuados para que el sector p&uacute;blico desempe&ntilde;e sus funciones, una tasa de cambio real competitiva y tasas de intereses reales del largo plazo moderadas Estas condiciones, junto con los mercados financieros profundos que proporcionen financiamiento para la inversi&oacute;n en moneda nacional, a tasas de inter&eacute;s adecuadas y con plazos suficientemente largos, son la mejor contribuci&oacute;n que la macroeconom&iacute;a puede hacer al crecimiento. En el caso del sector financiero, esto puede requerir de intervenciones del sector p&uacute;blico para promover el surgimiento de nuevos agentes y segmentos en los mercados de capital y, en su ausencia, para proporcionar ese financiamiento mediante una moderna banca de desarrollo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El papel de las estrategias de desarrollo productivo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte de su incapacidad para garantizar condiciones macroecon&oacute;micas adecuadas, las dos interpretaciones m&aacute;s comunes acerca de por qu&eacute; las reformas de mercado no han logrado generar un crecimiento econ&oacute;mico r&aacute;pido ponen el &eacute;nfasis en las deficiencias institucionales y en el car&aacute;cter incompleto del proceso de liberalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al primero de estos factores, es dif&iacute;cil no aceptar la idea de que algunas instituciones son esenciales para el crecimiento, en particular aquellas que proporcionan estabilidad pol&iacute;tica y un manejo apropiado de los conflictos, sistemas y pr&aacute;cticas legales no discrecionales que ofrecen seguridad a los contratos, y burocracias p&uacute;blicas eficientes. Sin embargo, la superioridad de algunas instituciones en t&eacute;rminos de su capacidad para proporcionar las condiciones apropiadas para el crecimiento econ&oacute;mico sigue siendo objeto de un intenso debate. En cualquier caso, tal como lo ha se&ntilde;alado Rodrik (2001 y 2003), no hay razones para pensar que existe una asociaci&oacute;n estrecha entre las aceleraciones del crecimiento econ&oacute;mico y la adopci&oacute;n de amplias reformas institucionales. En este sentido, los requisitos institucionales funcionan m&aacute;s bien como "condiciones de contexto" pero no desempe&ntilde;an un papel directo en la determinaci&oacute;n de cambios espec&iacute;ficos en la din&aacute;mica del crecimiento econ&oacute;mico, y aquellas innovaciones institucionales que han desempe&ntilde;ado dicho papel en casos hist&oacute;ricos espec&iacute;ficos var&iacute;an de una experiencia a otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto lo refleja con nitidez la experiencia latinoamericana. En particular, es dif&iacute;cil aducir que el factor determinante en la din&aacute;mica del crecimiento econ&oacute;mico durante la etapa de industrializaci&oacute;n dirigida por el Estado y, por el contrario, su debilidad durante el per&iacute;odo hist&oacute;rico reciente, haya sido que las instituciones propias al per&iacute;odo anterior eran m&aacute;s adecuadas. En realidad, de acuerdo con los criterios utilizados para juzgar las instituciones hoy d&iacute;a &#45;la protecci&oacute;n de los derechos de propiedad privada, la transparencia y rendici&oacute;n de cuentas en la gesti&oacute;n p&uacute;blica, y la participaci&oacute;n ciudadana, entre otros&#45;, lo opuesto es probablemente cierto. Sin embargo, seg&uacute;n se expone m&aacute;s adelante, las instituciones dise&ntilde;adas espec&iacute;ficamente para el desarrollo productivo eran definitivamente superiores en el per&iacute;odo hist&oacute;rico anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se encuentra la explicaci&oacute;n del lento crecimiento en la debilidad de los esfuerzos para liberalizar las econom&iacute;as. Una vez m&aacute;s, un vistazo r&aacute;pido a la experiencia internacional indica que los episodios m&aacute;s duraderos de crecimiento r&aacute;pido en el mundo en desarrollo (por ejemplo, el de Asia Oriental o, m&aacute;s recientemente, los "milagros" de China e India o, en el pasado, los per&iacute;odos de crecimiento r&aacute;pido en Brasil o en M&eacute;xico) no fueron precedidos por fases de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica extensa, incluso en aquellos casos en que entra&ntilde;aron el uso de las oportunidades que proporcionaban los mercados internacionales, lo cual es un rasgo m&aacute;s com&uacute;n, aunque tampoco universal. En el caso de Am&eacute;rica Latina, como se ha visto, el crecimiento econ&oacute;mico fue mucho m&aacute;s r&aacute;pido durante el per&iacute;odo de industrializaci&oacute;n dirigida por el Estado que durante la fase reciente de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Las pruebas econom&eacute;tricas actuales sobre los v&iacute;nculos entre el crecimiento y la magnitud de las reformas tampoco son concluyentes (Ocampo, 2004, cap&iacute;tulo 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una respuesta m&aacute;s promisoria a la b&uacute;squeda de una explicaci&oacute;n del frustrante desempe&ntilde;o econ&oacute;mico radica en el an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas del desarrollo del sector productivo y su relaci&oacute;n con el proceso de inversi&oacute;n y cambio t&eacute;cnico. La literatura econ&oacute;mica existente ofrece dos maneras interdependientes de examinar esta cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera subraya el hecho de que los mercados libres requieren de esquemas regulatorios que garanticen su funcionamiento eficiente: pol&iacute;ticas de competencia, regulaci&oacute;n de mercados no competitivos o con amplias externalidades, y la correcci&oacute;n de las fallas de mercado en los mercados de factores, sobre todo en los mercados de capital de largo plazo, tecnolog&iacute;a, capacitaci&oacute;n de la mano de obra y tierra. Las correcciones de las fallas de mercado en los mercados de capital de largo plazo y de tecnolog&iacute;a son probablemente las m&aacute;s importantes en t&eacute;rminos de crecimiento econ&oacute;mico, en tanto que la correcci&oacute;n de las pr&aacute;cticas no competitivas y de las fallas de mercado en los mercados de factores es crucial para el desarrollo de las empresas peque&ntilde;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda hace hincapi&eacute; en los lazos entre la din&aacute;mica estructural, la inversi&oacute;n, el cambio t&eacute;cnico y el crecimiento econ&oacute;mico. De acuerdo con esta visi&oacute;n "estructuralista", el crecimiento econ&oacute;mico es un proceso persistente de cambio estructural, en el cual algunos sectores crecen y otros se contraen, en un fen&oacute;meno repetitivo de "destrucci&oacute;n creativa", para usar la met&aacute;fora de Schumpeter (1962, cap&iacute;tulo VIII). Una din&aacute;mica estructural exitosa puede ser descrita en t&eacute;rminos de tres procesos b&aacute;sicos: <i>a</i>) el desarrollo de nuevas actividades o innovaciones en el sentido m&aacute;s amplio de este t&eacute;rmino formulado por Schumpeter (1961, cap&iacute;tulo II); <i>b</i>) la capacidad que tienen las innovaciones de transformar la estructura econ&oacute;mica, principalmente mediante la difusi&oacute;n de dichas innovaciones, los procesos de aprendizaje y las externalidades que generan; y como resultado de la fuerza de estos procesos, y <i>c</i>) la reducci&oacute;n de la heterogeneidad estructural que caracteriza a los pa&iacute;ses en desarrollo (Ocampo, 2005). Estas caracter&iacute;sticas determinan la eficiencia din&aacute;mica de un sistema econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las econom&iacute;as industrializadas, las innovaciones est&aacute;n asociadas directamente con el cambio t&eacute;cnico y la introducci&oacute;n de nuevos productos, aunque tambi&eacute;n con cambios importantes en las estrategias de mercadeo y en los esquemas de administraci&oacute;n de las empresas. Las utilidades extraordinarias del innovador son, en todos estos casos, el principal incentivo para innovar. Por el contrario, en los pa&iacute;ses en desarrollo las innovaciones est&aacute;n asociadas principalmente con la difusi&oacute;n de tecnolog&iacute;as, productos, estrategias de mercadeo y formas de administraci&oacute;n y organizaci&oacute;n empresarial desarrolladas previamente en los centros industriales. Las utilidades extraordinarias de los innovadores suelen estar ausentes, dado que involucran la entrada en mercados que se caracterizan por m&aacute;rgenes de utilidades menores o, de hecho, m&iacute;nimos. Si no hay incentivos gubernamentales espec&iacute;ficos, el &eacute;xito en este proceso depender&aacute; de la explotaci&oacute;n de oportunidades para reducir los costos y as&iacute; poder entrar exitosamente en canales de comercializaci&oacute;n ya establecidos. A su vez, esto involucra la capacidad para adquirir conocimientos y aplicarlos a la producci&oacute;n. En este sentido, aun cuando las innovaciones t&eacute;cnicas no tienen el papel principal, el &eacute;xito en el desarrollo econ&oacute;mico est&aacute; asociado con la capacidad para crear empresas capaces de aprender y apropiarse de los conocimiento existentes y a la larga generar nuevos conocimientos (Amsden, 2001).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos estos procesos requieren de inversi&oacute;n, tanto en capital f&iacute;sico como en factores intangibles (aprendizaje tecnol&oacute;gico y estrategias de mercados). M&aacute;s a&uacute;n, en la medida en que las actividades innovadoras son las que presentan un crecimiento m&aacute;s r&aacute;pido en cualquier econom&iacute;a, &eacute;stas tienen tambi&eacute;n mayores necesidades de inversi&oacute;n Estos hechos, junto con las necesidades decrecientes de inversi&oacute;n que caracterizan a las actividades establecidas, implican que la inversi&oacute;n depende directamente del peso relativo de las actividades innovadoras en una econom&iacute;a dada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad de una innovaci&oacute;n espec&iacute;fica para transformar una determinada estructura productiva depende no s&oacute;lo de la naturaleza de la innovaci&oacute;n misma &#45;en particular, del cambio tecnol&oacute;gico que entra&ntilde;a y del proceso de aprendizaje que desencadena&#45; sino tambi&eacute;n de su difusi&oacute;n a lo largo y ancho del sistema productivo, de las innovaciones secundarias que induce, de la disminuci&oacute;n de los costos en lo que otras empresas tienen que incurrir para irrumpir en el mercado (por ejemplo, mediante la reputaci&oacute;n que las empresas l&iacute;deres otorgan a una ubicaci&oacute;n espec&iacute;fica) y de las demandas que genera a las industrias asociadas (encadenamientos hacia atr&aacute;s o hacia adelante, de acuerdo con la terminolog&iacute;a de Hirschman, 1961). Todos estos procesos generan importantes externalidades. De hecho, dada la trascendencia de estos efectos, las probabilidades de una innovaci&oacute;n para afianzarse dependen de su capacidad para superar los "costos de coordinaci&oacute;n" que distinguen al desarrollo de nuevas actividades (Chang, 1994). As&iacute;, lo que importa son las caracter&iacute;sticas del sistema como un todo y son &eacute;stas las que determinan el grado de "competitividad sistem&aacute;tica" de las estructuras productivas (CEPAL, 1990).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, el subempleo de la mano de obra y la heterogeneidad estructural de los pa&iacute;ses en desarrollo a la cual est&aacute; asociado, garantizan una oferta el&aacute;stica de mano de obra que facilita el crecimiento. El &eacute;xito de una innovaci&oacute;n en t&eacute;rminos de su capacidad para transformar una estructura determinada se reflejar&aacute; en su aptitud para reducir dicha heterogeneidad; por el contrario, su fracaso se har&aacute; evidente en la expansi&oacute;n de la heterogeneidad estructural. Dado que la mayor parte de las innovaciones conlleva algo de destrucci&oacute;n de las actividades existentes, dicho &eacute;xito o fracaso depender&aacute; tambi&eacute;n de la capacidad de los sectores en expansi&oacute;n para absorber los factores productivos desplazados de las actividades en contracci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas ideas y la conveniencia de promover un concepto de eficiencia din&aacute;mica han estado detr&aacute;s del llamado a una estrategia de desarrollo productivo para las econom&iacute;as en desarrollo de hoy, un tema recurrente en la literatura sobre "industrializaci&oacute;n tard&iacute;a" (o, m&aacute;s precisamente, de "desarrollo tard&iacute;o"). As&iacute; Rodrik (1999 y 2003) ha abogado por "una estrategia de inversi&oacute;n interna" para desatar el crecimiento, y la CEPAL (2000) se ha referido a la necesidad de "una estrategia de transformaci&oacute;n estructural".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente, en Am&eacute;rica Latina la industrializaci&oacute;n dirigida por el Estado fue una estrategia de este tipo. Aun cuando estuvo basada en altos niveles de intervenci&oacute;n del Estado y en la protecci&oacute;n de los mercados nacionales, fue sujeto de una racionalizaci&oacute;n sustancial y logr&oacute; penetrar r&aacute;pidamente en los mercados internacionales desde mediados de los a&ntilde;os sesenta (C&aacute;rdenas, Ocampo y Thorp, 2003). Su desmantelamiento no estuvo asociado con la supuesta ausencia de tales rasgos din&aacute;micos, sino con la vulnerabilidad macroecon&oacute;mica que desarroll&oacute; frente al auge del financiamiento externo de los a&ntilde;os setenta y, cabr&iacute;a a&ntilde;adir, con la flagrante comprensi&oacute;n de sus fortalezas o debilidades por parte de los defensores del "Consenso de Washington". Las experiencias, indudablemente m&aacute;s exitosas, de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos tambi&eacute;n fueron estrategias de este tipo, que tambi&eacute;n han sido objeto de malas interpretaciones (Chang, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, el fracaso de Am&eacute;rica Latina bajo el "Consenso de Washington" puede explicarse por la ausencia de tal estrategia de transformaci&oacute;n estructural y por las ineficiencias din&aacute;micas analizadas en la segunda parte de este ensayo: la extensa destrucci&oacute;n de actividades econ&oacute;micas preexistentes, el car&aacute;cter de "enclave" de muchas de las nuevas actividades din&aacute;micas, la capacidad limitada para difundir al resto de la econom&iacute;a los aumentos de la productividad de las empresas y los sectores l&iacute;deres, la incapacidad de estos sectores para absorber los factores productivos desplazados de las actividades no competitivas y, como resultado de todo ello, la expansi&oacute;n de la heterogeneidad estructural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto revela la necesidad de que la eficiencia din&aacute;mica de las estructuras productivas y las estrategias de cambio estructural que las facilitan vuelvan a formar parte de la agenda, con sus tres componentes principales: <i>a</i>) estimular el desarrollo de nuevas actividades &#45;innovaciones en el sentido amplio en que se ha utilizado este t&eacute;rmino&#45; y la creaci&oacute;n y difusi&oacute;n de conocimientos; <i>b</i>) facilitar la creaci&oacute;n de externalidades que propicien el desarrollo de nuevos sectores y sus encadenamientos con el resto de la econom&iacute;a, para generar de esta manera tejidos productivos integrados, y <i>c</i>) reducir la heterogeneidad estructural (Ocampo, 2005). La reestructuraci&oacute;n ordenada de las actividades en contracci&oacute;n es tambi&eacute;n parte de este proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses los viejos aparatos de intervenci&oacute;n fueron desmantelados o debilitados notablemente durante la fase de liberalizaci&oacute;n, se requiere de un importante esfuerzo institucional y de organizaci&oacute;n en esta esfera. De hecho, s&oacute;lo en relaci&oacute;n con esta cuesti&oacute;n se puede afirmar que el per&iacute;odo de industrializaci&oacute;n dirigida por el Estado fue superior en Am&eacute;rica Latina en t&eacute;rminos de desarrollo institucional. La creaci&oacute;n de instituciones en esta &aacute;rea deber&iacute;a ser compatible con las econom&iacute;as abiertas de hoy y deber&iacute;a dar paso a mezclas diferentes de participaci&oacute;n de los sectores p&uacute;blico y privado, y de instrumentos horizontales y selectivos, mediante un proceso activo de aprendizaje. Adem&aacute;s, debe hacerse un esfuerzo para dise&ntilde;ar instrumentos que vinculen los incentivos con resultados concretos, "mecanismos de control rec&iacute;proco" para emplear la terminolog&iacute;a de Amsden (2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su vez, las normas internacionales deber&iacute;an proporcionar un "espacio de pol&iacute;tica" adecuado para llevar a cabo tales estrategias, algo que se ha vuelto a mencionar con insistencia en los debates internacionales y que fue objeto de atenci&oacute;n especial durante la XI Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, celebrada en junio de 2004 en Sao Paulo. La comunidad internacional deber&iacute;a considerar esas estrategias como un ingrediente esencial del desarrollo exitoso y seguir buscando instrumentos para poner en pr&aacute;ctica aquellas estrategias que no degeneren en una competencia est&eacute;ril (<i>beggar&#45;thy&#45;neighbour</i>) al intentar la atracci&oacute;n de inversiones susceptibles de relocalizaci&oacute;n. Por consiguiente, desde esta perspectiva, un nuevo examen de las reglas existentes es crucial para garantizar oportunidades apropiadas a los pa&iacute;ses en desarrollo en el orden global emergente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque algunos elementos de esta agenda han comenzado a figurar de nuevo en los debates de pol&iacute;tica (por ejemplo, la reconstrucci&oacute;n de los sistemas de innovaci&oacute;n, el otorgamiento de facilidades a la creaci&oacute;n de nuevas empresas y la promoci&oacute;n de las empresas peque&ntilde;as y las microempresas), esos elementos siguen ocupando un lugar secundario en el debate sobre las reformas. De hecho, su notable ausencia en las revisiones m&aacute;s recientes del "Consenso de Washington" (v&eacute;ase, por ejemplo, Kuczynski y Williamson, 2003) constituye parte esencial del problema, al igual que su ausencia en el dise&ntilde;o de las reglas de comercio internacional en d&eacute;cadas recientes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Inclusi&oacute;n de los objetivos sociales en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y un llamado a la diversidad democr&aacute;tica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La formulaci&oacute;n inicial del "Consenso de Washington" inclu&iacute;a solamente un &eacute;nfasis limitado en la pol&iacute;tica social y no centraba su atenci&oacute;n en la distribuci&oacute;n de la riqueza y el ingreso, o en los efectos distributivos de las reformas de mercado. Por el contrario, la equidad fue el foco de propuestas alternativas, como las que formul&oacute; la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL, 1990 y 2000). Adem&aacute;s, como se se&ntilde;al&oacute; previamente, el gasto social creciente fue uno de los principales dividendos del retorno generalizado a la democracia en la regi&oacute;n. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la preocupaci&oacute;n por la distribuci&oacute;n del ingreso y de la riqueza, la base de activos de los pobres, as&iacute; como la necesidad de un sistema de protecci&oacute;n social m&aacute;s completo y los efectos de la inestabilidad macroecon&oacute;mica en los sectores vulnerables han enriquecido la agenda de pol&iacute;ticas (v&eacute;ase, por ejemplo, Birdsall y de la Torre, 2001, Kuczynski y Williamson, 2003 y Banco Mundial, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es un desarrollo que se debe celebrar. No obstante, no se ha superado enteramente un problema b&aacute;sico de los programas sociales impulsados durante el per&iacute;odo de reforma: su &eacute;nfasis en los instrumentos &#45;focalizaci&oacute;n, establecimiento de criterios de equivalencia entre contribuciones y beneficios, descentralizaci&oacute;n, participaci&oacute;n del sector privado&#45; en lugar de los principios que deber&iacute;an guiar su dise&ntilde;o &#45;universalidad, solidaridad, eficiencia e integridad&#45;, de acuerdo con la formulaci&oacute;n de la CEPAL (2000). Esto ha sido problem&aacute;tico en algunos casos, por ejemplo, cuando la participaci&oacute;n privada en los sistemas de seguridad social (salud y pensiones) no ha incluido principios de solidaridad en su dise&ntilde;o, cuando la focalizaci&oacute;n ha sido usada como un instrumento para reducir el gasto p&uacute;blico en vez de para ampliar el acceso a algunos servicios fundamentales (aplicando el principio de universalidad) o cuando la descentralizaci&oacute;n no ha tomado plenamente en cuenta las disparidades regionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principios son importantes porque resaltan el hecho de que la pol&iacute;tica social es un instrumento b&aacute;sico de cohesi&oacute;n social y, por ende, que su dise&ntilde;o debe estar basado en algo m&aacute;s que racionalidad econ&oacute;mica. En cualquier caso, tal como lo indica la literatura reciente sobre los v&iacute;nculos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos positivos entre distribuci&oacute;n del ingreso y crecimiento econ&oacute;mico (Aghion, y Garc&iacute;a&#45;Pe&ntilde;alosa, 1999; Ros, 2000, cap&iacute;tulo 10), el &eacute;nfasis en la cohesi&oacute;n social no est&aacute; exento de racionalidad econ&oacute;mica. Precisamente, un corolario principal de esta literatura es que la desigualdad es un obst&aacute;culo importante para el crecimiento econ&oacute;mico en Am&eacute;rica Latina, as&iacute; como en otras regiones del mundo en desarrollo (&Aacute;frica); que ese factor se est&aacute; convirtiendo r&aacute;pidamente en un problema en algunas partes de Asia y, de hecho, que la cohesi&oacute;n social es una fuente de ventajas competitivas que se suministra en cantidades cada vez m&aacute;s escasas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema principal de las formulaciones recientes radica, sin embargo, en otras partes, y en particular en dos esferas: el reconocimiento inadecuado de la necesidad de incluir los objetivos sociales en el dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, y en el hecho de que las instituciones econ&oacute;micas y sociales obedecen mucho m&aacute;s que a la sola racionalidad econ&oacute;mica y que, por tanto, su elecci&oacute;n debe ser una decisi&oacute;n expl&iacute;cita de los ciudadanos a trav&eacute;s de instituciones democr&aacute;ticas adecuadamente estructuradas. De hecho, en un sentido muy fundamental, las instituciones que facilitan la elecci&oacute;n democr&aacute;tica de sus instituciones econ&oacute;micas y sociales figuran entre las m&aacute;s importantes en cualquier sociedad y son aquellas que dan un sentido cabal al concepto de "sentido de pertenencia" (<i>ownership</i>) de las pol&iacute;ticas de desarrollo, un concepto muy en boga en los debates internacionales recientes. Huelga decir que el voluntarismo y el populismo pol&iacute;tico nunca han sido v&iacute;as adecuadas para el progreso econ&oacute;mico y social y, por consiguiente, que las opciones que se elijan deben obedecer a algunos principios econ&oacute;micos fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de que los objetivos sociales deber&iacute;an ser incorporados en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica se opone al modelo de "l&iacute;der/seguidor" que define al dise&ntilde;o actual de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, en el que esa pol&iacute;tica se determina primero, y la pol&iacute;tica social se ocupa de manejar sus efectos sociales (Mkandavire, 2001). El &eacute;nfasis otorgado al dise&ntilde;o de "redes de asistencia social" (<i>safety nets</i>) en lugar de esquemas m&aacute;s amplios de protecci&oacute;n social, con &eacute;nfasis en la aplicaci&oacute;n de los principios de universalidad y solidaridad &#45;y, en &uacute;ltima instancia, la creaci&oacute;n de estados de bienestar modernos&#45; es tambi&eacute;n un reflejo de la visi&oacute;n de la pol&iacute;tica social como subordinada a las reformas de mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto tambi&eacute;n es caracter&iacute;stico de muchos otros debates, particularmente aquel que concierne a las instituciones del mercado de trabajo. Sin duda, la necesidad de dise&ntilde;os institucionales que faciliten la adaptaci&oacute;n a las circunstancias econ&oacute;micas cambiantes deber&iacute;a ser tomada en cuenta en el dise&ntilde;o de las instituciones laborales. Sin embargo, la flexibilidad tradicional en el mercado de trabajo (y, en particular, la flexibilidad para el despido) es s&oacute;lo una de las alternativas posibles y tambi&eacute;n una que puede aplicarse en grados y modalidades diferentes. Sus puntos d&eacute;biles son los efectos negativos que tiene en la acumulaci&oacute;n de capital social de las empresas, es decir, en el compromiso de los trabajadores con el &eacute;xito de las empresas en las que trabajan, y en las relaciones armoniosas entre trabajadores, propietarios y administradores de las empresas. En los debates recientes se ha reconocido que dicha flexibilidad deber&iacute;a ir acompa&ntilde;ada de planes de capacitaci&oacute;n laboral y de una consistente protecci&oacute;n social. Otras alternativas incluyen la cooperaci&oacute;n entre los trabajadores y las empresas para adaptase a las circunstancias cambiantes, tanto en las propias empresas, como a nivel local y nacional (di&aacute;logo social). Adem&aacute;s, la flexibilidad nunca deber&iacute;a considerarse como un sustituto de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas adecuadas para la generaci&oacute;n de empleo. En un medio macroecon&oacute;mico inestable, la flexibilidad adicional puede derivar en un marcado deterioro de la calidad del empleo, con beneficios poco claros en la cantidad del empleo formal, que es su objetivo principal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En vista de los lazos cruciales que existen entre el desarrollo econ&oacute;mico y el desarrollo social, es necesario dise&ntilde;ar marcos integrados de pol&iacute;tica, que tomen en cuenta tanto los v&iacute;nculos entre las diferentes pol&iacute;ticas sociales, como aquellos que se establecen entre las pol&iacute;ticas y objetivos econ&oacute;micos y sociales. La falta de instituciones apropiadas en esta esfera ha sido resaltada por muchos analistas, incluyendo recientemente a la Comisi&oacute;n Mundial sobre la Dimensi&oacute;n Social de la Globalizaci&oacute;n (2004), la cual hizo un llamado a desarrollar iniciativas de "coherencia de pol&iacute;ticas", tanto en el nivel nacional como internacional. Estos sistemas deber&iacute;an empezar por el dise&ntilde;o de reglas que faciliten la "visibilidad" de los efectos sociales de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, que exijan a las autoridades macroecon&oacute;micas (se incluye a los bancos centrales aut&oacute;nomos) que analicen regularmente los efectos de sus decisiones sobre las principales variables sociales (particularmente el empleo e ingreso de los trabajadores), y exigir tambi&eacute;n a los ministros de hacienda que, en cualquier iniciativa de reforma presupuestaria y tributaria que presenten al Congreso, se incluya un an&aacute;lisis de efectos distributivos. Pero ello deber&iacute;a ir seguido por el desarrollo de sistemas m&aacute;s eficaces de coordinaci&oacute;n entre las autoridades econ&oacute;micas y sociales, en los cuales las prioridades sociales se incorporen efectivamente en el dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte de estas consideraciones, se debe reconocer que el dise&ntilde;o de las instituciones econ&oacute;micas y sociales tiene m&uacute;ltiples objetivos, que incluye algunos que van m&aacute;s all&aacute; de su papel econ&oacute;mico. As&iacute;, las instituciones del mercado laboral tienen implicaciones que rebasan la creaci&oacute;n de empleo formal. Como ya ha sido se&ntilde;alado, la calidad del empleo y de la cooperaci&oacute;n entre los trabajadores y las empresas son objetivos no menos importantes, al igual que sus efectos distributivos. Sobre este particular se ha dicho que la liberalizaci&oacute;n del mercado de trabajo ha sido una de las fuerzas principales detr&aacute;s de la tendencia, bastante generalizada, al deterioro de la distribuci&oacute;n del ingreso en el mundo, y que la negociaci&oacute;n centralizada de los salarios ha sido una defensa contra esa tendencia en unos pocos pa&iacute;ses (Cornia, 2004). Adem&aacute;s, independientemente de su papel en las negociaciones sobre las condiciones laborales de las empresas, los sindicatos constituyen uno de los mecanismos m&aacute;s importantes de participaci&oacute;n social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es posible hacer comentarios similares sobre el papel de las empresas p&uacute;blicas. Es verdad que muchas de estas empresas se convirtieron, en diversos pa&iacute;ses, en una fuente de ineficiencia y d&eacute;ficit presupuestario, pero esto no es de ning&uacute;n modo un rasgo general. A&uacute;n m&aacute;s, incluso pa&iacute;ses que emprendieron con decisi&oacute;n las reformas de mercado conservaron algunas empresas p&uacute;blicas algunas de las cuales han tenido &eacute;xito. A t&iacute;tulo ilustrativo, Codelco, la compa&ntilde;&iacute;a estatal del cobre en Chile, se ha convertido en un l&iacute;der mundial y en una fuente nacional de innovaciones t&eacute;cnicas y de externalidades importantes. Por otra parte, los procesos de privatizaci&oacute;n mal dise&ntilde;ados, la corrupci&oacute;n que los penetr&oacute; en algunos casos, las decisiones tomadas por los nuevos propietarios (desde eliminar sus capacidades de investigaci&oacute;n y desarrollo, hasta desmantelar las propias empresas) y la "captura" de los reguladores en b&uacute;squeda de rentas, que distingue a menudo a los servicios p&uacute;blicos privatizados, se han convertido con raz&oacute;n en una fuente de preocupaci&oacute;n de los ciudadanos. Estos problemas explican por qu&eacute;, tras una d&eacute;cada de privatizaciones, solamente una minor&iacute;a de ciudadanos en Am&eacute;rica Latina (22% de acuerdo con Latino bar&oacute;metro, 2003) las apoyan. &Eacute;sta es tambi&eacute;n una de las razones principales por la cual los ciudadanos tambi&eacute;n est&aacute;n decepcionados con las reformas de mercado (solamente 16% est&aacute;n satisfechos, seg&uacute;n esa misma fuente).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto lleva a una segunda preocupaci&oacute;n: las instituciones econ&oacute;micas y sociales deben estar sujetas a una elecci&oacute;n democr&aacute;tica. Esto denota el hecho de que no existe tal cosa como un dise&ntilde;o &uacute;nico u &oacute;ptimo para una econom&iacute;a de mercado o mixta. Tal como lo han expresado algunos autores, existen diferentes "variedades de capitalismo" (Albert, 1992; Rodrik, 1999) y no es evidente que exista una forma superior en todas sus dimensiones, no s&oacute;lo con dinamismo y estabilidad econ&oacute;micas sino tambi&eacute;n con distribuci&oacute;n del ingreso y cohesi&oacute;n social. Adem&aacute;s, el desarrollo institucional es un fen&oacute;meno esencialmente end&oacute;geno a cada sociedad y depende de un proceso de aprendizaje y de un sin n&uacute;mero de determinantes hist&oacute;ricos. Una din&aacute;mica end&oacute;gena de este tipo que tenga &eacute;xito es esencial para garantizar la capacidad de las instituciones para realizar algunas funciones fundamentales, particularmente su capacidad para garantizar la cohesi&oacute;n social y manejar los conflictos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las controversias sobre las virtudes de instituciones econ&oacute;micas diferentes denotan el hecho de que los economistas est&aacute;n profundamente ocupados en debates ideol&oacute;gicos que deben y pueden ser resueltos &uacute;nicamente en la esfera de la democracia. El papel de la cooperaci&oacute;n internacional o de las tecnocracias &#45;o de los mercados internacionales&#45; no es el de promover y, aun menos, el de dictar un modelo dominante de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica y social.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aghion, P., E. Caroli C. Garc&iacute;a&#45;Pe&ntilde;alosa (1999), "Inequality and economic growth: the perspective of the new growth theories", <i>Journal of Economic Literature,</i> vol. XXXVII.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962055&pid=S1665-952X200600010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Albert, Michel (1992), <i>Capitalismo contra capitalismo,</i> Barcelona, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962057&pid=S1665-952X200600010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amsden, Alice (2001), The Rise of <i>"The Rest": Challenges to the West from Late Industrializing Countries,</i> Nueva York, Oxford University Press, septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962059&pid=S1665-952X200600010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Mundial (2004), <i>Inequality in Latin America and the Caribbean: Breaking with History?</i> David De Ferranti, Guillermo E. Perry, Francisco H. G. Ferreira y Michael Walton (eds.), Washington, D. C. Advanced Conference Edition.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962061&pid=S1665-952X200600010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Birdsall, Nancy y Augusto de la Torre, con Raquel Menezes (2001), <i>Washington Contentious: Economic Policies for Social Equity in Latin America,</i> Washington, D. C., Carnegie Endowment for International Peace y Di&aacute;logo Interamericano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962063&pid=S1665-952X200600010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas, Enrique, Jos&eacute; Antonio Ocampo y Rosemary Thorp (comps.) (2003), <i>Industrializaci&oacute;n y Estado en Am&eacute;rica Latina: La leyenda negra de la posguerra,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, <i>Lecturas del Trimestre Econ&oacute;mico,</i> n&uacute;m. 94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962065&pid=S1665-952X200600010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chang, Ha&#45;Joon (2003), "The East Asian Development Experience", en Ha&#45;Joon Chang (ed.), <i>Rethinking Development Economics,</i> Londres, Anthem Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962067&pid=S1665-952X200600010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1994), <i>The Political Economy of Industrial Policy,</i> Londres, Macmillan, y Nueva York, St. Martin Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962069&pid=S1665-952X200600010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n Mundial sobre la Dimensi&oacute;n Social de la Globalizaci&oacute;n (2004), <i>Por una globalizaci&oacute;n justa: Crear oportunidades para todos,</i> Ginebra, Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962071&pid=S1665-952X200600010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cornia, Giovanni Andrea (ed.) (2004), <i>Inequality, Growth and Poverty in an Era of Liberalization and Globalization,</i> Oxford, Oxford University Press/United Nations University World Institute for Development Economics Research.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962073&pid=S1665-952X200600010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CEPAL (Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe) (2004), <i>Una d&eacute;cada de desarrollo social en Am&eacute;rica Latina,</i> 1990&#45;1999, Santiago de Chile, Libros de la CEPAL, n&uacute;m. 77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962075&pid=S1665-952X200600010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2001), <i>Una d&eacute;cada de luces y sombras: Am&eacute;rica Latina y el Caribe en los a&ntilde;os noventa,</i> Bogot&aacute;, Alfaomega/CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962077&pid=S1665-952X200600010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000), <i>Equidad, desarrollo y ciudadan&iacute;a,</i> Bogot&aacute;, Alfaomega/CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962079&pid=S1665-952X200600010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1990), <i>Transformaci&oacute;n productiva con equidad: La tarea prioritaria del desarrollo de Am&eacute;rica Latina y el Caribe en los a&ntilde;os noventa,</i> Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962081&pid=S1665-952X200600010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">French&#45;Davis, Ricardo (1999), <i>Macroeconom&iacute;a, comercio y finanzas para reformar las reformas en Am&eacute;rica Latina,</i> Santiago de Chile, McGraw&#45;Hill Interamericana/Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962083&pid=S1665-952X200600010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Guillermo Larra&iacute;n (2003), "How Optimal Are the Extremes? Latin American Exchange Rate Policies During the Asian Crisis", en Ricardo French&#45;Davis y Stephany Griffith&#45;Jones (eds.), <i>From Capital Surges to Drought: Seeking Stability for Emerging Markets,</i> Londres, Palgrave/wiDER.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962085&pid=S1665-952X200600010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frenkel, Roberto (2004), "Real Exchange Rate and Employment in Argentina, Brazil, Chile and M&eacute;xico", Trabajo preparado para la reuni&oacute;n t&eacute;cnica del Grupo de los 24, Washington, D. C., septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962087&pid=S1665-952X200600010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hirschman, Albert O. (1961), <i>La estrategia del desarrollo econ&oacute;mico,</i> M&eacute;xico, D. F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962089&pid=S1665-952X200600010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor, Nicholas (1978), <i>Further Essays on Economic Theory,</i> Londres, Duckworth.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962091&pid=S1665-952X200600010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Katz, Jorge (2000), <i>Reformas estructurales, productividad y conducta tecnol&oacute;gica,</i> Santiago de Chile, Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica latina y el Caribe (CEPAL)/ Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962093&pid=S1665-952X200600010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krugman, Paul y Lance Taylor (1978), "Contractionary Effects of Devaluations", <i>Journal of International Economics,</i> n&uacute;m. 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962095&pid=S1665-952X200600010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kuczynski, Pedro&#45;Pablo y John Williamson (2003) (eds.) <i>After the Washington Consensus: Restarting Growth and Reform in Latin America,</i> Washington, Institute for Social Development.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962097&pid=S1665-952X200600010000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Latinobar&oacute;metro (2003), Informe&#45;resumen: <i>La democracia y la econom&iacute;a, Latinobar&oacute;metro 2003,</i> <a href="http://www.latinobarometro.org" target="_blank">www.latinobarometro.org</a>, octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962099&pid=S1665-952X200600010000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mkandawire, Thandika (2001), "Social policy in a development context", <i>Social Policy and Development Paper</i> n&uacute;m. 7, United Nations Research Institute for Social Development.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962101&pid=S1665-952X200600010000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ocampo, Jos&eacute; Antonio (2005), "Structural dynamics and economic growth in developing countries", en Jos&eacute; Antonio Ocampo (ed.), <i>Beyond Reforms: Structural Dynamics and Macroeconomic Vulnerability,</i> Stanford University Press/CEPAL, en prensa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962103&pid=S1665-952X200600010000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2004), <i>Reconstruir el futuro: globalizaci&oacute;n, desarrollo y democracia en Am&eacute;rica Latina,</i> Bogot&aacute;, Grupo Editorial Norma/CEPAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962105&pid=S1665-952X200600010000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2002), "Developing Countries' Anti&#45;Cyclical Policies in a Globalized World", en Amitava Dutt y Jaime Ros (eds.), <i>Development Economics and Structuralist Macroeconomics: Essays in Honour of lance Taylor,</i> Aldershort, Reino Unido, Edward Elgar.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962107&pid=S1665-952X200600010000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2001), "Retomar la agenda del desarrollo", <i>Revista de la CEPAL,</i> n&uacute;m. 74, Santiago de Chile, agosto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962109&pid=S1665-952X200600010000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Maria Luisa Chiappe (2004), "Regulaci&oacute;n de la cuenta de capitales y regulaci&oacute;n prudencial antic&iacute;clica en los pa&iacute;ses en desarrollo", en Jos&eacute; Ocampo y Andreas Uthoff (eds.), <i>Gobernabilidad e integraci&oacute;n financiera: &aacute;mbito global y regional,</i> Libros de la CEPAL, Santiago de Chile, cap. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962111&pid=S1665-952X200600010000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodrik, Dani (2003), "Growth Strategies", Harvard University, John F. Kennedy School of Government, fototipograf&iacute;a, junio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962113&pid=S1665-952X200600010000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2001), "Development Strategies for the 21" Century", en Boris Pleskovic y Nicholas Stem (eds.), <i>Annual World Bank Conference on Development Economics 2000,</i> Banco Mundial, Washington D. C., Julio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962115&pid=S1665-952X200600010000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1999), <i>Making Openness Work: The New Global Economy and the Developing Countries,</i> Washington, D. C., Overseas Development Council.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962117&pid=S1665-952X200600010000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Andr&eacute;s Velasco (2000), "Short&#45;Tem Capital Flows", <i>Annual World Bank Conference on Development Economics 1999,</i> Washington, D. C., Banco Mundial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962119&pid=S1665-952X200600010000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ros, Jaime (2000), <i>Development Theory and The Economics of Growth,</i> Ann Arbor, The University of Michigan Press, septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962121&pid=S1665-952X200600010000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schumpeter, Joseph (1962), <i>Capitalism, Socialism and Democracy,</i> tercera edici&oacute;n, Nueva York, Harper Torchbooks.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962123&pid=S1665-952X200600010000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1961), <i>The Theory of Economic Development,</i> Oxford, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962125&pid=S1665-952X200600010000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stiglitz, Joseph A. (2003), "El rumbo de las reformas: hacia una nueva agenda para Am&eacute;rica Latina", <i>Revista de la CEPAL,</i> n&uacute;m. 80, agosto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962127&pid=S1665-952X200600010000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williamson, John (2000), Exchange Rate regimes for Emerging Markets: Reviving the Intermediate Option, Washington, D. C., Institute for International Economics, Policy Analyses in International Economics, 60, septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962129&pid=S1665-952X200600010000100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1990) "What Washington Means by Policy Reform", en J. Williamson (ed.), <i>Latin American Adjusment. How Much Has Happened?,</i> Washington, D. C. Institute for International Economics.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2962131&pid=S1665-952X200600010000100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          <p align="justify">&nbsp;</p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Antonio Ocampo.</b> Doctor en Econom&iacute;a por la Universidad de Yale, obtuvo el Premio Nacional de Ciencias "Alejandro &Aacute;ngel Escobar" en su natal Colombia, en 1988. En el presente se desempe&ntilde;a como Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Econ&oacute;micos y Sociales. Desde ese cargo dirige el Departamento de Asuntos Econ&oacute;micos y Sociales de la ONU (DESA), ubicado en la sede del organismo mundial en Nueva York, en el cual preside el Comit&eacute; Ejecutivo de Asuntos Econ&oacute;micos y Sociales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue secretario ejecutivo de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y El Caribe (CEPAL). En su desempe&ntilde;o como docente, dirigi&oacute; el Centro de Estudios de Desarrollo Econ&oacute;mico (CEDE) de la Universidad de Los Andes (colombiana), y fue catedr&aacute;tico de la Universidad de Colombia. Ha sido profesor visitante de las universidades de Cambridge, Yale y Oxford, entre otras, e investigador visitante en la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los cargos p&uacute;blicos desempe&ntilde;ados en su pa&iacute;s se encuentran los de ministro de Agricultura y Desarrollo Social; director del Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n y ministro de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha sido editor o miembro de comit&eacute;s editoriales de prestigiosas publicaciones como <i>Economic Forecasts, Journal of Latin American Studies</i> y <i>Journal of Developments Economics</i> (North Holland); <i>El trimestre econ&oacute;mico</i> (Fondo de Cultura Econ&oacute;mica). Ha sido tambi&eacute;n consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco Mundial y de las Naciones Unidas.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aghion]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Caroli]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García-Peñalosa]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inequality and economic growth: the perspective of the new growth theories]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Literature]]></source>
<year>1999</year>
<volume>XXXVII</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Michel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Albert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Capitalismo contra capitalismo]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Amsden]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alice]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Rise of "The Rest": Challenges to the West from Late Industrializing Countries]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De Ferranti]]></surname>
<given-names><![CDATA[David]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Perry]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ferreira]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco H. G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Walton]]></surname>
<given-names><![CDATA[Michael]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>Banco Mundial</collab>
<source><![CDATA[Inequality in Latin America and the Caribbean: Breaking with History?]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Advanced Conference]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Birdsall]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nancy]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[de la Torre]]></surname>
<given-names><![CDATA[Augusto]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Menezes]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raquel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Washington Contentious: Economic Policies for Social Equity in Latin America]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Carnegie Endowment for International PeaceDiálogo Interamericano]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cárdenas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Enrique]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thorp]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rosemary]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Industrialización y Estado en América Latina: La leyenda negra de la posguerra]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chang]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ha-Joon]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The East Asian Development Experience]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Chang]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ha-Joon]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Rethinking Development Economics]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Anthem]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chang]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ha-Joon]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Political Economy of Industrial Policy]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[LondresNueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MacmillanSt. Martin]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización</collab>
<source><![CDATA[Por una globalización justa: Crear oportunidades para todos]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ginebra ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Organización Internacional del Trabajo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cornia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Giovanni Andrea]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inequality, Growth and Poverty in an Era of Liberalization and Globalization]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford UniversityUnited Nations University World Institute for Development Economics Research]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Comisión Económica para América Latina y el Caribe</collab>
<source><![CDATA[Una década de desarrollo social en América Latina, 1990-1999]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Una década de luces y sombras: América Latina y el Caribe en los años noventa]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[AlfaomegaCEPAL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Equidad, desarrollo y ciudadanía]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[AlfaomegaCEPAL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Transformación productiva con equidad: La tarea prioritaria del desarrollo de América Latina y el Caribe en los años noventa]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[French-Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ricardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Macroeconomía, comercio y finanzas para reformar las reformas en América Latina]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[McGraw-Hill InteramericanaComisión Económica para América Latina y el Caribe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[French-Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ricardo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Larraín]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[How Optimal Are the Extremes? Latin American Exchange Rate Policies During the Asian Crisis]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[French-Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ricardo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Griffith-Jones]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stephany]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[From Capital Surges to Drought: Seeking Stability for Emerging Markets]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[PalgravewiDER]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Frenkel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Roberto]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Real Exchange Rate and Employment in Argentina, Brazil, Chile and México]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hirschman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Albert O.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La estrategia del desarrollo económico]]></source>
<year>1961</year>
<publisher-loc><![CDATA[México^eD. F. D. F.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaldor]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nicholas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Further Essays on Economic Theory]]></source>
<year>1978</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Duckworth]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Katz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reformas estructurales, productividad y conducta tecnológica]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Comisión Económica para América latina y el CaribeFondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Krugman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paul]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Taylor]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lance]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Contractionary Effects of Devaluations]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of International Economics]]></source>
<year>1978</year>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kuczynski]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro-Pablo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Williamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[After the Washington Consensus: Restarting Growth and Reform in Latin America]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Institute for Social Development]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Latinobarómetro</collab>
<source><![CDATA[La democracia y la economía, Latinobarómetro 2003]]></source>
<year>2003</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mkandawire]]></surname>
<given-names><![CDATA[Thandika]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Social policy in a development context]]></article-title>
<source><![CDATA[Social Policy and Development Paper]]></source>
<year>2001</year>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<publisher-name><![CDATA[United Nations Research Institute for Social Development]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Structural dynamics and economic growth in developing countries]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Beyond Reforms: Structural Dynamics and Macroeconomic Vulnerability]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-name><![CDATA[Stanford UniversityCEPAL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reconstruir el futuro: globalización, desarrollo y democracia en América Latina]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[NormaCEPAL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Developing Countries' Anti-Cyclical Policies in a Globalized World]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Dutt]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amitava]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ros]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jaime]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Development Economics and Structuralist Macroeconomics: Essays in Honour of lance Taylor]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Aldershort ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Edward Elgar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Retomar la agenda del desarrollo]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de la CEPAL]]></source>
<year>2001</year>
<numero>74</numero>
<issue>74</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chiappe]]></surname>
<given-names><![CDATA[Maria Luisa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Regulación de la cuenta de capitales y regulación prudencial anticíclica en los países en desarrollo]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Ocampo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Uthoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andreas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Gobernabilidad e integración financiera: ámbito global y regional]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[Dani]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Growth Strategies]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-name><![CDATA[Harvard UniversityJohn F. Kennedy School of Government]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[Dani]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Development Strategies for the 21" Century]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Pleskovic]]></surname>
<given-names><![CDATA[Boris]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stem]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nicholas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Annual World Bank Conference on Development Economics 2000]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[Dani]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Making Openness Work: The New Global Economy and the Developing Countries]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Overseas Development Council]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodrik]]></surname>
<given-names><![CDATA[Dani]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Velasco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andrés]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Short-Tem Capital Flows]]></article-title>
<source><![CDATA[Annual World Bank Conference on Development Economics 1999]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Mundial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ros]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jaime]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Development Theory and The Economics of Growth]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ann Arbor ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The University of Michigan]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schumpeter]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Capitalism, Socialism and Democracy]]></source>
<year>1962</year>
<edition>tercera</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harper Torchbooks]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schumpeter]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Theory of Economic Development]]></source>
<year>1961</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El rumbo de las reformas: hacia una nueva agenda para América Latina]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de la CEPAL]]></source>
<year>2003</year>
<numero>80</numero>
<issue>80</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Williamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Exchange Rate regimes for Emerging Markets: Reviving the Intermediate Option]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Institute for International Economics]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Williamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[What Washington Means by Policy Reform]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Williamson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Latin American Adjusment. How Much Has Happened?]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington^eD. C. D. C.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Institute for International Economics]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
