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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Ayala Espino, <i>Instituciones para mejorar el desarrollo. Un nuevo pacto social para el crecimiento y el bienestar</i></b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Federico Novelo Urdanivia</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> FCE, 2003</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>       	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Profesor de la UAM Xochimilco</i></font></p>     	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Para Denisse</b></font></p>     	    <p align="center"><img src="/img/revistas/eunam/v1n1/a8f1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al leer cada una de las 407 p&aacute;ginas del libro p&oacute;stumo de Pepe Ayala (&iexcl;hay otras 33 de bibliograf&iacute;a!), resulta inevitable la evocaci&oacute;n de los &uacute;ltimos meses de vida del entra&ntilde;able amigo ido, asi como de las actitudes que mostr&oacute; en al menos tres &aacute;mbitos: el de la inminencia de la muerte que, en un comienzo, le llev&oacute; a buscar remedios hasta donde la ciencia m&eacute;dica convencional no se atreve y, como en el <i>Macario</i> de B. Traven, le ayud&oacute; a moverle la cama a la muerte hasta que la macabra m&eacute;trica del c&aacute;ncer se convirti&oacute; en evidencia creciente e indiscutible, para conducirlo, despu&eacute;s de toda una vida de orden, a poner orden y resignaci&oacute;n ante la muerte; en el &aacute;mbito familiar y de los amigos, Pepe se dedic&oacute; a reconfortar a quienes pretend&iacute;amos reconfortarlo, mostrando una entereza y presencia de &aacute;nimo que, para m&iacute; al menos, eran y a&uacute;n son envidiables; el tercer espacio lo constituy&oacute; el de su producci&oacute;n intelectual, tambi&eacute;n terminal, que se cerr&oacute; con un par de significativos libros: <i>Fundamentos institucionales del mercado,</i> que edit&oacute; su siempre amada, y no siempre leal, Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, y el que se rese&ntilde;a en este espacio. En un principio, ambos conformaban un s&oacute;lo y enorme texto; como quiera que sea, el autor conoci&oacute; la primera edici&oacute;n del primero, actualiz&oacute; su cl&aacute;sico <i>Estado y desarrollo,</i> cuya segunda versi&oacute;n tambi&eacute;n edit&oacute; la Facultad de Econom&iacute;a y muri&oacute; con el conocimiento cierto que el &uacute;ltimo ser&iacute;a, como lo fue, editado por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, la casa editorial en la que todos queremos publicar y que, con &eacute;ste, publica el tercer libro de nuestro autor. Entremos en materia. La hip&oacute;tesis del libro es la de responder hacia d&oacute;nde se debe orientar el fortalecimiento de las capacidades institucionales y para qu&eacute;. Estado de derecho, descentralizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico y de las competencias tributarias, entre otras, promoci&oacute;n de la competencia como remedio a la densa capa de corrupci&oacute;n y como mejor v&iacute;a para el establecimiento y desarrollo de mercados diversos, y pol&iacute;tica social que logre la igualdad de todo tipo de oportunidades entre los mexicanos, conforman los espacios para ejercer tales capacidades, bajo el principio que sugiere una inacabada reforma del Estado y una necesaria complementariedad de &eacute;ste con el surgimiento y operaci&oacute;n de los mercados.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El plan del libro</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Introducci&oacute;n se reflexiona sobre el agotamiento del actual y la necesidad de un nuevo arreglo institucional; el Cap&iacute;tulo II ofrece evidencias del costo alternativo de no promover el nuevo arreglo; el Capitulo III recorre la historia de instituciones y desarrollo en M&eacute;xico y el Capitulo IV nos recuerda, con el <i>Informe</i> 1997 del Banco Mundial, que "... <i>un buen gobierno es un art&iacute;culo de primera necesidad";</i> el Cap&iacute;tulo V hace depender a la disponibilidad de un Estado de derecho cre&iacute;ble de la profunda reforma del Poder Judicial; el capitulo VI aborda el candente tema de la reforma fiscal; el capitulo VII se destina al relevante tema de la descentralizaci&oacute;n; el Cap&iacute;tulo VIII trata sobre la institucionalidad necesaria para impulsar la competencia; el Cap&iacute;tulo IX se destina a recorrer el p&aacute;ramo de la intermediaci&oacute;n financiera, mientras que el Capitulo X se refiere, en particular, a la banca de fomento; el capitulo XI trata sobre los mecanismos plausibles y posibles de mejora para el desempe&ntilde;o industrial, y el cap&iacute;tulo XII, el &uacute;ltimo, se dedica a proponer reformas institucionales para el desarrollo rural. En presencia de muy significativas hip&oacute;tesis, se echa de menos un cuerpo de conclusiones que, sin duda, el mismo autor juzgarla pertinente; tambi&eacute;n se extra&ntilde;a, como en otros trabajos de nuestro autor en los que los editores buscaron imprudentes <i>econom&iacute;as,</i> un &iacute;ndice onom&aacute;stico que siempre favorece la consulta. Esto no demerita, por supuesto, el impecable trabajo de Leonardo Lomel&iacute;, Javier N&uacute;&ntilde;ez y Alberto Vel&aacute;zquez, tres entra&ntilde;ables amigos de Jos&eacute; Ayala que se aplicaron a la tarea revisar el texto, con el resultado &#45;que siempre se agradece&#45; de lograr una redacci&oacute;n clara y amena.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, en impl&iacute;cito reconocimiento al origen com&uacute;n de los mejores institucionalistas econ&oacute;micos, el de historiadores, Pepe recorre una historia econ&oacute;mica mexicana que, &iquest;hay que repetirlo?, conoc&iacute;a clara y profundamente; pero ahora lo hace armado de las esclarecedoras anteojeras del institucionalismo econ&oacute;mico, esa teor&iacute;a positiva que, de tiempo atr&aacute;s, se le convirti&oacute; en pasi&oacute;n inocultable y que le ayuda notablemente a descifrar las fortalezas y debilidades de los acuerdos del tiempo, esperemos irreversiblemente ido, del autoritarismo posrevolucionario y las que acompa&ntilde;an al reformismo que arranc&oacute; hace poco m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. Reformas numerosas y fallidas que multiplican exponencialmente a los pobres, profundizan la desigualdad, no resuelven en lo esencial los viejos problemas y ponen en escena un inquietante cuerpo de muchos nuevos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el anterior y el ya no tan nuevo escenarios, Pepe propone los referentes clave de la prosperidad (Estado de derecho, derechos individuales &#151;significativamente, los de propiedad&#151;, obligaci&oacute;n inexcusable en el cumplimiento de los contratos y depredaci&oacute;n cero) y conduce sus indagaciones a poner en tensi&oacute;n aquellos momentos y nueve instancias, para preguntarse y contestarnos sobre la existencia, simulaci&oacute;n, eficiencia, redundancia, suficiencia, pobreza y calidad de nuestras instituciones. Tres apuntes fundamentales gu&iacute;an las reflexiones de mayor fuerza en el libro que se comenta:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La primera, propuesta por J. A. Aguilar, es aquella que nos recuerda que: "...mientras en Estados Unidos las leyes son normas, en M&eacute;xico son aspiraciones"; la idea peregrina que, a lo largo de la historia, nos ha llevado a establecer leyes Incumpli&oacute;les, si acaso socialmente deseables, no hace sino vulnerar a la propia ley. La segunda, de la cosecha del propio Pepe, establece que el problema m&aacute;s significativo de los viejos pactos consisti&oacute; en no hacer diferencia entre las reglas del juego y los jugadores: "Cuando se confunden las reglas del juego con los jugadores ocurre un hecho relevante: la ley no se puede aplicar por encima de los intereses particulares, sino a favor de unos cuantos". El sistema de privilegios, sobre el que advirti&oacute; A. Molina Enr&iacute;quez, se vio honrado por el car&aacute;cter excluyente de aquellos a&ntilde;ejos acuerdos, en muchos casos convertidos en ley.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La ca&oacute;tica relaci&oacute;n entre las instituciones informales y las formales. El autor nos recuerda, como si hiciera falta, que el legislador puede <i>crear</i> leyes de la noche a la ma&ntilde;ana, mientras los "h&aacute;bitos del coraz&oacute;n", las tradiciones, requieren de largos per&iacute;odos y gran activismo educativo para modificarse. Aqu&iacute;, las viejas y las nuevas instituciones cojean de la misma pata: carecen del m&aacute;s elemental consenso y recogen poco y mal, cuando lo hacen, las opiniones generales. El da&ntilde;o suplementario de esta contradicci&oacute;n radica en la tendencia a colocar la <i>negociaci&oacute;n</i> en el lugar que debiera ocupar la <i>obligaci&oacute;n</i> de cumplir con la ley.</font></p> 	      <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El Estado</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el desarrollo de los temas espec&iacute;ficos, sin perder nunca de vista a la historia, el asunto relativo al buen gobierno se aborda con impecable precisi&oacute;n, por cuanto ya es ampliamente reconocida la inviabilidad del desarrollo <i>sin</i> Estado. Recordemos, con T. Hobbes, que: "Sin un Estado fuerte, la vida es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta"; adem&aacute;s de la fuerza coercitiva, la presencia de lo que Mancur Olson denomina "intereses inclusivos" y la prenda fundamental de la seguridad, el Estado deber&aacute; proporcionar certidumbre y, as&iacute;, ganar confianza: "Un gobierno predecible es un gobierno confiable", como nos recordaba Pepe en su pen&uacute;ltimo texto y como sugiri&oacute; F, Hayek en su <i>Camino a la servidumbre</i> que, por cierto, no incluy&oacute; nuestro autor en sus reflexiones. El buen gobierno habr&aacute; de a&ntilde;adir a estas tareas el acceso de los agentes a la m&aacute;s completa informaci&oacute;n econ&oacute;mica, la promoci&oacute;n y regulaci&oacute;n de mercados que, en el marco de la formalidad, requieran transacciones a distancia y no inmediatas, cambio t&eacute;cnico, intermediaci&oacute;n financiera, servicios pos venta y contratos, con el objetivo &uacute;nico de hacer cumplir las normas y los contratos a todos los agentes involucrados. Suplementariamente, el gobierno buscar&aacute; una eficiencia de corte gerencial, que le proporcionar&aacute; mejores argumentos a la hora de cumplir con otra obligaci&oacute;n fundamental: la de rendir cuentas a los gobernados.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El estado de derecho</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El orden republicano, con tres poderes soberanos y aut&oacute;nomos, hasta hace muy poco tiempo era una ficci&oacute;n en la realidad mexicana, por cuanto mostraba una amplia brecha entre ella y la formalidad supuestamente normativa; muy a pesar del activo reformismo en la materia, son notables las debilidades presupuestarias del Poder Judicial, as&iacute; como la recurrencia de eventos protagonizados por jueces que evidencian la colusi&oacute;n y se convierten en vigorosas fuentes de corrupci&oacute;n. Ese poder no es ajeno a la anemia de incentivos para mejor hacer cumplir la ley, que es visible en numerosos &aacute;mbitos de nuestra vida p&uacute;blica, y su vulnerabilidad tiene un efecto directo sobre la simulaci&oacute;n &#45;peor que la inexistencia&#45; del Estado de derecho.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La reforma fiscal</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis en torno a nuestra penuria fiscal, arranca con el repaso de las ineficiencias recaudatorias, tanto de los impuestos directos como de los Indirectos, y alude al hinchado cuerpo de intereses en favor de la no reforma, desde agentes rentistas y pol&iacute;ticos oportunistas, hasta las tradicionales clientelas de partidos y organizaciones sociales. Un amplio espacio de las reflexiones abarca el asunto relativo a la petrolizaci&oacute;n de las finanzas p&uacute;blicas y a la vieja historia de posposiciones de la reforma fiscal, desde la propuesta de N. Kaldor a A. Ortiz Mena, al despuntar los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado, hasta las opciones &#45;siempre ineficientes y de temporalidad cercanamente finita&#45; de endeudamiento interno y externo, de petrolizaci&oacute;n y de privatizaciones, hechas en todos los casos de la peor manera y sin los marcos normativos necesarios; el abe de las privatizaciones, que sugiere:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; No rematar los activos p&uacute;blicos</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; No poner tales activos en manos menos aptas que las p&uacute;blicas</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; No favorecer la constituci&oacute;n de monopolios, que castigan considerablemente a los consumidores, con los activos privatizados,</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; No permitir la reducci&oacute;n de la calidad o el aumento de los precios y tarifas de los bienes y servicios privatizados, result&oacute; claramente ignorado por los gobiernos que hemos padecido de 1 982 hasta la fecha, para los que las privatizaciones han representado un objetivo y no un medio, y las evidencias y ejemplos de tales desprop&oacute;sitos son ofrecidos por Pepe con la generosidad que acostumbraba. Baste mencionar que en el a&ntilde;o 2000 un pasaje a&eacute;reo de la Ciudad de M&eacute;xico a la de Morelia &#45;por las l&iacute;neas que monopolizan 97% de los vuelos nacionales&#45; era 10% menor que el correspondiente a la ciudad de Par&iacute;s, por las empresas internacionales que se desempe&ntilde;an en un ambiente de competencia; por lo que hace al paquete de servicios telef&oacute;nicos, padecemos un precio 44% mayor que el promedio de los pa&iacute;ses miembros de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE), y seis veces m&aacute;s alto que el de Corea del Sur, l&iacute;der mundial en la eficiencia respectiva.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>circulo vicioso</i> en el que opera nuestro drama fiscal, tiene una mec&aacute;nica que no s&oacute;lo revela nuestro problema de corrupci&oacute;n m&aacute;s significativo, la desigualdad econ&oacute;mica y social, sino las enormes dificultades que acompa&ntilde;an a cualquier prop&oacute;sito reformista. Los pobres que, al tiempo que no pagan impuestos, no reciben bienes p&uacute;blicos merecedores del nombre; los ricos que eluden obligaciones fiscales y tienden a proveerse de bienes privados, y unas capas medias sobregravadas y receptoras de bienes p&uacute;blicos de calidad menguada y menguante, son los protagonistas de ese c&iacute;rculo ominoso, que s&oacute;lo podr&aacute; romperse con una consistente reforma institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este tema, nuestro autor pone en tensi&oacute;n las alternativas de la modernizaci&oacute;n tributaria contra el pacto fiscal, de cu&ntilde;o cepalino, y se adscribe al segundo, con el que sugiere la pr&aacute;ctica duplicaci&oacute;n de los ingresos fiscales, mientras supone un d&eacute;bil crecimiento, cercano a 3% del PIB, en las mejores condiciones de la primera. La reflexi&oacute;n relativa a la conveniencia de establecer preferentemente impuestos indirectos al consumo, a pesar de su car&aacute;cter regresivo, es impulsada por Pepe, a partir de las siguientes consideraciones:</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a)</i> la imposici&oacute;n indirecta al consumo es una alternativa preferente en el ambiente internacional; <i>b)</i> su recaudaci&oacute;n es considerablemente m&aacute;s sencilla que la que corresponde a los impuestos directos; <i>c)</i> no distorsiona los costos de producci&oacute;n y, por tanto, no atenta en contra de la competitividad de los productores nacionales, y <i>d)</i> su car&aacute;cter indiscutiblemente regresivo en la tributaci&oacute;n puede atemperarse en el gasto.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El federalismo</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La larga historia de luchas entre federalistas y centralistas se resolvi&oacute; de la peor manera con el establecimiento de la contradictoria y duradera figura del <i>federalismo centralista</i> que se asent&oacute; en M&eacute;xico como una suerte de mal necesario para el fortalecimiento de la naci&oacute;n y su integraci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. La descentralizaci&oacute;n, especialmente de competencias y no s&oacute;lo de gasto p&uacute;blico, es un prop&oacute;sito que va de la mano de las aspiraciones democr&aacute;ticas. Como en buena parte de los otros &aacute;mbitos analizados, el autor examina la considerable distancia entre la formalidad del federalismo y su triste realidad, por lo que el prop&oacute;sito de una reforma radical, pospuesto reiteradamente, toma un nuevo impulso y reivindica su pertinencia, con la reciente disponibilidad de un ambiente democr&aacute;tico en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La descentralizaci&oacute;n propuesta, al tiempo que fortalece a los gobiernos locales, no es contraria a una eficiente coordinaci&oacute;n entre los tres &oacute;rdenes de gobierno; la idea central, profundamente democratizadora, es la de otorgar muy significativas facultades pol&iacute;ticas, fiscales y territoriales a los gobiernos de mayor cercan&iacute;a con los gobernados, tanto para democratizar el proceso de toma de decisiones cuanto para rendir cuentas detalladas de la gesti&oacute;n. De otro lado, la incorporaci&oacute;n de &iacute;ndices de privaci&oacute;n y la atemperaci&oacute;n de los demogr&aacute;ficos y los de eficiencia recaudatoria, en la f&oacute;rmula de asignaciones federales, favorece un proceso de reducci&oacute;n de la desigualdad regional que, por supuesto, es ya un objetivo de nuestro federalismo formal. Ayala nos dice c&oacute;mo lograrlo.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La competencia</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El viejo esquema de crecimiento, en la combinaci&oacute;n de econom&iacute;a mixta y pactos corporativos, privilegi&oacute; la existencia y apolog&iacute;a de formas notablemente imperfectas de mercado, con monopolios p&uacute;blicos que en el discurso y la ideolog&iacute;a oficiales se presentaban como logros fundamentales del desarrollo nacional. Las dificultades que enfrenta una incipiente cultura de la competencia se agrandan con la actual carencia de br&uacute;jula oficial y la edificaci&oacute;n de "nuevas" apolog&iacute;as de los monopolios estatales, ahora por cuenta de los dos m&aacute;s importantes partidos de oposici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pagar una de las gasolinas m&aacute;s caras del mundo o sufrir notables ineficiencias en el suministro de energ&iacute;a el&eacute;ctrica, son acontecimientos que parecen afectar a los consumidores en grado menor que el fortalecimiento de un peculiar orgullo nacionalista, expresado en la veneraci&oacute;n de monopolios p&uacute;blicos que, adem&aacute;s, cocinan en su interior pecados de corrupci&oacute;n de los gordos. Como quiera que sea, el actual ambiente globalizado y globalizador, anclado en una competencia de mercados desregulados, mueve a promover la difusi&oacute;n de la cultura de la competencia que parad&oacute;jicamente y de acuerdo con las indagaciones de nuestro autor en 1857 cont&oacute;, en la Constituci&oacute;n mexicana, con la primera norma a su favor, &iexcl;en todo el mundo!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La prolongada ausencia de la ley reglamentaria del a&ntilde;oso e insuficiente art&iacute;culo 28 de la Constituci&oacute;n actual, y la m&aacute;s que tard&iacute;a creaci&oacute;n de comisiones federales que, adem&aacute;s de su debilidad presupuestaria e institucional, traslapan parte significativa de sus funciones, son los m&aacute;s s&oacute;lidos argumentos para iniciar una vigorosa reforma institucional sobre el tema.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La banca</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con un quebranto de notable profundidad, y m&aacute;s notables efectos en todo el sistema econ&oacute;mico, con un salvamento oficial que es un verdadero monumento a la afici&oacute;n gubernamental por socializar las p&eacute;rdidas, con un impuesto negro derivado de incorporar el salvamento al ya abigarrado cuerpo del endeudamiento p&uacute;blico interno, del que ning&uacute;n incremento en el ingreso fiscal se salvar&aacute; de sensibles disminuciones en su metamorfosis a gasto y con una incapacidad de los actuales banqueros, beneficiarios de una costosa privatizaci&oacute;n y que mueve m&aacute;s a compasi&oacute;n que a reclamo, la intermediaci&oacute;n financiera padece una de las m&aacute;s serias y trascendentes crisis, en muy buena medida atribuible a una privatizaci&oacute;n que puso en manos de bolsistas guiados por expectativas de muy corto plazo a los 18 bancos que, por su propia naturaleza, <i>requieren br&uacute;julas de otra</i> dimensi&oacute;n temporal. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si a toda esta circunstancia  se suman las pr&aacute;cticas corruptas de muchos banqueros y la casi venerada cultura del no pago, por parte de numerosos deudores, el panorama no pod&iacute;a ser m&aacute;s desolador. En el recuento de errores y omisiones, destacadamente la ausencia de regulaciones claras y eficaces, y en la revisi&oacute;n de un marco normativo que es confuso y conduce a recurrentes duplicaciones de las funciones de fiscalizaci&oacute;n y regulaci&oacute;n, el autor encuentra los principales referentes para una profunda reforma institucional del sector, destacando la interesante figura de la <i>regulaci&oacute;n prudencial y</i> el establecimiento de t&eacute;cnicas de auditaci&oacute;n y supervisi&oacute;n modernas y sintonizadas con el &aacute;mbito internacional. Suplementariamente, propone mayor rigor en la evaluaci&oacute;n de la rentabilidad de proyectos de inversi&oacute;n y en el an&aacute;lisis de recuperaci&oacute;n de los cr&eacute;ditos, para la que existen complejidades legales y temporales extraordinarias.</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La banca de desarrollo</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la rentabilidad econ&oacute;mica es la br&uacute;jula exclusiva de la banca comercial, la rentabilidad social (con precios sociales de salarios, tasas de inter&eacute;s y de cambio y dotaci&oacute;n oportuna, suficiente y de calidad de los bienes p&uacute;blicos) y el logro de los m&aacute;s importantes prop&oacute;sitos de una pol&iacute;tica econ&oacute;mica expansiva, son los que corresponden a la banca de desarrollo, en cooperaci&oacute;n y no en competencia con la comercial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con reformas inacabadas y contradictorias, con una tradici&oacute;n de gesti&oacute;n burocr&aacute;tica, ama&ntilde;ada, ineficiente y no despojada de pr&aacute;cticas discrecionales y, en muchos casos, corruptas, la banca de fomento encierra enormes potencialidades en el proceso de crecimiento econ&oacute;mico y en muchos pa&iacute;ses pr&oacute;speros es una de las variables explicativas del &eacute;xito. En el auge reformista que se ha aplicado sobre esta banca, la supresi&oacute;n de su primer piso pareciera conformar un acierto; sin embargo, las nuevas normas establecidas adolecen de falta de claridad, son numerosas en exceso y tienden a limitar m&aacute;s que a favorecer el desarrollo de sus operaciones. Siendo distinta en sus prop&oacute;sitos a la comercial, en opini&oacute;n de nuestro autor la banca de desarrollo requiere reformas institucionales muy parecidas a las que se proponen para aquella.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La industria</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo la prenda m&aacute;s estimada de los viejos acuerdos, sobreprotegida, ineficiente y beneficiarla de restricciones presupuestarias tan blandas como las que han estado presentes en la banca de fomento, la industria conform&oacute; el m&aacute;s relevante objetivo oficial de todo el per&iacute;odo sustitutivo de importaciones y en su subsec	tor exportador, muy a pesar de la crisis de la econom&iacute;a estadounidense, recibe los mayores reconocimientos de los gobiernos recientes. Es un sector que, en un plazo relativamente breve, pas&oacute; de un abigarrado cuerpo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a la reciente y peregrina decisi&oacute;n gubernamental en la que la <i>pol&iacute;tica industrial consiste en no tener pol&iacute;tica,</i> sin que ello signifique la ausencia de instancias p&uacute;blicas en su funcionamiento, con tareas diversas, duplicadas, contradictorias y dram&aacute;ticamente ineficientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es un espacio donde la destrucci&oacute;n de cadenas productivas es visible y grande, donde el dinamismo exportador, en la mayor&iacute;a de los casos, depende de un papel muy significativo de las importaciones temporales, donde se padece de una desigualdad Impresionante entre las escasas grandes empresas y las muy numerosas peque&ntilde;as y micro, con efectos altamente diferenciados en generaci&oacute;n de empleos, en consumidores productivos y finales, en acceso al cambio t&eacute;cnico, al cr&eacute;dito y a los mercados de mayor dinamismo. Sufre de una gesti&oacute;n oficial m&uacute;ltiple y contradictoria y depende, en su subsector din&aacute;mico, del mercado externo, al que acude una competencia inquietante y vigorosa que, para el caso de la producci&oacute;n china, se torna verdaderamente amenazante.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Surgida para atender exclusivamente al mercado interno, es v&iacute;ctima de una miop&iacute;a oficial que entre ese y el externo contempla m&aacute;s competencia que complementariedad, y ha optado por el segundo, con lo que la vulnerabilidad de todo el sector se promueve por partida doble: para el sector tradicional, por el castigo deliberado al mercado interno; para el din&aacute;mico, por la exposici&oacute;n a otros competidores y por el peso extraordinario del ciclo econ&oacute;mico mundial, al que se ha sometido, tambi&eacute;n, al remedo de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que se nos ofrece pr&aacute;cticamente sin rubor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma institucional, en este caso, es urgente y radical; requiere del establecimiento de una nueva pol&iacute;tica sectorial y de una normatividad simple, ciara y eficiente. La lectura del cap&iacute;tulo correspondiente facilita el conocimiento y la secuencia de la agenda de reformas puntuales.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El campo</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dec&iacute;a Octavio Paz que la fuente de nuestras tradiciones es m&aacute;s ind&iacute;gena que espa&ntilde;ola y mucho m&aacute;s rural que urbana. El campo re&uacute;ne la mayor riqueza de nuestra diversidad cultural y, por muchos a&ntilde;os, cumpli&oacute; una compleja tr&iacute;ada de tareas fundamentales: una oferta de alimentos suficiente y barata, materias primas abundantes y baratas para la industria y captaci&oacute;n de divisas, v&iacute;a exportaci&oacute;n, para financiar las importaciones que la industria siempre requiere. Transfiri&oacute; capital al resto de la econom&iacute;a mediante los instrumentos bancarios, fiscales y de precios y cumpli&oacute; con la tarea de transferir fuerza de trabajo para las actividades urbanas; en el desempe&ntilde;o de esas funciones y en el marco de una dualidad productiva invencible, el agotamiento del medio rural se acab&oacute; haciendo visible al despunte de los a&ntilde;os setenta del siglo XX y su exposici&oacute;n a la competencia internacional arroja un saldo de muy pocos ganadores y muy gruesas filas de perdedores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los acuerdos corporativos, en deliberada sustituci&oacute;n de los derechos individuales, la atomizaci&oacute;n de la estructura agraria, con un min&iacute;fundismo incapaz de acceder a los insumos y ventajas que derivan de las econom&iacute;as de escala y un prolongado tutelaje gubernamental que convirti&oacute; en nada la soberan&iacute;a de productores y les impidi&oacute; tomar las decisiones fundamentales (qu&eacute;, c&oacute;mo, cu&aacute;nto y para qui&eacute;n producir), no son datos menores a la hora de buscar las variables explicativas de la crisis del sector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incertidumbre sobre los derechos de propiedad, la falta de acceso al cr&eacute;dito, a los mejores insumos, a precios capaces de incentivar la producci&oacute;n, al aseguramiento y a los, ahora juzgados y condenados, subsidios, tambi&eacute;n desempe&ntilde;aron su propio e inquietante papel, sin menoscabo de una burocracia incapaz, entrometida y corrupta que hist&oacute;ricamente ha mediado y medrado entre los productores y las agencias gubernamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posposici&oacute;n de la reforma, vale la pena advertirlo, puede representar mucho m&aacute;s que costos materiales y llevarnos a una ingobernable inestabilidad, tambi&eacute;n social. Las reformas recientes, sin consenso ni suficiencia, resolvieron poco y mal la compleja situaci&oacute;n. Percibir al campo como componente de un todo, no s&oacute;lo econ&oacute;mico, nacional, definir y proteger derechos de propiedad, ampliar el espectro de derechos individuales, incentivar la compactaci&oacute;n agraria, impulsar las econom&iacute;as de escala y reanimar todo el circuito financiero, son parte esencial de las propuestas institucionales de Jos&eacute; Ayala Espino para el sufrido sector y la doliente humanidad que en &eacute;l malvive.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La invitaci&oacute;n de ECONOM&Iacute;Aunam a trav&eacute;s de mi querida amiga Denisse, la compa&ntilde;era de Pepe por toda una vida, a elaborar la presente rese&ntilde;a, es un honor extraordinario; espero haberme esforzado como la circunstancia, que es la del &uacute;ltimo libro de un gran amigo y de un extraordinario acad&eacute;mico, lo exige. El lector y muy especialmente esa lectora, juzgar&aacute;n. Por mi parte, no puedo sino agradecer la trascendente distinci&oacute;n. Gracias </font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Federico Novelo.</b> Licenciado en Econom&iacute;a por la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y Doctor en Ciencias de Pol&iacute;tica Internacional por la Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Xochimilco. En la actualidad es profesor  de esa Universidad, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Junta de Gobierno del Instituto de Estudios para la Transici&oacute;n Democr&aacute;tica, A. C, as&iacute; como Jefe del &Aacute;rea de Investigaci&oacute;n Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Acumulaci&oacute;n de la UAM. Ha sido Premio Anual de Libro de Texto UAM Xochimilco y Premio Anual al &Aacute;rea de Investigaci&oacute;n. Obtuvo el Premio de la Docencia 2002 de la Divisi&oacute;n de Ciencias Sociales de la UAM Xochimilco. Entre sus publicaciones destacan Teor&iacute;a Econ&oacute;mica <i>Keynesiana; La sociedad mexicana en los ochenta;  La universidad p&uacute;blica mexicana y el neoliberalismo; El nuevo orden econ&oacute;mico mundial y el</i> <i>TLC; La pol&iacute;tica exterior de M&eacute;xico en la era de la globalizaci&oacute;n,</i> y <i>Hacia la evaluaci&oacute;n del</i> <i>TLCAN.</i> Ha escrito innumerables cap&iacute;tulos de libros, as&iacute; como art&iacute;culos y ensayos en publicaciones nacionales e internacionales y ha participado en congresos en M&eacute;xico y en el extranjero. </font></p>      ]]></body>
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