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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Golfo-Caribe y sus puertos. Tomo I, 1600-1850]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Von Grafenstein Gareis, Johanna (coord.), (2006) <i>El</i> <i>Golfo&#45;Caribe y sus puertos. Tomo I, 1600&#45;1850</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Emiliano Gallaga&#45;Murrieta</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico: Instituto Mora</b></font></p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma de Chiapas. Profesor invitado en la Universidad de Arizona.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Recibida: 15 de julio de 2013.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quien llega al puerto de Veracruz est&aacute; obligado a tomar un caf&eacute; en La Parroquia, ver bailar danz&oacute;n por la noche y visitar el fuerte de San Juan de Ul&uacute;a. Este &uacute;ltimo, hoy disminuido y casi tragado por el crecimiento y la modernidad del Puerto, no es m&aacute;s que un mudo testigo de lo que sus muros y ca&ntilde;ones representaron para la formaci&oacute;n y el desarrollo no s&oacute;lo del puerto de Veracruz, sino tambi&eacute;n de la Nueva Espa&ntilde;a en general. En pleno siglo XXI, cuando no dejamos de o&iacute;r hablar sobre globalizaci&oacute;n, mercados emergentes e intercambio de recursos como males de nuestra centuria, la historia nos demuestra con parcas palabras que "no existe nada nuevo bajo el sol". Ya en el M&eacute;xico colonial se discut&iacute;an los mismos conceptos, problemas y propuestas de soluci&oacute;n. En este primer volumen de <i>El Golfo&#45;Caribe y sus puertos</i>, los autores nos demuestran que la mar, en este caso la del Golfo de M&eacute;xico y el Caribe, no es ni fue una barrera, una frontera o una limitante para el desarrollo de las comunidades localizadas en sus costas, sino todo lo contrario. Fue "un mar de oportunidades". Por ello, si usted, querido lector, est&aacute; interesado en puertos, econom&iacute;a mar&iacute;tima, tr&aacute;fico ilegal oce&aacute;nico, afrodescendientes y su desarrollo hist&oacute;rico, &eacute;ste es un libro de obligada lectura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuenta con trece excelentes cap&iacute;tulos &#151;contando la introducci&oacute;n de la editora&#151;, realizados por el mismo n&uacute;mero de investigadores de distintas nacionalidades, a quienes une el inter&eacute;s com&uacute;n por el desarrollo hist&oacute;rico de los puertos en la &eacute;poca colonial y su participaci&oacute;n en la formaci&oacute;n de una econom&iacute;a regional cuyos retos y problem&aacute;ticas no demeritan en nada los contextos actuales de las econom&iacute;as de la regi&oacute;n. En general, los diversos autores relatan la formaci&oacute;n y el progreso de los distintos puertos que se crearon en esta gran &aacute;rea, como Curazao, Cartagena, Barbados, La Habana, Nueva Orleans, Maracaibo y Veracruz. Pero, de igual forma, recorren los fuertes que dieron su fisonom&iacute;a a los puertos de estas costas, como San Juan de Ul&uacute;a, El Carmen o Cartagena de Indias. Asimismo, describen las econom&iacute;as regionales &#151;capitulo 13&#151;, los productos exportados y los recibidos, el comercio de esclavos y el tan atacado, pero tan socorrido, comercio ilegal... ilegal para algunos, pero legal para otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De una manera muy interesante, se retrata c&oacute;mo se impulsaron los puertos mencionados, tanto los que estaban sujetos a la estructura conservadora y proteccionista de la Corona espa&ntilde;ola, como aquellos que pertenec&iacute;an a potencias cuyos sistemas econ&oacute;micos fueron m&aacute;s liberales. En un primer caso, se analiza el peso que tuvo la econom&iacute;a netamente legal contra la de contrabando para el desarrollo del puerto de Cartagena de Indias, para llegar a una interesante conclusi&oacute;n: aunque el contrabando fue una de las actividades m&aacute;s importantes para el desarrollo de la regi&oacute;n &#151;insumos, esclavos o instrumentos de metal&#151; junto con el comercio legal, el puerto de Cartagena fue sostenido principalmente por la plata proveniente de Veracruz, con la que se manten&iacute;a el fuerte ah&iacute; localizado para defender la regi&oacute;n contra los piratas y fuerzas enemigas de la Corona &#151;capitulo 2&#151;. Este sistema se asemeja un poco al sistema misional que implant&oacute; en el norte de M&eacute;xico la orden de los jesuitas, donde las misiones establecidas ayudaban a las menos desarrolladas. En este caso, los virreinatos m&aacute;s favorecidos contribu&iacute;an al sostenimiento de los m&aacute;s d&eacute;biles. Casos similares son ejemplificados con los puertos de El Carmen y Campeche, en M&eacute;xico, y los de Cuba en general. En el caso de El Carmen, que contaba con un puerto muy socorrido, sobre todo por el comercio del palo de tinte, la regi&oacute;n viv&iacute;a en gran manera tanto del comercio ilegal, donde participaban comerciantes y militares por igual, como de la estructura militar del Imperio espa&ntilde;ol para el sostenimiento de su fuerte &#151;cap&iacute;tulo 9&#151;. En el caso de Cuba, sus puertos se desarrollaron en un primer momento debido a dos factores: el desarrollo agr&iacute;cola de la isla, principalmente a partir de haciendas azucareras, y la ventaja que supon&iacute;a el que toda nave que llegara de Espa&ntilde;a ten&iacute;a que atracar primero en Cuba. Posteriormente, la presencia de piratas y de potencias extranjeras provoc&oacute; la fortificaci&oacute;n de sus puertos, como el de La Habana; estas fortificaciones fueron incorporadas al presupuesto militar de la Nueva Espa&ntilde;a y as&iacute; se favoreci&oacute;, por tanto, su desenvolvimiento econ&oacute;mico &#151;cap&iacute;tulos 6 y 7&#151;. De esta manera, puertos creados dentro de la estructura imperial espa&ntilde;ola se desarrollaron en gran medida gracias a los recursos inyectados para su defensa y para la burocracia militar, m&aacute;s que para favorecer el comercial legal, esto &uacute;ltimo debido principalmente a malas pol&iacute;ticas y a reglamentos proteccionistas que fomentaron el tr&aacute;fico ilegal    <br> 	mermando las entradas de capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ocurre lo contrario en otros puertos como el de Curazao, Bridgetown o Nueva Orleans, donde pol&iacute;ticas comerciales m&aacute;s liberales permitieron un r&aacute;pido desarrollo econ&oacute;mico cuyo beneficio no se destin&oacute; s&oacute;lo a las potencias fundadoras, sino en cierta medida tambi&eacute;n a la Nueva Espa&ntilde;a. Lo que era considerado comercio ilegal para unos, era legal para otros. Pero no s&oacute;lo eso, sino que, por un lado, las autoridades de la Nueva Espa&ntilde;a y de la misma Espa&ntilde;a atacaban y trataban de controlar el tr&aacute;fico ilegal, mientras que en la realidad tambi&eacute;n lo toleraban debido a que este tipo de comercio proporcionaba una serie de insumos que no pod&iacute;an llegar de otra manera a estas regiones o eran excesivamente caros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se describe tambi&eacute;n el caso concreto de Curazao &#151;cap&iacute;tulo 3&#151;, una isla que los holandeses tomaron a Espa&ntilde;a en 1634, despu&eacute;s de que esta potencia perdiera liderazgo en los mares debido a la derrota de la Armada Invencible en 1588. A diferencia de Espa&ntilde;a, los holandeses, as&iacute; como los ingleses y franceses, crearon compa&ntilde;&iacute;as comerciales con amplio margen de maniobra que les proporcionaran grandes rendimientos econ&oacute;micos. As&iacute;, contaban con la Compa&ntilde;&iacute;a Neerlandesa de las Indias Occidentales, que pronto se estableci&oacute; en Curazao, de tal manera que en poco tiempo su puerto fue un referente como puerto libre, donde incluso nav&iacute;os de bandera del Imperio espa&ntilde;ol llegaban a fondear. Una situaci&oacute;n similar se desarroll&oacute; con el puerto de Bridgetown, Barbados, fundado en 1628, en esta ocasi&oacute;n bajo el gobierno de los ingleses &#151;cap&iacute;tulo 4&#151;. Este puerto, gracias a la producci&oacute;n de az&uacute;car y a sus pol&iacute;ticas comerciales, pronto lleg&oacute; a ser conocido como la puerta de las Antillas. Un aspecto importante que resalt&oacute; de este puerto fue el de sus pobladores, de origen africano o afrodescendiente, quienes llegaron a la isla en calidad de esclavos pero que &#151;en su mayor parte&#151; adquirieron pronto su libertad y contribuyeron al desarrollo del puerto laborando en los innumerables servicios que &eacute;ste requer&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando pensamos en el Caribe colonial, pocas veces nos viene a la mente el puerto&#45;ciudad de Nueva Orleans &#151;cap&iacute;tulo 8&#151;. Fundado en 1718 por los franceses, y posteriormente vendido a los norteamericanos en 1803, no tard&oacute; en llegar a ser uno de los puertos referentes de la regi&oacute;n, impulsado principalmente por su comercio interno con las haciendas algodoneras del sur de esta nueva naci&oacute;n, y por su comercio exterior con los distintos puertos de la regi&oacute;n. Con la Nueva Espa&ntilde;a sostendr&iacute;a un gran mercado, sobre todo con los territorios del noreste, que de alguna manera tendr&iacute;an una gran influencia en la separaci&oacute;n de estos territorios. Sin embargo, lo que atrae de esta colaboraci&oacute;n es c&oacute;mo se muestra la pluriculturalidad del puerto, en el que interactuaron y se mezclaron distintas culturas y grupos, como franceses, ingleses, americanos y los esclavos negros africanos, que proporcionaron una peculiar fisonom&iacute;a al lugar. Hay que mencionar que, aunque esta caracter&iacute;stica no fue exclusiva de este puerto, s&iacute; sobresale por su interacci&oacute;n cultural.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso del de Maracaibo &#151;cap&iacute;tulo 5&#151; es interesante por tratarse de un puerto que perteneci&oacute; a la Corona espa&ntilde;ola pero cuyo desarrollo se emparent&oacute; m&aacute;s con los de los puertos de las potencias no hispanas. Es decir, su posici&oacute;n geogr&aacute;fica lo convirti&oacute; en un puerto de entrada y salida de lo que hoy es Venezuela, donde sus autoridades &#151;al igual que muchas otras&#151; participaron abiertamente en el comercio con los puertos y nav&iacute;os extranjeros, tanto para beneficio personal como de la econom&iacute;a regional, principalmente basada en haciendas de cacao. Y aunque el presupuesto de la burocracia militar s&iacute; particip&oacute; en el desarrollo de la regi&oacute;n, no fue tan marcado como en los otros puertos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la mayor&iacute;a de los art&iacute;culos se centraron en lo econ&oacute;mico, en algunos son presentados otros temas, como el an&aacute;lisis espacio&#45;temporal que se hizo de c&oacute;mo fue creciendo el puerto de Veracruz entre los siglos XVII y XIX &#151;capitulo 10&#151;. Gracias a la identificaci&oacute;n de varios planos e ilustraciones sobre &eacute;ste, el autor realiz&oacute; un an&aacute;lisis de c&oacute;mo las necesidades, tanto internas como externas, hicieron del puerto de Veracruz el principal puerto de la regi&oacute;n, hasta el punto de que lleg&oacute; a ser considerado la "puerta de entrada de la Nueva Espa&ntilde;a".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si algo caracteriz&oacute; esta &eacute;poca y su comercio fue el mercado de esclavos provenientes de &Aacute;frica &#151;capitulo 11&#151;. Al principio de la Colonia, los esclavos negros que llegaron formaron parte de la servidumbre de los peninsulares, pero, conforme la poblaci&oacute;n local fue menguando y las necesidades de mano de obra se hicieron m&aacute;s patentes, se comenz&oacute; a traer negros africanos para otros trabajos. Tambi&eacute;n se desarroll&oacute; un importante comercio legal de esclavos, ampliamente controlado y regulado por la Corona espa&ntilde;ola, de modo que lleg&oacute; a registrarse la entrada de entre doscientos y doscientos mil esclavos al Virreinato de M&eacute;xico. Por otro lado, el tr&aacute;fico ilegal de esclavos no se encuentra registrado en los archivos coloniales de la Nueva Espa&ntilde;a por obvias razones, pero s&iacute; consta en los registros de otros puertos. Por ejemplo, hay registros en los archivos de la Compa&ntilde;&iacute;a Neerlandesa de las Indias Occidentales, a la que se atribuye la introducci&oacute;n de un poco m&aacute;s de cien mil "piezas" a puertos de la Nueva Espa&ntilde;a, o de la Royal African Company establecida en Bridgetown, Barbados, que particip&oacute; con cincuenta y tres mil esclavos s&oacute;lo entre 1705 y 1725.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, ya sea por curiosidad o por intereses de investigaci&oacute;n, <i>El Golfo&#45;Caribe y sus puertos</i> es un libro en el que los lectores encontrar&aacute;n datos sumamente interesantes.</font></p>      ]]></body>
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