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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Crisis, rentismo e intervencionismo neoliberal en la banca: M&eacute;xico (1982&#45;1999)</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Luis Anaya Merchant</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Irma Er&eacute;ndira Sandoval Ballesteros, M&eacute;xico, Centro de Estudios Espinosa Yglesias, 2011, 346 pp.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Crisis, rentismo e intervencionismo neoliberal en la banca: M&eacute;xico (1982-1999)</i> fue galardonado con el Premio Manuel Espinosa Yglesias: "Reflexi&oacute;n Pol&iacute;tica, Econ&oacute;mica y Social" hace un par de a&ntilde;os. Fruto de una exhaustiva investigaci&oacute;n, es de notar su claridad expositiva. Esto &uacute;ltimo debe agradecerse, pues no hay duda que el lenguaje t&eacute;cnico y en muchas ocasiones innecesariamente cr&iacute;ptico ha contribuido a crear el ambiente de que s&oacute;lo peritos sapient&iacute;simos pueden entender la l&oacute;gica de sucesos que lastimaron la econom&iacute;a de muchos hogares mexicanos. Tampoco parecer&iacute;a necesario advertir al lector &#151;aunque s&iacute; lo hemos cre&iacute;do conveniente&#151; que el problema abordado es absolutamente pol&eacute;mico. Pr&aacute;cticamente de cada uno de sus cap&iacute;tulos podr&iacute;amos encontrar interpretaciones alternativas en la ya abundante bibliograf&iacute;a nacional y extranjera que se ha ocupado del problema y a la que Sandoval contribuye con una visi&oacute;n cr&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a la literatura que procura eximir de responsabilidades y que indaga en "causas ambientales", la autora propone una tesis central que se dirige directa y frontalmente al mito fundacional del neoliberalismo. En esta entereza se localiza, sin duda, uno de los motivos que encontraron los miembros del jurado para evaluar tan positivamente el trabajo. Dicha tesis central es planteada desde la primera p&aacute;gina del libro y lo recorre por entero como un eje central de su vertebraci&oacute;n; su idea es que "el neoliberalismo no debe entenderse como un proyecto econ&oacute;mico con implicaciones pol&iacute;ticas, sino como un proyecto pol&iacute;tico de consecuencias econ&oacute;micas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Irma Sandoval propone invertir &aacute;ngulos al analizar las causas de la crisis que sumi&oacute; a M&eacute;xico en la m&aacute;s profunda degradaci&oacute;n socioecon&oacute;mica del siglo XX. Se trata de la crisis que inici&oacute; en 1982 y que, con altibajos menores, continu&oacute; su precipitada pendiente hasta 1995. Para la autora existe una conexi&oacute;n estrecha entre la nacionalizaci&oacute;n (1982) y la privatizaci&oacute;n (19911992) de la banca. Para vincularlas propone tres hip&oacute;tesis. En la primera sostiene "que la corrupci&oacute;n y el rentismo var&iacute;an m&aacute;s en funci&oacute;n de la in&#45;certidumbre pol&iacute;tica por la que transite un determinado r&eacute;gimen que por la naturaleza misma del r&eacute;gimen". Y arroja como primera prueba que "el nivel m&aacute;s bajo de corrupci&oacute;n en el sector bancario &#91;<i>sic</i>&#93; ocurri&oacute; en el momento de mayor autoritarismo que caracteriz&oacute; a la nacionalizaci&oacute;n del r&eacute;gimen de L&oacute;pez Portillo, como en el caso de mayor democratizaci&oacute;n, cuando se oxigen&oacute; el debate del rescate bancario del Fobaproa y se iniciaron las investigaciones sobre el tema despu&eacute;s de 1997". Por tal raz&oacute;n, para Sandoval lo que prima no es el desbalance "entre autoritarismo y democracia sino si el r&eacute;gimen es estable o transita por una fase de cambio". Su segunda hip&oacute;tesis se&ntilde;ala que el neoliberalismo en M&eacute;xico "no ha implicado la fr&iacute;a imposici&oacute;n de las ideas y modelos econ&oacute;micos, sino el h&aacute;bil manejo de intereses pol&iacute;ticos con objeto de dar sustento a nuevas coaliciones"; los intereses se imponen sobre ideas e instituciones. En su &uacute;ltima hip&oacute;tesis propone que la "llegada de la democracia" no es garant&iacute;a autom&aacute;tica de "un manejo limpio y transparente de las respuestas gubernamentales a las crisis pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas". Estas herramientas son contrastadas en una amplia revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica, con reflexiones contra f&aacute;cticas y en un interesante ejercicio comparativo que pretende registrar una "causalidad coyuntural m&uacute;ltiple". Todo con objeto de replantear la ortodoxia que hegemoniza las perspectivas del desarrollo econ&oacute;mico. Por cierto, un replanteamiento que se aleja de visiones "esta&#45;doc&eacute;ntricas" o que presentan los procesos gubernamentales como fuerzas causales independientes de la interacci&oacute;n de importantes sectores y cambios econ&oacute;micos. Con este sofisticado aparato cr&iacute;tico, Sandoval examina tres periodos hist&oacute;ricos (nacionalizaci&oacute;n, privatizaci&oacute;n y nacionalizaci&oacute;n privatizadora) que sacudieron al pa&iacute;s, para enfatizar la existencia de consistencias en los desfalcos financieros vividos durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas del siglo XX. El libro, entonces, se inclina por destacar la presencia de una l&oacute;gica interna en lo que ha solido presentarse como una secuencia inconexa de eventos desafortunados producidos por las tensiones y acuerdos de autoridades y banqueros corruptos o incompetentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, no pueden explicarse del mismo modo la crisis de 1982 que la de 1994&#45;1995. Sin embargo, en la percepci&oacute;n popular comparten un problem&aacute;tico denominador com&uacute;n: o fueron incompetentes o fueron corruptos los que produjeron esas debacles. Y como la de 1994&#45;1995 ocurri&oacute; apenas una d&eacute;cada despu&eacute;s de que L&oacute;pez Portillo y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) nos prometieran que nunca m&aacute;s nadie volver&iacute;a a saquear el pa&iacute;s, el pueblo pod&iacute;a &#151;v&aacute;lidamente&#151; sospechar que se repetir&iacute;an briboner&iacute;as sin ning&uacute;n castigo. Lo que fundamentalmente ocurri&oacute;. Sin duda, en la percepci&oacute;n popular se ha afirmado la convicci&oacute;n de que autoridades y banqueros actuaron incompetentemente e incluso ocultando conflictos de inter&eacute;s. Impl&iacute;citamente esta es la atm&oacute;sfera que encuentra cualquier investigador al tratar estos problemas y frente a ellos parece obligado definirse. Incluso el silencio es una definici&oacute;n para los lectores que indagan en este periodo. Afortunadamente, en el caso del libro en cuesti&oacute;n, desde su comienzo y hasta el final se ofrece una definici&oacute;n clara al respecto; por esto, la noci&oacute;n de corrupci&oacute;n ocupa un lugar destacado en la arquitectura del texto. Incluso cuando no se menciona expl&iacute;citamente, se trasluce di&aacute;fana. Tal ocurre por ejemplo en el cap&iacute;tulo III dedicado a estudiar el proceso privatizador de la banca que encabez&oacute; el cuestionado gobierno salinista; dicho proceso se califica como una "privatizaci&oacute;n protegida, selectiva y opaca".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto por su centralidad como por el car&aacute;cter pol&eacute;mico de sus problemas, dicho cap&iacute;tulo merece un comentario aparte. Su intenci&oacute;n m&aacute;s general es la de desmontar las incongruencias de la ret&oacute;rica privatizadora y los objetivos que realmente alcanz&oacute; la privatizaci&oacute;n. En tal tenor quedan desmentidas las supuestas bondades de la autorregulaci&oacute;n bancaria en oposici&oacute;n a lo que los ide&oacute;logos neoliberales denominaron "represi&oacute;n financiera". En lo fundamental se trat&oacute; de un proceso de reformas legales que desregularon "imprudentemente" el sector en nombre de la "liberalizaci&oacute;n financiera". Pero "liberar" a la banca de las "cadenas" de la represi&oacute;n financiera (que no eran sino normas que obligaban a la banca a invertir parte de sus dep&oacute;sitos en activos muy seguros y en crear reservas para enfrentar riesgos) no signific&oacute; lo que el secretario de Hacienda prometi&oacute;; el oct&aacute;logo aspiano se volvi&oacute; tristemente c&eacute;lebre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ocho principios que Pedro Aspe traz&oacute; como normas de la futura evoluci&oacute;n bancaria en M&eacute;xico fueron violentados sistem&aacute;ticamente. No se cumplieron ni se alcanzaron; fueron otra pieza demag&oacute;gica del salinismo. La banca privatizada no fue m&aacute;s eficiente ni competitiva. No garantiz&oacute; una participaci&oacute;n diversificada y plural en el capital, ni alent&oacute; la inversi&oacute;n, aunque s&iacute; la especulaci&oacute;n. No vincul&oacute; aptitud y "calidad moral" en sus nuevos due&ntilde;os. No asegur&oacute; su control por mexicanos. No descentraliz&oacute; ni arraig&oacute; regionalmente a las instituciones. No logr&oacute; formar un sistema financiero equilibrado. Tampoco propici&oacute; mejores pr&aacute;cticas bancarias o financieras. Por &uacute;ltimo, su venta dej&oacute; dudas y opacidades. El famoso punto del "precio justo" de venta omite la discusi&oacute;n de las razones "estrat&eacute;gicas" de la venta. &iquest;Era necesario vender?, es una pregunta que el salinismo jam&aacute;s aclar&oacute;. Sandoval recoge dos hip&oacute;tesis que han dominado la discusi&oacute;n. Por un lado la decisi&oacute;n de la venta ser&iacute;a para satisfacer obligaciones fiscales mientras que por el otro, se tratar&iacute;a de una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. En el primer caso habr&iacute;a sido el &eacute;xito que pregon&oacute; el salinismo: de la venta de los 18 bancos habr&iacute;an entrado unos 13 000 millones de d&oacute;lares que aligeraron la posibilidad de que el fisco entrara en crisis; es decir, se reprivatiz&oacute; para reducir los problemas del fisco o el costo de la deuda. En el segundo caso la historia se torna m&aacute;s complicada y tambi&eacute;n m&aacute;s cre&iacute;ble. Por lo dem&aacute;s, incluso aceptando la l&iacute;nea fiscal, tambi&eacute;n hay implicaciones de naturaleza pol&iacute;tica. Para Sandoval hay tres elementos que revelan "la profunda politizaci&oacute;n del proceso privatizador": que hayan sido favorecidos ex bolseros "con estrechas conexiones con el presidente" Salinas, las irregularidades administrativas, t&eacute;cnicas y legales del proceso y el alto precio que se pag&oacute; por los bancos y, finalmente, la "injustificada protecci&oacute;n" dada a las instituciones durante los primeros a&ntilde;os de la experiencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Naturalmente los elementos son pol&eacute;micos, en especial el segundo, que tambi&eacute;n podr&iacute;a ser descrito como un &eacute;xito del comit&eacute; de desincorporaci&oacute;n. Otra posibilidad era que cuanto m&aacute;s avanzaba el proceso, la puja por adquirir una entidad crec&iacute;a y con ella su precio, despu&eacute;s de todo &#151;en el fondo&#151; lat&iacute;a la expectativa de que se entraba a un club selecto y que la barrera por entrar al oligopolio pod&iacute;a subir. &iquest;Se origin&oacute; este problema en la mala valuaci&oacute;n de la cartera y los activos bancarios?, de ser as&iacute; &iquest;debemos atribuirlo a las agencias que calificaron los estados financieros de los bancos o a corruptelas y enga&ntilde;os de funcionarios gubernamentales? Con independencia de acertar en la respuesta correcta sobre si la subasta estuvo inflada y qu&eacute; fue lo que la infl&oacute;, parece que algunas consecuencias se pueden vincular con el precio elevado de la venta: que facilit&oacute; el sobreendeudamiento u obstaculiz&oacute; que los nuevos banqueros ingresaran capital fresco. Tal circunstancia y la "injustificada protecci&oacute;n" otorgada por el gobierno los habr&iacute;a colocado en la perspectiva de elevar sus niveles de riesgo y de vulnerabilidad ante un posible deterioro de las condiciones macroecon&oacute;micas. Esto finalmente ocurri&oacute; en la forma de un grave deterioro de la cuenta de capitales y por la inadecuada decisi&oacute;n de cambiar Cetes por Tesobonos (indexados en d&oacute;lares). La desconfianza sobre el r&eacute;gimen se magnific&oacute; en sucesivas crisis pol&iacute;ticas que acabaron con el optimismo que costosamente constru&iacute;a el salinismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el an&aacute;lisis de Sandoval es crucial poner en contexto el proceso de la privatizaci&oacute;n y el rescate que sucedi&oacute; al fracaso de la banca privatizada. Esto es as&iacute; porque en su an&aacute;lisis prima el estudio de los intereses mientras se deja un espacio secundario a la ret&oacute;rica neoliberal. En tal contexto cobran vigor el autoritarismo, la opacidad e incluso los problemas de legitimidad del salinismo que, a juicio de ella, tuvo como inter&eacute;s central realinear la coalici&oacute;n gubernamental, luego del "colosal fraude" electoral de 1988. &Eacute;ste evidenci&oacute; que la coalici&oacute;n corporativista que hab&iacute;a sustentado la fuerza popular del pri&iacute;smo se hab&iacute;a resquebrajado para siempre y que era necesario fortalecer alianzas con el gran capital industrial y financiero. En consecuencia la hegemon&iacute;a de la coalici&oacute;n resulta un problema fundamental de un proceso en el que hay disputas reales, entramados de intereses, actores con objetivos e incentivos que enmarcaron un proceso de "liberalizaci&oacute;n" que de ninguna manera fue neutral o ajeno a las relaciones entre el Estado y los grupos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las d&eacute;cadas con las que finaliz&oacute; el siglo XX muestran que M&eacute;xico poco aprendi&oacute; de los problemas con los que comenz&oacute; el mismo siglo. Por supuesto que la estrategia luego de 50 a&ntilde;os de cambios mundiales pod&iacute;a ser distinta, pero lo que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n del caso mexicano es que en los tres &uacute;ltimos momentos de crisis se respondi&oacute; con tres estrategias financieras diferentes. La nacionalizaci&oacute;n de la banca, que tuvo un corte keynesiano, fue incluso incongruente con las pol&iacute;ticas gubernamentales del lopezportillismo. En la privatizaci&oacute;n, la razonable ret&oacute;rica aspiana no fue observada ni satisfecha, con lo que por segunda vez se probaba que las ideas econ&oacute;micas se subordinaban a los intereses pol&iacute;ticos. Finalmente, el salvamento de la banca tampoco se rigi&oacute; por los principios que normaban las mejores pr&aacute;cticas internacionales de la &eacute;poca; Sandoval refiere las del Banco Interamericano de Desarrollo que no eran ajenas al ideario liberal pero es f&aacute;cil encontrar otros casos en los que los procesos fueron menos gravosos y m&aacute;s transparentes y eficientes. Al respecto vale anotar que el trabajo de Sandoval cierra con una revisi&oacute;n de otras experiencias internacionales para reflexionar sobre alternativas que pod&iacute;an conocer los funcionarios mexicanos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo caso, los dos &uacute;ltimos periodos constatan que el ciclo de la tecnocracia neoliberal no signific&oacute; la aplicaci&oacute;n de la ortodoxia econ&oacute;mica y que bien caben las inquietantes interrogantes que la autora plantea. Con ella hay que convenir en que las peculiares conexiones que enlazan los periodos de crisis que ha estudiado ubican a M&eacute;xico "como un referente obligado para el estudio del manejo de las crisis financieras a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas". &iquest;Como un referente de los "errores", procesos desregulatorios y pr&aacute;cticas que deben evitarse? Sin duda. Pero tambi&eacute;n para descubrir las l&oacute;gicas subyacentes en procesos de liberalizaci&oacute;n financiera alentados por gobiernos autoritarios, corruptos e ineficientes que atraviesan por severas crisis de consenso y legitimidad. Esta es una de las varias lecciones posibles que pueden extraerse de un libro que sin duda viene a enriquecer la literatura de los desaf&iacute;os bancarios del M&eacute;xico contempor&aacute;neo.</font></p>      ]]></body>
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