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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Antropometría, estado nutricio y salud de los niños: Importancia de las mediciones comparables]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Infantil de México Federico Gómez Departamento de Salud Comunitaria ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Antropometr&iacute;a, estado nutricio y salud de los ni&ntilde;os. Importancia de las mediciones comparables</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3" face="verdana">Antropometric measurements in children, nutritional status and health: the importance of comparable measurements </font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dr. Samuel Flores&#150;Huerta</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento de Salud Comunitaria    <br>   Hospital Infantil de M&eacute;xico Federico G&oacute;mez    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> M&eacute;xico, D. F., M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La antropometr&iacute;a es una disciplina de gran utilidad en muchas especialidades m&eacute;dicas y no m&eacute;dicas. En medicina y nutrici&oacute;n se utiliza en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y en diferentes tipos de estudios cl&iacute;nicos, metab&oacute;licos o epidemiol&oacute;gicos de prevalencia o de intervenci&oacute;n. El prop&oacute;sito es medir el aumento de masa celular, tisular y corporal desde la gestaci&oacute;n hasta el t&eacute;rmino de la pubertad, expresada como crecimiento f&iacute;sico para conocer efectos sobre la salud. De las medidas antropom&eacute;tricas, el peso que mide la masa corporal y la talla, destacan como las m&aacute;s frecuentes,<sup>1 </sup>seguidas de otras como los per&iacute;metros cef&aacute;lico, del brazo, tor&aacute;cico y, m&aacute;s recientemente, la circunferencia de cintura.<sup>2,</sup><sup>3</sup> Estos par&aacute;metros siguen utiliz&aacute;ndose porque ha mejorado su precisi&oacute;n, su costo sigue siendo bajo y son accesibles a los sujetos de estudio; pero adem&aacute;s, porque se pueden generar indicadores para el cuidado de la salud si se comparan con un valor de referencia, estableciendo puntos de corte apropiados.<sup>3</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a que durante los primeros a&ntilde;os de vida la nutrici&oacute;n actual depende del estado de nutrici&oacute;n previo, resulta trascendente monitorizar el crecimiento f&iacute;sico mediante la medici&oacute;n secuencial del peso y talla; asimismo, obtener &iacute;ndices como peso edad, talla edad, peso talla y de masa corporal, que son de gran utilidad para conocer la velocidad de ganancia de peso o de talla, y evaluar c&oacute;mo ha sido en individuos o poblaciones el balance de energ&iacute;a y prote&iacute;nas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, para seguir el comportamiento de un fen&oacute;meno biol&oacute;gico como el crecimiento o el estado nutricio, lo ideal ser&iacute;a que se utilizaran iguales par&aacute;metros e &iacute;ndices antropom&eacute;tricos, compar&aacute;ndolos con el mismo valor de referencia, clasificando los riesgos con los mismos puntos de corte y expresando los resultados de manera similar (percentiles, puntajes Z, o porcentaje de la mediana), seg&uacute;n la idoneidad de los resultados que se quisieran expresar.<sup>3</sup> Como esto no siempre es posible, los reportes de prevalencia de malnutrici&oacute;n por carencia o por exceso como desnutrici&oacute;n, sobrepeso u obesidad, podr&iacute;an diferir notablemente entre estudios, entre pa&iacute;ses y en el tiempo, si se usan diferentes criterios o puntos de corte o definiciones.<sup>2</sup> Ante reportes con resultados inesperados, es prudente revisar la metodolog&iacute;a utilizada, particularmente en cuanto a definiciones operativas, referentes y puntos de corte. Por ejemplo, en el art&iacute;culo Asociaci&oacute;n del crecimiento f&iacute;sico con la composici&oacute;n corporal en escolares en Xochimilco,<sup>4</sup> los autores utilizan para identificar la desnutrici&oacute;n de los ni&ntilde;os, el per&iacute;metro cef&aacute;lico. El grupo de expertos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS),<sup>3 </sup>recomienda el peso, talla y edad para identificar a quienes cursen con formas de desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica o aguda, hablando de peso bajo, desmedro o emaciaci&oacute;n. Este mismo grupo acepta que en los primeros a&ntilde;os de la vida puede usarse el per&iacute;metro cef&aacute;lico para este prop&oacute;sito, pero no lo recomienda como par&aacute;metro de primera elecci&oacute;n, y menos a&uacute;n en la edad escolar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente, el est&aacute;ndar de oro para medir en forma directa la grasa corporal total, subcut&aacute;nea y visceral corresponde a la resonancia magn&eacute;tica nuclear, la tomograf&iacute;a computada y el DEXA entre otros;<sup>2,3</sup> m&eacute;todos de alta tecnolog&iacute;a que tienen como inconveniente su alto costo y escasa accesibilidad. Pero por otra parte, el &iacute;ndice de masa corporal (IMC) (kg/m<sup>2</sup>) o &iacute;ndice de Quetelet, se acepta como un m&eacute;todo indirecto para estimar en ni&ntilde;os, adolescentes y adultos la cantidad de tejido adiposo a pesar de que la relaci&oacute;n masa corporal/superficie no mide directamente este tejido.<sup>5,6 </sup>En los ni&ntilde;os y adolescentes su validez radica en que con estos m&eacute;todos indirectos la medici&oacute;n de la adiposidad tiene una correlaci&oacute;n satisfactoria con la grasa corporal medida con los m&eacute;todos de alta tecnolog&iacute;a mencionados.<sup>2,5</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo aludido tambi&eacute;n llama la atenci&oacute;n que para el diagn&oacute;stico de sobrepeso utilicen el IMC y para obesidad utilicen el grosor del pliegue cut&aacute;neo tricipital. Sobrepeso y obesidad corresponden a expresiones cuantitativas continuas de acumulo de tejido adiposo, y por lo tanto se esperar&iacute;a que hubieran utilizado un criterio y no dos para un mismo fen&oacute;meno. En este caso la magnitud de la obesidad ya no es comparable con otros estudios que la miden usando el IMC.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto que se conoce que los puntos de corte del IMC utilizados en los adultos para el diagn&oacute;stico de sobrepeso y obesidad, no son aplicables a los ni&ntilde;os y adolescentes y se discute c&oacute;mo utilizar apropiadamente este &iacute;ndice en cuanto a criterios diagn&oacute;sticos y al uso de referentes. El CDC propone utilizar como puntos de corte las percentilas 85 y 95 de sus propios datos. La IOTF propone a partir de los datos de Cole utilizar puntos de corte espec&iacute;ficos por sexo en las edades de 2 a 18 a&ntilde;os, equivalentes a los IMC 25 y 30, que son los puntos de corte para sobrepeso y obesidad de los adultos.<sup>7</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, tambi&eacute;n llama la atenci&oacute;n que el grosor del pliegue tricipital lo manejen como sin&oacute;nimo de composici&oacute;n corporal. De hecho, la composici&oacute;n corporal puede medirse en los compartimientos at&oacute;mico, molecular, celular, tisular y corporal,<sup>3</sup> siendo el tejido adiposo uno de los que puede medirse en el compartimiento tisular. En efecto, el pliegue cut&aacute;neo tricipital se usa junto con otras medidas antropom&eacute;tricas como peso, talla, pliegues cut&aacute;neos de diferentes sitios y circunferencias de cintura, cadera y otros, para estimar con ecuaciones de regresi&oacute;n m&uacute;ltiple el agua corporal total y la masa grasa o adiposa; pero el solo grosor del pliegue cut&aacute;neo es dif&iacute;cil aceptarlo como estimaci&oacute;n de composici&oacute;n corporal.<sup>8,9 </sup>Por otra parte, los autores omiten la medici&oacute;n del pliegue cut&aacute;neo suprailiaco, con el que existe mayor asociaci&oacute;n entre su magnitud y la obesidad central, que es la de mayor riesgo para la salud.<sup>10</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n al patr&oacute;n de referencia con el que deben compararse los par&aacute;metros e &iacute;ndices obtenidos, hay consenso en que se carece de un est&aacute;ndar de crecimiento, aunque, afortunadamente, este a&ntilde;o apareci&oacute; ya el primero para los ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os.<sup>11,12</sup> De momento los m&aacute;s utilizados son los del Centro Nacional de Estad&iacute;sticas en Salud de los Estados Unidos del a&ntilde;o 1977 (NCHS) y los datos 2000 del CDC de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica,<sup>13</sup> que en esta versi&oacute;n incorpora en los primeros a&ntilde;os, datos de crecimiento seg&uacute;n la forma de alimentaci&oacute;n de los ni&ntilde;os, leche materna o f&oacute;rmula, y reanaliza el crecimiento de lactantes, ni&ntilde;os y adolescentes. Pero particularmente para el diagn&oacute;stico de sobrepeso y obesidad, el referente propuesto por Cole y col.,<sup>7</sup> construido utilizando datos de diferentes pa&iacute;ses, ha emergido como m&aacute;s conveniente. Por ahora, una misma poblaci&oacute;n comparada con uno u otro referente, arroja prevalencias diferentes como se ha mostrado en algunos estudios.<sup>14&#150;16</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, parece evidente que el uso estandarizado de las definiciones, par&aacute;metros e indicadores, ya de por s&iacute; en continua revisi&oacute;n, permitir&aacute; realizar mediciones comparables y ayudar&aacute; al seguimiento de los fen&oacute;menos de salud que interesa resolver, especialmente en estos tiempos en que la salud tiene que verse como un continuo en el ciclo de la vida y que los factores ambientales como alimentaci&oacute;n y ejercicio f&iacute;sico est&aacute;n impactando notablemente la salud de los ni&ntilde;os y adolescentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. de Onis M, Wijnhoven T, Onyago A. Worldwide practices in child growth monitoring. J Pediatr. 2004; 144: 461&#150;5.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Lobstain T, Baur L, Uauy R. Obesity in children and young people: A crisis in public health. Assessment of obesity: which child is fat. Obes Rev. 2004; 5 Supl 1: 10&#150;5.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. WHO. Expert Committee on Physical Status: The use and interpretation of anthropometry. Geneva: World Health Organization; 1995.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Ortiz&#150;Hern&aacute;ndez L, Cruz&#150;&Aacute;ngeles LI. Asociaci&oacute;n del crecimiento f&iacute;sico con la composici&oacute;n corporal en escolares de Xochimilco. Bol Med Hosp Infant Mex. 2005; 62: 428&#150;42.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Dietz WH, Bellizzi MC. Introduction: the use of body mass index to assess obesity in children. Am J Clin Nutr. 1999; 70 Supl: 123S&#150;5.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Garrow JS, Webster J. Quetelet's index (W/H2) as a measure of fatness. Int J Obes. 1985; 9: 147&#150;53.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Cole TJ, Bellizzi KM, Dietz WH. Establishing a standard definition for child overweight and obesity worldwide: international survey. BMJ. 2000; 320: 1240&#150;3.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Salazar GR, Rocha AMA, Mardones FS. &iquest;Es &uacute;til la antropometr&iacute;a para estimar la composici&oacute;n corporal en ni&ntilde;os preescolares? Rev Chil Pediatr. 2003; 74: 37&#150;45.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Wells JCK, Fuller NJ, Dewit O, Fewtrell MS, Elia M, Cole TJ. Four&#150;component model of body composition in children: density and hydration of fat&#150;free mass and comparison with simpler models. Am J Clin Nutr. 1999; 69: 904&#150;12.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Goran Ml, Gower BA. Relation between visceral fat and disease risk in children and adolescents. Am J Clin Nutr. 1999; 70 Supl: 149S&#150;56.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. de Onis M, Garza C, Victora CG, Bhan M, Forum KR. The WHO multicenter growth reference study: rationale, planning and implementation. Food Nutr Bull. 2004: 25 (Supl 1).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. World Health Organization. WHO Child Growth Standards. Length/height&#150;for&#150;age, weight&#150;for&#150;age, weight&#150;for&#150;length, weight&#150;for&#150;height and body mass index&#150;for age. Methods and development. Geneva: WHO Department of Nutrition for Health and Development; 2006.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. Kuczmarski RJ, Ogden CL, Guo SS, Grummer&#150;Strawn LM, Flegal KM, Mei Z, et al. 2000 CDC growth charts for the United States: Methods and development. National Center for Health Statistics. Vital Health Stat. 2002: 11  (246).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. Casimiro&#150;Pantoja B, Ruiz&#150;Garc&iacute;a J, Flores&#150;Huerta S. Crecimiento f&iacute;sico de ni&ntilde;os amamantados entre 0 y 12 meses de edad, influencia de los patrones de referencia. Bol Med Hosp Infant Mex. 2000; 57: 545&#150;53.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. De Onis M. The use of anthropometry in the prevention of childhood overweight and obesity. Int J Obes. 2004; 28: S81&#150;5.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. del R&iacute;o&#150;Navarro BE, Vel&aacute;zquez&#150;Monroy O, S&aacute;nchez&#150;Castillo CP, Lara&#150;Esqueda A, Berber A, Fanghanel G, et al. The high prevalence of overweight and obesity in Mexican children. Obes Res. 2004; 12: 215&#150;23.</font></p>      ]]></body>
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