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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La democratización frustrada: Limitaciones institucionales y colonización política de las instituciones garantes de derechos, y participación ciudadana en México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La democratizaci&oacute;n frustrada. Limitaciones institucionales y colonizaci&oacute;n pol&iacute;tica de las instituciones garantes de derechos, y participaci&oacute;n ciudadana en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Alonso S&aacute;nchez*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor e Investigador de CIESAS&#45;Occidente y la Universidad de Guadalajara.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que organiz&oacute; y coordina el investigador de la sociedad civil Alberto Olvera es muy importante te&oacute;rica y emp&iacute;ricamente. Se despliega ante el lector una gran cantidad de perspectivas te&oacute;ricas y se revisan muchas experiencias ciudadanas en su conflictiva y muy dif&iacute;cil relaci&oacute;n con el Estado. Adem&aacute;s de la diversidad de estas experiencias, se presentan en su enorme complejidad. Se ubican las luchas por la defensa de derechos y por la ampliaci&oacute;n de cauces democratizadores. Se analizan los impactos de estas luchas en avances legislativos, en instituciones de nuevo tipo, en las pr&aacute;cticas de estas innovaciones y en sus tempranos defectos. Trece investigadores de varias instituciones acad&eacute;micas escriben nueve cap&iacute;tulos divididos en dos partes: la correspondiente a presentar y analizar instancias y experiencias de participaci&oacute;n ciudadana, y la que se dedica a escudri&ntilde;ar instituciones garantes de derechos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El coordinador, en el prefacio y en la introducci&oacute;n, explica el sentido y la articulaci&oacute;n de esta obra. El prop&oacute;sito de este libro es repensar la democratizaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo electoral, partiendo de una perspectiva de ciudadan&iacute;a integral. Se estudian varios espacios de participaci&oacute;n ciudadana y se profundiza cr&iacute;ticamente el desarrollo institucional de la arquitectura democr&aacute;tica actual de M&eacute;xico. Se enfatizan las limitaciones de una democratizaci&oacute;n que se ha querido centrar en lo electoral mientras se deteriora cada d&iacute;a la ciudadan&iacute;a social. Existe una creciente insatisfacci&oacute;n con los resultados de la democracia en t&eacute;rminos de justicia social, eficacia gubernamental e inclusi&oacute;n. El coordinador apunta que adem&aacute;s del voto libre, se necesita un r&eacute;gimen que garantice los derechos de los ciudadanos en toda su amplitud, en tal forma que existan los mecanismos para que los ciudadanos influyan en las decisiones del gobierno y puedan vigilar su desempe&ntilde;o. Este proyecto abord&oacute; la instituci&oacute;n electoral en diversas publicaciones previas. En la presente publicaci&oacute;n el coordinador hace una apretada s&iacute;ntesis de esa tem&aacute;tica para que el lector pueda tener el panorama completo. Olvera considera que la construcci&oacute;n del organismo federal encargado de lo electoral fue un gran logro de la movilizaci&oacute;n ciudadana en torno al sufragio. Apunta que tanto la instancia federal como sus copias en las entidades federativas deber&iacute;an ser aut&oacute;nomas, pero que m&aacute;s all&aacute; del dise&ntilde;o institucional, su autonom&iacute;a ha sido puesta en entredicho por la forma partidista de nombrar sus direcciones, y por las decisiones que dichos organismos han adoptado en situaciones conflictivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro estudia casos de instituciones garantes de derechos, como son las comisiones de derechos humanos tanto a nivel federal como estatal, y de los institutos de acceso a la informaci&oacute;n en esos dos niveles. Las investigaciones presentadas detectaron obst&aacute;culos institucionales y pol&iacute;ticos en dichos organismos. El libro profundiza en el modelo de relaciones entre actores de la sociedad civil y esas instancias. Se presentan tambi&eacute;n estudios sobre contralor&iacute;a social. El coordinador invita a los lectores a tener en cuenta en la discusi&oacute;n el concepto de interfaz que se da entre la sociedad civil y el Estado, el cual permite ver a los actores y el campo de conflicto de sus relaciones. Dicho concepto lo explican ampliamente Ernesto Isunza y Felipe Hevia, quienes escriben el primer cap&iacute;tulo, titulado "La perspectiva de interfaz aplicada a las relaciones sociedad civil&#45;Estado en M&eacute;xico" (pp. 61&#45;129). Estos autores construyen una tipolog&iacute;a de las interfaces en que interact&uacute;an una pluralidad de actores sociales y distintas instancias gubernamentales. Ven cuando la sociedad informa al gobierno, cuando este flujo se da de arriba hacia abajo, y cuando hay un intercambio en ambas direcciones. Examinan los casos en que el Estado controla a la sociedad civil, y aquellos en que la sociedad civil consigue algunos controles sobre instancias de gobierno. En la tipolog&iacute;a tambi&eacute;n existe la posibilidad de una cogesti&oacute;n entre sociedad civil y Estado. Existen muchas instancias y formas institucionales de participaci&oacute;n en el plano federal. Pero detectan pocas experiencias en campos para la democratizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica o de contralor&iacute;a social que se pudiera denominar dura, es decir donde el control de los ciudadanos sobre actos del gobierno fuera efectivo. Los autores plantean que tambi&eacute;n existen muchos tipos de interfaces socioestatales en las entidades federativas, y &oacute;rganos colegiados con alg&uacute;n tipo de representaci&oacute;n ciudadana. No obstante, el balance no es muy optimista, pues en t&eacute;rminos democr&aacute;ticos esas interfaces tienen pocos efectos. Una cuesti&oacute;n relevante es que en tres cuartas partes de las entidades federativas existen legalmente formas de democracia directa que, no obstante, son de muy dif&iacute;cil instrumentaci&oacute;n. Es decir, se reconocen, pero su pr&aacute;ctica resulta altamente improbable para los ciudadanos. Los autores de este cap&iacute;tulo examinan las interfaces existentes formalmente en el plano municipal, como los consejos de educaci&oacute;n, de desarrollo sustentable, etc. Sin embargo concluyen que hay escasas experiencias destacables de innovaci&oacute;n democr&aacute;tica. Apuntan que la mayor&iacute;a de las instancias existentes fueron dise&ntilde;adas en &eacute;pocas autoritarias y que deber&iacute;an ser reconvertidas. Con las alternancias se propiciaron nuevas relaciones, pero finalmente se copiaron experiencias antiguas. Se incorporaron ciudadanos pero m&aacute;s para justificar dise&ntilde;os que para abrirles cauces reales que les permitieran influir en las decisiones p&uacute;blicas. Muchas interfaces funcionan de manera ritual y se han convertido m&aacute;s en simulaciones que en dinamizaciones de potencial c&iacute;vico. En este cap&iacute;tulo se analiza el campo de la contralor&iacute;a social, donde los autores aprecian capacidades democratizadoras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo, "Los consejos de participaci&oacute;n social en educaci&oacute;n y el Programa Escuelas de Calidad, &iquest;mecanismos sociales para la rendici&oacute;n de cuentas?" (pp. 131&#45;176), escrito por Araceli Mart&iacute;nez, Teresa Bracho y Claudia Mart&iacute;nez, se adentra en una de esas interfaces concretas y detecta que muchos consejos s&oacute;lo existen en el papel. Las autoras hacen el estudio minucioso de tres casos a nivel estatal y municipal en Colima, Zacatecas y Puebla. Mientras en el primero no participan los padres de familia sino s&oacute;lo autoridades educativas y el gobierno, en Zacatecas la presidencia estatal del consejo se encuentra en un ciudadano, y se convoca a la sociedad civil, que poco participa. El grave problema es que son organismos creados desde arriba, y necesitar&iacute;an venir de abajo con plena libertad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo investiga el caso del "Instituto Metropolitano de Planeaci&oacute;n para el Desarrollo Sustentable de Veracruz&#45;Boca del R&iacute;o" (pp. 177&#45;230), y est&aacute; escrito por Efra&iacute;n Qui&ntilde;ones y el coordinador del libro. Se trata de una instituci&oacute;n muy innovadora que formaliza la participaci&oacute;n de la sociedad civil en las decisiones de desarrollo urbano en una zona conurbada. Pese a su buen dise&ntilde;o, &eacute;ste choc&oacute; con los intereses pol&iacute;ticos de los dos alcaldes involucrados. Se hacen ver los l&iacute;mites de una instituci&oacute;n que no tiene el poder para ejercer sus funciones, y la fragilidad de la institucionalidad de interfaces que no pueden impulsar la contralor&iacute;a social a nivel municipal. Detectan los autores, adem&aacute;s, la existencia de 25 institutos de planeaci&oacute;n en el pa&iacute;s, que son muy heterog&eacute;neos. Los autores ven que se necesita una interfaz en materia de desarrollo urbano en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De nueva cuenta Efra&iacute;n Qui&ntilde;ones se encarga del cap&iacute;tulo cuarto, "Los consejos municipales para el desarrollo rural sustentable en tres municipios veracruzanos" (pp. 231&#45;292). Se da seguimiento a experiencias municipales de los programas de Alianza para el Campo. Se ven las continuidades y los cambios. Una vez m&aacute;s se analiza el conflicto entre leyes avanzadas con pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas muy atrasadas. Se estudia el fracaso de interfaces socioestatales novedosas que deber&iacute;an impulsar la democratizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica. Las instituciones son colonizadas por los intereses de los partidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte de este libro hay estudios de las instituciones de derechos humanos y de los organismos que deben velar por la transparencia gubernamental y el acceso a la informaci&oacute;n, pues estas instancias deber&iacute;an desempe&ntilde;ar un papel fundamental en la construcci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a empoderada. El coordinador del libro apunta que la Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos tendr&iacute;a que vigilar a las agencias gubernamentales encargadas del acceso a la procuraci&oacute;n de justicia, pero que sus recomendaciones no son de cumplimiento obligatorio. Los derechos laborales y pol&iacute;ticos le fueron retirados de su campo de acci&oacute;n. Aunque jur&iacute;dicamente tiene autonom&iacute;a, muchas investigaciones han develado que no tiene un papel protag&oacute;nico y que no ha logrado cambiar las pr&aacute;cticas de las instituciones de procuraci&oacute;n de justicia. Tiene un aparato muy costoso que ha actuado divorciado de los organismos realmente independientes que se encargan de defender los derechos humanos. El coordinador del libro apunta que en s&oacute;lo las organizaciones del Distrito Federal y de Coahuila tienen plena autonom&iacute;a y amplias capacidades institucionales en su dise&ntilde;o. A 18 organismos estatales se les dot&oacute; de amplia autonom&iacute;a pero de d&eacute;biles capacidades institucionales. En otros cuatro estados esa relaci&oacute;n es inversa, y en siete m&aacute;s los organismos estatales de derechos humanos tienen d&eacute;bil autonom&iacute;a y d&eacute;biles capacidades institucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo quinto, escrito por Alejandro Monsiv&aacute;is, trata el caso de "La Comisi&oacute;n de Derechos Humanos del Distrito Federal, 2001&#45;2008" (pp. 295&#45;358). El autor constata que la figura de quien ha presidido esta instancia ha sido fundamental para que ejerza plenamente sus facultades. &Aacute;lvarez Icaza durante su gesti&oacute;n actu&oacute; con autonom&iacute;a y pudo dise&ntilde;ar y cumplir una agenda propia. Tuvo una actitud pro&#45;activa. En cambio el libro hace ver que los organismos oficiales de derechos humanos en Veracruz y Jalisco, al ser controlados por los gobiernos locales (pri&iacute;sta el primero y panista el segundo) han ido perdiendo credibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jorge Regalado y Marcos Pablo Moloeznik escribieron el sexto cap&iacute;tulo: "Derechos humanos y alternancia pol&iacute;tica (1993&#45;2006): el caso de la Comisi&oacute;n Estatal de Derechos Humanos en Jalisco" (pp. 359&#45;407). En su primera etapa, quien estuvo al frente se dedic&oacute; a su organizaci&oacute;n interna, pero no le dio seguimiento a las recomendaciones. En la segunda etapa, con Mar&iacute;a Guadalupe Morf&iacute;n al frente, hubo una reafirmaci&oacute;n de los derechos humanos, pues fue intransigente ante los abusos de poder, y no cedi&oacute; ante las presiones de un gobierno panista autoritario. En su tercera etapa se volvi&oacute; a la negociaci&oacute;n. Los gobiernos panistas jaliscienses no han reconocido la centralidad de los derechos humanos en la construcci&oacute;n democr&aacute;tica. El organismo de derechos humanos en Jalisco ha tenido como un gran enemigo a la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica. La presidencia del organismo estatal a cargo de Guadalupe Morf&iacute;n fue aceptable; pero cuando ella dej&oacute; el puesto, quienes le siguieron no optaron por ser contrapeso ante un poder violador de derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alfredo Zavaleta escribe el cap&iacute;tulo s&eacute;ptimo, "Los derechos humanos en Veracruz" (pp. 409&#45;447). Muestra un organismo totalmente dependiente del Estado, que resulta funcional al autoritarismo. El coordinador del libro apunta que la mayor&iacute;a de los organismos oficiales de derechos humanos, pese al consumo de enormes presupuestos, han fracasado en su misi&oacute;n, no han querido poner la concepci&oacute;n de los derechos humanos y su pr&aacute;ctica en un sitio central en la vida p&uacute;blica. En contrapartida, los organismos civiles en torno a los derechos humanos son los que han propiciado que exista una defensa de los mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John Ackerman escribe el cap&iacute;tulo octavo, "El Instituto Federal de Acceso a la Informaci&oacute;n P&uacute;blica: dise&ntilde;o, desempe&ntilde;o y sociedad civil" (pp. 449&#45;478). Cumple con creces lo prometido en el t&iacute;tulo. Hace una evaluaci&oacute;n de la importancia de la ley correspondiente, que propici&oacute; que se creara una entidad supervisora poderosa y relativamente independiente. Sin embargo, su existencia no ha garantizado la efectividad del derecho de acceso a la informaci&oacute;n. El autor de este cap&iacute;tulo examina la problem&aacute;tica de los organismos independientes y ve que su reto es la construcci&oacute;n de nuevas bases para la rendici&oacute;n de cuentas. Examina algunas de las resoluciones del IFAI y determinados debates internos. Anota que ahora los servidores p&uacute;blicos tienden a documentar en menor medida sus actuaciones para evadir las solicitudes de acceso a la informaci&oacute;n. Sopesa el desarrollo institucional del IFAI y su estructura interna. Apunta a uno de sus problemas por el conflicto de intereses de algunos de sus consejeros. Indaga las relaciones que esta instituci&oacute;n ha establecido con organismos de la sociedad civil y con la sociedad pol&iacute;tica. Acusa al pleno del IFAI de no estar del todo convencido del principio de la m&aacute;xima revelaci&oacute;n, y considera que necesita m&aacute;s pro&#45;actividad en esta materia y apertura hacia la sociedad civil.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo corre por cuenta de Rub&eacute;n Alonso, quien escribe "Leyes locales de transparencia y acceso a la informaci&oacute;n p&uacute;blica gubernamental: la emergencia del derecho a la informaci&oacute;n" (pp. 478&#45;544). El autor hace ver c&oacute;mo en las entidades federativas se han ido creando, con concepciones asim&eacute;tricas, leyes en esa materia. Relaciona esas leyes con los contextos pol&iacute;ticos, y puntualiza cu&aacute;les han sido ubicados como sujetos obligados. Resalta que al rev&eacute;s de lo que sucedi&oacute; en el caso de los organismos de derechos humanos, en los de transparencia ha habido una din&aacute;mica inversa que parte de lo local a lo federal, pues se han podido crear instancias aut&oacute;nomas en algunas legislaciones. No obstante, hay una gran heterogeneidad a nivel nacional. En cinco casos s&iacute; hay autonom&iacute;a. El autor profundiza en cu&aacute;les &aacute;reas deber&iacute;a empujarse la transparencia. Se&ntilde;ala que deber&iacute;a haber cambios transversales, pues el derecho a la informaci&oacute;n deber&iacute;a impactar todas las normas que regulan a la autoridad, pues de nada sirve que en la legislaci&oacute;n se marquen principios de m&aacute;xima publicidad si en los espacios donde se toman las decisiones p&uacute;blicas, y si en otras normas como los reglamentos municipales y leyes org&aacute;nicas de los poderes no se establecen mecanismos para hacer efectivo el derecho a la informaci&oacute;n. Profundiza en el caso de Jalisco, examina el perfil de los integrantes de los &oacute;rganos de transparencia, y describe los problemas en la pr&aacute;ctica de un organismo dise&ntilde;ado en lo formal de manera adecuada y que en la pr&aacute;ctica no responde a ese dise&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olvera sostiene que la transici&oacute;n a la democracia en M&eacute;xico es algo inacabado. Hay ausencia de una verdadera rendici&oacute;n de cuentas y prosigue el autoritarismo pese a las alternancias. Los mecanismos de rendici&oacute;n de cuentas horizontal no funcionan tanto por su mal dise&ntilde;o como por la actuaci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica. Si ha sido un acierto el que se hayan plasmado institucionalmente organismos de derechos humanos y los que tienen que velar por la transparencia gubernamental y el acceso a la informaci&oacute;n p&uacute;blica, y si dichas instituciones deber&iacute;an desempe&ntilde;ar un papel fundamental en la construcci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a empoderada, esto no ha sucedido porque la clase pol&iacute;tica ha colonizado a dichos organismos. Adem&aacute;s, no hay un piso com&uacute;n que garantice a los ciudadanos un verdadero acceso a la informaci&oacute;n. Esta investigaci&oacute;n colectiva, que alienta a que sea proseguida por otros estudiosos, se ha cuestionado c&oacute;mo deber&iacute;an resolverse los obst&aacute;culos y propiciar que las instituciones de derechos humanos y de acceso a la informaci&oacute;n sean aut&eacute;nticas y efectivas. Olvera se&ntilde;ala que tampoco se ha alentado una participaci&oacute;n ciudadana relevante en los asuntos p&uacute;blicos, lo cual demanda una reforma radical en la materia. Para el coordinador, la participaci&oacute;n ciudadana es la intervenci&oacute;n organizada de ciudadanos individuales o de organizaciones sociales y civiles en los asuntos p&uacute;blicos, que deber&iacute;a incidir en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas p&uacute;blica, en el control de la gesti&oacute;n gubernamental y en la evaluaci&oacute;n de la aplicaci&oacute;n de esas pol&iacute;ticas por medio de una contralor&iacute;a ciudadana. Problema central es todo lo relativo a la rendici&oacute;n de cuentas efectiva. Olvera llama la atenci&oacute;n acerca de que en el proyecto neoliberal la participaci&oacute;n ha sido concebida como instrumento para mejorar la pol&iacute;tica p&uacute;blica y para que su ejecuci&oacute;n pase a actores privados, lo cual deja de lado la responsabilidad del Estado en cuanto a su relaci&oacute;n con los derechos, sobre todo sociales, de todos los ciudadanos. Frente al proyecto neoliberal, existe otro proyecto que implica que los ciudadanos intervengan en asuntos colectivos por medio de la creaci&oacute;n de espacios p&uacute;blicos en los se pueda debatir, decidir y vigilar lo relativo a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. El libro ha visto algunas experiencias de esto, pero hay por todo el pa&iacute;s una gran cantidad de experimentos sociales en esa direcci&oacute;n. Olvera llama la atenci&oacute;n de que en M&eacute;xico la discusi&oacute;n te&oacute;rica al respecto se encuentra muy atrasada en comparaci&oacute;n con lo que se hace en otros pa&iacute;ses latinoamericanos. Olvera constata que en M&eacute;xico, por la herencia del corporativismo y del clientelismo, no hay una idea clara y precisa de lo que en la pr&aacute;ctica deber&iacute;a ser la participaci&oacute;n ciudadana en la democratizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica. La izquierda ha sido contaminada por la herencia pri&iacute;sta, y la derecha panista no ve m&aacute;s all&aacute; de un conservadurismo democr&aacute;tico atrasado. Mientras en el &aacute;mbito gubernamental hay mucha simulaci&oacute;n cuando formalmente parece que hay apertura a los ciudadanos, de parte de &eacute;stos ha habido capacidades de creaci&oacute;n de organismos c&iacute;vicos de vigilancia y evaluaci&oacute;n de la actuaci&oacute;n gubernamental. Tambi&eacute;n han aparecido movimientos sociales que han sido un lugar importante de participaci&oacute;n ciudadana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olvera est&aacute; convencido de que no ha habido mejor&iacute;a en la calidad de la democracia en M&eacute;xico, que el proyecto participativo es d&eacute;bil y parcial, que la clase pol&iacute;tica no comparte este proyecto, pero que hay creatividad c&iacute;vica capaz de impulsar una democratizaci&oacute;n en el pa&iacute;s. Una vez que se han expuesto los resultados de las investigaciones de este libro, se le deja al lector que saque sus conclusiones te&oacute;ricas y vitales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de los organismos oficiales que deber&iacute;an resguardar el derecho al voto libre, a la informaci&oacute;n y a los derechos humanos, importan el dise&ntilde;o legislativo institucional, el personal que los integre y que la partidocracia no los vea como un bot&iacute;n. Ciertamente cuando sus integrantes tienen una retribuci&oacute;n desmesurada, que es el caso de la mayor&iacute;a, se presta a que se establezca un v&iacute;nculo entre los nombrados por parte de la partidocracia y los intereses de &eacute;sta. Pero no s&oacute;lo ello. Aun en el modelo en que los consejeros son honorarios, la clase pol&iacute;tica tiende a ubicar ah&iacute; a cuadros que le sean afines y a desechar a los independientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La columna plural que en el peri&oacute;dico <i>Reforma</i> tiene por autor a Juan Ciudadano y lleva ya 10 a&ntilde;os de aparecer ("Diez a&ntilde;os", <i>Reforma,</i> 8 de noviembre de 2010) se plantea que uno de los grandes retos actuales en esa materia es que a la mayor&iacute;a de los gobernadores les han faltado contrapesos ciudadanos para obligarlos a convertir las leyes de transparencia en realidades cotidianas y concretas, y que se necesitar&iacute;a que el IFAI volviera a ser un organismo con liderazgo, que se sacudiera la modorra burocr&aacute;tica y que se volviera a asumir como una instituci&oacute;n fundamental para hacer p&uacute;blica la vida p&uacute;blica. El doctorante V&iacute;ctor Pe&ntilde;a escribi&oacute; un ensayo que fue premiado, donde analiz&oacute; c&oacute;mo el sistema mexicano de transparencia y de acceso a la informaci&oacute;n es un modelo con tendencia al fracaso y que parad&oacute;jicamente se trata de los organismos menos transparentes. (V&eacute;ase la referencia a este escrito en la revista <i>Transferencia,</i> n&uacute;m. 92, octubre de 2010, p. 29.) Rub&eacute;n Alonso se&ntilde;al&oacute; que a cinco a&ntilde;os de vida del organismo jalisciense de transparencia e informaci&oacute;n p&uacute;blica, el derecho a saber no ha salido de peque&ntilde;os grupos ("Mes del derecho a saber", <i>P&uacute;blico,</i> 30 de agosto de 2010). Al cumplir sus cinco a&ntilde;os de vida, el ITEI ha perdido su naturaleza ciudadana, es un &oacute;rgano pervertido que los grupos de poder han hecho su presa. Seg&uacute;n Rub&eacute;n Alonso el ITEI ha llegado a un punto de implosi&oacute;n ("ITEI, cinco a&ntilde;os y sin futuro", <i>P&uacute;blico,</i> 27 de septiembre de 2010). Este mismo analista ha apuntado que la integraci&oacute;n&#45;renovaci&oacute;n de los organismos electorales, de derechos humanos y de transparencia ha puesto de manifiesto su subordinaci&oacute;n ante la clase pol&iacute;tica que se reparte esos espacios e insemina en dichos organismos un veneno que los corroe en lo cotidiano en sus tareas sustantivas ("Organismos subordinados", <i>P&uacute;blico,</i> 8 de noviembre de 2010); se ha planteado la pregunta de qu&eacute; hacer con los &oacute;rganos electorales, de derechos humanos y de transparencia que se han subordinado a los grupos pol&iacute;ticos ("&Oacute;rganos aut&oacute;nomos y ciudadanos", <i>P&uacute;blico,</i> 1 de noviembre de 2010). Un grupo plural jalisciense que se ha puesto por nombre No Grupo ha iniciado una reflexi&oacute;n en torno a estas preguntas y fue llegando a la opci&oacute;n de ir armando redes ciudadanas para romper con el cerco burocr&aacute;tico, tan caro e ineficiente, de esos organismos que se consideran ya in&uacute;tiles y que ser&iacute;a mejor impulsar su desaparici&oacute;n. Eso implicar&iacute;a poner el tema sobre la mesa de la discusi&oacute;n ciudadana. Habr&iacute;a que elaborar un documento plural en el que se demostrara que, adem&aacute;s de muy caros para el contribuyente, no sirven para lo que fueron creados, pues no alientan la defensa de los derechos de los ciudadanos, y en cambio se convirtieron en bot&iacute;n de empleos con jugosas y onerosas remuneraciones. Es decir, habr&iacute;a que plasmar en un escrito lo que los ciudadanos saben en su vida diaria: que esos organismos deber&iacute;an desaparecer pues s&oacute;lo son &uacute;tiles a la clase pol&iacute;tica. Habr&iacute;a que evidenciar su desnaturalizaci&oacute;n, que no ayudan sino que son comparsa para negar los derechos. Se ha advertido que la argumentaci&oacute;n deber&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute; del reclamo y la decepci&oacute;n, haciendo ver que esas instituciones no se han convertido en instancias de la democracia sino del autoritarismo. Ser&iacute;a mejor que desaparecieran para eliminar la simulaci&oacute;n y la farsa que hoy encaran, pues no ayudan a que se cumpla y atienda la voluntad general, plasmada en la ley o encarnada en la mejor&iacute;a de vida de la poblaci&oacute;n. Por ejemplo, actualmente podr&iacute;a resultar mejor para un ciudadano lastimado el acudir con un juez a que tocara las puertas de la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos, pues si lograra ganar su caso, tendr&iacute;a a su favor el mandato del juez, y no una recomendaci&oacute;n que de poco sirve. Esta reflexi&oacute;n de ese grupo c&iacute;vico ha insistido en que se debe pensar c&oacute;mo salvaguardar lo esencial, es decir la salvaguarda y la protecci&oacute;n de los derechos humanos, del derecho a la informaci&oacute;n y que existan elecciones libres y cre&iacute;bles. Habr&iacute;a que desatar una gran imaginaci&oacute;n creadora para pensar f&oacute;rmulas nuevas de participaci&oacute;n ciudadana. En relaci&oacute;n con &eacute;sta habr&aacute; ciudadanos y grupos c&iacute;vicos interesados en establecer una interlocuci&oacute;n y relaci&oacute;n con el Estado, aunque tambi&eacute;n hay expresiones que prefieren impulsar espacios p&uacute;blicos no estatales con independencia del Estado.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota </b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olvera, Alberto (coord.), <i>La democratizaci&oacute;n 	  frustrada. Limitaciones institucionales y colonizaci&oacute;n pol&iacute;tica de las instituciones garantes de 	  derechos, y participaci&oacute;n ciudadana en M&eacute;xico</i>, M&eacute;xico, CIESAS/Universidad Veracruzana, 2010, 545 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3334163&pid=S1665-0565201200030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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