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<journal-title><![CDATA[Revista electrónica de investigación educativa]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de Baja California, Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Pueden los investigadores influir en la política educativa?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Conferencia</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Pueden los investigadores influir en la pol&iacute;tica educativa?<a href="#notas">*</a></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Latap&iacute; Sarre</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Estudios sobre la Universidad. Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Edificio de la Unidad Bibliogr&aacute;fica. 3er. piso. Centro Cultural Universitario Delegaci&oacute;n Coyoac&aacute;n, 04510 M&eacute;xico, D. F., M&eacute;xico</i><i>.</i> E&#150;mail: <a href="mailto:platapis@avantel.net">platapis@avantel.net</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pablo Latap&iacute; reflexiona sobre la relaci&oacute;n entre la investigaci&oacute;n educativa y la toma de decisiones pol&iacute;ticas en educaci&oacute;n. Lo hace a partir de sus propias interacciones con nueve secretarios de educaci&oacute;n en M&eacute;xico, entre los a&ntilde;os 1963 y 2006, como su asesor. Identifica tres funciones en las que el investigador puede aportar a la toma de decisiones: como cr&iacute;tico, como asesor y como periodista. Describe la l&oacute;gica del funcionario de alto nivel, quien suele tomar una posici&oacute;n pragm&aacute;tica; as&iacute; como la l&oacute;gica del asesor, quien desde una aproximaci&oacute;n intelectual busca influir en las decisiones del pol&iacute;tico, enriquecer la visi&oacute;n de &eacute;ste y, en ocasiones, ampliar sus propias relaciones pol&iacute;ticas para mejorar su curr&iacute;culum. Asimismo, Latap&iacute; se&ntilde;ala que el acad&eacute;mico que pretende incidir en la l&oacute;gica pol&iacute;tica debe desarrollar un lenguaje comprensible para la &oacute;ptica del pol&iacute;tico, comprender la complejidad de los problemas pr&aacute;cticos y aceptar que los l&iacute;mites de los agentes de decisi&oacute;n son bastante m&aacute;s estrechos de lo que suele ver el investigador. Concluye que entre investigadores de la educaci&oacute;n y los funcionarios de alto nivel mexicanos, ha mejorado la comunicaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os; sin embargo los acad&eacute;micos no pueden ignorar las variables pol&iacute;ticas de las que depende la eventual adopci&oacute;n de sus recomendaciones. Por tanto, desde la investigaci&oacute;n educativa s&iacute; se puede influir en la pol&iacute;tica educativa, pero se debe tener en cuenta que la influencia siempre ser&aacute; en forma limitada y condicionada a las coyunturas y la din&aacute;mica de la pol&iacute;tica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave: </b>Investigaci&oacute;n educativa, pol&iacute;tica educativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Regresar a Ensenada y a este Instituto de Investigaci&oacute;n y Desarrollo Educativo (IIDE) es reconfortante. Encuentro estimulante tener contacto con investigadores y profesores j&oacute;venes, con estudiantes ambiciosos y con otras personas de esta ciudad y este estado. Esto lo digo como viejo, que se rejuvenece en este ambiente. Y a&ntilde;ado algo m&aacute;s como capitalino o "defe&ntilde;o", desde Baja California se avizora otro futuro posible para M&eacute;xico: hay en este Estado una vitalidad, una audacia connatural, una perspectiva diferente que contrasta con la visi&oacute;n pesimista que tenemos los del centro, y que renueva nuestra esperanza. Y en el M&eacute;xico de hoy, si algo necesitamos es esperanza. Por esto, regreso con gusto a Ensenada y agradezco profundamente la amable invitaci&oacute;n de Graciela Cordero y la presencia de todos ustedes, muy especialmente la del Rector Doctor Estrella, que aprecio como una atenci&oacute;n personal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El IIDE destaca, en el medio de la investigaci&oacute;n educativa del pa&iacute;s, como una instituci&oacute;n que se ha ganado un s&oacute;lido prestigio; en pocos a&ntilde;os se ha convertido en una referencia indispensable, particularmente en las &aacute;reas de evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n y de inform&aacute;tica aplicada a la educaci&oacute;n. Me es muy satisfactorio comprobar sus logros y felicito a la instituci&oacute;n y a su Rector por continuar apoy&aacute;ndolo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estuve aqu&iacute; hace cuatro a&ntilde;os; en esa ocasi&oacute;n platiqu&eacute; con ustedes sobre "Valores y educaci&oacute;n" y sobre "la pol&iacute;tica educativa del pa&iacute;s a partir de 1992" (en que se firm&oacute; el Acuerdo Nacional para la Modernizaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n B&aacute;sica y Normal), refiri&eacute;ndome a dos libros m&iacute;os entonces en prensa (Latap&iacute;, 2003, 2004). Hoy tomo mi tema, tambi&eacute;n de otro libro m&iacute;o en prensa que es de car&aacute;cter autobiogr&aacute;fico; lleva por t&iacute;tulo <i>Andante con br&iacute;o: Memoria de mis interacciones con los secretarios de Educaci&oacute;n P&uacute;blica. </i>Lo escrib&iacute; durante 2007. Es un tema que tengo fresco y que espero les interese.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esto he titulado esta charla con la pregunta: "&iquest;Pueden los investigadores influir en la pol&iacute;tica educativa?" Probablemente cada uno de ustedes tenga ya su respuesta a esta pregunta, y yo quisiera conocerla. Me ocurre preguntarles qui&eacute;nes se inclinan por contestar que <i>s&iacute;, </i>es decir que los investigadores podemos influir en la pol&iacute;tica educativa y qui&eacute;nes se inclinan por el <i>no. </i>Y finalmente qui&eacute;nes opinan que la pregunta es demasiado simplificadora y su respuesta demasiado compleja, y por ello no han contestado ni <i>s&iacute; </i>ni <i>no. </i>Creo que la falta de unanimidad en las respuestas justifica que tratemos de profundizar en el tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Voy a reflexionar sobre el tema de la relaci&oacute;n entre investigaci&oacute;n educativa (ie) y toma de decisiones pol&iacute;ticas, en educaci&oacute;n, a partir de mi experiencia. Por esto, voy a distinguir dos partes en mi charla:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. un tema inmediato, que se refiere a la evaluaci&oacute;n que hago de mis interacciones con los secretarios de Educaci&oacute;n, y</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">II. un tema mediato y m&aacute;s general, sobre la relaci&oacute;n de la ie con la toma de decisiones de pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Reflexiones sobre mi experiencia personal</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.1. Antecedentes</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debo dar algunos datos personales referidos a mi dedicaci&oacute;n a la ie. Por los a&ntilde;os cincuenta pertenec&iacute;a yo a la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s (hasta 1976). Despu&eacute;s de mis estudios ordinarios en esa orden religiosa pude estudiar mi doctorado en Ciencias de la Educaci&oacute;n en Alemania. Desde entonces ten&iacute;a yo muy claro mi prop&oacute;sito de dedicarme a investigar el desarrollo educativo de M&eacute;xico y las pol&iacute;ticas que lo normaban, con el fin de mejorar la calidad educativa. A mi regreso, en 1963, fund&eacute; el Centro de Estudios Educativos, A.C., instituci&oacute;n privada que dirig&iacute; por 9 a&ntilde;os. He seguido siempre en contacto con la ie, promovido varias instituciones y &#150;tambi&eacute;n&#150; he sido cr&iacute;tico externo desde la prensa, primero en <i>Exc&eacute;lsior y </i>despu&eacute;s en <i>Proceso, </i>de 1964 a 2000. Asimismo, como explicar&eacute; despu&eacute;s, he puesto un pie en el sector p&uacute;blico. &Eacute;sa ha sido mi experiencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os sesenta no hab&iacute;a pr&aacute;cticamente antecedentes de ie en el pa&iacute;s, ni mucho menos instituciones independientes. Tampoco hab&iacute;a opiniones en la prensa que criticaran el desarrollo educativo del pa&iacute;s. Predominaba un triunfalismo incuestionado que exaltaba los logros de los gobiernos posrevolucionarios en todos los campos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo del Centro de Estudios Educativos encontr&oacute; diversos obst&aacute;culos: falta de un ambiente de investigaci&oacute;n y de interlocuci&oacute;n acad&eacute;mica en el campo de la educaci&oacute;n; falta de investigadores formados; falta de recursos econ&oacute;micos; ambiente de suspicacia y hostilidad en el gobierno; y numerosas dificultades para conseguir la informaci&oacute;n elemental sobre el desarrollo educativo de que dispon&iacute;a la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, mis colaboraciones en la prensa durante m&aacute;s de 40 a&ntilde;os me hicieron asumir un rol de cr&iacute;tico externo desde el principio; fueron m&aacute;s de 700 art&iacute;culos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.2</b>&nbsp;<b>Mis interacciones con los secretarios de Educaci&oacute;n P&uacute;blica</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro en prensa que he mencionado reconstruye y analiza mis interacciones con los secretarios de Educaci&oacute;n. Fueron (de 1963 a 2006, en que cierro el per&iacute;odo) 13 secretarios: Jaime Torres Bodet, Agust&iacute;n Y&aacute;&ntilde;ez, V&iacute;ctor Bravo Ahuja, Porfirio Mu&ntilde;oz Ledo, Fernando Solana, Jes&uacute;s Reyes Heroles, Miguel Gonz&aacute;lez Avelar, Manuel Bartlett, Ernesto Zedillo, Fernando Solana (que repiti&oacute; en este puesto), Jos&eacute; &Aacute;ngel Pescador, Fausto Alzati, Miguel Lim&oacute;n Rojas y Reyes Tamez Guerra. Mis relaciones con ellos fueron diversas. Con cuatro nula o pr&aacute;cticamente nula: Torres Bodet, Y&aacute;&ntilde;ez, Gonz&aacute;lez Avelar, Alzati. Con otros cuatro, cr&iacute;tico externo: Bravo Ahuja, Mu&ntilde;oz Ledo, Reyes Heroles y Bartlett. Con dos, asesor de hecho, informalmente: Zedillo y Tamez. Y con tres, asesor formal: Solana (dos veces), Pescador y Lim&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eje de mi an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n con ellos es la relaci&oacute;n del "conocimiento especializado" que yo aportaba como investigador con la toma de decisiones pol&iacute;ticas. Para ello, destaco tres funciones que desempe&ntilde;&eacute;: la de cr&iacute;tico, la de asesor no formal y la de asesor formal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.3</b>&nbsp;<b>Tres l&oacute;gicas distintas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para realizar este an&aacute;lisis conviene tomar conciencia de que existen tres "l&oacute;gicas" distintas que intervienen en la relaci&oacute;n: la del funcionario, la del asesor y la del periodista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La l&oacute;gica del funcionario. </b>El funcionario de alto nivel, o pol&iacute;tico, tiene una mente pragm&aacute;tica. Tiene un <i>ethos </i>espec&iacute;fico: valora prioritariamente la eficacia de sus acciones; sabe que se le va a juzgar por los resultados que obtenga y, por tanto, pondera las aportaciones de su asesor por cuanto contribuyan al logro de resultados. Por otra parte, el funcionario est&aacute; sujeto a muchas restricciones que act&uacute;an como camisa de fuerza sobre sus decisiones; est&aacute; habituado a distinguir lo que quisiera hacer de lo que realistamente puede hacer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, se mueve en las coordenadas propias de la vida pol&iacute;tica cotidiana, en un ambiente de suspicacias, rumores no confirmados y situaciones frecuentemente delicadas, pues en ellas se juega su carrera. Esta es su "l&oacute;gica", su forma mental; la l&oacute;gica del poder.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La l&oacute;gica del asesor. </b>El asesor suele ser un <i>intelectual. </i>Me refiero a asesores en serio, personas que saben de un tema &uacute;til para el funcionario, no a personas nombradas como asesores que desempe&ntilde;an funciones muy distintas: de imagen, de comunicaci&oacute;n, de <i>marketing </i>electoral o simples confidentes y amigos del pol&iacute;tico. Si un acad&eacute;mico acepta ser asesor puede perseguir los prop&oacute;sitos siguientes: influir en las decisiones del pol&iacute;tico (en nuestro caso, para mejorar la educaci&oacute;n), enriquecer su visi&oacute;n de los problemas, tener la oportunidad de aplicar sus conocimientos y, a veces, tambi&eacute;n ampliar sus relaciones en el &aacute;mbito pol&iacute;tico y mejorar su curr&iacute;culo. Todo ello es leg&iacute;timo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi opini&oacute;n, la relaci&oacute;n entre asesor y pol&iacute;tico tiene que basarse en una <i>credibilidad rec&iacute;proca, </i>en una <i>confianza, </i>y en que el asesor se sienta que forma parte del proyecto del funcionario y sintoniza con sus l&iacute;neas y orientaciones en lo sustantivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas diferencias en las "l&oacute;gicas" y en los <i>habitus </i>profesionales del pol&iacute;tico y del asesor pueden resultar ben&eacute;ficas si ambos las comprenden y aceptan, pero tambi&eacute;n pueden dar lugar a rupturas y desavenencias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La l&oacute;gica del periodista como "cr&iacute;tico externo". </b>Tambi&eacute;n quien escribe en la prensa como periodista editorial o como reportero tiene su propia <i>l&oacute;gica. </i>Est&aacute; excluido del poder formal, pero aspira a tener impacto sobre &eacute;ste y a ser <i>tomado en cuenta. </i>Esto lo lleva a seleccionar sus temas y enfocar sus textos buscando el mayor impacto en los lectores. En el caso del reportero, su ambici&oacute;n es "llegar a la primera plana", para lo cual selecciona las aristas m&aacute;s espectaculares de la noticia. No le interesa "formar opini&oacute;n p&uacute;blica" exponiendo los pros y contras de una posici&oacute;n y mostrando la complejidad del asunto, sino llamar la atenci&oacute;n, revelar lo oculto, descubrir alguna complicidad escandalosa. Su agenda personal es hacer carrera dentro del diario y lograr que se le reconozcan sus triunfos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El oficio del periodista de opini&oacute;n o editorialista tiene reglas un poco diferentes, pero la mec&aacute;nica psicol&oacute;gica que hay detr&aacute;s es la misma en lo sustancial: tambi&eacute;n &eacute;l busca notoriedad, ser <i>tomado en cuenta, </i>impactar; si no, no escribir&iacute;a. Aunque dice que quiere "formar opini&oacute;n", rara vez expondr&aacute; los diversos puntos de vista del asunto tratado; m&aacute;s bien sustentar&aacute; una posici&oacute;n entre las varias posibles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante tomar conciencia de estas tres "l&oacute;gicas" para comprender c&oacute;mo act&uacute;an los actores en la relaci&oacute;n que nos ocupa. En mi libro detallo c&oacute;mo entend&iacute;a yo mi papel de asesor, es decir, de representar al "conocimiento especializado" de la ie, y c&oacute;mo se comportaba el funcionario. Y, por otro lado, tambi&eacute;n c&oacute;mo entend&iacute;a yo mi papel de cr&iacute;tico externo desde la prensa. Desde entonces reconoc&iacute;a yo que estaba sujeto a esa mec&aacute;nica psicol&oacute;gica propia del periodista: el deseo de <i>ser tomado en cuenta. </i>Aunque no ambicionaba yo ning&uacute;n puesto pol&iacute;tico, s&iacute; med&iacute;a yo el &eacute;xito de mis art&iacute;culos por su impacto en la opini&oacute;n o en las decisiones gubernamentales. Era parte de mi realizaci&oacute;n profesional, y la consideraba entonces &#150;y tambi&eacute;n ahora&#150; natural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.4 Principales ense&ntilde;anzas de mi experiencia como asesor</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reflexi&oacute;n sobre mis experiencias personales al interactuar con los secretarios de Educaci&oacute;n me lleva a destacar algunas conclusiones, a las que me voy a referir brevemente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La l&oacute;gica acad&eacute;mica y la l&oacute;gica pol&iacute;tica. </b>Experiment&eacute; el contraste entre estas dos <i>formas mentales </i>que he mencionado: la del pensamiento acad&eacute;mico que me era propio y la del pensamiento pol&iacute;tico que priva necesariamente en una secretar&iacute;a de Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tuve que aprender, en consecuencia, a exponer las conclusiones de la IE sobre alg&uacute;n asunto usando un lenguaje inteligible para los funcionarios, que respetara en lo sustancial los hallazgos de la investigaci&oacute;n; pero que pudiera ser comprendido y valorado desde la &oacute;ptica de la pr&aacute;ctica. (La mayor parte de los funcionarios con quienes trat&eacute; estaban por su formaci&oacute;n anterior, suficientemente familiarizados con el lenguaje acad&eacute;mico y comprend&iacute;an las consecuencias pr&aacute;cticas de las investigaciones, con sus limitaciones y matices).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, creo haber aprendido mucho del pensamiento de los pol&iacute;ticos: aprend&iacute; a revisar aquellos de mis conocimientos te&oacute;ricos que pueden ser relevantes para la pr&aacute;ctica, desde la perspectiva de su aplicabilidad, o sea con un enfoque realista que no tenemos generalmente los investigadores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Comprensi&oacute;n de la complejidad de los problemas. </b>Una segunda ense&ntilde;anza fue comprender la complejidad de los problemas como se dan en la pr&aacute;ctica y, consecuentemente, aceptar que los agentes de decisi&oacute;n tienen l&iacute;mites bastante m&aacute;s estrechos que los que solemos ver los investigadores. Los investigadores solemos proponer nuestras soluciones desde un &aacute;mbito de verdades abstractas, sin ponderar los obst&aacute;culos que conlleva su implementaci&oacute;n. Damos por supuesto que lo que demuestran nuestros estudios debe ser implementado, sin m&aacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pol&iacute;tico, en cambio, no puede hacer todo lo que desea. Tiene muchas restricciones. Menciono cinco clases de &eacute;stas: las de &iacute;ndole pol&iacute;tica, pues est&aacute; sujeto a la voluntad de su superior y a la evaluaci&oacute;n que &eacute;ste hace de su desempe&ntilde;o; las de los "poderes f&aacute;cticos", como el Sindicato de Maestros, los gobiernos estatales (en el caso del gobierno federal), los medios de comunicaci&oacute;n, los grupos de presi&oacute;n empresariales, eclesi&aacute;sticos, etc&eacute;tera; en tercer lugar, las restricciones de car&aacute;cter financiero, pues dispone de muy escasos recursos econ&oacute;micos para apoyar reformas o innovaciones; en cuarto lugar, las restricciones terribles de tiempo, ante el inexorable reloj sexenal; y por &uacute;ltimo, las limitaciones humanas de su equipo de colaboradores. Recuerdo la afirmaci&oacute;n de uno de los secretarios al explicarme que prefer&iacute;a no intentar una soluci&oacute;n que supon&iacute;a una fricci&oacute;n con el Sindicato: "Es una batalla dif&iacute;cil y de alto costo, prefiero no desgastarme en esto para poder seguir avanzando en otros frentes". De juicios prudenciales como &eacute;ste, est&aacute;n llenos los d&iacute;as de un secretario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como asesor aprend&iacute;, creo, a <i>ver desde dentro </i>los asuntos que yo hab&iacute;a estudiado desde afuera, y a apreciarlos tambi&eacute;n en su perspectiva hist&oacute;rica, pues muchas soluciones que proponemos los investigadores tienen detr&aacute;s de s&iacute; una larga historia de <i>prueba y error </i>que no solemos considerar los investigadores. Yo aconsejar&iacute;a a los investigadores ver <i>el rev&eacute;s de la trama </i>de las soluciones que recomiendan, o sea la historia pol&iacute;tica de los intentos que las antecedieron, y las causas que influyeron en su fracaso o &eacute;xito.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mi visi&oacute;n de la pol&iacute;tica educativa. </b>Otra ense&ntilde;anza de mi desempe&ntilde;o como asesor fue la de enriquecer mi visi&oacute;n de la pol&iacute;tica educativa, y esto tuvo varias vertientes. Primero, comprend&iacute; que quien hace la pol&iacute;tica educativa no es el Estado como &uacute;nico actor (el Poder Ejecutivo) &#150;como pensaba yo hace 30 o 40 a&ntilde;os&#150;, sino que es hecha por una multiplicidad de actores, sobre todo ahora, despu&eacute;s del proceso de descentralizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n y en la transici&oacute;n en que nos encontramos hacia un r&eacute;gimen m&aacute;s democr&aacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra vertiente del cambio, en mi visi&oacute;n de la pol&iacute;tica educativa, es la valoraci&oacute;n de lo "micro". Entiendo por esto: la interacci&oacute;n del maestro con sus alumnos, el clima del aula, los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza, la capacidad y el h&aacute;bito de lectura de los maestros, el apoyo de los padres de familia a las tareas escolares, etc&eacute;tera. Todo ello lo revaloro hoy como muy importante. Y me reprocho no haber visitado, como investigador, m&aacute;s escuelas y platicado con m&aacute;s maestros; s&oacute;lo as&iacute; se puede uno acercar a la realidad, m&aacute;xime en un pa&iacute;s tan diverso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo mismo tambi&eacute;n revaloro hoy las innovaciones en peque&ntilde;a escala y la introducci&oacute;n de las "buenas pr&aacute;cticas", en procesos de reforma educativa que se basan en el convencimiento <i>boca a boca </i>de maestros por maestros, &eacute;sas son las reformas que perduran. Desconf&iacute;o mucho de las reformas pedag&oacute;gicas concebidas desde el escritorio y a nivel nacional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las mediaciones humanas. </b>Lo anterior se liga con otra convicci&oacute;n fundamental que me dej&oacute; mi experiencia de asesor: la importancia decisiva de las mediaciones humanas. Las decisiones que puede tomar un secretario para transformar la pr&aacute;ctica educativa tienen que ser comprendidas y asimiladas por muchas personas para ser eficaces.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo una frase de Fernando Solana al t&eacute;rmino de su gesti&oacute;n en la SEP: "Reconozc&aacute;moslo: no educamos; s&oacute;lo escolarizamos". Frase, por cierto, que le&iacute; casi a la letra hace pocas semanas, en una carta p&uacute;blica que dirigi&oacute; el presidente de Francia, Nicol&aacute;s Sarcozy a los maestros y padres de familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n es esencialmente un asunto de calidades humanas, el Estado, esa entidad aparentemente tan poderosa, es en realidad impotente para educar, s&oacute;lo crea condiciones favorables; quienes educan son siempre personas, independientemente de qui&eacute;n les pague su salario. Personas humanas con virtudes y defectos, entusiasmos, motivaciones, lealtades, resistencias, prejuicios, vanidades y ruindades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los secretarios de Educaci&oacute;n pueden tomar sus decisiones, pero &eacute;stas ser&aacute;n mediadas por muchos funcionarios: bur&oacute;cratas altos, medios y bajos, supervisores, directores y maestros. Unos maestros las aceptar&aacute;n, otros no. Por algo muchos maestros suelen decir: "las autoridades pasan; nosotros permanecemos", frase que hay que tener en cuenta al promover cambios en el sistema educativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Acercamiento a la realidad cotidiana. </b>Como asesor, tambi&eacute;n pude acercarme un poco a la operaci&oacute;n cotidiana del sistema escolar. Lo suficiente para comprender &#150;como lo creo ahora&#150; que lo m&aacute;s importante que puede hacer un secretario de Educaci&oacute;n &#150;y lo que quedar&aacute; cuando deje la SEP &#150; es lo que haga por mejorar el desempe&ntilde;o de los maestros de aula.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nuevas construcciones poco contribuir&aacute;n al mejoramiento de la educaci&oacute;n, las innovaciones en los planes y programas curriculares pasar&aacute;n, las instituciones que cree envejecer&aacute;n y probablemente se desvirtuar&aacute;n. Lo que cuenta para la calidad de la educaci&oacute;n es el sentido de vocaci&oacute;n de cada maestro, su entusiasmo por educar, su fe en que lo que hace tiene sentido, su amor a sus alumnos. Es el efecto acumulado de estas cosas intangibles lo que va formando una "tradici&oacute;n pedag&oacute;gica", indispensable para que en un pa&iacute;s haya una "buena educaci&oacute;n". Esa tradici&oacute;n ser&aacute; lo que quede. Los pa&iacute;ses que cuentan con ella la dan por supuesta; los que a&uacute;n carecemos de ella, no la valoramos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La importancia de las coyunturas. </b>Una ense&ntilde;anza m&aacute;s: aprend&iacute; como asesor que las intervenciones m&aacute;s exitosas de mis asesor&iacute;as fueron aqu&eacute;llas en que se dio una coyuntura favorable. Un secretario puede estar convencido de la bondad de una propuesta, pero no podr&aacute; ponerla en pr&aacute;ctica sino hasta el momento en que se presente una coyuntura favorable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Seguir siendo independiente. </b>Finalmente, compruebo ahora que otro aprendizaje que hice como asesor fue el de seguir siendo independiente. Contribuy&oacute; a esto la calidad humana de los secretarios con quienes colabor&eacute; y, sin duda tambi&eacute;n, mi car&aacute;cter y mi formaci&oacute;n, as&iacute; como mi prop&oacute;sito de nunca aspirar a un puesto p&uacute;blico. Creo que todo asesor debe estar alerta para no convertirse en funcionario, sea por conveniencia personal o por simple inercia, sino mantener su independencia de persona y de acad&eacute;mico. Y esto depender&aacute; s&oacute;lo de &eacute;l. (Esto no implica cr&iacute;tica a los investigadores que deciden ser funcionarios, al menos por un tiempo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;stas son las principales ense&ntilde;anzas que aprend&iacute; como investigador metido a asesor de algunos secretarios de Educaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Reflexiones sobre la relaci&oacute;n de la IE con la toma de decisiones pol&iacute;ticas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta segunda parte intentar&eacute; ampliar la perspectiva hacia el tema m&aacute;s general de la eficacia de la ie. Este tema ha sido tratado, por m&iacute; y por otros investigadores de la educaci&oacute;n desde hace 30 a&ntilde;os y no pretendo resumirlo aqu&iacute;.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2.1 De qu&eacute; depende la eficacia</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La principal conclusi&oacute;n respecto a la eficacia de la ie, derivada de mi experiencia personal, es que pude comprobar la validez de una hip&oacute;tesis que Carlos Mu&ntilde;oz Izquierdo formul&oacute; hace 27 a&ntilde;os. &Eacute;l distingue en este problema tres procesos: uno, el que siguen las investigaciones, que es de naturaleza cient&iacute;fico&#150;metodol&oacute;gica; otro, el de la difusi&oacute;n de los resultados de las investigaciones, que es de naturaleza social; y el tercero, de naturaleza pol&iacute;tica, en el que predominan los juicios de conveniencia pol&iacute;tica, en el juego de los intereses involucrados. Mu&ntilde;oz Izquierdo sostiene que los conocimientos derivados de investigaciones que proponen una innovaci&oacute;n en el sistema escolar s&oacute;lo podr&aacute;n ser eficaces cuando, en el proceso pol&iacute;tico, se den las condiciones favorables para adoptarlos. S&oacute;lo entonces se adoptar&aacute;n las decisiones recomendadas por los investigadores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pude comprobar en muchos casos, en mi experiencia de asesor, que as&iacute; funcionaban las cosas. En mi libro explico en detalle tres casos: a) Las decisiones que tom&oacute; el secretario Solana en 1978 para lanzar el Programa para Todos los Ni&ntilde;os, en las que se aprovecharon muchos estudios sobre la equidad educativa, que hab&iacute;amos realizado los investigadores en los 15 a&ntilde;os anteriores. b) Las decisiones que tom&oacute; el secretario Lim&oacute;n en 1997 de introducir la formaci&oacute;n de valores en la secundaria con la asignatura Formaci&oacute;n C&iacute;vica y &Eacute;tica, las cuales se debieron a su convicci&oacute;n personal en esta materia, y permitieron que se aprovecharan los conocimientos que hab&iacute;amos producido diversos investigadores, una vez que se dieron las condiciones pol&iacute;ticas requeridas. Y c) las decisiones que tom&oacute; el secretario Zedillo en 1992, de impulsar la participaci&oacute;n de la sociedad en la escuela, incorporando este tema primero en el Acuerdo Nacional para el Mejoramiento de la Educaci&oacute;n B&aacute;sica (anmeb) y posteriormente en la Ley General de Educaci&oacute;n, en 1993.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ense&ntilde;anza que los investigadores podemos derivar de estos casos es que nuestra investigaci&oacute;n, para ser eficaz, tiene que ubicarse en el contexto pol&iacute;tico real; que tenemos que conocer la viabilidad pol&iacute;tica de lo que proponemos, e inclusive que, si de veras nos interesa influir en la pol&iacute;tica educativa, no nos debe ser ajeno el cabildeo ante los funcionarios o los legisladores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He prescindido, en lo que llevo dicho, de otra manera como la ie puede influir en la educaci&oacute;n, no menos importante, que es a trav&eacute;s de los actores educativos, sobre todo los maestros. Este es otro camino que puede producir innovaciones en peque&ntilde;a escala, sea dentro del sistema educativo convencional, sea fuera, en las zonas donde grupos de la sociedad civil innovan con mayor libertad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2.2 Otras conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; A lo largo del debate sobre la influencia de la ie en las decisiones pol&iacute;ticas se han propuesto muchas recomendaciones valiosas que conviene recordar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; As&iacute;, se ha recomendado a <i>los funcionarios:</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Seguir de cerca lo que la ie tiene que decir respecto a los problemas que ellos (los funcionarios) enfrentan y deben resolver.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Saber escuchar a expertos antes de tomar decisiones y, sobre todo, saber escogerlos de modo que representen los diversos puntos de vista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ponderar los plazos de tiempo que seguramente requerir&aacute;n las innovaciones que decidan,  para evitar que aborten antes de madurar y desaparezcan cuando ellos dejen sus puestos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Preocuparse   por   que   los   implementadores   de   las   reformas   tengan   la capacitaci&oacute;n   y   formaci&oacute;n   necesarias   para   conducir   exitosamente   las innovaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y a los investigadores se nos ha recomendado:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Preocuparnos por difundir adecuadamente los resultados de nuestros estudios (trat&aacute;ndose de estudios que desembocan en recomendaciones aplicadas), y no s&oacute;lo por su difusi&oacute;n en el medio acad&eacute;mico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ser conscientes de que los agentes de decisi&oacute;n dif&iacute;cilmente las seguir&aacute;n si nuestras conclusiones son contrarias a las de otros estudios, a menos que logremos convencerlos de que las nuestras tienen fundamentos m&aacute;s s&oacute;lidos. Un ejemplo: el efecto de la educaci&oacute;n preescolar en el aprendizaje y cu&aacute;nto dura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Conocer con seriedad los intereses que est&aacute;n en juego en las decisiones de pol&iacute;tica educativa que recomendamos.   Los grupos de inter&eacute;s (que llaman los norteamericanos <i>stakeholders)</i><a href="#notas"><sup>2</sup></a> tienen sus propias agendas y racionalidades; incidir sobre ellos supone una adecuada selecci&oacute;n de los argumentos que pueden convencerlos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Y, finalmente, una recomendaci&oacute;n que considero especialmente importante: desde   que   iniciamos   una   investigaci&oacute;n   de   car&aacute;cter   aplicado,   invitar   a funcionarios a participar en su dise&ntilde;o, seguimiento y elaboraci&oacute;n del reporte final, con el fin de que consideren como propia esa investigaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluyo con tres ideas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. En M&eacute;xico hemos avanzado mucho en el acercamiento entre investigadores de la educaci&oacute;n y funcionarios de alto nivel. En el &aacute;mbito federal y en muchos estados suele haber una buena comunicaci&oacute;n que no se daba hace 15 o 20 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n la prensa ha hecho enormes progresos que comprobamos si comparamos la cantidad y, sobre todo, la calidad de las notas sobre educaci&oacute;n que se publican hoy con las que se publicaban hace algunos a&ntilde;os. Dir&iacute;amos que ha emergido una incipiente "cultura educativa" que ha ido permeando el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica. No obstante, nuestros sistemas de gobierno todav&iacute;a permiten que lleguen a puestos de decisi&oacute;n personas que desconocen el campo de la educaci&oacute;n, y esto nos expone, en algunos casos, a decisiones equivocadas o, al menos, a que se pierda mucho tiempo hasta que los nuevos funcionarios aprenden lo que no saben. Hay transiciones sexenales que de hecho han interrumpido reformas muy valiosas en marcha, por la sola raz&oacute;n de que los nuevos funcionarios no las conocen o, lo que es peor, porque continuarlas supondr&iacute;a reconocerles su m&eacute;rito a los gobernantes anteriores. (El costo del tiempo perdido, por cierto, nadie lo contabiliza, aunque signifique a&ntilde;os de vida perdidos para millones de ni&ntilde;os y j&oacute;venes).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Los investigadores no podemos desentendernos de las variables pol&iacute;ticas de las que depende la eventual adopci&oacute;n de nuestras recomendaciones.   Una parte del juego de la eficacia de la ie est&aacute; en nuestras manos, y tenemos que aprender este juego. Nuestro compromiso con la educaci&oacute;n, si bien lo concebimos como un compromiso acad&eacute;mico,  es tambi&eacute;n  un  compromiso que se extiende a  las responsabilidades   ciudadanas   y   pol&iacute;ticas,    vinculadas   con    nuestro   oficio profesional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Y mi &uacute;ltima reflexi&oacute;n se refiere, para cerrar, a la pregunta inicial de esta charla: "&iquest;Pueden los investigadores influir en la pol&iacute;tica educativa?" Espero que haya quedado clara mi respuesta. Contesto a la pregunta: Por supuesto que s&iacute;, pero en forma limitada y con ciertas condiciones; sobre todo, en la convergencia con coyunturas pol&iacute;ticas favorables.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es lo que he tratado de compartir con ustedes, a partir de mi experiencia personal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Latap&iacute;, P. (2003). <i>El debate sobre los valores en la escuela mexicana. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=7050174&pid=S1607-4041200800010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Latap&iacute;, P. (2004). <i>La SEP por dentro. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=7050175&pid=S1607-4041200800010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weiss, E. (Coord.). (2003). <i>El campo de la investigaci&oacute;n educativa, 1993&#150;2001 </i>(vol. 1). M&eacute;xico: Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=7050176&pid=S1607-4041200800010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Conferencia presentada en el Instituto de Investigaci&oacute;n y Desarrollo Educativo (IIDE) de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California (UABC). Evento organizado por el IIDE, M&eacute;xico 5 de marzo de 2008.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Los interesados en este tema har&aacute;n  bien en consultar el volumen  I de los Estados de Conocimiento elaborados por el Consejo Mexicano de la Investigaci&oacute;n Educativa, publicados en 2003, en donde Eduardo Weiss y Rolando Maggi reconstruyen la evoluci&oacute;n de este tema desde 1977, destacan las sucesivas hip&oacute;tesis que se formularon y las recomendaciones para incrementar el impacto de la IE en las decisiones de pol&iacute;tica educativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>No conozco una traducci&oacute;n adecuada de esta palabra; en espa&ntilde;ol prefiero referirme a "grupos de inter&eacute;s". En ingl&eacute;s el t&eacute;rmino <i>stakeholder </i>alude a la costumbre de los propietarios de tierras en el Lejano Oeste de levantar una estaca como s&iacute;mbolo de su propiedad; tambi&eacute;n evoca, por contraste, a los <i>stockholders </i>o accionistas de las empresas.</font></p>      ]]></body><back>
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