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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Puede la educaci&oacute;n generar desarrollo?</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Can Education Precipitate Development?</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro Flores Crespo<sup>*</sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Mu&ntilde;oz&#45;Izquierdo, Carlos &#91;N&uacute;&ntilde;ez Gorn&eacute;s, Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles y S&aacute;nchez P&eacute;rez, Hidalia (Colabs.)&#93;. (2004). <i>Educaci&oacute;n y desarrollo socioecon&oacute;mico en Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Desarrollo de una propuesta para la construcci&oacute;n de indicadores de los efectos de la educaci&oacute;n formal en la econom&iacute;a y la sociedad.</i> M&eacute;xico: Universidad Iberoamericana, 210 pp.</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>*</i></sup> <i>Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educaci&oacute;n Universidad Iberoamericana. Prol. Paseo de la Reforma 880 Lomas de Santa Fe, 01210 M&eacute;xico, D. F., M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:pedroa.flores@uia.mx"><u>pedroa.flores@uia.mx</u></a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Tenemos las bases suficientes para poder afirmar que el considerable aumento en el n&uacute;mero de alumnos inscritos, en los sistemas educativos de la regi&oacute;n latinoamericana, ha contribuido a reducir la desigualdad? &iquest;Podemos sostener que el aumento de la escolaridad est&aacute; relacionado con la reducci&oacute;n de la pobreza? &iquest;Por el hecho de recibir instrucci&oacute;n acad&eacute;mica formal tenemos la oportunidad de vivir mejor? Un sinn&uacute;mero de estudios e investigaciones han demostrado que la educaci&oacute;n es una de las variables que tiene mayor influencia sobre el progreso individual y social. Se cuenta ya con un buen c&uacute;mulo de material bibliogr&aacute;fico que permite sostener la idea de que, aparte de los tradicionales factores de producci&oacute;n (tierra, trabajo y capital), el conocimiento formal tiene un impacto considerable en el crecimiento econ&oacute;mico y en el avance social de las naciones. No obstante, hacen falta m&aacute;s estudios e investigaciones que muestren c&oacute;mo se desempe&ntilde;a, en t&eacute;rminos de bienestar, un pa&iacute;s respecto a otro, cuando ambos registran incrementos de escolaridad similares. La necesidad de estos estudios reside en que una supuesta diferencia en la calidad de vida entre dos naciones nos llevar&iacute;a a reflexionar en los factores que podr&iacute;an hacer que la educaci&oacute;n formal sea m&aacute;s efectiva en un lugar que en otro. &Eacute;ste es precisamente el valor del nuevo libro de Carlos Mu&ntilde;oz Izquierdo, escrito con la colaboraci&oacute;n de &Aacute;ngeles N&uacute;&ntilde;ez Gorn&eacute;s e Hidalia S&aacute;nchez P&eacute;rez, pues mediante un exhaustivo an&aacute;lisis de informaci&oacute;n realizan diversas comparaciones entre pa&iacute;ses, con el objetivo de saber si el aumento de la escolaridad ha tenido los resultados esperados en la regi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. La obra m&aacute;s reciente del reconocido especialista de la educaci&oacute;n representa una valiosa contribuci&oacute;n para la literatura en educaci&oacute;n y desarrollo, porque ofrece una propuesta pr&aacute;ctica sobre la forma en que se pueden construir indicadores para valorar en qu&eacute; grado la educaci&oacute;n tiene un impacto social. Adem&aacute;s, Mu&ntilde;oz Izquierdo y colaboradoras advierten al lector sobre un punto vital: Los indicadores constituyen s&oacute;lo un indicio de la manera en que se comporta cierto fen&oacute;meno social, por lo que ser&iacute;a un error confundirlos con un fin en s&iacute; mismo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>M&aacute;s all&aacute; de la "inocencia intelectual"</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en seis cap&iacute;tulos. En el primero, Mu&ntilde;oz Izquierdo se&ntilde;ala que la calidad de la educaci&oacute;n es un concepto normativo, es decir, si hablamos de la calidad de la educaci&oacute;n no es porque las perspectivas gerencialistas de la educaci&oacute;n as&iacute; lo indiquen, sino porque el proceso educativo se rige por normas t&iacute;picamente aceptadas. En segundo lugar, argumenta que el concepto de calidad es multifactorial, es decir, hay diversos aspectos que lo componen y, por lo tanto, que lo determinan. Es impreciso, por lo tanto, considerar el alto desempe&ntilde;o acad&eacute;mico de los estudiantes como un criterio de "calidad", como la visi&oacute;n meritocr&aacute;tica se encargar&iacute;a de decir. Al reconocer que hay una amplia gama de factores que componen la calidad acad&eacute;mica, Mu&ntilde;oz Izquierdo nos ayuda a sobrepasar la "inocencia intelectual" &#45;en palabras de Hans Weiler (1978)&#45; y poner atenci&oacute;n en la variedad de factores que revelan si la educaci&oacute;n funciona adecuadamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra aseveraci&oacute;n importante incluida en este primer cap&iacute;tulo es que la calidad de la educaci&oacute;n tambi&eacute;n puede analizarse a trav&eacute;s de la forma en que los sistemas educativos contribuyen a que sus egresados desempe&ntilde;en diferentes roles de vida. Aqu&iacute; agregar&iacute;a &#45;y vale la pena ser muy claros&#45; que los egresados de cualquier tipo o modalidad educativa, por el hecho de inmiscuirse en un proceso escolar, adquieren la capacidad de desempe&ntilde;ar diversas funciones de vida y no s&oacute;lo el de trabajadores, como lo enfatiza la teor&iacute;a del capital humano. Reconocer que podemos desempe&ntilde;ar diversos roles cuestiona el hecho de evaluar los efectos de la educaci&oacute;n a trav&eacute;s de indicadores de empleo o de ingreso econ&oacute;mico que, sin duda, constituyen una &uacute;til pero limitada base de informaci&oacute;n para asegurar que la educaci&oacute;n tiene una funci&oacute;n social. A este respecto, Mu&ntilde;oz Izquierdo explica que la escolaridad es una condici&oacute;n necesaria para promover la empleabilidad de los egresados y mejorar la distribuci&oacute;n de los ingresos, pero aclara que s&oacute;lo puede contribuir a lograr esos objetivos en la medida en que la evoluci&oacute;n del sistema social, el mercado de trabajo y los sistemas productivos lo permitan. Esta afirmaci&oacute;n contribuye a crear una visi&oacute;n m&aacute;s realista de lo que puede hacer la instrucci&oacute;n acad&eacute;mica por la persona y su ambiente. Si los especialistas y, sobre todo, los tomadores de decisi&oacute;n pol&iacute;tica y los gobernantes comprendieran esta b&aacute;sica pero importante idea, reconocer&iacute;an las limitaciones inherentes del proceso educativo, y entonces habr&iacute;a la posibilidad de formular mejores pol&iacute;ticas educativas. Al conferirle un poder casi m&aacute;gico de cambio a la educaci&oacute;n, parad&oacute;jicamente se reduce su capacidad <i>real</i> de transformaci&oacute;n, lo cual distorsiona el an&aacute;lisis social y, en consecuencia, la hechura de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 2 se presenta la revisi&oacute;n de la literatura que ha analizado las relaciones entre escolaridad y diversas dimensiones de la calidad de vida. Esta parte es muy valiosa, puesto que la informaci&oacute;n que antes se presentaba de manera difusa, el autor y colaboradoras logran organizarla y presentarla de manera ordenada. All&iacute; se empieza a delinear el argumento para poner en tela de juicio una creencia generalizada: "a&uacute;n cuando la educaci&oacute;n es indispensable para impulsar el desarrollo econ&oacute;mico y social, ella no garantiza &#45;por s&iacute; misma&#45; que los sujetos que la adquieren &#45;ni los pa&iacute;ses que la promueven&#45; reciban los beneficios sociales y econ&oacute;micos" que esperan (Mu&ntilde;oz Izquierdo, 2004, p. 28).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo es de tipo metodol&oacute;gico. En &eacute;l se presenta la validaci&oacute;n estad&iacute;stica de la informaci&oacute;n, para comprobar que &eacute;sta puede utilizarse al desarrollar indicadores. En esta parte sobresale el n&uacute;mero de las fuentes de datos (33) que revisaron Mu&ntilde;oz Izquierdo, N&uacute;&ntilde;ez Gorn&eacute;s y S&aacute;nchez P&eacute;rez para sustentar su propuesta, lo que deja ver la rigurosidad acad&eacute;mica con que se conducen.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4, titulado "Posicionamiento de los indicadores en pa&iacute;ses de diferentes niveles de desarrollo educativo", Mu&ntilde;oz Izquierdo y colaboradoras crean tres segmentos de nivel de desarrollo educativo con base en la escolaridad de la poblaci&oacute;n adulta. Posteriormente, ubican a cada pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina y el Caribe en alguno de estos segmentos en tres periodos diferentes, y se&ntilde;alan que en 1960 hab&iacute;a 10 pa&iacute;ses dentro de la categor&iacute;a de <i>alto</i> nivel de desarrollo educativo. Para 1980, hab&iacute;a uno m&aacute;s, es decir, sumaban 11, mientras que para el a&ntilde;o 2000 ya eran 13 naciones en este segmento. Los pa&iacute;ses que aumentaron su nivel de escolaridad de manera significativa y que por consiguiente pasaron del nivel medio a uno de alto de desarrollo educativo en un lapso de 40 a&ntilde;os fueron M&eacute;xico, Per&uacute; y Venezuela.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de comprobar el esfuerzo de la sociedad y el gobierno mexicano por elevar el nivel instruccional de la poblaci&oacute;n, la pregunta obligada es &iquest;existi&oacute; una relaci&oacute;n entre el aumento de escolaridad en nuestro pa&iacute;s con el mejoramiento en la calidad de vida de los habitantes?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores responden a esta pregunta en el cap&iacute;tulo 5. Con base en el an&aacute;lisis preliminar de elasticidades educativas de las variables demogr&aacute;ficas, encontraron que los incrementos en la escolaridad de la poblaci&oacute;n femenina mexicana tuvieron <i>menor repercusi&oacute;n</i> en el descenso de la fecundidad, la natalidad y la mortalidad que en otros pa&iacute;ses como Trinidad y Tobago, Ecuador y Costa Rica. Es decir, no por el hecho de aumentar el nivel de escolaridad las mujeres en M&eacute;xico &#45;comparadas con las de otras naciones&#45; tuvieron menos hijos o los mantuvieron m&aacute;s protegidos de enfermedades que les costara la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Para qu&eacute; nos sirve saber estos resultados? En primer lugar, para poder cuestionar con fundamento la pol&iacute;tica social del gobierno mexicano; en segundo, para confirmar el hecho de que la educaci&oacute;n no puede hacer todo por s&iacute; sola, se requiere de acciones <i>complementarias</i> para alcanzar un mayor nivel de calidad de vida. Como se observa, el uso de los indicadores tiene profundas implicaciones para la pol&iacute;tica social y puede ayudar en gran medida a comprender m&aacute;s ampliamente los problemas y la desigualdad que enfrentan las personas. Adem&aacute;s, permiten dise&ntilde;ar acciones conjuntas entre sociedad y gobierno que en verdad coadyuven a elevar el nivel de vida de los individuos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aporte m&aacute;s valioso del libro se encuentra en el cap&iacute;tulo 6, y &uacute;ltimo, en el que se presenta la propuesta metodol&oacute;gica para construir los indicadores del impacto social de la educaci&oacute;n. En esta parte, Mu&ntilde;oz Izquierdo y colaboradoras nos gu&iacute;an de una manera muy did&aacute;ctica en el intrincado proceso de dise&ntilde;ar &iacute;ndices. Algo que es t&eacute;cnicamente complejo, ellos lo presentan de manera comprensible. A lo largo de este cap&iacute;tulo es destacable el esfuerzo intelectual que hacen para definir cada indicador recomendado y sustentar te&oacute;ricamente su importancia. Adem&aacute;s, advierten de los sesgos que se deben considerar al dise&ntilde;ar los indicadores, explican el m&eacute;todo para calcularlos y, por si fuera poco, proporcionan las fuentes donde se encuentran los datos para realizar este ejercicio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo esto, se puede decir que si con sus ideas Mu&ntilde;oz Izquierdo motiva a abandonar los simples conceptos sobre calidad educativa, con su propuesta metodol&oacute;gica ayuda a abandonar la desidia acad&eacute;mica para conocer de manera objetiva qu&eacute; repercusiones tiene la instrucci&oacute;n escolar en la sociedad.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La cr&iacute;tica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen puntos espec&iacute;ficos y generales que son claves para mejorar las ediciones posteriores de la obra. Por ejemplo, cuando se habla de relacionar la escolaridad y la esperanza de vida, aparte de controlar variables como el acceso a los servicios de salud, el agua potable, el alcantarillado y la ingesta alimenticia, habr&iacute;a tambi&eacute;n que controlar el <i>lugar de residencia</i> de la persona acad&eacute;micamente instruida. El ambiente en el que nos desarrollamos tiene influencia en c&oacute;mo vivimos y, primordialmente, en el lapso de vida que podemos alcanzar. &iquest;Puede vivir m&aacute;s un joven egresado de educaci&oacute;n media que habita en un contexto rural que otro que pasa su vida en un lugar urbano&#45;pobre? &iquest;Se enfrentar&aacute;n ambos a los mismos riesgos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro comentario espec&iacute;fico en relaci&oacute;n con la construcci&oacute;n de indicadores es la imprecisi&oacute;n del nombre de las ocupaciones laborales, cuando se quieren relacionar con el nivel de desarrollo educativo para construir el indicador correspondiente. Hasta donde se ha observado, las definiciones de las ocupaciones en las estad&iacute;sticas nacionales son muy gen&eacute;ricas y se corre el riesgo de relacionar jerarqu&iacute;as laborales con funciones complejas, lo cual no siempre es el caso.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer comentario sobre la propuesta metodol&oacute;gica tiene que ver con la necesidad de incluir, en la discusi&oacute;n de los impactos sociales de la educaci&oacute;n, el tema de la migraci&oacute;n de personas acad&eacute;micamente instruidas. Si bien, el indicador de la influencia que tiene la escolaridad en el ingreso econ&oacute;mico nos puede dar un resultado positivo en t&eacute;rminos del impacto en el nivel individual, tambi&eacute;n puede ocurrir que se tenga un fen&oacute;meno de disparidad regional cuando personas instruidas se vean en la necesidad de abandonar su regi&oacute;n o localidad por no encontrar oportunidades de desarrollo personal y profesional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejando los comentarios espec&iacute;ficos, la cr&iacute;tica a la obra incluye dos aspectos generales. En primer lugar, Mu&ntilde;oz Izquierdo dice que asume el concepto de desarrollo humano propuesto por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP, por sus siglas en ingl&eacute;s); sin embargo, la definici&oacute;n de este tipo de desarrollo no se explica. Seg&uacute;n el UNDP (1998), el desarrollo humano es un proceso de <i>ampliaci&oacute;n de las opciones</i> de la gente y esto se logra al expandir sus <i>capabilidades</i><a href="#nota"><sup>1</sup></a> y sus <i>funcionamientos.</i> Estos neologismos, acu&ntilde;ados primordialmente por Amartya Sen (1999), a&uacute;n se encuentran en etapas muy b&aacute;sicas de operacionalizaci&oacute;n y el libro, desafortunadamente, no hace un desarrollo te&oacute;rico al respecto. Aunque el conjunto de indicadores propuestos s&iacute; puede tener una estrecha relaci&oacute;n con la expansi&oacute;n de funcionamientos y, por tanto, de las capabilidades de la gente, el texto no profundiza en su an&aacute;lisis. Desde la perspectiva de desarrollo humano de Sen, lo que tendr&iacute;amos que saber es en qu&eacute; medida la escolaridad ampl&iacute;a las libertades reales de las personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, debe decirse que es muy relevante que una propuesta como &eacute;sta haya surgido de un pa&iacute;s como M&eacute;xico, y que tenga una alta resonancia en los ministerios de educaci&oacute;n de la regi&oacute;n latinoamericana. Sin embargo, a&uacute;n no queda claro a qu&eacute; tipo de audiencia est&aacute; dirigido este libro. Si se juzga por su estructura, por el c&uacute;mulo de t&eacute;rminos t&eacute;cnicos, por el sinn&uacute;mero de tablas y el lenguaje altamente especializado se dir&iacute;a que es un documento s&oacute;lo apto para acad&eacute;micos o especialistas. Pero, tomando en cuenta las profundas implicaciones que tiene para el dise&ntilde;o de acciones educativas efectivas, se confirma que tiene el prop&oacute;sito primordial de orientar las tareas de los ministros de educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin dejar de reconocer que la construcci&oacute;n de indicadores es una labor b&aacute;sicamente t&eacute;cnica, la comprensi&oacute;n y el aprovechamiento de estos par&aacute;metros requiere la atenci&oacute;n de un p&uacute;blico m&aacute;s amplio y que incluye a practicantes, <i>stakeholders,</i> asesores gubernamentales, etc&eacute;tera, que en ocasiones pasan por alto lo que dicen los acad&eacute;micos por parecerles demasiado rebuscado y complejo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las valiosas ideas vertidas en este libro, as&iacute; como su relevante propuesta sobre la construcci&oacute;n de indicadores, deben presentarse de manera m&aacute;s sencilla y en un formato m&aacute;s amigable para los lectores, de tal manera que nos permita profundizar en el tema y desarrollar el campo de estudio que Carlos Mu&ntilde;oz Izquierdo se ha encargado de construir.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sen, A. (1999). <i>Development as freedom.</i> Oxford: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6986924&pid=S1607-4041200400020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">United Nations Development Programme. (1998). <i>Human development report.</i> Oxford y Nueva York: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6986926&pid=S1607-4041200400020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weiler, H. N. (1978). Education and development: From the age of innocence to the age of skepticism. <i>Comparative Education, 14</i> (3), 179&#45;198.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6986928&pid=S1607-4041200400020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a><a>Nota</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a><sup>1</sup></a> Seg&uacute;n Amartya Sen, "la capabilidad de una persona se refiere a las diversas combinaciones de funcionamientos que ella puede conseguir. Por lo tanto, la capabilidad es un tipo de libertad: la libertad fundamental para conseguir distintas combinaciones de funcionamientos (o, en t&eacute;rminos menos formales, la libertad para lograr diferentes estilos de vida)" &#91;Traducci&oacute;n de Pedro Flores Crespo&#93;, (Sen, 1999, p. 75).</font></p>      ]]></body><back>
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