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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Esquinas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Memorias de "la violencia"</b> <b>El recuerdo de las viudas de guerra<sup><a href="#nota">*</a></sup></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Judith Zur</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Antropologa social y psicologa cl&iacute;nica especialista en terapia familiar. Ha trabajado terap&eacute;uticamente con v&iacute;ctimas de tortura.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">Yo estoy en CONAVIGUA<sup><a href="#nota">1</a></sup> no por razones de    <br> 	ventaja personal... lo que yo quiero es hacer    <br> 	historia en Guatemala, con las mismas mujeres,    <br> 	con la gente ind&iacute;gena, tenemos que hacer    <br> 	nuestra propia historia.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a, l&iacute;der de CONAVIGUA</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo presenta "la violencia" tal como la recuerdan y narran las viudas K'iche', es decir, como un recuerdo elaborado de la experiencia personal. El presente ensayo es fruto de veinte meses de trabajo de campo antropol&oacute;gico en una aldea de Guatemala devastada por la guerra. En el art&iacute;culo se muestra c&oacute;mo las memorias y discursos de "la violencia" son usados con fines sociales y pol&iacute;ticos. El Estado difunde una versi&oacute;n oficial de los hechos con prop&oacute;sitos de ret&oacute;rica pol&iacute;tica. Las viudas repasan en forma clandestina sus memorias secretas y convierten sus tragedias personales en una narraci&oacute;n, con ello construyen un sentido de continuidad que les permite identificarse a s&iacute; mismas. Tambi&eacute;n se examina la forma en que los espacios p&uacute;blico y privado de interpretaci&oacute;n de los eventos pasados se enlazan uno con otro, esto es, la forma en que los diferentes sujetos sociales perciben este encuentro y compiten por un sitio en la Historia de Guatemala. Concluye que la versi&oacute;n oficial de la verdad menoscaba los esfuerzos de las viudas por recobrar su sentido de identidad, que ha sido da&ntilde;ado por "la violencia".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde 1978 Guatemala estuvo inmersa en una guerra interna de gran dramatismo, conocida dentro del pa&iacute;s como "la violencia". Se calcula que en el periodo que va de 1978 a 1985 murieron por lo menos 130 000 personas (GVIS, 1992), otras 38 000 desaparecieron (FAMDEGUA)<sup><a href="#nota">2</a></sup>, y hay un saldo aproximado de 120 000 viudas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el discurso oficial, "la violencia" ha sido la lucha que el ej&eacute;rcito libr&oacute; contra los guerrilleros. Para los militares, ha sido la guerra contra el comunismo, contra una amenaza interna, peligrosa y armada (McClintock, 1985). El terror de la guerrilla deb&iacute;a ser combatido con contraterror. Durante los anos setenta la guerra de contrain&#45;surgencia logr&oacute; restringir la operaci&oacute;n de las guerrillas a la zona oriental de Guatemala. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los setenta y principios de los ochenta, durante los gobiernos del general Lucas Garc&iacute;a (1978&#45;1982) y general R&iacute;os Montt (1982&#45;1983), se intensific&oacute; la escalada de violencia. En 1985, despu&eacute;s de la elecci&oacute;n de un presidente civil, la situaci&oacute;n mejor&oacute;, pero el ambiente de violencia prevaleci&oacute; aunque con menor intensidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &aacute;rea de El Quich&eacute;, donde llev&eacute; a cabo el trabajo, es una de las provincias m&aacute;s afectadas. La poblaci&oacute;n sufri&oacute; graves embates por parte de las fuerzas armadas del gobierno y ataques menores por parte de los guerrilleros. Al final ambos culminaban con masacres p&uacute;blicas y otro tipo de atrocidades llevadas a cabo por grupos paramilitares protegidos a su vez por el ej&eacute;rcito. Entre ellos estaban hombres de las localidades y patrullas civiles voluntarias<sup><a href="#nota">3</a></sup> bajo las &oacute;rdenes de un jefe quien respond&iacute;a, a su vez, a un comisionado militar. Se estima que s&oacute;lo en el departamento de El Quich&eacute; enviudaron alrededor de 11000 mujeres. El material en el que se basa este art&iacute;culo lo conforman las voces de algunas de estas viudas, procedentes de la aldea Lemoa, donde realic&eacute; trabajo de campo entre 1988 y 1990. En aquellos a&ntilde;os la guerra de baja intensidad segu&iacute;a con fuerza; no se avizoraba a&uacute;n el inicio del proceso de paz, ni se hab&iacute;an realizado exhumaciones de cementerios clandestinos. No se hab&iacute;an creado las condiciones pol&iacute;ticas ni psicol&oacute;gicas en las que la gente pudiera empezar abiertamente a reelaborar su pasado. En la actualidad hay un creciente volumen de literatura de antrop&oacute;logos nacionales y extranjeros sobre la recuperaci&oacute;n de la memoria colectiva que documenta este proceso en &aacute;reas del Quich&eacute;, Alta Verapaz y otras regiones de Guatemala (Falla, 1997; Hale, 1997; Flores, 1999). En 1988 la &uacute;nica forma en que pude lograr el acceso a la comunidad fue a trav&eacute;s de una ONG guatemalteca (Alianza para el Desarrollo Juvenil Comunitario), que trabajaba con viudas de la guerra en las regiones m&aacute;s afectadas del pa&iacute;s, introduciendo proyectos de estufas de barro, hortalizas y cr&iacute;a de animales dom&eacute;sticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llev&oacute; varios meses y la considerable ayuda de mi int&eacute;rprete, do&ntilde;a Flora,<sup><a href="#nota">4</a></sup> para disminuir miedos y sospechas de las personas con quienes ten&iacute;a contacto regular, incluyendo las autoridades de la comunidad, los jefes de las patrullas y los comisionados militares, quienes estaban ansiosos de saber lo que la gente me contaba. Do&ntilde;a Flora me introdujo al grupo de viudas de la comunidad de Lemoa, a su familia y amigos como una "persona de confianza". Sin embargo, a pesar de su apoyo y confianza, la mayor&iacute;a de la gente mantuvo sus dudas acerca de mi presencia en el lugar, sin poder entender las razones por las que una joven extranjera ten&iacute;a inter&eacute;s de quedarse en el lugar por tanto tiempo. En el caso de las personas con quienes compart&iacute; la vida diaria, me convert&iacute; en un veh&iacute;culo para hablar de las experiencias que no hab&iacute;an podido comunicar o siquiera pensar. En cierta forma, me convert&iacute; en su protectora y en alguien que podr&iacute;a transmitir al mundo exterior sus palabras sobre las horribles experiencias sufridas. El riesgo estaba latente y a&uacute;n as&iacute; decidieron continuar su relaci&oacute;n conmigo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando en cuenta la percepci&oacute;n de las viudas sobre m&iacute; y sobre su relaci&oacute;n conmigo, este art&iacute;culo incide sobre el problema de la memoria colectiva tal como lo plantea Hale al referirse a la relaci&oacute;n entre "memoria ahora y conciencia en aquel entonces". El reto que presenta es "c&oacute;mo darle sentido a lo que la gente recuerda en 1990 acerca de lo que pensaban en 1980. C&oacute;mo sus recuerdos est&aacute;n condicionados por el trauma de los a&ntilde;os en que la vida estaba bajo el control militar, y por tener a un norteamericano &#91;o en mi caso a una brit&aacute;nica&#93; de afiliaci&oacute;n desconocida como su interrogador" (1997:882). Las voces de las mujeres que aqu&iacute; se plasman representan realidades generales de muchos civiles no armados que sobrevivieron la violencia pol&iacute;tica, no s&oacute;lo en Guatemala, sino en otras &aacute;reas del mundo donde se ha sufrido la guerra. En todo caso, las experiencias de la constante y repetida violencia son representativas de la experiencia de un largo segmento de la poblaci&oacute;n femenina e ind&iacute;gena de Guatemala. En repetidas ocasiones estas mujeres sufrieron actos violentos, "la violencia", hasta el grado de presenciar la masacre p&uacute;blica de sus maridos, padres e hijos llevada a cabo por gente conocida e incluso por vecinos. Actualmente ellas siguen siendo amenazadas y acosadas por los autores de estos actos, quienes mediante m&aacute;s terror buscan evitar que las viudas se organicen y hablen de sus recuerdos del terror vivido por "la violencia".</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a10i1.jpg" target="_blank">Valle del Mezquital, Hidalgo; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objeto del presente art&iacute;culo es analizar la violencia ejercida contra el recuerdo de las personas, esta nueva forma de terror que si bien es menos tangible, no por ello deja ser menos aniquilante y devastadora que la propia violencia f&iacute;sica de la que se origina el recuerdo. En el art&iacute;culo examino el acto del recuerdo y el olvido de "la violencia", que es producto de la reelaboraci&oacute;n hecha por la memoria de las viudas; y c&oacute;mo ambos son aspectos distintos de un mismo fen&oacute;meno en el que pasado y presente se entretejen. La tesis que propongo es que tanto el recuerdo como el olvido no son productos puros e inertes de la memoria, sino actos que adquieren significados especiales en los diferentes &aacute;mbitos de la pol&iacute;tica y la sociedad. El Estado difunde una versi&oacute;n oficial de la memoria p&uacute;blica para fines de ret&oacute;rica pol&iacute;tica. Por su parte, las viudas reelaboran sus memorias clandestinas y recrean sus recuerdos para transformar sus tragedias personales en historias. Vuelven al pasado en su intento por construir un sentido de continuidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recuerdo del periodo inicial de "la violencia" qued&oacute; marcado por las dram&aacute;ticas condiciones de vida que entonces imperaban: destrucci&oacute;n y caos. A esta primera etapa sigui&oacute; una de control y vigilancia. El resultado es que a trav&eacute;s de este tiempo la sociedad K'iche' ha quedado dislocada con efectos profundos tanto en la estructura familiar como en la vida personal de la gente. Se modific&oacute; la relaci&oacute;n entre individuos y Estado. Asimismo cambi&oacute; la interrelaci&oacute;n entre las esferas p&uacute;blica y privada. Lo que es m&aacute;s, puede afirmarse que se elimin&oacute; la diferenciaci&oacute;n entre la esfera p&uacute;blica y la privada; el &aacute;mbito p&uacute;blico invadi&oacute; el privado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Propongo una interpretaci&oacute;n de la historia de "la violencia" como una guerra contra la memoria, una falsificaci&oacute;n de la memoria del mismo estilo que la descrita por Orwell, y que en &uacute;ltima instancia es una negaci&oacute;n de los hechos. El ej&eacute;rcito intenta evitar que el pueblo tenga acceso a la verdad, mediante la contaminaci&oacute;n de su moral, de los valores sociales y la usurpaci&oacute;n de su memoria, con el fin de suplantarlos con una violenta l&oacute;gica militar y una memoria oficial donde vida y muerte fueron despojadas de su dimensi&oacute;n humana y de la cosmovisi&oacute;n ind&iacute;gena. El Estado promueve una amnesia hist&oacute;rica que Williams (1977) define como la supresi&oacute;n y desacreditaci&oacute;n de toda voz alternativa sean o no de oposici&oacute;n. En el caso guatemalteco, la voz alternativa la conforman los grupos de derechos humanos, los parientes de los muertos y desaparecidos, entre otros. Este tipo de amnesia, tal y como sugiere Pateman, es "un modo de control social", porque "provee una base de predominio indisputable a la ideolog&iacute;a oficial, y porque a trav&eacute;s del deterioro del sentido de identidad personal &#91;por la negaci&oacute;n de la historia personal&#93; se priva a la gente de un sentido de eficacia y por consiguiente de la capacidad para organizar e iniciar acciones" (Pateman, 1975: 35).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El terror que existi&oacute; en el departamento del Quich&eacute; cre&oacute; una realidad dividida. La gente rehus&oacute; aceptar una explicaci&oacute;n definitiva de cualquier acto violento aun cuando en general la gente sab&iacute;a lo que ocurri&oacute;. Las memorias de lo que realmente pas&oacute; podr&iacute;amos llamarlas "memorias populares". Es una situaci&oacute;n similar al caso que Foucault describe de c&oacute;mo algunas pel&iacute;culas francesas buscaban dar una explicaci&oacute;n alternativa de la Resistencia con la intenci&oacute;n expl&iacute;cita de volver a escribir la Historia. De manera recurrente en las memorias populares aparecen eventos cuya versi&oacute;n cuestiona la veracidad de la historia oficial seg&uacute;n la cual los muertos de El Quich&eacute; son "enemigos del Estado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las memorias no oficiales pueden ser estudiadas como la lucha por el olvido &#151;son formas de contramemoria (Pierre&#45;Nora, 1989). Seg&uacute;n Foucault (1977:139&#45;64) la contramemoria la conforman los esfuerzos residuales o de resistencia que confrontan las versiones oficiales de continuidad hist&oacute;rica. Como se&ntilde;alan Zemon Davis y Stara (1989: 2), las definiciones son menos importantes que el principio operativo, siempre que se invoque el recuerdo, el investigador debe preguntar: &iquest;Qui&eacute;n? &iquest;D&oacute;nde? &iquest;Dentro de qu&eacute; contexto? &iquest;Contra qu&eacute; se invoca?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto en el &aacute;mbito nacional como local, el ej&eacute;rcito, los jefes de las patrullas civiles y los comisionados militares han participado de manera activa en la imposici&oacute;n de la amnesia hist&oacute;rica, pregonando el dicho "los vivos con los vivos y los muertos con los muertos". En el &aacute;mbito local, las historias de los recuerdos de los habitantes de los pueblos se enfrentan a las versiones oficiales de los jefes que presentan una narraci&oacute;n coherente y unificada en la que se culpa a las v&iacute;ctimas. Los muertos y desaparecidos quedan como los responsables de "la violencia".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gente recuerda lo pasado a pesar de que el mandato oficial de las fuerzas armadas se lo prohiba mediante m&eacute;todos directos e indirectos. La imposici&oacute;n de la amnesia no s&oacute;lo proviene del mandato directo del ej&eacute;rcito, ni de la intimidaci&oacute;n creada por el alarde de amenazas, atropellos e insultos con que se cumplen las &oacute;rdenes militares. M&aacute;s bien, la expresi&oacute;n simb&oacute;lica de la dominaci&oacute;n se ha dado por la peculiaridad de la conjunci&oacute;n de condiciones sociales, que no tiene paralelo en la estricta l&oacute;gica ling&uuml;&iacute;stica (Bourdieu, 1991:72), y que asegura una intimidaci&oacute;n continua. A &eacute;sta se suma el hecho de que las im&aacute;genes de los muertos han sido satanizadas y recordadas en forma recurrente con fines pol&iacute;ticos dentro del contexto de la campa&ntilde;a por la seguridad nacional. Los muertos aparecen con t&iacute;tulo de "comunistas", "rebeldes" que tienen que ser exorcizados en la campa&ntilde;a de limpieza nacional contra "elementos impuros". El acto de recordar en la aldea de Lemoa, donde las fuerzas izquierdistas eran fuertes, enfrent&oacute; la versi&oacute;n oficial o la as&iacute; llamada "verdad", seg&uacute;n la cual se deb&iacute;an de erradicar los elementos subversivos para proteger al resto de la poblaci&oacute;n de una rebeli&oacute;n armada y evitar que los comunistas tomasen el poder. Lo que resulta interesante acerca de la noci&oacute;n de verdad en este contexto, es la manera en que la verdad seg&uacute;n la versi&oacute;n oficial se convierte en la ideolog&iacute;a del Estado en la &eacute;poca de la posguerra. Por "la verdad" se entiende el concepto utilizado por Foucault (1972) en forma de discurso con profundo contenido hist&oacute;rico que se construye por un fuerte "deseo de verdad" <i>{will to truth).</i> El "deseo de verdad" por parte del Estado guatemalteco ha operado a trav&eacute;s de la ideolog&iacute;a oficial anticomunista. Los aldeanos tambi&eacute;n han tenido su propio proceso de olvido, pero por motivos muy diferentes. Ellos han olvidado porque han sido obligados, sea por decisi&oacute;n consciente o de manera involuntaria.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a10i2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gente ha utilizado diversos mecanismos para cumplir con el mandato del Estado que les proscribe el recuerdo. Favret&#45;Saada (1991) sostiene, en su rese&ntilde;a sobre el eugenismo en la &eacute;poca de los nazis, que el tipo de mecanismos utilizados para olvidar depende de diferentes elementos o factores seg&uacute;n los actores sociales de que se trate. Entre los mecanismos de olvido que describe se incluyen el silencio, el mutismo, la negaci&oacute;n, la falsificaci&oacute;n y la confusi&oacute;n. Todos estos mecanismos ocurrieron en El Quich&eacute;. La gente dej&oacute; de llevar a cabo rituales para recordar y honrar a sus muertos. Los parientes tem&iacute;an incluso mencionar los nombres de los muertos, sobre todo los de aquellos que hab&iacute;an sido acusados de ser guerrilleros locales y comunistas e incluso algunas personas olvidaron por completo los nombres de sus familiares muertos. Por ejemplo, en una ocasi&oacute;n una mujer al narrar ciertos detalles sin importancia sobre un incidente de "la violencia" no pudo recordar el nombre de su esposo.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a10i3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El olvido no s&oacute;lo se dio como respuesta a la represi&oacute;n. Las mujeres eligen olvidar y al hacerlo definen los l&iacute;mites del recuerdo. En este sentido, el olvido no es negar lo sucedido sino la definici&oacute;n del espacio que queda como vac&iacute;o en el recuerdo, como una "ausencia presente". Este fen&oacute;meno se da por ser una ausencia compartida, es decir, la abstracci&oacute;n del olvido y el silencio eran cosas compartidas. En el acto mismo de no hablar sobre "ciertas cosas", las mujeres compart&iacute;an entre s&iacute; una y otra vez sus experiencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Favret&#45;Saada, la represi&oacute;n es un mecanismo de olvido menos consciente. La negaci&oacute;n tambi&eacute;n es otro mecanismo no consciente. Es posible que las mujeres negaran algunos pasajes que les eran muy dolorosos y perturbadores para protegerse de peligros ps&iacute;quicos, o sea, del dolor interno que se experimenta por el recuerdo de experiencias terribles. Otra manera de evitar un recuerdo doloroso es evitar su registro en la memoria. Es m&aacute;s f&aacute;cil impedir el registro de una memoria que liberarse de ella una vez que ha quedado grabada. Esto plantea algunos problemas sobre atenci&oacute;n, percepci&oacute;n y memoria, ya que es posible que cuando sucede algo terrible la gente registre el acontecimiento en cierto grado, pero de manera consciente hacen lo posible para evitar ponerle atenci&oacute;n. De manera consciente la gente puede impedir que entre a la memoria, pero no pueden impedir que entre a nivel subliminal. Algunas mujeres no olvidaron, pero su memoria no estaba accesible a nivel consciente en la mente porque no pod&iacute;an soportar la experiencia. Otras mujeres no recordaban porque la experiencia no pod&iacute;a ser integrada a sus categor&iacute;as culturales o a sus c&oacute;digos de significaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas evidencias muestran que las mujeres tendieron a negar o no registrar los detalles dolorosos m&aacute;s que los hombres. Al comparar los relatos de los hombres y de las mujeres sobre los mismos hechos, los relatos de los hombres estaban m&aacute;s cargados de detalles violentos. El g&eacute;nero tiene un impacto decisivo, a diferentes niveles, en la manera en que se viven las experiencias violentas y se reforma el mundo. Es decir, que las posiciones y roles de g&eacute;nero influyen en la forma diferenciada en la que hombres y mujeres recuerdan y seleccionan sus memorias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Do&ntilde;a Flora parec&iacute;a expresar autoestima recordando su esp&iacute;ritu luchador cuando alent&oacute; a los hombres de su familia a involucrarse en actividades de concientizaci&oacute;n (que m&aacute;s tarde llevaron a acciones revolucionarias) y defendi&oacute; su participaci&oacute;n en contra de aquellos que criticaban estas actividades:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fui yo quien sugiri&oacute; a los hombres a que nos uni&eacute;ramos porque ellos no sal&iacute;an. Yo fui la que iba a las reuniones. Las monjas eran quienes dieron los cursos y algunas veces hablaban de los ricos. Mi consuegro no quer&iacute;a participar, &eacute;l dec&iacute;a que los organizadores estaban matando a los esposos de la gente y que eran malas personas. &#91;Le pregunt&eacute; si su consuegro sab&iacute;a que ella acud&iacute;a a las reuniones.&#93; S&iacute; &#151;y me dijo&#151;, t&uacute; ver&aacute;s lo que pasa cuando te metas en esas babosadas, son malas personas &#151;repiti&oacute;. &iexcl;Qu&eacute; bueno que t&uacute; no eres una mala persona! &#151;le dije&#151;, t&uacute; tienes tus alas con Dios pero nosotros estamos entre quienes todav&iacute;a tienen que comer, y tal vez participamos con esta mala gente. Pero t&uacute;, &iexcl;qu&eacute; bueno eres! Un evang&eacute;lico, y Dios tiene tus alas y vuelas por encima de todo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, los hombres que se involucraron m&aacute;s activamente, quienes fueron hechos responsables por la actividad subversiva (por lo menos en Lemoa) y que continuaron estando en riesgo, no compartieron estas memorias.<sup><a href="#nota">5</a></sup> Los hombres fueron obligados a servir como extensiones del ej&eacute;rcito, mediante las patrullas de autodefensa, y recuerdan sus memorias acerca de las patrullas como si ellos fueran "otros" aparte. Asimismo, los hombres pod&iacute;an inclinarse hacia el recuento elaborado de ciertos hechos atroces particularmente sobre violaciones de mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es posible que haya una tendencia de los hombres a magnificar los recuerdos de sucesos violentos. Tambi&eacute;n es cierto que en algunos contextos las personas pueden exagerar un evento, por ejemplo, cuando se trata de incriminar a alguien. Sin embargo, no creo que &eacute;ste fuera el objetivo de las mujeres al platicarme sus experiencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo que las viudas empleaban diferentes mecanismos para tratar de olvidar, juntas tambi&eacute;n reelaboraban una y otra vez sus memorias con los pasajes que ellas mismas recordaban. Ellas incorporaban pasajes que otras mujeres les hab&iacute;an hecho recordar o que ellas mismas recordaban e incluso a&ntilde;ad&iacute;an detalles que antes hab&iacute;an negado. Llegamos pues a un punto crucial que es la reelaboraci&oacute;n de la memoria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL REHACER MEMORIAS: LA CONSTRUCCI&Oacute;N DE NARRATIVAS DEL PASADO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sternbach sugiere c&oacute;mo en el caso de Argentina el testimonio escrito es una especie de exhumaci&oacute;n para recuperar el espacio usurpado por la historia oficial (1991: 94). Considero que los testimonios orales no desentierran la verdad no oficial en una forma pura porque en la exhumaci&oacute;n, las mujeres reelaboran y reviven hechos traum&aacute;ticos que cambiaron sus vidas de manera dr&aacute;stica. De esta manera, al volver a recrear sus recuerdos, las mujeres construyen en forma conjunta una historia del pasado. Dori Laub escribe sobre el valor psicol&oacute;gico de los testimonios y documenta las memorias de mujeres sobrevivientes de Auschwitz. Una de ellas recordaba que hab&iacute;a cuatro chimeneas de las c&aacute;maras de gas que explotaron, en lugar de una, como los historiadores han documentado. Ella concluye que "hay una dial&eacute;ctica sutil entre lo que el sobreviviente no sab&iacute;a y lo que sab&iacute;a; lo que yo como entrevistadora no sab&iacute;a y lo que sab&iacute;a; entre lo que los historiadores sab&iacute;an y lo que no sab&iacute;an. Debido a que la testigo no sab&iacute;a el n&uacute;mero de chimeneas que explotaron y dado que la testigo tampoco sab&iacute;a de la traici&oacute;n de la organizaci&oacute;n clandestina polaca y de la violenta y desesperada derrota de la rebeli&oacute;n de los internos en Auschwitz, los historiadores dijeron que la testigo no sab&iacute;a nada. Yo pens&eacute; que ella sab&iacute;a m&aacute;s, ya que ella sab&iacute;a sobre la ruptura de un marco de referencia, que su mismo testimonio estaba reactuando" (1992:62&#45;63).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a10i4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Similarmente los historiadores pueden concluir que las mujeres K'iche' que conoc&iacute; y que dieron diferentes y cambiantes versiones sobre "los hechos" que rescataron, no saben nada cuando ellas recuentan "hechos" que no coinciden con la "verdad hist&oacute;rica". Sin embargo, las mujeres acomodan y reacomodan sus memorias y eventos de acuerdo con el contexto en el presente. Y la forma en c&oacute;mo recordaron en el pasado, esos contextos pueden cambiar con las nuevas perspectivas, reinterpretaciones y cambios en el presente. En otras palabras la perspectiva interpretativa del presente de las mujeres condiciona y le da color a la historia de su pasado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como recuerdos de "la violencia" est&aacute;n la inclusi&oacute;n de hechos acaecidos en diferentes periodos y la reconstrucci&oacute;n y reacomodo de hechos vistos en retrospectiva:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue hasta que <i>la violencia</i> estaba sobre nosotros cuando yo record&eacute; lo que mi abuela nos hab&iacute;a dicho a&ntilde;os antes. Ella nos hab&iacute;a advertido: "Ellos comer&aacute;n &#91;matar&aacute;n&#93; entre nosotros y nosotros pelearemos entre nosotros. Ser&aacute; el fin del mundo."</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reconocimiento ocurre en retrospectiva: la visi&oacute;n, la premonici&oacute;n es construida retroactivamente y confirmada retrospectivamente. La gente no lament&oacute; su incapacidad para descifrar las premoniciones. M&aacute;s bien, la reinterpretaci&oacute;n de signos reales o imaginarios les ayud&oacute; a obtener un sentido de control sobre los acontecimientos; la gente ha logrado colocarlos en categor&iacute;as conocidas de causalidad (como el concepto de suerte, v&eacute;ase Zur, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La recreaci&oacute;n de la memoria no se da s&oacute;lo a nivel del individuo, sino tambi&eacute;n de manera colectiva, como he mencionado, cuando las mujeres, platican y reconstruyen entre ellas hechos del pasado. De este modo, la memoria colectiva destruida o alterada durante la violencia es recuperada o reelaborada. Al hacer esto no buscan encontrar el contenido hist&oacute;rico de sus experiencias, ni siquiera establecer la cronolog&iacute;a de los hechos (que trat&eacute; de establecer con poco &eacute;xito). Al contarse entre ellas sus recuerdos, lo que les preocupa a las mujeres no es el pasado mismo, sino c&oacute;mo el pasado se relaciona con sus vidas actuales. La relevancia era total ya que la ruptura creada con las masacres de la poblaci&oacute;n signific&oacute; que la relevancia biogr&aacute;fica se mantuviera hasta el presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Do&ntilde;a Flora recuerda el tiempo cuando <i>los jefes</i> la amenazaron de llegar a su casa:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;l, &#91;el <i>jefe&#93;</i> me pregunt&oacute; si hab&iacute;a o&iacute;do que ellos vendr&iacute;an aqu&iacute; a las casas. Le dije que s&iacute; lo hab&iacute;a o&iacute;do. Me amenaz&oacute; diciendo que estaban decidiendo qu&eacute; casas iban a visitar. Yo le dije: "D&eacute;jalos que vengan, d&eacute;jalos que vengan porque aqu&iacute; est&aacute; su padre." As&iacute; le dije moviendo de un lado a otro el machete en mis manos. Ellos se acostumbraron a matar... ellos mataron a nuestros hombres... ahora nos quieren matar a nosotras. Eso es lo que le dije. Yo no me daba cuenta bien lo que le dec&iacute;a. Creo que por lo que le dije ellos no vinieron. Pero en ese tiempo pens&eacute; que vendr&iacute;an...posiblemente hubiera podido herir a alguno abriendo la puerta r&aacute;pido y...</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho es que do&ntilde;a Flora huy&oacute; del pueblo poco despu&eacute;s del encuentro que me relat&oacute; y su bravura no necesariamente corresponde con las acciones que realmente ocurrieron. Sin embargo, el an&aacute;lisis de do&ntilde;a Flora re&#45;enmarca el incidente para mantener o crear una narrativa acerca de los hechos que le permite proyectar una imagen positiva de ella misma. Era importante para las mujeres mantener su integridad y la percepci&oacute;n de una acci&oacute;n aut&oacute;noma (como la de mantenerse valiente ante los patrulleros). En el contexto del presente se reten&iacute;an ciertos momentos del pasado mientras que otros se olvidan deliberadamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el proceso de reelaboraci&oacute;n de sus memorias las viudas incorporan los recuerdos y detalles espec&iacute;ficos de las memorias narradas por otras personas. Knapp escribe que "el proceso de ajustar la correspondencia es continuo" (1989:5). Arguye que la gente se preocupa por la falta de correspondencia entre lo que pas&oacute; y las historias que la gente platica sobre esos hechos. La preocupaci&oacute;n se da tanto por la consistencia de la versi&oacute;n oficial de la verdad como la discrepancia entre las historias de una persona y otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, est&aacute; presente la distorsi&oacute;n provocada por la angustia ps&iacute;quica, la tortura y el terror. En ciertos casos los hechos quedan registrados y transformados en esos estados, el recuerdo queda en la mente pero no como la experiencia real. Lo que es m&aacute;s, algunas de estas im&aacute;genes se basan en un "reconocimiento falso influido por los testimonios de historias de otras personas" (Halbwachs, 1980:71). Halbwachs sugiere que la memoria no s&oacute;lo inventa el pasado con base en el fluctuante imaginario de la mente, sino que se adhiere a sus propias fabricaciones frente a las realidades cambiantes. Cada vez que se vuelve a contar una historia, se presenta la posibilidad de un cambio de &eacute;nfasis, a&ntilde;adir nueva informaci&oacute;n o modificar un detalle. El acto de volver a platicar las historias cambia la memoria de los hechos narrados. La memoria cambia de manera constante. Se transforma en forma continua por las experiencias sociales y por los valores del grupo social. Halbwachs, quien da menor &eacute;nfasis a la psique individual, que por ejemplo Freud (1949), y mayor &eacute;nfasis al fen&oacute;meno del entendimiento social, plantea que las memorias deben ser caracterizadas como provisionales y no fragmentadas. Las memorias s&oacute;lo pueden ser integradas en un "todo" dentro de un contexto social. S&oacute;lo en este marco de referencia, a&ntilde;ade el autor, la memoria adquiere forma de acuerdo con las estructuras conceptuales de grupos espec&iacute;ficos; sea la familia, la iglesia o la asociaci&oacute;n comunal (Halbwachs, 1980:22&#45;49,75&gt; 77&#45;78,103&#45;105,127,140).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la &eacute;poca de "la violencia" surgieron nuevos grupos (como el de viudas). Resulta relevante, en este contexto, la selecci&oacute;n que ha hecho el grupo de viudas de guerra del flujo de im&aacute;genes del pasado que se distingue de aquellas seleccionadas por grupos diferentes que comparten otras necesidades.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para las viudas, el acto de recordar, de contar y recontar fue una manera de revivir, reelaborar, dar sentido, aceptar e integrar eventos violentos; tambi&eacute;n les permiti&oacute; poner un l&iacute;mite al sufrimiento. En el proceso de recordar, las viudas reviv&iacute;an los recuerdos y reelaboraban sus memorias para poder entender lo que pas&oacute; y el porqu&eacute; ocurri&oacute;. Encontr&eacute; que en las conversaciones entre las mujeres, cuando unas a otras se platicaban memorias e interpretaciones de los eventos violentos, correg&iacute;an entre ellas sus respectivas versiones sobre lo que hab&iacute;a sucedido:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> Amarraron a los hombres. Los aventaron en el suelo como puercos que se van a matar.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Candelaria:</i> Ellos estaban en el suelo con sus caras llenas de sangre. Algunos gritaron "por favor perd&oacute;nanos, perd&oacute;nanos" por su devoci&oacute;n y porque estaban sufriendo mucho.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Flora:</i> Ellos les pidieron a los patrulleros que los perdonaran. Muchos de los asesinos eran evang&eacute;licos. Despu&eacute;s de las matanzas le dijeron a la gente que los que fueron muertos les hab&iacute;an suplicado su perd&oacute;n y su ayuda para convertirlos a su religi&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> Pero yo s&eacute; todo lo que pas&oacute; y ellos &#91;las v&iacute;ctimas&#93; no dijeron nada de eso. Muchos ni siquiera dijeron una palabra. No pod&iacute;an aun si hubieran querido porque estaban tan lastimados que no pod&iacute;an hablar.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Candelaria:</i> Tal vez algunos dijeron algunas cosas pero nada acerca de eso.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> S&oacute;lo mi hijo dijo algo cuando lo capturaron. &Eacute;l dijo: "Madre, diles a los jefes de las patrullas que busquen ayuda para liberarme. Dile que no he hecho nada malo." As&iacute; que me fui con el Sr. Justicia &#91;uno de los jefes de patrulla&#93; y le pregunt&eacute;: "&iquest;Qu&eacute; fue lo que &eacute;l hizo para que lo aprehendieras? &iquest;Por qu&eacute; no lo dejas ir?" Pero &eacute;l no respondi&oacute;, &eacute;l s&oacute;lo me ignor&oacute;. Despu&eacute;s lo segu&iacute; hasta el centro de la aldea. &Eacute;l no se par&oacute; all&iacute;, sigui&oacute; un camino que lleva a una barranca donde estaban cavando los hoyos donde los hombres iban a ser enterrados. Esto es lo que pas&oacute;. Te digo, yo no o&iacute; nada de lo que dijiste acerca de la conversi&oacute;n. Todo eso es una gran mentira... la verdad es que lo que ellos &#91;los jefes&#93; gritaron es que los hombres que ten&iacute;an cercados iban a ser matados porque hab&iacute;an dejado la aldea y se hab&iacute;an organizado. Los estaban acusando de ser guerrilleros.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Do&ntilde;a Eugenia hab&iacute;a culpado al ej&eacute;rcito por la muerte de su hijo pero reconsider&oacute; su posici&oacute;n cuando do&ntilde;a Candelaria termina su narrativa de la masacre con una observaci&oacute;n que invita a repensar su interpretaci&oacute;n del evento:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Candelaria:</i> Todas est&aacute;bamos sentadas en la escuela esperando... y cuando los enterraron todos regresaron a la escuela para amenazarnos. Nos advirtieron: "&iexcl;Ninguna de ustedes vaya a decir nada acerca de lo que han visto y si nos enteramos de que alguna lo hace, entonces les va pasar lo mismo que vieron a ustedes y se ir&aacute;n con ellos!" Por esto s&eacute; que fueron los jefes mismos los que decidieron matarlos &#91;ella implicaba que no hab&iacute;a sido una orden del ej&eacute;rcito&#93;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> No lo hab&iacute;a pensado as&iacute;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a10i5.jpg" target="_blank">Acatl&aacute;n, Guerrero; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia que estaban tratando de reconstruir iba m&aacute;s all&aacute; de la preocupaci&oacute;n acad&eacute;mica sobre la verdad de los hechos hist&oacute;ricos. Al contarse sus historias las mujeres creaban un orden al hecho traum&aacute;tico y normalizaban sus reacciones ante estas historias. La siguiente conversaci&oacute;n entre do&ntilde;a Candelaria y do&ntilde;a Ana ilustra esto:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Candelaria:</i> Yo no recuerdo bien pero me dicen que el primero en morir fue Tin Ros porque pensaron que &eacute;l era el brujo de los subversivos &#91;implicando que era el m&aacute;s peligroso&#93;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Ana:</i> &iexcl;Ah! &Eacute;l fue el primero. &iquest;Ves? Yo no recuerdo porque para el momento en que llegamos &#91;al lugar de la masacre&#93; ya no &eacute;ramos personas ( <i>mu) mnak t chic)</i> &#91;refiri&eacute;ndose a la perdida total de control que sintieron las mujeres y en la que adoptaron una condici&oacute;n no humana&#93;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Candelaria:</i> Ah Dios, pero, &iquest;qui&eacute;n no estaba as&iacute; en ese d&iacute;a?</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a10i6.jpg" target="_blank">Estado de M&eacute;xico; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el proceso de compartir memorias, las mujeres tambi&eacute;n crearon un sentido de identidad y un sentimiento de confianza compartido incluso con viudas de otros lugares, quienes en situaci&oacute;n normal ser&iacute;an vistas con desconfianza. Do&ntilde;a Eugenia y do&ntilde;a Flora ven&iacute;an de diferentes cantones o aldeas de Lemoa, y aunque sus maridos hab&iacute;an estado involucrados con la "organizaci&oacute;n" (la guerrilla), ellas no estaban en completo conocimiento de los sucesos en los lugares de cada una porque los jefes de las patrullas pon&iacute;an especial cuidado en mantener a las viudas separadas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia: .</i>.. Lo agarraron con mi hijo y los mataron a los dos enfrente de la escuela... los dos est&aacute;n juntos enterrados en la barranca.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Flora:</i> Hay muchos ah&iacute;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> S&iacute;, hay muchos de nuestro lugar tambi&eacute;n, son doce.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Flora:</i> Ellos hicieron lo mismo con nosotros, secuestraron a doce, pero dicen que uno escap&oacute;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> Ah, &iquest;s&iacute;?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Flora:</i> S&iacute;, era un hombre joven, parece que ya regres&oacute; al pueblo. Regres&oacute; de la frontera de M&eacute;xico, donde trabaja, para pagar su turno &#91;en las patrullas&#93;. Me gustar&iacute;a ir a preguntarle c&oacute;mo pas&oacute; y qu&eacute; fue lo que hizo para escaparse mientras que nuestros maridos murieron.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de saber que sus maridos hab&iacute;an sido asesinados por el mismo grupo fue lo que contribuy&oacute; a desarrollar un sentimiento de camarader&iacute;a entre ellas. Las mujeres se un&iacute;an a las pl&aacute;ticas sobre los hechos que hab&iacute;an pasado en otros lugares, incluso cuando ya sab&iacute;an lo que hab&iacute;a pasado, volv&iacute;an a repetir y reelaborar el pasado. Una vez m&aacute;s, al compartir sus recuerdos las mujeres daban sentido a ciertos incidentes como parte del proceso que trataba de dar continuidad a su pasado desmembrado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA REELABORACI&Oacute;N DE MEMORIASY LA CREACI&Oacute;N DE IDENTIDADES FICTICIAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rechazo a una verdad intolerable y la construcci&oacute;n de versiones alternativas puede presentarse en casos de situaciones devastadoras. En este caso, el proceso de reelaboraci&oacute;n del pasado eclipsa m&aacute;s el hecho sucedido de lo que se dar&iacute;a en situaciones comunes. No s&oacute;lo es m&aacute;s probable la omisi&oacute;n de detalles relevantes, sino la fragmentaci&oacute;n de la memoria y la inserci&oacute;n de elementos ficticios. Tambi&eacute;n puede presentarse la exageraci&oacute;n de ciertos aspectos o incluso su fabricaci&oacute;n total. Esto se presenta cuando el evento tiene un fuerte impacto emocional para el individuo o para la familia, con lo que el recuerdo del evento queda registrado con exageraciones hasta en sus &uacute;ltimos detalles. El recuerdo de un evento puede ser exagerado con fines espec&iacute;ficos, por ejemplo cuando se refieren a &eacute;ste en el contexto de la violaci&oacute;n de los derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece que con el tiempo las viudas de El Quich&eacute; cambiaron las historias de sus vidas, sobre todo del periodo antes de "la violencia" y de la &eacute;poca posterior a &eacute;sta. Las peque&ntilde;as rencillas de familia se olvidaron y en su lugar crearon y recrearon otras versiones de la historia. La preocupaci&oacute;n de do&ntilde;a Flora por probar la inocencia de su marido y la suya propia la llev&oacute;, por ejemplo, a olvidar el alcoholismo de su marido y a describirlo como un buen cristiano y buen trabajador:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi hijo apenas se hab&iacute;a ido para la costa el lunes y esto sucedi&oacute; en la noche del mi&eacute;rcoles. Yo le hab&iacute;a dicho que se fuera con mi hijo, pero &eacute;l dijo: "&iquest;Para que? Tengo que cuidar la milpa, tengo que cuidar nuestras cositas y cortar y juntar madera." &Eacute;l hab&iacute;a trabajado muy duro ese d&iacute;a trayendo madera. Al final del d&iacute;a se sent&oacute; y estaba abrazando a Sebasti&aacute;n y Manuel, estaba sentado en su rodilla cuando dijo que sus rodillas estaban cansadas porque hab&iacute;a acarreado mucha madera ese d&iacute;a. &Eacute;l me dijo: "Si&eacute;ntate aqu&iacute; junto a m&iacute; un poco." Como estaba cansado comi&oacute; y se fue a dormir. Probablemente si se hubiera ido no le hubiera pasado nada. Probablemente hubieran venido y nos hubieran encontrado nom&aacute;s a nosotros y se hubieran ido. Pero &eacute;l no se fue porque a lo mejor no conven&iacute;a, fue su suerte &#91;su destino&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras historias narran c&oacute;mo lograron sobrevivir las atrocidades y secuelas de "la violencia" en las que se otorgan atributos heroicos, caracter&iacute;sticas que, en general, s&oacute;lo se asocian con hombres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres se platicaban historias entre ellas, o las contaban las propias hero&iacute;nas o las relataban otras mujeres que se hab&iacute;an maravillado por sus acciones. La viuda, do&ntilde;a Eugenia, al platicar sus recuerdos se present&oacute; a s&iacute; misma como la lideresa que se opuso a la masacre de doce hombres en el pueblo. Otro, el de una mujer que ofreci&oacute; dinero a un jefe de la patrulla para que dejara de golpear a su hijo, este acto que rompi&oacute; las reglas del juego en su papel de mujer ind&iacute;gena provocaba horror por el peligro que represent&oacute; para ella el enfrentarse al asesino. Los "jefes" respondieron peg&aacute;ndole con la culata del rifle y gritando "&iexcl;Xo!", que seg&uacute;n me explicaron, es una expresi&oacute;n que se usa s&oacute;lo al tratar animales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este tipo de testimonios orales encubre ciertos elementos de gran dramatismo &#151;los hombres golpeados y enterrados vivos o aquellos descuartizados "en pedazos como chilacayote"&#151; extrae lo simb&oacute;lico y, hasta en, cierto sentido, trastoca el orden.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trastocamiento del orden que oprime a mujeres ind&iacute;genas (frente a la figura masculina del "jefe" asociado con el ej&eacute;rcito y por lo tanto con los ladinos) se puede ver &#151;en el ejemplo de do&ntilde;a Eugenia&#151; como el inicio de la reconstrucci&oacute;n de una identidad femenina positiva para ella. La manera en que las mujeres se concibieron a s&iacute; mismas y a su entorno tuvo que ver en parte por "la violencia" y su posici&oacute;n de testigos y de alguna manera c&oacute;mplices tanto de sus maridos como de los mismos patrulleros. A su vez, este cambio en la percepci&oacute;n de su propia identidad cre&oacute; nuevas experiencias e interpretaciones del pasado. En tal situaci&oacute;n ella, por una parte, ten&iacute;a que reaccionar para poder enfrentar las amenazas de que era objeto por cargar la etiqueta "mujer del guerrillero". Por otra parte, era un rechazo a esa "etiqueta" que, de acuerdo con su propia concepci&oacute;n cultural de "mujer de bien", era mal visto. El uso de estas "etiquetas" es importante si consideramos el punto de vista de Parkin, para quien "el uso social de nuevo lenguaje metaf&oacute;rico no s&oacute;lo crea nuevas referencias, sino nuevas formas de vida y eventos" (1982: XXXI). En este caso, el nuevo lenguaje surge del propio sentido de identidad de la mujer y la nueva forma de vida es la de ella misma.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trastocamiento en el patr&oacute;n de las relaciones sociales tambi&eacute;n cre&oacute; las condiciones para que las mujeres pudieran asumir nuevas posiciones. Es aqu&iacute; como la figura de "las viudas" cobra mayor fuerza. Do&ntilde;a Eugenia, que se present&oacute; a s&iacute; misma un poco como rebelde, confirma que dentro de su familia ella se comportaba de acuerdo a los valores K'iche', "de ser mujer trabajadora y buena esposa". De esta manera mantiene un sentido de continuidad dentro del caos en el que se encuentra su propia identidad. El sentido de continuidad tambi&eacute;n lo mantiene al referirse a su vida como una de privaci&oacute;n y trabajo arduo. En otro &aacute;mbito, respecto a las autoridades del pueblo, el relato de do&ntilde;a Eugenia encierra una visi&oacute;n de estabilidad hacia el orden social como ella misma dijo: "Las cosas no van a cambiar y m&aacute;s vale que las acepte." La necesidad del mantener orden dentro del caos tambi&eacute;n se refleja en un comentario suyo seg&uacute;n el cual su "parte rebelde" es consistente con las tendencias no conformistas de su familia, en particular de su padre. Por lo tanto, al mismo tiempo que se reconoce el trastocamiento de las relaciones y se asume las identidades reconstruidas se restaura la continuidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el reestablecimiento de la continuidad es s&oacute;lo parcial; las mujeres tambi&eacute;n hablaban sobre la desconcertante sensaci&oacute;n de sentir fraccionadas sus vidas y su identidad como personas. La percepci&oacute;n de s&iacute; mismas no s&oacute;lo se refiere a los diferentes roles y responsabilidades que asumieron durante "la violencia", sino tambi&eacute;n es un reconocimiento del espacio moral en el que viven. Taylor escribe que el sentido de identidad o el saber qui&eacute;n es uno, debe ubicarse dentro de un espacio moral "...en donde surgen los preguntas sobre lo que es bueno o malo, lo que vale la pena hacer o no, lo que tiene sentido e importancia, y lo que es trivial y secundario" (1989: 28). Con la llegada del universo de "la violencia", las mujeres requirieron nuevas definiciones de la percepci&oacute;n de s&iacute; mismas como personas para poder funcionar. Las mujeres no pod&iacute;an actuar de acuerdo con las definiciones morales de sus costumbres sin con ello arriesgar sus propias vidas. Esto explica por qu&eacute; en ciertas ocasiones, ellas no buscaron a sus parientes desaparecidos, ni siquiera a sus propios hijos. Son las circunstancias, y no sus valores, las que determinaron este comportamiento. Los valores sociales &#151;como la protecci&oacute;n de los hijos&#151; perdieron su vigencia cuando la situaci&oacute;n imposibilitaba su expresi&oacute;n, por ejemplo, cuando las mujeres quedaban petrificadas viendo c&oacute;mo sus hijos eran acribillados. El establecimiento de su nueva identidad tuvo que buscar otros enclaves en el pasado, s&oacute;lo as&iacute; pod&iacute;an salvar los abismos en sus vidas fraccionadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando una mujer, do&ntilde;a Ana, confes&oacute; que su mente hab&iacute;a muerto en "la violencia", que ni siquiera pensaba o sent&iacute;a, no s&oacute;lo describ&iacute;a la falta de sensaci&oacute;n intelectual y emocional end&eacute;micas a las circunstancias y el lugar, tampoco se refer&iacute;a s&oacute;lo a la muerte de una parte de s&iacute; misma durante ese tiempo cuando su identidad qued&oacute; alterada de manera s&uacute;bita. Ella tambi&eacute;n se refer&iacute;a al ambiente que en su totalidad le era extra&ntilde;o e inh&oacute;spito y en donde no cambian las respuestas que, de acuerdo con los valores K'iche's, son "la cosa correcta que hay que hacer", entre &eacute;stas, las cosas que en circunstancias normales definen a un ser humano. Cuando otra mujer, do&ntilde;a Flora, dice que "una buena cristiana" hubiera denunciado las matanzas y secuestros, cosa que ella misma no hizo, comentan c&oacute;mo percibe en retrospectiva su propia falta. Al reconocer su falta su percepci&oacute;n de s&iacute; misma como persona queda devaluada, lo que marca su memoria y su vida diaria, y con la que tiene que enfrentar su presente y futuro.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a10i7.jpg" target="_blank">Acatl&aacute;n, Guerrero; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Do&ntilde;a Flora y do&ntilde;a Ana no son las &uacute;nicas viudas en juzgar sus comportamientos obligadas por las circunstancias espec&iacute;ficas de "la violencia". Al condenarse a s&iacute; mismas y a otras por no haber actuado de acuerdo con la moral tradicional, las viudas est&aacute;n destacando y dando una continuidad a los valores K'iche. Establecer una continuidad que trascienda el aciago periodo de "la violencia" ha sido una importante y parcialmente exitosa actividad que ha compensado la sensaci&oacute;n de ruptura y dislocaci&oacute;n que han sufrido las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La discontinuidad provocada por "la violencia" pudo provocar la enajenaci&oacute;n de las viudas en su propia concepci&oacute;n de moralidad e identidad personal, de c&oacute;mo opera en el presente y c&oacute;mo funcionaba hasta antes de verse sumergida en las tinieblas de "la violencia", en donde no era posible funcionar de acuerdo con los c&oacute;digos de conducta conocidos. Cuando las mujeres hablan de que "no era humano" tal vez, en efecto, se refer&iacute;an al hecho de que su propia identidad de ser humano estaba destruida. En circunstancias en que los eventos externos obligan a las personas a operar en un ambiente contrahecho, como les sucedi&oacute; a las v&iacute;ctimas de "la violencia", el sentido de identidad personal queda da&ntilde;ado. Quiz&aacute; los comentarios de las mujeres sobre el hecho de considerarse incompetentes para mantener a sus animales dom&eacute;sticos vivos &#151;puercos y gallinas&#151; (una tarea propia de las mujeres) sea una forma de expresar su percepci&oacute;n de s&iacute; mismas como "malas trabajadoras y madres", por no haber podido desempe&ntilde;ar los papeles femeninos por excelencia como "cuidar la cr&iacute;a":</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> Ahora mis puercos se mueren. Desde <i>\a violencia,</i> tan pronto nacen as&iacute; mueren, nacen y mueren, nacen y mueren.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Flora:</i> &iquest;No pueden vivir?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> No, ninguno de mis animales dom&eacute;sticos vive. Hace poco compr&eacute; cuatro gallinas y ya murieron todas.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Flora:</i> &iquest;Se murieron?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Eugenia:</i> S&iacute;, y luego fui a comprar otras cuatro y tambi&eacute;n murieron.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Do&ntilde;a Flora:</i> &iexcl;Oh, mi hija!... parece que tambi&eacute;n perdimos nuestro poder y nuestra voluntad.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a10i8.jpg" target="_blank">Costa Chica de Guerrero; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este sentimiento tiene su origen, en parte, del innegable fracaso de no haber podido proteger a sus seres queridos ni consolidar sus vidas familiares despu&eacute;s del periodo traum&aacute;tico que vivieron tanto en el &aacute;mbito personal como nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de los historiadores, que tienen m&aacute;s capacidad para controlar, cambiar y elaborar el pasado, la viuda sobreviviente se siente fraccionada por el pasado y no puede, por lo tanto, formular una visi&oacute;n integrada para s&iacute; misma. Parte de la devaluaci&oacute;n en la percepci&oacute;n de s&iacute; misma proviene del efecto causado por la discontinuidad en la integridad del yo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las memorias de hero&iacute;smo antes mencionadas, las que las mujeres se platican unas a otras, pueden ser consideradas como "memorias", como una construcci&oacute;n social o reconfiguraci&oacute;n del pasado. Halbwachs advierte (en Hutton, 1988) que estos procesos act&uacute;an para formar una identidad que enfrenta la desesperaci&oacute;n y la devaluaci&oacute;n en la percepci&oacute;n de s&iacute; mismas. Las reconstrucciones de sus identidades y las reconfiguraciones de sus yo enfrentan sus identidades devaluadas por la violencia. La p&eacute;rdida de la autoestima es producto de las circunstancias externas que las orill&oacute; a fallar el cumplimiento de los valores K'iche', como prevalec&iacute;an en otros tiempos. La situaci&oacute;n imperante durante la violencia no les permiti&oacute; darse el lujo de hacer lo que cualquier "buen cristiano" hubiera hecho en circunstancias normales.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a pesar de reconocer que durante el horror de "la violencia" no tuvieron alternativas, ello no evit&oacute; que las mujeres, al ver en retrospectiva los hechos, condenaran a otros para ensalzarse ellas, o incluso en momentos de mayor introspecci&oacute;n, se condenaran a s&iacute; mismas por no haber actuado de acuerdo con la moral de los "mejores tiempos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta cierto punto las identidades reconstruidas pueden ser consideradas como ficticias, en tanto se fundan en recuerdos de sucesos pasados y en aspiraciones sobre su identidad futura, m&aacute;s que en hechos concretos del presente. Las mujeres no pueden ubicarse dentro de su cruda realidad y s&oacute;lo logran encontrarse a s&iacute; mismas dentro de una representaci&oacute;n mitigada de esa realidad, una fabricaci&oacute;n ficticia. Incluso me dieron la impresi&oacute;n en ciertas ocasiones que su sentido de identidad no era aut&eacute;ntico. Estas representaciones son elaboradas para proteger el "yo" en tiempos de rompimiento, p&eacute;rdida y fracaso, y se presentan como reflejo amplificado de lo que opera en situaciones menos dr&aacute;sticas cuando la gente emplea dichas construcciones pero mantiene "las apariencias". Al minimizar la necesidad de cambiar su percepci&oacute;n de s&iacute; mismas, protegen su "yo" y su sentido de continuidad del pasado. Tambi&eacute;n evitan ser consideradas intrusas o denominadas con etiquetas peyorativas como "esposa de la guerrilla". Este mecanismo tambi&eacute;n las ayuda a evadir su autocr&iacute;tica cuando en retrospectiva repasan los hechos y ven que no actuaron de acuerdo con sus preceptos morales. El recurso de matizar las historias con algo de ficci&oacute;n puede ser s&oacute;lo una manera de evitar mencionar eventos terribles que le son muy dolorosos a quien los narra. Freud llama a este mecanismo de autoprotecci&oacute;n "memorias encubiertas" (1899: 465). Otros acontecimientos propios de la vida cotidiana de la guerra, como el encontrar cuerpos en los caminos o el correr a esconderse, fueron hechos que se repitieron casi a diario y que no pueden ser encubiertos de esta manera. La v&iacute;ctima del terror se enfrenta a las memorias menos heroicas para mantener una cierta estima de s&iacute; misma. En el caso de las mujeres de Lemoa, este mecanismo les sirve para mitigar la devaluaci&oacute;n de su autoestima en la que caen al recapitular sobre la manera "inmoral" en que las circunstancias las obligaron a proceder durante "la violencia". As&iacute; las mujeres pueden manejar de manera constructiva lo que les pas&oacute; como una experiencia interna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA COINCIDENCIA DE CONTINUIDAD CON OTRAS MUJERES EN EL PASADO HIST&Oacute;RICO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; he ilustrado que la identidad depende de la memoria como el "yo" que recuerda sus estados anteriores en el pasado. Ahora busco demostrar c&oacute;mo la identidad tambi&eacute;n depende de la memoria, c&oacute;mo narrativas que construyen y (deconstruyen) identidades mediante la comparaci&oacute;n del "&eacute;rase una vez" y del "aqu&iacute; y ahora" (Zemon, Davis y Starn, 1989: 2).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los grupos de mujeres han tratado de apoyar la reconstrucci&oacute;n positiva de la identidad mediante la b&uacute;squeda de v&iacute;nculos con el pasado lejano. Mar&iacute;a, una joven soltera catequizadora, fundadora del grupo CONAVIGUA, me explic&oacute; que, si bien es cierto que los hombres sacrificaron sus vidas por salvar la palabra de Dios, "las mujeres tambi&eacute;n hicieron sacrificios al dar las vidas de sus hombres". De manera semejante, Gregory y Timmerman escriben sobre el caso argentino de las madres de los desaparecidos. Argumentan que "era la relaci&oacute;n esencial, entre madre e hijo, la que en forma sutil emerge del espacio de la muerte como el v&iacute;nculo &uacute;ltimo e indeleble que liga a los desaparecidos con la sociedad" (1986:71).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Guatemala, el grupo GAM<sup><a href="#nota">8</a></sup> para madres y familiares de desaparecidos era, al igual que <i>Las Madres de la Plaza de Mayo</i> en Argentina, el mayor s&iacute;mbolo de resistencia. CONAVIGUA encontr&oacute; paralelismos entre caracter&iacute;sticas de personajes b&iacute;blicos que concuerdan con las de mujeres ind&iacute;genas. Entre &eacute;stos, el hecho de que La Virgen, al igual que la mujer campesina, nunca fue a la escuela y no hablaba espa&ntilde;ol. Mar&iacute;a me dijo que ella iba a los pueblos y hablaba en el nombre de la Virgen. Las mujeres a quienes se dirig&iacute;a tambi&eacute;n se convert&iacute;an en v&iacute;rgenes, o a menos c&eacute;libes, hero&iacute;nas y m&aacute;rtires que sacrificaron a sus hijos. Mar&iacute;a les dec&iacute;a que ellas eran "como las hero&iacute;nas de la Biblia: Ruth, Ester y Judith del Viejo Testamento, o como las santas del Nuevo Testamento, entre ellas la Virgen Mar&iacute;a". La indianizaci&oacute;n de las hero&iacute;nas e iconos religiosos se extiende hasta el punto de equipararlas con los personajes del <i>Pop Wuj,</i> antiguo texto maya. De este modo, la Virgen Mar&iacute;a se convierte en <i>aj k'aleb',</i> mujer joven de los maizales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los contextos b&iacute;blicos eran aplicables a la lucha contempor&aacute;nea en la reconstrucci&oacute;n positiva de una identidad porque proporcionan "las ra&iacute;ces y punto de partida" de la "continuidad hist&oacute;rica", de lo que la feminista italiana Fiorenza llama las mujeres de la iglesia de Dios. Ellas son la representaci&oacute;n central y encarnaci&oacute;n de la "nueva iglesia cuya visi&oacute;n se solidariza con los oprimidos y los despose&iacute;dos de este mundo" (1983: 344). Las batallas antiguas no s&oacute;lo quedan como las etapas iniciales del ciclo hist&oacute;rico que termina con algo semejante al feminismo moderno,<sup><a href="#nota">9</a></sup> aquellas luchas se hermanan a las que las mujeres de El Quich&eacute; se enfrentan en el presente. El objetivo central que las mujeres buscan cuando retroceden hasta el pasado, es la creaci&oacute;n de un sentido de continuidad que vincule al pasado con el presente mediante una secuencia y una analog&iacute;a hist&oacute;ricas (Knapp, 1989:130). En este caso, el enlace entre el pasado y el presente se da a trav&eacute;s de las caracter&iacute;sticas y eventos que son comunes a las hero&iacute;nas antiguas y modernas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres logran mitigar su pena al compartir entre ellas sus recuerdos (narrativas) y al identificarse con personajes b&iacute;blicos y relacionar sus vidas con pasajes hist&oacute;ricos. Estos procesos que llevan a cabo entre ellas, de colectivizar el recuerdo y luego universalizado al referirlo a figuras hist&oacute;ricas, permite dar un contexto a sus experiencias, las hace considerarse a s&iacute; mismas normales y disminuyen con ello su aislamiento. Incluso las viudas deseaban saber si en mi pa&iacute;s se daban experiencias de atrocidades similares, quiz&aacute;s con la intenci&oacute;n de realizar la percepci&oacute;n de una universalizaci&oacute;n sincr&oacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los ojos de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, "la violencia" cay&oacute; repentinamente y provoc&oacute; el cuestionamiento de creencias b&aacute;sicas: &iquest;C&oacute;mo se pod&iacute;an explicar todas las masacres? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con nuestros hermanos, parientes y vecinos? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con la protecci&oacute;n de Dios y de los esp&iacute;ritus? Hab&iacute;a que encontrar sentido a "la violencia" para restaurar el orden del mundo y la creencia en ese orden.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Generar sentido a partir de los sucesos de "la violencia" fue dif&iacute;cil no s&oacute;lo por las teor&iacute;as o ideas conocidas inadecuadas sino porque la violencia continuada no permit&iacute;a un cierto grado de distanciamiento para el an&aacute;lisis de su experiencia, ni la posibilidad de socializarla. Con el tiempo, la socializaci&oacute;n secreta, el acceso a una variedad de discursos en la reelaboraci&oacute;n de sus recuerdos, se ha ido logrando cierto grado de desprendimiento y comprensi&oacute;n del pasado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recordar los actos pasados de "la violencia" no es un simple ejercicio de la memoria, sino un recrear la historia. El recuerdo se construye en las condiciones creadas por la represi&oacute;n, el terror y sus secuelas, y en la imposici&oacute;n de la verdad oficial, que inhabilitan la memoria. Es dif&iacute;cil ubicar la memoria del individuo bajo estas condiciones de terror en las que el entorno f&iacute;sico y social ha sido devastado. La reconstrucci&oacute;n de la memoria se lleva a cabo dentro del grupo social, es un acto social que se realiza en este caso particular, entre mujeres. Aretxaga, al escribir sobre las mujeres en Irlanda del Norte, nos dice que la historia colectiva no funciona como una narrativa nost&aacute;lgica de los tiempos pasados, m&aacute;s bien se proyecta hacia el futuro al actuar como un mapa m&iacute;tico que explica y legitima la acci&oacute;n en el presente. "El futuro se lee en las marcas del pasado a trav&eacute;s de la memoria por lo que est&aacute; peleando la gente" (1997:38). De manera similar, Falla (1997) escribi&oacute; sobre el Ixc&aacute;n que las memorias revelan algo sobre el pasado que se fusiona de alg&uacute;n modo con las preocupaciones m&aacute;s importantes de la gente en el presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La campa&ntilde;a por imponer la versi&oacute;n oficial logr&oacute; acallar a las viudas. La resistencia a la aceptaci&oacute;n de la versi&oacute;n oficial puede identificarse en las memorias populares, en las historias privadas y las im&aacute;genes que construyen de ellas mismas como el de la hero&iacute;na. Una explicaci&oacute;n hist&oacute;rica combinada con una dimensi&oacute;n m&iacute;tica&#45;sobre&#45;natural otorg&oacute; una estructura simb&oacute;lica para ubicar las violentas experiencias del pasado. Este tipo de memoria colectiva, como sugiere Hale (1997), no tiene la finalidad de recobrar la historia sino de crear im&aacute;genes de esperanza que puedan ayudar a la gente a trascender la destrucci&oacute;n que la historia ha tra&iacute;do. M&aacute;s a&uacute;n, esta conducta confronta la agenda oficial del gobierno militar y convierte los pensamientos privados en actos pol&iacute;ticos (que m&aacute;s tarde contribuyeron al inicio del proceso de exhumaciones que tuvo lugar varios a&ntilde;os despu&eacute;s del trabajo de campo en el que est&aacute; basado este ensayo). La condici&oacute;n de confrontar hace que se vuelva pol&iacute;tico todo acto de recordar sin que sea necesariamente &eacute;sta la intenci&oacute;n. Sin quererlo, sus interpretaciones eran versiones pol&iacute;ticas de los hechos.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a10i9.jpg" target="_blank">Tultitl&aacute;n, Estado de M&eacute;xico; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las viudas de El Quich&eacute;, al igual que artistas y escritores, han contribuido a la formaci&oacute;n de espacios en las m&aacute;rgenes de la sociedad para cuestionar el nuevo orden de las cosas propuesto por el discurso oficial que ha intentado presentar una realidad ya confesada y comulgada. El espacio de las mujeres es m&aacute;s restringido y perseguido que el de los intelectuales. La memoria oral de las viudas es un discurso alternativo al de la esfera oficial, un discurso que las ha llevado desde 1992 a la valiente acci&oacute;n de solicitar exitosamente la exhumaci&oacute;n de los cementerios clandestinos donde sus hombres y familiares han sido enterrados.<sup><a href="#nota">10</a></sup> Las mujeres pueden establecer continuidad al volver a recordar y narrar los hechos del pasado, con lo que su "yo" anterior no les permit&iacute;a relacionarse. La verdad oficial sigue acosando los esfuerzos por restablecer una identidad positiva y frustra los intentos por mantener una continuidad con el pasado. Existe un problema de interfase, debido a la falta de un espacio oficial que les permita relacionar lo que realmente les pas&oacute; con otros aspectos de su sociedad. El trauma provoc&oacute; una considerable disociaci&oacute;n del "yo". Al final, para muchos, lo que ocurri&oacute; durante "la violencia" son eventos memorables de alguna manera pero no por ello accesibles, inteligibles o pronunciables, con lo que la memoria queda disociada. La ruptura de sus vidas las priva a&uacute;n de memorias y las deja sin poder olvidar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aretxaga, Bego&ntilde;a, 1997, <i>Shattering Silence. Women Nationalism and Political Subjectivity in Northern Ireland,</i> Princeton University Press, New Jersey.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647633&pid=S1607-050X200100030001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre, 1991, <i>Language and Symbolic Power,</i> J. B Thompson (ed.), trad, de G. Raymond y M. Adamson, Polity Press, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647635&pid=S1607-050X200100030001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Falla, Ricardo, 1997, <i>Massacres in the Jungle: Ixc&aacute;n Guatemala (1975&#45;1982),</i> Westview Press, Boulder.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647637&pid=S1607-050X200100030001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Favret&#45;Saada, Jeanne, 1991, "Sale Histoire", en Gradhivan 10: 3&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647639&pid=S1607-050X200100030001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fiorenza, E. S., 1983, <i>In Memory of Her: A Feminist Theological Reconstruction of Christian Origins,</i> Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647641&pid=S1607-050X200100030001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flores A., Carlos Y., 1999, <i>Indigenous Video, Memory and Shared Anthropology in post&#45;war Guatemala: Collaborative Film&#45;Making Experiences among the Q'eqchi' of Alta Verapaz,</i> tesis de doctorado, Facultad de Antropolog&iacute;a, Universidad de Manchester, Inglaterra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647643&pid=S1607-050X200100030001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, M., 1972, <i>Histoire de la folie a l'age classique,</i> Pion, Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647645&pid=S1607-050X200100030001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1977, <i>Language, Counter&#45;Memory, Practice,</i> Donald F. Bouchard, Ithaca, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647647&pid=S1607-050X200100030001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freud, S., 1899, <i>Ueber Deckerinnerungen. Gesammelte Schriften,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647649&pid=S1607-050X200100030001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1949, <i>An Outline of Psychoanalysis,</i> trad. James Strachey, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647651&pid=S1607-050X200100030001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GVIS, 1992, <i>Guatemala Geo&#45;Violence Information System, C/ o</i> Alice &amp; Co., Comit&eacute; de Derechos Humanos, Washington.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647653&pid=S1607-050X200100030001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gregory, Steven y Daniel Timmerman, 1986, "Rituals and the Modern State: The Case of Torture in Argentina", en <i>Dialectical Anthropology,</i> 11,1: 63&#45;72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647655&pid=S1607-050X200100030001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Halbwachs, Maurice, 1980, <i>The Collective Memory,</i> Harper Colophon Books, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647657&pid=S1607-050X200100030001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hale Charles R., 1997, "Consciousness, Violence, and the Politics of Memory in Guatemala", en <i>Current Anthropology,</i> vol. 38, num. 5, pp. 817&#45;838.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647659&pid=S1607-050X200100030001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hutton, P. H., 1988, "Collective Memory and Collective Mentalities: The Halbwachs&#45;Aries Connection", en <i>Historical Reflections I Reflexions historiques,</i> 15, 2: 311&#45;322.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647661&pid=S1607-050X200100030001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Knapp, Steven, 1989, "Collective Memory and Actual Past", en <i>Representations,</i> ed. especial, Memory and Counter Memory, primavera, 26:123&#45;149.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647663&pid=S1607-050X200100030001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laub, Dori, 1992, "Bearing Witness, or the Vicissitudes of Listening", en Shoshana Feldman y Dori Laub (eds.), <i>Testimony Cm&uacute; of Witnessing in Literature, Psychoanalysis and History,</i> Routledge, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647665&pid=S1607-050X200100030001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McClintock, M., 1985, <i>The American Connection: State Terror and Popular Resistance in Guatemala,</i> The Pitman Press, Bath.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647667&pid=S1607-050X200100030001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manz, B., 1988, "Refugees of a Hidden War: The Aftermath of Counterinsurgency in Guatemala", en <i>Anthropological Studies of Contemporary Issues,</i> SUNY Series, Albany.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647669&pid=S1607-050X200100030001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manz, Beatriz, 1995, "Fostering Trust in a Climate of Fear", en Valentine, Daniel E. y Knudsen, John C. (eds.) <i>Mistrusting Refugees,</i> University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647671&pid=S1607-050X200100030001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parkin, David (ed.), 1982, <i>Semantic Anthropology,</i> Academic Press, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647673&pid=S1607-050X200100030001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pateman T., 1975, <i>Language, Truth and Politics,</i> Stroud and Pateman, Sidmouth.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647675&pid=S1607-050X200100030001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pierre, Nora, 1989, <i>Representations,</i> ed. especial, 26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647677&pid=S1607-050X200100030001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith, Carole A., 1990, <i>Guatemalan Indians and the State 1540&#45;1988,</i> University of Texas Press, Austin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647679&pid=S1607-050X200100030001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sternbach, Nancy S., 1991, "Women's testimonial discourse", en <i>Latin American Perspectives. Voices of the Voiceless in Testimonial Literature,</i> secci&oacute;n 1, verano, 70, vol. 18:3,91&#45;102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647681&pid=S1607-050X200100030001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, Charles, 1989, <i>Sources of Self. The Making of Modern Identity,</i> Cambridge University Press, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647683&pid=S1607-050X200100030001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williams, Raymond, 1977, <i>Marxism and Literature,</i> Oxford University Press, Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647685&pid=S1607-050X200100030001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zemon Davis, N. y Randolph Starn, 1989, "Introduction to Memory and Counter&#45;Memory", en <i>Representations,</i> ed. especial, 26:1&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647687&pid=S1607-050X200100030001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zur, N. Judith, 1998, <i>Violent Memories. Mayan War Widows in Guatemala,</i> Westview Press, Colorado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2647689&pid=S1607-050X200100030001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Una visi&oacute;n m&aacute;s completa de este trabajo se puede consultar en Zur, 1998, Violent Memories. Mayan War Widows in Guatemala. Traducci&oacute;n de Sergio Navarrete Pellicer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> FAMDEGUA: Asociaci&oacute;n de Familias de los Desaparecidos y Detenidos de Guatemala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Estos eran grupos de vigilantes compuestos de todos los aldeanos entre 15&#45;55 a&ntilde;os de edad que patrullaron sus propias aldeas en turnos de 24 horas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Do&ntilde;a Flora es una de las viudas con quien trabaj&eacute; de cerca. Los nombres de las mujeres mencionados en este art&iacute;culo han sido cambiados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Es posible que hombres con alguna afinidad o simpat&iacute;a entre s&iacute; compartiesen estas memorias en situaciones y lugares que, como mujer y extranjera, no me revelaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> No s&oacute;lo surgieron nuevos grupos, sino que tambi&eacute;n se reformaron grupos preexistentes como los grupos de consejo de ancianos que fueron atacados y socavados durante la violencia. Flores (1999) describe c&oacute;mo en una aldea de alta Verapaz la recuperaci&oacute;n gradual de la memoria colectiva se dio a trav&eacute;s de la contranarrativa de los ancianos a la versi&oacute;n oficial. Explica c&oacute;mo el conocimiento de los ancianos y su posici&oacute;n en la comunidad se revalor&oacute;. La refuncionalizaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n de una organizaci&oacute;n social con pr&aacute;cticas comunales que hab&iacute;a sido familiar a&ntilde;os atr&aacute;s funcion&oacute; como un conjunto de puntos de referencia simb&oacute;licos para encuadrar piezas de identidad fragmentada y memorias del pasado. En este contexto, la reapropiaci&oacute;n de los valores y moralidad tradicionales implic&oacute; una lucha en contra del orden militarizado impuesto que sigui&oacute; al caos del "gran sufrimiento". Para la gente viviendo en la regi&oacute;n, esto tambi&eacute;n subordin&oacute; la voluntad de los militares y la de sus aliados locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Los valores sobre el bien y el mal, aun en circunstancias normales, son m&aacute;s una ideolog&iacute;a que un acto social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Grupo de Apoyo Mutuo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Estos grupos presentaron cierta tendencia feminista en ciernes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Regres&eacute; a Lemoa en 1993, un a&ntilde;o despu&eacute;s de que la primera exhumaci&oacute;n en Guatemala se realizara precisamente en ese lugar. El director de la ONG que contribuy&oacute; a mi entrada en Lemoa pensaba que la exhumaci&oacute;n se debi&oacute; en gran parte al trabajo que realic&eacute; con las viudas. Mi presencia ciertamente gener&oacute; una confianza para hablar m&aacute;s all&aacute; de los peque&ntilde;os c&iacute;rculos de viudas, y mis conversaciones con ellas sirvieron mucho a la reflexi&oacute;n personal de las viudas. Supongo tambi&eacute;n que mi presencia representaba una oportunidad a ser tomada por algunas comunidades reprimidas con el fin de introducir una contranarrativa que confrontase la versi&oacute;n oficial, dando paso a un proceso de legitimaci&oacute;n y empoderamiento que llev&oacute; a las viudas a solicitar p&uacute;blicamente la exhumaci&oacute;n de sus muertos.</font></p>      ]]></body><back>
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