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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La identidad gay: una identidad en tensión. Una forma para comprender el mundo de los homosexuales]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Gay identity has become an increasingly powerful presence in modern society. Being gay is something more than just men and women having sexual relations with others of their same gender; it is a framework that open doors when pondering gender and the social constuction of homosexualities. The use of the plural is intentional as this essay describes how homosexuality is excercised in diferent forms. In this essay, the author presents an alternative theory to understand homosexualities. For this purpose González Pérez centers his observations on the creation of gay identity, a category adopted to collectively asume their spaces and territories. The authors intention is to show how gay is situated within the social field of &#8220;sexuality&#8221;.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La identidad gay: una identidad en tensi&oacute;n.</b></font><b><font face="verdana" size="4"> Una forma para comprender el mundo de los homosexuales</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>C&eacute;sar Octavio Gonz&aacute;lez P&eacute;rez*</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Licenciado en Comunicaci&oacute;n Social de la Universidad de Colima y candidato a maestro en Antropolog&iacute;a Social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Unidad Occidente (CIESAS).</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aparici&oacute;n reciente, la identidad gay ha permeado las sociedades a nivel global. Lo gay es algo m&aacute;s que hombres o mujeres que sostienen relaciones sexuales con otros de su mismo sexo, es todo un entramado que abre la puerta para reflexionar sobre el g&eacute;nero y las construcciones sociales que se arman en torno a las homosexualidades. El t&eacute;rmino en plural es intencional, pues veremos en esta exposici&oacute;n que la homosexualidad se ejerce en formas diferentes. En este ensayo, el autor propone una alternativa te&oacute;rica para comprender las homosexualidades. Para ello, Gonz&aacute;lez P&eacute;rez centra sus reflexiones en el surgimiento de la identidad gay, una categor&iacute;a autoadscrita de los homosexuales para confrontar colectivamente sus espacios y territorios. La intenci&oacute;n del autor es mostrar c&oacute;mo la identidad gay opera circunscrita en un campo social de &ldquo;lo sexual&rdquo;.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gay identity has become an increasingly powerful presence in modern society. Being gay is something more than just men and women having sexual relations with others of their same gender; it is a framework that open doors when pondering gender and the social constuction of homosexualities. The use of the plural is intentional as this essay describes how homosexuality is excercised in diferent forms. In this essay, the author presents an alternative theory to understand homosexualities. For this purpose Gonz&aacute;lez P&eacute;rez centers his observations on the creation of gay identity, a category adopted to collectively asume their spaces and territories. The authors intention is to show how gay is situated within the social field of &ldquo;sexuality&rdquo;.</font></p>           <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad gay es de aparici&oacute;n reciente y ha permeado las sociedades a nivel global. Lo <i>gay</i> es algo m&aacute;s que hombres o mujeres que sostienen relaciones sexuales con individuos de su mismo sexo, es todo un entramado que abre la puerta para reflexionar sobre el g&eacute;nero y las construcciones sociales que se han armado en torno a las <i>homosexualidades.</i> Utilizo el t&eacute;rmino en plural, pues como veremos en esta exposici&oacute;n, la <i>homosexualidad</i> puede operar en formas diferentes y diversas, de modo tal que lo gay corta el mundo homosexual, tomando como referente una parte de &eacute;ste y mostr&aacute;ndonos sus m&uacute;ltiples caras.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n6/a5f1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este ensayo propongo una alternativa te&oacute;rica para comprender las homosexualidades. Para ello, centro mis reflexiones en el surgimiento de la identidad gay como una categor&iacute;a autoadscrita de los homosexuales para confrontar colectivamente sus espacios y territorios. Mi intenci&oacute;n es mostrar c&oacute;mo la identidad gay puede operar en la representaci&oacute;n de un espacio simb&oacute;lico que se circunscribe en un campo social de "lo sexual".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL G&Eacute;NERO COMO UNA CONSTRUCCI&Oacute;N SOCIAL. &iquest;ERES HOMBRE O MUJER?</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jeffrey Weeks (1998) dice que atribuir los significados sexuales y las relaciones sociales a las diferencias biol&oacute;gicas y gen&eacute;ticas es caer en el esencialismo, pues resulta exagerado culpar a las <i>hormonas</i> y a los <i>cromosomas</i> de todas las pr&aacute;cticas sociales realizadas por los humanos. Si las personas actuaran seg&uacute;n un mapa gen&eacute;tico, &iquest;c&oacute;mo explicar&iacute;amos las diferencias culturales entre las sociedades e, incluso, entre los mismos individuos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las hormonas y la gen&eacute;tica determinan la anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a de los seres vivos pero no son decisivas en la configuraci&oacute;n de las diferencias sociales. La familia, el matrimonio y, en especial, el erotismo, no pueden reducirse a perspectivas biologizadas y reproductivas. Por ejemplo, el matrimonio no es exclusivamente heterosexual y mon&oacute;gamo. Sin detallar las diferentes formas de matrimonio polig&agrave;mico o poli&aacute;ndrico que existen en culturas diferentes a las que concilian con la tradici&oacute;n judeocristiana, basta mencionar que, entre los "nuers", las mujeres se casan con mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La socializaci&oacute;n er&oacute;tica es vers&aacute;til y no delimitada a un gen. En este sentido, Jeffrey Weeks (1998) establece que la sexualidad existe como una presencia social e hist&oacute;rica, donde las posibilidades biol&oacute;gicas y mentales se amalgaman. La sexualidad, por el hecho de tratarse de algo  social, sufre cambios. Los seres humanos no por contar con un pene o con una vagina est&aacute;n determinados en sus pr&aacute;cticas sociales y/o er&oacute;ticas: la verdad es que los seres humanos no sostienen relaciones sexuales s&oacute;lo con el fin de procrear. Por ende, el sexo no determina los atributos sociales, al contrario, es la cultura la que ayuda a determinarlos. Es decir, lo que significa tener "un pene" o "una vagina" lo determinan las sociedades y, por consiguiente, las culturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las formas de significar culturalmente el sexo en los individuos se les llama <i>g&eacute;nero.</i> En la tradici&oacute;n judeocristiana, el ser de "g&eacute;nero masculino" se atribuye a aquel individuo que posee un pene, mientras que el ser de "g&eacute;nero femenino", a quien posee una vagina. El g&eacute;nero concebido como "lo masculino" y lo "femenino" no est&aacute; dado por la naturaleza, es una construcci&oacute;n social. Salvatore Cucchiari (1996) sostiene que hubo una etapa en el desarrollo evolutivo del hombre donde no exist&iacute;a la noci&oacute;n de g&eacute;nero, y que &eacute;sta se fue consolidando hasta llegar a posicionarse jer&aacute;rquicamente, de modo tal que la dicotom&iacute;a biol&oacute;gica o sexual es m&aacute;s un producto de la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero que de lo contrario. Esto significa que los individuos no nacen mujeres o varones &#151;culturalmente hablando&#151;, sino son <i>construidos</i> gracias a una serie de prescripciones, regulaciones y tab&uacute;es creados por los hombres y para los hombres y mujeres. En consecuencia, Cucchiari argumenta que la idea de la heterosexualidad responde m&aacute;s a los esquemas culturales que a la biolog&iacute;a misma de los genitales; para ello dice que los pueblos han configurado el g&eacute;nero de lo imaginario er&oacute;tico de manera pl&aacute;stica:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay mucha variaci&oacute;n entre una cultura y otra en el &aacute;mbito er&oacute;tico, al igual que en otros aspectos de sistema de g&eacute;nero (Pomeroy, 1969: 4&#45;6; Marshall y Suggs, 1971: 206&#45;217). La gama abarca desde los pueblos como los etoro de Nueva Guinea, que de mala gana recurren al sexo heterosexual (Kelly, 1976), hasta la tradici&oacute;n judeocristiana, que insiste f&oacute;bicamente en &eacute;l. La variaci&oacute;n en el registro etnogr&aacute;fico sugiere que la sexualidad humana es pl&aacute;stica y no est&aacute; sujeta a patrones gen&eacute;ticos u hormonales r&iacute;gidos, sino determinada por las &aacute;reas simb&oacute;licas y del aprendizaje del cerebro (Cucchiari, 1996: 194).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si "los etoro... de mala gana recurren al sexo heterosexual", &iquest;c&oacute;mo explicamos que la heterosexualidad sea el modelo ideal en las sociedades contempor&aacute;neas en Occidente? El <i>heterosexismo</i> es "la creencia en la inherente superioridad de un modelo para amar y, por consiguiente, su derecho de ser impuesto" (Lorde, 1984: 45). El heterosexismo genera la homofobia, la cual entiendo como el poder de <i>unos</i> para nominar a los <i>otros</i> que se escapan del modelo heterosexista y hacer operativas acciones que buscan la supresi&oacute;n de esa diferencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La homofobia, constructora de la idealizaci&oacute;n de la he&#45;terosexualidad, se fue gestando poco a poco. Dentro de la historia de la sexualidad en Occidente encontramos que en torno a la homosexualidad se ha tejido una serie de discursos que han tenido una tendencia: la de hacer de la heterosexualidad un modelo superior de relaciones sexuales entre g&eacute;neros &#151;masculino y femenino&#151; e, incluso, de que la identidad de g&eacute;nero debe conformarse con cualidades y caracter&iacute;sticas dicot&oacute;micas y culturales asignadas seg&uacute;n los genitales. Es decir, que tanto "hombres" como "mujeres" tienen, por su condici&oacute;n biol&oacute;gica, una serie de atributos culturales que se manejan bajo el supuesto de ser otorgados por la "naturaleza'.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, cabe aclarar que el orden social no forma parte de la naturaleza de las cosas y no puede derivarse de las leyes de la naturaleza (Berger; Luckmann, 1998). Pues el orden social humano existe solamente como producto de la actividad social de las personas y &eacute;ste cambia seg&uacute;n las culturas y las sociedades.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n6/a5f2.jpg"></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>homofobia</i> no apareci&oacute; de un d&iacute;a para otro en Occidente. En la Grecia antigua, Plat&oacute;n y Safo elogiaban a los homosexuales (mujeres y hombres) y escrib&iacute;an sobre los amores y desamores entre los individuos de un mismo sexo. Entonces, &iquest;por qu&eacute; hay un discurso que estigmatiza a los homosexuales? John McNeill (1979) establece que el argumento de la iglesia cristiana tuvo mucho peso en la configuraci&oacute;n de la homofobia. La iglesia se apoy&oacute; en el supuesto de que las relaciones homosexuales eran antinaturales, pues no produc&iacute;an una semilla f&eacute;rtil; para ello se argument&oacute; tomando como referencia la confirmaci&oacute;n divina en el mito de Sodoma y Gomorra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que a las mujeres y a los varones se les exhorte a conducirse seg&uacute;n una dicotom&iacute;a sexual y de expresiones culturales binarias no es cosa del azar, al contrario, es producto de una normatividad institucional influida por el cristianismo que se difundi&oacute; en Occidente. Sin embargo, &eacute;sta no fue lineal; la imposici&oacute;n del orden social sobre <i>el otro</i> &#151;homosexual&#151; fue d&aacute;ndose en procesos graduales y no con presupuestos uniformes, sino ambiguos y contradictorios. La homofobia inicialmente fue avalada por la iglesia cristiana, no obstante, su poder ideol&oacute;gico y coercitivo perme&oacute; a otras estructuras de poder. La religi&oacute;n cubri&oacute; las diferentes conciencias de los individuos al punto de imponerse el heterosexismo en otros espacios fuera del dominio religioso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, las taxonom&iacute;as creadas para comprender lo que encerraban los mundos, los "propios" y los de los "otros", quedaron impregnadas por la visi&oacute;n heterosexista. As&iacute; resulta que a los homosexuales se les alud&iacute;a como <i>sodomitas, hermafroditas, afeminados, pederastas,</i> etc&eacute;tera.&nbsp;</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA HOMOFOBIA. ACCIONES PARA SUPRIMIR LA DIFERENCIA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XIX las expresiones de la sociedad consideradas como vicios o desviaciones se encontraban en la jerga de los hombres de ciencia. Carmen N&uacute;&ntilde;ez (1996) explica que los antrop&oacute;logos criminales tuvieron un papel importante en la investigaci&oacute;n gen&eacute;tica de los vicios sociales, en este sentido, se argument&oacute; que la homosexualidad era una anomal&iacute;a, una enfermedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio positivista sobre la homosexualidad se remonta a la segunda mitad del siglo antepasado. La palabra homosexual se acu&ntilde;&oacute; en 1869 (Miller, 1995). Las ciencias, con sus estudios para categorizar y buscar la cura de la <i>anormalidad</i> que llevaba a los hombres a sostener relaciones sexuales con otros de su mismo sexo, motivaron el uso del concepto. Pero vale decir que en el lenguaje de la ciencia positivista, antes y a la par de la acu&ntilde;aci&oacute;n del concepto de homosexual, se comenzaron a usar varios t&eacute;rminos y cualidades para aludir a los individuos que sosten&iacute;an relaciones sexuales con otros de su mismo sexo, tales como:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;El t&eacute;rmino de <i>ped&oacute;filo</i> (de <i>pedofilia:</i><sup><a href="#nota">1</a></sup> amor por los muchachos) empleado por Claude Fran&ccedil;ois Mich&eacute;a (1849) para definir a los practicantes de esta "perversi&oacute;n" como "hombres afeminados" que buscaban relaciones sexuales con individuos de su mismo sexo.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Para el doctor Ambroise Tardieu (1857),<sup><a href="#nota">3</a></sup> miembro del cuerpo consultivo de higiene p&uacute;blica francesa, los pederastas contraven&iacute;an la higiene y su morfolog&iacute;a permit&iacute;a al m&eacute;dico reconocerlos: el ano, las nalgas, el pene, llevaban las marcas de su degenere y pertenencia a esa especie; los pederastas copulando los asociaba a los perros, al excremento. Asimismo, el amaneramiento de sus movimientos y caracter&iacute;sticas negativas femeninas como el chismorreo, la vanidad, su sentimentalismo, pasividad y el apetito sexual por los hombres, eran cualidades que marcaban la personalidad de los pederastas.</font></p> 	      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n6/a5f3.jpg" target="_blank">Foto 3</a></font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;El concepto <i>uranista,</i><sup><a href="#nota">4</a></sup> propuesto por el abogado Karl H. Ulrich &#91;1860&#93; para describir a los varones que ten&iacute;an, de manera cong&eacute;nita e irreductible, un alma de mujer dentro del cuerpo masculino, y que s&oacute;lo pod&iacute;an conocer el deseo y el placer de la pasi&oacute;n por los hombres viriles (Lant&eacute;ri&#45;Laura, citado por Mirabet, 1984:131).<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;El calificativo de <i>pervertido sexual</i> que fue usado por Richard von Krafft&#45;Ebing en <i>Psycopathia sexualis</i> (1886) y cuya taxonom&iacute;a realizada sobre la homosexualidad comprendi&oacute; desde la bisexualidad hasta la <i>metamorphosis sexualis paranoica</i> (un cierto tipo de transexualismo), influyendo as&iacute; la sexolog&iacute;a con un modelo de la homosexualidad como una forma de perversi&oacute;n sexual, "contraria al sentimiento sexual".<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">N&uacute;&ntilde;ez (1996) manifiesta que durante el siglo XIX,en la compilaci&oacute;n exhaustiva de perversiones y delitos sexuales, la homosexualidad ocupaba un lugar m&aacute;s silencioso en comparaci&oacute;n con la incontinencia, el autoabuso (la masturbaci&oacute;n) y la fornicaci&oacute;n. Ella explica que los burgueses y los hombres de ciencia prefirieron guardar silencio como una estrategia para no confrontar la homosexualidad en sus esferas y evitar hacer una pedagog&iacute;a para prevenirla; con esto se foment&oacute; que los homosexuales guardaran las apariencias y vivieran m&aacute;s tranquilos como "hijos de familia". En cuanto al <i>safismo,</i> N&uacute;&ntilde;ez dice que &eacute;ste ante las autoridades s&oacute;lo era un <i>mal</i> de los hospitales, las c&aacute;rceles y el lupanar, es decir, de <i>mujeres enfermas, ociosas y promiscuas.</i> En consecuencia, el safismo no ser&iacute;a un <i>problema</i> de las <i>mujeres esposas, madres e hijas de familia. </i>Tambi&eacute;n menciona que el discurso de la ciencia m&eacute;dica ve&iacute;a a las lesbianas como mujeres con cualidades masculinas. Aqu&iacute; vale recalcar que muchos autores hacen menci&oacute;n de la ausencia de informaci&oacute;n sobre el safismo en las sociedades de los siglos pasados. Quiz&aacute; esto se deba al grado de coerci&oacute;n, devaluaci&oacute;n y normatividad social a la que era sometida la mujer, por lo tanto, las lesbianas prefirieron vivir una vida m&aacute;s clandestina que la de los varones homosexuales, incluso, me arriesgar&iacute;a a especular que varias de ellas optaron por reprimir sus orientaciones homoer&oacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el positivismo, las ciencias usaron a los homosexuales y otros grupos discriminados para estudiarlos; las examinaciones corporales a las que se les somet&iacute;a eran humillantes. En el siglo XIX, las ciencias y las leyes se conjugaron para imponer visiones de mundo permeadas con el modelo heterosexista, prueba de ello es el mismo concepto de homosexual y la devaluaci&oacute;n a la que era sometido el individuo que sosten&iacute;a relaciones sexuales con otros de su mismo sexo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la problematizaci&oacute;n del g&eacute;nero como una dicotom&iacute;a cultural, lo que resulta especialmente interesante, por haberse creado relacionalmente con el g&eacute;nero femenino, es la cualidad otorgada al homosexual var&oacute;n, que hasta el d&iacute;a de hoy tiene vigencia: la de <i>afeminado. </i>Y en el caso de las lesbianas, el v&eacute;rselas como masculinizadas o <i>amachadas.</i> Ambos casos ejemplifican que tanto a los homosexuales como a las lesbianas se les ha visto como individuos que cruzan las fronteras de la identidad gen&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es err&aacute;tico considerar las etiquetas <i>afeminado</i> y <i>amachada</i> como cualidades de los homosexuales y lesbianas, respectivamente, pues no las son de todos. Pero, es v&aacute;lido hablar de c&oacute;mo se relaciona al homosexual con lo femenino, y al hombre afeminado con el ser homosexual, y de manera similar, pero en un sentido inverso, esto aplica para las lesbianas. La palabra <i>homosexual</i> alude a una pr&aacute;ctica sexual, la cual tiene que ser ejercida por el individuo para adjudicarse esa categor&iacute;a, no obstante, los mecanismos y procesos taxon&oacute;micos, en el caso de los homosexuales y hombres afeminados y mujeres amachadas, han sido impuestos. Desde esta perspectiva, tanto <i>homosexual</i> como <i>afeminado</i> y <i>amachada</i> resultan espacios separados, pero es en el imaginario de las sociedades occidentales contempor&aacute;neas donde se han construido como traslapados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta antes de la segunda mitad del siglo XX, los procesos de la adjudicaci&oacute;n de categor&iacute;as para los homosexuales eran din&aacute;micas de construcci&oacute;n social creadas por los otros y no por el <i>nosotros colectivo&#45;homosexual</i>. En los discursos prevalecientes sobre los homosexuales, hasta los principios del siglo XX, se refleja la no&#45;existencia de una <i>identidad homosexual autoconcebida;</i> lo que se operacionalizaba s&oacute;lo eran categor&iacute;as y una sola identidad claramente definida: la del heterosexual, la cual se reificaba con la ayuda de los <i>otros</i> que eran vistos como <i>anormales</i>: los <i>homosexuales.</i></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castells ( 1999) dice que las identidades pueden originarse en las instituciones dominantes, y s&oacute;lo se convierten en tales si los actores sociales las interiorizan y construyen su sentido en torno a esta interiorizaci&oacute;n. Sin embargo, hasta lo que hemos visto, los homosexuales no han contado con una "identidad autoconcebida", &uacute;nicamente han pose&iacute;do "estigmas". Pero, &iquest;c&oacute;mo puedo afirmar que los homosexuales no pose&iacute;an una identidad? Simplemente, porque ellos todav&iacute;a no se hab&iacute;an construido para "s&iacute; mismos". De hecho, el "homosexual" sirvi&oacute; de apoyo en la construcci&oacute;n de la identidad del "heterosexual", la cual exist&iacute;a &#151;y existe todav&iacute;a&#151; como una "identidad legitimadora", la que Castells (1999) define como aqu&eacute;lla introducida por las instituciones dominantes para extender y racionalizar su dominaci&oacute;n frente a los otros actores sociales.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n6/a5f4.jpg" target="_blank">Foto 4</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "identidad heterosexual" ante los "otros&#45;homosexuales" se ha evidenciado en la medida que ha podido fructificar en taxonom&iacute;as peyorativas sobre los homosexuales, pero en ning&uacute;n momento hay indicios de que los homosexuales se hayan sentido identificados con ellas. Por consiguiente, los homosexuales, hasta antes de los a&ntilde;os cincuenta, solamente ten&iacute;an <i>estigmas legitimadores</i> de la <i>identidad heterosexual.</i> En este sentido, Goffman (1986) habla de dos categor&iacute;as identitarias: la identidad virtual y la identidad real. La primera responde a los atributos que supuestamente posee un individuo; mientras la "identidad real" hace alusi&oacute;n a los atributos que, de hecho, pertenecen a la persona. Entonces, aplicando la l&oacute;gica goffmaniana, los homosexuales, hasta ese entonces, eran concebidos con una "identidad virtual" y, de antemano, estigmatizada por ser desviante al heterosexismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo cotidiano,las percepciones devaluatorias de la realidad de los <i>otros homosexuales</i> no se han quedado en simples taxonom&iacute;as sin m&aacute;s fines que la representaci&oacute;n del orden social. Se han generado estrategias pragm&aacute;ticas para poder conseguir ese orden, donde se ha llegado, incluso, a castigar al <i>otro</i> por ser lo que es. Un ejemplo radical de castigo fue el asesinato de miles de homosexuales en Alemania durante la efervescencia del nazismo, ideolog&iacute;a encabezada por Hitler.<sup><a href="#nota">7</a></sup> El nazismo, con base en una postura etnoc&eacute;ntrica, busc&oacute; la protecci&oacute;n de la raza pura, eliminando a los homosexuales de la misma. Esto nos da una doble lectura; por un lado, la de los "homosexuales" como cuna de la contaminaci&oacute;n de la raza; y por otro, la de los "homosexuales" como individuos que no pueden fomentar la reproducci&oacute;n de la raza. En pocas palabras, una <i>visi&oacute;n heterosexista,en</i> esencia, <i>biologizada y reproductivamente sexualizada.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ejemplo de finales de la primera mitad del siglo XX sirve para plantearnos las diferentes formas en c&oacute;mo la homosexualidad era vista y vivida, y que la informaci&oacute;n cient&iacute;fica conjugada con las legislaciones no ten&iacute;a otro prop&oacute;sito que el de justificar los fines de unos sobre los otros: los anormales. Hab&iacute;a m&aacute;s censura que averiguaciones o contenidos serios sobre la homosexualidad. incluso en pa&iacute;ses como Suecia,<sup><a href="#nota">8</a></sup> a mediados del siglo XX la homosexualidad era un delito (RFSL, 1996). Por otro lado, cabe enfatizar que la ciencia en ese entonces segu&iacute;a viendo a la homosexualidad como una enfermedad.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Desde esta l&oacute;gica ambigua, &iquest;era un delito estar enfermo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tratar de dar una explicaci&oacute;n a las ambig&uuml;edades en las argumentaciones que se han hecho en torno a la regulaci&oacute;n de la homosexualidad es una tarea ardua, no obstante, lo evidente es que estas ambig&uuml;edades se hallan favorecidas por la silenciaci&oacute;n de los estigmatizados y por los vac&iacute;os jur&iacute;dicos que motivan esa regulaci&oacute;n. Al respecto, Taylor (1993) dice que la mayor&iacute;a de los discursos pol&iacute;ticos en las naciones que buscan el reconocimiento jur&iacute;dico de sus ciudadanos, otorg&aacute;ndoles garant&iacute;as sociales y protecci&oacute;n legal, resultan excluyentes. Pues en los discursos pol&iacute;ticos generalizantes que se han pregonado, el reconocimiento de los individuos que son diferentes al com&uacute;n de la poblaci&oacute;n pasa por alto; en otras palabras, este no&#45;reconocimiento se objetiva en la exclusi&oacute;n. En el caso de los homosexuales, su exclusi&oacute;n se argumenta con discursos biologizados y dicot&oacute;micos de g&eacute;nero, mismos que se hacen tangibles con la <i>biopol&iacute;tica,</i> forma en que Foucault (1989) alude a ese campo de la intervenci&oacute;n del poder en la vida de la poblaci&oacute;n de una naci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de brindarle apoyo para que &eacute;sta perdure. La intervenci&oacute;n se ha orientado a la reproducci&oacute;n de la especie y a favorecer la familia &#151;como un n&uacute;cleo heterosexual&#151; como la base de la sociedad, lineamientos que en gran medida eran buscados tambi&eacute;n por la Iglesia cristiana y que en cierta manera se hallan reproducidos por las leyes y las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y sociales. Por lo tanto, al bosquejar estas miradas hom&oacute;fobas, la biopol&iacute;tica hasta la primera mitad del siglo XX tuvo un papel muy importante en algunas sociedades occidentales, pues no s&oacute;lo excluy&oacute; a los homosexuales de los derechos que les fueron otorgados a los heterosexuales, sino tambi&eacute;n atent&oacute; contra su integridad f&iacute;sica y moral.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX.    <br> 	</b></font><font face="verdana" size="2"><b>EL FLORECIMIENTO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES CR&Iacute;TICOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda mitad del siglo XX fue cuando se formularon serios cuestionamientos a los tab&uacute;es del g&eacute;nero y la sexualidad. Asimismo, se puede afirmar que en esta etapa, dentro de las esferas de la sexualidad hubo un reposicionamiento en las ciencias, especialmente un replanteamiento de la forma en que se conceb&iacute;a la homosexualidad. En el siglo XIX, Weeks (1998) dice que comenz&oacute; una "secularizaci&oacute;n del sexo", es decir, un alejamiento progresivo de los valores sexuales respecto de los valores religiosos; sin embargo, fue en el siglo XX cuando la "secularizaci&oacute;n" se acentu&oacute; en las sociedades occidentales. El nombre de Alfred Kinsey marc&oacute; un hito en este sentido. Kinsey no fue el primer cient&iacute;fico que hizo notar que la sexualidad se manifestaba con pr&aacute;cticas diversas, sin embargo, la ayuda de los medios masivos para difundir sus informes <i>&#151;Kinsey</i>&#151; a principios de la segunda mitad del siglo xx,sirvi&oacute; para que se echara por la ventana muchos de los tab&uacute;es del g&eacute;nero y la sexualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kinsey (1948) concluy&oacute; sus investigaciones manifestando que el 50 por ciento de la poblaci&oacute;n era exclusivamente heterosexual, mientras que el resto hab&iacute;a estado, de una u otra forma, involucrado en experiencias homo&#45;er&oacute;ticas, estableciendo que la bisexualidad estar&iacute;a m&aacute;s difundida si no existieran las restricciones sociales. Entre otras innovaciones de Kinsey se hallan el no haber buscado las causalidades de la homosexualidad y el s&iacute; haber encontrado la normalidad de la satisfacci&oacute;n y el placer sexual para los dos sexos, tanto en las pr&aacute;cticas sexuales heterosexuales como en las homoer&oacute;ticas (cfr. Hooker, 1976; N&uacute;&ntilde;ez, 1994; Johnson; Kolodny; Masters, 1987).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, las investigaciones de Kinsey no fueron las &uacute;nicas cr&iacute;ticas de las restricciones sociales, tambi&eacute;n hubo condiciones contextuales que favorecieron &eacute;stas, especialmente en Estados Unidos y Europa. La integraci&oacute;n masiva de las mujeres al mercado laboral durante la segunda guerra mundial y su establecimiento definitivo en &eacute;l durante la posguerra llev&oacute; a intensos cuestionamientos la cultura patr&iacute;stica. Las mujeres lanzaron consignas contra las costumbres que involucraban las perspectivas de g&eacute;nero, especialmente aquellas que se abocaban a verlas como objetos sexuales y de reproducci&oacute;n. Por otra parte, el <i>hippismo,</i> movimiento social encabezado por j&oacute;venes que reaccionaban ante la sociedad reprimida y beligerante &#151;pero igual de cr&iacute;tico que el movimiento de las mujeres&#151; inici&oacute; junto con &eacute;ste sus reclamos sobre la liberaci&oacute;n sexual, con el prop&oacute;sito de quitarle la etiqueta de "lo prohibido" a los t&oacute;picos sexuales y, por consiguiente, derrumbar las exclusiones y subordinaciones de las que eran objeto los individuos por ser de determinado sexo, tener equis preferencia sexual, o por ser controlados en el ejercicio de su sexualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta efervescencia de movimientos sociales, surgieron otros que, de igual manera, alzaron la voz con serias cr&iacute;ticas y cuestionamientos a las instituciones que normaban a los individuos. Al igual que las <i>feministas</i> y los hippies, aparecieron en escena las <i>minor&iacute;as raciales </i>y los <i>homosexuales,</i> mostrando cada grupo sus respectivos intereses sociales y pol&iacute;ticos. La dispersi&oacute;n por el mundo de estas corrientes de liberaci&oacute;n y reconocimiento de los excluidos se contextualiz&oacute; dentro de las d&eacute;cadas de los cincuenta y, fundamentalmente, los sesenta, &eacute;poca en que los medios masivos de comunicaci&oacute;n cobraron auge dentro de las sociedades occidentales. Las sociedades que se imaginaron homog&eacute;neas y con problem&aacute;ticas espec&iacute;ficas, a trav&eacute;s de estas nuevas alternativas de difusi&oacute;n se percataron de lo heterog&eacute;neas que eran y de los desniveles que en ellas se gestaban, sentimientos de desigualdad que no fueron compartidos s&oacute;lo por una sociedad en espec&iacute;fico &#151;"la norteamericana"&#151;, sino que encontraron eco en los individuos que habitaban m&aacute;s all&aacute; de esas fronteras y que se sumaron a este proyecto por una vida m&aacute;s justa.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA APARICI&Oacute;N DE LOS GAYS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera ocasi&oacute;n en que la palabra <i>gay</i> sali&oacute; con &iacute;mpetu a la luz p&uacute;blica fue en 1969, cuando a nivel internacional se difundi&oacute; la rebeli&oacute;n de Stonewall, encabezada por un grupo de travestis que se lamentaba por la muerte de Judy Garland, en el Stonewall Inn (bar gay en Christopher Street, Nueva York). Este movimiento fue una protesta, un acto de resistencia civil contra la represi&oacute;n policiaca. Los disturbios, que duraron tres d&iacute;as, dieron la vuelta al mundo y sirvieron para darle fuerza a un movimiento internacional de lucha por el reconocimiento de los derechos civiles de los homosexuales (Usabiaga, 1995). Fue as&iacute;, en recuerdo a este incidente, que el 25 de junio se nombr&oacute; el <i>D&iacute;a Internacional del Orgullo Gay.</i> Los homosexuales, o mejor dicho los gays, se sumaron a otros movimientos sociales para quedarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La palabra <i>gay</i> surgi&oacute; como un mecanismo de auto&#45;adscripci&oacute;n de los homosexuales para escapar de las taxonom&iacute;as peyorativas que para ese entonces les eran impuestas. Sin embargo, desde un principio el <i>ser homosexual</i> no implic&oacute; el <i>ser gay,</i> no obstante, el <i>ser gay</i> s&iacute; implicaba el s<i>er homosexual</i>.El gay tuvo como prop&oacute;sito inicial el reconocimiento de los otros, resultando ser una minor&iacute;a social m&aacute;s que busc&oacute; un trato igual al de ellos.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La palabra <i>gay</i> se us&oacute; para borrar el estigma ocasionado por muchas otras de las palabras y sus connotaciones con las que se alud&iacute;an a los homosexuales, las cuales preconceb&iacute;an la interpretaci&oacute;n de los sujetos que se orientaban a sostener relaciones sexuales con individuos de su mismo sexo. Los homosexuales, con la palabra <i>gay</i>, se hicieron de una identidad.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n6/a5f5.jpg" target="_blank">Foto 5</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la identidad gay se reconocen dos niveles que Castells (1999) alude en el proceso de construcci&oacute;n de las identidades, pero que en la identidad gay se dieron en forma intersectada: una es la "identidad de resistencia", generada por aquellos actores que se encuentran en posiciones / condiciones devaluadas o estigmatizadas por la l&oacute;gica de dominaci&oacute;n, por lo que construyen trincheras de resistencia y supervivencia bas&aacute;ndose en principios diferentes u opuestos a los que impregnan las instituciones de la sociedad; y la otra es la "identidad proyecto", que emerge cuando los actores, bas&aacute;ndose en los materiales culturales de que disponen, construyen una nueva identidad que redefine su posici&oacute;n en la sociedad y, al hacerlo, buscan la transformaci&oacute;n de la estructura social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los homosexuales, como parte de un movimiento pol&iacute;tico que buscaba la reivindicaci&oacute;n de sus derechos, dejaron entrever su "identidad proyecto", sin embargo, el "ambiente"<sup><a href="#nota">10</a></sup> o "gay scene", como un espacio social, se ha configurado como una "identidad de resistencia". Dicho espacio, si no de forma cabal, se halla organizado institucionalmente, contando con un reconocimiento legitimado por sus actores y conformado por conjuntos de agentes, espacios y productos que circulan en sus mercados, lo cual permite ver en sus relaciones su colectividad: la <i>gay</i> &#151;quiz&aacute;s para muchos ignorada, pero presente.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tecnolog&iacute;a medi&aacute;tica no s&oacute;lo fue el motor de la difusi&oacute;n de la problem&aacute;tica de los homosexuales en Estados Unidos durante los a&ntilde;os sesenta, sino que tambi&eacute;n incentiv&oacute; para que en otras naciones se adoptara esa identidad como una forma de reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica, social y cultural de los homosexuales. Un a&ntilde;o despu&eacute;s de la rebeli&oacute;n de Stonewall comenzaron a organizarse en diferentes puntos geogr&aacute;ficos manifestaciones p&uacute;blicas gay. El impacto que ha tenido este movimiento se ha extendido. En la actualidad, estas marchas se realizan en poco menos de 200 ciudades alrededor del mundo, y en m&aacute;s de 30 pa&iacute;ses. En el continente americano, los pa&iacute;ses donde se lleva a cabo esta manifestaci&oacute;n son: Estados Unidos, Canad&aacute;, Chile, Brasil, Colombia, Per&uacute;, Puerto Rico, Uruguay, Paraguay y M&eacute;xico (Interpride Organization, 1999).</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la aparici&oacute;n de los espacios de los gays ha sido gradual. Se dice que mucha de su organizaci&oacute;n social homosexual se debe a una red de informaci&oacute;n es tablecida en constante negociaci&oacute;n entre <i>los que se hacen reconocer como homosexuales</i>. Las negociaciones son debido al marco de hostilidad en el que se han desenvuelto los homosexuales por hallarse inmersos en un ambiente <i>heterosexista.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n6/a5f6.jpg" target="_blank">Foto 6</a></font> </p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El espacio ganado por los gays todav&iacute;a muestra etique&#45;tamientos que se dan fuera de ese espacio, imponi&eacute;ndoseles ejercicios, acciones y taxonom&iacute;as devaluatorias que forman parte de las visiones de mundo que se han heredado y transmitido a los individuos, lo que lleva a los <i>otros &#151;heterosexuales&#151;</i> a ejercer su poder de censura contra los <i>homosexuales</i>. El rechazo hacia los homosexuales se ha hecho expl&iacute;cito a trav&eacute;s de redadas violentas y ataques realizados por las autoridades y por algunos grupos ciudadanos. La censura se ha presentado como una forma de devaluaci&oacute;n hacia las pr&aacute;cticas de los gays, yendo desde la prohibici&oacute;n hasta las argumentaciones reprobatorias sobre los estilos de vida de los homosexuales.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas acciones se han realizado por algunos sectores de la poblaci&oacute;n, representantes del Estado y medios masivos. En la b&uacute;squeda de la imposici&oacute;n de la <i>visi&oacute;n de mundo heterosexista</i> se ha atentando contra los homosexuales, excluy&eacute;ndolos de proyectos pol&iacute;ticos que buscan la democracia y la igualdad de garant&iacute;as tanto sociales como individuales, exclusiones que han llevado a estos individuos a "cohesionarse" bajo el referente "gay" como una identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad gay es una importaci&oacute;n para M&eacute;xico, sin embargo, &eacute;sta ya se encuentra en otros pa&iacute;ses, es decir, se halla en un mundo <i>globalizado, </i>donde ha sido usada, y por lo tanto asumida, de forma diferenciada y con proyectos muy concretos en algunos pa&iacute;ses. Por consiguiente, el <i>ser gay</i> se vive distintamente en cada contexto y situaci&oacute;n geogr&aacute;fica. De esta forma, la <i>vida de los homosexuales</i> se configura adquiriendo una frontera que los separa de los <i>heterosexuales</i>, pudi&eacute;ndose hablar de una <i>comunidad de estigmatizados,</i> misma que Goffman (1986) define como aqu&eacute;lla donde se hallan integrados individuos como grupos culturales que comparten un mismo tipo de devaluaci&oacute;n ante los <i>otros</i> considerados como <i>normales.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La separaci&oacute;n entre los homosexuales y heterosexuales nos permite apreciar dos formas de vida, de ser, en otras palabras: dos mundos. El mundo homosexual se levanta como paralelo al heterosexual. Sin embargo, la interrogante es: &iquest;c&oacute;mo podemos aprehender el mundo de los gays?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo gay, adecu&aacute;ndolo a la propuesta de Renato Ortiz (1996), existe en la medida en que es vivido, pero no guarda referentes que lo ubiquen en un <i>milieu</i>. Sin embargo, esto no significa que se halle completamente desterritorializado; en todo caso, el mundo gay est&aacute; atravesado por realidades locales, nacionales y mundiales, hall&aacute;ndose "tensionado por l&iacute;neas de fuerza", lo que llevar&iacute;a a esta identidad &#151;"la gay"&#151; a ser negociada, es decir, a delimitar su territorio simb&oacute;licamente, tomando en consideraci&oacute;n la multiplicidad de actores en competencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La met&aacute;fora de "mundo gay" y, de manera especial la identidad gay, se ha venido fragmentando en identidades m&aacute;s espec&iacute;ficas, que se engloban dentro de esta misma, lo que da a recordar que las identidades colectivas tienen como caracter&iacute;stica principal su heterogeneidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad gay s&oacute;lo se concibe en el imaginario de los sujetos, como un referente para, a partir de &eacute;ste, actuar y poder negociar m&aacute;s identidades. Para ilustrar esto, la <i>Marcha del Orgullo Gay</i> (1999) en la Ciudad de M&eacute;xico, se nombr&oacute; <i>Marcha del Orgullo L&eacute;sbico&#45;Gay</i>; en ella participaron lesbianas, travestis, transexuales, transgen&eacute;ricos y colectividades m&aacute;s concretas como la de los <i>leathers</i><sup><a href="#nota">11</a></sup> y la de los ind&iacute;genas gay (los del Colectivo Gay de Juchit&aacute;n, Oaxaca). Marinella Miano (1998), quien realiz&oacute; una investigaci&oacute;n sobre el travestismo en Juchit&aacute;n, deconstruir&iacute;a esa colectividad gay y agregar&iacute;a la presencia de otras colectividades m&aacute;s espec&iacute;ficas: la de los <i>chichifos,</i> los <i>tapados, </i>los <i>mayates, </i>las <i>vestidas,</i> los <i>muxee...</i> Yo agregar&iacute;a, en el caso particular de Colima &#151;y con mucha seguridad, en otros lugares circundantes&#151; la de las <i>buchonas,</i> las <i>obvias,</i> los <i>buchones,</i> las <i>chanclas,</i> etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este juego de los actores dentro de las colectividades, lo que se evidencia es la necesidad de los espacios y las negociaciones de los mismos y de las identidades que &eacute;stos soportan. Para hablar de negociaciones se requiere de la presencia de <i>l&iacute;neas de fuerza,</i> como nos asegura Renato Ortiz (1996), pero yo concretar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s la visi&oacute;n  de <i>l&iacute;neas de fuerza</i> al enmarcar la identidad gay en un campo, un <i>campo de fuerza.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA REFLEXI&Oacute;N FINAL: LA ESTRUCTURACI&Oacute;N DE UN CAMPO DE FUERZA Y LA IDENTIDAD GAY</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una constante que es visible en las percepciones en torno a los homosexuales, al menos hasta la primera mitad del siglo XX, es la silenciaci&oacute;n que hay de &eacute;stos, quienes al parecer no ten&iacute;an la fuerza ni el apoyo social para ellos mismos adscribirse categor&iacute;as ajenas a los otros. De esta forma, alrededor de la homosexualidad se han elaborado discursos y pr&aacute;cticas cuya legitimidad defiende el heterosexismo, de modo tal que se haga de &eacute;l algo <i>normal,</i> es decir, que todo aquel que se oponga a ello pasa al nivel de lo <i>anormal</i> o <i>desviante,</i> esto por no entrar en la categor&iacute;a normativa de la heterosexualidad y del g&eacute;nero mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu (1990) hace alusi&oacute;n al campo social como un espacio multidimensional de posiciones donde agentes y grupos de agentes se han distribuido, cada uno ocupando una posici&oacute;n jerarquizada. La jerarqu&iacute;a es el producto de los capitales que sean valorados en ese campo, capitales tan tangibles como los materiales y tan intangibles como el simb&oacute;lico o del prestigio. Alrededor de la sexualidad humana y el g&eacute;nero se ha configurado un campo social que inmiscuye la percepci&oacute;n de la homosexualidad, donde diferentes agentes (instituciones, lesbianas, travestidos, varones homosexuales, etc&eacute;tera) se han posicionado gracias a una polifon&iacute;a de expresiones y pr&aacute;cticas. Lo que hace el campo din&aacute;mico son las luchas simb&oacute;licas que se gestan en &eacute;l, las cuales tienen el prop&oacute;sito de imponer la visi&oacute;n de mundo de <i>unos</i> agentes sobre los <i>otros.</i> Es as&iacute;, con estos mecanismos, que este espacio es, en realidad, un campo de fuerza. La homosexualidad ha aparecido &#151;por lo menos despu&eacute;s del cristianismo&#151; como una pr&aacute;ctica social que ha sido devaluada por ciertos agentes que buscan imponer una visi&oacute;n de mundo como la mejor para todos: la heterosexualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Bourdieu (1990) este panorama de las valoraciones de las pr&aacute;cticas tiene su origen en las percepciones del mundo social. Sin embargo, las percepciones son culturales y no responden ni a la gen&eacute;tica ni al orden de lo "natural". Si se estigmatiz&oacute; al homosexual, mucho se le debe a los defensores del cristianismo, quienes crearon y motivaron los estigmas sobre los "otros&#45;diferentes".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creaci&oacute;n de los estigmas sobre un "otro" tiene la finalidad de reducir la identidad del mismo y exaltar, a su vez, la identidad de quien imputa el estigma. Es decir, el "otro&#45;estigmatizado" es todo lo que el "yo&#45;mismo" no desea ser. Estos mecanismos de negaci&oacute;n y/o reducci&oacute;n del "otro" se han presentado en m&uacute;ltiples discursos elaborados en casi dos mil a&ntilde;os de homofobia &#151;desde la supuesta confirmaci&oacute;n divina del mito de Sodoma y Gomorra hasta nuestros d&iacute;as. La imposici&oacute;n del heterosexismo sirvi&oacute; para formar en las conciencias de los individuos formas de percepci&oacute;n del mundo muy arraigadas, que han generado pr&aacute;cticas de rechazo, hasta hoy en d&iacute;a, hacia el considerado "anormal".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se vio, los homosexuales hasta antes de los a&ntilde;os cincuenta &uacute;nicamente contaban con una "identidad virtual" formada con estigmas. Por esta raz&oacute;n, en los a&ntilde;os sesenta los homosexuales se autodenominaron como gays, lo que sirvi&oacute; no s&oacute;lo para construirse un proyecto pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n para romper con una serie de taxonom&iacute;as peyorativas que les hab&iacute;an sido imputadas. Con estas acciones reinvindicativas, los gays dejaron ver un espacio social construido por ellos mismos y, a su vez, una identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gays han dado la cara en b&uacute;squeda de la reivindicaci&oacute;n de sus derechos legales y garant&iacute;as sociales y/o su reconocimiento cultural, y lo que han guardado en com&uacute;n son sus negociaciones constantes que realizan ante la homofobia, una forma de "violencia simb&oacute;lica". Para Bourdieu (1990), la "violencia simb&oacute;lica" es toda aquella estrategia que trate de imponer una visi&oacute;n de mundo como la mejor para los "otros" y que adquiere diferentes matices en nuestra sociedad: la imposici&oacute;n de estigmas, la segregaci&oacute;n, la misma exclusi&oacute;n f&iacute;sica y legal. O como Bourdieu dijo en una ocasi&oacute;n para el caso de los homosexuales: recibir un "trato diferenciado", inequitativo, por el hecho de preferir una orientaci&oacute;n sexual diferente a la de la mayor&iacute;a:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recib&iacute; &#91;una carta&#93; de un homosexual que trabajaba en Air France: "&iquest;Si a mis colegas heterosexuales les hacen descuentos cuando salen de vacaciones con sus compa&ntilde;eras &#151;protestaba&#151;, por qu&eacute; debo pagar una tarifa completa cuando viajo con mi compa&ntilde;ero?" Los homosexuales son, de hecho, ciudadanos de segundo nivel. Entonces, cuando alguien enarbola la amenaza del "comunitarismo" para rechazar sus demandas, me cuesta trabajo ver en ello algo m&aacute;s que una aut&eacute;ntica mala fe, producto de un resabio cat&oacute;lico, a menudo inconsciente y mal asumido, que autoriza una forma de discriminaci&oacute;n. No hay para m&iacute; equ&iacute;voco alguno. Es como si a los homosexuales se les negara asistir a la escuela. Es algo del mismo orden (Bourdieu, 1998).<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La homofobia no se ha gestado de la noche a la ma&ntilde;ana. Los discursos y, en general, los mensajes con los que se han formado las conciencias de los individuos a lo largo de dos mil a&ntilde;os, han generado un <i>habitus</i> "hom&oacute;fobo". El <i>habitus</i> es un sistema de disposiciones adquiridas por medio del aprendizaje impl&iacute;cito o expl&iacute;cito que funciona como un generador de estrategias, pudiendo estar objetivamente conforme a los intereses de sus autores sin haber sido concebidos expresamente para este fin (Bourdieu, 1988). En este sentido, las ideas de "ser heterosexual" se han incorporado tan extremadamente bien en los <i>habitus</i> de los individuos que han motivado situaciones de fragmentaci&oacute;n y exclusi&oacute;n, presentadas tanto entre las colectividades de homosexuales como en las esferas heterosexuales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Retomando la noci&oacute;n de <i>habitus</i> es posible, en parte, explicar las consensos y disensos que existen entre los individuos al momento de valorar una pr&aacute;ctica sociosexual. Cuando los individuos que comparten un mismo <i>estigma</i> se encuentran los <i>unos</i> con los <i>otros</i>, se marcan rec&iacute;procamente su <i>habitus</i>, mismo que los hace sentirse unidos; es decir, los homosexuales se unen bajo el referente gay tras un proceso de aprendizaje que ayuda a cohesionarlos e incorporarlos en el mundo de los gays. Por otra parte, tambi&eacute;n el <i>habitus</i> sirve para comprender la separaci&oacute;n de los gays en colectividades espec&iacute;ficas: su pertenencia al mundo gay los hace sentirse identificados con esta identidad reivindicatoria, pero su <i>habitus</i>, moldeado por otras estructuras normativas externas y traslapables al espacio de los gays, los lleva a <i>congeniar con</i> o <i>separarse de</i> otros gays. Tal ser&iacute;a el caso donde lo racial, el sexo o la misma imagen sirven para generar v&iacute;nculos socioafectivos con una determinada colectividad gay: la travesti, la <i>leather,</i> la l&eacute;sbica, etc&eacute;tera. En cuanto al resto de los individuos que deval&uacute;an a los homosexuales, en general, sus pr&aacute;cticas tienen su origen en la mediaci&oacute;n de su <i>habitus</i> eminentemente permeado por la ideolog&iacute;a heterosexista y dicot&oacute;mica de g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, resulta que es en un campo social de "lo sexual" donde la visi&oacute;n de mundo que domina es la de sostener el heterosexismo como una pr&aacute;ctica bien cotizada, donde los homosexuales tratan con sus pr&aacute;cticas y expresiones de hacerse de un reconocimiento, ganarse un lugar y conservar el mismo.</font></p>  	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n6/a5f7.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad gay ha buscado su reconocimiento ante los otros. independientemente de las particularidades en que se deconstruya esta identidad, al final de cuentas su intenci&oacute;n primordial bien se conjuga con la insignia pol&iacute;tica y social dentro del contexto donde surgi&oacute; en un inicio: la reivindicaci&oacute;n de los sujetos excluidos: "los homosexuales". En consecuencia, al poner de manifiesto una reflexi&oacute;n anal&iacute;tica sobre esta identidad ser&aacute; necesario una visi&oacute;n multidimensional, donde lo gay ya no queda dibujado solamente por la localidad, sino que guarda sus referentes en otras dimensiones que no se hallan, en algunos casos, terrritorializadas, sino que se ubican en el imaginario de los individuos homosexuales que a diario configuran y crean &#151;retomando las palabras de Berger y Luckmann (1998)&#151; su microuniverso simb&oacute;lico: juntos se ayudan a ganarse un espacio bajo el resguardo de la construcci&oacute;n dial&eacute;ctica de su identidad social gay.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La homosexualidad, como hemos visto, es m&aacute;s compleja que la relaci&oacute;n coital o sexual&#45;er&oacute;tica entre individuos de un mismo sexo. En realidad, en ella se juegan muchas m&aacute;s identidades que abren un entramado, un mosaico de formas pl&aacute;sticas que puede conducirnos a adentrarnos al mundo de las homosexualidades y de los gays. Al margen de los tab&uacute;es, los aportes de la ciencia social para reflexionar sobre la sexualidad nos har&aacute;n m&aacute;s sensibles a esas <i>identidades estigmatizadas</i>,consideradas por error con poca presencia pol&iacute;tica dentro de nuestras sociedades.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berger, Peter L.; Luckmann, Thomas, 1998, <i>La construcci&oacute;n social de la realidad,</i> trad. Silvia Zuleta, Amorrortu Editores, Buenos Aires, Argentina, 1<sup>a</sup> ed. en 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644611&pid=S1607-050X200100010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre, 1990, <i>Sociolog&iacute;a y cultura,</i> trad. Martha Pou, Grijalbo, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, M&eacute;xico, 1<sup>a</sup> ed. en 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644613&pid=S1607-050X200100010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1988, <i>La distinci&oacute;n. Criterios y bases sociales del gusto, </i>trad. Mar&iacute;a del Carmen Ruiz de Elvira, Taurus Humanidades, Madrid, Espa&ntilde;a, 1<sup>a</sup> ed. en 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644615&pid=S1607-050X200100010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cardin, Alberto, 1989, <i>Guerreros chamanes y travestis</i>, Tusquets, 2a ed., Barcelona, Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644617&pid=S1607-050X200100010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castells, Manuel, 1999, <i>La era de la informaci&oacute;n: econom&iacute;a, sociedad y cultura. El poder de la identidad,</i> trad. Carmen Mart&iacute;nez Gimeno, vol. II, Siglo XXI Editores, M&eacute;xico, 1<sup>a</sup> ed. en ingl&eacute;s en 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644619&pid=S1607-050X200100010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cucchiari, Salvatore, 1996, "La revoluci&oacute;n de g&eacute;nero y la transici&oacute;n de la horda bisexual a la banda patrilocal: los or&iacute;genes de la jerarqu&iacute;a de g&eacute;nero", en Marta Lamas (comp.), <i>El g&eacute;nero: la construcci&oacute;n cultural de la diferencia sexual,</i> UNAM / Programa Universitario de Estudios de G&eacute;nero, M&eacute;xico, pp. 181&#45;264.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644621&pid=S1607-050X200100010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, Michel, 1989, <i>Genealog&iacute;a del racismo,</i> Altamira, Espa&ntilde;a, 1a ed. en 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644623&pid=S1607-050X200100010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goffman, Erving, 1986, <i>Estigma. La identidad deteriorada,</i> Amorrortu Editores, trad. Leonor Guinsberg, Buenos Aires, Argentina, 1a ed. en 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644625&pid=S1607-050X200100010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guasch, &Oacute;scar, 1991, <i>La sociedad</i> rosa, Anagrama, col. Argumentos, Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644627&pid=S1607-050X200100010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hekma, Gert, 1996,"A Female Soul in a Male Body: Sexual Inversion as Gender Inversion in Nineteenth&#45;Century Sexology", en Gilbert Herdt (comp.), <i>Third Sex, Third Gender. Beyond Sexual Dimorphism in Culture and His</i>tory, Zone Books, Nueva York, Estados Unidos, pp. 213&#45;239.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644629&pid=S1607-050X200100010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hooker, Evelyn, 1976, "Homosexualidad", en <i>Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales</i>, vol. 2, Aguilar, Bilbao, Espa&ntilde;a, pp. 727&#45;736, 1a ed. en ingl&eacute;s en 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644631&pid=S1607-050X200100010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Johnson, E. Virginia; Kolodny, C. Robert; Masters, William H., 1987, <i>La sexualidad humana,</i> vol. 2, Grijalbo, Barcelona, Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644633&pid=S1607-050X200100010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lorde, Audre, 1984, "Scratching the Surface: Some Notes on Barriers to Women and Loving", en <i>Sister Outsider. Essays and Speeches</i>, The Crossing Press, Estados Unidos, pp. 45&#45;52, 1a ed. en 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644635&pid=S1607-050X200100010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McNeill, John, 1979, <i>La iglesia ante la homosexualidad</i>, trad. J.M. &Aacute;lvarez Flores, Grijalbo, Barcelona, Espa&ntilde;a, 1a ed. en ingl&eacute;s en 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644637&pid=S1607-050X200100010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miano, Marinella, 1998, "Gays tras bambalinas. Historias de belleza, pasiones e identidades", en revista <i>Debate Feminista. Lo p&uacute;blico y lo privado. Sexualidad,</i> a&ntilde;o 9, vol. 18, Metis&#45;Productos Culturales, M&eacute;xico, pp. 186&#45;236.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644639&pid=S1607-050X200100010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miller, Neil, 1995, <i>Out ofthe Past: Gay and Lesbian History from 1869 to the Present,</i> Vintage, Nueva York, Estados Unidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644641&pid=S1607-050X200100010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">N&uacute;&ntilde;ez Becerra, Carmen Fernanda, 1996, <i>El juez, la prostituta y sus clientes: discursos y representaciones sobre las prostitutas y la prostituci&oacute;n en la ciudad de M&eacute;xico, en la segunda mitad del siglo</i> XIX, tesis para optar por el t&iacute;tulo de maestra en historia, Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644643&pid=S1607-050X200100010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">N&uacute;&ntilde;ez, Guillermo, 1994, <i>Sexo entre varones. Poder y resistencia en el campo sexual</i>, El Colegio de Sonora, Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644645&pid=S1607-050X200100010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortiz, Renato, 1996, <i>Otro territorio. Ensayo sobre el mundo contempor&aacute;neo,</i> trad. Ada Solari, Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, Argentina</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644647&pid=S1607-050X200100010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, Charles, 1993, "La pol&iacute;tica del reconocimiento", en <i>El multiculturalismo y la &quot;pol&iacute;tica de reconocimiento&quot;, trad. M&oacute;nica Utrilla de Neira, FCE, M&eacute;xico, pp. 43&#45;122, 1a ed. en ingl&eacute;s en 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644648&pid=S1607-050X200100010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weeks, Jeffrey, 1998, <i>Sexualidad</i>, trad. M&oacute;nica Mansour, Paid&oacute;s, UNAM / Programa Universitario de Estudios de G&eacute;nero, M&eacute;xico, 1a ed. en ingl&eacute;s 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2644650&pid=S1607-050X200100010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Art&iacute;culos period&iacute;sticos y de internet</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Portevin, Catherine; Pisanias, Jean Philippe, 1998, "La transgresi&oacute;n gay. Entrevista con el soci&oacute;logo franc&eacute;s Pierre Bourdieu", trad. Carlos Bonfil, en <i>Letra S</i> (suplemento sobre salud, sexualidad y sida del diario <i>La Jornada),</i> n&uacute;m. 47, junio 1, 2000, tomado de la revista <i>Telerama,</i> agosto 12, 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Usabiaga, Luis, 1995, "Stonewall o la vida detr&aacute;s de un muro color de rosa", en <i>Tentaciones: semanario del ocio</i> (suplemento del peri&oacute;dico <i>Siglo XXI),</i> n&uacute;m. 62, julio 7, Guadalajara, M&eacute;xico, pp. 10&#45;15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S/A, 1996, <i>La homosexualidad es amor,</i> RFSL (Riksforbundet for Sexuellt Likaberattingade), Estocolmo, Suecia, <a href="http://www.rfsl.se/" target="_blank">http://www.rfsl.se/</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S/A, 1999, <i>Gay Pride List. Interpride Organization,</i> Estados  Unidos, http//: <a href="http://www.interpride.org/" target="_blank">www.interpride.org/</a></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;En la actualidad este concepto se usa para referirse a los individuos que sostienen relaciones sexuales con menores de edad.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Citado por Hekma (1996: 215).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Citado por Carlier (1981), citado por N&uacute;&ntilde;ez (1996: 151).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Derivado de la palabra "Venus Urania, diosa griega de los aspectos divinos o celestiales del amor" (Guasch, 1991: 76). Los sacerdotes que veneraban a Venus se vest&iacute;an de mujeres (Cardin, 1989: 148).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Citado por Guasch (1991: 76).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;(Cfr. Hekma, 1996: 217&#45;226).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;McNeill (1979: 125) habla de m&aacute;s de 220 mil homosexuales asesinados en los campos de concentraci&oacute;n, bajo un decreto que Himmler promulg&oacute; en 1936: "Al igual que hemos vuelto a la antigua postura germana respecto a los matrimonios interraciales, en nuestro juicio de la homosexualidad (s&iacute;ntoma de degeneraci&oacute;n que podr&iacute;a destruir nuestra raza) hemos de volver al principio n&oacute;rdico de exterminio de los degenerados."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;En la actualidad, Suecia reconoce legalmente a las parejas homosexuales con atributos similares a las de los heterosexuales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;Hasta los a&ntilde;os setenta se quit&oacute; la homosexualidad de la categor&iacute;a de las "enfermedades mentales".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Palabra en jerga gay para aludir al espacio social homosexual. Por ejemplo: &iquest;eres del ambiente?, &iquest;una disco de ambiente?, &iquest;eres nuevo en el ambiente?, etc&eacute;tera.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Gays vestidos con ropa de cuero negro y cadenas, moda tipo s&aacute;dica. Con su imagen tratan de defender la hipermasculinidad como parte de su identidad.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Bourdieu en entrevista por Portevin, Catherine; Pisanias, Jean Philippe (trad. Carlos Bonfil),"La transgresi&oacute;n gay. Entrevista con el soci&oacute;logo franc&eacute;s Pierre Bourdieu", en <i>Letra S</i> (suplemento sobre salud, sexualidad y sida del diario <i>La Jornada),</i> n&uacute;m 47, 1 de junio, 2000 (tomado de la revista <i>Telerama,</i> 12 de agosto, 1998).</font></p>      ]]></body><back>
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