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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Comentario</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Jacques Gabayet Jacqueton*</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* FLACSO&#45;M&eacute;xico.</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una publicaci&oacute;n como &eacute;sta, el eje central es la unidad de cada parte con el todo; una unidad que se vea apuntalada por cada uno de sus componentes, y podemos decir, sin lugar a dudas, que &eacute;ste es uno de los m&eacute;ritos de esta singular revista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esta unidad debe remitirnos, necesariamente, a un marco te&oacute;rico que, aunque no es el quehacer de una publicaci&oacute;n de este tipo, invita o clama por esta referencia comprensiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, la problem&aacute;tica del racismo en la construcci&oacute;n de las identidades o en el &aacute;mbito de la religi&oacute;n o en la construcci&oacute;n de las naciones y de los nacionalismos ha tenido, en lo que va de este siglo, trabajos te&oacute;ricos que forman el marco te&oacute;rico al que nos referimos y esto no nos parece casual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia del siglo pasado y de este fin de milenio est&aacute; saturada de intolerancias, por lo cual, para m&uacute;ltiples pensadores, es totalmente insuficiente su compresi&oacute;n sin una explicaci&oacute;n que aborde las identidades y la formaci&oacute;n de las naciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tem&aacute;tica, abordada por eruditos, no est&aacute; desligada de las realidades hist&oacute;ricas de estos dos siglos; la motivaci&oacute;n de estos estudiosos del tema es una profunda preocupaci&oacute;n por el devenir de la humanidad en su conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No existe aporte sistem&aacute;tico sobre estos temas que no est&eacute; ampliamente documentado sobre los peligros de racismo e intolerancia que las construcciones de identidad y nacionalismos parecen llevar en su seno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los textos publicados en esta revista contienen contribuciones sustanciales sobre esta tem&aacute;tica que tanto ha preocupado a los te&oacute;ricos fundamentales de las identidades y del nacionalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo primero que haremos ser&aacute; rescatar muy someramente los puntos b&aacute;sicos que han aportado algunos de los intelectuales preocupados por estos temas, relacionados directamente con los contenidos y aportes de esta publicaci&oacute;n, para despu&eacute;s invitar a la lectura de &eacute;stos, narrando sus puntos m&aacute;s significativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dec&iacute;amos, que la particularidad de cada una de las contribuciones de esta revista nos lleva directamente a la necesidad de un marco te&oacute;rico, por lo que nos vemos obligados a se&ntilde;alar que una cosa es haber contribuido a la construcci&oacute;n de una identidad y, otra muy diferente, haber realizado un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">E. Renan, al escribir su obra <i>&iquest;Qu&eacute; es una naci&oacute;n? </i><sup><a href="#nota">1</a></sup> contribuy&oacute; a la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n francesa, pero no nos dio las herramientas para comprender cr&iacute;ticamente el fen&oacute;meno nacional, sin embargo, al igual que con su oponente te&oacute;rico J. G. Fichte,<sup><a href="#nota">2</a></sup> un buen conocedor de la problem&aacute;tica nacional no puede prescindir de la lectura de &eacute;stos y otros muchos autores que son el material a criticar por parte de los estudiosos de este fen&oacute;meno hist&oacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto Octavio Paz como Carlos Fuentes, Jos&eacute; Vasconcelos o Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez son constructores de la llamada identidad nacional mexicana y, al igual que en Renan o Fichte, existe una ausencia de las herramientas cr&iacute;ticas para comprender el fen&oacute;meno.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta problem&aacute;tica nos lleva, directamente, a una de las afirmaciones realizadas por uno de los te&oacute;ricos que s&iacute; nos permite comprender el fen&oacute;meno de la identidad y del nacionalismo. Me refiero a la advertencia del historiador Eric Hobsbawm sobre la necesidad de no pertenecer al cuerpo de las ideas que conforman una identidad, para poderla comprender; el ejemplo que trae a colaci&oacute;n es sintom&aacute;tico, pues alude a la imposibilidad de un creyente de la religi&oacute;n jud&iacute;a de poder comprender y ser cr&iacute;tico de esta religi&oacute;n.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y con esta advertencia tenemos para empezar una de las ideas centrales desarrollada por los cr&iacute;ticos de las identidades y de los nacionalismos que nos permitir&aacute; comprender lo dicho en el p&aacute;rrafo anterior. Nos referimos al se&ntilde;alamiento realizado tanto por el que a nuestro parecer es el te&oacute;rico m&aacute;s importante en estos temas, Hans Kohn, como por otros te&oacute;ricos, al describirnos con toda precisi&oacute;n, una de las caracter&iacute;sticas de la construcci&oacute;n de las naciones: la edificaci&oacute;n de una fidelidad religiosa a la patria, la edificaci&oacute;n de una indiscutida pertenencia, o el t&eacute;rmino utilizado por el escritor de <i>Historia del nacionalismo,</i> H. Kohn, de una <i>lealtad</i><sup><a href="#nota">4</a></sup> por encima de cualquier otra cosa. No casualmente, termina esta caracter&iacute;stica indicando que la vida misma debe de ser sacrificada a esta pertenencia. Este es el car&iacute;simo precio de la nueva lealtad.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hallamos, en diferentes per&iacute;odos de la historia y en civilizaciones distintas, diversos grupos a los que se ha concedido esta lealtad suprema. El per&iacute;odo de la historia moderna que empieza con la Revoluci&oacute;n francesa se caracteriza por el hecho de que en &eacute;l, y s&oacute;lo en &eacute;l, la naci&oacute;n exige del hombre su lealtad suprema, de que todos los hombres, no s&oacute;lo ciertos individuos o clases, son atra&iacute;dos hacia esta lealtad com&uacute;n y de que todas las civilizaciones (que hasta esa &eacute;poca reciente segu&iacute;an sus propias vidas, a menudo tan diversas), quedan ahora bajo el dominio cada vez m&aacute;s poderoso de esta suprema conciencia del grupo que es el nacionalismo.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hemos escrito "nueva lealtad" casualmente, Eric Hobsbawm, Hans Kohn y Benedict Anderson, son algunos de los te&oacute;ricos cr&iacute;ticos indispensables para iniciar una comprensi&oacute;n cr&iacute;tica de las identidades y del nacionalismo, y estar&iacute;an plenamente de acuerdo en que esta lealtad viene necesariamente a suplantar viejas adherencias, pertenencias que son necesariamente destruidas por la nueva identidad.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los per&iacute;odos importantes de la historia se caracterizan por la circunferencia dentro de la cual se extiende la simpat&iacute;a del hombre. Estos l&iacute;mites no son fijos ni permanentes, y a sus cambios acompa&ntilde;an grandes crisis de la historia. El pueblo de la "Isla de Francia" sent&iacute;a en la Edad Media violenta antipat&iacute;a y desprecio por la gente de Aquitania y Borgo&ntilde;a...</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La familia china era hasta hace muy poco tiempo, el l&iacute;mite de la simpat&iacute;a, y se dejaba muy poca o ninguna lealtad y afecto a la naci&oacute;n, o cualquier grupo social m&aacute;s amplio.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios del siglo XIX en el mundo occidental, y del XX en el oriental, la circunferencia qued&oacute; se&ntilde;alada por la nacionalidad. Estos cambios supusieron, en muchos casos, la fijaci&oacute;n de nuevas l&iacute;neas de demarcaci&oacute;n. La nueva manera de agrupar a los hombres seg&uacute;n nuevas formas de organizaci&oacute;n y su integraci&oacute;n alrededor de nuevos s&iacute;mbolos, gan&oacute; un impulso desconocido hasta entonces. El r&aacute;pido incremento de la poblaci&oacute;n, la difusi&oacute;n de la educaci&oacute;n, la influencia creciente de las masas, las nuevas t&eacute;cnicas desarrolladas gracias a la informaci&oacute;n y la propaganda, dieron al sentimiento nacional una intensidad permanente, que pronto lo hizo aparecer como algo "natural", que hab&iacute;a existido siempre y que siempre existir&iacute;a... <sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco hemos escrito casualmente "necesariamente destruidas", porque las identidades construidas se realizan siempre en oposici&oacute;n a otras de las que, por razones m&uacute;ltiples necesitan diferenciarse, por ejemplo el de la cristiandad que construye Occidente en directa satanizaci&oacute;n de lo jud&iacute;o o de lo &aacute;rabe, como nos demuestra brillantemente el art&iacute;culo de Guy Rozat Dupeyron contenido en esta revista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lealtad construida en directa y necesaria oposici&oacute;n de otros y destructora de anteriores pertenencias, son las categor&iacute;as anal&iacute;ticas que nos describen estos analistas como caracter&iacute;sticas inherentes de la construcci&oacute;n de las naciones y de los nacionalismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con mucho mayor &eacute;nfasis que Hobsbawm o Anderson, Hans Kohn indicar&aacute; que la construcci&oacute;n de la identidad nacional recupera, para la creaci&oacute;n de esta nueva lealtad homogeneizadora, el meollo de lo religioso, pues la funci&oacute;n de &eacute;sta es volver a ligar lo desmembrado, <i>re&#45;ligare.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n incluir&aacute; en su libro un an&aacute;lisis de la cohesi&oacute;n del pueblo hebreo y del griego, pues ellos fueron los primeros en crear el conjunto de ideas que nutrieron las ideolog&iacute;as constructoras de los nacionalismos. Para los primeros, la idea de pueblo elegido por Dios y los pertenecientes a otras religiones, evidentemente vislumbradas como falsas, es el gozne de su diferenciaci&oacute;n, as&iacute; como para los griegos lo fue la idea de civilizaci&oacute;n y de b&aacute;rbaros, que es por donde inicia precisamente Lothar Knauth su an&aacute;lisis, poniendo de manifiesto estos aspectos de la filosof&iacute;a aristot&eacute;lica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esto no es todo, la idea del otro y la de lealtad requieren, tambi&eacute;n, de la fundamentaci&oacute;n de una &eacute;tica y la de una misi&oacute;n a cumplir acorde con &eacute;sta, seg&uacute;n nos indica Hans Kohn.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta causa, Benedict Anderson, para describirnos esta lealtad acreedora de tu vida, llamar&aacute; a los nacionalismos "comunidades imaginadas" y Eric Hobsbawm describir&aacute; estas construcciones hist&oacute;ricas modernas como m&iacute;ticas.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siglo de la Ilustraci&oacute;n, del secularismo racionalista, trajo consigo su propia oscuridad moderna. Con el reflujo de la creencia religiosa no desapareci&oacute; el sufrimiento que formaba parte de ella. La desintegraci&oacute;n del para&iacute;so: nada hace a la fatalidad m&aacute;s arbitraria. El absurdo de la salvaci&oacute;n: nada hace m&aacute;s necesario otro estilo de continuidad. Lo que se requer&iacute;a entonces era una transformaci&oacute;n secular de la fatalidad en continuidad, de la contingencia en significado. Como veremos m&aacute;s adelante, pocas cosas eran (son) m&aacute;s propicias para este fin que una idea de naci&oacute;n.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La deuda con el esquema mesi&aacute;nico de la religi&oacute;n jud&iacute;a puesta en evidencia fundamentalmente por Hans Kohn, nos lleva de la mano ante la evidencia de su construcci&oacute;n religiosa y, por lo tanto, intolerante. Veamos todos los aspectos se&ntilde;alados por este autor.</font>	</p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo del nacionalismo ha influido en la historiograf&iacute;a y en la filosof&iacute;a de la historia, haciendo que cada naci&oacute;n posea su propia interpretaci&oacute;n de los hechos hist&oacute;ricos, gracias a lo cual no s&oacute;lo se siente diferente de todas las dem&aacute;s nacionalidades, sino que da a esta diferencia un significado fundamental metaf&iacute;sico. El hombre siente que debido a su nacionalidad ha sido escogido para determinada misi&oacute;n especial, y que su realizaci&oacute;n es esencial a la marcha de la historia y aun a la salvaci&oacute;n de la humanidad.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p> </blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este peque&ntilde;o p&aacute;rrafo tenemos condensado todo el problema. Un significado fundamentalmente metaf&iacute;sico, en el que filosof&iacute;a e historia colaboran para diferenciarse del otro, y que, adem&aacute;s, logra embaucar a los miembros de esta nueva "colectividad" supuestamente "homog&eacute;nea", en una idea de salvaci&oacute;n del otro o de la humanidad (que puede incorporarse, neg&aacute;ndose o siendo exterminado).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la diferenciaci&oacute;n con el otro es, como hemos indicado, el resultado de un proceso hist&oacute;rico en el que, al mismo tiempo, se edifica una pertenencia negando otras fidelidades. Pongamos un ejemplo, el fraccionamiento medieval de Europa fue combatido por las monarqu&iacute;as progresistas, realizando muchas de las labores impulsadas por el naciente tercer estado, moneda &uacute;nica, legislaci&oacute;n impulsada por un Estado centralizador, utilizaci&oacute;n de una sola lengua inicialmente en los procesos jur&iacute;dicos, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado de esta batalla contra diferentes fidelidades religiosas y pol&iacute;ticas culminar&aacute; con una negaci&oacute;n de las antiguas pertenencias y de la f&oacute;rmula de s&uacute;bdito de la monarqu&iacute;a francesa: no ser&aacute;s m&aacute;s un campesino, s&uacute;bdito del se&ntilde;or de Toulouse, ni el bret&oacute;n seguir&aacute; manteniendo su fidelidad a su regi&oacute;n y sus poderes fraccionados, sino que empezar&aacute;n a ser todos s&uacute;bditos de la naciente Corona francesa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, como todos sabemos, la maquinaria estatal fue perfeccionada por la nueva clase que destruy&oacute; a la nobleza y a la monarqu&iacute;a, y los millares de campesinos que antes nada ten&iacute;an de franceses, por una adhesi&oacute;n pol&iacute;tica a los principios de la Revoluci&oacute;n francesa, se vuelven voluntariamente franceses. Lo que nos interesa se&ntilde;alar es que antes no lo eran, el proceso de francesizaci&oacute;n y de supuesta homogeneizaci&oacute;n ser&aacute; culminado tanto por medio de la educaci&oacute;n gratuita que ofrecer&aacute; el Estado, como por otros medios, por ejemplo la ideolog&iacute;a con la que se adoctrina en el ej&eacute;rcito, por supuesto nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso, los estudiosos de la creaci&oacute;n de las identidades y en particular del nacionalismo, insistir&aacute;n en que esta homogeneizaci&oacute;n, de gente que antes ten&iacute;a fidelidades variadas, est&aacute; en la base del nacimiento de las sociedades modernas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dec&iacute;amos, los te&oacute;ricos del nacionalismo han recurrido al pensamiento cr&iacute;tico para desentra&ntilde;ar su naturaleza b&aacute;sicamente intolerante, encontrando que uno de sus fundamentos: la edificaci&oacute;n de una homogeneidad, es la base de una ideolog&iacute;a encubridora de la verdadera naturaleza de la sociedad contempor&aacute;nea, la de ser una sociedad dividida en clases sociales antag&oacute;nicas.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, se imagina como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la explotaci&oacute;n que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la naci&oacute;n se concibe siempre como un compa&ntilde;erismo profundo, horizontal. En &uacute;ltima instancia, es esta fraternidad la que ha permitido, durante los &uacute;ltimos dos siglos, que tantos millones de personas se maten y, sobre todo, est&eacute;n dispuestas a morir por imaginaciones tan limitadas.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas muertes nos ponen s&uacute;bitamente frente al problema central planteado por el nacionalismo: &iquest;qu&eacute; hace que las im&aacute;genes contrahechas de la historia recientemente (escasamente m&aacute;s de dos siglos) generen sacrificios tan colosales? Creo que el principio de una respuesta se encuentra en las ra&iacute;ces culturales del nacionalismo.<sup><a href="#nota">8</a></sup> </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esa raz&oacute;n se&ntilde;alar&aacute; Hans Kohn que en la recuperaci&oacute;n del esquema religioso, realizado por el pensamiento nacionalista, encontramos la misma perspectiva intolerante que vemos en la edificaci&oacute;n de la herej&iacute;a en las inquisiciones. Traidor a la patria es la f&oacute;rmula heredada, &uacute;til para reprimir la diferencia pol&iacute;tica cuando el llamado a la ineludible lealtad patri&oacute;tica est&aacute; en juego; de la misma manera el se&ntilde;alamiento y la edificaci&oacute;n del enemigo "extranjero".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hombre, hasta hace unos cuantos siglos, deb&iacute;a lealtad a la iglesia, a su religi&oacute;n; el hereje se colocaba fuera de la &oacute;rbita de la sociedad, tal como hoy se coloca el "traidor" con respecto a su patria. La estabilidad de la lealtad suprema del hombre con respecto a su nacionalidad se&ntilde;ala el principio de la era del nacionalismo.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los aspectos de mayor trascendencia para comprender los art&iacute;culos de esta revista, es el se&ntilde;alado en la cita incluida p&aacute;rrafos anteriores, en la que se indica c&oacute;mo cada pa&iacute;s que se va conformando lo hace con su <i>supuesta filosof&iacute;a propia,</i> narra una <i>historia particular</i> de su origen y de su desarrollo (inmemorial y m&iacute;tico).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los franceses, por ejemplo, el t&eacute;rmino utilizado por uno de sus m&aacute;s grandes historiadores, Jules Michelet, es el de pueblo elegido, pues su misi&oacute;n sagrada era la de llevar los principios de las libertades pol&iacute;ticas, por las que luch&oacute; en la revoluci&oacute;n de 1789, al mundo entero. Vemos all&iacute; el aspecto salvacionista indicado por Hans Kohn, pero tambi&eacute;n podemos apreciar el que la <i>historia</i> es una de las herramientas b&aacute;sicas utilizadas por el Estado para construir la pertenencia a la naci&oacute;n francesa, creando la idea (falsa, por supuesto) de una ascendencia com&uacute;n, y de all&iacute;, como indica Benedict Anderson, la de una "comunidad imaginaria" homog&eacute;nea.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a8f1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma manera fue la construcci&oacute;n de patriotas en otros lugares que en el transcurso de pocos siglos transform&oacute; a comunes mortales en ingleses, alemanes o mexicanos. En respuesta &iacute;ntima a la filosof&iacute;a que Francia llev&oacute; como estandarte de su naci&oacute;n (y que es de origen ingl&eacute;s), la Ilustraci&oacute;n, los todav&iacute;a no alemanes, desde su atraso pol&iacute;tico y social, contestaron filos&oacute;ficamente a &eacute;sta llegando a su cl&iacute;max con los pensadores rom&aacute;nticos (fil&oacute;sofos incluidos), que subidos en los hombros de Herder y la defensa de la particularidad cultural de los pueblos (el famoso esp&iacute;ritu del pueblo), entregaron a la casta militar la construcci&oacute;n de la atrasada naci&oacute;n. De esta manera construyeron su identidad con herramientas te&oacute;ricas y <i>filos&oacute;ficas</i> muy diferentes a las de los franceses, pero siempre con la idea de superioridad que caracteriza a todo nacionalismo. Sus argumentos se cifraban en la lengua, la tradici&oacute;n, en sus formas hist&oacute;ricas de derecho (b&aacute;sicamente feudal) y en valorar a las formas tradicionales campesinas no contaminadas por el fr&iacute;o c&aacute;lculo monetario, calificadas de extranjerizantes y corrompedoras del genuino esp&iacute;ritu alem&aacute;n, desde Lutero.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a8f2.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los cl&aacute;sicos del an&aacute;lisis del surgimiento de las naciones y de los nacionalismos encontramos esta diferenciaci&oacute;n elemental de las naciones que se construyen con una fuerte participaci&oacute;n del tercer estado: conforman y construyen su identidad nacional inspirados en las ideas de la Ilustraci&oacute;n; individualistas y progresistas, en el que la idea del otro es b&aacute;sicamente la del salvaje a liberar, pues vive bajo el despotismo asi&aacute;tico en una de sus versiones o simplemente en el atraso; y, la otra, la denominada nacionalismo cultural, edificada fundamentalmente por los alemanes en franca controversia con el cuerpo de ideas creadas por ingleses y franceses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre este &uacute;ltimo otro pensador interesante sobre nuestros temas, dir&aacute;:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la influencia no fue directa (se refiere a Justus Moser) &eacute;stos son los mismos tonos que uno oye en las obras de Burke y muchos otros escritores posteriores, rom&aacute;nticos, vitalistas, intuicionistas e irracionalistas, tanto conservadores como socialistas, que defendieron el valor de las formas org&aacute;nicas de la vida social. El famoso ataque de Burke contra los principios revolucionarios franceses estaba fundado sobre el mism&iacute;simo llamado a los "miles de hilos" que atan a los seres humanos dentro de un todo hist&oacute;ricamente sagrado, contrastado con el modelo utilitario de sociedad visto como una compa&ntilde;&iacute;a de negocios que se mantiene unida s&oacute;lo por obligaciones contractuales, con el mundo de "economistas, sofistas y calculadores" que est&aacute;n ciegos y sordos a las relaciones inanalizables que hacen una familia, una tribu, una naci&oacute;n, un movimiento, cualquier asociaci&oacute;n de seres humanos que se conservan juntos por algo m&aacute;s que las ventajas mutuas, o por la fuerza o por cualquier cosa que no es el amor mutuo, la lealtad, la historia com&uacute;n, la emoci&oacute;n y los conceptos. Este &eacute;nfasis, durante la &uacute;ltima mitad del siglo XVIII, sobre factores no racionales, conectados o no con relaciones religiosas espec&iacute;ficas, que hace hincapi&eacute; en el valor de lo individual, lo peculiar (das <i>Eigent&uuml;mliche), </i>lo&nbsp;impalpable, y hace referencia a las antiguas ra&iacute;ces hist&oacute;ricas y costumbres inmemoriales, a la sabidur&iacute;a de sencillos y macizos campesinos no corrompidos por las complicaciones de sutiles "razonadores", tiene implicaciones fuertemente conservadoras y, ciertamente, reaccionarias... estas doctrinas constituyen claramente una resistencia a los intentos de una reorganizaci&oacute;n racional de la sociedad en nombre de una moral universal y de ideales intelectuales.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la revista que tenemos en nuestra mano encontramos dos art&iacute;culos que hacen un recuento pormenorizado e hist&oacute;rico de c&oacute;mo la intolerancia y el racismo son parte indiscutible de la formaci&oacute;n de identidades: el de Lothar Knauth y el de Guy Rozat Dupeyron. Los otros tres siguientes abordar&aacute;n tem&aacute;ticas que comprueban las tesis antes mencionadas de los te&oacute;ricos del nacionalismo, pero para el caso particular de M&eacute;xico, por lo que iniciaremos a definir las tem&aacute;ticas elaboradas en los dos primeros, tratando de mostrar los aportes significativos de cada uno de los cinco art&iacute;culos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Los procesos del racismo" Lothar Knauth hace un recorrido te&oacute;rico&#45;hist&oacute;rico de lo que clasifica como el racismo y su desarrollo. Realizando una de las recuperaciones que son indispensables para el tema, mostrar&aacute; el concepto de b&aacute;rbaro acu&ntilde;ado en la obra de Arist&oacute;teles, que ha sido hist&oacute;ricamente una de las fuentes de legitimidad ideol&oacute;gica de las clases dominantes en las que se han sustentado las muy diversas formas de subordinaci&oacute;n, explotaci&oacute;n y discriminaci&oacute;n (por la naturaleza). Pero, consciente de que el fen&oacute;meno no se circunscribe &uacute;nicamente a Occidente, nos indicar&aacute; la presencia de intolerancias similares en la cultura de China.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prosigue su an&aacute;lisis con la caracterizaci&oacute;n del otro, propia de los pensadores inspirados en el pensamiento Ilustrado, continuando con los an&aacute;lisis "cient&iacute;ficos" que llegan a comparar, en sus analog&iacute;as zool&oacute;gicas, a otras razas con los primates, as&iacute; como la continuidad de este racismo que indica la degeneraci&oacute;n propia que sobreviene, seg&uacute;n esta teor&iacute;a racista, de la mezcla de razas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente, Lothar Knauth expone y analiza las c&eacute;lebres ideas racistas del Conde de Gobineau o de Chamberlain que posteriormente utilizar&aacute; el nacionalismo alem&aacute;n con su teor&iacute;a "cient&iacute;fica" de la "superioridad" de la "raza" aria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su an&aacute;lisis tambi&eacute;n indica que la construcci&oacute;n de una identidad conlleva una contraposici&oacute;n con lo ajeno, lo extra&ntilde;o, que se relaciona f&aacute;cilmente con el racismo y el etnocentrismo "que produce la xenofobia frente a la presencia del otro". Pues se sustenta en estereotipos propulsores de los prejuicios t&iacute;picos del racismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En debate abierto con teor&iacute;as que ubican el racismo como un fen&oacute;meno de reciente formaci&oacute;n, nuestro autor indicar&aacute; que en el marco de las religiones monote&iacute;stas, existen discursos moralizantes en los que el esclavismo no fue prohibido, de lo que podemos deducir que, la existencia de la idea del otro es citada como una de las fuentes hist&oacute;ricas de un viejo racismo. Intentar&aacute; igualmente y con el mismo fin, demostrar la existencia del racismo desde hace mucho m&aacute;s tiempo que el se&ntilde;alado por algunos autores, a los grandes sistemas comerciales, tanto musulmanes como cristianos y la presencia del racismo en ellos, pero indicar&aacute; que es desde el siglo XV, con la expansi&oacute;n comercial ultramarina, realizada por elites mercantiles del mundo "blanco", cuando la existencia del racismo est&aacute; claramente dibujada en relaci&oacute;n con la raza negra. El relevo lo tomar&aacute; la Corona espa&ntilde;ola al dibujar su pol&iacute;tica de poblaci&oacute;n hacia Am&eacute;rica con su idea de "pureza de sangre", que analizar&aacute; nuestro autor como la segregaci&oacute;n de los jud&iacute;os en los pa&iacute;ses de Europa, como t&iacute;pico ejemplo de racismo hacia el interior de una sociedad. Mencionando al nacionalsocialismo como un nacionalismo en que se comprueban estas realidades del racismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Guy Rozat Dupeyron, "Identidad y alteridades. El occidente medieval y sus 'otros'" es un an&aacute;lisis pormenorizado en el que se sigue, escrupulosamente, a algunos de los te&oacute;ricos de la teolog&iacute;a cristiana, ligados &iacute;ntimamente a la construcci&oacute;n de las instituciones eclesi&aacute;sticas y, por lo tanto, al poder de la iglesia que construy&oacute; una identidad del mundo cristiano como el verdadero mundo humano. B&aacute;sicamente vemos discurrir al autor sobre la monopolizaci&oacute;n del saber y el encajonamiento de los valores con que la Iglesia model&oacute; su dominio, destruyendo, como sabemos, todo tipo de paganismo, tan propio del mundo campesino ligado a la tierra y a la naturaleza. Asimismo menciona la persecuci&oacute;n de cualquier propagador de ideas religiosas, que de no atenerse a los c&aacute;nones elaborados por esta mirada desde el poder, que el autor ubica en Cluny y que irradia a muchas partes de Europa, ser&aacute; tratado de hereje y, por tanto, condenado a las llamas eternas del infierno o m&aacute;s generosamente, consumido en la hoguera. El recuento de ideas se&ntilde;aladas por Guy Rozat es sumamente interesante, pues como &eacute;l mismo indica, varias de ellas fueron ideas centrales del luteranismo o de la Reforma, pero tambi&eacute;n de todos los movimientos cr&iacute;ticos del poder de la Iglesia y de los se&ntilde;ores feudales, Karl Manheim los llama <i>quiliaismo orgi&aacute;stico,</i> y van desde los fraticheli italianos hasta los seguidores de Etiene Marcel en Par&iacute;s o los ciompi, artesanos radicales de Florencia o los c&eacute;lebres levellers, ala radical del ej&eacute;rcito de Cromwel y de su secretario particular; as&iacute; mismo el autor del <i>Para&iacute;so perdido,</i> John Milton, del que se rumora estaba en &iacute;ntimo contacto con las sectas mesi&aacute;nicas que inspiraron a los radicales de la famosa Revoluci&oacute;n inglesa, o a los calixtinos que quer&iacute;an una sociedad igualitaria y que crearon con su comunismo asc&eacute;tico en el monte m&aacute;s cerca de Dios, el monte Tabor, para no olvidar a los anabaptistas que dieron cien mil campesinos muertos en heroico combate contra luteranos ligados a la clase noble que, trescientos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, construir&aacute;n la antidemocr&aacute;tica Alemania. Estas herej&iacute;as, indicadas como el blanco a destruir por la Iglesia, son las que nos explican los movimientos campesinos que se levantaron contra la injusticia y que llenan las hojas de la historia del mal querido "Occidente" en la lectura miope de los creadores de mitos intolerantes, tan de moda en estos d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe aclarar que estos movimientos her&eacute;ticos tan combatidos por la Iglesia, sin embargo, en su reclamo por ser los verdaderos seguidores de la cristiandad y, a pesar de fincar su pr&aacute;ctica en valores muy diferentes a los de la Iglesia, fueron igualmente intolerantes con los jud&iacute;os, a los que caracterizaban con los mismos estereotipos que nuestro autor describe y que fueron el ariete de la construcci&oacute;n de una cristiandad que edific&oacute;, con su propia imaginaci&oacute;n, los rasgos del Anticristo, de demon&iacute;aco, de no humano, de bestia, lasciva, etc&eacute;tera con las que la diferencia identitaria de la cristiandad caracteriza al hereje, al jud&iacute;o y al musulm&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es sumamente importante se&ntilde;alar que Guy Rozat Dupeyron nos advierte sobre el sentido de este an&aacute;lisis del racismo en la cristiandad, b&aacute;sicamente el encuentro con el otro, pues dir&aacute;, refiri&eacute;ndose a las culturas encontradas en Am&eacute;rica, que &eacute;ste estaba cifrado desde las lecturas que hab&iacute;a realizado la Iglesia en su construcci&oacute;n identitaria. Seg&uacute;n esta interesante lectura, desde los mendicantes que llegan a Am&eacute;rica hasta Miguel Le&oacute;n Portilla con su <i>Visi&oacute;n de los vencidos,</i> est&aacute;n enmarcados en esta din&aacute;mica de identidad de la cristiandad de la Iglesia cat&oacute;lica de Roma en su lucha por el poder en el que tuvo que crear estereotipos en contra de herejes, jud&iacute;os y musulmanes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Alicia Castellanos profundiza sobre temas que enriquecen una serie de trabajos realizados por ella misma y que tenemos la suerte de poder leer. Me refiero por ejemplo, al interesante art&iacute;culo intitulado "Naci&oacute;n y racismos"<sup><a href="#nota">11</a></sup> en el que vendr&iacute;an los elementos te&oacute;ricos que dar&iacute;an el marco indispensable al art&iacute;culo que presentamos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, el nutrido an&aacute;lisis realizado en el art&iacute;culo que aqu&iacute; presentamos, tiene vida propia y adem&aacute;s cumple perfectamente con la secuencia l&oacute;gica de los otros; en otras palabras, forman una totalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Antropolog&iacute;a y racismo en M&eacute;xico" encontramos una erudita revisi&oacute;n de m&uacute;ltiples autores, b&aacute;sicamente antrop&oacute;logos, que han elaborado diversas teor&iacute;as sobre el racismo. El hilo conductor es una revisi&oacute;n de los diversos planteamientos, de sus aciertos y de sus errores, calificados desde una perspectiva que logra mostrar la complejidad de una caracterizaci&oacute;n del racismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, uno de sus fundamentales aciertos es identificar, con toda precisi&oacute;n, la &iacute;ntima relaci&oacute;n existente entre el nacionalismo, con una de sus caracter&iacute;sticas inherentes, la necesidad de homogeneizar a una poblaci&oacute;n, y la elaboraci&oacute;n del mestizo como depositario de los sagrados deberes de la patria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea del progreso, ideal igualmente acariciado por los nacionalismos, como otra de sus caracter&iacute;sticas, plantea una realidad de amplias diferencias culturales, llamadas &eacute;tnicas, ligadas a las sociedades que sostienen una inveterada relaci&oacute;n con la tierra (lo que Marx llama una relaci&oacute;n org&aacute;nica con su laboratorio natural, heredando el t&eacute;rmino org&aacute;nico del romanticismo alem&aacute;n) que plantea para los ide&oacute;logos del nacionalismo mexicano el problema tan acudido en M&eacute;xico, &iquest;c&oacute;mo incorporarlos al progreso?.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra inteligente articulista demuestra paso a paso el tal&oacute;n de Aquiles de varios intelectuales &#151;incluyendo al mismo Comas&#151; que de combatientes contra el racismo caen bajo el embrujo de la defensa del mestizo, con argumentos que les hacen incurrir en un nuevo tipo de desprecio de las diversidades culturales que deben sucumbir en manos de la locomotora de la historia: el progreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No contenta con este indispensable ajuste de cuentas, lleno de reconocimientos de los avances realizados para la &eacute;poca en que se realizan y de sus debilidades te&oacute;ricas, la autora avanza por la senda de los estereotipos del racismo, indicando su parentesco con el mito, forma de cohesi&oacute;n y delimitaci&oacute;n, que logra mostrar hasta en sectores subalternos en relaci&oacute;n con los de m&aacute;s abajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos, pues, un art&iacute;culo que repasa esta problem&aacute;tica en numerosos autores que, sin lugar a dudas, invitar&aacute;n al estudio de estos fen&oacute;menos y que nos acercan mucho al enfoque elaborado por Tzvetan Todorov, quien se&ntilde;ala la peligrosa cercan&iacute;a de la intolerancia y del racismo que tuvieron las ideas que entusiasmaron al movimiento de la negritud y de los nacionalismos caribe&ntilde;os inspirados en Aim&eacute; C&eacute;saire y Frantz Fanon, enfoque que nosotros retomamos indicando este a&ntilde;ejo y apasionado problema, &iquest;es el mito una herramienta de liberaci&oacute;n?, sobre todo si sabemos que &eacute;ste es constitutivo de la identidad. Y volvemos a exponer el problema que magistralmente plante&oacute; Blas Pascal: "Dos extravagancias: excluir la raz&oacute;n, admitir s&oacute;lo la raz&oacute;n." Que en esta &eacute;poca en que el progreso debe redefinirse radicalmente, y dar cabida a la diversidad y al universalismo suena muy necesario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el art&iacute;culo de Jorge G&oacute;mez Izquierdo es un an&aacute;lisis sumamente interesante de uno de los grandes intelectuales que contribuyeron en la creaci&oacute;n de varias de las ideas centrales que conforman las ideas del nacionalismo mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El seguimiento de su desarrollo te&oacute;rico plantea, por lo mismo, la necesidad de comprender la causalidad de este desarrollo en el medio ambiente intelectual en el que se desarrolla y, c&oacute;mo desde la perspectiva cr&iacute;tica que da el paso del tiempo y la desmitificaci&oacute;n que la implacable historia realiza, podemos comprender su desarrollo sin dejar de indicar sus pifias.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Comas Camps pertenece a una ilustre generaci&oacute;n de combatientes preocupados por las barbaridades cometidas por el r&eacute;gimen nacionalista dirigido por los nazis alemanes.</font> <font face="verdana" size="2">Coincidi&oacute; con diversos intelectuales a escala mundial, que para combatir aquel r&eacute;gimen pol&iacute;tico se dedicaron a refutarlo en su legitimaci&oacute;n racial que se basaba en la peregrina idea de la superioridad de la inexistente raza aria. Para ello, organizados en instituciones internacionales, realizaron m&uacute;ltiples an&aacute;lisis de tipo cient&iacute;fico que destru&iacute;an las teor&iacute;as racistas del r&eacute;gimen alem&aacute;n. Todo ello con la certeza de que la fundamentaci&oacute;n cient&iacute;fica era una herramienta invencible con la que desterrar&iacute;an el racismo de la arena hist&oacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Indic&aacute;bamos que s&oacute;lo el ambiente predominante de la &eacute;poca nos permitir&iacute;a comprender el desarrollo de su pensamiento. Vemos al autor de este art&iacute;culo describirnos la exclusi&oacute;n de Juan Comas de puestos de importancia por ser "extranjero", lo que nos recuerda enormemente la situaci&oacute;n de un c&eacute;lebre jud&iacute;o, que interesado en las tradiciones culturales alemanas, propone a un m&uacute;sico la creaci&oacute;n de la m&uacute;sica para una vieja leyenda germ&aacute;nica, obteniendo como respuesta de este nacionalista alem&aacute;n que no se mezclara en las cosas de los alemanes, pues como jud&iacute;o no ten&iacute;a nada que ver con esa "comunidad"; me refiero a la an&eacute;cdota narrada por Isaiah Berlin en la descripci&oacute;n de uno de los amigos de H. Heine y de Karl Marx: Moses Hess.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nada menos que Juan Comas recibe esa afrenta y, en lugar de aprestarse a una batalla frontal con esta exclusi&oacute;n tan t&iacute;pica del pensamiento y pr&aacute;ctica del nacionalismo mexicano, que es el ambiente cultural al que nos refer&iacute;amos, cae subyugado ante el encanto de este canto de sirenas de la naciente naci&oacute;n a su vez subyugada por el imperialismo. La teor&iacute;a de las nacionalidades de Stalin, como lo demuestran an&aacute;lisis contempor&aacute;neos, no estaba muy lejos de los creadores de la "Francia profunda", Barr&eacute;s y Maurras, y siendo de formaci&oacute;n comunista, vemos a nuestro digno luchador contra el nazismo &#151;cosa que indiscutiblemente debemos valorar&#151; caer en una defensa de lo que ahora denominamos la mestizofilia, y su idea salvacionista de las culturas de los "indios" en el marco de la "generosa" asimilaci&oacute;n que todo nacionalismo propone para lograr la homogeneidad, categor&iacute;a anal&iacute;tica descrita por Hans Kohn al se&ntilde;alar los elementos constitutivos de los nacionalismos. En s&iacute;ntesis, Juan Comas acabar&aacute; defendiendo la concepci&oacute;n que instaur&oacute; una cultura que es la culpable de las afrentas que sufri&oacute; como extranjero. El excelente art&iacute;culo de Jorge G&oacute;mez Izquierdo termina con una advertencia que llama al an&aacute;lisis profundo de las intolerancias racistas que se pueden contener en ese nieto del romanticismo alem&aacute;n denominado "relativismo cultural".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De otra parte, el art&iacute;culo de Mar&iacute;a Dolores Par&iacute;s Pombo retoma temas que son cl&aacute;sicos en el an&aacute;lisis de una de las formas mas socorridas de la dominaci&oacute;n y de la explotaci&oacute;n de las clases sociales que sufren opresi&oacute;n. Nos referimos a la comparaci&oacute;n de &eacute;stas con ni&ntilde;os, mujeres o buenos salvajes. El riguroso an&aacute;lisis del discurso pol&iacute;tico de las elites que han gobernado hasta la fecha el estado de Chiapas, como lo demuestra la autora, est&aacute; &iacute;ntimamente emparentado con esta ideolog&iacute;a de la explotaci&oacute;n. Uno de los aspectos que nos pareci&oacute; m&aacute;s relevante de este magn&iacute;fico art&iacute;culo, es la elaboraci&oacute;n de una historia &#151; m&iacute;tica indicar&iacute;a Hans Kohn&#151; que tiene como meta la creaci&oacute;n de una lealtad y que requiere forjar la idea de una comunidad imaginada, como muestra Benedict Anderson, pero que se enfrenta a la t&iacute;pica problem&aacute;tica del lugar del indio en este discurso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra autora indicar&aacute; la dificultad de una elite que ha forjado su mito del origen, precisamente en inventar su ascendencia com&uacute;n de los conquistadores espa&ntilde;oles, en una naci&oacute;n que, en su versi&oacute;n populista; descendiente directa del indigenismo hist&oacute;rico, tan l&uacute;cidamente analizado por David Brading, ha logrado crear la imagen del otro, del espa&ntilde;ol, demonizado en el mejor estilo del hereje por un miembro de la abad&iacute;a de Cluny.</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En otras palabras y, y&eacute;ndonos a una mayor altura, lo que est&aacute; en juego es la desmitificaci&oacute;n de la alquimia hist&oacute;rica que ha forjado la elite intelectual para lograr la ascendencia com&uacute;n de esta naci&oacute;n, y c&oacute;mo las diferentes historias regionales han tenido que tragarse ese mito creado por las instituciones con el fin de divulgar y fabricar homogeneidades donde existen diversidades, inclusive opuestas en su particularidad e intereses. Tema en el que este art&iacute;culo incursiona de manera elegante e innovadora. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;Renan, Ernst, 1992, <i>Qu'est&#45;ce qu'une nation?</i> Presses Pocket, Inglaterra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2641101&pid=S1607-050X200000020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Fichte, Johann Gottlieb, 1995, <i>Discurso a la naci&oacute;n alemana.</i> Altaya, Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2641103&pid=S1607-050X200000020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Hobsbawm, Eric, 1992, <i>Nations et nationalisme depuis 1780.</i> Gallimard, Par&iacute;s, p.24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2641105&pid=S1607-050X200000020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Kohn, Hans, 1949, <i>Historia del nacionalismo</i>. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, p.29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2641107&pid=S1607-050X200000020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;<i>Ibid</i>., p. 31.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Anderson, Benedict, 1997, <i>Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi&oacute;n del nacionalismo. </i>Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, p. 29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2641110&pid=S1607-050X200000020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>7</sup> Kohn, Hans,<i> op. cit., </i>p. 32<i>.</i></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Anderson, Benedict, <i>op. cit.,</i> p. 25.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9 </sup>Kohn, Hans, <i>op. cit.,</i> p. 29.</font>    </p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Berlin, Isaiah, 1986, <i>Contra la corriente. Ensayos sobre historia de las ideas.</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2641115&pid=S1607-050X200000020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Castellanos Guerrero, Alicia, 1998, "Naci&oacute;n y racismos" en <i>NaciÃ³n, racismo e identidad</i>, Nuestro Tiempo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2641117&pid=S1607-050X200000020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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