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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Soberanía y autonomía provinciales en la doctrina y en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación argentina]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios jurisprudenciales</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Soberan&iacute;a y autonom&iacute;a provinciales en la doctrina y en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Naci&oacute;n argentina</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Antonio Mar&iacute;a Hern&aacute;ndez<sup>*</sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>*   </i></sup><i>Profesor titular de Derecho constitucional y profesor titular plenario de Derecho p&uacute;blico provincial y municipal (UNCba); director del Instituto de Federalismo de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de C&oacute;rdoba; miembro del Comit&eacute; de Directores de la Asociaci&oacute;n Internacional de Centros de Estudios Federales; presidente honorario de la Asociaci&oacute;n Argentina de Derecho Constitucional y exconvencional Constituyente de la Naci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta tem&aacute;tica de singular complejidad, consideramos pertinente en primer lugar referirnos a los conceptos elaborados en la doctrina, para luego analizar y comprender la jurisprudencia de nuestra Corte Suprema de Justicia de la Naci&oacute;n (CSJN) sobre el particular. Consideramos imprescindible esta metodolog&iacute;a de an&aacute;lisis, ya que como se observar&aacute;, se trata de cuestiones de teor&iacute;a constitucional y federal muy debatidas, que no han tenido un desarrollo extenso en los fallos de nuestro m&aacute;s alto tribunal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Consideraciones doctrinarias<sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Soberan&iacute;a es una cualidad del poder sobre la que Jellinek expres&oacute;: "La evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la soberan&iacute;a nos demuestra que &eacute;sta signific&oacute; la negaci&oacute;n de toda subordinaci&oacute;n o limitaci&oacute;n del Estado por cualquier poder. Poder soberano de un Estado es, por tanto, aqu&eacute;l que no reconoce ning&uacute;n otro poder superior a s&iacute;; es, por consiguiente, el poder supremo e independiente".<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, "autonom&iacute;a" es una voz que proviene del griego y significa la posibilidad de darse la propia ley. El profesor Dana Monta&ntilde;o defini&oacute; a la autonom&iacute;a como "una cualidad espec&iacute;fica de la corporaci&oacute;n, que la distingue de otras corporaciones: su capacidad de gobierno propia y, con m&aacute;s precisi&oacute;n, su facultad de organizarse, en las condiciones de la ley fundamental, de darse sus instituciones y de gobernarse por ellas con prescindencia de todo otro poder".<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esclarecidos estos conceptos, indicamos que hist&oacute;ricamente ha existido un profundo debate doctrinario, y en los pa&iacute;ses federales sobre el asiento de la soberan&iacute;a y la naturaleza de las entidades que conforman dichos Estados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, la cuesti&oacute;n es responder a los interrogantes sobre d&oacute;nde reside la soberan&iacute;a en los Estados federales y cu&aacute;l es el car&aacute;cter de los estados, provincias, <i>l&auml;nder</i> o cantones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo en referencia a los Estados federales, observamos que se han esgrimido cuatro posiciones.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>La soberan&iacute;a reside en el Estado federal</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta es la posici&oacute;n de Le Fur, defendida por Story y Webster en los Estados Unidos, y en general por los autores europeos, como Jellinek, Laband, Lucatello, Mortati, Ortino y de Vergottini, adem&aacute;s de Leg&oacute;n y Linares Quintana en nuestro pa&iacute;s,<sup><a href="#notas">5</a></sup> que sostienen una &uacute;nica soberan&iacute;a y que los estados particulares no son soberanos sino aut&oacute;nomos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Vergottini fundamenta la soberan&iacute;a federal en los siguientes argumentos: a) Los condicionamientos realizados por la Constituci&oacute;n federal a las Constituciones de los estados miembros, b) El predominio del derecho federal sobre el de los estados, c) La competencia federal en materia de revisi&oacute;n constitucional; d) El reparto de competencias entre el Estado federal y los estados miembros en la Constituci&oacute;n federal; e) La garant&iacute;a constitucional del respeto de las esferas de competencia por obra de un &oacute;rgano federal; f) La vigilancia federal sobre la observancia de las obligaciones de los estados; g) La posibilidad de adoptar medidas coercitivas por parte de los &oacute;rganos federales para garantizar el respeto de las obligaciones y h) La intervenci&oacute;n federal con fines de garant&iacute;a en contra de los peligros para los ordenamientos de los estados miembros, adem&aacute;s que del Estado federal.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>La soberan&iacute;a reside en el Poder Constituyente</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es la opini&oacute;n de Gierke y Haenel, que estiman que la soberan&iacute;a es &uacute;nica en el Estado federal y que se asienta en el Poder Constituyente de dicho nivel.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>La soberan&iacute;a reside en los estados miembros</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta fue la posici&oacute;n de los "antifederalistas" en la historia del federalismo estadounidense &#151;uno de cuyos m&aacute;ximo exponentes fuera John Calhoun&#151;, que partieron del pensamiento de Thomas Jefferson, y que pusieron el &eacute;nfasis en la soberan&iacute;a de los estados frente a un gobierno federal que fue creado por ellos, con facultades limitadas y al que ve&iacute;an como una amenaza para las libertades personales. Esta fue una de las causas que dieran como resultado la Guerra Civil, en que los estados del sur esgrimieron la posibilidad de su secesi&oacute;n, en defensa de su modo de producci&oacute;n basado en la esclavitud.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. <i>La soberan&iacute;a est&aacute; dividida y compartida entre los diversos &oacute;rdenes gubernamentales de la Federaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera formulaci&oacute;n de esta teor&iacute;a correspondi&oacute; a James Madison en el libro <i>El Federalista</i>, en los escritos 39 a 51, donde el notable jurista y constituyente analizara aspectos fundamentales del federalismo estadounidense y la distribuci&oacute;n de competencias entre el Gobierno federal y los estados y municipios.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya desde el primero de los escritos mencionados, para fundamentar el car&aacute;cter federal de la Constituci&oacute;n, refiere que "Cada Estado, al ratificar la Constituci&oacute;n, es considerado como un cuerpo soberano, independiente de todos los dem&aacute;s, y al que s&oacute;lo puede ligar un acto propio y voluntario";<sup><a href="#notas">10</a></sup> y cuando considera la extensi&oacute;n de los poderes, expresa:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">las autoridades locales o municipales forman porciones distintas e independientes de la supremac&iacute;a y no est&aacute;n m&aacute;s sujetas, dentro de sus respectivas esferas, a la autoridad general, que la autoridad general est&aacute; subordinada a ellas dentro de su esfera propia. En relaci&oacute;n con este punto, por tanto, el gobierno propuesto no puede calificarse de nacional, ya que su jurisdicci&oacute;n se extiende &uacute;nicamente a ciertos objetos enumerados y deja a los Estados una soberan&iacute;a residual e inviolable sobre todos los dem&aacute;s.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta posici&oacute;n dio origen al llamado <i>dual federalism</i> (federalismo dual), basado en la D&eacute;cima Enmienda de la Constituci&oacute;n, que dice: "Los poderes no delegados a los Estados Unidos y no expresamente negados a los Estados son reservados a los Estados respectivamente o al pueblo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sostiene Francisco Fern&aacute;ndez Segado,<sup><a href="#notas">12</a></sup> siguiendo a Pritchett, que la Corte Suprema de dicho pa&iacute;s hab&iacute;a adoptado esta doctrina en el siglo XIX, considerando a ambos gobiernos: federal y estatales, como soberanos y supremos en sus propias esferas. Y que en el caso Hammer <i>vs</i>. Dagenhart, de 1918, dicha doctrina alcanz&oacute; su m&aacute;s clara enunciaci&oacute;n, hasta que fue dejada sin efecto en el caso United States <i>vs</i>. Darby Lumber Co., de 1941, luego del advenimiento de la pol&iacute;tica del <i>New Deal</i> impulsada por el presidente Roosevelt, que diera origen al tr&aacute;nsito hacia el federalismo de coordinaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por nuestra parte, agregamos que con el llamado <i>New judicial federalism</i> (nuevo federalismo judicial), la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, en fallos dictados en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa, sigue sosteniendo la divisi&oacute;n de las soberan&iacute;as, como en el caso New York <i>vs</i>. United States, de 1992.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En referencia a Suiza, indicamos que el art&iacute;culo 3 de la Constituci&oacute;n establece que los cantones son soberanos, en tanto no sean limitados por la Constituci&oacute;n.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en el plano doctrinario, estimamos necesario mencionar a tres importantes autores que adscribieron a este punto de vista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hans Kelsen entendi&oacute; que la centralizaci&oacute;n y la descentralizaci&oacute;n son formas diferentes de organizaci&oacute;n estatal y de ordenamientos jur&iacute;dicos. "La concepci&oacute;n de un orden jur&iacute;dico centralizado implica que todas las normas de este orden tienen validez en la totalidad del territorio sobre el cual el propio orden se extiende", afirmaba el gran jurista austr&iacute;aco, mientras que</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">la afirmaci&oacute;n de que el Estado se encuentra descentralizado o el aserto de que el territorio estatal se halla dividido territorialmente, significa que el orden jur&iacute;dico nacional no contiene solamente normas centrales, sino tambi&eacute;n normas locales. Las diferentes esferas de validez de los &oacute;rdenes locales son las subdivisiones territoriales. Las normas centrales del orden jur&iacute;dico total o nacional forman tambi&eacute;n un orden parcial, esto es el orden jur&iacute;dico central.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y en consecuencia, conclu&iacute;a en que "el orden jur&iacute;dico total o nacional" se constitu&iacute;a por el orden jur&iacute;dico central junto a los &oacute;rdenes jur&iacute;dicos locales.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En similar l&iacute;nea de pensamiento, K. C. Wheare, que fuera profesor de Oxford, expres&oacute; que la idea moderna de lo que es el gobierno federal ha sido determinada por la Constituci&oacute;n estadounidense de 1787, que estableci&oacute; que "cada ciudadano est&aacute; sometido a dos gobiernos" y que "el principio de organizaci&oacute;n sobre el cual est&aacute; basada la asociaci&oacute;n norteamericana es el de la divisi&oacute;n de los poderes entre gobiernos distintos y coordinados".<sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Kart Loewenstein concibi&oacute; al federalismo como "el enfrentamiento entre dos soberan&iacute;as diferentes estatales separadas territorialmente y que se equilibran mutuamente. La existencia de fronteras federales limita el poder del Estado central sobre el Estado miembro y viceversa".<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&eacute;l federalismo dual tambi&eacute;n ser&iacute;a establecido en los federalismos argentino, brasile&ntilde;o y mexicano, aunque posteriormente las tendencias centralizadoras nos alejaran del modelo estadounidense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro pa&iacute;s, Juan Bautista Alberdi, en el art&iacute;culo 1 de su Proyecto de Constituci&oacute;n incluido en las Bases, escribi&oacute;: "La Rep&uacute;blica Argentina se constituye en un Estado federativo, dividido en provincias, que conservan la soberan&iacute;a no delegada expresamente por esta Constituci&oacute;n al gobierno central".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Similares ideas fueron expuestas posteriormente en el Congreso de la Naci&oacute;n en agosto de 1862, por Jos&eacute; Benjam&iacute;n Gorostiaga, tal vez el m&aacute;s influyente de los constituyentes de 1853, al referirse a la delimitaci&oacute;n de competencias entre los gobiernos federal y de provincias, indicando que "El gobierno de las provincias viene a ser la regla y forma el derecho com&uacute;n. El gobierno federal es la excepci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Arturo M. Bas, no obstante que sostuvo el car&aacute;cter auton&oacute;mico de las provincias, aclar&oacute; que comporta para estas "todos los atributos de la soberan&iacute;a, con relaci&oacute;n a los asuntos o materias comprendidas dentro de sus facultades constitucionales". Y m&aacute;s adelante expresaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos as&iacute; decir que la autonom&iacute;a de las provincias constituye una soberan&iacute;a relativa, en cuanto, organizados sus poderes de gobierno, de conformidad a la Constituci&oacute;n Nacional, ejercen un poder propio, absoluto y exclusivo, de legislaci&oacute;n y jurisdicci&oacute;n, sobre un n&uacute;mero indefinido de materias, sin m&aacute;s limitaci&oacute;n, que no destruir preceptos de aquella, ni absorber las atribuciones conferidas al gobierno federal.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, Clodomiro Zaval&iacute;a sostuvo que "El sistema federal consiste en la armon&iacute;a de poderes entre dos soberan&iacute;as, y el juego normal y coordinado de estas dos entidades es lo que revela en la pr&aacute;ctica la bondad del sistema".<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin poder detenernos m&aacute;s en tan interesante tema, expresamos que estos conceptos sobre aspectos te&oacute;ricos del federalismo en relaci&oacute;n a este ac&aacute;pite, mantienen su plena vigencia. Asimismo, expresamos que bajo nuestro punto de vista, la posici&oacute;n m&aacute;s consistente es esta &uacute;ltima, y que en consecuencia se puede defender, con base en la argumentaci&oacute;n esgrimida que se inicia en Madison, el car&aacute;cter soberano de nuestras provincias, en la parte de poderes no delegados al Gobierno federal por medio de la Constituci&oacute;n. Ello, m&aacute;s all&aacute; del car&aacute;cter auton&oacute;mico que tambi&eacute;n est&aacute; consagrado en nuestra Constituci&oacute;n en los art&iacute;culos 5, 6, 13, 122, 123 y concordantes, y en el que no nos detendremos por ser suficientemente conocido.<sup><a href="#notas">21</a></sup> De ah&iacute; el t&iacute;tulo de este art&iacute;culo acerca de la soberan&iacute;a y autonom&iacute;a provinciales, como caracteres propios de nuestras entidades federativas. Asimismo, tambi&eacute;n reiteramos que luego de la reforma constitucional de 1994, nuestra Federaci&oacute;n se ha vuelto m&aacute;s compleja, ya hay cuatro &oacute;rdenes gubernamentales: el federal, los provinciales, la ciudad aut&oacute;noma de Buenos Aires y los municipios.<sup><a href="#notas">22</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. La jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Naci&oacute;n<sup><a href="#notas">23</a></sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De una manera similar a la acontecida en el caso estadounidense &#151;m&aacute;s all&aacute; de las profundas diferencias entre ambos procesos&#151;, estimamos que se pueden se&ntilde;alar tres etapas en la jurisprudencia de la Corte: a) una primera, con mayor criterio descentralizador y claro reconocimiento de la divisi&oacute;n de las soberan&iacute;as en los &oacute;rdenes gubernamentales; b) una segunda, con marcado avance de criterios centralistas que se alejan del anterior modelo, y c) una tercera que se est&aacute; insinuando en la &uacute;ltima y actual jurisprudencia como un retorno al primer criterio, lo que obviamente nos parece adecuado y promisorio para nuestro deca&iacute;do federalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) La jurisprudencia inicial de la CSJN indic&oacute; que "Las provincias conservan su soberan&iacute;a, en todo lo relativo a los poderes no delegados a la Naci&oacute;n, como lo reconoce el art&iacute;culo 104 de la Carta Fundamental".<sup><a href="#notas">24</a></sup> Adem&aacute;s de los casos mencionados en la nota precedente, en Resoagli Luis c. Provincia de Corrientes, fallado el 31 de julio de 1869, la Corte expres&oacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las provincias, seg&uacute;n el art&iacute;culo 105 de la Constituci&oacute;n Nacional, tienen derecho &aacute; regirse por sus propias instituciones y elegir por s&iacute; mismas sus gobernadores, legislaturas y dem&aacute;s empleados; es decir, que conservan su soberan&iacute;a absoluta en todo lo relativo &aacute; los poderes no delegados a la Naci&oacute;n, como lo reconoce el art&iacute;culo 104. De este principio se deduce que &aacute; ellas corresponde exclusivamente darse leyes y ordenanzas de impuestos locales, de polic&iacute;a, higiene, y en general, todas las que juzguen conducentes a su bienestar y prosperidad, sin m&aacute;s limitaci&oacute;n que las enumeradas en el art&iacute;culo 108 de la misma Constituci&oacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este criterio inicial se mantuvo por a&ntilde;os, tal como lo indica el siguiente fallo en el que nos detendremos, donde la Corte Suprema se refiere a los poderes de la soberan&iacute;a y dice:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el sistema pol&iacute;tico adoptado por nuestra Constituci&oacute;n, los poderes de la soberan&iacute;a se encuentran divididos entre el gobierno nacional y los gobiernos provinciales: los del primero revisten la calidad de supremos y absolutos, y se aplican en todo el territorio de la Rep&uacute;blica, es decir, a&uacute;n dentro del perteneciente a las propias provincias; los de los segundos, presentan los mismos caracteres, pero &uacute;nicamente pueden ser ejercitados dentro de los l&iacute;mites territoriales de la provincia. Ninguna provincia puede legislar si no es con referencia a las cosas y a las personas que se hallen dentro de su propia jurisdicci&oacute;n. El derecho reservado por las provincias, es el de fundar un Banco de Estado sin facultad de emitir billetes, y no el de fundar un Banco y sus sucursales en las dem&aacute;s provincias.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) La jurisprudencia centralista de la Corte tuvo y tiene m&uacute;ltiples manifestaciones, cuya consideraci&oacute;n nos excede, de la que solo destacaremos un fallo: Marconetti Ltda. SAIC, fallado el 09/08/1968, referido al alcance de los poderes provinciales dentro de los establecimientos de utilidad nacional, donde el tribunal sostuvo que: "La autonom&iacute;a de los Estados cede ante la soberan&iacute;a &uacute;nica de la Naci&oacute;n, amparada por la Constituci&oacute;n como principio fundamental de la unidad, de la Rep&uacute;blica, dentro de su r&eacute;gimen federativo (art&iacute;culo 31 de la Constituci&oacute;n Nacional)".<sup><a href="#notas">26</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se aprecia de manera muy evidente que la Corte distingue entre soberan&iacute;a &uacute;nica nacional y autonom&iacute;a provincial, dejando de lado la jurisprudencia anterior y sin efectuar otras consideraciones sobre tan importante cuesti&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de la falta de fundamentos de esta decisi&oacute;n, lo que tambi&eacute;n se advierte es el criterio centralista que &#151;desafortunadamente&#151; por muchos a&ntilde;os se afirm&oacute; en el pa&iacute;s, con notorio abandono de los principios constitucionales. A partir de estos criterios &#151;vinculados a una equivocada lectura del art&iacute;culo 31&#151;, se ha efectuado esta lamentable simplificaci&oacute;n: supremac&iacute;a del Gobierno federal sobre las provincias, y de estas sobre los municipios, cuando por el contrario, la supremac&iacute;a es solo de la Constituci&oacute;n federal y del bloque federal respectivo.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale la pena recordar el criterio constitucional correcto en torno al art&iacute;culo antes citado, que enunciaba Arturo M. Bas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque parezca axiom&aacute;tico, conviene recordar en esta oportunidad que para que las leyes nacionales revistan el car&aacute;cter expresado, deben encuadrarse en los preceptos de la Constituci&oacute;n, pues de lo contrario carecer&iacute;an de eficacia. Y as&iacute;, en caso de conflicto entre leyes nacionales y leyes o constituciones locales, no puede sostenerse <i>a priori</i> la supremac&iacute;a de las primeras sobre las &uacute;ltimas, desde que estas por el contrario debieran prevalecer, si tuvieran como objetivo, materias de su exclusiva competencia, cual ser&iacute;an, por ejemplo, las relativas a la organizaci&oacute;n de sus poderes de gobierno, legislaci&oacute;n de polic&iacute;a, delitos de imprenta, etc. Y nada m&aacute;s l&oacute;gico que la referida conclusi&oacute;n: las atribuciones al respecto emanan de la Constituci&oacute;n Nacional, que vendr&iacute;a a quedar supeditada a las leyes del Congreso, si en los casos recordados se acordara supremac&iacute;a a estas &uacute;ltimas.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) La &uacute;ltima jurisprudencia que insin&uacute;a un retorno al primer criterio, la advertimos promisoriamente en el caso Zaval&iacute;a Jos&eacute; Luis c. Santiago del Estero Provincia de y Estado Nacional&#45;Amparo, fallado el 21 de septiembre de 2004, donde la CSJN, con la actual integraci&oacute;n, reitera en el considerando 12 lo afirmado en Resoagli Luis c. Provincia de Corrientes sobre la autonom&iacute;a provincial y la soberan&iacute;a absoluta de las provincias, en el &aacute;mbito de las facultades no delegadas.<sup><a href="#notas">29</a></sup> Expresa el considerando 12:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que la naturaleza y las implicancias de la acci&oacute;n interpuesta llevan a destacar que este Tribunal, desde sus primeros pronunciamientos, jam&aacute;s ha descuidado la esencial autonom&iacute;a y dignidad de las entidades pol&iacute;ticas por cuya voluntad y elecci&oacute;n se reunieron los constituyentes argentinos, y ha sentado el postulado axiom&aacute;tico de "que la Constituci&oacute;n Federal de la Rep&uacute;blica se adopt&oacute; para su gobierno como Naci&oacute;n y no para el gobierno particular de las Provincias, las cuales seg&uacute;n la declaraci&oacute;n del art&iacute;culo 105, tienen derecho a regirse por sus propias instituciones, y elegir por s&iacute; mismas sus gobernadores, legisladores y dem&aacute;s empleados; es decir, que conservan su soberan&iacute;a absoluta en todo lo relativo a los poderes no delegados a la Naci&oacute;n, como lo reconoce el art&iacute;culo 104" (causa L. XXX, D. Luis Resoagli c/ Provincia de Corrientes s/ cobro de pesos, fallada el 31 de julio de 1869, fallos: 7:373; 317:1195).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por ello que una de las m&aacute;s importantes misiones de la Corte consiste en interpretar la Constituci&oacute;n Nacional de modo que el ejercicio de la autoridad nacional y provincial se desenvuelvan armoniosamente, evitando interferencias o roces susceptibles de acrecentar los poderes del gobierno central en detrimento de las facultades provinciales y viceversa. Del logro de ese equilibrio debe resultar la adecuada coexistencia de dos &oacute;rdenes de gobierno cuyos &oacute;rganos actuar&aacute;n en dos &oacute;rbitas distintas, debiendo encontrarse solo para ayudarse (fallos: 186:170; 307:360).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y este sano criterio ser&iacute;a confirmado en el considerando 5o. de la sentencia en D&iacute;az Ruth In&eacute;s c. Buenos Aires, provincia de. Acci&oacute;n declarativa de inconstitucionalidad, fallado el 19 de diciembre de 2006.<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, podemos concluir en que la actual jurisprudencia de la Corte abona la doctrina de la soberan&iacute;a y autonom&iacute;a provinciales &#151;conforme lo hemos analizado&#151; en tesis que compartimos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1  </sup>En este ac&aacute;pite seguimos lo expuesto en el cap. I "Los sistemas pol&iacute;ticos federales", punto 5 "Soberan&iacute;a y autonom&iacute;a en los estados federales", pp. 10 y ss., en Hern&aacute;ndez, Antonio Mar&iacute;a, <i>Federalismo y constitucionalismo provincial</i>, pr&oacute;ls. de Diego Valad&eacute;s, Germ&aacute;n J. Bidart Campos y Eduardo Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a, Buenos Aires, Abeledo Perrot, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458909&pid=S1405-9193201400020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2  </sup>Jellinek, Georg, <i>Teor&iacute;a general del Estado</i>, Buenos Aires, Albatros, 1978, cap. XIV, pp. 327 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458911&pid=S1405-9193201400020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Igualmente, Hans Kelsen sostuvo que "El Estado es un orden supremo, que no tiene sobre s&iacute; ning&uacute;n orden superior, puesto que la validez del orden jur&iacute;dico estatal no deriva de ninguna norma supraestatal", citado por Albi, Fernando, <i>Derecho municipal comparado del mundo hisp&aacute;nico</i>, Madrid, Aguilar, 1955, p. 72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458912&pid=S1405-9193201400020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Aceptamos estos conceptos de la doctrina cl&aacute;sica, sin detenernos en los an&aacute;lisis m&aacute;s recientes que han referido la declinaci&oacute;n de la soberan&iacute;a en raz&oacute;n de los procesos de globalizaci&oacute;n y de integraci&oacute;n supranacional, v&eacute;ase, en tal sentido, Caravita, Beniamino, <i>Lineamenti di diritto costituzionale, federale e regionale</i>, Tur&iacute;n, Giappichelli, 2009, pp. 24 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458913&pid=S1405-9193201400020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3  </sup>Dana Monta&ntilde;o, Salvador, <i>Teor&iacute;a general del Estado</i>, Valencia, Universidad de Carabobo, 1963, p. 201.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458915&pid=S1405-9193201400020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Para un an&aacute;lisis m&aacute;s completo de este concepto, v&eacute;ase Hern&aacute;ndez, Antonio Mar&iacute;a, <i>Derecho municipal</i>, Buenos Aires, Depalma, 1997, pp. 372 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458916&pid=S1405-9193201400020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> All&iacute; sostenemos que tanto la autonom&iacute;a como la autarqu&iacute;a integran la descentralizaci&oacute;n, pero en la primera prevalece lo pol&iacute;tico, la idea de gobierno, mientras en la segunda la idea central es lo administrativo. <i>Cfr. op. cit.</i>, p. 372, con la opini&oacute;n coincidente de Villegas Basavilbaso, Bielsa y Linares Quintana.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4  </sup>Seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n de Faustino Leg&oacute;n, compartida por Linares Quintana, Segundo V., <i>Tratado de la ciencia del derecho constitucional</i>, Buenos Aires, Plus Ultra, 1977, t. 6, pp. 226 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458918&pid=S1405-9193201400020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5  </sup>V&eacute;ase <i>ibidem</i>, pp. 226 y 227, y Groppi, Tania, <i>La reforma constitucional en los Estados federales</i>, M&eacute;xico, Fundap, 2003, pp. 54 y 55, esp. nota 39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458920&pid=S1405-9193201400020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6  </sup>V&eacute;ase el desarrollo de cada uno de estos argumentos en su obra <i>Derecho constitucional comparado</i>, Buenos Aires, Universidad, 2005, pp. 333&#45;338.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458922&pid=S1405-9193201400020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7  </sup>V&eacute;ase Linares Quintana, Segundo V., <i>op. cit</i>., p. 227.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8  </sup> V&eacute;ase <i>The Anti&#45;federalist Papers &amp; the Constitucional Convention Debates</i>, Ralph Hetchem (ed.), colecci&oacute;n Writings from the American Body Politic.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458925&pid=S1405-9193201400020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9  </sup>V&eacute;ase Hamilton, Madison, Jay, <i>The Federalist Papers</i>, Clinton Rossiter (ed.), A Signet Classic, USA, 2003, pp. 236&#45;322.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458927&pid=S1405-9193201400020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10  </sup>Madison, James, "El federalista", XXXIX, en Hamilton, Madison y Jay, <i>El federalista</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2006, p. 161.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458929&pid=S1405-9193201400020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11  </sup><i>Ibidem</i>, p. 162.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12  </sup>V&eacute;ase Fern&aacute;ndez Segado, Francisco, <i>El federalismo en Am&eacute;rica Latina</i>, Cuadernos Constitucionales M&eacute;xico&#45;Centroam&eacute;rica, n&uacute;m. 41, M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Corte de Constitucionalidad de Guatemala, 2003, pp. 14 y 15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458932&pid=S1405-9193201400020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13  </sup>Por su parte, Daniel Elazar escribi&oacute; que el significado profundo de la soluci&oacute;n americana fue atribuir la soberan&iacute;a al pueblo, en cuya virtud las diversas unidades de gobierno (federal, estatales o locales) solo pod&iacute;an ejercer sus poderes delegados. <i>Cfr. Idee e forme del federalismo</i>, Mil&aacute;n, Mondadori, 1998, p. 35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458934&pid=S1405-9193201400020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14  </sup><i>Cfr</i>. Kincaid, John, "Introduction", en <i>Handbook of Federal Countries</i>, Forum of Federations, Montreal &amp; Kingston&#45;London&#45;Ithaca, McGill&#45;Queen's University Press, 2002, p. 6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458936&pid=S1405-9193201400020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15  </sup><i>Cfr</i>. Fleiner, Thomas, "Switzerland: Constitution of the Federal State and the Cantons", en Dorsen, Rosenfeld, Saj&oacute;, Baer, <i>Comparative constitutionalism. Cases and Materials</i>, 2a. ed., American Casebook Series, 2010;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458938&pid=S1405-9193201400020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> A.3., "Switzerland: predominance of the cantons", p. 371.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16  </sup><i>Cfr</i>. Kelsen, Hans, <i>Teor&iacute;a general del derecho y del Estado</i>, M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1995, pp. 319 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458940&pid=S1405-9193201400020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Linares Quintana dice que Kelsen junto a otros juristas como Kunz y Verdross, entre otros, integraron la "escuela austr&iacute;aca", y que la idea de los tres &oacute;rdenes jur&iacute;dicos de la Federaci&oacute;n &#151;la colectividad central, las colectividades locales y la comunidad total&#151; fue desarrollada anteriormente por Haenel y sustentada por Meyer y Gierke, entre otros. <i>Cfr</i>. Linares Quintana, Segundo V., <i>op. cit</i>., p. 228, nota 4908.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17  </sup><i>Cfr</i>. Wheare, K. C., <i>Federal Government</i>, Londres, Oxford University Press, 1947, pp. 1&#45;8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458942&pid=S1405-9193201400020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18  </sup><i>Cfr</i>. Loewenstein, Karl, <i>Teor&iacute;a de la Constituci&oacute;n</i>, trad. de Alfredo Gallego Anabitarte, Barcelona, Ariel, 1976, cap. X "Federalismo", p. 353.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458944&pid=S1405-9193201400020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19  </sup><i>Cfr</i>. Bas, Arturo M., <i>El derecho federal argentino</i>, Buenos Aires, Valerio Abeledo, 1927, t. 1, pp. 94 y 95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458946&pid=S1405-9193201400020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20  </sup><i>Cfr.</i> Zaval&iacute;a, Clodomiro, <i>Derecho federal</i>, Buenos Aires, Compa&ntilde;&iacute;a Argentina de Editores, 1941, p. 17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458948&pid=S1405-9193201400020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Tambi&eacute;n defendi&oacute; la idea de la soberan&iacute;a provincial Cano, Guillermo, <i>Soberan&iacute;a de los estados miembros de una Federaci&oacute;n</i>, Mendoza, 1936.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458949&pid=S1405-9193201400020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> <i>Cfr</i>. Linares Quintana, Segundo V., <i>op. cit.</i>, p. 227, nota 4908.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21  </sup>V&eacute;ase cap. XIV "El poder constituyente de las provincias", pp. 397 y ss., y cap. XVI "Novedosa jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Corrientes sobre atribuciones de los interventores federales", pp. 443 y ss., en Hern&aacute;ndez, Antonio Mar&iacute;a, <i>Federalismo&#8230;, cit</i>.; adem&aacute;s de abundante bibliograf&iacute;a, tanto de derecho p&uacute;blico provincial como de derecho constitucional, que no citamos en raz&oacute;n de brevedad, porque est&aacute; indicada en la obra nuestra ya mencionada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22  </sup>V&eacute;ase cap. III "El federalismo en la reforma constitucional de 1994", pp. 47 y ss., en Hern&aacute;ndez, Antonio Mar&iacute;a, <i>Federalismo&#8230;, cit</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23  </sup>Aclaramos que solo analizamos lo vinculado espec&iacute;ficamente a la tem&aacute;tica planteada, porque una consideraci&oacute;n de todos los fallos del alto tribunal que mencionan otros aspectos de la cuesti&oacute;n, exceder&iacute;a los l&iacute;mites asignados a este aporte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24  </sup>V&eacute;ase Bas, Arturo M., <i>op. cit</i>., p. 125, que menciona los fallos del t. 1, p. 170; t. 7, p. 373 y t. 15, p. 47. El primero de dichos fallos fue del 19 de mayo de 1864 en los autos Blanco Julio E. c. Nazar Laureano, con la firma de los ministros De las Carreras, Del Carril, Barros Pazos y Delgado, y se refiere a las autoridades provinciales como soberanas, seg&uacute;n se puede observar en fallos o en La Ley <i>on line</i>. Puede consultarse adem&aacute;s en la p&aacute;gina web <i>LexisNexis</i> el fallo del 3 de mayo de 1865 en Mendoza Hermanos c. Provincia de San Luis, de los ministros De las Carreras, Del Carril, Barros Pazos y Delgado, donde en el considerando 5 se expresa que no se afecta la soberan&iacute;a de las provincias por el hecho de tener que comparecer ante un Tribunal de Justicia. Tambi&eacute;n en el conocido caso Plaza de Toros t. 7:373, del 31/7/1869, la Corte Suprema sostuvo que las Provincias "conservan su soberan&iacute;a absoluta en todo lo relativo a los poderes no delegados a la Naci&oacute;n, como lo reconoce el art&iacute;culo 104 &#91;hoy 121&#93;".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25  </sup>CSJN, t. 147, p. 239, Banco de C&oacute;rdoba apelando una Resoluci&oacute;n de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Empleados Bancarios, 1926. Esta es la Corte presidida por el c&eacute;lebre juez Antonio Bermejo, antes de la agudizaci&oacute;n del proceso de centralizaci&oacute;n del pa&iacute;s, sufrido a partir del golpe de Estado de 1930.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26  </sup>CSJN, fallos 271:186, considerando 11. Una sociedad fue multada por haber infringido las leyes de polic&iacute;a del trabajo de la Provincia de Santa Fe. La multa fue confirmada, por lo cual la sancionada dedujo recurso extraordinario, afirmando la improcedencia de la multa porque su establecimiento est&aacute; ubicado dentro del puerto de la ciudad de Santa Fe. La Corte Suprema revoc&oacute; la sentencia apelada en el fallo que comentamos. En esta decadencia institucional y constitucional se lleg&oacute; al exceso de impedirse la creaci&oacute;n de un gobierno local dentro de un establecimiento de utilidad nacional, en desconocimiento del r&eacute;gimen municipal de la Provincia de Neuqu&eacute;n, seg&uacute;n fallo de la Corte en Hidronor SA Hidroel&eacute;ctrica Patag&oacute;nica SA <i>v</i>. Provincia del Neuqu&eacute;n, del 4 de diciembre de 1980, por el cual se declar&oacute; la inconstitucionalidad de la Ley 769 de Neuqu&eacute;n que hab&iacute;a dispuesto la creaci&oacute;n de un municipio de tercera categor&iacute;a en el pueblo Villa El Choc&oacute;n, dentro de los l&iacute;mites de dicho establecimiento de jurisdicci&oacute;n nacional. Por eso resulta tan destacable la afirmaci&oacute;n federalista de la gran reforma constitucional de 1994, a trav&eacute;s de la sanci&oacute;n del art&iacute;culo 75, inciso 30, donde se reconoce los poderes de polic&iacute;a y de imposici&oacute;n de provincias y municipios en dichos establecimientos. V&eacute;ase cap. IV "La autonom&iacute;a municipal en la reforma constitucional de 1994", punto III "Las potestades provinciales y municipales en los establecimientos de utilidad nacional", pp. 127 y ss., en Hern&aacute;ndez, Antonio Mar&iacute;a, <i>Federalismo&#8230;, cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27  </sup>V&eacute;ase cap. XII "Derecho p&uacute;blico provincial", punto V "Fuentes", pp. 328 y ss., en Hern&aacute;ndez, Antonio Mar&iacute;a, <i>Federalismo&#8230;, cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28  </sup>Bas, Arturo M., <i>op. cit.</i>, pp. 52 y 53. Destacamos que estas consideraciones tambi&eacute;n deben extenderse a los otros &oacute;rdenes gubernamentales admitidos en la Constituci&oacute;n Nacional, luego de la reforma de 1994, o sea a la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires y a los gobiernos locales aut&oacute;nomos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29  </sup>Se trataba del interesante caso planteado por el senador Zaval&iacute;a de Santiago del Estero ante el intento del interventor federal de avanzar en una reforma de la Constituci&oacute;n Provincial, donde la Corte hizo lugar a la medida cautelar solicitada, y dej&oacute; sin efecto el proceso que se hab&iacute;a iniciado al respecto, al desconocer competencias al interventor federal en dicha materia.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30  </sup>En el caso se demand&oacute; la inconstitucionalidad del art&iacute;culo 177 de la Constituci&oacute;n provincial que exigir&iacute;a la condici&oacute;n de tener "menos de setenta" a&ntilde;os para ser promovida a las magistraturas judiciales superiores. Aqu&iacute; la Corte Suprema por mayor&iacute;a resolvi&oacute; que no era una cuesti&oacute;n federal, en criterio que compartimos, ya que el Tribunal modifica el criterio centralista que hab&iacute;a tomado en Iribarren Casiano Rafael c. Provincia de Santa F&eacute;, fallado en 1999, donde declar&oacute; la inconstitucionalidad de una reforma constitucional provincial en torno a la jubilaci&oacute;n de sus magistrados. De dicho fallo resaltamos el voto en minor&iacute;a del ministro Belluscio, que sostuvo que dicha competencia era provincial. Y por el contrario, criticamos los votos de la mayor&iacute;a, que lesionaron nuestro federalismo, entre otros aspectos que servir&iacute;an de precedente al caso Fayt, para nosotros uno de los m&aacute;s graves y err&oacute;neos de la jurisprudencia de la Corte Suprema. V&eacute;anse Hern&aacute;ndez, Antonio Mar&iacute;a, <i>El caso Fayt</i>, 2a. ed., Buenos Aires, Abeledo Perrot, 2012,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458960&pid=S1405-9193201400020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> e <i>id</i>. (dir.), <i>Derecho constitucional</i>, Buenos Aires, La Ley, 2012, t. 1, cap. II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2458961&pid=S1405-9193201400020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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