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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hacia una teoría de la pobreza campesina]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Rural poverty, particularly peasant, is determined by the agriculture seasonality and by the fact that, in capitalism, prices incorporate (as costs) only the salaries of the working days effectively paid. Because of that, the farmer must look for additional income outside their arable land. This central thesis explains the agricultural subsidies in developed countries as a social acknowledgement to a minimum life level, without having to degrade their status renting temporarily their workforce, which means that seasonality's social cost is taken by society. When this right is not recognized, the farmers are condemned to permanent poverty. It is concluded that the adequate policy for the developing countries, if they want to overcome rural poverty, consists in subsidize their countrymen and protect them from the external prices, such as developed countries do.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Hacia una teor&iacute;a de la pobreza campesina</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Towards a theory of farming poverty</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Julio Boltvinik</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pobreza rural, en particular la campesina, est&aacute; determinada por la estacionalidad de la agricultura y por el hecho que, en el capitalismo, los precios incorporan (como costos) s&oacute;lo los salarios de las jornadas efectivamente pagadas. Por ello, el campesino debe buscar ingresos adicionales fuera de la parcela. Esta tesis central explica los subsidios agr&iacute;colas en los pa&iacute;ses desarrollados como un reconocimiento social a su derecho a un nivel m&iacute;nimo de vida, sin tener que degradar su estatus alquilando temporalmente su fuerza de trabajo, lo que significa que el costo social de la estacionalidad lo absorbe la sociedad. Cuando este derecho no se reconoce, se condena a los campesinos a la pobreza permanente. Se concluye que la pol&iacute;tica correcta para los pa&iacute;ses del Tercer Mundo, si quieren abatir la pobreza rural, consiste en subsidiar a sus campesinos y protegerlos de los precios del exterior, como hacen los pa&iacute;ses del Primer Mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> pobreza rural, fuerza de trabajo, salario, subsidios agr&iacute;colas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rural poverty, particularly peasant, is determined by the agriculture seasonality and by the fact that, in capitalism, prices incorporate (as costs) only the salaries of the working days effectively paid. Because of that, the farmer must look for additional income outside their arable land. This central thesis explains the agricultural subsidies in developed countries as a social acknowledgement to a minimum life level, without having to degrade their status renting temporarily their workforce, which means that seasonality's social cost is taken by society. When this right is not recognized, the farmers are condemned to permanent poverty. It is concluded that the adequate policy for the developing countries, if they want to overcome rural poverty, consists in subsidize their countrymen and protect them from the external prices, such as developed countries do.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> rural poverty, workforce, salary, agricultural subsidies.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Diferencias entre la agricultura y la industria</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es tal el entrenamiento de los economistas, incluyendo el que reciben en maestr&iacute;as y doctorados, que la mayor&iacute;a son incapaces de contestar adecuadamente la pregunta sobre las diferencias econ&oacute;micas esenciales entre la agricultura y la industria.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Aunque se corra el peligro de decir lo obvio, hay que empezar se&ntilde;alando que la agricultura trabaja con material vivo; que la producci&oacute;n agr&iacute;cola consiste, b&aacute;sicamente, en cuidar y estimular el proceso biol&oacute;gico natural de crecimiento de las plantas. En contraste, en la industria los objetos del proceso de trabajo son materiales inertes. Las plantas tienen un ciclo biol&oacute;gico &#151;un periodo de desarrollo&#151; y crecen en la tierra. Por tanto, los procesos de trabajo en la agricultura tienen que hacerse en funci&oacute;n de la etapa de crecimiento de la planta &#151;o del proceso estacional de desarrollo de los frutos&#151; y deben realizarse en el sitio en el cual la planta se encuentra. Es decir, el proceso biol&oacute;gico impone reglas, tanto temporales como espaciales, a las actividades del hombre. En la industria, en cambio, donde se trabaja con fibras, metales, madera, pl&aacute;sticos o granos cosechados, el proceso de trabajo no est&aacute; constre&ntilde;ido ni espacial ni temporalmente. La velocidad del proceso y el sitio donde se realiza est&aacute;n cabalmente dictados por el hombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas diferencias pueden resumirse diciendo que mientras en la industria los procesos pueden ser continuos (24 horas al d&iacute;a, 365 d&iacute;as al a&ntilde;o), en la agricultura son estacionales (vgr. cosecha concentrada en pocas semanas del a&ntilde;o). Una segunda diferencia es que mientras en la industria todas las actividades que constituyen un proceso de producci&oacute;n pueden ser simult&aacute;neas (una unidad de confecci&oacute;n est&aacute; siendo cortada mientras otra est&aacute; siendo cosida y una tercera empacada) en la agricultura son necesariamente <i>secuenciales.</i> Una tercera diferencia es que mientras en la industria el material puede ser trasladado al operario o a la m&aacute;quina, en la agricultura es el operario o la m&aacute;quina el que tiene que trasladarse al sitio donde se encuentra la planta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una cuarta diferencia deriva de los factores de incertidumbre asociados al car&aacute;cter biol&oacute;gico de la producci&oacute;n agr&iacute;cola, los cuales no existen en las actividades industriales. La variabilidad de la precipitaci&oacute;n pluvial en zonas sin sistemas de riego, la presencia de plagas, etc&eacute;tera, determinan el riesgo de p&eacute;rdida parcial o total de la cosecha. Los riesgos de p&eacute;rdida de la producci&oacute;n industrial son menores y, salvo los desastres como incendios, explosiones, terremotos, no est&aacute;n asociados a fen&oacute;menos naturales fuera del control del productor. Esta diferencia podr&iacute;a sintetizarse diciendo que mientras en la agricultura prima la incertidumbre productiva, en la industria predomina la certidumbre productiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una quinta diferencia deriva del car&aacute;cter perecedero de los productos agr&iacute;colas, que contrasta con el no perecedero de los productos industriales. Aunque los cereales son mucho menos perecederos que las frutas y hortalizas, tampoco pueden almacenarse permanentemente como, en principio, puede hacerse con la mayor parte de los productos industriales. Algunas consecuencias de estas diferencias son evidentes, otras no tanto. Veamos.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Estacionalidad y pobreza rural</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estacionalidad agr&iacute;cola se expresa en requerimientos de fuerza de trabajo desiguales a lo largo del a&ntilde;o. En la industria (con excepci&oacute;n de las que dependen de un abasto agr&iacute;cola de car&aacute;cter altamente perecedero y, por tanto, estacional), los requerimientos de fuerza de trabajo son, en principio, constantes a lo largo del a&ntilde;o. Esto, que es bastante conocido, deriva a su vez en consecuencias poco analizadas. La m&aacute;s importante es la relacionada con la pregunta &iquest;Qui&eacute;n paga el costo de reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo &#151;y de sus familias&#151; durante los periodos de escasa o nula actividad agr&iacute;cola? Esta pregunta puede reformularse de la siguiente manera: &iquest;Cu&aacute;les son los costos de mano de obra pertinentes en la formaci&oacute;n de los precios agr&iacute;colas? &iquest;&Uacute;nicamente el costo de los d&iacute;as trabajados o el costo de reproducci&oacute;n, durante todo el a&ntilde;o, del productor y su familia? En la industria este dilema no se presenta. En la medida que se trabaja todo el a&ntilde;o, el salario est&aacute; asociado con la manutenci&oacute;n del asalariado y su familia tambi&eacute;n durante todo el a&ntilde;o. La presencia de este dilema en la agricultura explica la enorme variedad de formas de producci&oacute;n presentes en ella. Cada forma de producci&oacute;n es una manera particular de solucionar el dilema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John W. Brewster, quien fue considerado el "fil&oacute;sofo de la agricultura estadunidense", en un ensayo cl&aacute;sico, se pregunta: "&iquest;si no es la presencia de t&eacute;cnicas mecanizadas o manuales la que determina el predominio de granjas familiares o granjas multifamiliares,<sup><a href="#nota">2</a></sup> qu&eacute; es lo que explica el predominio de una u otra en las diferentes regiones, tanto ahora como en el periodo premecanizado de la agricultura estadunidense?". Contesta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La respuesta parece estar en la medida en la cual un &aacute;rea agr&iacute;cola sea aproximadamente m&aacute;s adecuada para monocultivos o para cultivos m&uacute;ltiples; y las costumbres que liberan a los operadores multifamiliares del mantenimiento de los trabajadores en periodos de desempleo en la granja.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y m&aacute;s adelante contin&uacute;a:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"...mientras menos y menos productos se cultiven en la granja, m&aacute;s aumentan los periodos de desempleo entre operaciones. Puesto que la mayor parte de los trabajadores en las granjas familiares son trabajadores familiares, esto significa que los operadores familiares deben pagar (en la forma de gastos de manutenci&oacute;n de la familia) por su trabajo, tanto en periodos de empleo como de desempleo en la granja. En otras palabras, el trabajo es, mayoritariamente, un costo fijo para el operador familiar, pero no para el operador de mayor escala que paga el trabajo s&oacute;lo por el tiempo que lo utiliza en su granja. Si existiera una costumbre que liberara a la granja familiar del mantenimiento de los trabajadores durante los largos periodos de desempleo entre las operaciones agr&iacute;colas, ser&iacute;a muy dudoso que las ventajas gerenciales del operador a gran escala le permitieran desplazar al operador familiar, ni siquiera en &aacute;reas de monocultivo (Brewster, 1970: 3&#45;13).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las grandes unidades agr&iacute;colas del pasado latinoamericano, como las haciendas mexicanas, resolvieron de una manera inteligente &#151;para sus propios intereses&#151; el problema de la manutenci&oacute;n de la fuerza de trabajo en los periodos de desempleo: d&aacute;ndole al campesino el derecho de explotaci&oacute;n de una parcela para que derivara de ella su subsistencia y, al mismo tiempo, estuviera disponible para trabajar para el patr&oacute;n. Se trata, en esencia, de la misma soluci&oacute;n de los sistemas feudales y de las aparcer&iacute;as: otorgando a las familias los derechos de explotaci&oacute;n de la tierra, el problema estacional de la agricultura lo asumen ellos, lo que libera al se&ntilde;or feudal o al patr&oacute;n de tal compromiso. Con ello, los riesgos biol&oacute;gicos de la agricultura tambi&eacute;n son trasladados al campesino, total o parcialmente, seg&uacute;n las modalidades de tributaci&oacute;n o pago por parte de &eacute;ste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la agricultura capitalista, como se&ntilde;ala Brewster, el problema de la manutenci&oacute;n del asalariado en los periodos de desempleo es un asunto suyo y no del capitalista. La formaci&oacute;n de los precios en la agricultura capitalista est&aacute; determinada, por tanto, solamente por el costo de los d&iacute;as efectivamente trabajados y pagados. En la medida en que el productor familiar, sea &eacute;ste <i>farmer</i> o campesino, concurre a los mismos mercados que los productores capitalistas y act&uacute;a en ellos como tomador de precios, resulta tambi&eacute;n evidente que los precios de sus productos s&oacute;lo pueden remunerar los d&iacute;as efectivamente trabajados. Sin embargo, la familia se sigue responsabilizando de la manutenci&oacute;n, por todo el a&ntilde;o, de sus miembros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a neocl&aacute;sica convencional sostiene que la oferta agregada de cualquier bien (por ejemplo, de ma&iacute;z) es la suma de las ofertas de cada uno de los productores. La curva de oferta (a corto plazo) de cada productor es igual a su curva de costos marginales, lo que deriva en la t&iacute;pica curva ascendente por la presencia de rendimientos decrecientes, cuando hay uno o m&aacute;s factores fijos. En cambio, las curvas de oferta de cada empresa y la agregada del mercado a largo plazo est&aacute;n determinadas, en competencia perfecta, si existe la misma tecnolog&iacute;a (y productividad natural) en todas las empresas, por el punto m&aacute;s bajo de los costos medios, toda vez que la entrada (o salida) de empresas al mercado espec&iacute;fico reducir&aacute; los beneficios extraordinarios a cero.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Dado que el predominio del capitalismo es no s&oacute;lo econ&oacute;mico, sino cultural, me gustar&iacute;a argumentar que, en una econom&iacute;a capitalista, con presencia importante de empresas capitalistas en la agricultura, los propios productores campesinos incluir&aacute;n entre sus costos laborales s&oacute;lo los d&iacute;as efectivamente trabajados y no su costo de reproducci&oacute;n por todo el a&ntilde;o. Una manera en la que esta imposici&oacute;n cultural ocurre es, por ejemplo, mediante el cr&eacute;dito bancario. Al otorgar un cr&eacute;dito a los campesinos, la banca (p&uacute;blica o privada) calcular&aacute; los costos del cultivo de la misma manera que lo hace trat&aacute;ndose de una unidad capitalista. Esta aceptaci&oacute;n de la imposici&oacute;n cultural del modo de producci&oacute;n capitalista explica que los campesinos est&eacute;n dispuestos a producir y vender si recuperan los costos de los insumos y de la mano de obra efectivamente trabajada. Internalizan, por decirlo de alguna manera, uno de los factores de su propia pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo del paradigma dominante, tirios y troyanos han pronosticado la generalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a capitalista en la agricultura (la descomposici&oacute;n de la econom&iacute;a campesina). &iquest;Qui&eacute;n se har&iacute;a cargo de la fuerza de trabajo &#151;y de sus familias&#151; durante los periodos de desempleo agr&iacute;cola si tal predicci&oacute;n se cumpliera? &iquest;Puede funcionar un sistema generalizado de trabajo asalariado que contrata a la fuerza de trabajo en forma temporal? Luis Cabrera, ilustre pensador de principios del siglo XX, apuntaba, refiri&eacute;ndose a la dotaci&oacute;n de ejidos a las comunidades, que esto permitir&iacute;a a las medianas y grandes explotaciones una amplia disponibilidad de mano de obra barata. Es decir, Cabrera conceb&iacute;a como complementarias las empresas agr&iacute;colas capitalistas y la econom&iacute;a campesina. Mientras &eacute;sta aseguraba la subsistencia de la fuerza de trabajo, complementando sus ingresos con trabajo asalariado en las empresas capitalistas, &eacute;stas contaban con un suministro de mano de obra barata sin tener que preocuparse por su manutenci&oacute;n en los periodos en los que no requer&iacute;an sus servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de estas formas productivas, que trasladan el problema de la estacionalidad a los campesinos o a los asalariados, la econom&iacute;a esclavista en la agricultura ten&iacute;a que sufragar los gastos de mantenimiento de sus esclavos durante todo el a&ntilde;o &#151;al igual que se tiene que hacer, en cualquier forma productiva, con los caballos y otros animales de trabajo&#151;, lo cual, sin duda, debe haber minado su capacidad competitiva con la econom&iacute;a capitalista que, como hemos visto, remunera s&oacute;lo los d&iacute;as trabajados. Mientras la econom&iacute;a esclavista se prove&iacute;a de esclavos adultos en forma barata, la desventaja apuntada era compensada con la eliminaci&oacute;n de los costos de la reproducci&oacute;n intergeneracional de los esclavos. Pero como se&ntilde;al&oacute; el notable pensador ruso Chayanov:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que las fuentes guerreras de captura de esclavos empezaban a agotarse por los ataques frecuentes, el costo primo de adquirir esclavos aument&oacute;; su precio de mercado creci&oacute; r&aacute;pidamente y muchos usos de los esclavos que generaban una renta esclavista peque&ntilde;a, dejaron de ser rentables. . . un factor importante en la declinaci&oacute;n del antiguo sistema esclavista fue que, para poder asegurar el abastecimiento de esclavos, los m&eacute;todos de guerra y captura tuvieron que ser sustituidos por producci&oacute;n pac&iacute;fica mediante la reproducci&oacute;n natural. Aqu&iacute;, la unidad econ&oacute;mica antigua enfrentaba costos primos tan altos que empezaron a superar la renta esclavista capitalizada (Chayanov, 1966, 15&#45;16).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al parecer, las &uacute;nicas formas productivas que asumen los costos de reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo agr&iacute;cola durante todo el a&ntilde;o son las sociedades primitivas, la esclavista, y la econom&iacute;a campesina (incluyendo al <i>farmer</i> familiar). Si la econom&iacute;a campesina no concurriera a un mercado compitiendo con la econom&iacute;a capitalista podr&iacute;a, en principio, trasladar al consumidor los costos de manutenci&oacute;n familiar durante todo el a&ntilde;o, v&iacute;a precios. Pero en la medida que no es as&iacute;, debe asumir el 'costo social' que las formas capitalistas imponen en la agricultura, debiendo contratarse como trabajadores asalariados fuera de la parcela, o realizar otras actividades (agr&iacute;colas o no agr&iacute;colas), para completar sus ingresos. El costo humano de ello es alt&iacute;simo (separaci&oacute;n de la familia, condiciones de vida con frecuencia infrahumanas, etc.), y el resultado econ&oacute;mico, la pobreza permanente. A pesar de eso, la econom&iacute;a campesina muestra una capacidad de competencia y resistencia enormes. La generalizaci&oacute;n preconizada de la econom&iacute;a capitalista en el campo no se presenta, en parte porque la empresa capitalista necesita de la econom&iacute;a campesina que lo abastece de mano de obra barata y, en parte, por la ventaja competitiva del campesino independiente, que se apropia de todo el valor agregado y no tiene que dividirlo entre salarios y utilidades, como en la econom&iacute;a capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El que una unidad agr&iacute;cola familiar pueda vivir adecuadamente s&oacute;lo de las jornadas de trabajo invertidas en su parcela y, por tanto, tenga necesidad o no de buscar fuentes adicionales de empleo, depende evidentemente de los factores que explican la productividad del trabajo agr&iacute;cola, as&iacute; como de los precios relativos que enfrenta. Evidentemente es muy distinta la situaci&oacute;n objetiva de la granja familiar estadunidense que la del campesino latinoamericano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Echemos una mirada a la granja familiar norteamericana, aprovechando para analizar las consecuencias de la segunda y tercera diferencias entre la agricultura y la industria (secuencialidad vs. simultaneidad; material trasladable vs. no trasladable).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John Brewster sintetiza as&iacute; las consecuencias diferenciales de la mecanizaci&oacute;n en la agricultura y en la industria:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tiempos pre&#45;mecanizaci&oacute;n, la agricultura y la industria eran similares, ya que las operaciones en ambos casos eran realizadas normalmente en forma secuencial, una despu&eacute;s de la otra; usualmente por el mismo individuo o la misma familia. El surgimiento del proceso mecanizado ha hecho que la agricultura y la industria sean cada vez m&aacute;s diferentes... Pues al sustituir el poder y las manipulaciones humanas por las de la m&aacute;quina, los individuos (en la agricultura) de ninguna manera modifican su h&aacute;bito pre&#45;mecanizado de realizar sus pasos productivos uno tras otro, mientras que con la misma sustituci&oacute;n en la industria los hombres se han visto forzados a adquirir crecientemente el nuevo h&aacute;bito de realizar simult&aacute;neamente las muchas operaciones del proceso productivo... Estas diferencias implican en la industria una revoluci&oacute;n en la estructura social, mientras lo contrario es cierto en la agricultura... pues la mecanizaci&oacute;n industrial r&aacute;pidamente multiplica el n&uacute;mero de operaciones concurrentes en una unidad de producci&oacute;n mucho m&aacute;s all&aacute; del n&uacute;mero de trabajadores en un hogar. Por tanto, al adoptar las t&eacute;cnicas mecanizadas, los hombres se fuerzan a s&iacute; mismos a reemplazar las unidades de producci&oacute;n familiares de la vieja sociedad, con unidades enormemente mayores, disciplinadas y guiadas por una jerarqu&iacute;a de patrones y gerentes. En la agricultura, en cambio, los m&eacute;todos mecanizados permanecen tan compatibles como las t&eacute;cnicas manuales con unidades familiares o unidades multifamiliares. Su compatibilidad con las unidades familiares se basa en el hecho de que las operaciones agr&iacute;colas est&aacute;n tan separadas por intervalos de tiempo despu&eacute;s de la mecanizaci&oacute;n como lo estaban antes; por tanto, el n&uacute;mero de cosas que hay que hacer simult&aacute;neamente en la granja permanece tan cercano como siempre al n&uacute;mero de trabajadores en una familia ordinaria (Brewster, 1970: 3&#45;5).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero John Brewster no s&oacute;lo muestra c&oacute;mo la granja mecanizada es tan compatible con la unidad econ&oacute;mica familiar como la no mecanizada, sino que muestra cuatro consecuencias asociadas en forma comparativa entre la agricultura y la industria: las formas de divisi&oacute;n t&eacute;cnica del trabajo (funcional y por tareas); la identificaci&oacute;n del trabajador con el producto y el proceso; el car&aacute;cter del trabajo, y la creatividad en &eacute;l:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, el avance tecnol&oacute;gico acelera la especializaci&oacute;n funcional y por tareas en la industria pero no en la agricultura... la ausencia de la especializaci&oacute;n por funciones y tareas en la industria har&iacute;a perder tiempo al trabajador en ir de una operaci&oacute;n a otra, mientras que cualquier grado de especializaci&oacute;n por tareas en la agricultura har&iacute;a que los trabajadores perdieran tiempo en esperar entre operaciones. Para mantenerse 'moderna' en cuanto a eficiencia, la agricultura debe permanecer 'anticuada' respecto a las 'formas elevadas' de especializaci&oacute;n. En segundo lugar... la relaci&oacute;n que alguna vez prevaleci&oacute; en ambas era la identificaci&oacute;n personal del trabajador con el producto, ya que el patr&oacute;n secuencial de operaciones le permit&iacute;a guiar los materiales a trav&eacute;s de las distintas operaciones hasta que el producto final era la materializaci&oacute;n de su planeaci&oacute;n y esfuerzo. Esta relaci&oacute;n se mantiene en la agricultura, pues la vieja secuencia a&uacute;n prevalece. Pero al trabajar simult&aacute;neamente, las m&aacute;quinas industriales han separado desde hace mucho al trabajador del producto y lo han atado a la ejecuci&oacute;n repetitiva de una operaci&oacute;n particular, ya que no puede estar en diferentes lugares al mismo tiempo. Tercero, la m&aacute;quina... ha dejado imperturbada la posici&oacute;n de los agricultores en su trabajo como seres con iniciativa (autodirigidos), mientras que ha tendido fuertemente a reducir a los trabajadores (industriales) al estatus de m&aacute;quinas... Cuarto, la agricultura mecanizada... conserva y expande las satisfacciones humanas tradicionales en el trabajo, mientras lo contrario es cierto en la industria. La vieja forma de producci&oacute;n artesanal satisfac&iacute;a bastante bien la necesidad del individuo de encontrar evidencias de significaci&oacute;n personal mediante 1) expresar sus poderes creativos a trav&eacute;s de los productos de sus manos, y 2) ser el maestro del ritmo y calidad de sus movimientos de trabajo. .. Al dejar inalterado el producto de la agricultura como expresi&oacute;n de la planeaci&oacute;n y el esfuerzo del agricultor, la agricultura mecanizada deja igualmente al agricultor en posesi&oacute;n de las satisfacciones creativas del artesano, que surg&iacute;an de guiar los materiales, a trav&eacute;s de las diversas operaciones, hacia el producto terminado. Y, como no escinde sus actividades gerenciales de sus actividades de trabajo, deja al agricultor la posesi&oacute;n plena de los poderes del artesano de controlar sus movimientos laborales seg&uacute;n su idea del producto deseado de operaciones posteriores. Por &uacute;ltimo, la agricultura mecanizada expande las satisfacciones del trabajo creativo y autodirigido, al liberar las energ&iacute;as humanas de la brutal carga de las operaciones manuales y permiti&eacute;ndole concentrarse en el mundo de voluntad e imaginaci&oacute;n del que la agricultura depende tan &iacute;ntimamente (Brewster, 1970: 7&#45;9).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diferencias en cuanto a la naturaleza (trasladable o no trasladable) del material, significan, en primer lugar, que las m&aacute;quinas deben trasladarse al suelo y a las plantas, en contraste con la industria, donde es el objeto de trabajo el que se traslada a las m&aacute;quinas, que son inm&oacute;viles. Esta diferencia impone l&iacute;mites al tama&ntilde;o econ&oacute;mico &oacute;ptimo de las unidades agr&iacute;colas: mientras m&aacute;s grandes las unidades, mayores los costos de traslado de la maquinaria al sitio donde se les requiere. Este l&iacute;mite significa, entre otras cosas, estructuras de mercado diferentes entre la agricultura y la industria. Como se&ntilde;ala Brewster,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el patr&oacute;n de actividades simult&aacute;neas hace posible una escala de producci&oacute;n tan expandida que la eficiencia de utilizaci&oacute;n en la industria puede requerir s&oacute;lo una, o cuando mucho unas cuantas empresas, cada una suficientemente grande para influir sustancialmente en los precios a los que compra y a los que vende... la garant&iacute;a de las fuerzas competitivas de tipo impersonal, que vinculaban la operaci&oacute;n de la industria con el inter&eacute;s p&uacute;blico, desaparecen. En cambio, los m&eacute;todos mecanizados "no han ni restado ni sumado al primitivo car&aacute;cter competitivo de la agricultura norteamericana" (Brewster, 1970: 10&#45;11).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El car&aacute;cter altamente perecedero de algunos productos agr&iacute;colas se refleja en las variaciones estacionales de precios, en contraste con la industria que, en principio, muestra constancia de precios a lo largo del a&ntilde;o. Sin embargo, al estudiar la formaci&oacute;n de los precios agr&iacute;colas es necesario tomar en cuenta, simult&aacute;neamente, otras caracter&iacute;sticas de la producci&oacute;n agr&iacute;cola: en la medida en la cual los procesos no son continuos, el flujo de producci&oacute;n tampoco lo es. En general, en unas cuantas semanas puede concentrarse toda la producci&oacute;n del a&ntilde;o. El agricultor, a diferencia del productor industrial, no puede regular diariamente su flujo de producci&oacute;n. Mientras este &uacute;ltimo puede, casi diariamente, ir ajustando su producci&oacute;n a las se&ntilde;ales del mercado, el agricultor, al tomar una decisi&oacute;n de siembra, tiene que basarse en expectativas sobre lo que ser&aacute; la situaci&oacute;n del mercado cuando vaya a cosechar y vender.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos decir, a riesgo de simplificar, que aparte de la incertidumbre (asociada a los riesgos naturales) que caracteriza la producci&oacute;n agr&iacute;cola y que la contrasta con la industria, existe otra diferencia importante: el riesgo empresarial en la industria se concentra, sobre todo, en la inversi&oacute;n en capital fijo, mientras en la agricultura el riesgo se concentra en el capital circulante (semillas, insumos, mano de obra) que debe realizarse en cada ciclo agr&iacute;cola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas diferencias han obligado al desarrollo de teor&iacute;as de formaci&oacute;n de precios espec&iacute;ficas para la agricultura. Una de las m&aacute;s conocidas es el teorema de la telara&ntilde;a que, en esencia, sostiene que el precio actual de un producto agr&iacute;cola est&aacute; determinado por la cantidad producida en el ciclo actual, mientras que esta cantidad est&aacute; determinada por el precio del ciclo anterior.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Subsidios y pobreza en las econom&iacute;as campesinas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la realidad cotidiana de los campesinos de Am&eacute;rica Latina, los requerimientos de fuerza de trabajo desiguales a lo largo del a&ntilde;o, en mercados a los que concurren empresas capitalistas, obliga a los productores campesinos a complementar sus ingresos parcelados con ingresos extraparcelarios para poder cumplir su misi&oacute;n de reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo. En algunos casos estos ingresos extraparcelarios representan m&aacute;s de 50 por ciento de los ingresos <i>(v. gr.</i> en el estado de Puebla, M&eacute;xico; o en el altiplano noroccidental de Guatemala).<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia num&eacute;rica del campesinado en Am&eacute;rica Latina (el n&uacute;mero de unidades a nivel nacional suele ser de centenares de miles y en algunos pa&iacute;ses de millones) y su destacada participaci&oacute;n en la producci&oacute;n, sobre todo de alimentos b&aacute;sicos, refleja la estructura competitiva de la producci&oacute;n agr&iacute;cola. El deterioro de los t&eacute;rminos de intercambio entre la agricultura y los sectores urbanos (nacionales e internacionales) viene a sumarse (y a agravar) una tendencia estructural a precios agr&iacute;colas relativos muy bajos en Am&eacute;rica Latina, cuando se les compara con los prevalecientes en los pa&iacute;ses desarrollados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres parecen ser los factores explicativos de los bajos precios relativos de los productos agr&iacute;colas en Am&eacute;rica Latina si se comparan con los prevalecientes en el Primer Mundo, tanto hoy como hace 20 o 30 a&ntilde;os: 1) la baja protecci&oacute;n efectiva de la agricultura &#151;en comparaci&oacute;n con la industria&#151; durante el prolongado periodo de la sustituci&oacute;n de importaciones industriales; 2) la abrupta apertura al exterior en las d&eacute;cadas de 1980 y 1990, seg&uacute;n los pa&iacute;ses, ha llevado a la importaci&oacute;n masiva de productos agr&iacute;colas subsidiados de los pa&iacute;ses ricos, lo que deprime a&uacute;n m&aacute;s el nivel general de los precios de los productos agr&iacute;colas, y 3) el hecho &#151;analizado antes&#151; de que los campesinos asumen el costo de la reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo durante todo el a&ntilde;o, sin poder transferir a los precios de los productos agr&iacute;colas m&aacute;s que las jornadas efectivamente trabajadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al &uacute;ltimo punto, parece evidente que, a diferencia de los campesinos de Am&eacute;rica Latina, los agricultores de unidades familiares de Europa, Estados Unidos y Jap&oacute;n, en la medida en la cual sus respectivos gobiernos protegen sus agriculturas de la competencia exterior y les otorgan cuantiosos subsidios, obtienen del valor agregado en sus unidades agr&iacute;colas suficientes ingresos para la reproducci&oacute;n de sus familias durante todo el a&ntilde;o, sin verse obligados a la venta temporal (e itinerante) de su fuerza de trabajo. Esto podr&iacute;a interpretarse como que las sociedades de estos pa&iacute;ses les reconocen a los agricultores familiares el derecho a un nivel m&iacute;nimo de vida sin necesidad de degradar su estatus, alquilando temporalmente su fuerza de trabajo. Estas condiciones, dada la formaci&oacute;n de los precios al concurrir la econom&iacute;a campesina (o familiar) con empresas capitalistas en los mismos mercados, que s&oacute;lo asumen el costo de la mano de obra efectivamente utilizada, y dados tambi&eacute;n los recursos y la tecnolog&iacute;a, s&oacute;lo pueden alcanzarse con precios protegidos o subsidiados para sus productos. Cuando este derecho no se reconoce, como en nuestros pa&iacute;ses, se condena a los campesinos a la pobreza permanente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo num&eacute;rico hipot&eacute;tico podr&iacute;a dejar m&aacute;s clara la argumentaci&oacute;n. Supongamos, para simplificar, que en la producci&oacute;n de ma&iacute;z se utiliza mano de obra en la tercera parte de los d&iacute;as del a&ntilde;o (122). Supongamos, tambi&eacute;n, que es el &uacute;nico cultivo, tanto de productores familiares como de productores capitalistas y que ambos utilizan la misma tecnolog&iacute;a. Sus &uacute;nicas diferencias son que las unidades capitalistas contratan trabajo asalariado por d&iacute;a y los productores familiares llevan a cabo todas las tareas con la fuerza de trabajo familiar. Supongamos tambi&eacute;n que los salarios que se pagan en la agricultura permiten, como dice la norma constitucional, la satisfacci&oacute;n de las necesidades materiales y culturales del trabajador y su familia, y para proveer a la educaci&oacute;n de los hijos. Es decir, que el salario de un trabajador es igual a l&iacute;nea de pobreza de una familia. El costo de la mano de obra (por hect&aacute;rea) en el primer caso (donde es un costo fijo), ser&iacute;a tres veces m&aacute;s alto que en la capitalista. Al concurrir en un mismo mercado (pensemos primero en un mercado nacional absolutamente cerrado) productores capitalistas y familiares, el precio est&aacute; determinado por el precio al que est&aacute;n dispuestos a vender los primeros. Como &eacute;stos s&oacute;lo pagan los 122 d&iacute;as trabajados, est&aacute;n dispuestos a vender a 110 (40 de costos de insumos, 60 de mano de obra y 10 de ganancia) la producci&oacute;n de cada hect&aacute;rea.<sup><a href="#nota">6</a></sup> Los productores familiares, entonces, se ven obligados a vender como si su costo de mano de obra fuese la tercera parte (110) en lugar de 220 (40 de costos de insumos y 180 de costos de manutenci&oacute;n de la mano de obra). Vender&iacute;an a la mitad de su costo total. Si en el mercado concurriesen solamente productores familiares, la producci&oacute;n se vender&iacute;a en 220 (sin ganancia, ya que &eacute;sta no es necesaria en la producci&oacute;n familiar), el doble de los 110 que se obtienen cuando compiten con los capitalistas. Como la l&iacute;nea de pobreza es de 180, vendiendo a 110 la familia ser&aacute; muy pobre. Vendiendo a 220 la familia obtendr&iacute;a un ingreso neto de 180 (descontando los 40 de insumos) y estar&iacute;a exactamente sobre la l&iacute;nea de pobreza. No ser&iacute;a pobre.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con lo anterior he mostrado que, incluso si eliminamos (a trav&eacute;s de supuestos) los otros factores de pobreza de los productores familiares que se presentan en la realidad de los pa&iacute;ses atrasados (conserv&aacute;ndonos todav&iacute;a en el marco de una econom&iacute;a cerrada: productividad y rentabilidad menores que sus competidores capitalistas; y valoraci&oacute;n de la mano de obra por debajo del costo de satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas), los productores familiares ser&iacute;an pobres en un mercado donde el nivel de precios est&aacute; determinado por la l&oacute;gica de funcionamiento de las empresas capitalistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien los supuestos que eliminan los otros factores de la pobreza campesina (o<i>farmer)</i> son falsos en los pa&iacute;ses del sur, no lo son en la mayor parte de Europa, Jap&oacute;n, Canad&aacute;, Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos. No lo eran cuando se puso en marcha la Pol&iacute;tica Agr&iacute;cola Com&uacute;n (CAP, por sus siglas en ingl&eacute;s) del entonces Mercado Com&uacute;n Europeo (hoy Uni&oacute;n Europea).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los enormes subsidios a la agricultura del Primer Mundo, que algunos calculan en 360 mil millones de d&oacute;lares anuales, logra evitar la (mayor parte de la) pobreza en la que sus productores familiares se ver&iacute;an sumidos sin ellos. Esta pobreza no vendr&iacute;a de su baja productividad, ni de la subvaloraci&oacute;n del trabajo en sus sociedades, sino &uacute;nica y exclusivamente de la estacionalidad del proceso productivo en la agricultura. Sin los subsidios, el campesino europeo o japon&eacute;s (e incluso el <i>farmer</i> estadunidense) tendr&iacute;a que buscar trabajo durante muchos meses del a&ntilde;o fuera de su parcela, en las ciudades o en el extranjero, para completar sus ingresos, incurriendo en la miseria itinerante de nuestros campesinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es uno de los objetivos que la CAP busc&oacute; alcanzar. Seg&uacute;n el <i>Buckwell Report</i> (consultable en el portal electr&oacute;nico de la Uni&oacute;n Europea) hoy en d&iacute;a los ingresos de los productores agropecuarios est&aacute;n a la par, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la UE, con los ingresos medios de los hogares urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nuevas presiones en la UE hacia la reducci&oacute;n de los subsidios han movilizado la resistencia campesina. Desde la perspectiva analizada, los subsidios agropecuarios en los pa&iacute;ses desarrollados no bajar&aacute;n porque estas sociedades han reconocido el derecho de sus productores familiares a vivir dignamente, como lo muestra la nueva Ley Agr&iacute;cola estadunidense. De esta manera, con una serie de desventajas tecnol&oacute;gicas y financieras gigantescas para enfrentar la competencia, los productores nacionales, adem&aacute;s, enfrentan las grandes diferencias en los apoyos y subsidios que reciben de sus respectivos gobiernos y del entorno. Conviene detenerse un poco para examinar la nueva Ley Agr&iacute;cola estadunidense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Ley de Seguridad Agr&iacute;cola y de Inversi&oacute;n Rural <i>(The Farm Security and Rural Investment Act),</i> aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 2002, viene a sustituir la Ley de Justicia <i>(Fair Act)</i> que prevaleci&oacute; desde 1996. La nueva ley tiene una vigencia de seis a&ntilde;os. Este tipo de leyes en Estados Unidos son de hecho mecanismos de asignaci&oacute;n presupuestal multianuales, algo que deber&iacute;amos imitar en M&eacute;xico. La nueva ley establece, entre otros, programas de subsidios por productos espec&iacute;ficos, programas de comercio internacional y de conservaci&oacute;n. El programa de subsidios representa un aumento de entre 70 y 80 por ciento respecto al vigente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El componente central de la nueva ley es antic&iacute;clico, lo que significa que los agricultores estadunidenses ser&aacute;n compensados por las fluctuaciones del mercado, de tal manera que contin&uacute;en recibiendo precios altos aun cuando los precios se hayan derrumbado, lo cual puede inducir la sobreproducci&oacute;n. El consenso internacional sobre subsidios agropecuarios, que llevaron a M&eacute;xico a eliminar los precios de garant&iacute;a a los productos agr&iacute;colas, dispone eliminar los subsidios que crean incentivos a la sobreproducci&oacute;n. Por ello en un portal electr&oacute;nico de la Uni&oacute;n Europea se se&ntilde;ala que: "La Ley Agr&iacute;cola de Estados Unidos: al subsidiar a los agricultores de una manera altamente distorsionadora de la producci&oacute;n, ha hecho que Estados Unidos pierda toda credibilidad en las negociaciones de la OMC".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva Ley incluye tres tipos de subsidios: 1) Pagos fijos, por agricultor, para cada cultivo elegible. Se a&ntilde;aden soya y algunas oleaginosas. Este es un subsidio similar al de Procampo. Los pagos aumentan respecto a la ley previa. 2) Pagos de compensaci&oacute;n cuando el precio de mercado es menor que un precio fijado por el gobierno. Se le llama precios de pr&eacute;stamos <i>(loan rates),</i> aparentemente porque los precios se fijan cuando el agricultor recibe los cr&eacute;ditos para sembrar. Este subsidio, de car&aacute;cter contrac&iacute;clico, ya exist&iacute;a tambi&eacute;n en la Ley anterior, pero se aumenta su valor en alrededor de cinco por ciento y se a&ntilde;aden algunas leguminosas antes no consideradas. 3) Nuevos subsidios contrac&iacute;clicos. Estos subsidios se pagan cuando el ingreso total de los agricultores (la suma de lo obtenido a trav&eacute;s del mercado m&aacute;s los dos subsidios anteriores, no alcanza un nivel predeterminado). Aunque no hab&iacute;a previsi&oacute;n similar en la Ley anterior, el gobierno estadunidense hab&iacute;a introducido paquetes de emergencia en este sentido, en respuesta a la baja de precios desde 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&iquest;Qu&eacute; tienen de malo los subsidios contrac&iacute;clicos?", se pregunta el bolet&iacute;n electr&oacute;nico de la Uni&oacute;n Europea. En primer lugar contesta con una afirmaci&oacute;n de la mayor importancia en t&eacute;rminos de la teor&iacute;a aqu&iacute; esbozada:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos pagos garantizan al agricultor norteamericano un cierto nivel de ingresos. Al quedar garantizado su ingreso, el agricultor no tiene que seguir las se&ntilde;ales del mercado, particularmente en tiempos de bajos precios. Puesto que el ingreso garantizado significa rentabilidad garantizada en casi todo lo cultivado, los agricultores expandir&aacute;n la producci&oacute;n en tierras marginales, sin preocuparse si el cultivo va encontrar o no mercado a un buen precio. La producci&oacute;n adicional inundar&aacute; el mercado y bajar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s los precios (mientras los ingresos quedan protegidos por crecientes subsidios de los tipos dos y tres). Es por esto que los comentaristas estadunidenses m&aacute;s importantes describen esta pol&iacute;tica como autodestructiva en &uacute;ltima instancia.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre las exportaciones agr&iacute;colas estadunidenses el bolet&iacute;n se&ntilde;ala:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estados Unidos exporta 25 por ciento de su producci&oacute;n agr&iacute;cola y en algunos cultivos, como el trigo, hasta 40 por ciento. Los subsidios dos y tres abaratar&aacute;n tales exportaciones. Al bajar los precios en casa, el mercado norteamericano deja de ser atractivo, particularmente para aquellos de los pa&iacute;ses en desarrollo, sin importar las ventajas que puedan tener.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con un TLC que le permite a Estados Unidos exportar a M&eacute;xico como si estuviera en su propia casa, sin aranceles, es evidente que las exportaciones a M&eacute;xico pueden verse incrementadas enormemente, sin que a los agricultores les importe el precio al que venden. Pueden vender al mismo precio que en Estados Unidos. De todos los pa&iacute;ses en desarrollo, el m&aacute;s afectado ser&aacute; el nuestro. En pocas palabras, la nueva ley significa que aumentar&aacute;n nuestras importaciones agropecuarias de Estados Unidos y bajar&aacute;n nuestras exportaciones a ese pa&iacute;s. Potencialmente, ocurrir&aacute; la quiebra de muchas unidades productivas, peque&ntilde;as, grandes y medianas. Esto suceder&iacute;a por el puro juego de las fuerzas del mercado. Sin embargo, la nueva Ley aumenta el financiamiento para programas de creaci&oacute;n, expansi&oacute;n y mantenimiento de los mercados exteriores de los productos agropecuarios de Estados Unidos. Los cr&eacute;ditos para la exportaci&oacute;n y el programa de subsidios para la exportaci&oacute;n contin&uacute;an. La OECD ha identificado estos subsidios como el origen de 97 por ciento de los subsidios agropecuarios en el mundo y ha sido condenado por la OMC como un subsidio ilegal, lo cual, desde luego, no impide que contin&uacute;e su pr&aacute;ctica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, la pobreza de los productores familiares es abismal por: a) sus niveles de productividad muy por debajo de sus competidores: los productores capitalistas del pa&iacute;s y los productores norteamericanos (estadunidenses y canadienses); b) porque el trabajo est&aacute; subvalorado en el pa&iacute;s, sobretodo en el medio rural; y c) porque el costo de la estacionalidad lo pagan, casi exclusivamente, los campesinos. Para superar la pobreza de los productores familiares se necesitar&iacute;a revertir los tres factores de desventaja. La desventaja en productividad puede compensarse mediante una combinaci&oacute;n de medidas de protecci&oacute;n comercial y el impulso al desarrollo tecnol&oacute;gico. Manuel D&iacute;az se&ntilde;ala que en Am&eacute;rica Latina pr&aacute;cticamente no existe investigaci&oacute;n aplicada a nuestras agriculturas, que "s&oacute;lo compramos y mal usamos la que se hace en otros pa&iacute;ses". Esto no era as&iacute; en M&eacute;xico en las d&eacute;cadas de 1960 y 1970, toda vez que en aquellos a&ntilde;os ten&iacute;amos un desarrollo creciente de la investigaci&oacute;n agr&iacute;cola y del extensionismo, as&iacute; como un mercado agr&iacute;cola protegido; pero hoy las condiciones se han invertido en ambos sentidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres factores centrales para explicar la subvaloraci&oacute;n de la fuerza de trabajo en el pa&iacute;s son: las fuerzas de la globalizaci&oacute;n, que han disminuido la cobertura y el poder de los sindicatos; la pol&iacute;tica de represi&oacute;n salarial, que usa los salarios como ancla de la inflaci&oacute;n; y el lento crecimiento de la econom&iacute;a y de los empleos en la econom&iacute;a moderna. Es posible instrumentar cambios importantes que reviertan las tendencias de los tres factores: una nueva pol&iacute;tica salarial, una reforma a la Ley Federal del Trabajo para fortalecer el sindicalismo independiente, y una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que estimule el crecimiento econ&oacute;mico, en vez de la actual, obsesionada con el control de la inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, es necesario subsidiar a los productores agropecuarios y protegerlos de la competencia externa. Para evitar que muchos de los recursos de los subsidios engrosen las rentas de los productores m&aacute;s favorecidos, ser&aacute; necesario que los productores familiares reciban la totalidad de los subsidios destinados a compensar el costo de la estacionalidad. Los productores capitalistas, en cambio, s&oacute;lo requerir&iacute;an subsidios (que ser&iacute;an comunes a todos los productores) para enfrentar la asimetr&iacute;a de la competencia internacional. Subsidios y protecci&oacute;n comercial deben ser complementarios. Mientras menos protecci&oacute;n haya se requieren m&aacute;s subsidios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un mercado mundial unificado (que en realidad no existe), sin sistemas proteccionistas ni subsidios, los precios agr&iacute;colas (y de los insumos y maquinaria utilizados) ser&iacute;an iguales en todo el mundo, y el ingreso de los productores campesinos ser&iacute;a una funci&oacute;n del producto por ocupado. Las diferencias de ingresos entre los campesinos del Primero y del Tercer Mundo ser&iacute;an iguales s&oacute;lo a las diferencias de la productividad por hombre ocupado. Sin embargo, la teor&iacute;a aqu&iacute; esbozada predice &#151;lo que habr&iacute;a que comprobar emp&iacute;ricamente&#151; que las diferencias de ingresos son mucho mayores debido a que, mientras la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del Primer Mundo lleva a que sea la sociedad en su conjunto la que asuma el costo de la estacionalidad del trabajo agr&iacute;cola, la del Tercer Mundo sigue empe&ntilde;ada en que tal costo lo asuman, manteni&eacute;ndose en la pobreza, los campesinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica correcta para los pa&iacute;ses del Tercer Mundo, si quieren abatir sustancialmente la pobreza rural, no es, por tanto, combatir los subsidios agr&iacute;colas de los pa&iacute;ses del Primer Mundo, sino subsidiar a sus campesinos tambi&eacute;n y protegerlos de los precios bajos del exterior.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BREWSTER, John, 1970, "The machine process in agriculture and industry", en Karl Fox y Gale Johnson (eds.), <i>Readings in the economics of agriculture,</i> George Allen &amp; Unwin Ltd., Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5678892&pid=S1405-7425200700040000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CHAYANOV, A. V., 1966, "On the theory of non&#45;capitalist economic systems", en A.V. Chayanov, <i>The theory of peasant economy,</i> Richard D. Irwin, Homewood, Illinois. Existe traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol, incluida en 1987, <i>Chayanov, La teor&iacute;a de la econom&iacute;a campesina,</i> Cuadernos de Pasado y Presente, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5678894&pid=S1405-7425200700040000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">JANVRY, Alain de, 1991, "El caso latinoamericano", <i>en Campesinos y desarrollo en Am&eacute;rica Latina,</i> Tercer Mundo Editores, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5678896&pid=S1405-7425200700040000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">NICHOLSON, Walter, 2001, <i>Microeconom&iacute;a intermedia y sus aplicaciones,</i> Mc Graw Hill, cap&iacute;tulo 8, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5678898&pid=S1405-7425200700040000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WAUGH, Frederick, 1969, "Cobweb models", en Karl A. Fox y D. Gale Johnson (eds.), <i>Readings in the economics of agriculture,</i> Irwin Homewood, Illinois.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5678900&pid=S1405-7425200700040000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La raz&oacute;n de ello est&aacute; asociada, sin duda, a la prevalencia de un paradigma en el cual la agricultura desempe&ntilde;a un rol absolutamente secundario y donde, por tanto, a los economistas no se les entrena en econom&iacute;a agr&iacute;cola. Naturalmente, los economistas agr&iacute;colas son una excepci&oacute;n a lo apuntado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>2</sup> Larger than family farms.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> V&eacute;ase cualquier libro de texto de microeconom&iacute;a, por ejemplo, Walter Nicholson (2001), naturalmente, si hay diferencias de fertilidad del suelo se generan rentas diferenciales (llamadas ricardianas, por David Ricardo, quien fue el primer economista que las identific&oacute;).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Para un an&aacute;lisis detallado de esta teor&iacute;a, v&eacute;ase Frederick V. Waugh (1970: 89&#45;106).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> V&eacute;ase Alain de Janvry (1991) cuadro 10.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Estas cifras est&aacute;n en unidades ficticias. No son pesos, ni miles de pesos.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Julio Boltvinik. </b>Formado como economista, se concibe a s&iacute; mismo como pobret&oacute;logo. Es, desde 1992, profesor investigador del Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos de El Colegio de M&eacute;xico; miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 1993; colaborador de <i>La Jornada,</i> donde publica semanalmente la columna Econom&iacute;a Moral, y de Radio Imagen, con un espacio semanal con el mismo nombre. Ha dedicado casi 20 a&ntilde;os a estudiar y combatir la pobreza. Sus tres libros m&aacute;s recientes son <i>Indice de progreso social. Una propuesta</i> (en coautor&iacute;a con Amartya Sen y Meghnad Desai), 1992, PNUD, reeditado por la UNAM en 1998 ; <i>Pobreza y estratificaci&oacute;n social en M&eacute;xico,</i> 1995, INEGI, y <i>Pobreza y distribuci&oacute;n del ingreso en M&eacute;xico</i> (en coautor&iacute;a con Enrique Hern&aacute;ndez Laos, 1999, Siglo XXI). Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jbolt@colmex.mx">jbolt@colmex.mx</a></font></p>      ]]></body><back>
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