<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-7425</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Papeles de población]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Pap. poblac]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-7425</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-74252001000200009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los espacios del multiculturalismo de la ciudadanía]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rogers]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alisdair]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,University of Oxford Colegio de Keble ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Oxford Oxfordshire]]></addr-line>
<country>Reino Unido</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>7</volume>
<numero>28</numero>
<fpage>199</fpage>
<lpage>220</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-74252001000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-74252001000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-74252001000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este trabajo tiene como base el proyecto de la Unesco "Políticas culturales y modos de ciudadanía en las sociedades europeas" (MPMC), cuyo objetivo es contribuir a la comprensión de las relaciones entre ciudadanía, inmigración y política local; la interdisciplinariedad es un requisito esencial para comprender dichas relaciones, y entre las múltiples bases disciplinarias en que se fundamenta el MPMC se encuentra la Geografía. El propósito de este artículo, por tanto, es sacar a la luz algunos de los principales temas geográficos relevantes para la investigación del multiculturalismo y de la ciudadanía en las ciudades europeas. El punto de partida de esta investigación es que una persona siempre puede considerarse ciudadano de "alguna parte". Los derechos formales asociados a la ciudadanía en general se relacionan, salvo algunas excepciones, a ciertos territorios o lugares; sin embargo, las ideas geográficas que se manejan en este artículo apuntan hacia algunos espacios alternativos de ciudadanía y de multiculturalismo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This work is based on the Unesco project of the "Cultural political and citizenship ways in the european societies" (MPMC) which objective is to contribute to the understanding of the relationships among citizenship, immigration and local politics; the interdiscipline is an essential requirement to understand this relationships and geography is among the multiple disciplinary bases of the MPMC. The purpose of this article, therefore, is to highlight some of the main geographical topics for the multi-cultural research and of the citizenship in european cities. The starting point of this investigation is that a person can always be considered citizen of "somewhere". The formal rights associated to the citizenship in general are related, except some objections, to certain territories or places; however, geographical ideas that are deal with in this article point toward some alternative citizenship and of multiculturalism spaces.]]></p></abstract>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los espacios del multiculturalismo de la ciudadan&iacute;a<a href="#Notas">*</a></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alisdair Rogers</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Unesco.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo tiene como base el proyecto de la Unesco "Pol&iacute;ticas culturales y modos de ciudadan&iacute;a en las sociedades europeas" (MPMC), cuyo objetivo es contribuir a la comprensi&oacute;n de las relaciones entre ciudadan&iacute;a, inmigraci&oacute;n y pol&iacute;tica local; la interdisciplinariedad es un requisito esencial para comprender dichas relaciones, y entre las m&uacute;ltiples bases disciplinarias en que se fundamenta el MPMC se encuentra la Geograf&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo, por tanto, es sacar a la luz algunos de los principales temas geogr&aacute;ficos relevantes para la investigaci&oacute;n del multiculturalismo y de la ciudadan&iacute;a en las ciudades europeas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de partida de esta investigaci&oacute;n es que una persona siempre puede considerarse ciudadano de "alguna parte". Los derechos formales asociados a la ciudadan&iacute;a en general se relacionan, salvo algunas excepciones, a ciertos territorios o lugares; sin embargo, las ideas geogr&aacute;ficas que se manejan en este art&iacute;culo apuntan hacia algunos espacios alternativos de ciudadan&iacute;a y de multiculturalismo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This work is based on the Unesco project of the "Cultural political and citizenship ways in the european societies" (MPMC) which objective is to contribute to the understanding of the relationships among citizenship, immigration and local politics; the interdiscipline is an essential requirement to understand this relationships and geography is among the multiple disciplinary bases of the MPMC.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The purpose of this article, therefore, is to highlight some of the main geographical topics for the multi&#45;cultural research and of the citizenship in european cities. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The starting point of this investigation is that a person can always be considered citizen of "somewhere". The formal rights associated to the citizenship in general are related, except some objections, to certain territories or places; however, geographical ideas that are deal with in this article point toward some alternative citizenship and of multiculturalism spaces.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n: geograf&iacute;a y ciudadan&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proyecto de la Unesco "Pol&iacute;ticas Culturales y Modos de Ciudadan&iacute;a en las Ciudades Europeas" (MPMC), enmarcado en el Programa Most, pretende contribuir a la comprensi&oacute;n de las relaciones entre ciudadan&iacute;a, inmigraci&oacute;n y pol&iacute;tica local. Su fundamento te&oacute;rico y su estructura se describen en el art&iacute;culo de Vertovec de este mismo n&uacute;mero. Dicho brevemente, la presencia de cinco millones de ciudadanos de la Comunidad Europea residentes fuera de sus pa&iacute;ses de origen sobre un total de 10 millones de personas no pertenecientes a la Comunidad Europea, pero que viven en ella, junto a la existencia de una segunda y tercera generaciones de antiguos inmigrantes, plantea graves cuestiones sobre las relaciones entre derechos pol&iacute;ticos, legales, sociales y econ&oacute;micos, por un lado y, por el otro, hace que se multipliquen las nociones de pertenencia cultural. La interdisciplinariedad es un requisito esencial para comprender estas relaciones y entre las m&uacute;ltiples bases disciplinarias en que se asienta el MPMC se encuentra la Geograf&iacute;a. El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es sacar a la luz algunos de los principales temas geogr&aacute;ficos relevantes para la investigaci&oacute;n del multiculturalismo y de la ciudadan&iacute;a en las ciudades europeas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de partida para la investigaci&oacute;n de las relaciones entre ciudadan&iacute;a y Geograf&iacute;a es que un ciudadano siempre puede considerarse ciudadano de "alguna parte". Los derechos formales asociados a la ciudadan&iacute;a en general se relacionan, salvo algunas excepciones, a ciertos territorios o lugares.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ejercicio real de estos derechos tambi&eacute;n va asociado a lugares concretos, que empiezan en el &aacute;gora de las ciudades&#45;Estado griegas y llegan a los m&uacute;ltiples espacios p&uacute;blicos de una sociedad industrial urbana. Adem&aacute;s, la diferencia social com&uacute;nmente se entiende, se construye y se representa como una diferencia espacial, y viceversa. La ciudadan&iacute;a se basa en sentimientos de pertenencia cultural y social o de pertenencia a una comunidad, sentimientos que se hallan a menudo aparejados con conceptos de "dentro" y "fuera" o "cerca" y "lejos", que implican la existencia de conjuntos de fronteras territoriales. Pero los aspectos geogr&aacute;ficos de la ciudadan&iacute;a han recibido mucho menos atenci&oacute;n que sus bases hist&oacute;ricas. Por ejemplo, hist&oacute;ricamente se distinguieron las tres dimensiones de la ciudadan&iacute;a propuestas por T.H. Marshall (civil, pol&iacute;tica, social) entre los siglos XVIII y XX, seg&uacute;n la experiencia de la sociedad en que vivi&oacute;, la brit&aacute;nica, sociedad que experiment&oacute; muchos cambios en los &uacute;ltimos 200 a&ntilde;os en cuanto a territorio pol&iacute;tico se refiere. Pero esta dimensi&oacute;n territorial se daba por supuesta y la cuesti&oacute;n del espacio qued&oacute; relegada a un segundo plano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que va de finales del siglo XIX a principios del XX, el concepto de ciudadan&iacute;a constitu&iacute;a una preocupaci&oacute;n expl&iacute;cita en el pensamiento geogr&aacute;fico de la &eacute;poca. Esta preocupaci&oacute;n adopt&oacute; diversas formas, poniendo en cuesti&oacute;n y examinando, por ejemplo, la ciudadan&iacute;a imperial, la ciudadan&iacute;a internacional, la armon&iacute;a y unidad entre las esferas locales y nacionales, la base regional de la comunidad pol&iacute;tica y las asociaciones que se hac&iacute;an entre ciudadan&iacute;a y territorios nacionales. Aquellos ge&oacute;grafos intentaron responder a las preguntas acerca de d&oacute;nde pertenec&iacute;a realmente la gente o cu&aacute;l era su lugar en el mundo, ya que el prop&oacute;sito declarado de la educaci&oacute;n geogr&aacute;fica tambi&eacute;n era hacer mejores ciudadanos. &iquest;Qu&eacute; mejor para infundir un sentido de pertenencia y lealtad territorial que hacerlo a trav&eacute;s de la geograf&iacute;a? &iquest;O qu&eacute; mejor que recurrir a la geograf&iacute;a para crear un sentido de superioridad de algunas partes del mundo sobre otras? Sin embargo, este enfoque tan expl&iacute;cito qued&oacute; parcialmente relegado durante los decenios centrales del siglo XX y no fue recuperado hasta hace poco tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s o menos a lo largo del &uacute;ltimo decenio ha habido una reafirmaci&oacute;n del papel que tiene el espacio en la teor&iacute;a social, por lo que cabe preguntarnos si estudiar y analizar el espacio contribuir&aacute; a nuestra comprensi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y, por extensi&oacute;n, del multiculturalismo. Este art&iacute;culo analiza el trabajo llevado a cabo por ge&oacute;grafos de habla inglesa principalmente, centrado especialmente en cuatro temas seleccionados: escala, flujos y redes, espacio y diferencia y lugar. A pesar de que el MPMC se centra en ciudades europeas, este art&iacute;culo tambi&eacute;n utiliza ejemplos de Am&eacute;rica del Norte y Canad&aacute;, donde las medidas pol&iacute;ticas de signo multicultural han estado en vigor durante m&aacute;s tiempo que en Europa.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las escalas del territorio y la ciudadan&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer conjunto de cuestiones que se plantean tiene que ver con la escala. La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica social, incluido el MPMC, suele conducirse a una escala o en un &aacute;mbito prefijado, tal como podr&iacute;an ser una comunidad, una ciudad o una Naci&oacute;n. Suele darse por sentado que la escala de la investigaci&oacute;n forma parte de una jerarqu&iacute;a consolidada de niveles que configura un marco o contexto. Raramente los procesos sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos mediante los cuales se genera, se construye o se impugna la escala entran a formar parte del debate. La teor&iacute;a pol&iacute;tica en particular puede, a menudo, caer en lo que John Agnew (1994) denomina "trampa territorial", que tiende a pasar por alto la naturaleza hist&oacute;rica y contextual de la organizaci&oacute;n territorial. Pero a finales de los a&ntilde;os noventa, la Uni&oacute;n Europea se halla inmersa en una reestructuraci&oacute;n generalizada de la escala a la cual los cient&iacute;ficos sociales convendr&iacute;a que prestaran atenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de mira del MPMC se sit&uacute;a sobre la ciudad europea y la noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a local. Por razones comprensibles, los debates sobre ciudadan&iacute;a e inmigraci&oacute;n han tendido a asociarse a &aacute;mbitos nacionales o estatales, si bien en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un desplazamiento cada vez mayor de este punto de vista hacia cuestiones relacionadas con la ciudad y la ciudadan&iacute;a. En 1996, por ejemplo, algunas revistas publicaron diversos n&uacute;meros monogr&aacute;ficos de ciencias sociales dedicados a este tema, como <i>Public Culture, Urban Studies, Innovation e International Journal of Urban and Regional Research.</i> Los motivos para asociar ciudades con ciudadan&iacute;a son m&uacute;ltiples. Para empezar, cualquier recuperaci&oacute;n del inter&eacute;s filos&oacute;fico por la ciudadan&iacute;a se ver&aacute; abocada a regresar a los precedentes de la ciudad&#45;Estado griega. En segundo lugar, con la recomposici&oacute;n del territorio y de la pol&iacute;tica que Europa especialmente est&aacute; sufriendo, existe el sentimiento de que ni la Naci&oacute;n&#45;Estado ni el cuasi&#45;Estado supranacional bastan para agotar las posibilidades de la ciudadan&iacute;a. Holston y Appadurai (1996), por ejemplo, llegan a la ciudad a trav&eacute;s de la discusi&oacute;n sobre el debilitamiento del Estado nacional bajo las presiones de la globalizaci&oacute;n: "la naci&oacute;n puede mantener el envoltorio de la ciudadan&iacute;a, pero la substancia ha cambiado hasta tal punto o al menos ha puesto en cuesti&oacute;n tantas cosas que las morfolog&iacute;as sociales emergentes resultan radicalmente extra&ntilde;as y fuerzan una reconsideraci&oacute;n de los principios b&aacute;sicos de pertenencia" (Holston y Appadurai, 1996: 188).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, los actuales debates sobre ciudadan&iacute;a plantean cuestiones referentes a la relaci&oacute;n entre la pertenencia a alguna forma de comunidad por una parte, y los aspectos formales del concepto de ciudadan&iacute;a por otra, siendo las ciudades los lugares donde se plantean las cuestiones m&aacute;s profundas sobre pertenencia e identidad. Es en la escala urbana que las nociones de comunidad y de cultura compartida como base de la ciudadan&iacute;a se hacen especialmente problem&aacute;ticas, ya que es aqu&iacute; donde las formulaciones liberales se enfrentan a su m&aacute;s grave reto, planteado por parte de las formulaciones de ciudadan&iacute;a comunitarias, neorepublicanas y de pol&iacute;ticas de identidad. Es en la ciudad donde se hacen evidentes al m&aacute;ximo las contradicciones entre los conceptos universales de ciudadan&iacute;a y otros conceptos m&aacute;s diferenciados de ciudadan&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, al considerar la sustancia m&aacute;s que la forma de la ciudadan&iacute;a aparecen variaciones locales muy significativas. Tal como Garc&iacute;a (1996: 9) lo formula, la importancia del an&aacute;lisis urbano radica en "comprender las distintas respuestas y modos de adaptaci&oacute;n a los nuevos retos de la ciudadan&iacute;a en el &aacute;mbito de los Estados nacionales". Ello viene confirmado por los tipos de an&aacute;lisis llevados a cabo por el programa COST de la Comisi&oacute;n Europea sobre Multiculturalismo e Integraci&oacute;n Pol&iacute;tica en las Ciudades Europeas (v&eacute;ase, por ejemplo, Rex y Samad, 1996). Es por este motivo tambi&eacute;n que el MPMC ha decidido concentrarse en la escala urbana local m&aacute;s que en el &aacute;mbito nacional. Los gobiernos municipales, probablemente, han sabido responder mejor a las demandas y necesidades de los inmigrantes y de las minor&iacute;as &eacute;tnicas que los gobiernos nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una conclusi&oacute;n que se deriva de estos estudios podr&iacute;a ser que las ciudades "cuestionan las naciones, se distancian de ellas e incluso llegan a reemplazarlas como espacio crucial de la ciudadan&iacute;a en su calidad de espacio vivido no s&oacute;lo por lo que a sus incertidumbres se refiere sino tambi&eacute;n a sus modos emergentes" (Holston y Appadurai, 1996: 189). Pero todo ello debe ser examinado cr&iacute;ticamente, ya que podr&iacute;a ocultar un conjunto de asunciones que caer&iacute;an bajo el ep&iacute;grafe de aquello que Agnew (1994) denomina la "trampa territorial".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La trampa territorial</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que en un principio esta idea se desarroll&oacute; en relaci&oacute;n con la teor&iacute;a pol&iacute;tica y las relaciones internacionales, resulta igualmente aplicable a la geograf&iacute;a y la sociolog&iacute;a. La trampa est&aacute; compuesta de tres elementos: en primer lugar, los territorios de los Estados se ven cosificados como unidades fijas y absolutas del espacio soberano, escamoteando de este modo la historia y la geograf&iacute;a de la formaci&oacute;n de los Estados. Como consecuencia, la identidad pol&iacute;tica se concibe exclusivamente en t&eacute;rminos de estado territorial, estableciendo una asociaci&oacute;n entre ciudadan&iacute;a, nacionalidad y territorio. En segundo lugar, las relaciones internas o dom&eacute;sticas se consideran separadamente de las relaciones externas o extranjeras, ocultando, por lo tanto, las interacciones entre ellas. En tercer y &uacute;ltimo lugar, el estado territorial se considera como un continente preexistente de la sociedad, de modo que las relaciones sociales se conceptualizan y examinan dentro de sus l&iacute;mites espaciales prefijados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas suposiciones no han dejado de ser cuestionadas, en especial por estudios sobre la inmigraci&oacute;n y las comunidades migratorias, y existen, adem&aacute;s, motivos suficientemente poderosos como para cuestionar estas suposiciones en la Europa Occidental de los a&ntilde;os noventa. La aparici&oacute;n de un marco supranacional que incluye, entre otros, a la Uni&oacute;n Europea, los pa&iacute;ses del grupo de Schengen y la asociaci&oacute;n econ&oacute;mica europea representa un factor de apertura del poder pol&iacute;tico, de la responsabilidad democr&aacute;tica y de los deberes ciudadanos. Otro factor lo constituir&iacute;a el desarrollo de autoridades regionales fuertes y de alianzas entre individuos, a la vez que las diversas fuerzas de globalizaci&oacute;n a menudo han sido contempladas como reto a la integridad, e incluso a la existencia del Estado&#45;Naci&oacute;n. Muchos te&oacute;ricos pol&iacute;ticos han reconocido estos cambios, entre ellos Samuel Huntington (1993), quien habla del "choque de civilizaciones", por el cual las principales fuerzas geopol&iacute;ticas convergen hacia grandes regiones culturales, tales como el mundo occidental o el mundo isl&aacute;mico. Soysal (1994) abre un debate sobre la transformaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en una forma "posnacional", como resultado de una expansi&oacute;n desterritorializada de los derechos. Otros hablan de "un nuevo medievalismo", dentro del cual el actual sistema de Estados soberanos que se remonta al Tratado de Westfalia est&aacute; dando paso a las formas de soberan&iacute;a verticalmente disjuntas y superpuestas que caracterizaron la Europa premoderna (v&eacute;ase Anderson, 1996: 151). Debe se&ntilde;alarse que el complejo sistema de soberan&iacute;a, poder y lealtad propio de la Europa medieval reservaba un papel preeminente para la religi&oacute;n instituida, la cual muchos consideran que vuelve a representar una amenaza para la Naci&oacute;n&#45;Estado. Y, tal como hemos visto, todav&iacute;a hay otros que consideran que la ciudad es la clave del espacio de ciudadan&iacute;a del futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que puede haber elementos ciertos y muy importantes en todos estos diagn&oacute;sticos, deben considerarse con precauci&oacute;n a la luz de la trampa territorial. Si estos argumentos se basan en la idea de que ciertos procesos sociales, culturales o pol&iacute;ticos simplemente suben o bajan de nivel dentro de una jerarqu&iacute;a consolidada de rangos, entonces pasan por alto los modos en que esta escala se produce desde los puntos de vista social, cultural y pol&iacute;tico. Adem&aacute;s, dejan de lado los procesos que puedan interactuar entre escalas o que puedan dar lugar a escalas nuevas. Anderson (1996: 151) compara, contrast&aacute;ndolas, dos met&aacute;foras: por un lado, la met&aacute;fora de una escalera de mano en la que los procesos se mueven ordenadamente por los pelda&ntilde;os arriba y abajo; por otro, la met&aacute;fora de un patio de recreo donde los jugadores pueden moverse por todas partes, m&aacute;s libremente y de un modo menos prefijado, no solamente hacia arriba y hacia abajo, y donde, adem&aacute;s, pueden hacerlo de lado, en diagonal o salt&aacute;ndose algunos pelda&ntilde;os. El conjunto de derechos y obligaciones asociados con la ciudadan&iacute;a no se mueve simplemente hacia arriba o hacia abajo o en los dos sentidos al mismo tiempo. El complejo proceso de despliegue de la Uni&oacute;n Europea contempor&aacute;nea no se puede aprehender solamente desde el sistema ya antiguo de escalas geogr&aacute;ficas, porque los procesos que producen estas escalas se hallan, a su vez, sujetos a cambios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; se deduce que no podamos hablar del final o de la muerte del Estado&#45;Naci&oacute;n s&oacute;lo porque se hayan producido algunos cambios en los elementos que tradicionalmente van asociados con este concepto. Tal como Soysal (1994: 157) apunta, los derechos asociados con un tipo de ciudadan&iacute;a posnacional se hallan no obstante organizados a nivel nacional, mientras que la organizaci&oacute;n supranacional a menudo es m&aacute;s una cuesti&oacute;n de alianzas intergubernamentales. No parece cierto, tal como defienden Holston y Appadurai, que la ciudad se limite a reemplazar la Naci&oacute;n&#45;Estado, al reproducir este argumento la trampa territorial a una escala m&aacute;s peque&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco Huntington tiene raz&oacute;n cuando afirma que la geopol&iacute;tica se est&aacute; dirimiendo en el &aacute;mbito de las superregiones culturales. Ambos argumentos se quedan constre&ntilde;idos dentro de una l&oacute;gica espacial prefijada que, habiendo detectado un cierto grado de debilitamiento de la soberan&iacute;a pol&iacute;tica o geopol&iacute;tica o de poder geopol&iacute;tico en una escala, sugiere que tambi&eacute;n debe encontrarse, consecuentemente, en otra escala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al MPMC, no puede darse por supuesto que la ciudad constituya necesariamente una escala de an&aacute;lisis significativa ni que el concepto de ciudad como nivel pueda darse por sentado, sino que debe situarse en un contexto que incluya la idea de jerarqu&iacute;a y que, a la vez, sea sensible a las posibilidades surgidas de nuevos procesos de producci&oacute;n de escalas. Un ejemplo de ello es la aparici&oacute;n de nuevas formas y nuevos territorios de gobierno en respuesta a los cambios demogr&aacute;ficos y econ&oacute;micos. Muchas ciudades europeas han discutido los m&eacute;ritos relativos del gobierno metropolitano unitario en contraste con las formas de gobierno a doble nivel, por ejemplo Barcelona, Rotterdam y Copenhague. Mientras que algunas &aacute;reas metropolitanas han adoptado una forma polinuclear, en otras partes se han unido ciudades separadas para formar regiones urbanas, por ejemplo el Randstad Netherlands, las ciudades del lago de Ginebra y las ciudades Lombardas. En general, las unidades de gobierno local existentes son demasiado peque&ntilde;as para coordinar acciones que afecten a grandes regiones urbanas. Aun as&iacute;, existe el peligro muy real de que la creaci&oacute;n de jurisdicciones m&aacute;s extensas dejar&aacute; a los inmigrantes y a las comunidades &eacute;tnicas en una posici&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s disminuida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro ejemplo es la proliferaci&oacute;n de microterritorios en los cuales ciertos derechos o poderes pol&iacute;ticos se encuentran o bien en suspenso o bien readaptados de otras escalas. En el Reino Unido estos casos comprenden, por ejemplo, las corporaciones de desarrollo urbano, unas instituciones cuasip&uacute;blicas donde la autoridad gubernamental local qued&oacute; suspendida en favor de unajunta designada por el gobierno central. En Estados Unidos, los distritos de mejora comercial y las comunidades residenciales protegidas tambi&eacute;n se hacen con parte de los poderes asociados a niveles de gobierno m&aacute;s amplios y m&aacute;s establecidos. Se ha llegado a saber, incluso, que Detroit consideraba la posibilidad de crear una reserva india en el centro de la ciudad con la esperanza de que permitiendo el juego en este lugar se reactivar&iacute;a la econom&iacute;a <i>(The Guardian,</i> 30 de Mayo de 1995). Tanto la controversia como la democracia pueden organizarse por parte del Estado a trav&eacute;s de la gesti&oacute;n de escala y no resulta obvio en ning&uacute;n sentido que la descentralizaci&oacute;n y la atomizaci&oacute;n en unidades menores conlleve un mayor grado de democracia. En el caso del barrio londinense de Tower Hamlets, por ejemplo, la descentralizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n de la vivienda p&uacute;blica para cederla a las comunidades de vecinos aliment&oacute; las tensiones entre las comunidades blanca y de inmigrantes procedentes de Bangladesh.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que hay buenos argumentos tanto a favor de las grandes unidades de gobierno como en defensa de las peque&ntilde;as, no existe un grado de comprensi&oacute;n sistem&aacute;tica apreciable del modo en que las escalas territoriales de gobierno urbano favorecen o entorpecen la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los inmigrantes y de las minor&iacute;as &eacute;tnicas. Tampoco se sabe mucho de c&oacute;mo la reorganizaci&oacute;n espacial del gobierno condiciona estas posibilidades.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Deber&iacute;an incluirse algunas indicaciones acerca de c&oacute;mo las instituciones locales o municipales encajan en las jerarqu&iacute;as nacionales e internacionales, porque la fijaci&oacute;n de fronteras siempre constituye un acto pol&iacute;tico y es debido a ello que puede servir tanto para integrar a los actores pol&iacute;ticos como para excluirlos o marginarlos. En toda Europa ha proliferado una amplia gama de instituciones fundadas pensando en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los inmigrantes y de los extranjeros (v&eacute;ase el art&iacute;culo de Vertovec en este n&uacute;mero). Entre ellas figuran, por ejemplo, los Consejos Consultivos regionales en B&eacute;lgica y los Consejos Municipales de Relaciones Comunitarias en el Reino Unido. A escala europea existen organizaciones como SOS Racismo, que ha crecido desde escalas locales hasta escalas transnacionales, pasando antes por las escalas nacionales, o como la Comisi&oacute;n de Iglesias para Migrantes de Europa. Estas instituciones y otras similares se hallan involucradas en un proceso de cuestionamiento y de reconstrucci&oacute;n de escalas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica. En algunos casos, por ejemplo los Consejos Consultores para Extranjeros alemanes, la gesti&oacute;n de los que carecen de condici&oacute;n de ciudadanos se lleva a cabo a escala urbana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros casos los migrantes y los extranjeros han sido capaces de establecerse de manera m&aacute;s cercana al nivel nacional. Uno de los objetivos del MPMC puede ser el explorar m&aacute;s a fondo estas pol&iacute;ticas de escala, no aceptando el nivel urbano sin m&aacute;s y analizando de qu&eacute; modo los grupos de inmigrantes han participado en la construcci&oacute;n de las escalas de representaci&oacute;n. Mediante un an&aacute;lisis comparativo de un gran n&uacute;mero de ciudades ser&aacute; posible observar c&oacute;mo influyen las distintas geograf&iacute;as pol&iacute;ticas metropolitanas y sus sistemas de administraci&oacute;n territorial.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Redes y flujos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los conceptos de escala y de territorio constituyen un elemento de la imaginaci&oacute;n geopol&iacute;tica, y otro lo constituyen las ideas de redes y flujos. Existen buenas razones para argumentar que la Europa de los a&ntilde;os noventa se hallaba en un periodo decisivo de reestructuraci&oacute;n territorial, del mismo modo que hay argumentos para creer en la existencia de un cambio en las relaciones entre lugares y redes. Tanto los migrantes como las redes de migrantes transnacionales se constituyen elementos cada vez m&aacute;s importantes de esta situaci&oacute;n. Entre los te&oacute;ricos m&aacute;s importantes sobre las nuevas redes se halla Manuel Castells, el cual arguye que, dentro de un modo de producci&oacute;n capitalista, el modelo industrial de desarrollo est&aacute; cediendo su lugar a un modelo informacional (Castells, 1996). Al referirse m&aacute;s espec&iacute;ficamente a las ciudades europeas, Castells (1994) ha realizado algunas observaciones juiciosas, alcanzando algunas conclusiones generales sobre la sociedad informacional. La revoluci&oacute;n informacional "permite el proceso simult&aacute;neo de centralizaci&oacute;n de mensajes y de descentralizaci&oacute;n de su recepci&oacute;n" (Castells, 1994: 20), lo cual crea un "espacio asim&eacute;trico de flujos de comunicaci&oacute;n" entre la aldea global, por un lado, y, por el otro, entre aquellos lugares y pueblos que no se hallan conectados a las redes globales. Respecto a la ciudad, Castells deduce que flujos de informaci&oacute;n, capital y poder est&aacute;n ganando preeminencia sobre los &aacute;mbitos o territorios del significado. Ello nos lleva a su modo de resumir la ciudad europea, lo cual implica el dualismo urbano fundamental de nuestros d&iacute;as, oponiendo el cosmopolitismo de las elites, que viven en conexi&oacute;n diaria con todo el mundo (funcionalmente, socialmente, culturalmente), al tribalismo de las comunidades locales atrincheradas en sus espacios, que intentan controlar como &uacute;ltimo basti&oacute;n contra las macrofuerzas que moldean sus vidas al margen de su voluntad (Castells, 1994: 30).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, la ciudad europea contiene al menos dos circuitos potenciales de multiculturalismo: uno se halla cohesionado por intercambios de comida, m&uacute;sica, experiencias, viajes, etc., a escala global, mientras que el otro es m&aacute;s local y apegado al territorio. Los gobiernos locales se hallan precisamente all&iacute; donde se articulan estas fuerzas globales y locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente se debate mucho sobre el modo de gobierno urbano y la ciudad posfordiana. La forma fordiana de gobierno local combin&oacute; la ubicaci&oacute;n de varios productos y servicios con un conjunto relativamente estable de instituciones normalmente estructuradas en alg&uacute;n tipo de esquema jer&aacute;rquico y territorial. A pesar de que se mantiene la inc&oacute;gnita de si existe algo comparable a un sistema de regulaci&oacute;n local estable de tipo posfordiano, ciertos rasgos clave parecen obvios: mayor iniciativa local, elevaci&oacute;n del desarrollo econ&oacute;mico por encima de la pol&iacute;tica social y expansi&oacute;n del gobierno en instituciones mixtas que incluyen agentes privados y semip&uacute;blicos. Un hilo conductor com&uacute;n a estos fen&oacute;menos es la aparici&oacute;n de nuevas formas de cooperaci&oacute;n articulada entre agentes locales y entre lugares distintos, consistente en altos niveles de interacci&oacute;n entre las instituciones locales dentro de la conciencia mutua de participar en una empresa com&uacute;n. Dentro de este contexto cobran importancia las cuestiones sociol&oacute;gicas de confianza, reciprocidad y conocimiento compartido entre protagonistas. Seg&uacute;n Healey <i>et al.</i> (1995: 274), ello significa que el poder se halla menos organizado a trav&eacute;s de las estructuras pol&iacute;ticas jer&aacute;rquicas del pasado y m&aacute;s "siguiendo alianzas y redes horizontales, creando puntos en com&uacute;n entre la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a, y entre lo p&uacute;blico y lo privado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas alianzas son a menudo temporales y se limitan a un solo proyecto. Tambi&eacute;n pueden ser menos formales y estar menos unidas a lugares concretos. Constituyen lo que seg&uacute;n Healey <i>et al.</i> (1995) denominan "infraestructura relacional"; esto implica no s&oacute;lo que existe actividad en el &aacute;mbito de una red, sino tambi&eacute;n la identificaci&oacute;n de "n&oacute;dulos clave" dentro de estas redes, "lugares donde se pueden identificar y discutir las causas de los problemas comunes, as&iacute; como los objetivos compartidos" (Healey <i>et al.,</i> 1995: 285). Si esto es as&iacute;, entonces se desprenden ciertas consecuencias para la ciudadan&iacute;a y la inmigraci&oacute;n en las ciudades. En primer lugar, la estructura institucional hacia la cual se canalizan las exigencias de las minor&iacute;as &eacute;tnicas y de los inmigrantes se halla sometida a un profundo cambio. Uno de los objetivos del MPMC es descubrir a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis comparado el modo exacto en que los entramados institucionales existentes condicionan la participaci&oacute;n de los migrantes y de las minor&iacute;as &eacute;tnicas. Un buen ejemplo de este tipo de estudio se halla en la comparaci&oacute;n que realiza Patrick Ireland de la pol&iacute;tica sobre inmigraci&oacute;n en cuatro ciudades de Francia y Suiza (Ireland, 1994), donde analiza estas pol&iacute;ticas desde el punto de vista de la "canalizaci&oacute;n institucional", o efectos de las estructuras institucionales de la sociedad anfitriona sobre la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de los inmigrantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El marco comparativo del MPMC se presta muy bien a este tipo de enfoque. El modelo tipificado por las ciudades estadunidenses a lo largo del siglo XX, el de una sucesi&oacute;n &eacute;tnica a trav&eacute;s de un conjunto de canales institucionales relativamente estables, seguramente est&aacute; perdiendo importancia. A medida que nuevos grupos de inmigrantes llegan a las ciudades europeas puede que ya no les sea posible adaptarse o llegar a controlar los canales institucionales abiertos por grupos anteriores, es decir, que all&iacute; donde existe la ciudadan&iacute;a, puede que se haya retirado de las jerarqu&iacute;as verticales para pasar a formar parte de entramados horizontales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, estos convenios pueden ser m&aacute;s o menos democr&aacute;ticos. Un desplazamiento desde las viejas formas representativas de gobierno hacia formas basadas en la cogesti&oacute;n y en las alianzas pueden abrir mayores posibilidades de participaci&oacute;n para los grupos &eacute;tnicos y de inmigrantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente en el momento en que se est&aacute;n forjando nuevas relaciones de organizaci&oacute;n quiz&aacute; la ciudad se est&aacute; mostrando m&aacute;s receptiva a estas posibilidades. El gobierno participativo probablemente ser&aacute; capaz de acomodar intereses muy distintos precisamente porque se basa m&aacute;s en acuerdos cambiantes y organizaciones montadas para proyectos espec&iacute;ficos. Por otra parte, su distanciamiento respecto a las formas de representaci&oacute;n plantea nuevos problemas de responsabilidad y de participaci&oacute;n en la toma de decisiones. Aqu&iacute; Healey <i>et al.</i> (1995) sostienen que cobra una nueva importancia la idea liberal de los derechos del ciudadano. Desde este punto de vista, la ciudadan&iacute;a consiste menos en el acceso a los bienes sociales y m&aacute;s en el derecho a ser tomado en cuenta en los lugares de encuentro, las alianzas y los n&oacute;dulos que constituyen el ejercicio del poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso en ausencia de inmigraci&oacute;n y en presencia de reci&eacute;n llegados y minor&iacute;as &eacute;tnicas m&aacute;s asentadas, las ciudades europeas deber&aacute;n establecer nuevas formas de gobierno, as&iacute; como nuevas formas de acceder a las decisiones y de responder a ellas. Por lo tanto, &eacute;ste es el momento oportuno para abrir el debate sobre la cuesti&oacute;n de la participaci&oacute;n de los migrantes. Pero tambi&eacute;n existe la posibilidad de que surjan nuevas formas de exclusi&oacute;n pol&iacute;tica que, al apoyarse en entramados de naturaleza m&aacute;s temporal y cambiante, sean m&aacute;s dif&iacute;ciles de detectar y de combatir.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Espacio</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer elemento de la imaginaci&oacute;n geogr&aacute;fica lo constituye el espacio. El concepto m&aacute;s obvio del espacio es el de distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica, es decir, determinar en qu&eacute; lugar del espacio se encuentran las cosas. Pero una teor&iacute;a m&aacute;s reciente ha empezado a considerar otros espacios que los puramente materiales o concretos. Precisamente de las ideas de Henri Lefebvre (1991) se colige que existe una tendencia a abrir el espacio para a&ntilde;adir tanto su representaci&oacute;n como el modo en que es vivido al &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica espacial. Bajo el t&iacute;tulo de "la producci&oacute;n social del espacio", muchos ge&oacute;grafos han intentado demostrar que el espacio material se halla asociado, por una parte, a los espacios conceptualizados de los planificadores, los tecn&oacute;cratas y los cient&iacute;ficos, y, por otra, a los espacios de la imaginaci&oacute;n, la experiencia y la invenci&oacute;n mental de posibilidades y de significados. M&aacute;s que aspirar a un espacio f&iacute;sico y mental por separado, lo que se pretende es hacerlos converger. Por lo tanto, por mencionar un ejemplo, las representaciones de espacio en forma de c&oacute;digos, planos, mapas, etc., son cada vez m&aacute;s importantes para comprender la ciudad. Existe una conciencia creciente de los modos en que el vocabulario espacial de met&aacute;foras, tales como centros, m&aacute;rgenes, localizaciones, entramados, lugares, campos y territorios, etc., se utilizan para ordenar las relaciones sociales de la diferencia. Dos ejemplos de esto son el espacio p&uacute;blico y, como se ver&aacute; en la siguiente secci&oacute;n, el espacio multicultural.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El espacio p&uacute;blico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tema cada vez m&aacute;s importante dentro del estudio geogr&aacute;fico lo constituyen los espacios p&uacute;blicos de distintos tipos (v&eacute;ase por ejemplo, Mitchell, 1995 y Ruddick,1996). El &aacute;gora griega, el foro romano, las plazas y las calles del Par&iacute;s revolucionario y de la Comuna, las cafeter&iacute;as de Londres del siglo XVIII y las plazas monumentales de la Europa nacionalista han jugado, todos, su papel en la historia de la ciudadan&iacute;a. Adem&aacute;s, la negaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a se suele experimentar m&aacute;s directamente a trav&eacute;s de la exclusi&oacute;n de estos espacios, bien en el caso de los esclavos y los menores de edad del &aacute;gora, de las mujeres de los lugares p&uacute;blicos en la ciudad del siglo XIX, o de los sin hogar de los distritos visibles de la ciudad del siglo XX. En cierto sentido, el hecho de hallarse oculto equivale a no ser ciudadano. Por la misma regla de tres, ser visible en p&uacute;blico es el ejercicio m&aacute;s fuerte de demostraci&oacute;n de derechos de ciudadan&iacute;a, tal como se pudo observar en las multitudes que rodearon la Puerta de Brandenburgo durante la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n, las masas en la Plaza Wenceslao de Praga durante la revoluci&oacute;n de terciopelo checa o las protestas prolongadas en las calles de Belgrado en 1996. La calle y la plaza p&uacute;blica son espacios construidos pol&iacute;ticamente que a veces permiten que ideas y temas se desplacen a otras escalas, bien mediante la fuerza de la acci&oacute;n colectiva, bien a trav&eacute;s del fracaso de la autoridad estatal para manejar eficazmente estas escalas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los espacios p&uacute;blicos de todo tipo &#151;que actualmente incluyen cada vez m&aacute;s espacios electr&oacute;nicos&#151; resultan importantes para establecer las bases elementales de la interacci&oacute;n social, dado que constituyen los medios activos para la construcci&oacute;n y el cuestionamiento de nuevas identidades, como sucedi&oacute;, por ejemplo, en las manifestaciones callejeras de los j&oacute;venes musulmanes de los a&ntilde;os setenta y ochenta. Los espacios p&uacute;blicos son m&aacute;s que meros lugares para el ejercicio de modos predefinidos de ciudadan&iacute;a, ya que constituyen tambi&eacute;n la base de la imaginaci&oacute;n de nuevas posibilidades de ciudadan&iacute;a, as&iacute; como los campos en que se construyen las identidades de relaci&oacute;n social. La ciudadan&iacute;a se asocia a menudo con cuestiones de pertenencia cultural y de afiliaci&oacute;n a una comunidad, y los espacios p&uacute;blicos son cruciales para establecer la importancia de la identidad &eacute;tnica porque proporcionan mucho del material a partir del cual se construyen los juicios de val&iacute;a y aceptabilidad por parte de las sociedades anfitrionas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gran n&uacute;mero de escritores han empezado a hablar del declive del espacio p&uacute;blico en la ciudad occidental. En la medida en que estos problemas son reales (y muchos se hallan bien arraigados en las ciudades estadunidenses), este proceso influir&aacute; en las posibilidades de los inmigrantes y de los grupos &eacute;tnicos de participar tanto en la ciudad como en la ciudadan&iacute;a, as&iacute; como en su posibilidad de influir en las relaciones intergrupales. Entre estos cambios se encuentra, en primer lugar, la privatizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Se arguye que los espacios p&uacute;blicos de la ciudad est&aacute;n desapareciendo y que se est&aacute;n fragmentando bajo la proliferaci&oacute;n del control privado o comercial. El auge de los centros comerciales, de las plazas privadas, de las ferias especializadas, etc. contribuye a sustituir el acceso p&uacute;blico por el control privado. Parece comprobado que estos lugares son tratados cada vez m&aacute;s como &aacute;mbitos donde debe imperar cierta "respetabilidad". Un ejemplo perfecto de esto podr&iacute;a ser el centro comercial West Edmonton Mall en Alberta, Canad&aacute;, donde no es posible llevar a cabo acciones pol&iacute;ticas, tales como arengas y manifestaciones. Dada la importancia de los espacios p&uacute;blicos para la ciudadan&iacute;a en el pasado, estos cambios deben contemplarse con preocupaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo foco es la mercantilizaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico: partiendo de la privatizaci&oacute;n del espacio se halla el aumento del dominio por parte de los valores asociados al dinero. El acceso a los espacios de la ciudad se basa progresivamente en el papel de la gente en cuanto consumidores m&aacute;s que en cuanto ciudadanos. Los espacios p&uacute;blicos en la ciudad han visto renovada su importancia en las pr&aacute;cticas de consumo de las clases medias, que han ido ocupando m&aacute;s y m&aacute;s espacios antiguamente reservados a las clases bajas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Par&iacute;s ofrece un excelente ejemplo de este proceso, ya que este tipo de espacios pueden alimentar las ansias consumistas de la clase media en cuanto se refiere a comidas, acontecimientos y experiencias "&eacute;tnicas", admitiendo al inmigrante o al extranjero, partiendo de la base de que lo que ellos producen debe ser consumido por otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer proceso en curso podr&iacute;a denominarse la "militarizaci&oacute;n" del espacio p&uacute;blico. En Los &Aacute;ngeles, por ejemplo, hay signos de cierta generalizaci&oacute;n del estilo militar en el control del espacio ciudadano (Herbert, 1996). Ello incluye helic&oacute;pteros de la polic&iacute;a conectados con avanzados sistemas electr&oacute;nicos de informaci&oacute;n y de mecanismos de seguimiento informatizados; una conciencia t&aacute;ctica cada vez mayor por parte de las fuerzas policiales por lo que respecta al control social; c&aacute;maras de vigilancia; empresas privadas de seguridad; toques de queda restringidos en zonas concretas (por ejemplo, en los barrios magreb&iacute;es de Par&iacute;s); estilos de construcci&oacute;n y de arquitectura defensivos, etc. Naturalmente, la excusa que se da a estos fen&oacute;menos suele ser tanto el aumento de la delincuencia como del miedo a la delincuencia, y en la ciudad multicultural estos conceptos r&aacute;pidamente toman un cariz racial. Lo que ya no est&aacute; tan claro es que estos fen&oacute;menos se den solamente en Estados Unidos, puesto que el Reino Unido tambi&eacute;n ha tenido una larga experiencia con ellos, especialmente en Belfast y otras ciudades de Irlanda del norte, as&iacute; como en el propio Londres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Ser&iacute;a demasiado imaginativo y alarmista sugerir que el futuro de las ciudades occidentales se halla tanto en su capacidad de gestionar la discrepancia y de controlar el malestar social como en sus ventajas econ&oacute;micas o estrategias culturales? Las pruebas procedentes de Gran Breta&ntilde;a respecto a estos fen&oacute;menos, como puede ser la extensi&oacute;n de la ley de justicia criminal para regular las reuniones p&uacute;blicas y las protestas, indican que cuantas m&aacute;s leyes se promulgan mayor desorden se genera. Sea como sea, es probable que, de no producirse un incremento s&uacute;bito de los derechos de ciudadan&iacute;a y de no aumentar la tolerancia en su forma de ejercerlos, las comunidades &eacute;tnicas de Europa se hallar&aacute;n entre aquellas m&aacute;s directamente afectadas por la generalizaci&oacute;n de la militarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diversidad p&uacute;blica urbana se est&aacute; experimentando cada vez m&aacute;s a trav&eacute;s de im&aacute;genes, s&iacute;mbolos y representaciones, en vez de hacerlo mediante una interacci&oacute;n social m&aacute;s directa y menos mediatizada. Por lo tanto, resulta pertinente que los proyectos de investigaci&oacute;n del MPMC incluyan estudios etnogr&aacute;ficos de los espacios p&uacute;blicos. Este fue uno de los elementos clave del reciente programa de investigaci&oacute;n de la fundaci&oacute;n Ford Changing Relations (Cambio en las Relaciones) llevado a cabo en las comunidades estadunidenses (Bach, 1993). Este programa inclu&iacute;a investigaciones realizadas en edificios de apartamentos, escuelas, lugares de culto y en calles y plazas, a fin de descubrir c&oacute;mo las actividades cotidianas rutinarias sientan las bases de la interacci&oacute;n entre grupos. Fuera de las estructuras institucionales formales, estos espacios p&uacute;blicos constituyen una parte importante de las conexiones entre la ciudadan&iacute;a y el multiculturalismo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Diferencia y lugar en la ciudad multicultural</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto y &uacute;ltimo tema tiene que ver con la diferencia y el lugar o, dicho de otro modo, con el modo en que se viven y representan las relaciones sociales de la diferencia a trav&eacute;s de las relaciones espaciales, concretamente intentando desplazar la diferencia a alguna otra parte. El ejemplo concreto que a continuaci&oacute;n se examina es lo que creemos que deber&iacute;a ser una ciudad multicultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se pueden esbozar cuatro modelos generales de "buena ciudad" que expl&iacute;citamente hagan referencia al espacio, al lugar y a la diferencia. El concepto de "modelo" se utiliza aqu&iacute; en el sentido de una posici&oacute;n ideol&oacute;gica&#45;normativa, tal como la caracteriza Inglis (1996). El primer modelo es el de la ciudad de la exclusi&oacute;n o la ciudad dividida, por ejemplo, las ciudades del <i>apartheid</i> en el caso extremo o, m&aacute;s cercanas a Europa, ciudades como Nicosia, Beirut o Jerusal&eacute;n. En estos casos la ciudad segregada se dise&ntilde;a de modo que constituya una r&eacute;plica perfecta de la sociedad segregada, dentro de la cual las diferencias &eacute;tnicas o raciales se consideran absolutas, incompatibles y excluyentes. Inglis denomina a este fen&oacute;meno "pol&iacute;tica diferencialista", en la cual el conflicto se evita minimizando el contacto entre minor&iacute;as. En su forma m&aacute;s extrema es incompatible con los valores de una sociedad liberal. El segundo modelo es el de la ciudad de la asimilaci&oacute;n, en la cual las diferencias &eacute;tnicas y raciales se disuelven y hay una segregaci&oacute;n residencial que tiende a cero o que es absolutamente aleatoria, tal como se expresa en la diagonal de la curva de Lorenz. El progreso hacia la ciudad deseable viene, por lo tanto, indicado por la disminuci&oacute;n de los &iacute;ndices de segregaci&oacute;n residencial o de otro tipo. Estos dos modelos proporcionan posiciones s&oacute;lidas, definidas y normativas. Ninguno de estos modelos, no obstante, se toma actualmente en consideraci&oacute;n como posibilidad para las ciudades europeas, a pesar de que pueden quedar algunos deseos residuales de asimilaci&oacute;n de algunos barrios, como ocurre en Francia. Sin embargo, las alternativas son menos radicales: ser&iacute;an la ciudad multicultural y la ciudad de la diferencia, que son variantes del tercer modelo de multiculturalismo propuesto por Inglis. La distinci&oacute;n entre la ciudad multicultural y la ciudad de la diferencia se hace m&aacute;s claramente comprensible a trav&eacute;s de la obra de una ge&oacute;grafa australiana, Kay Anderson (1988,1993), cuyo trabajo empieza en Canad&aacute;, aunque luego se ha extendido a Australia siguiendo las ideas del libro de Edward Said <i>Orientalism</i> (<i>Orientalismo),</i> a la luz de las cuales examina el modo en que los conceptos orientalistas de los chinos han estructurado las respuestas de la elite anglosajona canadiense y australiana. Existe una continuidad entre las ideolog&iacute;as propias del siglo XIX de la supremac&iacute;a blanca y las ideolog&iacute;as de multiculturalismo estatal de finales del siglo XX. A pesar de que en apariencia son muy distintas, todas incluyen una actitud esencialista hacia los chinos. En &eacute;pocas anteriores se trataba de esencialismo racial, mientras que en tiempos m&aacute;s modernos constituye esencialismo cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta idea ha surgido muchas veces bajo formas distintas. Otros han distinguido entre el multiculturalismo corporativo o gestionado, por un lado, y el multiculturalismo incorporacionista, por el otro. El primero se caracteriza porque toma las identidades de grupo como prefijadas e inamovibles, y considera que las fronteras sociales que las separan son inalterables. Estas fronteras se establecen desde arriba, a trav&eacute;s de las leyes, del gobierno y de la planificaci&oacute;n, y pueden contribuir a perpetuar las diversidades &eacute;tnicas y no s&oacute;lo limitarse a gestionarlas. A menudo incluyen medidas pol&iacute;ticas orientadas a los grupos minoritarios mientras dejan a la sociedad mayoritaria intocada.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda forma de multiculturalismo concede m&aacute;s margen de maniobra para que las comunidades negocien y establezcan las condiciones de su incorporaci&oacute;n, posiblemente reconociendo una naturaleza m&aacute;s relacional o m&aacute;s fluida de la identidad social, a la vez que incorporan medidas pol&iacute;ticas que van dirigidas al grueso de la sociedad m&aacute;s que a sus minor&iacute;as. Lo que tiene de original la versi&oacute;n de Anderson es el papel que le atribuye al propio espacio. La "geograf&iacute;a imaginativa" (en expresi&oacute;n de Said) de un tipo de "orientalismo" intraurbano fija tanto las fronteras espaciales como las sociales. La n&iacute;tida l&iacute;nea trazada tanto en el suelo de la ciudad como en el mapa que separa el barrio chino del resto de Vancouver es prueba tangible de que la condici&oacute;n de chino es considerada como hecho diferencial. Los c&oacute;digos espaciales, los planos, mapas y representaciones entran a formar parte de la identificaci&oacute;n de la diferencia social, y si la importancia de las diferencias raciales pueden considerarse en entredicho y relativamente borrosas, la demarcaci&oacute;n espacial se constituye entonces en poderosa estrategia para dar carta de naturaleza a estas diferencias, perpetu&aacute;ndolas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, a finales del siglo XX los l&iacute;deres empresariales y c&iacute;vicos chinos contribuyeron activamente a perpetuar este sentido de la diferencia como algo natural. Ya no se trata de una imposici&oacute;n desde arriba, sino que los barrios chinos se han constituido en espacios claramente identificables, con un estilo arquitect&oacute;nico distinto y un paisaje cultural r&aacute;pidamente reconocible que hacen aumentar los beneficios comerciales. Es con este prop&oacute;sito que las ciudades australianas como Brisbane, Adelaida y Camberra est&aacute;n o bien estableciendo sus barrios chinos, o invent&aacute;ndoselos directamente. En Brisbane los comerciantes chinos se rebelaron contra el intento de la ciudad de imponerles un espacio cultural falseado y poco aut&eacute;ntico. En Melbourne, las peque&ntilde;as empresas reaccionaron contra las grandes empresas y las autoridades municipales cuando &eacute;stas se aliaron para "orientalizar" el espacio y hacer subir el precio del suelo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Vancouver esta historia tuvo un giro inesperado. Igual que en Australia, Canad&aacute; ha deseado fervientemente atraer inversiones chinas desde Hong Kong y Taiwan (Mitchell,1993), y tanto el gobierno federal como el local son plenamente conscientes de que una pol&iacute;tica multicultural constituye un mecanismo clave para conseguir estas inversiones. En otras palabras, la Ley Multicultural de 1988 estaba dirigida en igual medida a los inversionistas extranjeros ricos y a los franc&oacute;fonos o amerindios. Pero exist&iacute;a aut&eacute;nticamente un capital multicultural detr&aacute;s de la transformaci&oacute;n f&iacute;sica de la ciudad de Vancouver. El centro se redise&ntilde;&oacute; con dinero procedente de Hong Kong, y los barrios altos y de clase media se vieron alterados por la introducci&oacute;n de las denominadas <i>monster houses.</i> Los propietarios de las zonas centrales de la ciudad y los residentes en los barrios angl&oacute;fonos reaccionaron a estos cambios culpando a los chinos. Un incidente notorio tuvo que ver con los esfuerzos de la comunidad para salvar una secoya que el propietario chino de un solar pretend&iacute;a talar. En este caso la resistencia tom&oacute; forma de salvamento de un paisaje cultural, de un elemento de la herencia anglocanadiense. Un argumento similar se ha utilizado respecto a los esfuerzos por comercializar y despolitizar el distrito de Los &Aacute;ngeles de la Old Plaza. Aqu&iacute; una cultura chicana artificial dirigida a los turistas ha negado un recurso vital para los numerosos pobres sin hogar, vagabundos e indocumentados de la ciudad. Este episodio ilustra que el multiculturalismo puede venir tanto desde arriba como desde abajo, y es compatible con los intereses del Estado de mantener las condiciones de crecimiento econ&oacute;mico mediante sus intentos de atraer el capital flotante internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que estos estudios parecen poner de relieve es un aspecto espec&iacute;ficamente geogr&aacute;fico del multiculturalismo, puesto que reconocen la importancia del espacio (tal como se percibe, se concibe y se vive) y del paisaje cultural a la vez como creadores y como representantes de la ideolog&iacute;a multicultural, y sugieren que existe m&aacute;s de un multiculturalismo posible en la ciudad. Uno de ellos tendr&iacute;a que ver con los intercambios de comida, m&uacute;sica, experiencias, viajes etc., a escala global, otro deber&iacute;amos buscarlo entre los c&oacute;digos de gobierno y de planificaci&oacute;n, mientras que un tercero ser&iacute;a de naturaleza algo m&aacute;s <i>underground.</i> Adem&aacute;s, nos advierten de los peligros tanto del esencialismo como de la reproducci&oacute;n de viejas ideolog&iacute;as racistas agazapadas detr&aacute;s de formulaciones aparentemente liberales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Qu&eacute; podr&iacute;amos decir entonces del cuarto modelo, la ciudad de la diferencia?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta idea surge del trabajo de la polit&oacute;loga y escritora feminista Iris Marion Young (1990), quien ha relacionado la preocupaci&oacute;n por la justicia y la diferencia de un modo no esencialista y no relativista, pero al mismo tiempo dando protagonismo a la propia ciudad. Para empezar, Young sugiere que la justicia se halla en un conjunto de posibilidades no tenidas en cuenta y que, por as&iacute; decirlo, se hallar&iacute;an justo debajo de la superficie y que podr&iacute;amos sacar a la luz f&aacute;cilmente. Esta autora no se propone establecer una teor&iacute;a abstracta y distante, sino que, al pensar en la ciudad europea, considera que un multiculturalismo justo es una posibilidad real m&aacute;s cercana de lo que a veces nosotros mismos nos imaginamos. En segundo lugar, su teor&iacute;a de la justicia es una teor&iacute;a fecunda que consiste en identificar los impedimentos de su realizaci&oacute;n, que ella denomina "las cinco caras de la opresi&oacute;n" y son: a) explotaci&oacute;n (en un sentido econ&oacute;mico); b) marginalizaci&oacute;n (la expulsi&oacute;n de la gente de su participaci&oacute;n &uacute;til en la vida social); c) impotencia (la falta de autoridad, de <i>status</i> social y de sentido del yo); d) imperialismo cultural, y, finalmente, e) violencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, la autora presenta la justicia como un modo de reconocimiento m&aacute;s que de redistribuci&oacute;n, exigencia formulada a menudo por parte de las comunidades de extranjeros y de migrantes en Europa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Young critica la visi&oacute;n de la comunidad como un ideal de interacci&oacute;n personal. Desde su punto de vista, esto ha dependido tanto de la exclusi&oacute;n como de la inclusi&oacute;n, de modo que las comunidades dependen de la definici&oacute;n de &aacute;mbitos externos, que sit&uacute;an las ideas categ&oacute;ricas fijas y dogm&aacute;ticas de identidad por encima de las ideas relacionales. Young, por el contrario, considera la vida urbana como una convivencia de extranjeros, lo cual la conduce a identificar cuatro elementos de la vida urbana que podr&iacute;an convertir esta situaci&oacute;n en realidad:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;La diferenciaci&oacute;n social sin exclusi&oacute;n: "seg&uacute;n este ideal, los grupos no se sit&uacute;an dentro de relaciones de inclusi&oacute;n y de exclusi&oacute;n sino que se sobreponen y entremezclan sin llegar a hacerse homog&eacute;neos. En la ciudad deseable uno se traslada de uno a otro barrio sin saber exactamente donde empieza uno y donde termina el otro. En el ideal normativo de la vida urbana, las fronteras son abiertas e indefinibles" (Young, 1990: 238).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Variedad: la diferenciaci&oacute;n de usos m&uacute;ltiples del espacio social, o sea, el espacio no destinado exclusivamente a una funci&oacute;n en un momento dado. Aqu&iacute; se podr&iacute;a, quiz&aacute;, subrayar la importancia de los barrios m&aacute;s viejos y de alg&uacute;n modo m&aacute;s pueblerinos de las ciudades europeas donde la residencia, el trabajo y el ocio se hallan &iacute;ntimamente asociados y donde existe mucha variedad en la vida callejera, en contraste con las regiones m&aacute;s especializadas y modernas de las zonas residenciales suburbanas o de las comunidades de clase media. En Par&iacute;s, el contraste se establecer&iacute;a entre el c&eacute;ntrico barrio de Belleville y las <i>banlieues</i> de la periferia.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;"Erotismo": este t&eacute;rmino utilizado por Young (1990) es el reverso de "comunidad" y se refiere a las profundas atracciones que ejercen los otros, al juego rayano en el miedo y en la delectaci&oacute;n que provoca la extra&ntilde;a impersonalidad de una ciudad. En parte esto se deriva de la est&eacute;tica de la ciudad, de sus luces, lugares, yuxtaposiciones, encuentros imprevistos, etc&eacute;tera.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La planificaci&oacute;n p&uacute;blica ya suele utilizar la presencia de comunidades &eacute;tnicas como elementos ex&oacute;ticos o estimulantes del paisaje urbano, por ejemplo en la zona de San Salvario en Tur&iacute;n o en los barrios chinos que se han mencionado antes. En algunas circunstancias esto puede conducir a la aparici&oacute;n de tensiones dentro del barrio, como ocurri&oacute; en Spitalfields, en el este de Londres, donde los peque&ntilde;os burgueses ricos atra&iacute;dos por la reputaci&oacute;n ex&oacute;tica de esta zona y por su historia est&aacute;n desplazando a la comunidad local originaria de Bangladesh. Lo que importa es qui&eacute;n controla e influye en la planificaci&oacute;n est&eacute;tica de los entornos y paisajes urbanos.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Publicidad: los actos pol&iacute;ticos de los espacios p&uacute;blicos, la oportunidad de conocer otras opiniones, o&iacute;r argumentos distintos, ser testigo de controversias, etc. Para Young es importante que el habitante urbano se encuentre con estas manifestaciones de la vida urbana y que sean lo m&aacute;s diversas posibles. El ep&iacute;tome de esta situaci&oacute;n podr&iacute;a buscarse en el Mosc&uacute; de finales de los a&ntilde;os ochenta y principios de los noventa, cuando las calles, plazas y estaciones de metro de la ciudad rebosaban de gente que repart&iacute;a folletos, que colgaba mensajes en los muros y que pronunciaban discursos ante peque&ntilde;os grupos. &Eacute;stos son los tipos de actos que impiden los procesos que act&uacute;an sobre el espacio p&uacute;blico mencionados en la secci&oacute;n anterior.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas estas cosas son relevantes tanto para el multiculturalismo como para la ciudadan&iacute;a. Lo que Young nos ofrece es, en primer lugar, una relaci&oacute;n entre la planificaci&oacute;n urbana, la pol&iacute;tica de la diferencia y la justicia (y por lo tanto de la ciudadan&iacute;a); en segundo lugar, un conjunto de ideas que permiten identificar los obst&aacute;culos que nos impiden alcanzar todo ello, especialmente los obst&aacute;culos que se encuentran en el espacio p&uacute;blico. Seg&uacute;n Young puede decirse que la ciudad es buena (y que puede ser incluso mejor) para el multiculturalismo, y tambi&eacute;n que el multiculturalismo es deseable para la ciudad y para la justicia. Tambi&eacute;n nos indica la direcci&oacute;n correcta a seguir, aunque existan muchas preguntas sin respuesta, especialmente en lo tocante a la relaci&oacute;n de su ideal de justicia con otros ideales de justicia redistributiva m&aacute;s consolidados. Su concepto de diferencia se acepta con facilidad y su ideal de ciudad resulta atractivo, a pesar de que resta importancia a los problemas que enfrentan las mujeres, concretamente cuando se trata de aprovechar el espacio p&uacute;blico. Las minor&iacute;as visibles tambi&eacute;n pueden convertirse en blancos potenciales de la violencia y la persecuci&oacute;n racial, lo cual les impide el acceso a los espacios de la ciudad multicultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal problema radica en c&oacute;mo traducir estas intenciones ideol&oacute;gico&#45;normativas en formas program&aacute;tico&#45;pol&iacute;ticas de multiculturalismo (Inglis, 1996). El enfoque comparado del MPMC nos brinda la oportunidad de dilucidar el modo en que ciudades distintas han previsto la sociedad multicultural. Ello deber&iacute;a incluir no solamente las pol&iacute;ticas oficiales, sino tambi&eacute;n las representaciones y los modos de imaginar la diferencia &eacute;tnica tal y como se plasma en c&oacute;digos, planos, mapas y declaraciones p&uacute;blicas, elementos que incluyen una definici&oacute;n espacial m&aacute;s cultural y expl&iacute;cita de la "representaci&oacute;n" que debe acompa&ntilde;ar al significado pol&iacute;tico del t&eacute;rmino.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Recapitulaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proyecto "Pol&iacute;ticas Multiculturales y Modos de Ciudadan&iacute;a en las Ciudades Europeas" brinda la oportunidad de contribuir a uno de los principales temas del programa Most de la Unesco: la gesti&oacute;n de las sociedades multi&eacute;tnicas y multiculturales. El uso del an&aacute;lisis comparado de grupos de ciudades situadas en distintos pa&iacute;ses europeos y el &eacute;nfasis puesto en la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica de conceptos abstractos, tales como la ciudadan&iacute;a y el multiculturalismo, nos ofrecen la oportunidad de formular recomendaciones para la toma de decisiones pol&iacute;ticas a nivel local. Este proyecto se caracteriza b&aacute;sicamente por la combinaci&oacute;n de ideas y de posibles soluciones, partiendo de una variedad de disciplinas, entre las cuales figuran la Teor&iacute;a Pol&iacute;tica, la Sociolog&iacute;a, la Antropolog&iacute;a y la Geograf&iacute;a. Las ideas geogr&aacute;ficas que se han manejado en este art&iacute;culo apuntan hacia algunos espacios alternativos de ciudadan&iacute;a y de multiculturalismo, los cuales incluyen: a) el &eacute;nfasis en la construcci&oacute;n de escala pol&iacute;tica y social, y, en particular, la geograf&iacute;a pol&iacute;tica de las jurisdicciones urbanas; b) la posible aparici&oacute;n de entramados de gobierno urbano que desplacen formas de organizaci&oacute;n territorial m&aacute;s jerarquizadas; c) la importancia de los espacios p&uacute;blicos considerados como lugares donde ejercer los derechos de ciudadan&iacute;a, y d) para acabar, los modelos normativo&#45;ideol&oacute;gicos de la ciudad multicultural. Igual que ocurre con la condici&oacute;n de ciudadanos, las iniciativas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas deben ubicarse en alguna parte, lo cual significa que la geograf&iacute;a tiene su importancia.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">AGNEW, J., 1994, "The territorial trap: the geographical assumptions of international relations theory", in <i>Review of International Political Economy.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANDERSON, J., 1996, "The shifting stage of politics: new medieval and postmodern territorialities?", in <i>Environment and Planning D., Society and Space.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANDERSON, K., 1988, "Cultural hegemony and the race&#45;definition process in Chinatown, Vancouver 1880&#45;1980", in <i>Environment &amp; Planning D., Society and Space.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANDERSON, K., 1993, "Otherness, culture and capital: "chinatown's" transformation under Australian multiculturalism", in G.L. Clark, D. Forbes and R. Francis, </font><font face="verdana" size="2"><i>Multiculturalism, Difference and Postmodernism. Melbourne,</i> Longman Cheshire.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625186&pid=S1405-7425200100020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BACH, R., 1993, <i>Changing relations: newcomers and established residents in US communities,</i> Ford Foundation, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625188&pid=S1405-7425200100020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CASTELLS, M., 1994, "European cities, the informational society and the global economy", in <i>New Left Review.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CASTELLS, M., 1996, <i>The rise of the network society,</i> Basil, Blackwell, Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625191&pid=S1405-7425200100020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">GARC&Iacute;A, S., 1996, "Cities and citizenship", in <i>International Journal of Urban and Regional Research.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HEALEY, P. <i>et al.,</i> 1995, <i>Managing cities: the new urban context,</i> John Wiley, Chichester.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625194&pid=S1405-7425200100020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">HERBERT, S., 1996, "The geopolitics of the police: foucault, disciplinary power and the tactics of the Los &Aacute;ngeles Police Department", in <i>Political Geography.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">HOLSTON, J. y Appadurai, A., 1996, "Cities and citizenship", in <i>Public Culture.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">HUNTINGTON, S., 1993, "The clash of civilizations?", in <i>Foreign Affairs.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INGLIS, C., 1996, "Multiculturalism: new policy responses to diversity. Management of Social Transformations", in <i>Policy papers</i> n&uacute;m. 4., UNESCO, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625199&pid=S1405-7425200100020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">IRELAND, P., 1994, <i>The policy challenge of ethnic diversity: immigrant politics in France and Switzerland,</i> MA, Harvard University Press, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625201&pid=S1405-7425200100020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LEFEBVRE, H., 1991, <i>The production of space,</i> Blackwell, Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625203&pid=S1405-7425200100020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">MITCHELL, D., 1995, "The end of public space? people's park definitions of the public, and democracy", in <i>Annals of the Association of American Geographers.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">MITCHELL, K., 1993, "Multiculturalism or the united colors of capitalism?", in <i>Antipode.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">REX, J. y SAMAD, Y., 1996, "Multiculturalism and political integration in Birmingham and Bradford", in <i>Innovation.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">RUDDICK, S., 1996, "Constructing difference in public spaces: race, class, and gender as interlocking systems", in <i>Urban Geography.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SOYSAL, Y., 1994, <i>Limits of citizenship: migrants and postnational membership in Europe,</i> University of Chicago Press, Chicago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625209&pid=S1405-7425200100020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">YOUNG, I. M., 1990, <i>Justice and the politics of difference,</i> University Press, Princeton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5625211&pid=S1405-7425200100020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>   	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="Notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* El art&iacute;culo se publica con autorizaci&oacute;n de la Unesco. Apareci&oacute;, inicialmente, en la p&aacute;gina <a href="http://www.unesco.org/issj/rics156/rogerspa.html#artle" target="_blank">http://www.unesco.org/issj/rics156/rogerspa.html#artle</a>.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Alisdair Rogers. </b>Ge&oacute;grafo Urbano y Social y Doctoren Geograf&iacute;a por la Universidad de Oxford. Actualmente es profesor tanto en el Colegio de Keble como en el Colegio de Santa Catarina en Oxford. Ha sido consultor para el programa de investigaci&oacute;n en comunidades trasnacionales por la ESRC, editando la revista trimestral <i>Traces.</i> Participa en el Consejo del proyecto de investigaci&oacute;n "Pol&iacute;ticas multiculturales y modos de ciudadan&iacute;a en ciudades europeas" financiado por la Unesco&#45;Most. Es columnista de la <i>Geography Review</i> y ha escrito diversos textos sobre la materia. Sus investigaciones se orientan a las &aacute;reas de la Geograf&iacute;a urbana y social, la Historia y la Filosof&iacute;a de la Geograf&iacute;a y sobre las comunidades trasnacionales. Es editor del <i>Global Networks: a Journal of Transnational Affairs,</i> publicado por Blackwell, a partir de enero de 2001. Sus &uacute;ltimas publicaciones son <i>Muslim European Youth: Reproducing ethnicity, religion, culture</i> (en coedici&oacute;n con Steven Vertovec), 1998; "Citizenship, multiculturalism and the European City", en Bridge, G. y S. Watson, <i>A Comparation to the City</i> (en prensa), y "The ethnic division of labour in Greater London: a spatial analysis of workplace&#45;residence relations", en Cross, M. y R. Moore, <i>Globalisation and the New City</i> (en prensa). Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ali.rogers@geog.ox.ac.uk">ali.rogers@geog.ox.ac.uk</a>.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ANDERSON]]></surname>
<given-names><![CDATA[K.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Otherness, culture and capital: "chinatown's" transformation under Australian multiculturalism]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Clark]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Forbes]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Francis]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Multiculturalism, Difference and Postmodernism]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Melbourne ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Longman Cheshire]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BACH]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Changing relations: newcomers and established residents in US communities]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ford Foundation]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CASTELLS]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The rise of the network society]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[BasilBlackwell]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HEALEY]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Managing cities: the new urban context]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chichester ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Wiley]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[INGLIS]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Multiculturalism: new policy responses to diversity. Management of Social Transformations]]></article-title>
<source><![CDATA[Policy papers]]></source>
<year>1996</year>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNESCO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[IRELAND]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The policy challenge of ethnic diversity: immigrant politics in France and Switzerland]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMA MA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LEFEBVRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The production of space]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Blackwell]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SOYSAL]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Limits of citizenship: migrants and postnational membership in Europe]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chicago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Chicago Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[YOUNG]]></surname>
<given-names><![CDATA[I. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Justice and the politics of difference]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Princeton ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
