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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>En alerta roja</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escribo este editorial el d&iacute;a en el que el "sem&aacute;foro" de alerta sanitaria del gobierno del Distrito Federal cambi&oacute; de color, de anaranjado a amarillo. Cientos de miles de estudiantes y profesores de educaci&oacute;n media y superior regresan a clases; otros tantos, de diferentes niveles, se aprestan para hacer lo mismo. Las normas higi&eacute;nicas impuestas en las escuelas nos recuerdan que a&uacute;n estamos en la "anormalidad", mientras que los reportes acerca de las condiciones materiales de los edificios escolares, la desinformaci&oacute;n entre el magisterio en torno a sus "nuevas tareas" y las declaraciones de Elba Esther Gordillo, en nombre del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci&oacute;n (SNTE), de que los padres de familia "no vean a nuestras escuelas como guarder&iacute;as de ni&ntilde;os o como roperos para dejar ah&iacute; a las criaturas" nos indican que todo est&aacute; "normal", lo que no significa que est&eacute; bien.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al decir esto &uacute;ltimo, no me refiero a los alumnos del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) que esta ma&ntilde;ana se abrazaron y besaron para celebrar su reencuentro. Tampoco al hecho de que muchos ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos se liberen de los tapabocas, toquen sus rostros y se relacionen sin miedo con posibles fuentes de contagio: auriculares, teclados, pasarelas, manijas, juguetes. El problema es que &eacute;stas y muchas otras expresiones humanas de normalidad y gozo se producen dentro de un entorno educativo con s&iacute;ntomas alarmantes de deterioro, inmovilismo y carencias de todo tipo: materiales, pedag&oacute;gicas y, por qu&eacute; no decirlo, afectivas y &eacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello por no recordar que a&uacute;n hay muchos que no tendr&aacute;n un espacio escolar al cual volver. No lo han tenido nunca, o fueron excluidos de &eacute;l. Nadie les har&aacute; preguntas en las puertas de acceso, ni vigilar&aacute; su salud mediante una cartilla. Es m&aacute;s, una buena parte ni siquiera podr&aacute; leer las recomendaciones que se hagan. Por una sola raz&oacute;n, oculta y olvidada: porque no saben leer. Ellos son los que tienen mayor riesgo de vulnerabilidad (como les gusta decir ahora a los expertos), y no precisamente debido a sus h&aacute;bitos de higiene.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es a&uacute;n el tiempo ni &eacute;ste el espacio, ni yo la voz autorizada, para hacer un balance de la forma como reaccion&oacute; el sistema educativo frente a la crisis. Como siempre y en todo, hubo algunas facetas luminosas y otras opacas. Entre estas &uacute;ltimas resalta la inacci&oacute;n de las m&aacute;ximas autoridades de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP). Hubo d&iacute;as en los que pens&eacute; que la suspensi&oacute;n de clases implicaba una especie de paro en este sector vital de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y del tejido social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una semana despu&eacute;s del cierre de las escuelas, universidades e institutos, recib&iacute; en mi bandeja de entrada la versi&oacute;n electr&oacute;nica (ignoro si la hay impresa) de un folleto elaborado por el &oacute;rgano de comunicaci&oacute;n interna de la SEP. A&uacute;n recuerdo tres faltas de ortograf&iacute;a, la imagen de un virus color azul muy amigable que nos explicaba c&oacute;mo cuidarnos de &eacute;l mismo y una advertencia repetida varias veces a lo largo del texto: "NO EST&Aacute;S DE VACACIONES". La verdad es que me dieron ganas de responder a los autores an&oacute;nimos del folleto, pero prefer&iacute; seguir colaborando con mis colegas editores de revistas cient&iacute;ficas y difusores de la ciencia en la elaboraci&oacute;n de materiales explicativos y de divulgaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pasividad en la SEP (particularmente de su subsecretar&iacute;a m&aacute;s importante y voluminosa) y el activismo de la l&iacute;der del SNTE en un acto de campa&ntilde;a de un ex secretario de Educaci&oacute;n contrastan con la diligencia y el compromiso de los sectores directamente involucrados en la investigaci&oacute;n en ciencias biol&oacute;gicas y de la salud, ya sea &eacute;sta cl&iacute;nica, experimental o "te&oacute;rica". Institutos nacionales de salud, hospitales de alta especialidad, centros SEP&#150;Conacyt, la UNAM, el IPN, la UAM, el Cinvestav, la Academia Mexicana de Ciencias y la de Medicina, entre otras instituciones <b>p&uacute;blicas </b>(s&iacute;, en negritas y en plural) conjuntaron esfuerzos para, como un primer paso, difundir el conocimiento y realizar investigaci&oacute;n a fin de enfrentar la contingencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hicieron lo anterior al tiempo que avanzaban en un segundo prop&oacute;sito, contribuir al esclarecimiento del origen, el desarrollo, la atenci&oacute;n y las formas de control de la epidemia. Esto bajo una petici&oacute;n reiterada en muy diversos foros y tonos: apoyar a la investigaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s en todos sus niveles. Si bien el Instituto de Ciencia y Tecnolog&iacute;a del gobierno del DF, y despu&eacute;s el Conacyt, abrieron fondos especiales para esto &uacute;ltimo, los montos destinados resultan, a todas luces, insuficientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creaci&oacute;n de un grupo multidisciplinario de investigaci&oacute;n que se ha propuesto resolver tanto aspectos cient&iacute;ficos de gen&eacute;tica y mutaci&oacute;n del virus como otros relacionados con la producci&oacute;n de nuevas vacunas y antivirales fue dotada de un fondo inicial de diez millones de pesos. "Peor es nada", dice un dicho muy mexicano. La cuesti&oacute;n es que, seg&uacute;n los expertos, lo peor est&aacute; por llegar y es factible que nos alcance si no con nada s&iacute; con los saldos de varias d&eacute;cadas de escasez y de una orientaci&oacute;n en materia cient&iacute;fica que ha privilegiado la privatizaci&oacute;n del conocimiento y su "factor de impacto" sobre los usos sociales de &eacute;ste y su divulgaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, no se trata s&oacute;lo de aumentar los recursos destinados a la ciencia sino de replantear el porqu&eacute;, el c&oacute;mo y el para qu&eacute; de &eacute;sta, as&iacute; como sus relaciones con la sociedad y sus contribuciones posibles a la resoluci&oacute;n de problemas prioritarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este replanteamiento no involucra s&oacute;lo a las disciplinas biom&eacute;dicas, que en M&eacute;xico son las que tienen mayor tradici&oacute;n en cuanto a servicios asistenciales e investigaci&oacute;n cl&iacute;nica. Nos guste o no, incluye tambi&eacute;n a las humanidades y las ciencias sociales y ata&ntilde;e muy directamente a la investigaci&oacute;n educativa. &Eacute;sta &uacute;ltima no s&oacute;lo es m&aacute;s reciente sino que creci&oacute; en el interior del medio acad&eacute;mico; sus n&uacute;cleos iniciales han ido perdiendo su "misi&oacute;n social" de origen y su capacidad de interlocuci&oacute;n con la SEP.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No existe en nuestro campo nada equivalente a la Comisi&oacute;n Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, que interviene en la investigaci&oacute;n, la formaci&oacute;n de recursos especializados, la definici&oacute;n y vigilancia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en materia de salud y los servicios hospitalarios. &iquest;Por qu&eacute; no pensar en algo similar en educaci&oacute;n? &iquest;Habr&aacute; que esperar a que los s&iacute;ntomas ya avistados se agraven para que, ahora s&iacute;, se nos escuche? Por cierto, &iquest;no valdr&iacute;a la pena determinar los criterios para definir el agravamiento de lo que algunos especialistas han definido como la devastaci&oacute;n educativa? Digo, antes de que la pandemia nos alcance.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tom&aacute;ramos como indicador el registro de lo sucedido esta ma&ntilde;ana en la sede de la SEP, dir&iacute;a que estamos en alerta roja.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Susana Quintanilla</b>,  Directora</font></p>      ]]></body>
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