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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">In memoriam</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Anthony Burgess y la muerte del alma</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Manuel Guti&eacute;rrez Vazquez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Parte I</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escribo esta entrega en medio de una especie de remolino causado por una serie de experiencias muy recientes, relacionadas todas ellas con la educaci&oacute;n superior, y que quiz&aacute; no se hayan apretujado unas con otras de manera fortuita. Primero, la lectura de algunas declaraciones y documentos emanados de las autoridades educativas federales en el peor sexenio que ha sufrido el pa&iacute;s en este sector (menos historia, por favor, m&aacute;s computaci&oacute;n e ingl&eacute;s y no el ingl&eacute;s necesario para leer a Shakespeare, a Dickens o a T. S. Eliot, sino el que hace falta para redactar un panfleto promocional o una carta de negocios). Luego, las discusiones con grupos de estudiantes de bachillerato en el interior del estado de Michoac&aacute;n, que me hicieron ver la penuria de la informaci&oacute;n de la que disponen para decidir su futura vida profesional (que muchos ven en la mercadotecnia, la administraci&oacute;n de negocios y la computaci&oacute;n). Poco m&aacute;s tarde, la visi&oacute;n fugaz y forzada de algunos anuncios promocionales impresos o televisados. Casi para cerrar, el tono rutinario y simplista de un comercial del Tec de Monterrey, escrito al uso y sabor de funcionarios y bur&oacute;cratas e incluido en una publicaci&oacute;n que estaba obligada a mantener un m&iacute;nimo de seriedad. Y esta tarde, la gota que nos hace ver que el vaso est&aacute; por derramarse: revisando archivos y papeles para ver una vez m&aacute;s qu&eacute; conservo y qu&eacute; regalo, reaparece en mis manos un rayo de luz, una contraparte verdaderamente dram&aacute;tica de todo lo anterior: las notas que tom&eacute; durante la lectura de un brillante art&iacute;culo del escritor brit&aacute;nico Anthony Burgess, publicado en el suplemento estudiantil de un diario londinense a principios de 1989, una denuncia demoledora de lo que estaba aconteciendo con la educaci&oacute;n superior en su pa&iacute;s a causa de una serie de medidas tomadas por el gobierno, en aquel entonces conservador y dirigido por la infausta Margaret Thatcher.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo me encontraba por aquel entonces justamente en Inglaterra, donde por diez a&ntilde;os fui profesor en la Graduate School of Education de la Universidad de Bristol, de manera que lo que Burgess dec&iacute;a fue recibido en terreno f&eacute;rtil al estar viviendo yo, junto con mis estudiantes y mis colegas brit&aacute;nicos, los peligros y amenazas tan demoledoramente analizados por el brillante escritor. Para el que no lo recuerde, Burgess fue un incisivo cr&iacute;tico de la sociedad contempor&aacute;nea y se hizo universalmente famoso con su popular novela <i>Naranja mec&aacute;nica;</i> quien no la ley&oacute;, cuando menos debe haber visto la versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de Stanley Kubrick.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No resisto, pues, la tentaci&oacute;n de hacer una glosa del art&iacute;culo de Burgess a trav&eacute;s de la relectura de mis propias notas y bajo la &oacute;ptica de mis recientes experiencias mexicanas, en un intento por socializar con mis lectores la lucidez de sus se&ntilde;alamientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice el autor que si bien es cierto que primero viene el estar en posibilidades de satisfacer las necesidades que tienen que ver directamente con la subsistencia, esto es la alimentaci&oacute;n, el vestido y la habitaci&oacute;n de uno mismo y de los suyos, el verdadero camino de la vida humana es el cultivo de la verdad, de la belleza y de la bondad, de manera que deber&iacute;amos dedicar cuando menos nuestro tiempo libre a nutrir, fortalecer y embellecer nuestro esp&iacute;ritu en el cultivo de tales valores. Pero ocurre que la mayor&iacute;a de la gente, en su tiempo libre, lo que busca es divertirse, aunque la diversi&oacute;n no deber&iacute;a estar re&ntilde;ida con la ilustraci&oacute;n, como resulta evidente al escuchar las obras maestras de la m&uacute;sica de todos los tiempos o al leer las grandes obras de la literatura. Por desgracia, los medios han jugado un papel determinante en el deterioro de ambos procesos, y la radio y la televisi&oacute;n han escindido a la ilustraci&oacute;n de la diversi&oacute;n, favoreciendo &eacute;sta, con lo que las llamadas fuerzas del mercado han establecido otros valores, concretamente el cultivo de la mediocridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Parte II</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien los medios no lo hacen, tampoco los gobiernos parecen preocuparse demasiado por la verdad, la belleza y la bondad. Es cierto que una de las misiones de la educaci&oacute;n superior tiene que ser que las mentes de la juventud salgan de la universidad bien equipadas con los saberes necesarios para hacerse cargo de nuestras sociedades tan permeadas por la tecnolog&iacute;a. Pero la funci&oacute;n principal de nuestras universidades es educar, y el educar no puede ser circunscrito a lo instrumental, a lo que es "de utilidad".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si caemos en esa trampa entonces podr&iacute;amos preguntarnos de qu&eacute; utilidad son la literatura, la m&uacute;sica, la filosof&iacute;a o la dramaturgia. &iquest;Cu&aacute;l es la influencia de la poes&iacute;a en el producto nacional bruto? &iquest;Acaso asistir al teatro para ver obras de Sor Juana o de Ruiz de Alarc&oacute;n incrementar&aacute; el ingreso per c&aacute;pita?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquellos a&ntilde;os, los 80 del siglo pasado, el gobierno brit&aacute;nico desalent&oacute; propositivamente el trabajo de los departamentos universitarios que no fueran "de utilidad" para el desarrollo econ&oacute;mico. Las universidades se resistieron, pero algunas comenzaron a ver como viable el cierre de departamentos de historia, de literatura o de filosof&iacute;a, mientras se fortalec&iacute;an campos m&aacute;s vecinos a lo que se entend&iacute;a como "de utilidad pr&aacute;ctica" en la industria o en los negocios (ahora, con Tony Blair, se llevan estos argumentos a consecuencias tan perniciosas como aqu&eacute;llas, y se est&aacute;n cerrando departamentos de qu&iacute;mica, f&iacute;sica y otras ciencias b&aacute;sicas).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las preocupaciones de las que vengo hablando son viejas, y muchas de ellas nos vienen desde el siglo XIX, cuando gobiernos imbuidos por un positivismo mal entendido se preocuparon m&aacute;s por el desarrollo material que por el fortalecimiento espiritual. Y cuando me refiero al esp&iacute;ritu no quiero que se me malinterprete, estoy hablando de lo que florece en nosotros gracias a la filosof&iacute;a, a las bellas artes y a la literatura, otra vez la verdad, la bondad y la belleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni Burgess en su art&iacute;culo ni yo en esta glosa creemos necesario asistir a misa los domingos para solventar las cuestiones espirituales. En cualquier caso, este esp&iacute;ritu secular, no religioso, que aflora y prospera cuando la imaginaci&oacute;n y la inteligencia trabajan juntas, parece no interesar grandemente a los pol&iacute;ticos, pero justamente en esto se centra uno de los roles m&aacute;s importantes de las universidades: una instituci&oacute;n de educaci&oacute;n superior debe estar preocupada por el cultivo de las verdades y los valores imperecederos tanto como de los actuales, y esto convierte a la universidad y a su claustro en cr&iacute;ticos formidables de lo que pasa en la sociedad y lo que hacen sus gobernantes y sus pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Defender el estudio y el cultivo de la verdad, de la belleza y de la bondad en nuestras universidades, esto es lo que personas m&aacute;s instrumentales califican de estudios te&oacute;ricos o abstractos o cuando menos poco &uacute;tiles (como si bancos, autom&oacute;viles y maquiladoras hubieran tra&iacute;do un gran progreso al pa&iacute;s), puede hacerse desde una gran variedad de posiciones, pero ser&iacute;a un error hacerlo solamente en los mismos t&eacute;rminos que quienes nos critican.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto que las artes promueven el turismo y por lo tanto los negocios, la psicolog&iacute;a social provee de grandes ideas a los publicistas, pero con ello nos estamos doblegando ante las fuerzas del mercado contra las cuales estamos y los acad&eacute;micos debemos evitar tales argumentos en esta discusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema no est&aacute; all&iacute;. Si algunos de nuestros gobernantes (y por desgracia muchos j&oacute;venes y muchos padres de familia) se empe&ntilde;an en visualizar a nuestros estudiantes universitarios simplemente como profesionales que se van a incorporar a la estructura econ&oacute;mica nacional, &iquest;en d&oacute;nde quedan entonces la verdad, la bondad y la belleza? &iquest;En d&oacute;nde qued&oacute; lo supuestamente aprendido en los cursos de literatura, de historia, de geograf&iacute;a, de filosof&iacute;a, que tomamos en la secundaria y en la preparatoria?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Necesitamos distinguir claramente entre lo que es educaci&oacute;n y lo que es capacitaci&oacute;n o entrenamiento, lo que es realmente educativo y lo que es meramente instrumental. Que la universidad me convierta en un m&eacute;dico o en un ingeniero no quiere decir que la universidad me haya educado. Cuando nuestras consideraciones se limitan a lo utilitario, estamos arrojando lo educativo por la ventana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestros pragm&aacute;ticos gobernantes, algunos de ellos dentro de nuestras propias instituciones educativas, caen dentro del <i>dictum</i> que tan sabiamente acu&ntilde;&oacute; Oscar Wilde: saben cu&aacute;l es el costo de todo, pero no saben el valor de nada. Si la finalidad es recuperar en t&eacute;rminos econ&oacute;micos todo lo que se invierte en educaci&oacute;n superior, entonces estamos minando desde sus cimientos nuestra propia civilizaci&oacute;n y las posibilidades de que lleguemos a entender cu&aacute;l es la posici&oacute;n del ser humano en el universo, asunto &eacute;ste que, evidentemente, no deja dinero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No todo es hacer negocios, no todo son ventas y compras, no todo es dise&ntilde;ar promociones exitosas, y si vamos m&aacute;s lejos no todo es construir puentes y carreteras, complejos habitacionales y vender m&aacute;s y m&aacute;s autom&oacute;viles. Tenemos que seguir educ&aacute;ndonos tambi&eacute;n en c&oacute;mo pensar y como ser creativos y c&oacute;mo cultivar las &aacute;reas de la verdad, de la bondad y de la belleza, y por lo tanto de la historia, de la filosof&iacute;a, de la literatura y del arte; tenemos que ser capaces de reconstruir dentro de nosotros mismos lo que mujeres y hombres del pasado han elucubrado sobre todo ello, y tambi&eacute;n tenemos la obligaci&oacute;n de diseminar en la sociedad una manera de pensar y de sentir que podemos llamar civilizada, educada. Nuestros gobernantes, no hay por qu&eacute; insistir, demuestran una y otra vez con lo que dicen que carecen de educaci&oacute;n en el sentido que vengo anotando. Nuestro presidente, en competencia con su colega del norte, indigna a unos y hace re&iacute;r a otros con una regularidad consuetudinaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos pensadores han se&ntilde;alado ya lo que sucede cuando los cursos universitarios se someten a las fuerzas del mercado. Lo &uacute;til prevalecer&aacute; sobre lo genuinamente educativo y las nuevas mitolog&iacute;as emanar&aacute;n ya no de la historia y de la cultura, sino de la televisi&oacute;n y de las tiras c&oacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los profesores investigadores de nuestras universidades encuentran una nueva cura para alguna enfermedad que aqueja a muchos miles de personas, o una nueva manera de aprovechar fuentes alternativas de energ&iacute;a, o mejores procedimientos para regular el crecimiento urbano, por supuesto que nos llenamos de orgullo y de alegr&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero nuestras universidades tienen que hacer algo m&aacute;s que eso. Afortunadamente ha habido mucha oposici&oacute;n a la disminuci&oacute;n perversa del gasto en investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica por parte del gobierno. Ha sido menos notable la voz de quienes se han opuesto a los da&ntilde;os que han sufrido las artes, la historia, la literatura y la filosof&iacute;a dentro del conjunto de nuestras instituciones de educaci&oacute;n superior, con la proliferaci&oacute;n de universidades e institutos tecnol&oacute;gicos, federales, estatales y privados y el regateo de los fondos necesarios para el cultivo de todos estos campos y disciplinas "poco pr&aacute;cticos o rentables".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ojal&aacute; no sigamos bajando por la misma pendiente, porque entonces estos mismos funcionarios se dar&aacute;n cuenta, tard&iacute;amente, que se encuentran gobernando un pa&iacute;s que ha perdido el alma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo publicado en <i>La Jornada Michoac&aacute;n,</i> 22 y 23 de febrero de 2006.</font></p>      ]]></body>
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