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</front><body><![CDATA[  		    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Prefacio</b></font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Preface </b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Pablo Bernal<sup>1</sup>, Priyadarsi D. Roy<sup>1</sup></b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>1</i></sup> <i>Instituto de Geolog&iacute;a, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Ciudad Universitaria, Coyoac&aacute;n, 04510 M&eacute;xico, D.F., M&eacute;xico.</i></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; que un tema de conversaci&oacute;n, el Clima se ha convertido en un factor que puede limitar o fomentar el desarrollo de la sociedad moderna a corto, mediano y largo plazo. De esta manera, en un escenario de cambio clim&aacute;tico como el que se encuentra en la actualidad la Tierra, es indispensable poder diferenciar entre cambio clim&aacute;tico antropog&eacute;nico y la variabilidad natural, identificar los distintos factores de forzamiento del clima, sus interacciones y teleconexiones, as&iacute; como su ponderaci&oacute;n en el sistema de interacciones oc&eacute;ano&#150;atm&oacute;sfera&#150;continente. Asimismo, es necesario identificar las consecuencias que ha tenido el cambio clim&aacute;tico pasado sobre distintas variables ambientales y sociales. Lo anterior s&oacute;lo es posible a partir del estudio del registro geol&oacute;gico reciente en donde el cambio y variabilidad clim&aacute;tica pasada ha impreso su huella.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reconstrucciones paleoclim&aacute;ticas y paleoambientales en zonas tropicales y subtropicales resultan una pieza clave, y a&uacute;n poco estudiada, para entender el sistema clim&aacute;tico global actual. Estas zonas sirven como conducto entre distintas cuencas oce&aacute;nicas, y act&uacute;an como una de las principales fuentes y sumideros en el ciclo del carbono. Igualmente, en las zonas (sub)tropicales se recibe mayor radiaci&oacute;n solar, y son las principales exportadoras de humedad hacia las latitudes altas, al tiempo que albergan una cantidad considerable de la poblaci&oacute;n mundial. Sin embargo, y a pesar de su importancia en el sistema clim&aacute;tico global, han sido relativamente poco estudiadas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente volumen especial del Bolet&iacute;n de la Sociedad Geol&oacute;gica Mexicana busca juntar algunas de las reconstrucciones paleoclim&aacute;ticas m&aacute;s recientes realizadas en zonas tropicales y subtropicales de Norteam&eacute;rica, basadas en datos nuevos, o en el an&aacute;lisis y conjunci&oacute;n de datos previamente publicados. Igualmente, se presentan revisiones bibliogr&aacute;ficas que permitir&aacute;n al interesado obtener mayor informaci&oacute;n sobre las herramientas geoqu&iacute;micas b&aacute;sicas necesarias para la realizaci&oacute;n de reconstrucciones paleoclim&aacute;ticas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las principales limitaciones para generar registros paleoclim&aacute;ticos es su dataci&oacute;n. Ante la falta de un control cronol&oacute;gico, los registros son meramente cualitativos y especulativos. La dataci&oacute;n con radiocarbono (<sup>14</sup>C) es uno de los m&eacute;todos m&aacute;s comunes, sin embargo, presenta algunas limitaciones, como la imposibilidad de datar eventos anteriores a 50000 a&ntilde;os, la imposibilidad de obtener edades absolutas, y las posibles contaminaciones por "carbono muerto". En este volumen especial, Bernal <i>et al</i>. describen la sistem&aacute;tica de los m&eacute;todos de dataci&oacute;n radiom&eacute;tricos utilizados en el Cuaternario Tard&iacute;o, as&iacute; como el tipo de muestras com&uacute;nmente datadas. Asimismo discuten las ventajas y limitaciones de cada sistema geocronol&oacute;gico, enfocados a <sup>14</sup>C, <sup>210</sup>Pb y <sup>238</sup>U&#150;<sup>234</sup>U&#150;<sup>230</sup>Th.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smykatz&#150;Kloss y Roy, por otra parte, presentan una revisi&oacute;n de los principales indicadores geoqu&iacute;micos y mineral&oacute;gicos que han sido utilizados para el estudio de condiciones paleoambientales en zonas &aacute;ridas. Este trabajo se enfoca particularmente en el uso fases minerales evapor&iacute;ticas y describe las principales condiciones geoqu&iacute;micas asociadas con su formaci&oacute;n. Esta revisi&oacute;n permite comprender el contexto bajo el cual dichas fases minerales se forman, a fin de interpretar correctamente su presencia en perfiles ed&aacute;ficos y sedimentarios.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las grandes interrogantes paleoclim&aacute;ticas durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha girado alrededor de las condiciones ambientales prevalecientes en el centro y sur de M&eacute;xico durante el &uacute;ltimo m&aacute;ximo glacial (UMG), en particular entre 25000 cal A.P. y 12000 cal A.P., periodo en el cual se han encontrado registros que sugieren condiciones ambientales contrastantes. De esta manera, Caballero <i>et al</i>. presentan una revisi&oacute;n paleoclim&aacute;tica de gran relevancia, pues los autores han realizado un gran trabajo de s&iacute;ntesis, el cual incluye informaci&oacute;n de registros lacustres y geomorfol&oacute;gica del centro de M&eacute;xico. Lo anterior permite a los autores proponer una reconstrucci&oacute;n paleoclim&aacute;tica que sugiere un escenario clim&aacute;tico complejo para el centro de M&eacute;xico durante el UMG, asociado a la orograf&iacute;a agreste de M&eacute;xico, pero altamente robusto al estar basado en registros paleoclim&aacute;ticos independientes y utilizar registros con una amplia cobertura regional. Parte de la complejidad clim&aacute;tica de M&eacute;xico se refleja durante el periodo conocido como <i>Younger Dryas</i>. Para este periodo D&iacute;az&#150;Ortega <i>et al</i>. sugieren, tras el estudio de perfiles ed&aacute;ficos, la prevalencia de condiciones h&uacute;medo&#150;templadas en el Glacis de Buenavista (estado de Morelos), as&iacute; como la ausencia de la gradaci&oacute;n clim&aacute;tica que se observa en la actualidad.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, este volumen presenta registros marinos y continentales nuevos. Los registros marinos est&aacute;n basados en las caracter&iacute;sticas qu&iacute;micas y biol&oacute;gicas de sedimentos depositados en el Golfo de M&eacute;xico (Machain <i>et al</i>.), y el Pac&iacute;fico (Sanchez <i>et al</i>.), mientras que los registros continentales consisten en estudios <i>multi&#150;proxy</i> de sedimentos lacustres del norte de Michoac&aacute;n (Israde <i>et al</i>. y V&aacute;zquez <i>et al</i>.) y en el sur de Nayarit (Sosa&#150;N&aacute;jera <i>et al</i>.). Con respecto a los sedimentos marinos, las condiciones clim&aacute;ticas globales controlan la circulaci&oacute;n oce&aacute;nica y afectan tanto la estructura como la composici&oacute;n qu&iacute;mica del agua abisal. Tales cambios se reflejan en la asociaci&oacute;n de microf&oacute;siles presentes en el sedimento. Machain <i>et al</i>. han reconstruido las condiciones en el Golfo de M&eacute;xico durante el &uacute;ltimo m&aacute;ximo glacial (UMG) y el Holoceno a partir de la composici&oacute;n de los foramin&iacute;feros b&eacute;nticos. Sus resultados sugieren la presencia de aguas oxigenadas profundas procedentes del Atl&aacute;ntico Norte durante el UMG, as&iacute; como agua empobrecida en ox&iacute;geno, pero enriquecida en CO<sub>2</sub> durante el Holoceno. Por otra parte, en la transici&oacute;n UGM&#150;Holoceno, S&aacute;nchez et al. identifican un incremento en la productividad exportada a partir del c&aacute;lculo de tasas de sedimentaci&oacute;n de carb&oacute;n org&aacute;nico en sedimentos del Pac&iacute;fico Noreste Mexicano y sugieren que, durante el estadio isot&oacute;pico marino 2, los nutrientes fueron utilizados de una manera m&aacute;s eficiente.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El registro del Lago Cuitzeo presenta cambios en escala decadal a centenaria en las condiciones ambientales, mientras que el registro de Santa Mar&iacute;a del Oro muestra cambios en las condiciones hidrol&oacute;gicas en escala anual. Israde et al. han reconstruido las condiciones ambientales durante los &uacute;ltimos 120000 a&ntilde;os en el norte de Michoac&aacute;n, utilizando distintos indicadores ambientales, tales como polen, diatomeas, part&iacute;culas de carb&oacute;n, as&iacute; como datos geoqu&iacute;micos. Sus resultados sugieren condiciones de mayor humedad ante de los 50000 BP, as&iacute; como condiciones &aacute;ridas y un lago somero durante los &uacute;ltimos 45000 a&ntilde;os. Los autores identifican eventos espor&aacute;dicos de fuegos basados en la abundancia de part&iacute;culas de carb&oacute;n, y los asocian con la actividad volc&aacute;nica en la regi&oacute;n. Por otra parte, V&aacute;zquez et al. presentan un registro procedente de el lago de Zirahu&eacute;n para los &uacute;ltimos 17000 a&ntilde;os, y basado en dos n&uacute;cleos de sedimentos extra&iacute;dos de distintas partes del lago. El registro sedimentario de Zirahu&eacute;n permite establecer un modelo preliminar de la evoluci&oacute;n del lago, el cual est&aacute; &iacute;ntimamente asociado a las condiciones clim&aacute;ticas globales, pero que tambi&eacute;n refleja el efecto antropog&eacute;nico durante el Holoceno Tard&iacute;o. Por otra parte, Sosa&#150;N&aacute;jera et al. presentan un registro procedente del lago volc&aacute;nico de Santa Mar&iacute;a del Oro, el cual cubre los &uacute;ltimos 700 a&ntilde;os y utiliza la abundancia de Ti como indicador de sequ&iacute;as. Los autores comparan su registro con registros hist&oacute;ricos e instrumentales, lo que les permite demostrar que la periodicidad de las sequ&iacute;as en el Oeste de M&eacute;xico est&aacute; asociada a la actividad solar, ENSO y el desplazamiento latitudinal de la Zona Intertropical de Convergencia.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palacios&#150;Fest presenta un registro sedimentario <i>multi&#150;proxy</i> procedente del norte de Texas, una zona altamente influenciada por las corrientes de aire h&uacute;medo procedentes del Golfo de M&eacute;xico. El estudio compara las firmas paleoambientales de moluscos acu&aacute;ticos y terrestres, ostr&aacute;codos y carofitas con la composici&oacute;n isot&oacute;pica de algunos ostr&aacute;codos, lo cual permite evidenciar los cambios ambientales asociados a la transici&oacute;n entre el periodo com&uacute;nmente denominado "c&aacute;lido medieval" y la "peque&ntilde;a edad de hielo", as&iacute; como los posibles impactos que tal transici&oacute;n tuvo sobre la poblaci&oacute;n humana del sudeste de los Estados Unidos.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, los co&#150;editores de este n&uacute;mero especial queremos agradecer a todos los miembros de la comunidad cient&iacute;fica que participaron en la preparaci&oacute;n de este n&uacute;mero especial, tanto autores, revisores, como el cuerpo editorial t&eacute;cnico del Bolet&iacute;n.</font></p> 				    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Juan Pablo Bernal    ]]></body>
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