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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Descripción política, física, moral y comercial del departamento de Sonora en la república mexicana por Vicente Calvo en 1843]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Eduardo Flores Clair y Edgar O. Guti&eacute;rrez L&oacute;pez (comps., estudio introductorio y notas),<i>Descripci</i>&oacute;<i>n pol&iacute;tica, f&iacute;sica, moral y comercial del departamento de Sonora en la rep&uacute;blica mexicana por Vicente Calvo en 1843,</i> M&eacute;xico, INAH, 2006 (Serie Regiones de M&eacute;xico)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atra&iacute;dos por un manuscrito no publicado de Vicente Calvo, sobre lo que era el departamento de Sonora en 1843, a&ntilde;os despu&eacute;s de la instauraci&oacute;n de la naciente rep&uacute;blica mexicana y antes de que una parte de esta regi&oacute;n pasara a formar parte de la Uni&oacute;n Americana, los compiladores se dan a la tarea de buscar qui&eacute;n era Vicente Calvo. El escurridizo autor de la "Descripci&oacute;n..." fue objeto de una incesante pesquisa por parte de Flores y Guti&eacute;rrez, tratando de seguir diversas rutas para llegar a encontrar su identidad. Siguiendo a varios personajes, terminan por se&ntilde;alar la imposibilidad de conocer, hasta ahora, a quien nos leg&oacute; una serie de cuadros ret&oacute;ricos que pintan parte de una regi&oacute;n del noroeste de M&eacute;xico, distante, geogr&aacute;fica y culturalmente, del centro del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, les parece un enigma que no se haya publicado antes el texto, cuando todo indicaba que Calvo lo quer&iacute;a hacer a pesar de su modestia, al se&ntilde;alar que no era un escritor consumado; pero la falta de un conocimiento de este inh&oacute;spito lugar en aquellos tiempos lo alentaba a escribirlo y a darlo a conocer a un p&uacute;blico, como &eacute;l lo pensaba, deseoso de imaginar sitios distantes y con peculiaridades como las del noroeste de M&eacute;xico, desarroll&aacute;ndose en esos momentos y con un grupo importante de comunidades ind&iacute;genas, todav&iacute;a en franca resistencia, a las que sojuzgaban y les arrebataban sus mejores territorios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto al trabajo de los compiladores, basta decir que ambos han estado ligados a la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre el noroeste de M&eacute;xico desde hace varios lustros, con estudios de notable calidad sobre diferentes temas, como la miner&iacute;a, el comercio o la religi&oacute;n, por mencionar algunos. Al igual que Vicente Calvo, son fuere&ntilde;os atra&iacute;dos por lo enigm&aacute;tico de la regi&oacute;n, sobre todo en lo referente al estado de Sonora. Para ellos, esta zona es una gran veta que ha resultado ilimitada para la obtenci&oacute;n de datos para su an&aacute;lisis. Es un interesante territorio que los surte de informaciones, muchas veces totalmente in&eacute;ditas, como lo muestra la publicaci&oacute;n de la obra de Calvo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llama la atenci&oacute;n a los compiladores la falta de visi&oacute;n de Calvo para ver la nueva din&aacute;mica econ&oacute;mica que se estaba incrementando en esos momentos, justo, entre otras cosas, con el desarrollo del puerto de Guaymas. Tambi&eacute;n les sorprende el hecho de que Calvo no se haya referido a dos temas importantes para ese momento hist&oacute;rico: el contrabando de mercanc&iacute;as y el expansionismo de Estados Unidos. Dejando de lado asuntos tan significativos, prefiere hacer una descripci&oacute;n m&aacute;s detallada de las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas del territorio y de la vida cotidiana de sus habitantes, entre otros aspectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con notable erudici&oacute;n Flores y Guti&eacute;rrez nos presentan un cuerpo de notas a pie de p&aacute;gina que permite tener un mejor aprovechamiento de la lectura de la "Descripci&oacute;n", como cuando Calvo compara a los "t&iacute;midos ind&iacute;genas" con los l&eacute;peros, que son caracterizados como haraganes y a los que relaciona con los <i>lazzar&oacute;ne</i> de N&aacute;poles. Los compiladores explican que <i>lazzar&oacute;ne</i> es sin&oacute;nimo de truh&aacute;n, gandul o harag&aacute;n. Tambi&eacute;n nos informan de los personajes, muchos de ellos de la &eacute;poca, que se mencionan en la cr&oacute;nica del insigne viajero, y, en otros casos, hasta de figuras mitol&oacute;gicas. Adem&aacute;s, en las notas nos remiten a una extensa bibliograf&iacute;a sobre los distintos temas publicados por diversos autores y que abundan en la comprensi&oacute;n de un aspecto determinado, relativo a lo presentado en el texto escrito por Calvo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un dato que no dejan de lado y que desde Calvo, y seguramente antes, ha venido siendo recurrente es la visi&oacute;n de propios y extra&ntilde;os sobre la belleza de las mujeres sonorenses. El maestro Armando Quijada Hern&aacute;ndez, quien ha trabajado con el material legado por Calvo, afirma que: "lo que no ha cambiado en Hermosillo, es la inteligencia y belleza de sus mujeres".<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> Esta recurrencia la podemos observar en una nota que me proporcion&oacute; Juan Daus, de la biblioteca del Centro INAH Sonora, publicada en <i>El Cat&oacute;lico, Semanario Popular,</i> del 28 de mayo de 1949, en donde se relata: "En la capital misma de la rep&uacute;blica he o&iacute;do decir: &iexcl;Quisiera que fueras a Sonora para que vieras qu&eacute; mujeres tiene! &iexcl;Cuando yo quiera casarme voy a ir a Sonora!"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los compiladores hacen un agudo an&aacute;lisis sobre el autor y su escrito, planteando c&oacute;mo una serie de ideas de la &eacute;poca se imponen en su pensamiento en torno a lo que aparece ante sus ojos, exponi&eacute;ndolo as&iacute; en su estudio introductorio:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es imposible desligar a Calvo de la influencia de los modelos culturales de su &eacute;poca, aunque &eacute;l manifiesta una amplia gama de ideas disgregadas que corresponden a determinadas corrientes de pensamiento &eacute;tico, cultural, de clase y ocupaci&oacute;n. Era un hombre culto <i>y</i> en su texto no hay neutralidad; auque cree manifestarla, pretenderla, juzga cada acci&oacute;n y su punto de vista sirve de gu&iacute;a a su escrito y da forma a su historia (p. 23).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, sobre el documento mismo hay mucha tela de donde cortar, pero me referir&eacute; &uacute;nicamente a algunos aspectos que me parece significativo resaltar:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, es un ejercicio narrativo muy fecundo. Al hacerlo nos va presentando una especie de pinturas, en donde la elocuencia nos invita a observar los detalles o a sentirnos como si un amigo o pariente</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">nos estuviera describiendo su viaje. No repara en dar cuenta de las particularidades que va descubriendo y se maravilla de ello, haci&eacute;ndonos c&oacute;mplices de su aventura. Al hacerlo, recreamos en nuestra mente c&oacute;mo podr&iacute;a ser lo que estamos leyendo, remont&aacute;ndonos a nna Sonora que se ven&iacute;a conformando como una regi&oacute;n. La que se ha venido heredando y hace sentir a los sonorenses formar parte de una comunidad, con todas sus contradicciones y consonancias. Las im&aacute;genes, en algunos casos parecidas a las de una novela, remiten a estampas con caracter&iacute;sticas grandilocuentes. Para muestra basta con el siguiente pasaje: "Las gentes de Guaymas son de car&aacute;cter alegre, hospitalarios, de sentimientos patri&oacute;ticos y amigos de las luces. Las se&ntilde;oras son de gracioso personal, tienen una elegancia natural en sus maneras, y unen una viveza interesante a la suavidad insinuante y cautivadora, tan general en las mujeres de Sonora" (p. 99).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar destaca el hecho de una pr&oacute;diga descripci&oacute;n de la vida cotidiana de los sonorenses radicados en Guaymas, El Pitic (poblado al que a&ntilde;os despu&eacute;s le cambiaron el nombre por el de Hermosillo) y algunos ranchos de sus alrededores. La cr&oacute;nica es bastante elocuente y revela el impacto que le caus&oacute; a Calvo la manera como se llevaban a cabo las relaciones sociales y familiares, observando c&oacute;mo se conformaban las redes sociales y la configuraci&oacute;n de una sociedad en donde interactuaban varios grupos sociales y culturales. As&iacute; lo notamos en los siguientes fragmentos sobre las formas de divertirse de los sonorenses: "Los naturales de Sonora son festivos y aficionados a bailar, a la m&uacute;sica y al canto. Y se hallan pocos, sean ricos o pobres, que no sobresalgan en uno u otros de estos adornos. En este pa&iacute;s tan caluroso no solamente ejecutan las gentes sus labores al aire libre, sino sus diversiones" (p. 197), o cuando expone: "En este pueblo &#91;de Guaymas&#93; las gentes reciben todas las noches a sus amigos y tienen tertulias. Los tertulianos van unos despu&eacute;s de otros y a voluntad se ponen a bailar, o se van sin la menor ceremonia y recorren en la noche otras tertulias. Nada puede ser m&aacute;s agradable que esta franca comunicaci&oacute;n de las gentes" (p. 100).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, Calvo es cr&iacute;tico social, y no pasa por alto la efervescencia pol&iacute;tica y social de la &eacute;poca. Desde una posici&oacute;n inquisidora revisa la situaci&oacute;n por la que atraviesa el pa&iacute;s, convulsionado por disputas internas de todo tipo. Su posici&oacute;n no puede ser m&aacute;s expl&iacute;cita cuando afirma en el pr&oacute;logo:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">la ambici&oacute;n de los jefes, la corrupci&oacute;n de las costumbres, las prisiones, la proscripci&oacute;n, las pasiones enardecidas, las pretensiones encontradas de los partidos que hacen de su enemigo particular el enemigo del Estado, la denunciaci&oacute;n que equivale a la prueba del crimen, son calamidades para la naci&oacute;n &#91;...&#93; En una palabra, todo es incertidumbre y extravagancia en estos pa&iacute;ses a donde la anarqu&iacute;a reina bajo en nombre de rep&uacute;blica (p. 74).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de leer esta consideraci&oacute;n, se podr&iacute;a decir que cualquier similitud con el M&eacute;xico actual es pura casualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo hace feroces cr&iacute;ticas a la Espa&ntilde;a que sojuzg&oacute; por mucho tiempo a M&eacute;xico, aunque afirma "no ha sido mi intento insultar y mucho menos el degradarla" (p. 75). Al respecto, cuando escribe sobre personas que usan talismanes y escapularios nos dice: "Esta es una consecuencia de la educaci&oacute;n espa&ntilde;ola, que al mismo tiempo que alimenta la holgazaner&iacute;a y todos los vicios que engendra, inculca la superstici&oacute;n m&aacute;s abyecta a fin de oprimir las conciencias y encadenar la libertad racional" (p. 201).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un cuarto aspecto que me parece interesante examinar es su visi&oacute;n sobre los ind&iacute;genas del noroeste de M&eacute;xico. Si bien afirma que su conocimiento de ellos viene de las personas que hab&iacute;an tenido alguna relaci&oacute;n directa con los nativos en sus territorios tradicionales y que por problemas de inseguridad no se hab&iacute;a internado en esos espacios, no deja de referirse a ellos en varias partes del manuscrito y plantear sus propias ideas sobre su situaci&oacute;n y actitud ante los grupos que los estaban sometiendo y tratando de asimilar. Por un lado se refiere a los ind&iacute;genas de manera positiva cuando forman parte de la fuerza de trabajo necesaria para el desarrollo de los centros de poblaci&oacute;n y de las haciendas, realizando las labores m&aacute;s rudas, como lo destaca de la siguiente forma: "los indios yaquis tienen las m&aacute;s brillantes disposiciones para el trabajo y ellos son los &uacute;nicos que hacen todo el trabajo posible de Guaymas. Son cargadores, aguadores, carreteros, etc.", y contin&uacute;a l&iacute;neas abajo: "Sea esto objeto de la justicia y merecida alabanza de unas gentes que sin ellas el puerto de Guaymas faltar&iacute;a de brazos para su prosperidad mercantil" (p. 135). Como ya se ha evidenciado en varios estudios, los ind&iacute;genas fueron la fuerza de trabajo m&aacute;s importante en esta regi&oacute;n con una densidad de poblaci&oacute;n muy baja, sobresaliendo la mano de obra yaqui; una de las m&aacute;s valoradas por los patrones de varias actividades productivas.<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esta perspectiva se contrapone la de los ind&iacute;genas rebeldes y la de los que por diversas razones no formaban parte de la mano de obra barata del departamento de Sonora. A ellos los llama semisalvajes, y los caracteriza como de aspecto repugnante. Sin ning&uacute;n rubor opina: "La venganza es su vicio predilecto y dominante. Su indolencia es tal que pasan la mayor parte de su vida echados en el suelo y bebiendo licores fermentados" (p. 137). Tambi&eacute;n menciona la rebeli&oacute;n, sofocada pocos a&ntilde;os antes, cuyo l&iacute;der fue Juan Banderas, y presume de futuros levantamientos, como as&iacute; sucedi&oacute;, en defensa de su territorio, autoridades y modo de vida, casi de forma continua hasta bien entrado el siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No sucede lo mismo con los apaches, a los que reconoce como depredadores de la frontera y una de las causas principales para que el departamento de Sonora tuviera tantos problemas, en la medida de la falta de productividad en esas zonas y del gasto en las campa&ntilde;as militares para combatirlos. Para ellos no hay un juicio positivo como para el resto de los ind&iacute;genas del territorio sonorense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que los intelectuales de la &eacute;poca, &eacute;l opina que la educaci&oacute;n es la &uacute;nica que puede sacar a los yaquis y al resto de los ind&iacute;genas de su situaci&oacute;n, aunque eso no se llev&oacute; a cabo. Al mismo tiempo observa c&oacute;mo la educaci&oacute;n en general es bastante deficiente, por lo que hab&iacute;a que modificar los programas escolares en beneficio del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, llama la atenci&oacute;n la descripci&oacute;n que hace Calvo de Guaymas y El Pitic, poco antes de que Hermosillo se convirtiera en la capital del estado. Al parecer fue un visionario que percibi&oacute; en los valles y el puerto de Guaymas el auge de lo que tiempo despu&eacute;s ser&iacute;a el pr&oacute;spero estado de Sonora. Aunque en esos momentos Ures era la capital, mientras Alamos y Arizpe hab&iacute;an sido importantes centros de poblaci&oacute;n, para esas &eacute;pocas comenzaban a decaer pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente los pueblos serranos y a desarrollarse la regi&oacute;n de los valles y el principal puerto de la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i><b>Jos&eacute; Luis Moctezuma Zamarr&oacute;n</b></i>    <br> 	Centro INAH, Sonora</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a></sup> Armando Quijada Hern&aacute;ndez, "Hermosillo visto por un extranjero en el 1842", <i>Memoria del Simposio Juan Bautista de Escalante, Hermosillo en el tiempo 1700&#45;2000,</i> Hermosillo, Instituto Sonorense de Cultura, 2000, p. 70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=681473&pid=S1405-2253200800020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a></sup> V&eacute;anse Alejandro Figueroa, <i>Los que hablan fuerte. Desarrollo de la sociedad yaquis</i> M&eacute;xico, Centro Regional del Noroeste&#45;INAH, 1985, pp. 15&#45;161 (Noroeste de M&eacute;xico, 7),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=681475&pid=S1405-2253200800020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y Edward Spicer, <i>Los yaquis. Historia de una cultura,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=681476&pid=S1405-2253200800020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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