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<journal-title><![CDATA[Historia y grafía]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Jan de Vos (1936-2011). Y llegaron de Flandes los torrentes...]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro Comunitario San José de la Fundación León XIII  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">In memoriam</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jan de Vos (1936&#45;2011). Y llegaron de Flandes los torrentes...</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ana Cristina V&aacute;zquez*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro Comunitario San Jos&eacute; de la Fundaci&oacute;n Le&oacute;n XIII &#45; San Crist&oacute;bal de Las Casas</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Dedicado a Maryke y Tine de Vos, Alejandro Ruiz y    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Carlos Hern&aacute;ndez, con inmenso cari&ntilde;o</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conoc&iacute; personalmente a Jan de Vos hace siete a&ntilde;os en la misi&oacute;n de Bachaj&oacute;n, que la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s fund&oacute; en diciembre de 1958 en esta abandonada regi&oacute;n de la selva chiapaneca, y que se convirti&oacute; en su primer hogar mexicano. Bachaj&oacute;n signific&oacute; para Jan el inicio de su inmersi&oacute;n profunda en una dolorosa realidad que se propuso entender de ra&iacute;z y a la que dedic&oacute; la mayor parte de su obra y de su vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Naci&oacute; en Amberes, B&eacute;lgica, el 17 de marzo de 1936; a los diecisiete a&ntilde;os ingres&oacute; en la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. Durante su formaci&oacute;n, aliment&oacute; el inter&eacute;s por el estudio de la historia que a&ntilde;os antes se hab&iacute;a manifestado en &eacute;l y que lo llev&oacute; a elegir &eacute;sta como su principal campo de acci&oacute;n. Luego de doctorarse en Historia por la Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina, donde tambi&eacute;n hizo estudios de posgrado en teolog&iacute;a cat&oacute;lica, pas&oacute; a la de Tubinga, para especializarse en teolog&iacute;a protestante y en la que fue alumno destacado de Joseph Ratzinger.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reci&eacute;n llegado a M&eacute;xico, proveniente de Colombia en 1973, y todav&iacute;a como jesuita, Jan pas&oacute; su primera d&eacute;cada como agente de pastoral de la di&oacute;cesis de San Crist&oacute;bal de Las Casas, en la que fungi&oacute;, por un corto periodo, como p&aacute;rroco de la misi&oacute;n de Bachaj&oacute;n. Desde ah&iacute; estableci&oacute; sus primeros acercamientos a las comunidades ind&iacute;genas de la zona, que entonces viv&iacute;an en completo aislamiento. Primero los tseltales y luego los lacandones y tsotsiles, estos pueblos cautivaron al misionero flamenco, quien qued&oacute;, como muchos de nosotros, hechizado por su cultura, su trato, sus tradiciones, su cosmovisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya fuera de la Compa&ntilde;&iacute;a, Jan se incorpor&oacute; al Centro de Investigaci&oacute;n y Estudios en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS) en 1987, al cumplir cuatro a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, primero en el Centro de Investigaciones Ecol&oacute;gicas del Sureste (1983&#45;1986) y luego en el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (1986&#45;1987). Su tiempo en CIESAS, instituci&oacute;n en la que finalmente permanecer&iacute;a hasta su fallecimiento, se divide en tres etapas: de 1987 a 1993 en el Sureste; de 1994 a 2003 en el D.F. y desde 2003 hasta 2011 nuevamente en el Sureste. La biblioteca de este centro lleva su nombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue, asimismo, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia Mexicana de Ciencias, y miembro correspondiente de la Academia de Geograf&iacute;a e Historia de Guatemala. Por su trabajo como historiador e investigador recibi&oacute; un sinn&uacute;mero de condecoraciones. En 2003 fue honrado por el gobierno de su pa&iacute;s como Caballero de la Orden del Rey Leopoldo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia es, dicen los que saben, m&aacute;s una vocaci&oacute;n que una profesi&oacute;n. Y Jan de Vos era un historiador de la cabeza a los pies. Su obra, brillante, vasta, acad&eacute;micamente impecable, estupendamente bien escrita y contada, es por dem&aacute;s conocida y reconocida. Se apasion&oacute; por la historia del sureste mexicano en general; pero su gran amor fue, sin duda, la de Chiapas, "el profundo sur mexicano", como &eacute;l mismo lo llamaba y en el que distingui&oacute;, con su bien entrenado ojo observador y cr&iacute;tico, tres caracter&iacute;sticas sobresalientes: una prodigiosa diversidad natural, una marcada divisi&oacute;n entre ind&iacute;genas y no ind&iacute;genas, y la extrema necesidad que padece la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, incluido un buen n&uacute;mero de mestizos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con m&aacute;s de diez libros y numerosas publicaciones y art&iacute;culos sobre el tema, destacan sus cuatro obras sobre la historia de la selva lacandona: <i>La paz de Dios y del Rey</i> (1980), <i>Oro verde</i> (1988), <i>Una tierra para sembrar sue&ntilde;os. Historia reciente de la selva lacandona, 1950&#45;2000</i> (2002) y <i>Viajes al desierto de la soledad. Un retrato hablado de la selva lacandona</i> (2003). Sobresalen tambi&eacute;n, por su belleza narrativa y contenido, <i>Las fronteras de la frontera sur</i> (1992); <i>Nuestra ra&iacute;z</i> (2001), traducido a variantes dialectales de las cuatro principales lenguas ind&iacute;genas de Chiapas; <i>Vienen de lejos los torrentes. Una historia de Chiapas</i> (2010), y <i>Camino del Mayab. Cinco incursiones en el pasado de Chiapas</i> (2010).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero quiz&aacute; el libro sentimentalmente m&aacute;s apreciado por Jan fue <i>Pedro Lorenzo de la Nada, misionero de Chiapas y Tabasco (en el cuarto centenario de su muerte)</i> (1981), la biograf&iacute;a del misionero dominico del siglo XVI, fundador, precisamente, del pueblo tseltal de Bachaj&oacute;n. La figura de fray Pedro cal&oacute; hondo en la mente y el coraz&oacute;n de Jan, quien, al comenzar su investigaci&oacute;n, sobre todo en el Archivo de Indias en Sevilla, se sinti&oacute; plenamente identificado con su vida y con su obra. Una nueva edici&oacute;n de esta maravillosa obra ha sido publicada apenas en el 2010, con datos adicionales que Jan encontr&oacute; hace dos a&ntilde;os en la biblioteca del convento donde se form&oacute; fray Pedro en Espa&ntilde;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de su trabajo como investigador, Jan de Vos dedic&oacute; mucho tiempo y empe&ntilde;o a una actividad que realmente le entusiasmaba: la docencia. Con alumnos de todas las edades (desde ni&ntilde;os peque&ntilde;os a maestros universitarios), Jan desarroll&oacute; una admirable capacidad para transmitir conocimiento en un lenguaje sencillo y claro. <i>Die Lust zum fabulieren,</i> como llamaba Goethe a ese gusto por reconstruir los sucesos seg&uacute;n nuestro punto de vista personal, fue el sello distintivo del Jan de Vos docente, maestro, formador y gu&iacute;a de numerosas generaciones de estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensando en ellos, sus alumnos, sobre todo en los que deseaban dedicarse a la historia, Jan ide&oacute; su famoso <i>Dec&aacute;logo del historiador,</i> en el que busc&oacute; explicar a los dem&aacute;s &#151;y a s&iacute; mismo, dec&iacute;a&#151; que el oficio de historiador incluye diez <i>preceptos</i> que deben ser obedecidos en su totalidad si se desea obtener un buen resultado:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) <i>Elegir&aacute;s el campo,</i> delimitando cuidadosamente el espacio, el tiempo, el &aacute;rea y la posici&oacute;n desde la cual se observar&aacute; a los tres primeros; 2) <i>Definir&aacute;s el tema,</i> procurando cumplir cinco requisitos: que sea posible, original, actual, &uacute;til y al gusto de uno; 3) <i>Planear&aacute;s el trabajo,</i> es decir, se debe trazar con anticipaci&oacute;n la ruta, el rumbo y el derrotero "del viaje"; 4) <i>Buscar&aacute;s la informaci&oacute;n,</i> tomando en cuenta los cuatro tipo de fuentes disponibles para su interpretaci&oacute;n: escritas, orales, monumentales y rituales; <i>5) Almacenar&aacute;s los datos,</i> de acuerdo con el tipo de fuente de que se trate; 6) <i>Interrogar&aacute;s a las fuentes,</i> que constituye uno de los 'platos fuertes' de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica; 7) <i>Explicar&aacute;s los sucesos,</i> una vez pasado el examen de su credibilidad y valor interno; 8) <i>Estructurar&aacute;s los apuntes,</i> seg&uacute;n el modelo explicativo que se haya elegido; 9) <i>Compondr&aacute;s la obra,</i> procurando hacerla accesible al mayor n&uacute;mero de lectores posible; y 10) <i>Comunicar&aacute;s el resultado,</i> pues ninguna obra vale la pena si no se comparte con los dem&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jan de Vos se transform&oacute;, por m&eacute;rito propio, en el especialista m&aacute;s reconocido de la historia de Chiapas. Muchos fueron los reconocimientos que tuvo a lo largo de su carrera profesional y que, con toda justicia, honraron en vida su talento y su dedicaci&oacute;n. Sin embargo, no era su incuestionable capacidad como historiador e investigador lo que m&aacute;s cautivaba de Jan de Vos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando comenc&eacute; a estudiar historia, interesada yo tambi&eacute;n por el tema de Chiapas, la obra de Jan se convirti&oacute; en referencia obligada para mis propias investigaciones. Pero con toda su riqueza, la lectura de sus libros sirvi&oacute; principalmente como un primer acercamiento al profesional de la historia, primero, y al ser humano, despu&eacute;s. Y fue precisamente este &uacute;ltimo el que dejar&iacute;a una honda huella en mi vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jan era, antes que nada, un hombre profundamente congruente, sin dobleces, como &eacute;l expresaba para describirse a s&iacute; mismo, recurriendo al t&eacute;rmino alem&aacute;n <i>einfach,</i> "simple", "sencillo". Definido su car&aacute;cter en gran medida por sus a&ntilde;os como jesuita, ten&iacute;a un esp&iacute;ritu cr&iacute;tico e indomable que, sin embargo, no le quitaba una dulzura y amabilidad dif&iacute;ciles de encontrar en un personaje de su talla. Era, por decir lo menos, todo un caballero, lo mismo con sus colegas de la academia que con el m&aacute;s humilde ind&iacute;gena de San Crist&oacute;bal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ten&iacute;a una cualidad que explica la cantidad de amigos que hizo a lo largo de toda su vida: sent&iacute;a un profundo respeto por su interlocutor, al grado de que lograba hacer sentir importante a todo aquel que se acercara a &eacute;l. En su preciosa casa del barrio de La Garita, en San Crist&oacute;bal de Las Casas, era com&uacute;n encontrar gente de todo tipo y de todas las edades. Desde musiqueros ind&iacute;genas hasta intelectuales de primer nivel, sin faltar los amigos que tanto disfrut&aacute;bamos de su compa&ntilde;&iacute;a, Jan estaba siempre rodeado de gente interesante y &uacute;nica, como &eacute;l mismo. Porque sab&iacute;a encontrar en todos y cada uno de nosotros ese lado que nos hace especiales e irrepetibles. Y, sin embargo, era tambi&eacute;n un hombre que disfrutaba enormemente la soledad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con una capacidad de asombro conmovedora, Jan absorb&iacute;a la vida en todo su esplendor. Nadador excepcional, cocinero eventual, amante del cine, del buen vino y de los buenos libros, Jan ten&iacute;a siempre algo que contar, que compartir, que aprender y que ense&ntilde;ar. Las veladas con &eacute;l, fueran en su casa o en la de alg&uacute;n amigo, se acompa&ntilde;aban siempre de su guitarra y su voz, pues Jan amaba la m&uacute;sica. Tambi&eacute;n en este rubro era universal: cantaba estupendamente las hermosas canciones campesinas aprendidas durante su estancia en Colombia; pero tambi&eacute;n las que trajo de su B&eacute;lgica natal y que interpretaba en flamenco; las que aprendi&oacute; en M&eacute;xico y aquella hermosa canci&oacute;n alemana, "Die Gedanken sind frei", que &eacute;l mismo tradujo al espa&ntilde;ol. Y cantaba para todos, lo mismo para los amigos que para aquellos beduinos que encontr&oacute; en el desierto egipcio y a los que cautiv&oacute; con "Cucurrucuc&uacute; paloma".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la modestia y humor que le eran caracter&iacute;sticos, compart&iacute;a entre carcajadas la raz&oacute;n por la que una escuelita en el municipio de Zinacant&aacute;n llevaba su nombre. Resulta que su director, exalumno de Jan, hab&iacute;a ido a registrar en la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n estatal el plantel y al ser interrogado sobre el nombre que &eacute;ste llevar&iacute;a, el maestro rural dijo el primero que le vino a la cabeza: el de su antiguo profesor. &Eacute;sta era una de sus an&eacute;cdotas favoritas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los ind&iacute;genas, Jan se sent&iacute;a como en casa. Identificado con ellos por su nacionalidad flamenca, Jan entend&iacute;a lo que implica ser minor&iacute;a en un pa&iacute;s que las menosprecia. De ah&iacute; que pudiera hablarles de igual a igual y que muchos de sus amigos fueran tseltales de la selva y tsotsiles de Los Altos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jwan Wax, como lo llamaban los tseltales, era pol&iacute;glota, con un dominio total del flamenco, el franc&eacute;s, el alem&aacute;n, el lat&iacute;n, el ingl&eacute;s y el espa&ntilde;ol. Sin embargo, su gran frustraci&oacute;n era no haber aprendido la lengua tseltal mientras estuvo en la misi&oacute;n de Bachaj&oacute;n. Sent&iacute;a, &eacute;l mismo dec&iacute;a, que era una deuda que, para su tristeza, no podr&iacute;a pagar a sus amigos ind&iacute;genas. La compens&oacute; con una generosidad de la que nunca alarde&oacute;. Muchos fueron los que recibieron ayuda de Jan en cuestiones de salud, educaci&oacute;n y familia. Todav&iacute;a recuerdo bien a la hijita de Sebasti&aacute;n, tseltal del rinc&oacute;n m&aacute;s rec&oacute;ndito de las ca&ntilde;adas de la selva, cuya operaci&oacute;n de catarata cong&eacute;nita en ambos ojos Jan pag&oacute; &iacute;ntegramente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Identificado con ellos por varios motivos y siempre solidario, Jan fue tambi&eacute;n un cr&iacute;tico de las organizaciones y movimientos que se generaron en Chiapas durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, incluido el del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional. Si algo lo caracteriz&oacute; hasta el &uacute;ltimo momento de su existencia fue esa honestidad que lo alej&oacute; del apoyo ciego en el que muchos incurrieron pero que le gan&oacute;, a la vez, el respeto de todos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima vez que vi a Jan fue cinco d&iacute;as antes de su fallecimiento. Y, como siempre, engalanaba con su presencia las calles coletas que no ser&aacute;n las mismas sin &eacute;l. San Crist&oacute;bal ha perdido una parte esencial de su historia reciente, un hijo adoptivo por voluntad propia que, enamorado hasta el tu&eacute;tano de estas tierras, no dej&oacute; de se&ntilde;alar tambi&eacute;n los atavismos que le impiden a Chiapas erradicar la injusticia y la pobreza en la que viven muchos chiapanecos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Duele profundamente su ausencia. Pero, a pesar de todo, hay que seguir cantando...</font></p>      ]]></body>
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