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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a de libros</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los puentes entre la po&eacute;tica del amor y la prosa de la justicia*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alberto Trejo Amezcua**</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>* Paul Ricoeur, <i>Amor y justicia, </i>M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 2009.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Profesor&#150;investigador. Departamento de Pol&iacute;tica y Cultura, UAM&#150;Xochimilco.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leopold Lucas naci&oacute; en 1872, fue un estudioso de las relaciones entre jud&iacute;os y cristianos durante la antig&uuml;edad; se desempe&ntilde;&oacute; como rabino de Silesia (hoy territorio de Polonia). En 1941 y por invitaci&oacute;n de Leo Baek se traslad&oacute; a Berl&iacute;n para continuar sus investigaciones en la Facultad de las ciencias del juda&iacute;smo, durante su estancia en aquella ciudad fue deportado al a&ntilde;o siguiente a Thersesienstadt, un campo de concentraci&oacute;n que serv&iacute;a como escala a los deportados a Auschwitz. En el primer campo muri&oacute; Lucas en 1943; en el segundo, su esposa Dorothea fue asesinada un a&ntilde;o despu&eacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1972, Franz Lucas, el hijo de Leopold Lucas, cre&oacute; el premio hom&oacute;nimo para celebrar el centenario del nacimiento de su padre con la finalidad de recordar a los intelectuales, su responsabilidad en la promoci&oacute;n de la paz entre los hombres y los pueblos. Paul Ricoeur pronunci&oacute; la conferencia "Amor y justicia" en 1989, cuando recibi&oacute; el Premio Leopold Lucas. El volumen que se rese&ntilde;a agrupa el texto de la conferencia y dos trabajos m&aacute;s del autor: "El S&iacute; en el espejo de las escrituras" y "El S&iacute; 'objeto de mandamiento'", con los que Ricoeur busca continuar su hermen&eacute;utica al indagar sobre la configuraci&oacute;n de un s&iacute; por la mediaci&oacute;n de las Escrituras y demostrar as&iacute;, al estilo kantiano, que la principal funci&oacute;n de la religi&oacute;n es interiorizar en los sujetos la capacidad de actuar seg&uacute;n el deber.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AMOR Y JUSTICIA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al hablar sobre el amor, Ricoeur considera necesario no desbordarse ni en la exaltaci&oacute;n ni en las vacuidades emocionales;  para  ello  propone pensar en la dial&eacute;ctica entre amor y justicia, entendiendo por dial&eacute;ctica el reconocimiento de la desproporci&oacute;n inicial entre los dos t&eacute;rminos y la b&uacute;squeda de las mediaciones, siempre fr&aacute;giles entre los dos extremos.<sup><a href="#notas">1</a> </sup>Para Ricoeur, toda la cuesti&oacute;n est&aacute; incluida en la pregunta: &iquest;el amor es, en nuestro discurso &eacute;tico, una ley que marca pautas de comportamiento comparable con el utilitarismo o al imperativo kantiano? El estudio de Ricoeur est&aacute; dedicado a evidenciar la desproporci&oacute;n entre <i>amor </i>y <i>justicia </i>sin caer, como ya se mencion&oacute;, ni en la exaltaci&oacute;n ni en la banalidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Ricoeur, el discurso del amor tiene tres rasgos que, por decirlo de alguna manera, lo enrarecen:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.  <i>El v&iacute;nculo entre amor y alabanza, </i>que tiene que ver con el hecho de que el hombre se regocije a la vista del objeto que reina por encima de todos los dem&aacute;s objetos de su cuidado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp; <i>La forma imperativa </i>con la que se habla en las Escrituras<sup><a href="#notas">2</a></sup> sobre el amor ("Amar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios &#91;...&#93; y amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo"), que debe diferenciarse del uso po&eacute;tico del imperativo que puede ser ejemplificado con connotaciones variadas contenidas en todo el abanico de las expresiones que se extienden desde la tierna invitaci&oacute;n amorosa hasta el mandamiento brutal acompa&ntilde;ado de la amenaza de castigo si es desobedecido, pasando por la s&uacute;plica y el llamado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>El poder de metaforizaci&oacute;n </i>que camina al lado de las expresiones del amor que permiten ligarlo con todas las modalidades afectivas; as&iacute;, el amor propiamente er&oacute;tico se vuelve capaz de significar m&aacute;s que &eacute;l mismo y de apuntar directamente a otras de sus manifestaciones, es decir, la capacidad del <i>eros </i>de significar y referirse al &aacute;gape.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte de su conferencia, Ricoeur se&ntilde;ala los rasgos del discurso de la justicia que se oponen con franca claridad a los del discurso del amor. El autor comienza con la afirmaci&oacute;n referente a que el amor y la justicia tienen diferencias que comienzan por el hecho de que el amor no argumenta, mientras que a la justicia (entendida como pr&aacute;ctica judicial) se acude para intentar zanjar conflictos entre reivindicaciones de partes portadoras de intereses o derechos opuestos y tiene canales de manifestaci&oacute;n, como el aparato judicial mismo (dividido en tribunales, cortes, jueces, etc&eacute;tera), con los cuales entra a formar parte de la pr&aacute;ctica comunicativa de la sociedad. Pero el ejercicio de la justicia, seg&uacute;n Ricoeur, no es simplemente un caso de argumentos, sino de toma de decisi&oacute;n. Es as&iacute; como el juez se presenta ante nosotros no como el portavoz de la justicia, sino tambi&eacute;n como el ejecutor de la sentencia que est&aacute; respaldada por el monopolio del uso de la fuerza p&uacute;blica. Todas estas caracter&iacute;sticas permiten definir el formalismo de la justicia, no como un defecto, sino como marca de fuerza, como se afirma en el texto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero Ricoeur no pretende de ninguna manera facilitar el camino de su reflexi&oacute;n al detenerse en la reducci&oacute;n de la justicia al aparato judicial que la hace parte de la pr&aacute;ctica social, el fil&oacute;sofo busca llegar m&aacute;s lejos, al incluir en su reflexi&oacute;n la idea o, mejor dicho, el ideal de justicia cuya frontera con el amor resulta m&aacute;s dif&iacute;cil de trazar. Al incluir a la justicia en un nivel reflexivo de la pr&aacute;ctica social, la justicia se opone al amor por rasgos muy bien definidos que le sirven a Ricoeur como pretexto para pensar en la posibilidad de crear una dial&eacute;ctica<sup><a href="#notas">4</a> </sup>entre amor y justicia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identificaci&oacute;n casi total del t&eacute;rmino justicia con la justicia distributiva le permiten a Ricoeur trazar otra dimensi&oacute;n del formalismo de la justicia. El ideal de un reparto equitativo de derechos y de beneficios entre los miembros de la sociedad propuesto desde Arist&oacute;teles hasta Rawls, se ve impedido a elevarse al nivel de un reconocimiento verdadero y de una solidaridad tal que cada uno de los miembros integrantes de la sociedad se sientan deudores de todos y cada uno de los dem&aacute;s, por la yuxtaposici&oacute;n de intereses individuales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ricoeur, como veremos, mostrar&aacute; las ideas de reconocimiento, de solidaridad y de mutuo endeudamiento con posibilidades de ser advertidas s&oacute;lo como un punto de equilibrio inestable en el horizonte de la dial&eacute;ctica propuesta entre amor y justicia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como &eacute;l mismo lo indica en la tercera parte de su conferencia, se propone "lanzar un puente entre la po&eacute;tica del amor y la prosa de la justicia".<sup><a href="#notas">5</a></sup> Seg&uacute;n el propio Ricoeur, amor y justicia tienen pretensiones dirigidas a la praxis; para &eacute;l, ambos conceptos se dirigen a la acci&oacute;n. El tambi&eacute;n antrop&oacute;logo franc&eacute;s considera que la econom&iacute;a del don tiene un centro constituido por dos relaciones, primero la relaci&oacute;n con el enemigo que se ve mediada por el mandato b&iacute;blico de amar al pr&oacute;jimo (incluso a los enemigos) y la relaci&oacute;n del hombre con la ley, entendiendo a &eacute;sta como don, como un regalo de liberaci&oacute;n dado por Dios al Hombre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra posibilidad de unir el amor y la justicia es entender a esta &uacute;ltima bajo la forma de la "Regla de oro" (tratar&aacute;s a los otros como quieras ser tratado), "atada" al mandamiento de amar propuesto tambi&eacute;n en la Biblia. En la reflexi&oacute;n de Ricoeur la tendencia utilitaria de la justicia que se traduce en un razonamiento "doy para que me des", al verse corregida por el mandamiento de amor, se transforma en un razonamiento "doy porque ya me has dado".<sup><a href="#notas">6</a></sup> Sin la salvaguarda del amor, la justicia dejada a ella misma, tiende, seg&uacute;n Ricoeur, a subordinar la cooperaci&oacute;n a la competencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ricoeur lanza una &uacute;ltima pregunta: &iquest;si la po&eacute;tica del amor que funciona como un imperativo no guardara a la justicia, el c&aacute;lculo rawlsiano de lo "maximin"<sup><a href="#notas">7</a></sup> no ser&iacute;a "rebajado" a una especie de utilitarismo?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al final de su conferencia, Ricoeur afirma que el equilibrio entre amor y justicia, a trav&eacute;s de la incorporaci&oacute;n de un grado de compasi&oacute;n y generosidad en nuestros c&oacute;digos (judiciales) constituye una tarea perfectamente razonable aunque dif&iacute;cil y sin t&eacute;rmino.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inclusi&oacute;n de la compasi&oacute;n y generosidad en nuestros c&oacute;digos judiciales, es justamente colocar al amor como guardi&aacute;n de la justicia seg&uacute;n la f&oacute;rmula propuesta por Ricoeur, el intento de tender puentes entre el amor y la justicia constituye una necesidad real en sociedades como las actuales, donde la justicia bajo la forma de sistemas judiciales deja fuera de su manto a un porcentaje considerable de la poblaci&oacute;n. Lo que el autor intenta es tener una visi&oacute;n cr&iacute;tica de la justicia al observar una caracter&iacute;stica que el amor le puede agregar a la justicia, la universalidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ricoeur busca el enriquecimiento del t&eacute;rmino justicia con la incorporaci&oacute;n del amor a trav&eacute;s de su hermen&eacute;utica b&iacute;blica, pero resulta interesante advertir que han existido caminos paralelos que han buscado conducir al nexo necesario entre amor y justicia que el franc&eacute;s propone. Desde la antigua Mesopotamia, el C&oacute;digo de Hammurabi inclu&iacute;a enunciados cr&iacute;ticos que demuestran la conciencia sobre la necesidad de incluir reglas m&aacute;s amorosas que hicieran a la justicia m&aacute;s extensiva, m&aacute;s justa. La preocupaci&oacute;n de Hammurabi de hacer justicia prioritariamente con el pobre, la viuda, el hu&eacute;rfano y el extranjero<sup><a href="#notas">8</a></sup> permiten observar que el puente entre amor y justicia ha estado hist&oacute;ricamente tendido desde tiempos anteriores al cristianismo y su consolidaci&oacute;n fue una necesidad desde sociedades antiguas, en las sociedades contempor&aacute;neas su consolidaci&oacute;n resulta imperante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><a name="notas"></a></i><b>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>  Paul Ricoeur, <i>Amor y justicia, op. cit., </i>p. 15.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>  Debemos recordar que Ricoeur se form&oacute; en la tradici&oacute;n religiosa protestante, por lo que, para &eacute;l, las referencias b&iacute;blicas son fundamentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Entendido en su connotaci&oacute;n religiosa como el amor de Dios hacia el hombre, y en su connotaci&oacute;n secular como el amor del Hombre por el Hombre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Ricoeur entiende por dial&eacute;ctica, por una parte, el reconocimiento de la desproporci&oacute;n inicial entre los dos t&eacute;rminos y, por otra, la b&uacute;squeda de las mediaciones pr&aacute;cticas entre los dos extremos, mediaciones pensadas como fr&aacute;giles y provisionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Paul Ricoeur, <i>Amor y justicia, op. cit., </i>p. 33.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> <i>Ibid., </i>p. 10.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Abreviaci&oacute;n de <i>maximum minimorum, </i>se trata de la regla de elecci&oacute;n a trav&eacute;s de la cual, en la teor&iacute;a de la justicia de Rawls, se exige que en cualquier proceso de distribuci&oacute;n se considere en primera instancia la situaci&oacute;n m&aacute;s desfavorecida, que se d&eacute; el m&aacute;ximo a quien se halle en una situaci&oacute;n de m&iacute;nimo. V&eacute;ase John Rawls, <i>Teor&iacute;a de la justicia, </i>M&eacute;xico, FCE, 1995, pp. 119&#150;184.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6175801&pid=S0188-7742201100010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Enrique Dussel, <i>Pol&iacute;tica de la liberaci&oacute;n. Historia mundial y cr&iacute;tica, </i>Madrid, Trotta, 2007, pp. 22&#150;26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6175803&pid=S0188-7742201100010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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