<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0188-7017</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Alteridades]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Alteridades]]></abbrev-journal-title>
<issn>0188-7017</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma Metropolitana, División de Ciencias Sociales y Humanidades]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0188-70172014000200014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[I swear I saw this: Drawings in fieldwork notebooks, namely my own]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sempio Durán]]></surname>
<given-names><![CDATA[Camilo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana Humanidades ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Iztapalapa Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>24</volume>
<numero>48</numero>
<fpage>157</fpage>
<lpage>159</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-70172014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0188-70172014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0188-70172014000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>I swear I saw this. Drawings in fieldwork notebooks, namely my own*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rese&ntilde;ado por Camilo Sempio Dur&aacute;n**</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>* Michael Taussig, <i>I swear I saw this. Drawings in fieldwork notebooks, namely my own,</i> The University of Chicago Press, Chicago, 2011, 173 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Doctorante en Humanidades, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.</i> &lt;<a href="mailto:csempio@yahoo.com">csempio@yahoo.com</a>&gt;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Un diario de campo se constituye de manera exclusiva gracias al ejercicio de la escritura? El abordaje de este interrogante pareciera haber sido el germen del texto que aqu&iacute; se presenta, <i>I swear I saw this. Drawings in fieldwork notebooks, namely my own,</i> el m&aacute;s reciente libro del reconocido antrop&oacute;logo Michael Taussig. Como es habitual en las obras de este autor, la identificaci&oacute;n <i>del</i> o <i>los</i> temas que las estructuran no resulta tarea simple para quien arrastra los ojos por sus p&aacute;ginas. Naturalmente, <i>I swear I saw this</i> no es la excepci&oacute;n. Sin embargo, en esta rese&ntilde;a se pretende establecer los rasgos principales de su contenido, los cuales se encuentran dispuestos a lo largo de las 23 secciones breves que conforman el volumen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En orden de prioridades, la publicaci&oacute;n versar&iacute;a entonces acerca de las implicaciones del hecho de <i>atestiguar</i> un suceso o la narraci&oacute;n de una historia <i>(story)</i> y, en particular, acerca de la posibilidad de fijar tales experiencias a trav&eacute;s de las t&eacute;cnicas del <i>retrato</i> y el <i>dibujo</i>. Vinculado con esto &uacute;ltimo, otro tema toral ser&iacute;a la problematizaci&oacute;n del <i>registro etnogr&aacute;fico,</i> en espec&iacute;fico la de la t&eacute;cnica dominante de la <i>escritura.</i> Para llevar a cabo esta empresa, Taussig reproduce decenas de ilustraciones que &eacute;l mismo hizo a lo largo de 40 a&ntilde;os de pr&aacute;ctica etnogr&aacute;fica en las selvas, riberas, monta&ntilde;as y ciudades de Colombia. Es pertinente mencionar que, en ocasiones, el autor recurre a dibujos y fotograf&iacute;as realizados y tomadas por terceros. Todo este material gr&aacute;fico es analizado con la lucidez que distingue a la ecl&eacute;ctica mirada de Taussig. Ahora bien, privilegiar el acto de <i>dibujar</i> sobre el de <i>escribir</i> tiene como finalidad debatir el reino de este &uacute;ltimo, no su disoluci&oacute;n. A prop&oacute;sito, &iquest;por qu&eacute; privilegiar el dibujo sobre la escritura?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a nuestro autor, la expresi&oacute;n que irradia el dibujo una vez que se ha dejado el campo ofrece la posibilidad de una <i>dial&eacute;ctica de la mirada.</i> Al respecto, podr&iacute;a se&ntilde;alarse que los dibujos, bocetos, croquis y mapas que a menudo integran un diario de campo promueven una suerte de "imaginaci&oacute;n dial&eacute;ctica" &#45;para utilizar la met&aacute;fora intelectual acu&ntilde;ada por Martin Jay con el objetivo de caracterizar el pensamiento de los integrantes de la primera generaci&oacute;n de la denominada teor&iacute;a cr&iacute;tica&#45;. Precisamente, la dial&eacute;ctica de la mirada es un recurso que Taussig recupera del pensamiento de uno de los miembros de dicha generaci&oacute;n: Walter Benjamin (&iexcl;autor infaltable en las obras del antrop&oacute;logo!). Cabr&iacute;a apuntar que no se trata de una dial&eacute;ctica en el sentido de una superaci&oacute;n de contrarios, sino m&aacute;s bien de una <i>din&aacute;mica de la mirada</i> que, transitando ondulatoriamente sobre el dibujo, permite ampliar la imagen de aquellos rasgos fugitivos o imperceptibles a primera vista. Operar&iacute;a como una mirada que reordena la confusi&oacute;n de abigarrados trazos, dotando de vivencia a aquellas figuraciones cuyas l&iacute;neas iniciales parecieran haberse fijado de una sola vez. En suma, la dial&eacute;ctica de la mirada consistir&iacute;a en la exploraci&oacute;n de las im&aacute;genes y retratos generados como resultado de la experiencia en campo, buscando provocar en ellos la emergencia de ese instante espiritual an&oacute;malo en el que descansa cierta vivencia fugaz que, para Taussig, "es experimentada como parte de la p&eacute;rdida de la experiencia" (p. 123).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo de esta experiencia anhelada se halla en una ilustraci&oacute;n cuya descripci&oacute;n vertebra, de comienzo a fin, el libro. Si bien el dibujo aparece una sola vez, su autor nos recuerda de manera recurrente su contenido y la experiencia de su creaci&oacute;n: una mujer ("que se supone que es una mujer") ayudando a un hombre ("que se supone que es un hombre") a recostarse dentro de una bolsa de nylon. Ambos individuos est&aacute;n peligrosamente al costado de un t&uacute;nel por el cual transitan d&iacute;a y noche cientos de autom&oacute;viles. La fortuna quiere que Taussig sea uno de los tantos pasajeros viajando en taxi que atestiguan el acto. A partir de esta observaci&oacute;n, nuestro autor logra plasmar el acontecimiento en un dibujo sobre el cual, una vez abandonado el campo, habr&aacute; de regresar la atenci&oacute;n. La intenci&oacute;n de este regreso es que afloren pensamientos capaces de iluminar nuevos sentidos sobre la fugaz experiencia. De este modo, el retrato nos ofrece la posibilidad de narrar el suceso pero, adem&aacute;s, habla tambi&eacute;n de quien lo ha llevado a cabo, de quien ha sido testigo de la vida extra&ntilde;a y ha logrado retratarla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Atestiguar</i> es un verbo clave para la etnograf&iacute;a. En lo fundamental, significa <i>documentar</i> una experiencia. Para Taussig, quien recupera la perspectiva que Georges Bataille delineara en torno a las pinturas rupestres de las Cuevas de Lascaux, el <i>ser testigo</i> y el acto de dibujar que lo acompa&ntilde;a rastrean una primitiva corporalidad. Se trata de un gui&ntilde;o al acto primero de ilustrar el mundo y los seres que lo pueblan. El dibujo expresa el anhelo del tacto: "mi dibujo est&aacute; motivado por el deseo de tener contacto, puesto que la cosa atestiguada se desvanece tan pronto como es observada" (p. 124). El dibujo atesora el esp&iacute;ritu del suceso. La emergencia de este &uacute;ltimo requiere una apreciaci&oacute;n sin orden, libre de condiciones y ritmos preestablecidos. De ah&iacute;, la dial&eacute;ctica de la mirada. Ella logra captar las gradaciones de sentido desbrozando aquellos rasgos contradictorios y confusos. En este tenor hay que enfatizar el ritmo del registro. El ritmo del dibujo es sincopado, desborda los c&aacute;nones estilados del orden regular que orienta, por ejemplo, a la escritura y a la lectura.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con esto &uacute;ltimo, una de las principales inspiraciones que aparecen en el texto ha declarado lo siguiente: "quien corre puede leer". El enunciado pertenece al ilustrador Brion Gysin, entra&ntilde;able compa&ntilde;ero de William Burroughs. Ambos personajes ocupan un sitio privilegiado en las reflexiones de Taussig. As&iacute;, una obra al alim&oacute;n de Gysin y Burroughs &#45;integrada por recortes de peri&oacute;dicos, escritos breves, fotograf&iacute;as, c&oacute;mics e ilustraciones varias&#45; es asumida por Taussig como muestra de un inagotable diario de campo. La mirada que transita por este diario no es la de la lectura, no necesita "correr" de un lado a otro de la p&aacute;gina, puesto que sigue una din&aacute;mica libertaria: inicia por el final, por la derecha, por el centro, por debajo, se detiene en un punto, en un color o en una imagen. Sus p&aacute;ginas invitan a regresar, huir o descansar en ellas. A estas tonalidades se aproxima el sentido de <i>diario de campo</i> que propone Taussig, destinado a problematizar el imperio de la escritura en el registro de la vivencia etnogr&aacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto nos lleva a la experiencia del <i>estar ah&iacute;. I swear,</i> &iquest;pero qu&eacute; se atestigua en campo? Narraciones, historias, expresiones del acontecer en donde el "observador observado", siguiendo a nuestro autor, se interna con premeditada voluntad en la extra&ntilde;eza sociocultural. Atestiguar es participar intersubjetivamente de las narraciones o&iacute;das y de lo vivido con el <i>otro.</i> Perspectiva semejante hab&iacute;a sido desplegada por su coterr&aacute;neo Michael Jackson en <i>Minima Ethnographica.</i> En este punto de vista <i>estar ah&iacute;</i> significa vivir la historia <i>(story)</i> del <i>otro. Estar ah&iacute;</i> es acceder al interior de los pliegues de la historia en donde anida lo encubierto y donde la imagen a iluminar s&oacute;lo puede verse eclipsada por la aparici&oacute;n de aquello que Taussig califica como "doble traici&oacute;n antropol&oacute;gica". La doble traici&oacute;n tiene lugar en raz&oacute;n de que el registro de una narraci&oacute;n est&aacute; sujeto a la pugna entre los estilos <i>realista</i> y <i>novelado.</i> As&iacute;, a consecuencia de enfatizar el primero de los estilos, la aparici&oacute;n de la traici&oacute;n resultar&iacute;a de "la traducci&oacute;n instant&aacute;nea de la <i>historia</i> (story) en un <i>hecho</i> (fact), tambi&eacute;n llamado <i>dato"</i> y, de forma simult&aacute;nea, una segunda traici&oacute;n se activar&iacute;a en el momento en que "el narrador es traducido en <i>informante"</i> (p. 145). Dicho con otras palabras, la traici&oacute;n consiste en otorgar importancia al estilo objetivista desde&ntilde;ando la posibilidad de <i>ficcionar</i> las historias. Asimismo, la traici&oacute;n se manifiesta cuando se elimina la intersubjetividad al ocultarse el narrador para s&oacute;lo observar al informante. Cabr&iacute;a, entonces, interrogarse: &iquest;cu&aacute;l es el v&iacute;nculo entre jurar haber estado ah&iacute; y la decantaci&oacute;n por el registro de corte retratista asumida por nuestro autor? "Habitar una historia es permitirse que una imagen, como un baile de sombras en el polvo, nos rodee por completo" (p. 145). Habitar la historia es ser testigo de las im&aacute;genes gestadas, y el diario de campo es tanto un retrato de ello como una expresi&oacute;n del acto mismo de retratar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejo para el final &#45;y con esto concluyo&#45; las impresiones auxiliares que potencian la apuesta del autor por la expresi&oacute;n retratista. &Eacute;stas abarcan su experiencia cham&aacute;nica, sus confesiones como "curador" y su afici&oacute;n por el <i>yag&eacute;</i> (una suerte de alucin&oacute;geno que pavimenta el camino de im&aacute;genes y memorias auditivas). Adem&aacute;s, habr&iacute;a que a&ntilde;adir el tratamiento otorgado a la palabra <i>fetiche,</i> ocupada para describir el sentido de la imagen y el acto de ilustrar. Es apropiado incorporar, tambi&eacute;n, el nombre de Primo Levi y la descripci&oacute;n del poema que abre su diario de campo ideado en Auschwitz y efectuado posteriormente al emplearse en una f&aacute;brica de Tur&iacute;n. Por &uacute;ltimo, incluir&iacute;a la menci&oacute;n del escritor franc&eacute;s Antonin Artaud y su ingesta de peyote entre los tarahumaras, junto a la evocaci&oacute;n de su desesperado abandono de la hero&iacute;na entre las barrancas de la Sierra Madre Occidental. Tanto las impresiones ofrecidas por el propio Taussig, como las experiencias recuperadas de los personajes se&ntilde;alados, tienen la finalidad de robustecer la propuesta de un registro de corte retratista, alterno al estilo dominante de la escritura. La idea que aglutina a lo anterior &#45;como no se ha dejado de se&ntilde;alares que ciertas im&aacute;genes, historias y vivencias extra&ntilde;as pudieran expresarse con mayor riqueza por medio de retratos y dibujos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas y esperando condensar la trama de la obra, termino con la siguiente cita:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el diario de trabajo de campo se construye sobre un sentimiento de fracaso &#45;un presentimiento de que la escritura es siempre insuficiente para la experiencia que registra&#45;. No obstante, al releerse por su autor, el diario tiene el potencial de traer continuamente desde las sombras un texto que simula la experiencia que le dio entrada al nacimiento, no s&oacute;lo por lo que se dijo, sino probablemente por aquello que se omiti&oacute; pero a&uacute;n existe en gestos entre las palabras &#91;p. 100&#93;.</font></p> 	</blockquote>      ]]></body>
</article>
