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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La renovaci&oacute;n y el futuro de las ciudades trazados en el libro: <i>The Death and Life of Great American City</i>, en el cincuentenario de su publicaci&oacute;n (1961&#150;2011), es motivo de atenci&oacute;n en esta editorial de <i>Investigaciones Geogr&aacute;ficas</i>, Bolet&iacute;n del Instituto de Geograf&iacute;a de la UNAM. Su autora, Jane Jacobs (1916&#150;2006) fue una apasionada y defensora de la ciudad interior, en una &eacute;poca dif&iacute;cil, de intervenci&oacute;n y de planes de reconstrucci&oacute;n en las grandes ciudades como Chicago, Filadelfia, Boston, Washington, San Luis y San Francisco, entre otras. Su experiencia la llev&oacute; a encabezar algunos movimientos sociales en la ciudad donde vivi&oacute;, en Nueva York, donde desafiaron el poder, sobre todo, en cuanto a la manera de pensar y aplicar el urbanismo, que se abr&iacute;a a la cultura del consumo y del autom&oacute;vil y menos hacia el comportamiento social y las necesidades de los habitantes de las ciudades.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las preocupaciones de Jacobs se insertan en un contexto urbano complejo que caracteriza la d&eacute;cada de 1960, asociado a la agon&iacute;a de la econom&iacute;a mundial y el viejo orden global que se prolongaba despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, las lecciones de los planificadores urbanos de la Universidad de Chicago cobraron auge por "una teorizaci&oacute;n expl&iacute;citamente espacial de la ciudad" (Soja, 2008). La cr&iacute;tica de Jacobs se ubica ante la despolitizaci&oacute;n de las propuestas de estos expertos y abri&oacute; un periodo de b&uacute;squedas al interior de las ciencias sociales para el estudio de la ciudad.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El espacio urbano qued&oacute;, cada vez m&aacute;s, asociado al consumo masivo. Las pol&iacute;ticas urbanas apuntaron hacia la creaci&oacute;n de unos bienes y servicios colectivos que promovieron esta manera de pensar a la ciudad. Los planteamientos de Jacobs surgieron en esa &eacute;poca, cuando formul&oacute; nuevas preguntas acerca del dise&ntilde;o y futuro de las ciudades estadounidenses con su libro, hoy cincuentenario. Para ella, las preocupaciones giraron en torno a la p&eacute;rdida de la centralidad, la riqueza y diversidad de las funciones, la seguridad p&uacute;blica, los edificios antiguos y los barrios pobres. Por eso, en el primer apartado del libro abre una larga discusi&oacute;n sobre las aceras y su papel en la seguridad, la econom&iacute;a y vida p&uacute;blica de las ciudades. Las calles y las aceras son igual de importantes en los barrios y en su animaci&oacute;n intervienen las tiendas y locales que transmiten seguridad y abren los di&aacute;logos con los vecinos. La calle es el escenario id&oacute;neo para entablar un sistema de contactos y comunicaci&oacute;n, al igual que de intercambios entre vecinos y familias. A esta valoraci&oacute;n se suma, en esta parte del libro, los parques vecinales. De estos espacios, examina los elementos de su fracaso o &eacute;xito social asociado a la diversidad de funciones que ofrece su entorno, con tiendas y establecimientos. Un parque apreciado, frecuentado y concurrido por los vecinos se convierte en un microcosmos y refleja, en opini&oacute;n de Jacobs, el comportamiento material y f&iacute;sico de la ciudad. Las escuelas, las iglesias, y particularmente las viviendas, conforman la vida cotidiana de las ciudades. Sin embargo, la cr&iacute;tica de Jacobs se dirige hacia los bloques de viviendas, los conjuntos y las ciudades sat&eacute;lites que terminaron como cinturones grises, mono funcionales y mon&oacute;tonos alrededor de las grandes ciudades que poco estimularon la convivencia y la identidad funcional.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ideas de esta parte se enlazan con los temas de la segunda parte. Aqu&iacute; la autora ordena a otra escala sus opiniones de la ciudad, sobre todo, de aquellos elementos que para ella generan diversidad urbana. La mirada de Jacobs se enfoca a la diversidad comercial que cumple una funci&oacute;n social y econ&oacute;mica a lo largo y ancho de las calles. A esto se a&ntilde;ade la combinaci&oacute;n de las viviendas con las oficinas, museos, bibliotecas y exposiciones de arte que ofrecen una vitalidad diurna, nocturna y de fin de semana a los centros urbanos (Jacobs, 1967). Los otros elementos identificados por Jacobs esenciales para la vida urbana comprenden: el dise&ntilde;o de las calles cortas y frecuentadas por vecinos, con opciones de escoger varios itinerarios al salir de la casa para buscar el transporte y donde "la gente pueda ir y venir", la combinaci&oacute;n de edificios antiguos (rehabilitados y restaurados) con los nuevos, es decir de "muchas edades y tipos" repartidos en una larga duraci&oacute;n de tiempo, donde se instalen empresas de distinto ciclo comercial, unas m&aacute;s rentables que otras, que abren sus puertas con una variedad de servicios que aseguran la vida del barrio. Una alta densidad sonaba muy mal a los o&iacute;dos de los urbanistas cl&aacute;sicos, pues se asociaba a los barrios bajos y ensanches de las grandes ciudades como San Francisco, Filadelfia, Brooklyn o Manhattan. Lugares donde prevalece la uniformidad de los edificios, construidos como cinturones a las afueras, que influyen en la estandarizaci&oacute;n de la vida de la poblaci&oacute;n, las empresas y los escenarios p&uacute;blicos. Por el contrario, indica Jacobs, las calles y parques vecinales en combinaci&oacute;n con la higiene, la epidemiolog&iacute;a y la legislaci&oacute;n laboral lograron un &eacute;xito en las reformas del <i>h&aacute;bitat</i> y en la "vida p&uacute;blica de calle", a pesar de formar espacios con altas concentraciones urbanas. Esto, para ella, hab&iacute;a que celebrarlo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diversidad urbana da paso a la tercera parte del libro, donde se incluye lo que Jacobs denomina las "fuerzas de la decadencia y fuerzas de regeneraci&oacute;n". En esta secci&oacute;n se discuten las condiciones que influyen en la diversidad y la vitalidad de los espacios urbanos. Identifica el significado de las calles, con sus ventajas y desventajas econ&oacute;micas. En este proceso, se fija en los servicios y tiendas que pueden perder el inter&eacute;s de las personas y dar paso a la conversi&oacute;n y el estancamiento de las calles. Esto sucede, tambi&eacute;n, con la llegada de los bancos, las compa&ntilde;&iacute;as de seguros y otras oficinas cuya inversi&oacute;n conservadora en lugares de probado &eacute;xito suplanta la diversidad de la calle. La descomposici&oacute;n de los espacios tiene que ver tambi&eacute;n con la presencia de las autopistas, v&iacute;as de ferrocarril, el per&iacute;metro de un <i>campus</i> universitario o de un parque que crean fronteras y, para Jacobs, "vac&iacute;os fronterizos" que desalientan a los vecinos y separan los barrios. Tales elementos en la cr&iacute;tica de Jacobs, dan paso a se&ntilde;alar lo que regenera los espacios p&uacute;blicos, por ejemplo, "el progreso educacional y monetario" de los vecinos, sumado "al apego personal" por los lugares de residencia que orientan los pasos hacia la rehabilitaci&oacute;n. La llegada de los capitales complementan las f&oacute;rmulas para el cambio urbano o la conservaci&oacute;n y tiene efectos en las calles y en las decisiones de "quedarse y mejorar" entre los vecinos de los barrios.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego del resumen sobre las fuerzas de la diversidad, la rehabilitaci&oacute;n y la conservaci&oacute;n, la cuarta parte del libro describe una serie de t&aacute;cticas para la construcci&oacute;n de la ciudad. Incluye los temas de la subvenci&oacute;n de las viviendas, el tr&aacute;fico y el dise&ntilde;o visual urbano. Jacobs considera la intervenci&oacute;n de los fondos federales en la construcci&oacute;n o rehabilitaci&oacute;n de las viviendas de vecinos pobres de las ciudades y, con eso, promover las obras junto con los constructores que, al igual que los museos o los hospitales, podr&iacute;an recibir tales ayudas y los costos del capital cargarlos a unos bonos municipales a largo plazo para el financiamiento. Para evitar la corrupci&oacute;n del sistema, cada ocho o diez a&ntilde;os se revisar&iacute;an o cambiar&iacute;an los m&eacute;todos de subvenci&oacute;n de viviendas y los alcances de un modelo de gesti&oacute;n paternalista. La parte m&aacute;s cr&iacute;tica del libro de Jacobs, sin duda, fue para el autom&oacute;vil y las arterias del tr&aacute;fico que diluyen la personalidad de la ciudad. Lo m&aacute;s denso fue para la ciudad inventada por Le Corbusier de parques, rascacielos y v&iacute;as libres para los veh&iacute;culos, cuyo resultado han sido las "vastas selvas de estacionamientos de veh&iacute;culos" y se pregunta: &iquest;c&oacute;mo reducir en cifras absolutas el n&uacute;mero de veh&iacute;culos en circulaci&oacute;n por una ciudad?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso discute un grupo de respuestas, por ejemplo, los servicios de autobuses que enlazan el centro urbano con el resto de la ciudad y las zonas perif&eacute;ricas, tambi&eacute;n la elevaci&oacute;n del flujo vehicular "por encima de los peatones" o bien un sistema de t&uacute;neles para camiones con mercanc&iacute;as o taxis. Ciudades como Los &Aacute;ngeles, Detroit, Boston, Filadelfia, Pittsburgh o Manhattan, crecieron bajo un modelo que erosionaba la ciudad, por el derroche de espacios de estacionamientos y un alto &iacute;ndice de recorridos. A esto se sumaba que las obras de ampliaci&oacute;n de los espacios, ya sean calles, una autopista urbana o estacionamientos p&uacute;blicos promovidos desde el gobierno se enfrentaban, comenta Jacobs, a los ciudadanos afectados que se agrupaban para "combatir el proyecto".</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las t&aacute;cticas que comenta Jacobs se encontraban la apertura de espacios a otros usos urbanos necesarios y deseables para lograr los equilibrios y competencia del tr&aacute;fico rodado, por ejemplo, estimular una mayor eficiencia del transporte p&uacute;blico, abrir calles para usos peatonales o desalentar el uso de estacionamientos y otras rutas especiales para camiones y autobuses. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil de todo esto, en opini&oacute;n de Jacobs, era el desarrollo mental que centraba en el veh&iacute;culo y su consumo el fin y objeto supremo de la vida del estadounidense.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, cabe preguntarse &iquest;en qu&eacute; consist&iacute;a el m&eacute;todo aplicado por ella para la integraci&oacute;n de su libro? En mirar y escuchar a la hora de caminar por la ciudad, en ocasiones en compa&ntilde;&iacute;a de l&iacute;deres que conoc&iacute;an muy bien los barrios y los problemas de los vecinos. Entraba a los bares y preguntaba o a media calle conversaba con los vecinos. Se interes&oacute; por las grandes ciudades y en los espacios internos qued&oacute; asombrada al constatar que las peores &aacute;reas no ten&iacute;an mucho tiempo de haber formado "barrios residenciales o arrabales muy dignos y tranquilos" (Jacobs, 1967). Su cr&iacute;tica, que aumentaba con cada paso que daba, fue aguda con el modelo de la ciudad jard&iacute;n rodeada de "un cintur&oacute;n de terrenos dedicados a la agricultura" y por all&aacute;, separados, las industrias, escuelas, viviendas y parques. A favor de este modelo, los promotores, banqueros y alcaldes inundaron las ciudades. S&oacute;lo que para lograrlo, se&ntilde;ala Jacobs, la "reordenaci&oacute;n espacial" la entendieron como la "total demolici&oacute;n y clarificaci&oacute;n de una zona degradada" para convertirla en una "versi&oacute;n pasable de la ciudad jard&iacute;n", cuya influencia se extiende todav&iacute;a hasta hoy. A medio siglo de la edici&oacute;n del libro, las ideas, planteamientos y reflexiones de Jacobs adquieren una actualidad sorprendente y merecen atenci&oacute;n en el estudio de la ciudad y de los espacios internos, en los problemas y desaf&iacute;os de la ciudad contempor&aacute;nea.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jacobs, J. (1961 (1967)), <i>Muerte y vida de las grandes ciudades</i>, ediciones pen&iacute;nsula, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4701601&pid=S0188-4611201100020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Soja, E. (2008), <i>Postmetr&oacute;polis. Estudios cr&iacute;ticos sobre las ciudades y las regiones</i>, Traficante de Sue&ntilde;os, Madrid (Mapas: 21).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4701603&pid=S0188-4611201100020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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