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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entrevista al Dr. Alan Knight. La herencia británica en la historia social de latinoamericana]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Entrevista</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Entrevista al Dr. Alan Knight. </b><b>La herencia brit&aacute;nica en la historia social de latinoamericana</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Claudio Palma Mancilla</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conocida es la influencia que han ejercido historiadores brit&aacute;nicos en la historia social latinoamericana, sobre todo desde la d&eacute;cada del setenta del siglo pasado, donde la denominada "escuela inglesa" se fue transformando en un paradigma de an&aacute;lisis social que buscaba en el pasado una clara conexi&oacute;n con el presente. Historiadores como Edward Thompson, Christopher Hill, Edmond Dell, George Rud&eacute;, Raphael Samuel y Eric Hobsbawm, que formaron parte de esa notable pl&eacute;yade de estudiosos que integraban el Partido Comunista de Gran Breta&ntilde;a, lograron difundir un tipo de historia que avanzaba en el conocimiento de una realidad social concreta en el pasado. Los movimientos sociales que surgieron de la revoluci&oacute;n industrial, los nuevos sujetos, los obreros, los bandidos, los excluidos, pasaron a incluirse como miembros de importancia en el an&aacute;lisis hist&oacute;rico y fundamento de un cambio epistemol&oacute;gico de gran envergadura que se hac&iacute;a necesario para la &eacute;poca de transformaciones que viv&iacute;a el mundo. De alguna forma comenzaba a configurarse lo que termin&oacute; por denominarse "historia desde abajo". Y, que duda cabe, fue el marxismo la fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica y pr&aacute;ctica que llev&oacute; a estos historiadores a buscar nuevas interpretaciones y a soslayar deficiencias de la historia estructuralista a la francesa o de la ya anquilosada historia tradicional y olig&aacute;rquica, que dominaban las academias en el &aacute;mbito de la disciplina historiogr&aacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La influencia de la escuela brit&aacute;nica, vino a responder una serie de cuestionamientos que se hac&iacute;an a la historia tradicional, oficial y casi positivista que a&uacute;n se cultivaba en gran parte de Latinoam&eacute;rica de forma casi hegem&oacute;nica. Sobre todo, si se piensa en los movimientos pol&iacute;ticos y revolucionarios que a partir del 1 de enero de 1959, con el inicio de la gesta cubana, se comenzaron a dar en algunos pa&iacute;ses del continente y que llevaron a algunos de &eacute;stos a tomar el control de los estados. Se configura, de esta forma, un contexto f&eacute;rtil para que la historia social comience a abrirse camino entre los personajes, las batallas y los procesos pol&iacute;ticos aislados de su contexto econ&oacute;mico y social. De alguna manera, la b&uacute;squeda de la totalidad que comenz&oacute; con el estructuralismo de la escuela de Annales, ten&iacute;a en su lado ingl&eacute;s, el complemento que ve&iacute;a en la pr&aacute;ctica social, en los sujetos sociales, la otra cara de una moneda que hasta ese momento solo dejaba ver a los "grandes hombres".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los procesos sociales y pol&iacute;ticos que se dieron durante la segunda mitad del siglo veinte en nuestro continente, y que ten&iacute;an que ver con el rechazo a conceptos y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas como el imperialismo o la dependencia, desarrollaron y motivaron a los historiadores a buscar en el an&aacute;lisis social del pasado una respuesta a las preguntas de su tiempo. Muchos acad&eacute;micos que formaban parte de estos movimientos lograron estudiar a fondo los procesos sociales de sus pa&iacute;ses y contribuir con los movimientos pol&iacute;ticos, sin embargo, una vez que estos fueron derrotados en medio del contexto de la Guerra Fr&iacute;a, y que el control del estado volvi&oacute; a manos de las elites econ&oacute;micas &#150;como en el caso de las dictaduras del Cono Sur&#150;, sus trabajos quedaron aislados, sus puestos en las universidades fueron eliminados y muchos de sus estudiantes, producto del exilio intelectual o territorial, llegaron a las escuelas europeas como refugiados y desterrados a concluir su formaci&oacute;n como cient&iacute;ficos sociales. Como ejemplo, se puede mencionar el caso de un grupo de historiadores y estudiantes exiliados chilenos, que bajo el alero del conocido historiador latinoamericanista ingl&eacute;s John Lynch,<a href="#notas"><sup>1</sup></a> fundaron una revista de historia social a principios de la d&eacute;cada del ochenta editada en la Universidad de Londres: <i>Nueva Historia, </i>revista de historia de Chile (1981&#150;1989); a cargo de un equipo editorial que integraron Leonardo Le&oacute;n, Gabriel Salazar y Lu&iacute;s Ortega. A su retorno del exilio, y debido principalmente al inter&eacute;s com&uacute;n en la historia social y popular, se establecieron redes acad&eacute;micas entre los retornados del exilio y, posteriormente, se agruparon de forma coyuntural para contestar un documento escrito por el dictador Pinochet cuando se encontraba detenido en Londres; la respuesta de los historiadores, hecha Manifiesto, sancion&oacute; como falsas las aseveraciones hist&oacute;ricas que el dictador realizaba.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Hoy d&iacute;a, este grupo de historiadores chilenos se comienzan a transformar en la vanguardia de la disciplina en su pa&iacute;s, formando y dejando escuela en los estudiantes que inician el camino de la historia, adem&aacute;s de que sus investigaciones ya se comienzan a hacer sentir en los planes de estudio y en los programas educacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta entrevista al historiador ingl&eacute;s Alan Knight, nos adentramos en la concepci&oacute;n de la historia social que tiene el destacado estudioso de la Revoluci&oacute;n Mexicana, en lo que &eacute;l considera como las bases de su concepci&oacute;n sobre la historia y en el proceso de influencia que ejerci&oacute;, y a&uacute;n ejerce en algunos intelectuales latinoamericanos, la notable escuela historiogr&aacute;fica del Reino Unido de la cual forma parte. La entrevista fue realizada con motivo de la visita que realiz&oacute; el historiador ingl&eacute;s a la Universidad Michoa&#150;cana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo, en el marco del segundo a&ntilde;o de trabajo del Seminario Permanente de Historia Social y Popular, que durante 2011 rinde homenaje a Edward Palmer Thompson, notable exponente de la escuela de historia social brit&aacute;nica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n54/a5s1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Quisiera en esta entrevista llevarlo a un plano m&aacute;s general de su visi&oacute;n acerca de la historia, es decir, me refiero a su concepci&oacute;n y trabajo como historiador social. &iquest;Cu&aacute;les fueron, tal vez desde su infancia, los intereses que lo llevaron a seguir este camino de la historia? Imagino que existen algunos elementos que en esa &eacute;pocafueron configurando su inter&eacute;s profesional por el estudio del pasado.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, tratando de acordarme de mi infancia, que est&aacute; bastante lejos, yo como ni&ntilde;o quer&iacute;a ser cient&iacute;fico, astr&oacute;nomo o astronauta, esa fue mi afici&oacute;n en los a&ntilde;os cincuenta. Pero siempre me gust&oacute; leer leyendas, narrativas y cuentos, entonces quiz&aacute;s siempre tuve un poco de inter&eacute;s tambi&eacute;n en la historia cuando ni&ntilde;o. Al fin mis ambiciones de ser cient&iacute;fico fueron frustradas porque mi capacidad matem&aacute;tica no fue tan brillante y siempre estaba mejor en lo que se trataba de escribir y cosas por el estilo. Entonces, por eso, entrando m&aacute;s en la secundaria y en la universidad, fue obvio que mis aficiones y tareas iban a ir m&aacute;s por las humanidades y las ciencias sociales; por eso decid&iacute; especializarme en la historia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me gusta la historia con cierta conexi&oacute;n al presente, porque la considero como parte de las ciencias sociales. Me interesan &#150;como disciplinas auxiliares&#150; la antropolog&iacute;a, la econom&iacute;a tambien. Entonces la historia no es &#150;al menos para m&iacute;&#150; una disciplina miembro de las humanidades "literarias", sino que la entiendo m&aacute;s bien por el lado social&#150;cient&iacute;fico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En este aspecto, imagino que debe haber existido, en etapas tempranas de su formaci&oacute;n, alg&uacute;n inter&eacute;s por "lo social", sobre todo sabiendo que su historiograf&iacute;a est&aacute; orientada a esclarecer procesos netamente sociales. Y pensando en una frase que usted planteaba: la historia social como "el estudio de una realidad social en el pasado", &iquest;est&aacute;n presentes algunas de esas realidades e im&aacute;genes, inquietudes o curiosidad, por ejemplo, acerca de algunos sujetos sociales?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo no s&eacute; si se puede explicar eso debido a la experiencia personal, m&aacute;s bien es un aspecto de personalidad. Nac&iacute; en Londres y crec&iacute; como ni&ntilde;o al sur de esa ciudad en un barrio obrero o de clase media&#150;baja, justo despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, un periodo de reconstrucci&oacute;n, de la formaci&oacute;n del estado de bienestar. En cierto sentido yo soy un producto del estado de bienestar brit&aacute;nico, que ahora est&aacute; en cierto peligro, sin embrago creo que para nuestra generaci&oacute;n eso fue un impulso muy positivo del estado. Sin duda eso me ha influenciado pol&iacute;tica y socialmente en cierto sentido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&iquest;De ah&iacute; su inter&eacute;s por la historia social?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s en parte s&iacute;. Yo creo que nuestros intereses son dif&iacute;ciles de explicar, porque hay gente que se interesa m&aacute;s por la religi&oacute;n, por el arte, por la m&uacute;sica o por el deporte; depende mucho de la personalidad, y por eso creo que es dif&iacute;cil explicarlo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Pasando a otro plano profesor, de sus opiniones se desprende una cierta cr&iacute;tica a algunas etiquetas que, seg&uacute;n usted comentaba, los historiadores habitualmente usamos para darle sentido a nuevas interpretaciones, a nuevos giros que se le quiere otorgar al tipo de historiograf&iacute;a que realizamos. &iquest;Hay alguna forma de ir zanjando estos debates, por ejemplo, acerca de la acci&oacute;n de los sujetos y su representaci&oacute;n, es decir, entre una historia social netamente "pura" y una nueva historia "socio&#150;cultural", pensando, como ya dijimos, en que estudiamos una realidad social concreta en el pasado?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bueno, si tomamos el ejemplo de la llamada "nueva historia cultural", que ha producido muchas obras buenas &#150;no estoy en contra de esa forma de historia en s&iacute;&#150;, yo tengo dos cr&iacute;ticas: una es que a veces se trata de una disciplina un poco "floja", es decir, se ha vuelto demasiado literaria, hay demasiada deconstrucci&oacute;n de los textos y, por tanto, cierto alejamiento de los hechos reales, sociales o econ&oacute;micos (pienso que lo econ&oacute;mico es muy importante: lo social y lo econ&oacute;mico se compaginan bastante en la historia). Entonces, por un lado, yo creo que la historia cultural, la nueva, a veces es as&iacute;. En segundo lugar pienso que no es tan nueva como dicen. Hoy en d&iacute;a llamamos historia cultural a temas de las mujeres o del g&eacute;nero, que hace treinta o cuarenta a&ntilde;os hubiera sido historia social: es nada m&aacute;s un cambio de etiqueta.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, creo que es muy importante no hacer un fetiche de las etiquetas de la historia: decir "yo soy historiador econ&oacute;mico", "t&uacute; eres historiador cultural", por tanto, "nunca podemos dialogar". Eso es una suerte de sectarismo de las metodolog&iacute;as, que se ve m&aacute;s que nada en Estados Unidos, en donde, por ejemplo, hay historiadores econ&oacute;micos al estilo de Stephen Haber<sup><a href="#notas">3</a></sup>, que es muy positivista, cient&iacute;fico a su modo, y, por otro lado, hay historiadores de la nueva historia cultural &#150;me refiero con esto a los m&aacute;s extremos&#150; que representan dos polos opuestos. Por un lado &#150;dicen&#150; somos un grupo que conocemos la verdad, por el otro, est&aacute;n los tontos o equivocados. Haber dice m&aacute;s o menos que si un determinado problema no se puede cifrar, si no se pueden utilizar modelos econ&oacute;micos, no vale la pena. Yo creo que esa es una manera de disgregar la historia, de perder el di&aacute;logo y, por lo tanto, creo que es mejor no fetichizar las etiquetas. Para m&iacute; lo importante es estudiar problemas en la historia, periodos y problemas que pueden combinar aspectos de historia social&#150;cultural o social&#150;econ&oacute;mica; mucho depende del problema. Entonces esto de etiquetar: yo soy del gremio de los historiadores culturales, o de los econ&oacute;mico&#150;sociales, o de cualquier otro, puede ser un poco sectario y no nos ayuda como historiadores realmente a entender los problemas que nos interesan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Producto de la influencia que ha tenido la nueva historia cultural, han surgido estas numerosas "etiquetas" que, coment&aacute;bamos reci&eacute;n, generan m&aacute;s confusi&oacute;n que claridad a la hora de analizar las investigaciones en el plano te&oacute;rico y metodol&oacute;gico; pienso en estudios de antropolog&iacute;a hist&oacute;rica o de psicohistoria, que se alimentan de la antropolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a respectivamente. En este sentido, &iquest;hasta d&oacute;nde se puede conectar y nutrir la historia con otras ciencias sociales sin perder de vista claramente los l&iacute;mites de la disciplina?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo creo que el historiador puede ser bastante ecl&eacute;ctico. Puede seleccionar las disciplinas y las metodolog&iacute;as que le ayudan a entender un problema en el pasado. Si uno, por ejemplo, est&aacute; tratando de entender la Revoluci&oacute;n Mexicana, necesita algo de la teor&iacute;a econ&oacute;mica sobre el "desarrollo hacia afuera", sobre las exportaciones, etc., para aclarar y acercarse a la historia econ&oacute;mica del Porfiriato y las causas de la Revoluci&oacute;n. Otro ejemplo ser&iacute;a la antropolog&iacute;a &#150;que me ha ayudado bastante en mis estudios sobre M&eacute;xico&#150;, pensando especialmente en los "muchos M&eacute;xicos", en las regiones y los pueblos, sobre todo para entender un poco la vida cotidiana y la organizaci&oacute;n al interior de los pueblos y de las comunidades. Afortunadamente, M&eacute;xico ha tenido una larga y buena tradici&oacute;n en los estudios de antropolog&iacute;a. Entonces, creo que el historiador puede elegir lo que es &uacute;til de otras disciplinas sin dar su lealtad total a alguna de ellas. Y, obviamente, hay diferencias que debemos tomar en cuenta en nuestras investigaciones. Por ejemplo, pienso que la llamada historia psicol&oacute;gica que trata de utilizar las teor&iacute;as freudianas, etc., realmente no nos ha servido mucho, es demasiado especulativo pensar que podemos entrar en los cerebros y entender los impulsos y los motivos subconscientes. Para m&iacute; el psicoan&aacute;lisis, como disciplina o teor&iacute;a, es bastante dudoso (es decir, no&#150;cient&iacute;fico), a&uacute;n si pudiera tener resultados terap&eacute;uticos positivos; pero en la historia no nos sirve para nada. Adem&aacute;s, es imposible poner el sujeto hist&oacute;rico sobre el sof&aacute; al estilo de Freud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, veo al historiador como alguien que est&aacute; manejando usualmente datos emp&iacute;ricos, y necesita teor&iacute;as para armarlos. No se puede entrar en el archivo, leer los documentos y producir un an&aacute;lisis sin tener ciertos modelos, conceptos y teor&iacute;as anteriores. Estos aportes pueden ser muchos y diversos, por lo que se puede decir que somos consumidores de teor&iacute;as que vienen desde otras disciplinas, especialmente de las ciencias sociales. Mientras que ellos &#150;los economistas, los soci&oacute;logos, etc.&#150; son consumidores de nuestra historia, de nuestra investigaci&oacute;n y de nuestros datos emp&iacute;ricos. Hay ejemplos de soci&oacute;logos que quieren escribir un an&aacute;lisis del crecimiento del estado occidental durante tres siglos, entonces van rastreando y cosechando cosas de muchas historias, que a veces no entienden muy bien, para sujetarlas a sus teor&iacute;as o modelos preferidos. Es as&iacute; como los soci&oacute;logos utilizan y consumen la historia hecha por los historiadores. Mientras que nosotros, los historiadores, podemos utilizar las teor&iacute;as y los m&eacute;todos de una manera ecl&eacute;ctica, pero con cierta disciplina: es decir, no se puede mezclar incoherentemente la econom&iacute;a marxista con la psicolog&iacute;a freudiana; hay que mantener cierta coherencia en el an&aacute;lisis. Por ejemplo, yo he utilizado aspectos tanto del marxismo como de la sociolog&iacute;a weberiana sobre la formaci&oacute;n del estado; lo importante es el resultado. Al fin de cuentas, el criterio debe ser la utilidad de si nos ayuda o no a entender el pasado que estamos analizando.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n54/a5s2.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Y con respecto al eclecticismo que menciona, como una especie de norma creativa que se nos impone a los historiadores para trabajar utilizando lo que nos sirva, &iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n tiene usted con respecto a la forma de ver la historia como un arte, un arte creativo?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s hay dos aspectos de la pregunta &#150;y la respuesta&#150; en cuanto a la historia como arte. Por un lado, obviamente es mejor que el historiador escriba bien, es decir, con un buen estilo, con buenas met&aacute;foras y una narrativa l&uacute;cida, porque obviamente la historia incluye a veces narrativa, a veces an&aacute;lisis, o mezclas de los dos. Por eso creo que es mejor escribir con lucidez, con cierto estilo, con buenas frases, no utilizando una jerga fea e incomprensible. Eso tiene que ver con el estilo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, por otro lado, hablando de la imaginaci&oacute;n, podemos decir que si uno lee los escritos y las memorias de los grandes cient&iacute;ficos, ellos tambi&eacute;n dicen que hay que utilizar la imaginaci&oacute;n. No se puede hacer la biolog&iacute;a, la astronom&iacute;a, la f&iacute;sica, incluso la f&iacute;sica m&aacute;s fundamental, sin tener cierta imaginaci&oacute;n. Hay que hacer ciertos saltos conceptuales para tratar de captar la realidad, incluso utilizar met&aacute;foras (por ejemplo, el gen ego&iacute;sta; en ingles, 'the selfish gene'). Me gusta leer un poco los textos relativos a la ciencia, aunque a veces no la entiendo muy bien, pero es obvio que los cient&iacute;ficos cuando tratan, por ejemplo, de conocer los comienzos del universo (el llamado 'big bang'), siempre van utilizando met&aacute;foras. Yo creo que utilizar met&aacute;foras es esencial para la comunicaci&oacute;n humana, ya sea por la ciencia, la econom&iacute;a, las ciencias sociales o la historia. En este sentido, creo que la historia puede ser &#150;y debe ser&#150; imaginativa y bien escrita. En este sentido, la historia no es tan diferente de otras disciplinas, incluso de las ciencias sociales o de las ciencias m&aacute;s duras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Pasando a otro tema, usted ha comentado durante el c&iacute;elo de conferencias la influencia de algunos profesores o de grandes historiadores en su formaci&oacute;n. Se agrega a esto que en la escuela brit&aacute;nica, de la cual usted forma parte, existe una notable preponderancia y tradici&oacute;n en el inter&eacute;s por estudiar la realidad "social" del pasado, sobre todo debido a la influencia de historiadores como Thompson, Hobsbawm y otros que ha mencionado como Christopher HUI. &iquest;Cu&aacute;l cree usted que ha sido el impacto que ha tenido esta historiograf&iacute;a social brit&aacute;nica en la academia latinoamericana?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso es dif&iacute;cil. Quisiera enfatizar que hay historiadores brit&aacute;nicos muy conocidos como los que mencionaste: Christopher Hill, Edward Thompson y Eric Hobsbawm, siendo este &uacute;ltimo quiz&aacute;s el m&aacute;s conocido y que ha trabajado ciertos temas de Am&eacute;rica Latina. Ellos, sin embargo, fueron una minor&iacute;a. Fueron los historiadores marxistas que crecieron en el periodo entre&#150;guerra de los a&ntilde;os treinta, la Segunda Guerra Mundial y despu&eacute;s formaron parte del Partido Comunista brit&aacute;nico en los a&ntilde;os cincuenta.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Entonces, se puede decir que a pesar de ser una minor&iacute;a, eran considerados como historiadores muy distinguidos, y, ciertamente, han tenido una influencia sobre m&iacute; y muchos otros. Creo que probablemente han tenido bastante influencia en Am&eacute;rica Latina, aunque, por supuesto, siempre es muy dif&iacute;cil encontrar los par&aacute;metros ideales para medir "la influencia"; pero nada m&aacute;s mirando las citas, los libros producidos, los art&iacute;culos, claro que s&iacute; hay cierta influencia de ellos en Am&eacute;rica Latina, quiz&aacute;s especialmente Hobsbawm.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, dentro de todo el gremio de historiadores brit&aacute;nicos, hay muchos otros que son muy diferentes, que son bastante conservadores en sus ideas, muy interesados en temas demasiado restringidos, a veces yo dir&iacute;a un poco miopes. Por ejemplo, pueden ser muy miopes al estar solamente metidos en aspectos de la pol&iacute;tica extranjera de la Reina Isabel I y, obviamente, ese tipo de obras contiene poco o nada de esa realidad social que comentas. No hay que pensar que Hobsbawm y Thompson son ejemplos t&iacute;picos de los historiadores brit&aacute;nicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la influencia en otras partes, es dif&iacute;cil realmente saber, pero tengo la impresi&oacute;n de que contemplando la historia de Am&eacute;rica Latina &#150;la que yo leo&#150; se nota que ha habido una influencia brit&aacute;nica. Y, obviamente, no tiene que ver tanto con el inter&eacute;s particular de los historiadores brit&aacute;nicos en Am&eacute;rica Latina, que en el caso de Christopher Hill y Edward Thompson fue nulo, sino m&aacute;s bien por el lado de ciertos intereses y conceptos como la "econom&iacute;a moral" de Thompson<sup><a href="#notas">5</a></sup>, o, en el caso de Hobsbawm<a href="#notas"><sup>6</sup></a>, con el de "bandolerismo social", un concepto discutible pero &uacute;til si uno lo usa con cierta discreci&oacute;n y cautela. En el caso de Christopher Hill quiz&aacute;s su influencia ha sido menor, porque &eacute;l trabajaba m&aacute;s la Guerra Civil y la Revoluci&oacute;n inglesas del siglo XVII.<sup><a href="#notas">7</a> </sup>Pienso que, quiz&aacute;s, la influencia brit&aacute;nica tiene que ver con el hecho de que en Am&eacute;rica Latina hay una larga tradici&oacute;n de historia social con ciertos rasgos marxistas, a veces con un marxismo un poco dogm&aacute;tico, a veces con un marxismo m&aacute;s matizado &#150;que es el que yo prefiero&#150;. Creo que en Am&eacute;rica Latina ha existido y permanecido esta tradici&oacute;n y, por lo tanto, no es sorprendente que de vez en cuando se vean citas que tienen que ver con la "econom&iacute;a moral", etc&eacute;tera, y que nos remontan a este origen en la historia social brit&aacute;nica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Pensaba profesor, sobre todo, en algunos pa&iacute;ses latinoamericanos que sufrieron dictaduras militares y donde muchos acad&eacute;micos e incluso estudiantes muy j&oacute;venes, se fueron a realizar sus posgrados al Reino Unido y otros pa&iacute;ses europeos producto del exilio. En este sentido, yo creo que en pa&iacute;ses como la Argentina o Chile, hubo gran impacto del tipo de historia social que se hac&iacute;a en Europa y espec&iacute;ficamente en Inglaterra. &iquest;Cu&aacute;l es su opini&oacute;n?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto, como dices, que hubo este flujo de inmigrantes pol&iacute;ticos refugiados. Recuerdo que en los setenta yo estaba en la Universidad de Essex en Inglaterra, que era una universidad algo nueva, un poco radical y, obviamente, exist&iacute;a este flujo durante esos a&ntilde;os, principalmente de chilenos que llegaron despu&eacute;s del golpe militar contra el presidente Allende en 1973; la mayor&iacute;a no se interesaba &#150;o, al menos no trabajaba&#150; en la historia; a veces yo creo por razones muy concretas: prefer&iacute;an la econom&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la ciencia pol&iacute;tica, o lo que ellos entend&iacute;an como disciplinas "supuestamente" m&aacute;s &uacute;tiles (que no estoy tan seguro que sean "m&aacute;s" &uacute;tiles), pero se fueron m&aacute;s por el lado de las ciencias sociales que por la historia. Es cierto que hubo este flujo de gente y, quiz&aacute;s en el caso de Chile &#150;que t&uacute; conoces mejor&#150;, hubo una cierta influencia por parte de los que regresaron. En M&eacute;xico tambi&eacute;n ha habido una fuerte influencia debido a estos refugiados chilenos y argentinos que llegaron y han reforzado ciertas &aacute;reas de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica y de las ciencias sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tratando de adentrarnos en un plano m&aacute;s anal&iacute;tico de la historiograf&iacute;a social relativa a nuestro continente, y me refero no s&oacute;lo la producida por los "criollos" sino tambi&eacute;n a la que es generada por europeos y estdounidenses, &iquest;cu&aacute;l es su visi&oacute;n acerca de esta historia social latinoamericana?, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an sus influencia actuales, sus caracter&iacute;sticas, tal vez las carencias o los logros desde los a&ntilde;os setenta hasta hoy d&iacute;a?, sobre todo pensando que es una historiograf&iacute;a que est&aacute; fuertemente ligada a una tradici&oacute;n "hist&oacute;rica" de resistencia, de rebeld&iacute;a permanente en los pueblos latinoamericanos.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguramente esta suerte de historia existe y hay historiadores tanto de Am&eacute;rica Latina, es decir, argentinos, chilenos, mexicanos y otros, adem&aacute;s de afuera, como los estadounidenses, que han hecho una gran aportaci&oacute;n a estos temas. La resistencia, por ejemplo, es un concepto de moda: puede ser la resistencia de las mujeres, de los ind&iacute;genas, de los campesinos, de los obreros. Pero hay que reconocer que la historia tiene muchos marcos y dimensiones, al menos otros dos que son tambi&eacute;n muy importantes (debo recordar que yo soy de la antigua escuela que hemos mencionado, con Hobsbawm y otros). La historia econ&oacute;mica por ejemplo, que para m&iacute; no se puede separar de la econom&iacute;a pol&iacute;tica. Es importante saber que no se puede estudiar la sociedad y los movimientos sociales sin ubicarnos dentro de un contexto econ&oacute;mico, eso yo creo que es obvio. Adem&aacute;s la historia econ&oacute;mica se ha mejorado en varios pa&iacute;ses, incluso en M&eacute;xico, donde hay un grupo de historiadores econ&oacute;micos, incluso j&oacute;venes, muy buenos. Y el otro tema interesante, que tambi&eacute;n tiene su rasgo social, es la historia pol&iacute;tica en cuanto a las elecciones y a las movilizaciones pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante mucho tiempo los polit&oacute;logos nos dec&iacute;an: "la democracia es algo nuevo en Am&eacute;rica Latina"; planteaban que con la ca&iacute;da de los dictadores militares, Am&eacute;rica Latina hab&iacute;a entrado en una nueva &eacute;poca democr&aacute;tica casi sin precedente. Los historiadores hemos demostrado, sin embargo, que hay una larga historia electoral y pol&iacute;tica, de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica, que tambi&eacute;n tiene su base social. Es decir, no se puede ver la movilizaci&oacute;n de los artesanos colombianos o de los obreros chilenos en partidos o en elecciones, tanto en el siglo diecinueve como en el veinte, sin tomar en cuenta su formaci&oacute;n social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, otra vez, la historia social tiene que ver con la pol&iacute;tica. Ha habido varios buenos estudios, especialmente referentes al siglo diecinueve, acerca de contiendas electorales y de la formaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos. As&iacute; se puede ubicar lo social, la resistencia incluso, en el contexto econ&oacute;mico para entender mejor la expresi&oacute;n pol&iacute;tica. Otra vez es una cuesti&oacute;n, si se quiere, de "historia total", un poco al estilo de la escuela de Annales francesa; la idea de amalgamar, de mezclar varios temas hist&oacute;ricos en un solo problema. Lo importante &#150;creo que lo dijo el historiador brit&aacute;nico Lewis Namier<sup><a href="#notas">8</a></sup>&#150; es que hay que estudiar problemas: el porqu&eacute; de una revoluci&oacute;n pol&iacute;tica, el porqu&eacute; de la Revoluci&oacute;n Mexicana; y por eso a veces se necesitan enfoques sociales, pol&iacute;ticos, econ&oacute;mi&#150;eos, sin hacer culto de uno o de otro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En este sentido, &iquest;cu&aacute;l cree que son los logros de esta historiograf&iacute;a social latinoamericana fuera de la academia o en los primeros niveles de la educaci&oacute;n? Pienso, por ejemplo, en el caso chileno &#150;que yo m&aacute;s conozco&#150; en donde solo cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s del golpe militar y veinte a&ntilde;os despu&eacute;s del retorno de los historiadores quefueron al exilio, reci&eacute;n se est&aacute; plasmando en los programas y curr&iacute;culos de la educaci&oacute;n un tipo de historia heredera de estas concepciones. &iquest;Ser&aacute; un logro de esta historiograf&iacute;a, o tendremos que esperar a que se siga desarrollando?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Te refieres a logros en el terreno de la historia o m&aacute;s bien de la sociedad en su conjunto?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ambos profesor, puesto que hay avances en el plano historiogr&aacute;fico, pero tambi&eacute;n existe la posibilidad de que esta forma de hacer historia se haya traducido en el triunfo de alg&uacute;n proyecto o corriente pol&iacute;tica que tenga su sustento en esta perspectiva hist&oacute;rica.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que ha habido logros historiogr&aacute;ficos por la diversidad de temas, adem&aacute;s, algo que vale la pena mencionar, es el mejoramiento de los archivos, porque sin tener acceso a los archivos no se puede hacer nueva historia; no se pueden seguir reciclando siempre los mismos datos. Y, obviamente, esto var&iacute;a de un pa&iacute;s a otro: en Argentina, por ejemplo, aunque hay muy buenos historiadores, ellos tienen que enfrentarse con muchas dificultades en los archivos, que no se encuentran tan bien organizados. En M&eacute;xico, por contraste, la situaci&oacute;n es mucho mejor, e incluso ha mejorado a trav&eacute;s de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a logros mayores en la sociedad entera, eso es dif&iacute;cil realmente de ver. Ayer durante el debate alguien me pregunt&oacute; cu&aacute;l era el impacto de la historia en el mundo real, y es muy dif&iacute;cil saber. Yo no tengo la ilusi&oacute;n de que los historiadores vayamos a cambiar el mundo, pero lo que s&iacute; podemos hacer quiz&aacute;s es contrarrestar ciertas tendencias negativas, contrarrestar la influencia de otra gente &#150;ya sean pol&iacute;ticos, periodistas o, a veces, algunos historiadores populistas&#150; que tratan de utilizar la historia de una manera muy oportunista, ya sea para conseguir votos, para legitimizar sus pol&iacute;ticas o para vender libros en los aeropuertos. Entonces, hay varias suertes de historias donde la gente utiliza la historia de una manera muy mala, muy instrumental, lo que quiere decir que nosotros como historiadores "serios" &#150;&iexcl;espero!&#150; debemos al menos decir: no, no fue as&iacute;; al contrario, nuestra investigaci&oacute;n seria, a fondo, en los archivos, nos demuestra que fue m&aacute;s bien de otra manera. Si la gente &#150;los lectores, los televidentes&#150; nos creen, si tenemos impacto, &iquest;qui&eacute;n sabe?, pero eso es lo poco que podemos hacer.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n54/a5s4.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/tzintzun/n54/a5s5.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Una &uacute;ltima pregunta para terminar profesor: &iquest;cual cree usted que son los desaf&iacute;os de los historiadores sociales para el futuro, cu&aacute;les son los vac&iacute;os que debemos ir llenando?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s el desaf&iacute;o mayor que debemos superar, al menos en mi pa&iacute;s y creo que en otros, es que los gobiernos y las instituciones que nos apoyan, las universidades o las fundaciones que dan becas, cada vez m&aacute;s asumen como propia una perspectiva muy utilitaria, es decir, nada m&aacute;s una historia que es &uacute;til debe ser estudiada. Debemos estudiar, por ejemplo, la migraci&oacute;n actual entre M&eacute;xico y Estados Unidos porque es un problema pendiente. Pero yo creo que pensar nada mas en la utilidad contempor&aacute;nea y actual de la historia es una manera de cerrar muchas puertas muy importantes. Para nosotros hay un desaf&iacute;o en ese sentido: mostrar que la historia social, por ejemplo de la &eacute;poca colonial, es importante, no obstante su supuesta irrelevancia; es decir, la historia necesita investigaciones por todos lados, de muchos periodos, problemas y pa&iacute;ses, conforme la l&oacute;gica de la propia disciplina, no de una espuria "relevancia" actual. Dentro de nuestra propia investigaci&oacute;n hist&oacute;rica siempre es muy f&aacute;cil decir que hay huecos aqu&iacute;, que hay otros ac&aacute;, y quiz&aacute;s necesitamos otra entrevista de una hora para profundizar en todo esto. En el caso de M&eacute;xico hay temas que especialmente tienen que ver con el periodo de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os: En el periodo pos&#150;guerra en M&eacute;xico todav&iacute;a hay mucho terreno vac&iacute;o para llenar con estudios sobre el PPJ, los sindicatos, la CTM, sobre la cultura, la prensa, los medios, en fin, un sinn&uacute;mero de temas. Los historiadores j&oacute;venes ya est&aacute;n entrando en este periodo, que para m&iacute; fue el periodo cuando yo comenc&eacute; a venir a M&eacute;xico, en los a&ntilde;os setenta; es decir, lo que para m&iacute; fue experiencia vivida hoy se vuelve terreno historiogr&aacute;fico (&iexcl;uno de los muchos aspectos interesantes de envejecerse!). Entonces, yo creo que hay muchas cosas interesantes que van a salir en los a&ntilde;os venideros, precisamente sobre este periodo de los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, el periodo de mi conocimiento personal de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>John Lynch naci&oacute; el 11 de enero de 1927 en Boldon, al norte de Inglaterra. Uno de los m&aacute;s brillantes latinoamericanistas brit&aacute;nicos. Estudi&oacute; en la Universidad de Edimburgo y en la Universidad de Londres, de donde obtuvo el doctorado en 1955. Sirvi&oacute; en el Ej&eacute;rcito brit&aacute;nico despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Profesor en la Universidad de Liverpool y desde 1961 en la Universidad de Londres, de la cual es Profesor Em&eacute;rito de Historia de Am&eacute;rica Latina. Fue director del Instituto de Estudios Latinoamericanos de esta Universidad desde 1974 hasta 1987, cargo desde donde colabor&oacute; en la formaci&oacute;n de los exiliados latinoamericanos y de otros especialistas europeos en la historia de nuestro continente. Sus obras se han centrado en la Historia de Espa&ntilde;a en la &eacute;poca de los Borbones y en las Revoluciones de independencia en Hispanoam&eacute;rica, y desde ah&iacute;, ha transitado a la biograf&iacute;a de los caudillos como el general Rosas en Argentina, Bol&iacute;var y San Mart&iacute;n. Sus principales obras son: <i>Spanish Colonial Administration, 1782&#150;1810, </i>publicada en Nueva York en 1958; <i>Spain under the Habsburgs, </i>editada por la Universidad de Oxford en 1964; <i>The Origins of Latin American Revolutions 1808&#150;1826, </i>publicada en 1973; <i>The Spanish American Revolutions 1808&#150;1826, </i>publicada en 1986 y con traducci&oacute;n por Editorial Ariel: <i>Las revoluciones hispanoamericanas, 1810&#150;1826; Caudillos in Spanish America, 18001850, </i>Oxford, 1992; <i>Sim&oacute;n Bol&iacute;var: A Life, </i>publicada en 2006 y <i>San Martin: Argentine soldier, american hero, </i>de 2009. En una entrevista de difusi&oacute;n electr&oacute;nica ha dicho que su inter&eacute;s por la historia latinoamericana surgi&oacute;, por primera vez, "de la ignorancia y la curiosidad, con ganas de descubrir un nuevo mundo de las fuentes y eventos. Desde entonces he tratado de quitar unos cuantos puntos ciegos acad&eacute;micos en Gran Breta&ntilde;a mediante la ense&ntilde;anza y la escritura en este campo, y tambi&eacute;n a contribuir con la vista de un extra&ntilde;o para los latinoamericanos. Se trata de una cuesti&oacute;n de gusto particular".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Sergio Grez y Gabriel Salazar (editores), <i>Manifiesto de Historiadores, </i>Santiago de Chile, Editorial Lom, 1999. En esta obra se reproducen la <i>Carta a los chilenos </i>de Pinochet y varios textos de historiadores que contestan a esta carta; adem&aacute;s del ya citado <i>Manifiesto, </i>origen del aglutinamiento de este grupo de historiadores sociales en torno a temas, intereses y preocupaciones que se acercaban a una historia social y popular con una fuerte carga ideol&oacute;gica y de la experiencia personal. Los temas que abordan en sus investigaciones hacen aparecer a nuevos sujetos sociales, especialmente de &iacute;ndole popular, plebeya o del bajo pueblo (ni&ntilde;os, mujeres, j&oacute;venes, estudiantes, asalariados, obreros, campesinos, ind&iacute;genas), los procesos de resistencia, rebeld&iacute;a y auto&#150;subsistencia, la vida cotidiana, la vida laboral, la criminalidad, la prostituci&oacute;n, la creaci&oacute;n de ciudadan&iacute;a, la legitimidad y construcci&oacute;n de estado y las relaciones de inclusi&oacute;n o exclusi&oacute;n con las clases sociales en la historia de Chile. Autores como Gabriel Salazar, Leonardo Le&oacute;n, Sergio Grez, Mar&iacute;a Ang&eacute;lica Illanes, Julio Pinto, Mario Garc&eacute;s, Pedro Milos, entre muchos otros formados a su alero, son quienes integran este grupo que se ha venido a denominar de "la nueva historia social chilena".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>Stephen Haber es economista estadounidense. Doctor en Econom&iacute;a por la Universidad de California y Profesor de la Universidad de Stanford, donde es Director del Programa de Historia y Ciencia Social. Se ha interesado por el crecimiento econ&oacute;mico y el desarrollo industrial; sus campos de investigaci&oacute;n se centran en la historia econ&oacute;mica y la pol&iacute;tica comparada de algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, especialmente acerca de M&eacute;xico. Entre sus obras se destacan: <i>The Politics of Property Rights: Political Instability, Credible Commitments, and Economic Growth in Mexico, 1876&#150;1929, </i>editado junto a Armando Razo y Noel Maurer, publicado por la Universidad de Cambridge en 2003; <i>The Mexican Economy, 1870&#150;1930: Essays on the Economic History of Institutions, Revolution, and Growth, </i>editado junto a Jeffrey Bortz publicado por la Universidad de Stanford en 2002; <i>Crony Capitalism and Economic Growth in Latin America: Theory and Evidence, </i>Hoover Institution Press, 2002; <i>Political Institutions and Economic Growth in Latin America: Essays in Policy, History, and Political Economy, </i>Hoover Institution Press, 2000; <i>How Latin America Fell Behind: Essays on the Economic Histories of Brazil and Mexico, 1800&#150;1914, </i>Stanford University Press, 1997; <i>Industry and Underdevelopment: The Industrialization of Mexico, 1890&#150;1940, </i>editado por la Universidad de Stanford en 1989.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>Militantes del Partido Comunista de Gran Breta&ntilde;a (CPGB) en el periodo de 1946&#150;1956. Formaron un grupo altamente influyente de historiadores marxistas que fueron pioneros en el enfoque de la "historia desde abajo". Algunos de sus miembros m&aacute;s famosos fueron figuras de primer orden en la historiograf&iacute;a brit&aacute;nica del siglo XX como Christopher Hill, Eric Hobsbawm, Raphael Samuel y E.P. Thompson. En 1952 varios de sus miembros fundaron la revista de historia social <i>Past and Present, </i>que actualmente es de las m&aacute;s difundidas a nivel internacional en el &aacute;mbito de la historia social. En su concepci&oacute;n de la historia se podr&iacute;an definir dos objetivos: buscar en el pasado, a trav&eacute;s de la disciplina, una tradici&oacute;n revolucionaria que pueda inspirar a movimientos pol&iacute;tico&#150;revolucionarios contempor&aacute;neos y, en el plano metodol&oacute;gico, aplicar un enfoque econ&oacute;mico marxista que ponga el &eacute;nfasis en las condiciones sociales y materiales de existencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Edward Palmer Thompson, naci&oacute; en Oxford, Inglaterra, en 1924, falleci&oacute; en 1993. Historiador e intelectual que influy&oacute; decisivamente en el pensamiento marxista brit&aacute;nico, d&aacute;ndole un car&aacute;cter propio. Luch&oacute; en la Segunda Guerra Mundial. Comprometido pol&iacute;ticamente con la izquierda y el pacifismo, en 1946 forma el Grupo de Historiadores del Partido Comunista o Grupo de Cambridge, con Christopher Hill, Eric Hobsbawm, Rodney Hilton, Dona Torr y otros. El grupo se articular&aacute; en torno a la revista <i>Past and Present </i>desde 1952, reconocida publicaci&oacute;n en el &aacute;mbito de la historia social. Thompson jugar&aacute; un papel clave en el origen de la corriente intelectual europea conocida como Nueva Izquierda (New Left) a finales de la d&eacute;cada de 1950. Su obra se centra en la historia social brit&aacute;nica, espec&iacute;ficamente en el movimiento y dinamismo de la clase obrera inglesa durante el periodo de la Revoluci&oacute;n industrial. Su obra m&aacute;s reconocida es <i>The making of the english working class </i>(La formaci&oacute;n de la clase obrera en Inglaterra) publicada en 1963. En esta obra se aprecia una novedosa interpretaci&oacute;n desde el marxismo, que se renueva producto de un nuevo materialismo hist&oacute;rico que puede denominarse no dogm&aacute;tico. Es destacable la amplia difusi&oacute;n del concepto de la <i>econom&iacute;a moral de la multitud </i>(1979), donde Thompson analiza la expresi&oacute;n de las rebeld&iacute;as y la resistencia de la multitud en combinaci&oacute;n con las condiciones econ&oacute;mico&#150;sociales de los sujetos y la estructura de la cual dependen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Eric John Ernest Hobsbawm, historiador ingl&eacute;s de origen jud&iacute;o, naci&oacute; el 9 de junio de 1917 en Alejandr&iacute;a, Egipto. Actualmente es considerado tal vez el m&aacute;s conocido historiador marxista brit&aacute;nico. En 1933, su familia se traslada a vivir a Londres. Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvi&oacute; en el cuerpo de Ingenieros y el Royal Army Educational Corps. En 1947, obtuvo el cargo de profesor de Historia en el Birkbeck College, de la Universidad de Londres. Fue profesor visitante en Stanford en los a&ntilde;os 60. En 1978 entr&oacute; a formar parte de la Academia Brit&aacute;nica. Se uni&oacute; al "Socialist Schoolboys" en 1931, y al Partido Comunista en 1936. Fue miembro del Grupo de Historiadores del Partido Comunista de Gran Breta&ntilde;a de 1946 a 1956. Hobsbawm ha escrito sobre una gran variedad de temas. Se ha centrado en el an&aacute;lisis de la "revoluci&oacute;n dual", es decir, la Revoluci&oacute;n francesa y la Revoluci&oacute;n industrial Brit&aacute;nica. Otro tema en su obra han sido los bandidos sociales, un fen&oacute;meno que Hobsbawm ha situado en el terreno del contexto social e hist&oacute;rico, enfrent&aacute;ndose con la visi&oacute;n tradicional que los considera como una forma de rebeli&oacute;n espont&aacute;nea e impredecible. Sus obras m&aacute;s difundidas son: <i>Primitive Rebels: studies in archaic forms of social movement in the 19th and 20th centuries </i>(1959), traducci&oacute;n <i>Rebeldes primitivos, </i>Ariel, 1983; <i>The Age of Capital, 1848&#150;1875 </i>(1975), traducci&oacute;n, <i>La era del capitalismo, </i>Guadarrama, 1977; <i>The Age ofEmpire </i>(1987); <i>Nations and Nationalism since 1780: programme, myth, reality </i>(1990), traducci&oacute;n, <i>Naciones y nacionalismo, </i>Cr&iacute;tica, 1998; <i>Age of Extremes: the short twentieth century, 1914&#150;1991 </i>(1994), traducci&oacute;n, <i>Historia del Siglo XX, </i>Cr&iacute;tica, 1995; <i>Sobre la historia, </i>Cr&iacute;tica, 1998; <i>La invenci&oacute;n de la tradici&oacute;n, </i>Cr&iacute;tica, 2002; y, <i>Guerra y paz en el siglo XXI, </i>Cr&iacute;tica, 2007.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>John Edward Christopher Hill, historiador ingl&eacute;s. Naci&oacute; en York, Inglaterra, el 6 de febrero de 1912 y falleci&oacute; el 23 de febrero de 2003. Ingres&oacute; en el Balliol College de Oxford en 1931. Despu&eacute;s de obtener varios premios y reconocimientos por su labor como estudiante, Hill se aproxim&oacute; al marxismo e ingres&oacute; en el Partido Comunista. Durante la Segunda Guerra Mundial particip&oacute; como miembro de la inteligencia militar. Hill comenz&oacute; a publicar acerca de la historia de Inglaterra en el siglo XVII, tomando parte en un debate entre historiadores marxistas durante 1940. En 1946, Hill y otros historiadores marxistas formaron el Grupo de historiadores del Partido Comunista. Sus estudios sobre la Inglaterra durante el siglo diecisiete fueron ampliamente divulgados y reconocidos. La mayor parte de su obra trata la Revoluci&oacute;n Inglesa. Entre sus obras m&aacute;s destacadas se encuentran: <i>Economic Problems of the Church </i>(1955), <i>Puritanism And Revolution </i>(1958), <i>Intellectual Origins ofthe English Revolution </i>(1965 y revisado en 1996), <i>The Century of Revolution </i>(1961), <i>AntiChrist In 17th&#150;century England </i>(1971), <i>The World Turned Upside Down </i>(1972).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8 </sup>Sir Lewis Bernstein Namier, naci&oacute; el 27 de junio de 1888 y falleci&oacute; el 19 de agosto de 1960, importante historiador ingl&eacute;s de la primera mitad del siglo diecinueve. Naci&oacute; Ludwik Niemirowski, lo que entonces era parte del Imperio ruso y hoy corresponde a Polonia. El reconocimiento de Namier se debe al m&eacute;todo biogr&aacute;fico colectivo que aplic&oacute; al estudio del sistema parlamentario ingl&eacute;s durante el siglo XVIII. Estos aportes hicieron de Namier el historiador eminente de su tiempo en el Reino Unido. Asisti&oacute; a la prestigiosa Escuela de Econom&iacute;a de Londres y a la Universidad de Oxford. En 1931 se convirti&oacute; en profesor de la Universidad de Manchester, siendo profesor hasta 1953. Sus obras versaron sobre los procesos de adhesi&oacute;n pol&iacute;tica a Jorge III y al minucioso examen biogr&aacute;fico de los miembros del parlamento. Fue as&iacute; como Namier determin&oacute; que la pol&iacute;tica en el siglo XVIII estaba en manos de peque&ntilde;os grupos. Namier argument&oacute; muy s&oacute;lidamente que, lejos de ser grupos fuertemente organizados, eran una colecci&oacute;n de grupos peque&ntilde;os y cambiantes, cuyas decisiones se modificaban seg&uacute;n una base de decisi&oacute;n que contemplaba resolver asunto por asunto. Su metodolog&iacute;a fue adoptada por otros historiadores y condujo a la reevaluaci&oacute;n gran parte de la historia pol&iacute;tica de Inglaterra en el siglo dieciocho. Fue nombrado Caballero en 1952. Entre sus obras destacan: <i>The Structure of Politics at the Accession of George III, </i>de 1929 y <i>England in The Age of the American Revolution, </i>de 1930.</font></p>      ]]></body>
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