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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ciro B. Ceballos. <i>En Turania. Retratos literarios (1902)</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>En <i>Turania. Retratos literarios (1902)</i>, by Ciro B. Ceballos</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eliff Lara Astorga</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Estudio preliminar, edici&oacute;n cr&iacute;tica, notas e &iacute;ndices de Luz Am&eacute;rica Viveros Anaya. M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Seminario de Edici&oacute;n Cr&iacute;tica de Textos, 2010 <i>(Resurrectio</i> I. Edici&oacute;n cr&iacute;tica, 1).</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asomarse una y otra vez a los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura 2006 y a los comentarios que le han hecho varios de nuestros intelectuales nos arroja una llana verdad: los libros en M&eacute;xico son para una &eacute;lite, quiz&aacute; no solo cultural sino socioecon&oacute;mica. La famosa cifra de 2.9 libros le&iacute;dos por a&ntilde;o (4.6 en la capital), m&aacute;s el 23% de universitarios que no lee libros y el 48% del mismo sector que ni siquiera compra revistas nos deja un p&aacute;ramo inc&oacute;modo a quienes de alg&uacute;n modo u otro estamos relacionados con la producci&oacute;n de textos impresos. Y al asomarnos a los cada vez m&aacute;s escasos colofones de los vol&uacute;menes editados por las universidades (es decir, la academia), descubriremos tirajes que, no por cortos, tampoco garantizan el consumo total de los ejemplares en buena parte de los casos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Es esto &iacute;ndice del bajo nivel <i>cultural</i> de la sociedad mexicana? Por supuesto que no. N&eacute;stor Garc&iacute;a Canclini ha dejado en claro que lo <i>culto,</i> lo <i>popular</i> y lo <i>masivo</i> como niveles descendentes de las expresiones de una naci&oacute;n son meras construcciones que durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han sido cuestionadas tanto por los generadores de esas mismas expresiones como por quienes reflexionan sobre ellas. A pesar de ello, surge una duda no solo sociol&oacute;gica sino &eacute;tica. &iquest;Qui&eacute;n es el mayor patrocinador del escal&oacute;n culto de los bienes simb&oacute;licos generados en el pa&iacute;s? Si nuestra respuesta inmediata es el Estado, la siguiente observaci&oacute;n nace natural: las mayor&iacute;as (a trav&eacute;s del erario p&uacute;blico) pagan lo que las minor&iacute;as consumen. Ello, como es de suponerse, no deber&iacute;a frenar una realidad art&iacute;stica y acad&eacute;mica que de otro modo dif&iacute;cilmente podr&iacute;a sobrevivir en las condiciones actuales y de hace mucho tiempo en el pa&iacute;s. M&aacute;s a&uacute;n: si la literatura y los estudios sobre ella no son satisfactores de nuestras necesidades b&aacute;sicas, la lectura sencillamente seguir&aacute; ocupando un lugar secundario y opcional para la vida humana (como Juan Domingo Arg&uuml;elles ha explicado en varios de sus ensayos dedicados a estos temas). De todas formas, los programas de fomento a la lectura, la publicaci&oacute;n de ediciones econ&oacute;micas, el trabajo de los suplementos culturales de los diarios, entre otras acciones, han querido difuminar las marcas de elitismo de la llamada <i>alta cultura.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en la historia art&iacute;stica de M&eacute;xico el elitismo a veces fue un franco emblema de orgullo. En el primer n&uacute;mero de la <i>Revista Azul</i> (1894), Manuel Guti&eacute;rrez N&aacute;jera present&oacute; la nueva publicaci&oacute;n con su texto "Al pie de la escalera", invitaci&oacute;n (que no programa, como no se cansa de subrayar el escritor) a los amantes de una belleza que se quisiera de raso y dalm&aacute;ticas, aunque se acepte m&aacute;s de &aacute;rboles y golondrinas. A&uacute;n as&iacute;, El Duque Job se coloca ante las puertas de la revista para evitar el paso de "los envidiosos, los mal educados, los que al pisar alfombras las enlodan, los que no saben conversar con una dama". El elitismo se vuelve, entonces, un valor art&iacute;stico, una divisa de combate para los modernistas a fines del siglo XIX, cuando a trav&eacute;s de varias pol&eacute;micas literarias se afianz&oacute; en M&eacute;xico y en el resto del orbe hispanohablante el nuevo estilo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aristocracia del esp&iacute;ritu modernista es enarbolada con orgullo por Ciro B. Ceballos en un libro hasta ahora citado por los estudiosos como curiosidad bibliogr&aacute;fica. Gracias al acucioso trabajo de rescate de Luz Am&eacute;rica Viveros el Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas de la UNAM ha reeditado <i>En Turania. Retratos literarios (1902),</i> conjunto de diez semblanzas dedicadas a compa&ntilde;eros del autor en el escenario art&iacute;stico del porfiriato (escenario en el cual poco a poco Ceballos se fue arrinconando hacia la oscuridad). Nacido en 1873 y muerto en 1938, el tambi&eacute;n periodista era mejor conocido entre quienes nos hemos dedicado al estudio del modernismo por la novela corta "Un adulterio" y su an&eacute;cdota de la mujer que enga&ntilde;a a su marido con un gorila... y por la prosa tortuosa del escritor, llena de palabras olvidadas en el diccionario, de neologismos y de periodos largu&iacute;simos, tal como la editora no deja de subrayar en su estudio preliminar &#151;elementos de estilo tambi&eacute;n socorridos por otros modernistas como Jos&eacute; Enrique Rod&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entrar a las p&aacute;ginas de <i>En Turania</i> es adentrarse a una metamorfosis fant&aacute;stica de la realidad del M&eacute;xico porfiriano, proceso del que era plenamente consciente un autor que precisamente desde la c&aacute;rcel de Bel&eacute;n le dio forma final a las semblanzas publicadas con anterioridad en revistas y diarios de la capital. Recurro de nuevo al estudio de Luz Am&eacute;rica Viveros: Turania es una regi&oacute;n fabulosa, de ensue&ntilde;o caballeresco, a pesar de ser un referente geogr&aacute;fico real de alguna regi&oacute;n perdida en Asia Central o Andaluc&iacute;a. No solo el lenguaje construido por Ceballos se aparta deliberadamente del habla coloquial para erigirse al otro lado del espectro del espa&ntilde;ol; los art&iacute;culos tambi&eacute;n est&aacute;n llenos de referencias tomadas de la mitolog&iacute;a grecolatina, del imaginario medieval (o <i>medievalizante,</i> m&aacute;s propio de la est&eacute;tica prerrafaelista), del exotismo decimon&oacute;nico y del l&eacute;xico religioso. Figuras como las de Amado Nervo, Julio Ruelas, Bernardo Couto Castillo o Balbino D&aacute;valos sufren as&iacute; una transformaci&oacute;n semejante a la que el pintor zacatecano hizo de sus compa&ntilde;eros de publicaci&oacute;n en el cuadro <i>Entrada de don Jes&uacute;s Luj&agrave;n a la 'Revista Moderna</i> (1904).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los recursos apuntados son marcas de un elitismo consciente que, al no poder ser econ&oacute;mico, se convierte en una superioridad espiritual sostenida por Ciro B. Ceballos en tres pilares: el talento art&iacute;stico, la firmeza moral y la libertad. En la semblanza dedicada a Alberto Leduc, el articulista narra sus inicios en el campo intelectual de principios del XX como si hubiera descendido al Infierno de Dante (de la mano de su Virgilio, Amado Nervo):</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esos lugares... sent&iacute; muchas veces mi rostro sobrecogido por los espantos, al contemplar, tras las fachendosas mitras pontificales, las pollinescas orejas de los sapientes, de los inmortales, al convencerme con el testimonio indubitable de mis pupilas investigadoras, de que se usurpaban los m&eacute;ritos verdaderos en provecho de las nulidades, fabricando a la sombra del espectro del jumento de Apuleyo las reputaciones enf&aacute;ticas de los taca&ntilde;os, que de artistas blasonaban (196).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo el tiempo Ceballos reafirma la calidad humana y art&iacute;stica de sus compa&ntilde;eros (no todos adoptaron el estilo modernista) al contrastarla con los supuestos defectos de otros creadores a veces con nombre y apellido. Justo Sierra, Luis G. Urbina y Jos&eacute; Juan Tablada son el blanco constante de las denostaciones de <i>En Turania,</i> aunque al revisar las variantes de las versiones anteriores a 1902 de los textos descubrimos con una sonrisa, por ejemplo, que entonces Tablada era a&uacute;n admirado por el panegirista y que Nervo era un "son&aacute;mbulo del modernismo" (176n).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los escasos elegidos para atravesar los campos fabulosos de Turania nunca estar&iacute;an ni los falsos creadores ni aquellos incrustados en la maquinaria burocr&aacute;tica del porfiriato o en la del periodismo oficialista; este &uacute;ltimo estaba representado por Rafael Reyes Sp&iacute;ndola: "ese burgu&eacute;s amamantado por la burra parlamentaria que ha llegado a ser el enemigo universal, pretendiendo haber inventado una frase esclarecida, dijo tambi&eacute;n cierto d&iacute;a a sus esclavos paniaguados: &#151;En mis peri&oacute;dicos se escribe para las cocineras" (89). As&iacute;, Ceballos agrupa a su selecto grupo de compa&ntilde;eros en oposici&oacute;n a los medios de comunicaci&oacute;n dependientes de las subvenciones del r&eacute;gimen (como <i>El Mundo, El Mundo Ilustrado</i> y <i>El Imparcial</i> de Reyes Sp&iacute;ndola). Mejor dicho: si tomamos en cuenta la participaci&oacute;n de varias de las figuras del modernismo mexicano en dichas publicaciones, <i>En Turania</i> en realidad estar&iacute;a criticando la popularidad artificial de otros de sus colaboradores y su sumisi&oacute;n abierta a la dictadura. De tal modo, los contenidos y el estilo de las obras defendidas en las semblanzas de Ceballos son legitimados por la posici&oacute;n que sus autores asumen respecto al poder y sus tent&aacute;culos informativos o administrativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que Ceballos culpa de los "atrasos" de las artes nacionales tanto a los due&ntilde;os del dinero como a los del bast&oacute;n de mando del pa&iacute;s. La burgues&iacute;a, a juicio del autor, logr&oacute; imponer sus exigencias sobre la mayor&iacute;a de los artistas mexicanos de principios del siglo pasado, entendiendo por burgues&iacute;a tanto a la clase media ("la que m&aacute;s lee y relativamente posee mejor ilustraci&oacute;n", 22), como al sector m&aacute;s rico. Y no en balde <i>En Turania</i> incluy&oacute; a Jos&eacute; Ferrel y a Heriberto Fr&iacute;as en su limitada n&oacute;mina: el primero fue director de <i>El Dem&oacute;crata,</i> diario perseguido por D&iacute;az hasta la aniquilaci&oacute;n de sus p&aacute;ginas y el encarcelamiento de sus principales redactores. Por otro lado, <i>Tom&oacute;chic</i> narr&oacute; por partes en el mencionado peri&oacute;dico "las peripecias y los horrores que nuestro siniestro gobierno ha emprendido desde hace varios lustros en diferentes lugares del pa&iacute;s" (124). En resumen, el elitismo propuesto por Ceballos implica una postura est&eacute;tica no necesariamente homog&eacute;nea (est&aacute;n en el mismo saco tanto Nervo como Rafael Delgado), pero s&iacute; libre de las presiones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que inevitablemente dominaban el campo art&iacute;stico del periodo. La descripci&oacute;n de este escenario, con todo y sus parcialidades, es un gran acierto del escritor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las semblanzas de <i>En Turania</i> subrayan todo el tiempo su autonom&iacute;a de criterio al apuntar tanto los aciertos como las fisuras halladas por el articulista en las obras de sus compa&ntilde;eros. De hecho, las an&eacute;cdotas personales casi no aparecen; Ceballos gusta de hacer digresiones constantes respecto del personaje descrito para hacer sus ataques al sistema, a sus enemigos particulares, para demostrar su conocimiento de las novedades literarias y art&iacute;sticas provenientes de Europa, para realizar una enriquecedora &eacute;cfrasis de un cuadro de Ruelas. Como complemento de la actitud emancipada defendida en el libro, sobresale el ejercicio libre de la sexualidad: adem&aacute;s de ser propuesta como deber natural y como un espacio m&aacute;s para las exquisiteces est&eacute;ticas, abundan en los textos im&aacute;genes abiertamente er&oacute;ticas (o, si se quiere, obscenas) como parte de la cr&iacute;tica ejercida por nuestro autor. Quiz&aacute; se deba a una actitud para <i>&eacute;pater les bourgeois</i> o una expresi&oacute;n m&aacute;s de las obsesiones sexuales del simbolismo europeo y de nuestro modernismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, es necesario destacar la labor de Luz Am&eacute;rica Viveros no solo de rescate sino de anotaci&oacute;n cuidadosa tanto de variantes como de referencias contextuales necesarias para la mejor comprensi&oacute;n del libro. Adem&aacute;s, su estudio preliminar delinea con lucidez los or&iacute;genes literarios de las semblanzas y las ubica acertadamente en el contexto de pol&eacute;micas que, como ya mencion&eacute;, ayudaron al modernismo a reafirmar su dominio en las artes y las letras nacionales de fines del XIX y principios del XX. Durante dicho periodo, con s&oacute;lo 14% de mexicanos capaces de leer y escribir, la &eacute;lite espiritual definida y defendida en las p&aacute;ginas de <i>En Turania</i> no levantar&iacute;a su testa sobre la base de la exclusi&oacute;n sino sosteniendo la bandera de la libertad creativa ante un r&eacute;gimen que, como Ceballos seguramente anticipa en su semblanza dedicada a Jes&uacute;s Urueta, pronto habr&iacute;a de caer estrepitosamente.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE EL AUTOR:</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Eliff Lara Astorga: </b>Es licenciado en Lengua y Literaturas Hisp&aacute;nicas y curs&oacute; la maestr&iacute;a en Letras Mexicanas en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Actualmente est&aacute; adscrito al Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas y al Centro de Ense&ntilde;anza para Extranjeros de dicha universidad, lugares donde desempe&ntilde;a labores editoriales y docentes. Tambi&eacute;n es profesor en la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores de nuestro pa&iacute;s y ha publicado y le&iacute;do diversos trabajos sobre literatura mexicana. Recientemente public&oacute;, junto con Gustavo Jim&eacute;nez, la edici&oacute;n cr&iacute;tica de la Poes&iacute;a reunida de Amado Nervo. En la actualidad prepara una traducci&oacute;n de la obra del poeta guyan&eacute;s Martin Carter.</font></p>      ]]></body>
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