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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Marco Estrada Saavedra, La comunidad armada rebelde y el EZLN: un estudio histórico y sociológico sobre las bases de apoyo zapatistas en las cañadas tojolabales de la Selva Lacandona]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Marco Estrada Saavedra, <i>La comunidad armada rebelde y el EZLN: un estudio hist&oacute;rico y sociol&oacute;gico sobre las bases de apoyo zapatistas en las ca&ntilde;adas tojolabales de la Selva Lacandona</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Willibald Sonnleitner*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> (M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 2007), 625 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* CES&#150;COLMEX</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe agradecer a Marco Estrada por este riguroso libro, producto de una cuidadosa y paciente labor de investigaci&oacute;n, que invita a reflexionar sobre la finalidad y la responsabilidad espec&iacute;fica de la ciencia social. Como lo constatar&aacute;n sus lectores, el autor logr&oacute; penetrar en un mundo clandestino, cerrado y excluyente &#151;el de las prohibiciones, secretos y silencios en los que viven inmersas las bases sociales de la guerrilla zapatista&#151;, y naveg&oacute; con &eacute;xito  en un  contexto  acad&eacute;mico </font><font face="verdana" size="2">caracterizado por una politizaci&oacute;n y polarizaci&oacute;n inusuales, poco propicias para la creaci&oacute;n cient&iacute;fica. A continuaci&oacute;n se presentan algunas reflexiones, estructuradas en cuatro secciones, con el &aacute;nimo de subrayar algunos de los aportes y las cualidades m&aacute;s sobresalientes de esta obra, pero sobre todo de extraer de ella algunas pistas para el debate, que muy probablemente alimentar&aacute;n su lectura y discusi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA SOCIOGRAF&Iacute;A DE 75 A&Ntilde;OS DE CAMBIO ENTRE LOS TOJOLABALES DE LAS MARGARITAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los principales aportes emp&iacute;ricos de la obra, cabe destacar el enorme m&eacute;rito de haber podido realizar una investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en una zona y en una situaci&oacute;n de conflicto armado, en la que tienden a prevalecer la propaganda, la desinformaci&oacute;n, las descalificaciones y la desconfianza &#151;cuando no la paranoia hacia los observadores externos&#151;, sobre todo cuando &eacute;stos pueden ser cr&iacute;ticos y cuestionar la imagen p&uacute;blica que se proyecta de un movimiento armado. Dicho esfuerzo permite rescatar algunas de las voces de los campesinos&#150;ind&iacute;genas que habitan la regi&oacute;n, y que en el pasado han tendido a desaparecer de un espacio medi&aacute;tico monopolizado por unos pocos l&iacute;deres de la guerrilla, en particular por el subcomandante Marcos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marco Estrada presenta una descripci&oacute;n sociol&oacute;gica minuciosa de la historia pol&iacute;tica y social de las comunidades tojolabales del municipio de Las Margaritas, desde la d&eacute;cada de 1930 hasta nuestros d&iacute;as. Destaca la conformaci&oacute;n de la llamada <i>comunidad armada rebelde, </i>y sus continuidades hist&oacute;ricas con los procesos y formas sociales que le antecedieron: la <i>comunidad ejidal </i>(en un primer momento), la <i>comunidad cat&oacute;lica </i><i>liberacionista </i>(denominada <i>civitas christi, </i>en un segundo momento) y la comunidad ya movilizada pol&iacute;ticamente en el marco del movimiento campesino regional (la llamada <i>comunidad republicana de masas), </i>como antecedente directo de la comunidad en rebeld&iacute;a. Ello permite adentrarse en la complejidad de las situaciones locales, marcadas por un creciente pluralismo interno de las comunidades tojolabales, habitadas por seres humanos de carne y hueso, con rostros y sin m&aacute;scaras, con cualidades y limitaciones, con estrategias y proyectos colectivos que los transformaron en actores de procesos sociales y de conflictos contingentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la metodolog&iacute;a, el investigador utiliza en primer lugar un enfoque diacr&oacute;nico e hist&oacute;rico que cubre 75 a&ntilde;os y permite estudiar estos procesos en toda su profundidad y diversidad, rescatando las continuidades y una dimensi&oacute;n de largo plazo. Dicho enfoque sirvi&oacute; como puerta de entrada hacia el mundo rebelde, ya que a mayor distancia hist&oacute;rica de los temas estudiados, la investigaci&oacute;n enfrent&oacute; menores censuras de la comandancia general. Tambi&eacute;n permiti&oacute; que los campesinos se expresaran con m&aacute;s confianza y sin temores a represalias, pudiendo exponer su propia visi&oacute;n del pasado e, impl&iacute;citamente, del presente. Pese a la prohibici&oacute;n impuesta por los mandos militares de "hablar de pol&iacute;tica", &eacute;sta inevitablemente termin&oacute; aflorando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero este enfoque permiti&oacute;, sobre todo, eludir la trampa de representar la comunidad como un ente cerrado y compacto, ahist&oacute;rico y aislado, rebasando el falso dilema que consiste en preguntarse qu&eacute; es "interno y propio", y que es "externo y ajeno" a "las comunidades". Como bien lo muestra Marco Estrada, todos los procesos analizados (el agrario, el religioso, el sociopol&iacute;tico y   el   pol&iacute;tico&#150;militar)   integran  y reconfiguran, a lo largo del tiempo, contenidos propios y ajenos, end&oacute;genos y externos. Y, evidentemente, el mismo zapatismo no solamente se construye sobre esos procesos, sino que hereda y refuncionaliza muchos de sus elementos (formas de organizaci&oacute;n comunitaria y de deliberaci&oacute;n colectiva, autoridades e instituciones locales, de tipo ejidal, religioso y agrarista, etc&eacute;tera).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, el autor utiliza un enfoque microrregional, cualitativo y comprensivo, que privilegia la palabra y las representaciones de las bases de apoyo, es decir, el estudio del proceso "desde abajo", no solamente a partir de las motivaciones de los campesinos rebeldes que le apostaron al proyecto revolucionario sino, tambi&eacute;n, de quienes nunca participaron, o bien abandonaron en alg&uacute;n momento la v&iacute;a pol&iacute;tico&#150;militar. Ello permite captar la pluralidad de situaciones, la diversidad y la divisi&oacute;n interna de las comunidades que cohabitan en la zona de conflicto. Rebasa la pregunta cl&aacute;sica "&iquest;por qu&eacute; los hombres se rebelan?"(Ted Robert Gurr), e indaga en las razones m&aacute;s fundamentales por las cuales "no todos ellos <i>se </i>rebelan " (Etienne de La Bo&eacute;tie), a pesar de compartir las mismas circunstancias materiales e hist&oacute;ricas. Ello subraya la contingencia que siempre conlleva la pol&iacute;tica, y permite distanciarse de falsos determinismos al evidenciar la coexistencia de diversas estrategias y repertorios de acci&oacute;n colectiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;DE D&Oacute;NDE PROVIENE LA LEGITIMIDAD LOCAL DEL PROYECTO REVOLUCIONARIO, Y C&Oacute;MO SE RELACIONA &Eacute;STE CON EL ESTADO?</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto es rico, adem&aacute;s, en aportes de &iacute;ndole m&aacute;s te&oacute;rica en torno a la especificidad pol&iacute;tica del neozapatismo, tanto en sus dimensiones locales e internas, como en las relaciones de poder que el EZLN establece con los no zapatistas que residen en la zona de conflicto, y de manera m&aacute;s general con el sistema pol&iacute;tico estatal y nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La informaci&oacute;n de campo confirma el modelo de Timothy Wickham&#150;Crowley: el &eacute;xito y la legitimidad de las guerrillas proviene de su capacidad de proporcionar servicios b&aacute;sicos y bienes p&uacute;blicos que se esperan, pero que no se reciben del Estado.<sup><a href="#notas">1</a></sup> En el caso de las comunidades zapatistas, no solamente se trata de protecci&oacute;n y de seguridad f&iacute;sica, de la procuraci&oacute;n de justicia y la resoluci&oacute;n de conflictos (funciones elementales del Estado), sino tambi&eacute;n de la organizaci&oacute;n de los llamados <i>colectivos, </i>con el objetivo de proveer servicios p&uacute;blicos de salud, educaci&oacute;n, transporte, y hasta entretenimiento y promoci&oacute;n cultural. Asimismo, el EZLN ha impulsado proyectos productivos de autogesti&oacute;n para mejorar la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, pero con menor &eacute;xito.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esta l&oacute;gica de autogobierno local implica inevitablemente una <i>disputa por la hegemon&iacute;a y el control pol&iacute;tico de la poblaci&oacute;n en un territorio determinado. </i>Como cualquier guerrilla, el EZLN entra en competencia con el Estado mexicano, al pretender sustituirlo mediante incentivos positivos (como los que acabamos de mencionar), pero tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la recaudaci&oacute;n de impuestos y amenazas simb&oacute;licas y presiones y coacciones para obtener el reconocimiento <i>de facto </i>del conjunto de la poblaci&oacute;n. Este fen&oacute;meno dista mucho de ser &uacute;nico o "aut&oacute;ctono"; adopta un modelo bien conocido en Centroam&eacute;rica y en Colombia, donde existieron y existen amplias zonas "liberadas" y "administradas" por guerrillas, que se aprovecharon de la debilidad o de la ausencia del Estado. Como lo veremos luego, no deja de ser parad&oacute;jico que, en el momento preciso en el que la federaci&oacute;n accede finalmente a asumir sus responsabilidades en la Selva Lacandona, las comunidades rebeldes deciden rechazar los programas gubernamentales, llevando al Estado a renunciar nuevamente a ejercer sus prerrogativas soberanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por otra parte, c&oacute;mo se relaciona, la guerrilla con sus bases sociales, y qu&eacute; efectos tiene la estructura clandestina y pol&iacute;tico&#150;militar sobre la organizaci&oacute;n y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica dentro de sus comunidades? Una vez m&aacute;s, la informaci&oacute;n de campo confirma lo que ya se ha observado en otros movimientos revolucionarios. Lejos de garantizar nuevas formas de hacer pol&iacute;tica, la militarizaci&oacute;n de las estructuras organizativas tiende a vaciar de contenidos democr&aacute;ticos la participaci&oacute;n pol&iacute;tica en las comunidades rebeldes. Las mismas condiciones en las que se desarroll&oacute; la investigaci&oacute;n ilustran el car&aacute;cter ret&oacute;rico de los mitos propagados por el discurso neozapatista. &iquest;C&oacute;mo hablar de democracia comunitaria en un contexto en el que los mandos militares asumen un control casi totalitario de las relaciones con los actores externos, censurando no solamente la informaci&oacute;n sensible, sino cancelando simplemente los derechos m&aacute;s elementales de sus bases a manifestar sus opiniones pol&iacute;ticas?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y la situaci&oacute;n es todav&iacute;a m&aacute;s dram&aacute;tica en las comunidades donde, pese a la existencia de una mayor&iacute;a zapatista, tambi&eacute;n existen minor&iacute;as o individuos que no participan o han dejado de participar en el movimiento armado, transform&aacute;ndose en una suerte de <i>parias, </i>al perder hasta el derecho de relacionarse con sus vecinos. Es algo que muchos observamos con preocupaci&oacute;n cuando visitamos las comunidades zapatistas, pero que se analiza ahora en detalle y con una perspectiva sociol&oacute;gica muy fina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera general, el libro invita a interrogarse hasta qu&eacute; punto la organizaci&oacute;n civil puede mantener un margen aut&oacute;nomo de decisi&oacute;n y acci&oacute;n, frente a una estructura militar que controla celosamente la informaci&oacute;n y todas las relaciones "externas", locales y regionales, de las comunidades rebeldes armadas. Asimismo, subraya la personalizaci&oacute;n excesiva y la falta de institucionalizaci&oacute;n de las funciones de mando, as&iacute; como la ausencia de una divisi&oacute;n de poderes o de contrapesos efectivos, lo que dificulta hablar de pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas en la zona rebelde (bien sabemos, desde Montesquieu, que todo aquel que tiene poder tiende a abusar de &eacute;l, a no ser que &eacute;ste sea dividido y contrabalanceado). Ello no deber&iacute;a sorprendernos, y tampoco debe relacionarse con las caracter&iacute;sticas individuales del liderazgo, sino con elementos sociol&oacute;gicos que se derivan de las necesidades e imperativos de la lucha armada, es decir, de las caracter&iacute;sticas propias de cualquier organizaci&oacute;n clandestina y pol&iacute;tico&#150;militar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violencia pol&iacute;tica y revolucionaria no implica necesariamente el recurso abierto a la fuerza armada. Como bien lo subraya su definici&oacute;n sociol&oacute;gica, tambi&eacute;n incluye <i>"la amenaza de recurrir a la fuerza", </i>y es esa dimensi&oacute;n <i>simb&oacute;lica </i>la que tiende a prevalecer en la mayor&iacute;a de sus manifestaciones emp&iacute;ricas, incluyendo los casos m&aacute;s extremos (como el terrorismo anti&#150;sist&eacute;mico o de Estado). Sabemos muy bien que es dif&iacute;cil discutir &#151;y francamente inc&oacute;modo disentir&#151; con una persona que tiene una pistola en la mano. Y tambi&eacute;n sabemos que no se requiere siempre de un arma para intimidar al adversario, una vez que ha sido demostrada la disposici&oacute;n de hacer uso de ella. Ello no significa que la violencia revolucionaria no tenga sus especificidades en la zona zapatista relacionadas con las formas propias de organizaci&oacute;n, cooperaci&oacute;n y sanci&oacute;n social de las comunidades armadas rebeldes, que analiza con precisi&oacute;n el autor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, cabe preguntarse si M&eacute;xico realmente sigue siendo un pa&iacute;s en el que no existe la posibilidad de expresarse cr&iacute;ticamente, o de organizarse para cuestionar p&uacute;blicamente las acciones de los gobernantes, y si la lucha armada es hoy en d&iacute;a la &uacute;nica v&iacute;a disponible de participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Recordemos que Las Margaritas fue uno de los primeros municipios que se abri&oacute; al pluralismo pol&iacute;tico&#150;electoral en Chiapas. Desde 1982, el Partido Socialista Unificado de M&eacute;xico (es decir, sus aliados locales de la Central Independiente Obrera y Agr&iacute;cola de Chiapas) amenaz&oacute; seriamente al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en los comicios locales. Y, tras haber sufrido del abstencionismo zapatista en los a&ntilde;os noventa, el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) conquist&oacute; y gobern&oacute; el municipio en tres ocasiones consecutivas desde 2001, con un nivel elevado de participaci&oacute;n electoral. Adem&aacute;s, tanto el Partido del Trabajo (PT), el Partido Verde Ecologista de M&eacute;xico (PVEM), como el Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) y el Partido de Acci&oacute;n Social (PAS) han participado en elecciones con resultados significativos desde 1991, revelando una creciente fragmentaci&oacute;n partidista y un incipiente pluralismo pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; el car&aacute;cter cuestionable de la pretensi&oacute;n del EZLN de ser la &uacute;nica fuerza pol&iacute;tica leg&iacute;tima en Las Margaritas, y de descalificar gen&eacute;ricamente a todos los no zapatistas como "priistas". De ah&iacute; tambi&eacute;n la necesidad de reconocer que si bien el EZLN encarna una cr&iacute;tica muy justificada de los l&iacute;mites de la democracia "formal", su franco desprecio de la democracia representativa, de los partidos pol&iacute;ticos y del pluralismo electoral, tampoco revela convicciones democr&aacute;ticas demasiado profundas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTERROGANTES PARA FUTURAS INVESTIGACIONES: LOS DESAF&Iacute;OS DE LA MEDICI&Oacute;N Y LA ESCALA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien se&ntilde;ala el autor, la ciencia se interesa en <i>cuentos y </i>en <i>cuentas. </i>En este caso, es innegable que la cuantificaci&oacute;n del fen&oacute;meno estudiado se dificulta considerablemente por la clandestinidad de la guerrilla y por la tensi&oacute;n y el miedo generados por el conflicto armado. Pero, a pesar de todo, no es totalmente imposible, mediante el an&aacute;lisis de los comportamientos electorales<a href="#notas">,<sup>2</sup></a> por ejemplo, pero tambi&eacute;n de los registros de las distintas agencias que ejecutan programas p&uacute;blicos en la regi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como tambi&eacute;n lo advierte Marco Estrada, no existe solamente "un" zapatismo en Chiapas, sino diversas vertientes microrregionales, que se apoyan en procesos sociopol&iacute;ticos diferenciados en las ca&ntilde;adas de la Selva, en Los Altos y en el Norte, y cuyas diferencias se relacionan, entre otros factores, con la presencia o la debilidad relativas del Estado. De ah&iacute; la complejidad de las relaciones del EZLN con los sistemas pol&iacute;ticos, chiapaneco y federal, y con el proceso de democratizaci&oacute;n que ha estado transformando a ambos aceleradamente, con ritmos y din&aacute;micas distintas, en los planos local y regional, estatal y nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera m&aacute;s general, el car&aacute;cter heterog&eacute;neo de lo que se entiende por "neozapatismo" en los medios de comunicaci&oacute;n y en las discusiones corrientes, no solamente incluye las bases de apoyo en la zona de conflicto, sino un conjunto de redes y c&iacute;rculos de simpatizantes que guardan una relaci&oacute;n m&aacute;s o menos difusa con el EZLN. Para empezar, no hay que olvidar que las Fuerzas de Liberaci&oacute;n Nacional (FLN) siempre fueron una organizaci&oacute;n de alcance nacional, que tambi&eacute;n ten&iacute;a militantes y c&eacute;lulas en otras partes del pa&iacute;s (algunas de las cuales muy probablemente siguieron existiendo despu&eacute;s de 1994, pasando a engrosar posteriormente las filas del Frente Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional). Asimismo, el neozapatismo se caracteriz&oacute;, desde su aparici&oacute;n p&uacute;blica, por una estrategia sumamente abierta y plural de alianzas de la m&aacute;s diversa &iacute;ndole, como lo ilustran sus redes de solidaridad en los distintos niveles, as&iacute; como sus relaciones con intelectuales y grupos a nivel internacional. Sin caer en la caricatura de algunos an&aacute;lisis militantes, parte de la confusi&oacute;n proviene de que el <i>neozapatismo </i>se apoya efectivamente, en formas de movilizaci&oacute;n "posmodernas", que trascienden las fronteras tradicionales de la pol&iacute;tica y se articulan en un nivel transnacional (como el llamado "altermundialismo"). Ese car&aacute;cter polis&eacute;mico y multifac&eacute;tico del fen&oacute;meno   tambi&eacute;n   dificulta   su interpretaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, para evaluar los efectos &#151;diferenciados y en ocasiones contradictorios&#151; del neozapatismo hay que considerar distintas escalas de an&aacute;lisis, distinguiendo con claridad sus din&aacute;micas nacionales y sus pretensiones universales de sus dimensiones microrregionales y locales, con consecuencias mucho m&aacute;s concretas y tangibles para las bases de apoyo que alimentan el movimiento armado propiamente dicho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA PARADOJA NEOZAPATISTA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor paradoja del neozapatismo, cuando &eacute;ste se observa desde la Selva Lacandona, fue y sigue siendo su relaci&oacute;n contradictoria con el Estado mexicano. El levantamiento armado de 1994 surgi&oacute; de una frustraci&oacute;n e insatisfacci&oacute;n popular profunda, de una amplia demanda por un gobierno m&aacute;s justo e incluyente, equitativo, tolerante y democr&aacute;tico. De ah&iacute; el impacto y la legitimidad que obtuvo el movimiento desde su aparici&oacute;n p&uacute;blica. Sin embargo, en el momento en el que los rebeldes contribuyeron a catalizar la democratizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico, y que el Estado accedi&oacute; a atender las demandas de los campesinos&#150;ind&iacute;genas, las pretensiones hegem&oacute;nicas del EZLN cancelaron la posibilidad de beneficiarse de las nuevas oportunidades en los "territorios liberados".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta situaci&oacute;n absurda e ins&oacute;lita destaca, evidentemente, la responsabilidad de la federaci&oacute;n. Asumiendo una pol&iacute;tica permisiva y de corto plazo, los gobiernos mexicanos se han retirado de la zona de conflicto para abandonar a los ind&iacute;genas a su propia suerte, renunciando de nuevo a ejercer sus atribuciones soberanas. En su ausencia, las "Juntas de Buen Gobierno" y la Comandancia General del EZLN se disputan con las organizaciones campesinas regionales el control de la poblaci&oacute;n y del territorio selv&aacute;ticos, en una suerte de cohabitaci&oacute;n inestable. Pero cabe preguntarse qui&eacute;n dirimir&aacute; los conflictos que pueden surgir entre ellos, dada la inexistencia de autoridades leg&iacute;timas reconocidas por el conjunto de los actores pol&iacute;ticos y sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, tambi&eacute;n existen responsabilidades propias. Como bien lo muestra el estudio de Marco Estrada, el neozapatismo no es m&aacute;s que una de las manifestaciones del movimiento popular que intent&oacute; modificar las condiciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales de los campesinos&#150;ind&iacute;genas en Chiapas. Ciertamente, en 1994 la rebeli&oacute;n zapatista tuvo el enorme m&eacute;rito de desnudar a un sistema pol&iacute;tico en plena mutaci&oacute;n, a una dictadura que ya hab&iacute;a dejado de ser "perfecta". Al poner de manifiesto la ineficiencia y la corrupci&oacute;n de un gobierno que hab&iacute;a olvidado a los campesinos&#150;ind&iacute;genas de la Selva Lacandona, el EZLN tambi&eacute;n contribuy&oacute; a acelerar el proceso de democratizaci&oacute;n. No obstante &#151;a 14 a&ntilde;os del levantamiento armado y a 25 a&ntilde;os de la creaci&oacute;n del EZLN en Chiapas&#151; ha llegado el momento de interrogarse acerca de los alcances y las limitaciones, los aciertos y los errores de su opci&oacute;n estrat&eacute;gica revolucionaria por la v&iacute;a pol&iacute;tico&#150;militar.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Ha cumplido el EZLN sus promesas de un mundo mejor para sus bases de apoyo, o ha ca&iacute;do en la misma trampa del ejercicio de un poder autoritario y excluyente? &iquest;Cu&aacute;l ha sido el &eacute;xito de sus proyectos alternativos de autogesti&oacute;n y de producci&oacute;n colectiva? &iquest;A qui&eacute;n le ha beneficiado la resistencia rebelde a la construcci&oacute;n de infraestructuras, el rechazo de los programas de atenci&oacute;n p&uacute;blica y el aborto de la incipiente remunicipalizaci&oacute;n impulsada por el gobierno local? &iquest;Qu&eacute; beneficios concretos han obtenido, en suma, las comunidades zapatistas en la selva, en t&eacute;rminos de desarrollo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, social y humano?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al aportar una rica y variada informaci&oacute;n de primera mano, la obra de Marco Estrada es una referencia obligada para todos los que deseamos reflexionar &#151;a partir de elementos anal&iacute;ticos rigurosos y desde una perspectiva plural y equilibrada&#151;, en torno a las posibilidades y los peligros que enfrenta el movimiento zapatista en un momento de crisis y fragmentaci&oacute;n. Porque esta &uacute;ltima bien puede desembocar en una violencia cada vez menos politizada, racional e instrumental, y cada vez m&aacute;s desorganizada, arbitraria y espont&aacute;nea, cuando no criminalizada, tal y como sucedi&oacute; en pa&iacute;ses con experiencias prolongadas e interminables de guerrilla, como Guatemala y Colombia. Ello dista mucho de ser fortuito a 10 a&ntilde;os de la abominable masacre de Acteal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Timothy Patrick Wickham&#150;Crowley. <i>Guerrillas and Revolution in Latin America: A Comparative Study of Insurgents and Regimes since 1956. </i>Princeton, NJ: Princeton University Press, 1992; <i>Exploring revolution: Essays on Latin American Insurgency and Revolutionary Theory. </i>Armonk, NY: M. E. Sharpe, 1991.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase al respecto la estimaci&oacute;n cuantitativa del llamado "abstencionismo zapatista" en el nivel de las secciones electorales, que permite obtener una idea muy precisa de la influencia del EZLN en 1994&#150;1995, as&iacute; como en el a&ntilde;o 2000. Willibald Sonnleitner, "D&eacute;mocratisation &eacute;lectorale, indianit&eacute; et violence r&eacute;volutionnaire: El&eacute;ments pour une sociologie r&eacute;gionale de la transition politique dans les Hautes Terres du Chiapas, Mexique (1988&#150;2001)". Tesis de doctorado. Par&iacute;s: Universidad de la Sorbona, abril de 2003.</font></p>      ]]></body>
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