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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comunicaci&oacute;n de inter&eacute;s</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El arte del diagn&oacute;stico</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The art of dignosis</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Almudena Laris Gonz&aacute;lez*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">*  <i>Escuela de Medicina, Universidad Panamericana. M&eacute;xico, D.F.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia:</b>    <br>     <i>Almudena Laris Gonz&aacute;lez.    <br>   Estudiante de sexto semestre de medicina. Escuela de Medicina, Universidad Panamericana. M&eacute;xico, D.F.</i>    <br>   Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:almu_laris@hotmail.com">almu_laris@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trabajo recibido: 22&#150;111&#150;2006    <br>   Aceptado: 24&#150;IV&#150;2006</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El diagn&oacute;stico es, probablemente, la tarea m&aacute;s importante y el reto mayor del quehacer m&eacute;dico. Una vez alcanzado, se pueden buscar las opciones m&aacute;s adecuadas y actualizadas de tratamiento y dar un pron&oacute;stico; sin &eacute;l, nuestra labor se torna incierta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El diagn&oacute;stico m&eacute;dico es, adem&aacute;s, un proceso muy diferente al realizado para llegar a un veredicto o toma de decisiones en otros campos. Un economista o un administrador act&uacute;a conforme a la certidumbre que le dan las operaciones matem&aacute;ticas; el m&eacute;dico, en su pr&aacute;ctica diaria no llega en la mayor&iacute;a de los casos a una certeza sino a una probabilidad no cuantificada con exactitud, la cual toma como cierta para encauzar sus acciones terap&eacute;uticas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que existen multitud de datos estad&iacute;sticos, fruto de innumerables trabajos de investigaci&oacute;n, con respecto a la prevalencia de las enfermedades, frecuencia de presentaci&oacute;n de diferentes datos cl&iacute;nicos y de laboratorio en los diversos padecimientos y valores predictivos, tanto positivos como negativos de las pruebas diagn&oacute;sticas; pero, a pesar de su innegable utilidad, es imposible que el m&eacute;dico maneje de forma exacta y precisa todos estos n&uacute;meros en su mente. Adem&aacute;s, cada paciente representa un conjunto &uacute;nico e irrepetible de caracter&iacute;sticas, tanto constitucionales como ambientales, y un cuadro cl&iacute;nico que var&iacute;a hasta cierto punto de lo que se encuentra en los libros, lo cual impide que se acepten con exactitud con los datos obtenidos en pacientes con caracter&iacute;sticas diferentes. Esto hace virtualmente imposible calcular con certeza la probabilidad de que determinado paciente tenga determinada enfermedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, podemos observar que entre los m&eacute;dicos existen dos tendencias, m&aacute;s acentuadas en ciertas instituciones o ambientes, con respecto a la importancia de las distintas fuentes de informaci&oacute;n en la realizaci&oacute;n del diagn&oacute;stico. Est&aacute;n, por un lado, los representantes del "clasicismo" y tradiciones m&eacute;dicas, que defienden a capa y espada la preponderancia casi absoluta del interrogatorio cl&iacute;nico y la exploraci&oacute;n f&iacute;sica minuciosa en la realizaci&oacute;n del diagn&oacute;stico (adoradores del punto pancre&aacute;tico de Desjardins, la fiebre de Pel&#150;Ebstein o el signo de la moneda). Por el otro, se encuentran aquellos que, deslumbrados por el brillo de las nuevas t&eacute;cnicas de biolog&iacute;a molecular, im&aacute;genes con reconstrucci&oacute;n en tercera dimensi&oacute;n y otros tantos adelantos, casi desprecian la importancia de la labor cl&iacute;nica, creyendo que un aparato puede sustituir el trabajo del m&eacute;dico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por fortuna, existe el grupo m&aacute;s centrado que cree que una buena historia cl&iacute;nica es el pilar insustituible del diagn&oacute;stico m&eacute;dico (suficiente en algunas ocasiones), pero reconoce que en muchos casos la cl&iacute;nica no proporciona la certeza suficiente y sabe la utilidad de las diferentes pruebas de laboratorio, gabinete o microbiol&oacute;gicas, no como "pruebas diagn&oacute;sticas" sino como armas de <i>apoyo </i>al diagn&oacute;stico cl&iacute;nico, si se indican e interpretan de forma racional (es decir, la pr&aacute;ctica de una medicina basada en evidencias).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo y, a pesar de todos los obst&aacute;culos existentes, los m&eacute;dicos son capaces, en su pr&aacute;ctica diaria, de realizar una buena cantidad de diagn&oacute;sticos certeros. El art&iacute;culo <i>The art of diagnosis<sup>1</sup> </i>analiza, basado en un buen n&uacute;mero de reportes de casos cl&iacute;nico&#150;patol&oacute;gicos publicados en esta misma Revista, el proceso mental que sigue el m&eacute;dico en el abordaje y diagn&oacute;stico de los diferentes casos y en la resoluci&oacute;n de problemas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores concluyen que en este trabajo mental se pasa por seis etapas: en primer lugar, las decenas o cientos de datos (tanto cl&iacute;nicos como de laboratorio y gabinete) se agrupan en ciertos patrones (por ejemplo: leucocitosis, fiebre, taquipnea y taquicardia en s&iacute;ndrome de respuesta inflamatoria sist&eacute;mica), lo cual nos deja con un n&uacute;mero de datos que resulta manejable para la mente humana. A pesar de esta reducci&oacute;n, sigue siendo dif&iacute;cil contemplarlos todos al mismo tiempo, por lo que se toma uno de ellos, que debe ser relevante y representativo, como pivote y, con base en &eacute;l, se hace una b&uacute;squeda mental de las diferentes causas posibles. Acto seguido se van descartando opciones que no concuerden por alguna caracter&iacute;stica del padecimiento del paciente, edad, antecedentes, etc&eacute;tera, tomando en cuenta las posibles variaciones que puedan existir. Por ejemplo, no puede descartarse que una persona tenga lupus por ser de edad avanzada, ya que en algunas ocasiones puede presentarse tal padecimiento en edades diferentes a la habitual de inicio. Si quedan a&uacute;n varios posibles causantes, se van comparando por parejas, en una especie de duelo cuerpo a cuerpo que, nuevamente, simplifica el ejercicio mental, analizando cu&aacute;l de ellos puede explicar de mejor manera todas las caracter&iacute;sticas del paciente y el padecimiento. As&iacute;, de dos en dos, se llega a un diagn&oacute;stico que se considera como el m&aacute;s probable y s&oacute;lo resta realizar las pruebas necesarias para comprobarlo o para decidir entre dos o tres, o si m&aacute;s de uno resulta altamente factible y acorde a los datos que se nos presentan. En muchos casos, el tiempo y la respuesta al tratamiento nos auxilian para saber si el diagn&oacute;stico fue acertado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claro est&aacute; que para poder realizar de forma satisfactoria este proceso, es necesario manejar un amplio y bien cimentado conocimiento m&eacute;dico, tener la experiencia y habilidades necesarias para recolectar los datos de manera que proporcionen la informaci&oacute;n necesaria (con todo lo que implica poder realizar una historia cl&iacute;nica de calidad, con hallazgos finos y confiables) y saber interpretarlos de forma correcta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, creo no equivocarme al decir que todos hemos sentido hondamente, y en varios momentos, que ser m&eacute;dico implica una enorme responsabilidad; y aquel que ejerza la medicina sin un conocimiento racional de c&oacute;mo abordar las diferentes situaciones cl&iacute;nicas en busca del diagn&oacute;stico, se asemeja a aquel que, vendados los ojos, intenta pegarle a la pi&ntilde;ata en navidad, dando palazos sin ton ni son, acertando por azares del destino algunas veces y otras tantas no, s&oacute;lo que en este caso lo que est&aacute; enjuego es la vida de las personas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y tal como el arte contempor&aacute;neo ha incorporado los avances tecnol&oacute;gicos a su expresi&oacute;n, as&iacute; el actuar m&eacute;dico debe incluir las nuevas herramientas en su pr&aacute;ctica, sin perder por esto su matiz art&iacute;stico y su esencia humana, pues esto permitir&aacute; llegar a nuestro prop&oacute;sito: dar un mejor servicio a nuestros enfermos y hacer en sus vidas una diferencia de un modo m&aacute;s eficaz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <b>Hed&iacute; DM, Clanton CH.</b> <i>The art of diagnosis: solving the clinicopathological exercise. </i>N Engl J Med 1982: 306:1263&#150;1268.</font></p>     ]]></body>
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