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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>El Paso. Local Frontiers at a Global Crossroads</b></i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; L. Coronado Ram&iacute;rez*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>V&iacute;ctor M. Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez, Minneapolis, University of Minnesota Press, 2004, 172 pp.</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador de El Colegio de la Frontera Norte.</i> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:coronado@colef.mx">coronado@colef.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de V&iacute;ctor Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez es un esfuerzo por desentra&ntilde;ar la complejidad de los espacios fronterizos desde una experiencia viva y comprometida con la regi&oacute;n binacional El Paso&#45;Ciudad Ju&aacute;rez, plena de contrastes y constantes cambios. Es un esfuerzo por apreciar la frontera desde una perspectiva te&oacute;rica a partir del cuestionamiento de actitudes y representaciones culturales muy socorridas en las que se explica la frontera como "una tierra de nadie". En oposici&oacute;n a ello, el autor se interroga la pertenencia de tal espacio y si son los residentes sus propietarios o no, al enfrentar realidades locales y globales simult&aacute;neamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se incorpora la discusi&oacute;n &#151;ya casi permanente&#151; acerca del papel de la historia y de todos aquellos elementos que interrelacionan a los habitantes de un territorio determinado en la construcci&oacute;n de su espacio. Nos recuerda con gran nitidez las obras de E. Soja y D. Harvey cuando se analizan los lugares a partir de su realidad f&iacute;sica, econ&oacute;mico&#45;social y cultural, con diferentes v&iacute;nculos y aproximaciones metodol&oacute;gicas. Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez espera "sugerir nuevas v&iacute;as de ver c&oacute;mo viejos y nuevos par&aacute;metros de esas diversas dimensiones se sobreponen y fragmentan".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos dice que su intenci&oacute;n est&aacute; enfocada en "&#91;...&#93; la sobresaliente y compenetrada subordinaci&oacute;n de las preocupaciones locales en los intereses no locales &#91;...&#93;" y que para ello intenta una reflexi&oacute;n acerca de "&#91;...&#93; la globalizaci&oacute;n y sus efectos en las m&uacute;ltiples transformaciones que implican sus contradictorios e inconclusos efectos &#91;...&#93;" en una frontera que todav&iacute;a no ganamos ni perdemos y en la cual existen procesos de pobreza, violencia y caos sin precedentes, al mismo tiempo que altos niveles de confort y bienestar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;A qui&eacute;n pertenece la frontera?, se pregunta reiteradamente el autor, y desde el transcurso de sus reflexiones iniciales, expone una respuesta adelantada: la frontera pertenece a todos y no pertenece a nadie al mismo tiempo. No pertenece a nadie porque permanece abierta a todos y pertenece a todos porque se mantiene como una divisi&oacute;n reforzada y transgredida una y otra vez. Aborda lo que &eacute;l mismo denomina "espectro del cambio"; es decir, argumenta que el car&aacute;cter actual y heredado de El Paso como ciudad fronteriza estadunidense es la clave para entender su propia din&aacute;mica. Esta ciudad ha sido la vig&eacute;sima tercera por su extensi&oacute;n en Estados Unidos y la d&eacute;cima en cuanto a condiciones de pobreza; situada en el extremo occidental de Texas, los 600 000 habitantes de esta urbe viven junto a casi 1.5 millones de mexicanos en Ciudad Ju&aacute;rez, s&eacute;ptima ciudad en importancia por su n&uacute;mero de habitantes y con amplios m&aacute;rgenes de pobreza urbana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es aqu&iacute; donde se observa la interconexi&oacute;n de elementos locales con flujos no locales de su vida econ&oacute;mica y cultural. El autor menciona una "integraci&oacute;n" entre M&eacute;xico y Estados Unidos, principalmente a partir de los &uacute;ltimos 80 a&ntilde;os, con una frontera donde la pobreza empeora y emerge en t&eacute;rminos de g&eacute;nero, etnia, edad, clase y divisiones nacionales, a partir de historias que envuelven a personas de origen mexicano principalmente. Historias que tienen facetas de &eacute;xito en parte, pero tambi&eacute;n de una pobreza mayor, comparada con el resto de la poblaci&oacute;n estadunidense. Esta colindancia &#151;insiste&#151; ha permitido una "&#91;...&#93; dislocada coexistencia entre intensos intercambios comerciales y las m&aacute;s &aacute;speras medidas para imposibilitar el flujo de personas que los procesos de integraci&oacute;n hacen brotar de sus ra&iacute;ces".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta din&aacute;mica incorpora transformaciones complejas de relaciones econ&oacute;micas y sociales en un ambiente de aguda polarizaci&oacute;n y de una integraci&oacute;n global intensificada. El autor se pregunta c&oacute;mo apreciar y dar sentido a tales procesos de cambio, c&oacute;mo formular respuestas democr&aacute;ticas a las tendencias opuestas, pues se comparten predicamentos con muchas ciudades del mundo, olas migratorias m&uacute;ltiples, relocalizaci&oacute;n de industrias e intercambio de productos y servicios intensos que reconfiguran el sentido de las fronteras nacionales as&iacute; como los paisajes sociales y culturales en el &aacute;mbito local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo local, lo global y lo empa&ntilde;ado de un icono posmoderno existen, para el autor, con una claridad cegadora en la cristalizaci&oacute;n de las ambig&uuml;edades en la regi&oacute;n fronteriza. De hecho reconoce la existencia de dos regiones contiguas que se sobreponen y distancian, al mismo tiempo, con asimetr&iacute;a y divisiones. La frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos se compone de diversas ciudades y diferentes magnitudes demogr&aacute;ficas y econ&oacute;micas, con una cualidad en com&uacute;n: el crecimiento y los flujos continuos de personas, bienes, materiales, tecnolog&iacute;a y capital, al mismo tiempo que flujos de drogas, personas indocumentadas y desechos t&oacute;xicos. La frontera es un puente, pero al mismo tiempo es una barrera. El autor insiste en la existencia de una integraci&oacute;n en proceso, aun cuando los flujos se observen fragmentados y con diversas intensidades. La cultura se cristaliza a partir de las intenciones de los que viajan hacia el sur como de aquellos que lo hacen hacia el norte, lo que genera m&uacute;ltiples contactos y relaciones multilocales. M&eacute;xico es influido, pues numerosas comunidades rurales dependen del flujo de dinero proveniente de Estados Unidos, mientras que amplias comunidades de mexicanos crecen en aquel pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuestionando el sentido que se le ha otorgado a la frontera como un &aacute;rea de tr&aacute;nsito exclusivamente, Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez nos aproxima a la cl&aacute;sica discusi&oacute;n acerca de la forma como se construye el espacio &#151;de acuerdo con Henri Lefebvre&#151;, recordando las categor&iacute;as de an&aacute;lisis en torno a que los lugares son tanto producto de su historia como de los factores del propio espacio que interact&uacute;an con sus ocupantes. Lefebvre nos habla de la producci&oacute;n de la frontera como una frontera eterna. Las acciones, ideas y experiencias se traducen en pr&aacute;cticas espaciales como sucesos materiales, en representaciones del espacio como construcciones mentales y en espacios representados como significados existenciales adscritos al lugar, lo que tiene una aplicaci&oacute;n directa a la realidad de El Paso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La construcci&oacute;n de la frontera ha sido paulatina y a trav&eacute;s del tiempo. Su nombre coincide con el sentido de <i>senda</i> o <i>paso</i> por el cual se ha transitado, incluso, antes de que existieran los pa&iacute;ses que ahora limitan en esta frontera. El Paso se <i>produce</i> a partir de su historia como un lugar de tr&aacute;nsito. S&iacute;, pero con la participaci&oacute;n de sus residentes y de la propia capacidad para soportar las pr&aacute;cticas espaciales necesarias, como una ciudad en frontera permanente, como eterna frontera. Su representaci&oacute;n, en cambio, ha sido diversa en cada &eacute;poca, desde lugar de paso a sitio donde las condiciones de trabajo han permitido empezar y rehacer escenarios de vida nuevos. La frontera en El Paso ha llegado a experimentarse de diversos modos, a partir de los acontecimientos generalmente surgidos lejos de su propio territorio. Y su espacio representado se ha vivido como un sitio de pobreza e inmerso en una din&aacute;mica ascendente donde las decisiones en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas generalmente se alejan de la voluntad de sus habitantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez sugiere que la frontera es una encrucijada en una encrucijada, donde las asimetr&iacute;as entre los pa&iacute;ses son lo que complica mucho la idea de integraci&oacute;n en la cual se insiste. Aspectos culturales, pol&iacute;ticos, sociales y econ&oacute;micos las profundizan, dado que, aun cuando aparentemente existen fuertes contrastes en ambos lados de la frontera, tambi&eacute;n existe una evidente pobreza en ambas ciudades, adem&aacute;s de una tendencia muy clara en la ampliaci&oacute;n de las polarizaciones en el ingreso y en el empobrecimiento de la mayor&iacute;a de sus habitantes, tanto en M&eacute;xico como en Estados Unidos. La continuidad entre las dos ciudades se rompe a partir de los retrasos en el punto de inspecci&oacute;n de Estados Unidos. Son reglas que no han sido acordadas por los habitantes de la regi&oacute;n y constituyen un ejemplo de una clara subordinaci&oacute;n de lo local a lo no local, con costos en los posibles par&aacute;metros de integraci&oacute;n de los dos pa&iacute;ses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello se considera que la actual regi&oacute;n de El Paso se encuentra en una encrucijada en su papel y significado tradicional de encrucijada. Para demostrarlo, Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez nos relata cinco aproximaciones emp&iacute;ricas que defienden las posibilidades de pr&aacute;cticas espaciales centradas en la colaboraci&oacute;n y participaci&oacute;n ciudadanas: primera, el movimiento laboral, ejemplificado en "La mujer obrera", el cual promueve los derechos y oportunidades de las trabajadoras de la confecci&oacute;n, visualizadas por &eacute;l como un punto clave en la regi&oacute;n contempor&aacute;nea; segunda, la promoci&oacute;n de estrategias de negocios para el desarrollo de parques industriales masivos en ambos lados de la frontera; tercera, el desarrollo de una amplia base industrial; cuarta, la fundaci&oacute;n de la c&aacute;mara de comercio hisp&aacute;nica, que promueve a posiciones de poder a latinos, en oposici&oacute;n a las tradicionales elites; y por &uacute;ltimo, el movimiento popular de El Paso Unido, que se opone a las acciones del estado de Texas que limitan los recursos fiscales y de pol&iacute;tica p&uacute;blica para los servicios de la ciudad. Cada ejemplo tiene esbozada su propia ruta paralela, sus propias condiciones de organizaci&oacute;n y prioridad, as&iacute; como profundos an&aacute;lisis que se constituyen con un sentido hacia la "producci&oacute;n" de una ciudad en un espacio abierto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez nos hace reflexionar acerca de que existen m&uacute;ltiples par&aacute;metros y delimitaciones en el espacio fronterizo. Nos habla de "&#91;...&#93; proximidades distantes y fronteras locales, &#91;...&#93; de espejismos y sobreposiciones" y trae a la memoria las reflexiones de David Harvey y su noci&oacute;n de la "compresi&oacute;n del espacio y el tiempo" debido a los avances tecnol&oacute;gicos que directamente modifican y transforman las comunicaciones, en particular los flujos de informaci&oacute;n, y abren posibilidades operacionales en una nueva relaci&oacute;n entre competencia y tecnolog&iacute;a, un mundo cada vez m&aacute;s encogido en el cual el sentido de la proximidad provoca profundos procesos de cambio. De la misma forma reflexiona en torno a la idea de Robert Reich acerca de que los factores no econ&oacute;micos juegan cada vez con menor peso en una intensa competencia, aun cuando los beneficios no se distribuyan m&aacute;s igualitariamente, y m&aacute;s bien lo hagan al contrario, acusando una marcada polarizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo a ambos autores, afirma que es en el sentido de tales tendencias como "La oportunidad se ha incrementado y las distancias se han contra&iacute;do". Adem&aacute;s nos recuerda, de acuerdo con la obra de Zygmunt Bauman, las tremendas contradicciones que se observan, por ejemplo, entre un turista y un vagabundo, como la analog&iacute;a inevitable entre los habitantes de las regiones que poseen no solamente la apropiaci&oacute;n del tiempo y el espacio a partir de oportunidades incrementadas, y aquellos que, carentes de dinero, conocimientos, habilidades y capital social, desperdician el tiempo por no tener espacio propio, obligados, una y otra vez, a buscar opciones de supervivencia ante reglas locales que se definen globalmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el autor, los beneficios crecientes de la posici&oacute;n geogr&aacute;fica de la frontera son mejor aprovechados por los residentes de otras regiones, lo que considera como una instrumentalidad alienada: los flujos carreteros y las maquiladoras son ejemplos ya recurrentes en estudios y tratados diversos. Identifica este proceso como una propensi&oacute;n del espacio hacia el hiperespacio, pues las instrumentalidades han existido desde siempre, pero ahora en el nivel de nuevos s&iacute;mbolos obligados que ejercen un poderoso impacto. La sociedad industrial &#151;nos dice&#151; ocup&oacute; &#151;y ocupa&#151; un espacio, mientras que la sociedad de la informaci&oacute;n ocupa un hiperespacio. Este nuevo escenario hace que las pr&aacute;cticas espaciales est&eacute;n subordinadas a los significados adscritos al espacio, es decir, a los espacios representados. En el caso de la regi&oacute;n de El Paso, seg&uacute;n Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez, los s&iacute;mbolos coinciden en transgresiones como la violencia, la contaminaci&oacute;n, los embotellamientos viales y el caos. Las pr&aacute;cticas espaciales en la frontera y los espacios representados convergen; no surgen de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identidad del habitante local y la del no local se encuentran tambi&eacute;n en discusi&oacute;n. El hecho de haber nacido el autor en El Paso, habiendo vivido y estudiado en Ciudad Ju&aacute;rez para posteriormente trabajar "lejos" de la frontera y escribir acerca de ella, lo hacen cuestionar las propias pertenencias y las de sus coterr&aacute;neos. Ortiz&#45;Gonz&aacute;lez se pregunta: "&iquest;Qui&eacute;n es local en este territorio accidental de flujos y desplazamientos?" y "&iquest;Qui&eacute;n es no&#45;local en este abierto y sobretransitado espacio?". Son dudas que alimentan el conjunto de su obra, y en ella se encuentran y proponen respuestas a partir de un balance etnogr&aacute;fico detallado con precisos filones te&oacute;ricos.</font></p>      ]]></body>
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