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<institution><![CDATA[,El Colegio de la Frontera Norte Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a bibliogr&aacute;fica</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Shared Space: Rethinking the U.S.&#45;Mexico Border Environment</b></i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ricardo Sant&eacute;s*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Lawrence A. Herzog (editor) La Jolla, Center for U.S.&#45;Mexican Studies, University of California, San Diego, 2000, 375 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;investigador. Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente, El Colegio de la Frontera Norte.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rsantes@colef.mx">rsantes@colef.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de los noventa, la eventual firma del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLC) entre M&eacute;xico, Canad&aacute; y Estados Unidos gener&oacute; un fuerte debate en los tres pa&iacute;ses, que pronto dej&oacute; en claro la existencia de dos posiciones aparentemente irreconciliables: por un lado, los favorecedores del TLC, quienes hac&iacute;an p&uacute;blicas sus potenciales bondades; por otro lado, sus detractores, quienes advert&iacute;an sobre los riesgos que el tratado acarrear&iacute;a para pa&iacute;ses con econom&iacute;a y compromisos de cuidado ambiental tan desiguales, as&iacute; como para consolidar una relaci&oacute;n democr&aacute;tica entre M&eacute;xico y Estados Unidos (Coll, 1997; Gonz&aacute;lez, 1993; Hogenboom, 1998). Si al principio los gobiernos desestimaron la fortaleza de los opositores, pronto tuvieron que reconsiderar su estrategia ante la posible desaprobaci&oacute;n del TLC por parte del Congreso estadounidense; sin embargo, sin la intenci&oacute;n de reabrir la negociaci&oacute;n (Hogenboom, 1998:206&#45;207), la alternativa fue una salida genial: la firma de acuerdos paralelos en materia laboral y ambiental. As&iacute;, el Acuerdo de Cooperaci&oacute;n Ambiental naci&oacute; a la par que el TLC en enero de 1994. La Comisi&oacute;n de Cooperaci&oacute;n Ecol&oacute;gica, el Banco de Desarrollo de Am&eacute;rica del Norte (Bandan) y la Comisi&oacute;n de Cooperaci&oacute;n Ambiental de la Frontera (Cocef) se crearon en consecuencia para atender problemas espec&iacute;ficos de la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos. Dentro de estas nuevas instituciones ambientales, el desarrollo sostenible (DS) ha sido un principio rector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la entrada en vigor del TLC, la frontera ha recibido una gran atenci&oacute;n por parte del sector acad&eacute;mico de Estados Unidos y M&eacute;xico, en cuyos trabajos el tema ambiental adquiere gran relevancia. <i>Shared Space: Rethinking the U.S.&#45;Mexico Border Environment,</i> editado por Lawrence A. Herzog, es uno de los ejemplos m&aacute;s actuales de este quehacer intelectual. La obra re&uacute;ne 14 contribuciones de acad&eacute;micos &#151;algunos reconocidos y otros j&oacute;venes&#151; producto de un seminario realizado a principios de 1999 en la Universidad de California en San Diego. Presenta cuatro enfoques sobre el tema ambiental: <i>1)</i> trabajos que sientan el fundamento te&oacute;rico de la obra: la posibilidad del desarrollo sostenible en el contexto de la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos; <i>2)</i> art&iacute;culos que confrontan las propuestas de descentralizaci&oacute;n y acci&oacute;n gubernamental local; <i>3)</i> textos que tratan sobre las pol&iacute;ticas de uso de recursos naturales; <i>4)</i> aportaciones que Herzog ubica como enfoques alternativos en la hechura de pol&iacute;ticas sobre DS.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El DS, ya sea como concepto o como gu&iacute;a de trabajo, est&aacute; presente en la mayor&iacute;a de las contribuciones. Los autores parten de la definici&oacute;n de DS propuesta por la Comisi&oacute;n Mundial de Ambiente y Desarrollo (WCED, 1987), de la que Herzog extrae tres temas principales: reducci&oacute;n en el uso de recursos no renovables; promoci&oacute;n del uso sostenible de recursos renovables; y mantenimiento de la capacidad de los sistemas globales&#45;locales para absorber o degradar residuos org&aacute;nicos (p. 5). Se asume que este capital ambiental debe mantenerse dentro de un sistema social equitativo y democr&aacute;tico. Mark Spalding se&ntilde;ala que el concepto de DS invita, primeramente, a ambientalistas, profesionistas de diversa l&iacute;nea, pol&iacute;ticos y otros a reunirse e integrar sus propuestas; sugiere, enseguida, que nadie debe ser excluido del proceso de toma de decisiones respecto a lo que es correcto para la tierra; requiere, finalmente, que los ambientalistas acepten que siempre habr&aacute; alg&uacute;n desarrollo, por lo que deben buscarse nuevas formas de evitar impactos sobre ambiente, estructuras sociales y cultura. En breve, el DS implica el reconocimiento de que la gente puede trabajar con la naturaleza para hacer la vida mejor (p.77).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adoptando una visi&oacute;n cr&iacute;tica, Leslie Sklair se&ntilde;ala un problema de origen: la definici&oacute;n de DS es interpretada de manera varia por diferentes grupos sociales (p. 17), de acuerdo con sus intereses particulares. En este sentido, el sistema econ&oacute;mico dominante (capitalismo global) adapta el concepto para buscar soluciones a sus dos crisis centrales, que son la creaci&oacute;n simult&aacute;nea de pobreza y riqueza incrementadas entre las sociedades y dentro de &eacute;stas (crisis de clases), y un sistema ambiental insostenible (crisis ecol&oacute;gica &#45;p. 18&#45;). Sklair aduce que &eacute;sta ha sido reconstruida por la clase capitalista transnacional (CCT) como una serie de problemas de manejo ambiental cuyas soluciones est&aacute;n encapsuladas en el concepto sombrilla de DS (p. 19) y que algunos sectores de la CCT no ven la crisis ambiental como cr&iacute;tica debido a su creencia en la capacidad inherente del capitalismo global de resolver m&aacute;s o menos cualquier problema (p. 21). Keith Pezzoli parece apoyar la tesis de Sklair cuando comenta que han ocurrido una serie de cambios en la pol&iacute;tica ambiental, empezando por las pol&iacute;ticas de control de la contaminaci&oacute;n, pasando por las de su prevenci&oacute;n (p&#45;2) hasta llegar a una nueva tendencia, la ecolog&iacute;a industrial (E&#45;I), que es una estrategia de pol&iacute;tica m&aacute;s consolidada, en donde el "tono verde" de la actividad industrial se eval&uacute;a mediante un an&aacute;lisis integrado de la relaci&oacute;n industria&#45;ambiente&#45;sociedad. La estrategia E&#45;I expande el enfoque del proceso de toma de decisiones m&aacute;s all&aacute; de los gerentes de las plantas para incluir ingenieros de dise&ntilde;os y procesos, personal de mercado y contadores, as&iacute; como otros sectores comprometidos fuera de la firma, tales como los grupos comunitarios (p. 47). Spalding eval&uacute;a otros actores de la pol&iacute;tica ambiental: las instituciones gubernamentales; concluye que la Comisi&oacute;n Internacional de L&iacute;mites y Aguas (CILA) no ha operado con la visi&oacute;n de DS (p. 83) y que el Programa Frontera XXI y las instituciones que surgieron con el TLC fallan en los objetivos amplios del DS. En este punto, Stephen Mumme critica el papel de la Cocef, argumentando que, no obstante</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">sus procedimientos de certificaci&oacute;n requieren que los proyectos sometidos sean considerados en t&eacute;rminos de criterios de DS, su papel e impacto en el DS de la frontera es funcionalmente (ecol&oacute;gicamente) estrecho y financieramente restringido (p. 103).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Spalding agrega que aun cuando Frontera XXI y las instituciones del TLC muestran afinidad con la propuesta del DS, no han sido dise&ntilde;adas con una capacidad de actuaci&oacute;n pro activa, y consecuentemente preventiva, ante la degradaci&oacute;n ambiental de un desarrollo no sostenible. En esta parte, Spalding entra en un juego de conceptos perturbador, pues observa que "los s&iacute;ntomas de la enfermedad del desarrollo no&#45;sostenible" deben atacarse por la v&iacute;a del desarrollo sostenible (p. 97). En el estudio de Herzog sobre el turismo en Baja California se advierte que las instituciones del TLC hacen poco para animar una respuesta coordinada de pol&iacute;tica p&uacute;blica con el ideal del DS, que podr&iacute;a limitar el impacto ambiental de ciertos esquemas de uso del suelo. A similar conclusi&oacute;n llega Alberto Pombo cuando analiza la din&aacute;mica de abastecimiento de agua v saneamiento en asentamientos del &aacute;rea periurbana de Tijuana desde la perspectiva del usuario ("desde abajo"). Pombo contradice la interpretaci&oacute;n "desde arriba" (Cocef y Bandan), la cual sostiene que el problema de aguas negras en el r&iacute;o Tijuana se resuelve con una mejora masiva en los sistemas de drenaje periurbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el tema de descentralizaci&oacute;n y acci&oacute;n local de gobierno, los contribuyentes reconocen que el nuevo r&eacute;gimen de la acci&oacute;n gubernativa en materia ambiental ha creado oportunidades in&eacute;ditas para la participaci&oacute;n ciudadana mediante procesos de toma de decisiones m&aacute;s transparentes pero que las implicaciones todav&iacute;a son inciertas. Por ejemplo, en su estudio sobre los sitios de desarrollo tur&iacute;stico en Baja California, Herzog anota que la ausencia de una administraci&oacute;n ambiental coordinada y congruente con una pol&iacute;tica p&uacute;blica definida condena a la regi&oacute;n a una crisis ecol&oacute;gica irreversible. Mumme analiza los procesos de descentralizaci&oacute;n en instituciones ambientales de Sonora, argumentando que el aumento de la capacidad local para el manejo, la administraci&oacute;n y la descentralizaci&oacute;n de programas ambientales nacionales (federales) es una prioridad del consenso institucional sobre los requisitos del DS (p. 102). Determina que de los tres tipos de descentralizaci&oacute;n (desconcentraci&oacute;n, delegaci&oacute;n y devoluci&oacute;n) opera solamente el primero y que la capacidad municipal generalmente es muy limitada; adicionalmente, que esta realidad estructural es mantenida por la falta de claridad en la divisi&oacute;n de trabajo entre los diferentes niveles de gobierno. Este c&iacute;rculo vicioso y las ambig&uuml;edades generadas en la relaci&oacute;n intergubernamental trasladan la resoluci&oacute;n de problemas ambientales a niveles superiores del sistema pol&iacute;tico, con lo que reducen la confianza ciudadana y las expectativas p&uacute;blicas de actuaci&oacute;n municipal (pp. 123&#45;124). El autor sugiere que una limitada descentralizaci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y una lenta democratizaci&oacute;n en M&eacute;xico se convierten en obst&aacute;culos para los objetivos del DS. Pero donde Mumme encuentra deficiencias para la consecuci&oacute;n de los objetivos del DS, Sara Hill descubre una veta fruct&iacute;fera: su estudio del programa Agua para Beber en colonias de Ciudad Ju&aacute;rez&#45;El Paso demuestra que una estrategia de trabajo comunitario sobre salud ambiental puede tener resultados de autogesti&oacute;n satisfactorios, incluso en un &aacute;mbito binacional. Francisco Lara apoya la idea de la gesti&oacute;n ambiental fuera del marco gubernativo tradicional al determinar que en el contexto transfronterizo existe una red no gubernamental muy activa en la regi&oacute;n Tijuana&#45;San Diego; sin embargo, Lara no hace mayor esfuerzo por especificar la causa y deja el asunto como una "preocupaci&oacute;n estrictamente acad&eacute;mica con causalidad" (p. 176).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios cap&iacute;tulos resaltan la situaci&oacute;n cr&iacute;tica de los recursos naturales en la regi&oacute;n fronteriza. En el caso del agua en Tijuana, Pombo argumenta que la prioridad es agua potable y no costosos sistemas sanitarios, porque los residentes de las colonias no generan las aguas residuales que se descargan en el r&iacute;o Tijuana; que el sesgo hacia obras de gran infraestructura que observan Bandan y Cocef les hace evitar "estudios sistem&aacute;ticos" respecto a lo que los residentes de las colonias necesitan y pueden permitirse (p. 290). Por su lado, el trabajo de Hill hace hincapi&eacute; en las formas de fomentar el aprendizaje ambiental para mejorar la calidad del agua, y en el aprovisionamiento de alcantarillado en las colonias. Suzanne Michel adopta un enfoque diferente. Asegurando que el problema de calidad del agua no es s&oacute;lo t&eacute;cnico&#45;cient&iacute;fico, sino m&aacute;s bien un asunto pol&iacute;tico (p. 233), Michel remarca que un "rango de opciones" de pol&iacute;tica de calidad de agua dentro de la regi&oacute;n Tijuana&#45;San Diego debe considerar cuatro marcos administrativos: fuente, cuenca hidrol&oacute;gica, regi&oacute;n metropolitana y recursos h&iacute;dricos comunes (p. 234), pues cada uno tiene implicaciones territoriales espec&iacute;ficas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su estudio sobre usos del suelo y conservaci&oacute;n de los recursos naturales en la cuenca del r&iacute;o Tijuana, Lina Ojeda trata el tema del DS desde la perspectiva de ecolog&iacute;a del paisaje. Advirtiendo que los procesos de "fragmentaci&oacute;n" y "perforaci&oacute;n" ocasionan la p&eacute;rdida de biodiversidad y la modificaci&oacute;n de los ciclos naturales de agua y nutrientes &#151;con la consecuente aparici&oacute;n de problemas mayores que finalmente llegan a da&ntilde;ar poblaciones humanas, propiedades, y aun a afectarlas relaciones internacionales (p. 212)&#151;, Ojeda descubre que la cuenca ha sufrido procesos de fragmentaci&oacute;n y perforaci&oacute;n debidos fundamentalmente al desarrollo urbano. Bas&aacute;ndose en los conceptos de "salud del ecosistema" (que puede ser independiente de la composici&oacute;n biol&oacute;gica) e "integridad ecol&oacute;gica" (donde la biodiversidad nativa y la estructura de la comunidad natural juegan papeles principales), Ojeda sugiere el mal menor, esto es, que una eventual pol&iacute;tica p&uacute;blica de uso de suelo y recursos naturales preocupada por la conservaci&oacute;n del paisaje deber&iacute;a considerar el mantenimiento de la "salud ecol&oacute;gica" de la cuenca hidrol&oacute;gica dentro de los par&aacute;metros de uso del suelo y asegurar la integridad ecol&oacute;gica en su generalidad (p. 227).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contaminaci&oacute;n en la frontera es un tema importante en <i>Shared Space.</i> En el caso de la maquiladora, Pezzoli es cauto sobre c&oacute;mo las instituciones del TLC alientan la estrategia P&#45;2. Carlos Montalvo sugiere que Cocef y Bandan est&aacute;n tan obsesionados con agua <i>y</i> alcantarillados como para promover los cambios necesarios en el "r&eacute;gimen tecnol&oacute;gico"; Montalvo argumenta que las instituciones del TLC son incapaces de comprender por qu&eacute; las industrias aceptan o rechazan la protecci&oacute;n ambiental (p. 331). Donovan Corliss observa que los gerentes de maquiladoras podr&iacute;an ser actores importantes en el cuidado del ambiente fronterizo; que las mejores pr&aacute;cticas ambientales ocurren en maquiladoras propiedad de compa&ntilde;&iacute;as grandes donde las innovaciones en P&#45;2 son promovidas por pol&iacute;ticas corporativas, mientras que los "peores actores ambientales" son los "subcontratistas" y los peque&ntilde;os fabricantes de productos estandarizados (pp. 304&#45;305).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tito Alegr&iacute;a se ocupa de la contaminaci&oacute;n del aire. Partiendo del supuesto de que los transmigrantes (individuos que cruzan la frontera) paguen una cantidad sustancial en impuestos al gobierno de Estados Unidos, propone redirigir ese dinero a la pavimentaci&oacute;n de calles en el lado mexicano de la frontera y con ello abatir el problema de la contaminaci&oacute;n del aire. El autor asegura que &eacute;sta ser&iacute;a una manera m&aacute;s eficiente de aprovechar los recursos econ&oacute;micos, y que, por otro lado, no afectar&iacute;a ning&uacute;n posicionamiento nacionalista de soberan&iacute;a. Esta propuesta alternativa surge por una situaci&oacute;n espec&iacute;fica de la contaminaci&oacute;n del aire: sus causantes no son identificados f&aacute;cilmente (p. 345), sobre todo en el caso de fuentes m&oacute;viles (veh&iacute;culos) y part&iacute;culas provenientes de humo y polvo (PM10 o aqu&eacute;llas cuyo di&aacute;metro es igual o menor a 10 mieras).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con alguna salvedad, los autores de <i>Shared Space</i> asumen sin debatir la propuesta del DS. Ciertamente, su objetivo es diferente al de analizar el concepto, y solamente lo toman como herramienta de apoyo; pero es preocupante no observar una propuesta alternativa, m&aacute;xime al considerar que las cr&iacute;ticas al DS surgieron desde hace varios a&ntilde;os. En efecto, en 1991, L&eacute;l&eacute; advert&iacute;a que si se buscaba que el DS tuviera un impacto fundamental, entonces aquellas opacidades que fuesen pol&iacute;ticamente convenientes deber&iacute;an dar paso a la claridad y el rigor intelectual. La estrategia de E&#45;1 representa una maduraci&oacute;n intelectual en materia industrial, pues intenta involucrar sectores ajenos a la empresa pero con "compromisos ambientales comunes". Falta, no obstante, una incorporaci&oacute;n decisiva de otros elementos sociales. Los autores soslayan una propuesta te&oacute;rico&#45;program&aacute;tica que emergi&oacute; en los ochenta en algunos pa&iacute;ses de Europa occidental y que aparenta ser m&aacute;s comprehensiva: modernizaci&oacute;n ecol&oacute;gica (M&#45;E). El acercamiento de M&#45;E al DS es evidente ya que busca reconciliar los intereses econ&oacute;micos con los ambientales; pero sus postulados, sin dejar de ser ambiciosos, resultan ser m&aacute;s definidos. Arthur Mol y David Sonnenfeld (2000) se&ntilde;alan las principales estrategias: <i>1)</i> un papel diferente de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, <i>2)</i> creciente importancia de la din&aacute;mica de mercado y los agentes econ&oacute;micos, <i>3)</i> transformaci&oacute;n en el papel del Estado&#45;naci&oacute;n, <i>4)</i> modificaci&oacute;n en la postura, papel e ideolog&iacute;a de los movimientos sociales, <i>5)</i> pr&aacute;cticas discursivas cambiantes y emergencia de nuevas ideolog&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Shared Space</i> deja en claro que alrededor del TLC y sus instituciones se cifran muchas esperanzas; los planteamientos de soluci&oacute;n a problemas ambientales ah&iacute; esbozados poseen variadas aristas (econ&oacute;micas, culturales, pol&iacute;ticas) que escapan del &aacute;mbito t&eacute;cnico&#45;cient&iacute;fico y hacen complicada una soluci&oacute;n consensuada b&iacute;nacionalmente. Vale anotar que en temas binacionales es imposible obviar tanto las caracter&iacute;sticas mismas de la relaci&oacute;n bilateral como las intr&iacute;nsecas de cada pa&iacute;s. En este sentido, aun cuando existen acuerdos e instituciones comunes, las medidas que cada naci&oacute;n toma obedecen, &uacute;ltimamente, a sus intereses dom&eacute;sticos. Las caracter&iacute;sticas nacionales en la forma de hacer pol&iacute;tica determinan en gran medida la diplomacia. En ello, una propuesta de soluci&oacute;n a un asunto binacional que incluya un conjunto de temas (negociaci&oacute;n en paquete o <i>package deal)</i> puede tener eco en el lado mexicano, pero su posibilidad de fructificar en el lado estadounidense parece remota, considerando que su diversificaci&oacute;n de autoridad burocr&aacute;tica obliga a este pa&iacute;s a una pol&iacute;tica de negociaci&oacute;n de tipo caso&#45;por&#45;caso o <i>piecemeal</i> (Smith, 1985).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Shared Space</i> ofrece contribuciones &uacute;tiles y variadas a la creciente literatura sobre temas ambientales en la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos. No obstante que las opiniones divergentes entre algunos autores son escasamente comentadas por el editor, la obra consolida la idea de un di&aacute;logo necesario entre intelectuales de ambos pa&iacute;ses y pone en la mesa de discusi&oacute;n un asunto toral: a menos que se encuentren acciones que satisfagan medidas de cuidado ambiental de los recursos de nuestro "espacio compartido", cualquier pol&iacute;tica tradicional resultar&aacute; inadecuada.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coll, Albert, "United States Strategic Interests in Latin America: An Assessment", <i>Journal of Interamerican Studies and World Affairs</i> 39, num. 1, 1997, pp. 45&#45;57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3758939&pid=S0187-7372200200010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, Luis, <i>M&eacute;xico en la estrategia de Estados Unidos,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI<b>,</b> 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3758941&pid=S0187-7372200200010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hogenboom, Barbara, <i>Mexico and the NAFTA Environment Debate: The Transnational Politics of Economic Integration,</i> Utrecht, Holanda, International Books, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3758943&pid=S0187-7372200200010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&eacute;l&eacute;, Sharachchandra, "Sustainable Development: A Critical Review", <i>World Development</i> 19, num. 6, 1991, pp. 607&#45;621.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3758945&pid=S0187-7372200200010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mol Arthur y David Sonnenfeld (eds.), <i>Ecological Modernisation Around the World, Perspectives and Critical Debate,</i> primera edici&oacute;n, Londres, Frank Cass, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3758947&pid=S0187-7372200200010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mol, Arthur y David Sonnenfeld, "Ecological Modernisation Around the World: An Introduction", en Mol y Sonnenfeld (ed.), 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3758949&pid=S0187-7372200200010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Smith, Peter, "US.&#45;Mexican Relations: the 1980's and Beyond", <i>Journal of Interamerican Studies and World Affairs</i> 27, num. 1, 1985, pp. 91&#45;101.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3758951&pid=S0187-7372200200010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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