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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Cr&iacute;tica de libros</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El tiempo perdido: <i>La Ciudad de M&eacute;xico que el cine nos dej&oacute;</i>, de Carlos Mart&iacute;nez Assad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>J. Waldo Villalobos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Estudi&oacute; la licenciatura en letras modernas francesas en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM y contin&uacute;a sus estudios en literatura y filosof&iacute;a. Desde 2005 ha participado en diversos congresos y encuentros sobre estos temas, as&iacute; como en seminarios de la UNAM. Actualmente labora como asistente editorial de la revista Argumentos. Estudios cr&iacute;ticos de la sociedad. En su art&iacute;culo m&aacute;s reciente, "La lectura como paseo: un desplazamiento cr&iacute;tico por la calle de Benjamin", publicado en Walter Benjamin. Pensamiento pol&iacute;tico y filos&oacute;fico (BUAP, 2010) abord&oacute; el tema de la ciudad y la lectura.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Gracias al cine sabemos c&oacute;mo somos    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Carlos Monsiv&aacute;is<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">La ciudad se extravi&oacute; y la viste perderse en piedra y polvo    <br> 	Jos&eacute; Emilio Pacheco<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cine es la forma misma del documento en la actualidad. Antes de la t&eacute;cnica cinematogr&aacute;fica, no se ten&iacute;a acceso de manera tan inmediata ni tan vigorosa a la vida de las personas ni a los espacios en donde se mueven. Para Carlos Mart&iacute;nez Assad (Amatitl&aacute;n, Jalisco, 1946), el "cine de la Ciudad de M&eacute;xico" es como un "museo que, en efecto, puede completar la visi&oacute;n de la historia que tenemos de" la capital.<sup><a href="#notas">3</a></sup> En su libro de 2008, <i>La Ciudad de M&eacute;xico que el cine nos dej&oacute;,</i> explora la historia de la capital mexicana a partir de las producciones nacionales que se han ocupado de retratarla y cubre el periodo de 1896 a 2006. El autor decidi&oacute; concentrarse en "las pel&iacute;culas que pueden verse en cualquier sala cinematogr&aacute;fica o incluso en la televisi&oacute;n"<sup><a href="#notas">4</a></sup> y dejar de lado los documentales porque "prefiri&oacute; la mirada l&uacute;dica de quien est&aacute; interesado por un primer plano &#91;y&#93; dej&oacute; tambi&eacute;n la impronta de lo acontecido en la ciudad, d&aacute;ndole m&aacute;s importancia de lo que parece".<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que, como lo demuestra el cine, las cosas no son "lo que parecen" y lo que se observa a primera vista no es siempre lo esencial. Desde un principio, Mart&iacute;nez Assad deja en claro que las cintas se plantean objetivos m&aacute;s all&aacute; del simple hecho de contar historias o mostrar paisajes; independientemente de su postura frente al poder reinante en el momento, el tratamiento de las pel&iacute;culas responde a un cierto esp&iacute;ritu de &eacute;poca, como por ejemplo denunciar &#151;m&aacute;s que mostrar&#151; el contraste entre la provincia y la capital. Este tema, que domin&oacute; el cine de la primera mitad del siglo XX &#151;y que no ha desaparecido en realidad&#151;, respond&iacute;a a la idea de que en la Ciudad de M&eacute;xico "todo es falsedad"<sup><a href="#notas">6</a></sup> mientras que la gente del campo o de ciudades m&aacute;s peque&ntilde;as "son incapaces de albergar en el coraz&oacute;n tanta maldad".<a href="#notas"><sup>7</sup></a> Si bien es indiscutible que la capital nunca ha sido terreno f&aacute;cil para <i>los fuere&ntilde;os,</i> la visi&oacute;n simplista de la metr&oacute;poli como lugar de perdici&oacute;n opuesto a la provincia donde se conservan los valores nacionales respond&iacute;a, precisamente, a la intenci&oacute;n de presentar una identidad nacionalista.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Al terminar la Revoluci&oacute;n agraria, el ideal mexicano se encontraba en la tierra que hab&iacute;a protagonizado la lucha, pero el cine es el testigo del cambio inevitable con el que la gran ciudad robar&aacute; el papel protag&oacute;nico.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, Mart&iacute;nez Assad lee &#151;o, mejor dicho, aprecia&#151; la historia de la Ciudad de M&eacute;xico en el cine, que no se limita a relatar los hechos sino que transmite el ambiente general de una &eacute;poca. Cabe aqu&iacute; citar el pasaje sobre las producciones de la segunda mitad de la d&eacute;cada de 1940:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cine del alemanismo encuentra en estas pel&iacute;culas sus mejores testimonios, si no de la realidad, s&iacute; de lo que quiere ser. Hay crimen pero tambi&eacute;n hay justicia &#91;...&#93; Lo sintom&aacute;tico es que en las historias, los personajes que surgen tienen vicios como los atribuidos al r&eacute;gimen, pero dichas historias est&aacute;n realizadas por algunos de los mejores escritores del pa&iacute;s, de destacado activismo izquierdista, como Jos&eacute; Revueltas.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor reconoce, en cada ocasi&oacute;n, esta distancia entre las intenciones de los realizadores y las lecturas posibles de las pel&iacute;culas; las contradicciones entre unas y otras reflejan tambi&eacute;n las paradojas nacionales. A medida que avanza el estudio, vemos c&oacute;mo la ciudad peque&ntilde;a y transitable a pie es remplazada por la megal&oacute;polis actual de rascacielos de vidrio y acero. El paisaje urbano, verdadero personaje en varias de las cintas, es un tema primordial en el libro que abre con <i>El autom&oacute;vil gris</i> (1919, de Enrique Rosas y Joaqu&iacute;n Coss), donde se muestran espacios rurales en zonas que actualmente est&aacute;n en medio de la ciudad. Mart&iacute;nez Assad se deleita rastreando los sitios en los que se filmaron diferentes escenas y entreteje su estudio con la historia de la transformaci&oacute;n de la urbe y an&eacute;cdotas acerca de aquellos lugares. En muchas ocasiones se incluyen <i>stills</i> de las pel&iacute;culas que muestran esas esquinas y edificios ahora desaparecidos.<sup><a href="#notas">10</a></sup> En las d&eacute;cadas de 1980 y 1990, el esmog marca su presencia en la cintas; por ejemplo, en <i>S&oacute;lo con tu pareja</i> (1991, de Alfonso Cuar&oacute;n) las tomas desde el mirador de la Torre Latinoamericana denotan "la escasa visibilidad debido a la contaminaci&oacute;n, considerada entonces como de las m&aacute;s graves del mundo".<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El avance de la urbanizaci&oacute;n es un inter&eacute;s confeso del libro, visible desde las primeras p&aacute;ginas en una cita del escritor franc&eacute;s, Julien Gracq: "la forma de la ciudad, como se sabe, cambia m&aacute;s r&aacute;pido que el coraz&oacute;n de un mortal". Por otro lado, estas l&iacute;neas muestran tambi&eacute;n el tono del ensayo que, aunque es una obra de divulgaci&oacute;n, contiene un trabajo documental impresionante. La cantidad de referencias a los integrantes de los equipos de filmaci&oacute;n (desde directores y actores hasta camar&oacute;grafos y musicalizadores) es inmensa y ameritar&iacute;a un &iacute;ndice onom&aacute;stico que la edici&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Cultura no proporciona. En m&aacute;s de un sentido, es evidente que los alcances de este trabajo rebasan, por mucho, los l&iacute;mites del volumen en que se presenta. Sin embargo, la erudici&oacute;n y la capacidad de s&iacute;ntesis de Mart&iacute;nez Assad son los mismos que los de sus publicaciones acad&eacute;micas.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Pero, se debe decir que el an&aacute;lisis de este soci&oacute;logo y cr&iacute;tico de la cultura ser&iacute;a el mayor aporte de este estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recorrido de <i>La Ciudad de M&eacute;xico que el cine nos dej&oacute;</i> es principalmente cronol&oacute;gico, lo que permite situar las producciones en su contexto hist&oacute;rico y social (al tomar a la d&eacute;cada como unidad temporal b&aacute;sica), aunque tambi&eacute;n es recurrente la clasificaci&oacute;n de pel&iacute;culas seg&uacute;n el r&eacute;gimen presidencial que vio su filmaci&oacute;n. Y es que, para la cr&iacute;tica de la cultura, el cine posee una atractivo muy particular. Sin importar sus contenidos ficticios o hist&oacute;ricos la imagen&#45;movimiento/ imagen&#45;tiempo (seg&uacute;n la definici&oacute;n del cine que hace Gilles Deleuze)<a href="#notas"><sup>13</sup></a> constituye el escaparate y el veh&iacute;culo del espacio social, y recoge hasta sus m&aacute;s peque&ntilde;os detalles: ninguna t&eacute;cnica antes del cine hab&iacute;a sido capaz de registrar el habla, la apariencia y el comportamiento de las personas, junto con el medio (en movimiento) donde sus vidas se desenvuelven. La cinematograf&iacute;a multiplica las posibilidades del relato al dirigirse a la vista y al o&iacute;do (e incluso llegar a alcanzar una dimensi&oacute;n t&aacute;ctil),<sup><a href="#notas">14</a></sup> y el relato es la base de la historia &#151;como ciencia social&#151; pero tambi&eacute;n lo es de la literatura. Para Monsiv&aacute;is, el cine toma al material literario y "lo convierte en industria visual... sin novela y sin poes&iacute;a, simplemente no hay almacenes visuales y verbales de la sociedad".<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La integraci&oacute;n del cine en la historia de la cultura se documenta con el amplio listado de intelectuales y autores que escriben &#151;e interpretan&#151; la historia del pa&iacute;s. El libro hace menci&oacute;n a cinefilos contempor&aacute;neos como Carlos Monsiv&aacute;is, y recoge la participaci&oacute;n de escritores, como Jos&eacute; Revueltas, Luis Spota y Jos&eacute; Emilio Pacheco, por citar algunos. De hecho una de las primeras pel&iacute;culas mencionadas es <i>Santa,</i><a href="#notas"><sup>16</sup></a> basada en la novela de Federico Gamboa, y una de las &uacute;ltimas es <i>Mariana, Mariana</i> (1986, de Alberto Isaac), basada en la novela <i>Las batallas en el desierto,</i> de Pacheco. Tambi&eacute;n se basan en la obra de este escritor los dos primeros segmentos de la pel&iacute;cula <i>Viento distante</i> (1964)<sup><a href="#notas">17</a></sup> presentada en el Primer Concurso de Cine Experimental, cuyo jurado calificador estaba "integrado por el cr&iacute;tico de cine Jorge Ayala Blanco", muy citado en el libro, "el poeta Efra&iacute;n Huerta, el escritor Luis Spota, el compositor Manuel Esper&oacute;n y el actor Andr&eacute;s Soler".<sup><a href="#notas">18</a></sup> De hecho, la vida de los j&oacute;venes intelectuales y artistas de la ciudad es retratada en algunas pel&iacute;culas mencionadas en el libro, como <i>El d&iacute;a comenz&oacute; ayer</i> (1965, de &Iacute;caro Cisneros) que muestra "las pretensiones culturales" de quienes frecuentaban la Zona Rosa de la &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como el cine participa en la conformaci&oacute;n de lo que llamamos realidad, el paso del tiempo transforma a su vez nuestra percepci&oacute;n de las obras cinematogr&aacute;ficas.<sup><a href="#notas">19</a></sup> Desde las pel&iacute;culas de la d&eacute;cada de 1930, que vilipendiaban la moralidad citadina, hasta las pel&iacute;culas actuales que describen una realidad de sobra conocida (congestionamientos, miseria y violencia), transluce apasionado con el que vivimos al Distrito Federal; vemos constantemente la a&ntilde;oranza de un pasado que parece mejor. &iquest;Qui&eacute;n no preferir&iacute;a una ciudad <i>deambulable,</i><a href="#notas"><sup>20</sup></a> sin v&iacute;as r&aacute;pidas que la segmentaran? Aquella ciudad que concentraba a sus estudiantes y artistas en la peque&ntilde;a Zona Rosa, y que se recorr&iacute;a a pie de un extremo al otro. En la ciudad de los microbuses, del metro atestado y del extra&ntilde;o metrob&uacute;s, es f&aacute;cil a&ntilde;orar el tranv&iacute;a y hasta la Ruta 100.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Sin embargo, la lectura de <i>La Ciudad de M&eacute;xico que el cine nos dej&oacute;</i> muestra c&oacute;mo, en aquellos tiempos que ahora provocan la nostalgia, se a&ntilde;oraban tambi&eacute;n otros <i>tiempos mejores.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La respuesta a estos ciclos en los que la urbanizaci&oacute;n ca&oacute;tica y la propia naturaleza van destruyendo espacios que desear&iacute;amos conservar est&aacute; precisamente en ejercicios de memoria como este, de Mart&iacute;nez Assad. Es nuestra propia identidad la que est&aacute; edificada en la ciudad, trazada en sus calles, la historia de nuestros padres y abuelos est&aacute; registrada en las producciones art&iacute;sticas capaces de ense&ntilde;arnos la cuidad que ha sido y nos narran el camino que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;. Este es un libro inspirador, que invita a la reflexi&oacute;n y a la investigaci&oacute;n al plantear tem&aacute;ticas que est&aacute;n lejos de ser agotadas. Pero el ensayo, sobre todo, invita al cine &#151;en un tiempo en que las salas est&aacute;n en v&iacute;as de extinci&oacute;n&#151; para ver o revisitar</font>.</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/argu/v24n66/a14i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En el documental <i>Retrato hablado: Carlos Monsiv&aacute;is,</i> realizado en ocasi&oacute;n de la publicaci&oacute;n del libro <i>Aires de familia: cultura y sociedad en Am&eacute;rica Latina,</i> del mismo, Canal 22, M&eacute;xico, 2000. El documental se retransmiti&oacute; como homenaje al cumplirse un a&ntilde;o de la muerte de Monsiv&aacute;is, el lunes 20 de junio de 2011.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>El viento distante,</i> Era, M&eacute;xico, 1963, p. 19, <i>apud</i> Carlos Mart&iacute;nez Assad, <i>La Ciudad de M&eacute;xico que el cine nos dej&oacute;,</i> Secretar&iacute;a de Cultura&#45;GDF, M&eacute;xico, 2008, p. 98.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> C. Mart&iacute;nez Assad, <i>La Ciudad de M&eacute;xico..., op. cit.,</i> p. 40.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Ibid., p. 19.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> <i>Ibid.,</i> p. 20.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> <i>La india bonita</i> (1938), de Antonia Hel&uacute;, <i>apud</i>Mart&iacute;nez Assad, <i>op. cit.,</i> p. <i>36.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> <i>Distinto amanecer</i> (1941), de Julio Bracho, <i>apud</i>Mart&iacute;nez Assad, <i>op. cit.,</i> p. 41.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En este sentido, la propia pel&iacute;cula puede entrar en contradicci&oacute;n con su premisa ideol&oacute;gica. Seg&uacute;n el autor, <i>La vida no vale nada</i> (1954), de Rogelio A. Gonz&aacute;lez "se trata de la consabida idea de ilustrar el regreso al campo porque la ciudad &#91;...&#93; provoca las peores tentaciones que hacen al hombre deshumanizarse o caer en las m&aacute;s bajas pasiones. La paradoja es que todos tratan muy bien a Pablo", el protagonista, encarnado por Pedro Infante, "y siempre tiene relaciones amables y solidarias que &eacute;l se encarga de echar a perder". M&aacute;s que un descuido, esto ilustra c&oacute;mo el cine muestra mucho m&aacute;s de lo que tiene conciencia de decir. <i>Cf.</i> Mart&iacute;nez Assad, <i>op. cit.,</i> p. 80.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>9</sup> Ibid., p.</i> 46.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Los <i>stills</i> que ilustran el libro provienen de los archivos de la Filmoteca de la UNAM, de la Cineteca Nacional, de la Fototeca del INAH y de la productora Argos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> C. Mart&iacute;nez Assad, <i>op. cit.,</i> p. 119.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> El autor es doctor en sociolog&iacute;a por la UNAM y tiene un abundante trabajo de investigaci&oacute;n sobre el periodo de la Revoluci&oacute;n Mexicana. En el libro que nos ocupa estos intereses se transparentan, as&iacute; como su gusto por la historia, la lectura y el "coleccionismo" de datos &#91;<a href="http://www.carlosmartinezassad.com/" target="_blank">http://www.carlosmartinezassad.com/</a>&#93;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> <i>Cf.</i> G. Deluze, <i>La imagen&#45;movimiento. Estudios sobre cine 1,</i> y <i>La imagen&#45;tiempo. Estudios sobre cine 2,</i> Paid&oacute;s, Barcelona/Buenos Aires, 1994 y 1987, respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Para Walter Benjamin, la dimensi&oacute;n t&aacute;ctil en el arte es una reacci&oacute;n corporal del espectador que establece un contacto inmediato con la obra. En el caso del cine, Benjamin lo llama "efecto de <i>shock"</i> mediante el cual "una sucesi&oacute;n de im&aacute;genes" lleva "un elemento t&aacute;ctil a lo visual" &#45;lo que podr&iacute;a traducirse en el v&eacute;rtigo o en el reflejo de agacharse frente a algunas escenas, por ejemplo. <i>Cf.W.</i> Benjamin, <i>La obra de arte en la &eacute;poca de su reproductibilidad t&eacute;cnica,</i> &Iacute;taca, M&eacute;xico, 2003, p. 120.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> <i>Retrato hablado: Carlos Monsiv&aacute;is, loc. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> El segundo cap&iacute;tulo del libro se titula "La <i>Santa</i> evocadora" y menciona las tres versiones del filme: la de Luis G. Peredo de 1918, la de Antonio Moreno de 1931 y la de Norman Foster de 1947. Cf. Mart&iacute;nez Assad, <i>op. cit.,</i> pp. 26&#45;31.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Compuesta por tres episodios, cada uno con su propio director: "El parque hondo" de Salom&oacute;n Laiter, "Tarde de agosto" de Manuel Michel y "El encuentro" de Sergio B&eacute;jar. "El parque hondo" y "Tarde de agosto" se inspiran en dos cuentos hom&oacute;nimos de Jos&eacute; Emilio Pacheco. Cf. <i>ibid.,</i> pp. 97&#45;98.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> <i>Ibid.,</i> p. 96. La p&aacute;gina "M&aacute;s de cien a&ntilde;os de cine mexicano", del Instituto Tecnol&oacute;gico de Estudios Superiores de Monterrey, abunda en el tema: "la filmaci&oacute;n de <i>En el balc&oacute;n vac&iacute;o</i> (1961) alent&oacute; la celebraci&oacute;n, en 1965, del Primer Concurso de Cine Experimental de largometraje, convocado por la industria cinematogr&aacute;fica. De este concurso y del segundo, celebrado en 1967, surgieron directores como Alberto Isaac, Juan Ib&aacute;&ntilde;ez, Carlos Enrique Taboada y Sergio V&eacute;jar, quienes desarrollar&iacute;an parte importante de su carrera en los a&ntilde;os setenta y ochenta" &#91;<a href="http://cinemexicano.mty.itesm.mx/ancinind.html" target="_blank">http://cinemexicano.mty.itesm.mx/ancinind.html</a>&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Un ejemplo accesible ser&iacute;a la nueva apreciaci&oacute;n del cine de lucha libre. Un g&eacute;nero relegado que actualmente est&aacute; siendo estudiado y recuperado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> O "flaneable", neologismo con el que Mart&iacute;nez Assad evoca la figura del <i>fl&acirc;neur</i> (vagabundo) tan apreciada por Walter Benjamin, otro apasionado del espacio citadino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Se debe se&ntilde;alar que seg&uacute;n algunos urbanistas, s&oacute;lo 40% de los itinerarios que formaban la Ruta 100 han sido cubiertos por otras empresas de transporte (p&uacute;blicas y concesionadas), lo que significa que con la desaparici&oacute;n de esa corporaci&oacute;n perdimos 60% de las rutas de transporte de nuestra capital.</font></p>      ]]></body>
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