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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>VICIEDO VALD&Eacute;S, MIGUEL. <i>Biblioteca p&uacute;blica y revoluci&oacute;n: su desarrollo de 1959 a 1989</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><i>por Felipe Meneses Tello</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>La Habana, Cuba: Ediciones Extramuros, 2009, 124 p.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objeto de estudio central es la biblioteca p&uacute;blica cubana, as&iacute; que la obra de Miguel Viciedo Vald&eacute;s contiene tres cap&iacute;tulos: 1) La biblioteca p&uacute;blica: enfoque y tendencias, 2) La biblioteca p&uacute;blica cubana en el periodo anterior a 1959 y 3) La biblioteca p&uacute;blica en el periodo de 1959 a 1989. Este libro trata de responder a dos preguntas expresamente planteadas por el autor, a saber: &iquest;Cu&aacute;l fue el desarrollo alcanzado por la biblioteca p&uacute;blica en ese pa&iacute;s caribe&ntilde;o durante el periodo de 1959 a 1989? y &iquest;Qu&eacute; factores econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, sociales y culturales incidieron en los cambios que se produjeron en la biblioteca p&uacute;blica cubana?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin de responder a estas preguntas, el objetivo general del libro es esclarecer esos factores en el desarrollo de esta instituci&oacute;n bibliotecaria de Cuba. Los objetivos espec&iacute;ficos que se plantean son, apunta Viciedo Vald&eacute;s:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Exponer los antecedentes de la biblioteca p&uacute;blica en el periodo prerrevolucionario. Analizar los cambios que se producen en la biblioteca p&uacute;blica entre 1959 y 1989. Establecer nexo entre el entorno de la biblioteca p&uacute;blica y los cambios culturales que se producen en ella.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo uno comienza con breves antecedentes hist&oacute;ricos de este tipo de instituci&oacute;n bibliotecaria y analiza una serie de definiciones extra&iacute;das de diccionarios de reconocidos autores (Domingo Buonocore y Jos&eacute; Mart&iacute;nez de Souza). Esto le permite a Viciedo Vald&eacute;s afirmar que el concepto generalizado de biblioteca p&uacute;blica ha estado vinculado con los criterios que orientan la definici&oacute;n del primero, el autor argentino, y luego a aseverar que el acceso a los acervos y el disfrute de los servicios bibliotecarios de esta naturaleza, en el contexto geogr&aacute;fico&#150;temporal que cubre, "son de uso general, directo y gratuito, de libre acceso". No obstante las bibliotecas p&uacute;blicas de Cuba, como las de pr&aacute;cticamente toda Am&eacute;rica Latina, han estado orientadas y fusionadas por dos paradigmas: 1) la biblioteca espa&ntilde;ola con su erudici&oacute;n y 2) la biblioteca p&uacute;blica sajona de libre acceso. As&iacute;, la colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola, por un lado, y el neocolonialismo norteamericano, por el otro, son los antecedentes hist&oacute;ricos que marcar&iacute;an las primeras bibliotecas p&uacute;blicas de Cuba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En virtud de las relaciones culturales entre Cuba y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, pr&aacute;cticamente a partir del triunfo de la revoluci&oacute;n, 1959, y hasta antes de 1989, la biblioteca p&uacute;blica de esa Isla, afirma Viciedo Vald&eacute;s, "asimil&oacute; los rasgos y las caracter&iacute;sticas de la llamada &laquo;Bibliotecas de Masas&raquo;"; esto es, servicios p&uacute;blicos gratuitos de biblioteca y con libre acceso para el pueblo en general. En esta tesitura el autor dedica un ep&iacute;grafe intitulado: <i>La biblioteca p&uacute;blica</i> <i>en la sociedad socialista</i>, en el que valora el logro cuantitativo y cualitativo respecto al desarrollo de las colecciones y la creaci&oacute;n de bibliotecas en el plano de este tipo de orden social. La proyecci&oacute;n de la pol&iacute;tica socialista en el universo bibliotecario apunt&oacute;, en concordancia con lo que escribe V. Vald&eacute;s, hacia la "contribuci&oacute;n a la educaci&oacute;n, la cultura y el disfrute est&eacute;tico de la toda poblaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante el autor observa a la biblioteca p&uacute;blica como objeto de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. En t&eacute;rminos generales comenta que esta instituci&oacute;n ha sido tema de an&aacute;lisis y estudio en varios pa&iacute;ses, aunque los aciertos var&iacute;an en cuesti&oacute;n de extensi&oacute;n y profundidad, as&iacute; como en asuntos tratados, tales como los de car&aacute;cter hist&oacute;rico, sociol&oacute;gico, administrativo, tecnol&oacute;gico y otros. En estas p&aacute;ginas vuelve a destacar el notable trabajo bibliotecario, tanto pr&aacute;ctico como te&oacute;rico, realizado por la escuela socialista sovi&eacute;tica, entre cuyas figuras menciona a Vladimir I. Lenin, N. Kr&uacute;pskaya, A. I. Abramov y O. S. Chubarian. A su juicio, en Am&eacute;rica Latina la biblioteca p&uacute;blica ha sido poco investigada como objeto de estudio, en contraste con el resto del mundo. Este retraso se debe, afirma Viciedo, a </font></p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la carencia de profesionales lo suficientemente preparados como para abordar el tema.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Cuba, particularmente durante el periodo revolucionario, el funcionamiento de esta biblioteca ha sido objeto de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en relaci&oacute;n con la promoci&oacute;n de la lectura, los servicios bibliotecarios, los fondos bibliogr&aacute;ficos, los recursos humanos, la bibliograf&iacute;a, la superaci&oacute;n profesional, la historia de las bibliotecas, los usuarios, etc&eacute;tera. Estas aportaciones se caracterizan por ser estudios emp&iacute;ricos presentados en varios foros, talleres y seminarios, nacionales e internacionales, inherentes al gremio bibliotecario. En contraste, el trabajo te&oacute;rico realizado en Cuba en materia de bibliotecas p&uacute;blicas "resulta cuantitativamente menor". La revisi&oacute;n que el autor hace referente a los escritos de autores cubanos se centra en Sidroc Ramos, Sara Escobar Carvallar y Emilio Seti&eacute;n Quesada, aunque menciona a otros a pie de p&aacute;gina. Asimismo la perspectiva que caracteriza a las bibliotecas cubanas como las del resto del mundo, est&aacute; en concordancia con el <i>Manifiesto de la UNESCO para la biblioteca p&uacute;blica</i>, tendencia que se evidencia con m&aacute;s nitidez despu&eacute;s de 1959.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor dedica el segundo cap&iacute;tulo al periodo anterior a 1959. Para tal efecto, cubre dos momentos hist&oacute;ricos: el colonial y el republicano. En virtud de que la Rep&uacute;blica de Cuba se instaur&oacute; en 1902, respecto al primer periodo analiza a <i>grosso modo</i> la creaci&oacute;n de tres bibliotecas: la de la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos de Par&iacute;s (1793); la Biblioteca P&uacute;blica de Matanzas (1835) y la Biblioteca Municipal de Santiago de Cuba (1899). La primera biblioteca p&uacute;blica de Cuba durante el siglo XVIII estuvo reducida en realidad a un grupo de personas, es decir, a quienes pod&iacute;an instruirse en virtud de su condici&oacute;n econ&oacute;mica y clase social. La segunda biblioteca, creada por intelectuales, personalidades y burgueses de la ciudad de Matanzas, ofreci&oacute; servicios principalmente, asevera Vald&eacute;s,</font></p>  	 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a un limitado c&iacute;rculo de lectores de la clase acomodada, la burocracia citadina y alg&uacute;n que otro ciudadano de otros estratos sociales.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera biblioteca creada a fines del periodo colonial estuvo a cargo de Emilio Bacard&iacute; Moreau, as&iacute; que cuando &eacute;l muri&oacute;, en 1922, la biblioteca adopt&oacute; el nombre de Elvira Cape, viuda de Bacard&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la situaci&oacute;n de las bibliotecas p&uacute;blicas durante la Rep&uacute;blica, Vald&eacute;s menciona algunos acontecimientos que contribuyeron a construir los cimientos del desarrollo de este tipo de instituciones culturales, tales como: en 1901, reci&eacute;n creada esta forma de Estado, la fundaci&oacute;n de la Biblioteca Nacional de Cuba; en 1920, la fundaci&oacute;n de la Biblioteca Municipal de La Habana con dos bibliotecas sucursales; en 1938, la celebraci&oacute;n de la Asamblea Nacional Pro Bibliotecas, de la que eman&oacute; la Asociaci&oacute;n Bibliotecaria Cubana; y en 1954, la creaci&oacute;n mediante decreto de la Organizaci&oacute;n Nacional de Bibliotecas Ambulantes. Se favoreci&oacute; tambi&eacute;n la confecci&oacute;n de una legislaci&oacute;n bibliotecaria, en la que se estipul&oacute; la creaci&oacute;n de bibliotecas p&uacute;blicas con el apoyo econ&oacute;mico del gobierno, pero una cosa fue lo expresado y otra la pr&aacute;ctica. Asimismo, durante la primera mitad el siglo XX comenzaron a impartirse los primeros Cursos de Iniciaci&oacute;n Bibliotecol&oacute;gica a trav&eacute;s de la Biblioteca P&uacute;blica del Lyceum Lawn Tennis Club, los cuales estuvieron a cargo de Mar&iacute;a Buceta y contaron con el apoyo de Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade y Jorge Aguayo. Durante este mismo periodo se inaugurar&iacute;an una serie de bibliotecas municipales (en 1915 la de Sancti Sp&iacute;ritus; en 1926, la de Santa Clara; en 1935 la de Cienfuegos; en 1938 la de Camag&uuml;ey; en 1941 en Mariano, en 1941 la de Santa Mar&iacute;a del Rosario; y en 1943, la Panamericana, estas tres &uacute;ltimas en la ciudad de La Habana).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo tercero y &uacute;ltimo es, a juicio de Viciedo Vald&eacute;s, el m&aacute;s importante en tanto que est&aacute; dedicado a cubrir el estudio sobre la biblioteca p&uacute;blica en el contexto revolucionario de 1959 a 1989. Para tal efecto, el autor recurri&oacute; al an&aacute;lisis documental del periodo; esto es, a recoger puntos de vista a trav&eacute;s de entrevistas hechas a bibliotecarios que se formaron durante esos a&ntilde;os y que estuvieron estrechamente ligados a la fundaci&oacute;n, el auge y la consolidaci&oacute;n de este tipo de instituciones bibliotecarias; y a la consulta de personas expertas que estuvieron vinculadas directamente con el trabajo que desarroll&oacute; la entonces Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor toma en cuenta tres factores que determinaron las transformaciones de la biblioteca p&uacute;blica cubana en ese periodo: los sociopol&iacute;ticos, los socioecon&oacute;micos y los socioculturales. En relaci&oacute;n con los primeros, considera la nueva legislaci&oacute;n bibliotecaria revolucionaria que se gener&oacute; a favor de la cultura (como el Decreto 684 del 23 de diciembre de 1959, primera ley que reconoci&oacute; el status social de los bibliotecarios p&uacute;blicos); y agrega luego que la apertura de las relaciones con el entonces r&eacute;gimen sovi&eacute;tico fue lo que permiti&oacute; el intercambio profesional con pa&iacute;ses del bloque socialista, as&iacute; como que la nueva divisi&oacute;n pol&iacute;tico&#150;administrativa trazada por el gobierno revolucionario, favoreci&oacute; el incremento del n&uacute;mero de bibliotecas p&uacute;blicas en todo el territorio cubano. Desde la perspectiva socioecon&oacute;mica menciona la conversi&oacute;n de los manuales de procedimientos y las metodolog&iacute;as del trabajo en la Norma Cubana de Descripci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica de Libros y Folletos; y el ingreso de Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Econ&oacute;mica (CAME), lo que contribuy&oacute; a la colaboraci&oacute;n con bibliotecas de otros pa&iacute;ses, y ampli&oacute; de esa manera el horizonte profesional y, por ende, el quehacer bibliotecario cubano en el contexto internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta al &aacute;mbito sociocultural, el autor menciona una serie de sucesos hist&oacute;ricos de particular trascendencia, tales como la creaci&oacute;n, en 1960, de la Imprenta Nacional y la fundaci&oacute;n de varias editoriales (Editora Pol&iacute;tica, la Editorial Pedag&oacute;gica y la Editorial Universitaria y la Editorial Juvenil), que apoyaron la producci&oacute;n de libros y folletos para el desarrollo de las colecciones en las bibliotecas p&uacute;blicas cubanas; la Campa&ntilde;a Nacional de Alfabetizaci&oacute;n que inici&oacute; en 1961; la Campa&ntilde;a por la Lectura Popular, entre 1963 y 1964; la creaci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n que estimul&oacute; el surgimiento de la Organizaci&oacute;n Nacional de Bibliotecas Populares Ambulantes, antecedente de la Red de Bibliotecas P&uacute;blicas, cuya organizaci&oacute;n estuvo a cargo de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas; la conversi&oacute;n del Consejo Nacional de Cultura en Ministerio de Cultura, acontecimiento que permiti&oacute; aumentar la cantidad de este tipo de instituciones bibliotecarias en los ciento nueve municipios en que fue dividido el territorio cubano, y forjar las Coordinaciones Provinciales de Bibliotecas; la instauraci&oacute;n del Instituto Cubano del Libro y su red de librer&iacute;as en 1967, lo que estimul&oacute; el incremento de los acervos bibliogr&aacute;ficos y el mejoramiento de los servicios bibliotecarios p&uacute;blicos; la implementaci&oacute;n de la carrera de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico&#150;T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a en la Universidad de la Habana en la d&eacute;cada de 1970, que facilit&oacute; la formaci&oacute;n acad&eacute;mica de bibliotecarios profesionales; y por &uacute;ltimo el ingreso oficial, en 1986, de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios a IFLA, lo que posibilit&oacute; el contraste, en la esfera internacional, del progreso alcanzado en materia de bibliotecas p&uacute;blicas en relaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses de peculiar tradici&oacute;n bibliotecaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Viciedo Vald&eacute;s divide, por &uacute;ltimo, en tres etapas principales el desarrollo de la biblioteca p&uacute;blica cubana. Cada uno de estos periodos lo analiza con base en las figuras de personas que, a su juicio, "marcaron y lideraron el movimiento bibliotecario cubano" a lo largo del periodo que cubre su obra. La primera etapa (1959&#150;1967) est&aacute; representada por Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade, a quien le correspondi&oacute; la creaci&oacute;n del sistema de bibliotecas p&uacute;blicas. De la segunda etapa, subdividida en dos periodos (1967&#150;1974; 1973&#150;1977), sobresalen Sidroc Ramos, quien se ocup&oacute; del ascenso de este sistema, y Luis Suard&iacute;az, Olinta Ariosa y Julio Riverend durante los tiempos de la creaci&oacute;n del Ministerio de Cultura. En la tercera etapa (1977&#150;1985), comparece nuevamente Olinta Ariosa Morales apuntalando el trabajo del bibliotecario p&uacute;blico en Cuba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las tres etapas el autor esboza la nueva concepci&oacute;n del quehacer bibliotecario, derivada &eacute;sta de las transformaciones suscitadas a ra&iacute;z de la revoluci&oacute;n cubana. Destaca as&iacute; el trabajo de personajes e instituciones que forjaron el Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas durante los a&ntilde;os que cubren sus apuntes, los cuales pueden orientar al lector&#150;investigador interesado en el t&oacute;pico a emprender un an&aacute;lisis m&aacute;s amplio y profundo, m&aacute;s refinado y riguroso, m&aacute;s cr&iacute;tico y detallado en relaci&oacute;n con los acontecimientos m&aacute;s sobresalientes que han marcado la historia social de la biblioteca p&uacute;blica en Cuba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente el autor incluye la bibliograf&iacute;a general y tres anexos: 1) lista de nombres a quienes se les entrevist&oacute; y consult&oacute;; 2) antecedentes curriculares de las personas entrevistadas (Rebeca Brull Ram&iacute;rez, Tom&aacute;s Fern&aacute;ndez Robaina, Araceli Garc&iacute;a&#150;Carranza Bassetti, Hortensia Goenaga V&aacute;zquez, Mar&iacute;a Esther Hern&aacute;ndez Broche, Mar&iacute;a Margarita Le&oacute;n Ortiz, Blanca Patallo Emperador, Emilio Seti&eacute;n Quesada, Marta Benedicta Terry Gonz&aacute;lez, Olga Vega Garc&iacute;a) y 3) expertas consultadas (Margarita Bellas Vilari&ntilde;o, Sara Moreno Rodr&iacute;guez y Roselia Rojas Ricardo). Por &uacute;ltimo adjunta una serie de fotograf&iacute;as como testimonio iconogr&aacute;fico.</font></p>     ]]></body>
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