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</front><body><![CDATA[   			  				    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas y traducciones</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Posibilidades y l&iacute;mites de la propuesta de construcci&oacute;n de una sociolog&iacute;a p&uacute;blica</b></font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Maribel N&uacute;&ntilde;ez Cruz<sup>1</sup></b></font></p> 				    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1</sup> Profesora&#150;investigadora visitante del Departamento de Derecho de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Azcapotzalco, y coordinadora del Seminario de Epistemolog&iacute;a y Metodolog&iacute;a de las Ciencias Sociales, dirigido a los profesores de derecho de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, unidad Azcapotzalco.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:maribelnunez1@hotmail.com">maribelnunez1@hotmail.com</a></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Perhaps the most widely cited and most celebrated    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 			    words of any sociologist are those of    <br> 			    C. Wright Mills, when he defined the sociological    <br> 			    imagination as the quality of mind that translates    <br> private troubles into public issues.    <br> </font><font face="verdana" size="2">M. Burawoy</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de la hiperespecializaci&oacute;n cient&iacute;fica y la necesidad de ofrecer soluciones a los complejos problemas que exigen atenci&oacute;n en las sociedades contempor&aacute;neas han dado lugar a postular la necesidad de promover un estilo de investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica que ha suscitado enorme inter&eacute;s en Norteam&eacute;rica, Europa y en algunos otros pa&iacute;ses de &Aacute;frica y Am&eacute;rica Latina, pero que en M&eacute;xico no se ha popularizado a&uacute;n. La apuesta te&oacute;rica a la que me refiero es la de la llamada "sociolog&iacute;a p&uacute;blica", que a pocos a&ntilde;os de que se present&oacute; como tal, tiene ya numerosos defensores y detractores en la comunidad sociol&oacute;gica internacional, por lo que considero indispensable avanzar en la discusi&oacute;n sobre su pertinencia.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue el soci&oacute;logo estadounidense Michael Burawoy, cuando asumi&oacute; la Presidencia de la Asociaci&oacute;n Americana de Sociolog&iacute;a en 2004, quien propuso dar un viraje hacia lo que denomina <i>Public Sociology</i>. Cabe se&ntilde;alar que si dicho planteamiento ha resultado tan controversial como importante es porque sin duda se constituy&oacute; en un detonador de un debate necesario al interior de la disciplina, sobre su estado actual y sus posibilidades futuras.<a href="#notas"><sup>2</sup></a></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>&iquest;HOMO THEORICUS vs. HOMO PRAXICUS?</b></i></font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe un amplio espectro de orientaciones te&oacute;ricas que se pronuncian sobre el car&aacute;cter de la sociolog&iacute;a como empresa cient&iacute;fica, sus alcances y sus l&iacute;mites, que van desde las que no admiten como leg&iacute;tima ninguna otra exigencia que las que son propias del rigor cient&iacute;fico y el pensar sistem&aacute;tico, y por tanto identifican el quehacer sociol&oacute;gico con la producci&oacute;n de un discurso especializado que persigue intereses cognoscitivos (aunque frecuentemente pueda tener efectos de transformaci&oacute;n de la realidad local, regional o global); hasta aquellas que consideran que la sociolog&iacute;a como ciencia debe, necesariamente, dar tambi&eacute;n respuesta a las demandas de la sociedad (de cuya satisfacci&oacute;n depender&iacute;a, en &uacute;ltima instancia, la legitimidad de su labor como campo de saber especializado).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicha preocupaci&oacute;n es relevante en la medida en que, como dicen algunos, "la promesa va junto con la premisa". En consecuencia, o la validaci&oacute;n del conocimiento sociol&oacute;gico resulta s&oacute;lo del debate y la construcci&oacute;n de acuerdos intersubjetivos de una comunidad de especialistas; o bien, su pertinencia cient&iacute;fica tiene alguna relaci&oacute;n con la eficacia con la que ofrece recursos conceptuales y cursos de acci&oacute;n coherentes y viables para que los distintos sectores de la sociedad puedan perseguir sus intereses. De ser as&iacute;, el valor de sus aportaciones estar&iacute;a en funci&oacute;n de su capacidad para hacer contribuciones significativas con vistas a la soluci&oacute;n de los problemas que surgen cuando los distintos sectores de la sociedad tienen expectativas contrapuestas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, y pese a la diversidad de puntos de vista que los asuntos anteriores suscitan, cabe se&ntilde;alar que priva una suerte de consenso en lo que se refiere a la necesidad de hacer una profunda reflexi&oacute;n sobre la disciplina, misma que emerge como reacci&oacute;n a una situaci&oacute;n altamente parad&oacute;jica: si bien la sociolog&iacute;a como ciencia ha demostrado suficientemente que provee de una mirada capaz de articular varios niveles de la realidad y de producir explicaciones integradoras y de gran profundidad, pareciera que recientemente ha sido desplazada en alguna medida por otro tipo de aproximaciones al mundo social, que quiz&aacute; no logran expresar plenamente su complejidad pero que tienen alguna eficacia, o cuando menos parecen haber adquirido cierto prestigio como fuente de soluciones te&oacute;ricas o pr&aacute;cticas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las m&uacute;ltiples evidencias de la creciente reflexividad de la sociolog&iacute;a, que se expresa en la presencia de diferentes voces que se interrogan sobre la especificidad de su empresa cient&iacute;fica y sus usos sociales, cabe mencionar las recientes publicaciones de reconocidos soci&oacute;logos que apuntan en tal sentido. A manera de ilustraci&oacute;n podemos citar el caso de <i>El esp&iacute;ritu sociol&oacute;gico (2006)</i>, del investigador franc&eacute;s Bernard Lahire, donde se discute el hecho, bastante frecuente dentro de la disciplina, de calificar como <i>sociol&oacute;gicas</i> a investigaciones de muy diversa &iacute;ndole sin que se justifique plenamente dicho car&aacute;cter, ya porque &eacute;stas sean especulaciones poco rigurosas o sin sustento emp&iacute;rico, o bien porque se trate de meros reportes de datos que no van acompa&ntilde;ados de una interpretaci&oacute;n sociol&oacute;gica.<a href="#notas"><sup>3</sup></a></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar que Pierre Bourdieu, uno de los soci&oacute;logos contempor&aacute;neos m&aacute;s influyentes en la segunda mitad del siglo XX, fue un brillante defensor de la necesidad para la sociolog&iacute;a de construir un lenguaje especializado que la pudiera proteger, al menos relativamente, de las proyecciones ingenuas del sentido com&uacute;n. A prop&oacute;sito de la defensa de la especificidad de la perspectiva cognitiva que ofrece la disciplina, Bourdieu no dej&oacute; de reconocer que ello complicaba la recepci&oacute;n del discurso sociol&oacute;gico entre p&uacute;blicos que carec&iacute;an de los recursos conceptuales o la cultura te&oacute;rica que se convierte en condici&oacute;n de posibilidad o instrumento de apropiaci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los llamados usos de la sociolog&iacute;a, Bernard Lahire tambi&eacute;n coordin&oacute; la compilaci&oacute;n de ensayos denominada <i>&iquest;Para qu&eacute; sirve la sociolog&iacute;a? (2004)</i>, en donde recoge las posturas de destacados soci&oacute;logos contempor&aacute;neos a prop&oacute;sito de la utilidad de la disciplina y donde &eacute;stos discuten si, en consecuencia, han de asign&aacute;rsele funciones exclusivamente cognoscitivas o tambi&eacute;n sociales, pol&iacute;ticas, humanitarias y hasta terap&eacute;uticas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s del debate sobre su funci&oacute;n social, tambi&eacute;n es materia de discusi&oacute;n cu&aacute;les deben ser los criterios de construcci&oacute;n de los objetos de indagaci&oacute;n sociol&oacute;gica. Robert Castel toma partido por el an&aacute;lisis de largo aliento pese a que reconoce como el objetivo central de la disciplina el de ponerse al servicio de la comprensi&oacute;n de las realidades que hoy inquietan a la gente y la conflict&uacute;an. Es decir, movilizar los recursos de la disciplina para descifrar la demanda social,</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;&hellip;&#93; que no es tampoco solamente el pedido que dirigen los mandatarios oficiales encargados de las cuestiones de la sociedad; tambi&eacute;n hay que saber leerla a trav&eacute;s de las rebeliones sin palabras y el desamparo de aquellos que est&aacute;n condenados a vivir como un destino lo que les ocurre; cuando realmente para eso hay algunas razones de las que la sociolog&iacute;a tiene algo que decir (Castel, 2006: 94).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, Castel hace una interesante advertencia para no caer en una postura de desprecio del conocimiento hist&oacute;rico (misma que deriva muchas veces del &eacute;nfasis en atender a los problemas m&aacute;s apremiantes de las sociedades actuales) que da lugar a lo que denomina "an&aacute;lisis empiristas o <i>instantane&iacute;stas </i>del presente", ciegos al espesor de las demandas sociales contempor&aacute;neas en la medida en que dejan de lado precisamente la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica (dado que no investigan las etapas de constituci&oacute;n y de articulaci&oacute;n de dichas demandas hasta llegar a la configuraci&oacute;n actual del problema). Con el fin de lograr reconstruir dichos estratos, Castel afirma que la sociolog&iacute;a ha de valerse no s&oacute;lo del conocimiento de la historia, sino del que proveen disciplinas como la antropolog&iacute;a.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; como este llamado de atenci&oacute;n acerca de que un diagn&oacute;stico preciso de la situaci&oacute;n actual requiere poner en juego el conocimiento que aportan los distintos campos especializados tambi&eacute;n nos remite al momento espec&iacute;fico en que se encuentra la relaci&oacute;n entre la sociolog&iacute;a y otros saberes expertos de disciplinas que pertenecen al campo de las ciencias sociales, y con otras como la filosof&iacute;a o la ling&uuml;&iacute;stica, con las que recientemente se asume que es com&uacute;n establecer un di&aacute;logo o intercambio fruct&iacute;fero (posible gracias a lo que se ha dado en llamar <i>cruce de fronteras disciplinarias</i>), cuyo objetivo &uacute;ltimo es el de poner sus distintas aportaciones te&oacute;ricas en juego, de modo que sea posible capturar o expresar la complejidad del mundo sociohist&oacute;rico, cuyas manifestaciones no se corresponden en modo alguno con la parcelarizaci&oacute;n de los problemas que tiene lugar en el &aacute;mbito del conocimiento.<a href="#notas"><sup>4</sup></a></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo sentido, cabe recordar el abierto rechazo que suscitaba en Pierre Bourdieu cualquier forma de monote&iacute;smo cient&iacute;fico o metodol&oacute;gico:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al fin y al cabo, la investigaci&oacute;n social es algo demasiado serio y dif&iacute;cil para nosotros como para permitirnos confundir la rigidez cient&iacute;fica, que es la n&eacute;mesis de la inteligencia y de la invenci&oacute;n, con el rigor cient&iacute;fico, y as&iacute; privarnos de este o de aquel recurso disponible entre la panoplia de nuestras tradiciones intelectuales de nuestra disciplina y de las disciplinas hermanas, de la antropolog&iacute;a, la econom&iacute;a, la historia, etc&eacute;tera (Bourdieu y Wacquant, 2005: 317).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto de la discusi&oacute;n acerca de las particularidades del conocimiento sociol&oacute;gico se refiere a si acaso existe realmente en la sociolog&iacute;a la posibilidad de diferenciar el conocimiento positivo del juicio normativo, como se pregunta Phillipe Corcuff. Cabe se&ntilde;alar que aunque no cabe duda que de &eacute;sta sigue siendo una interrogante relevante para el conjunto de las ciencias sociales, este campo de conocimiento atraviesa por lo que Jeffrey Alexander ha calificado como su etapa pospositivista (noci&oacute;n que designa el abandono de las pretensiones del positivismo de encontrar un lenguaje neutralizado de interpretaciones). Este reconocimiento de que las ciencias sociales son empresas cient&iacute;ficas de car&aacute;cter hermen&eacute;utico pero con vocaci&oacute;n emp&iacute;rica obliga a los estudiosos de las mismas a dejar atr&aacute;s la ficci&oacute;n de la neutralidad valorativa y, al mismo tiempo, genera la necesidad de evaluar los intereses y valores del homo academicus que impregnan su labor de investigaci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una lectura realista de c&oacute;mo funciona el campo de producci&oacute;n sociol&oacute;gica arrojar&iacute;a, como pensaba Pierre Bourdieu, que &eacute;ste como muchos otros es un campo jer&aacute;rquico donde tienen lugar relaciones de sentido, aunque tambi&eacute;n relaciones de fuerza, y que es tambi&eacute;n el espacio de una disputa por conservar el control de los recursos materiales o simb&oacute;licos, de poder y de prestigio.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede esperar entonces que en la comunidad de los soci&oacute;logos (constituida por una diversidad de personas que persiguen intereses plurales) haya quienes est&eacute;n m&aacute;s preocupados por encontrar en las instituciones acad&eacute;micas un refugio propicio para el pensar reflexivo y cr&iacute;tico (alejado de los avatares del mercado y de las disputas por el poder al interior del Estado); quienes est&eacute;n m&aacute;s ocupados en proveer los medios para conseguir los fines de aquellos que hacen un uso instrumental del saber cient&iacute;fico; y, por &uacute;ltimo, aquellos que buscan participar activamente en la definici&oacute;n misma de los fines.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a las diferencias antes se&ntilde;aladas existe un reconocimiento bastante generalizado acerca de que la sociolog&iacute;a ha sido en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas "destronada" como un saber especializado al que se reconoc&iacute;a su amplitud de miras, la vastedad de sus preocupaciones te&oacute;ricas y su capacidad de servir pr&aacute;cticamente de eje articulador de distintas ramas de la investigaci&oacute;n social, como la planeaci&oacute;n urbana, la demograf&iacute;a o la criminolog&iacute;a (Giddens, 2000: 11&#150;18).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las variadas circunstancias que han confluido para que se produzca dicho "descentramiento" es posible constatar c&oacute;mo la sociolog&iacute;a se vio obligada a dar "un paso atr&aacute;s" frente al llamado "imperialismo de la ciencia econ&oacute;mica", como se denomina a la tendencia a considerar que los postulados generales de la econom&iacute;a como campo especializado, y en particular la llamada econom&iacute;a neocl&aacute;sica, un paradigma dominante desde hace algunas d&eacute;cadas, pod&iacute;a proveer los principios generales que explicaran el funcionamiento de las sociedades (aunque hoy, cabe se&ntilde;alar, la crisis de la econom&iacute;a mundial ha puesto en entredicho la capacidad de resoluci&oacute;n de problemas de algunas tradiciones de investigaci&oacute;n cuyo valor heur&iacute;stico, hace algunos a&ntilde;os, apenas se pon&iacute;a en duda).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, es com&uacute;n que la presencia de los soci&oacute;logos en algunos &aacute;mbitos institucionales haya sido mermada por la emergencia de expertos en policy making, cuya actuaci&oacute;n responde a peticiones expresas de actores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos muy influyentes, para brindar soluciones a los problemas que plantean los solicitantes.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n de la sociolog&iacute;a como ciencia ha sido materia de numerosas discusiones desde hace algunas d&eacute;cadas. En la literatura especializada aparece en distintos momentos una preocupaci&oacute;n que se ha vuelto recurrente en torno a la llamada "crisis de la sociolog&iacute;a". Te&oacute;ricos como Irving Horowitz, en <i>The Descomposition of Sociology (1993),</i> asumen que la disciplina se encuentra en un estado de descomposici&oacute;n que se pone en evidencia a trav&eacute;s de la disminuci&oacute;n de los presupuestos a los departamentos de sociolog&iacute;a y en la merma en su capacidad de convocatoria de estudiantes universitarios.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a todo la sociolog&iacute;a, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Americana de Sociolog&iacute;a, ha ido recuperando su matr&iacute;cula, que alcanza una cifra de 25 mil estudiantes por a&ntilde;o; en el caso de Europa, seg&uacute;n el soci&oacute;logo brit&aacute;nico Anthony Giddens, puede decirse incluso que la producci&oacute;n sociol&oacute;gica est&aacute; ahora en una mejor situaci&oacute;n que en a&ntilde;os anteriores, tanto si se atiende a la matr&iacute;cula que se mantiene estable o a la investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica, que no s&oacute;lo es abundante, sino que en general produce trabajos acad&eacute;micos de gran calidad que despiertan mucho inter&eacute;s.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario precisar aqu&iacute; que si bien la situaci&oacute;n de la sociolog&iacute;a como ciencia difiere enormemente de una latitud a otra, su circunstancia global dista mucho de ser de degradaci&oacute;n y no existen evidencias para considerar que est&eacute; en riesgo de desaparecer. Sin embargo, no deja de ser importante reflexionar sobre las preocupaciones que suscita como campo especializado, as&iacute; como analizar la pertinencia de algunas propuestas recientes que intentan revitalizarla.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de M&eacute;xico se aprecia una impresi&oacute;n bastante generalizada acerca de que las contribuciones que surgen de la disciplina no resultan decisivas a la hora de fijar la agenda pol&iacute;tica o de informar sobre el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Cabe se&ntilde;alar, adem&aacute;s, que los profesionales de la sociolog&iacute;a enfrentan con frecuencia problemas relacionados con la llamada "precarizaci&oacute;n del trabajo acad&eacute;mico" y que dif&iacute;cilmente pueden dedicarse a la investigaci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la intenci&oacute;n de precisar por qu&eacute; caracterizamos antes la situaci&oacute;n de la sociolog&iacute;a como parad&oacute;jica tenemos que reconocer, por un lado, la influencia indiscutible de la sociolog&iacute;a en las sociedades actuales, cuya jerga especializada se integra al discurso cotidiano de los individuos de las llamadas "sociedades de la informaci&oacute;n". Los medios de comunicaci&oacute;n funcionan como el veh&iacute;culo a trav&eacute;s del cual la perspectiva y los t&eacute;rminos que se originan en la sociolog&iacute;a se articulan con el sentido com&uacute;n. Es as&iacute; que los individuos poseedores de dicho "sentido com&uacute;n <i>cientifizado</i>" se convierten en "usuarios" de la producci&oacute;n cient&iacute;fica, misma que satisface demandas espec&iacute;ficas de la sociedad. Con frecuencia las personas expresan sus inquietudes o puntos de vista vali&eacute;ndose de t&eacute;rminos y argumentos que provienen del discurso sociol&oacute;gico (por ejemplo, cuando se hace referencia a la "equidad de g&eacute;nero", a la necesidad de denunciar la discriminaci&oacute;n en todas sus formas, al individualismo o a los derechos reproductivos).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A prop&oacute;sito de la "mediatizaci&oacute;n" del conocimiento sociol&oacute;gico, Robert Castel afirma:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un trabajo riguroso de investigaci&oacute;n contribuye a alimentar el debate p&uacute;blico, as&iacute; fuere al precio de las simplificaciones, &#91;y&#93; hasta &#91;las&#93; deformaciones &#91;&hellip;&#93;. No porque pretenda cambiar el mundo. Pero tal vez de ese modo pueda dar algunos elementos para ayudar a interpretarlo" (Castel, 2006: 92).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, por otro lado el discurso sociol&oacute;gico se ha vuelto tan denso que tiene serias dificultades para encontrar destinatarios fuera de la comunidad de especialistas, misma que enfrenta el riesgo de fragmentarse excesivamente en muchas subespecialidades. La sociolog&iacute;a, entonces, corre el riesgo de producir un discurso intrincado, muchas veces poseedor de un gran potencial heur&iacute;stico, pero cada vez m&aacute;s de autoconsumo en la medida en que su audiencia tiende a reducirse al p&uacute;blico de expertos o de estudiantes de la disciplina.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El viraje hacia una sociolog&iacute;a p&uacute;blica constituye una oportunidad de romper la "clausura disciplinaria" y permite que la sociolog&iacute;a recupere la centralidad que puede reclamar por derecho propio, adem&aacute;s de su eficacia para proponer ciertas directrices que contribuyan a la superaci&oacute;n de los enormes problemas que enfrentan las sociedades actuales: la cultura del hiperconsumo, el riesgo de la destrucci&oacute;n planetaria, viejas y nuevas formas de marginaci&oacute;n, etc&eacute;tera.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La preocupaci&oacute;n por el enclaustramiento de la sociolog&iacute;a tampoco es nueva. Ya en la d&eacute;cada de los ochenta destacados intelectuales, como el italiano Franco Ferraroti, analizaban las preferencias de la comunidad de los soci&oacute;logos por dirigirse a p&uacute;blicos especializados; incluso afirma que, en el peor de los casos, parecen olvidar que "la sociolog&iacute;a no es el objeto de la sociolog&iacute;a" (Ferraroti, 1982: 111).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a los problemas expuestos hasta aqu&iacute;, el planteamiento de la sociolog&iacute;a p&uacute;blica consiste en que la sociolog&iacute;a tiene que encontrar sus "p&uacute;blicos" entre aquellos miembros de la sociedad que se sienten afectados por la tiran&iacute;a del mercado o las acciones del Estado. Su principal promotor, el soci&oacute;logo estadounidense Michael Burawoy, advierte al respecto que:</font></p> 				    <blockquote> 				      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No deber&iacute;amos pensar en los p&uacute;blicos como algo dado sino como algo fluido, algo en lo que podemos participar tanto en su creaci&oacute;n como en su transformaci&oacute;n, &#91;y define su labor al establecer que &eacute;sta&#93; entabla una relaci&oacute;n dial&oacute;gica entre el soci&oacute;logo y el p&uacute;blico en la que cada parte pone su agenda sobre la mesa y trata de ajustarla a la del otro, &#91;aunque&#93; la discusi&oacute;n suele implicar valores o metas que no son compartidos autom&aacute;ticamente por ambas partes (Burawoy, 2005: 203).</font></p> </blockquote> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la meta es que tal conversaci&oacute;n pueda tener lugar.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL ETHOS SOCIOL&Oacute;GICO O LA PRODUCCI&Oacute;N CIENT&Iacute;FICA COMO APUESTA VITAL</b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burawoy asume que la sociolog&iacute;a est&aacute; atravesada por lo que &eacute;l llama el <i>ethos sociol&oacute;gico</i>, identificable con el llamado "<i>esp&iacute;ritu sociol&oacute;gico</i>": un "&iacute;mpetu moral originario", o una vocaci&oacute;n que ser&iacute;a intr&iacute;nseca a la sociolog&iacute;a (dada su inclinaci&oacute;n a pronunciarse en contra de todas las formas de dominaci&oacute;n y de desigualdad), pero que seg&uacute;n el soci&oacute;logo de Berkeley enfrenta constantemente la amenaza de ahogarse bajo las exigencias que pesan sobre los profesionales, que entienden la actividad sociol&oacute;gica s&oacute;lo como una b&uacute;squeda por obtener mayores credenciales acad&eacute;micas.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que este supuesto de partida del soci&oacute;logo estadounidense es pol&eacute;mico, pero al mismo tiempo me parece plenamente constatable como un dato objetivo que la comunidad sociol&oacute;gica est&aacute; conformada por individuos que, por lo menos en el momento de optar por la profesi&oacute;n, est&aacute;n impulsados no s&oacute;lo por intereses intelectuales sino por un deseo de transformaci&oacute;n que apunta, por lo general, en el sentido de promover la equidad en todas sus formas, defender las libertades y contribuir a un desarrollo social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico sostenible. La sociolog&iacute;a tendr&iacute;a que valorar adecuadamente las potencialidades de dicho impulso inicial antes que intentar negarlo por todos los medios apelando a la pureza de la ciencia o a la ciencia desinteresada.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es bien sabido que la sociolog&iacute;a, en sus or&iacute;genes y a trav&eacute;s de la obra de sus padres fundadores, expres&oacute; numerosas preocupaciones relacionadas con el advenimiento de la modernidad, el ego&iacute;smo, la ruptura de la solidaridad, los riesgos asociados a la racionalizaci&oacute;n del mundo y el proceso de industrializaci&oacute;n. Sin embargo, en otros momentos de su trayectoria como saber especializado ha manifestado su inter&eacute;s por constituirse como una ciencia puramente explicativa, neutral y no comprometida con ninguna consideraci&oacute;n de car&aacute;cter extracient&iacute;fico.</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como respuesta a las pretensiones "cientificistas" asociadas a la tradici&oacute;n de investigaci&oacute;n del positivismo, tambi&eacute;n en numerosas ocasiones han surgido voces cr&iacute;ticas al interior de la disciplina, como la de Charles W. Mills en los a&ntilde;os cincuenta y, posteriormente, la del canadiense Martin Nicolaus que, en el contexto de las turbulencias que marcaron el final de los a&ntilde;os sesenta denunciaba la existencia de lo que denomin&oacute; "sociolog&iacute;a opulenta", representada por el tipo de investigaci&oacute;n que se realizaba por esos a&ntilde;os en la Asociaci&oacute;n Americana de Sociolog&iacute;a, que recib&iacute;a la mayor&iacute;a de sus recursos del gobierno, de la empresas privadas y del Ej&eacute;rcito. Nicolaus es un cr&iacute;tico radical de un tipo de investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica que se vuelve dependiente de los poderes f&aacute;cticos o de los poderes formales; dijo entonces que "la &uacute;nica y exclusiva ley sociol&oacute;gica que se ha llegado a descubrir jam&aacute;s es que los opresores investigan a los oprimidos" (Pic&oacute;, 2003: 433).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este punto doy por sentado que cualquier lector informado ya habr&aacute; detectado que el planteamiento de una sociolog&iacute;a p&uacute;blica conlleva el riesgo de producir una excesiva "politizaci&oacute;n" de la sociolog&iacute;a, cuando en buena medida la disciplina se profesionaliz&oacute; o se especializ&oacute; excesivamente para exorcizarse de sus tendencias a la panfletarizaci&oacute;n. Es por eso que, como se&ntilde;al&eacute; m&aacute;s arriba, esta propuesta tambi&eacute;n suscita rechazos airados, como el del soci&oacute;logo Mathieu Deflem de la Universidad de Carolina del Sur, quien incluso financia un sitio de internet (<a href="savesociology.org" target="_blank">savesociology.org</a>), cuyo prop&oacute;sito expreso es el de oponerse a la <i>Public Sociology</i> y promover en su lugar una "sociolog&iacute;a acad&eacute;mica" en el sentido m&aacute;s restringido del t&eacute;rmino.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en descargo de la propuesta de Michael Burawoy hay que decir que &eacute;ste considera que la sociolog&iacute;a p&uacute;blica ser&iacute;a en realidad parte de una divisi&oacute;n m&aacute;s amplia del trabajo sociol&oacute;gico, que incluye adem&aacute;s a la sociolog&iacute;a pr&aacute;ctica, a la sociolog&iacute;a profesional y a la sociolog&iacute;a cr&iacute;tica. Asimismo, afirma que ninguna de ellas tendr&iacute;a que ser antag&oacute;nica de las otras sino perfectamente complementarias. Es decir, que la sociolog&iacute;a p&uacute;blica de ninguna manera surge de un desprecio por la sociolog&iacute;a acad&eacute;mica. Por el contrario, constituye un intento por generar un v&iacute;nculo entre los distintos modos de ejercicio de la profesi&oacute;n cuyo objetivo &uacute;ltimo es que &eacute;sta recupere su presencia frente a p&uacute;blicos m&aacute;s amplios y diversos.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El soci&oacute;logo estadounidense tambi&eacute;n advierte sobre lo que denomina las "patolog&iacute;as" de cada uno de los tipos de sociolog&iacute;a, como la autorreferencialidad; el servilismo frente a los clientes; el dogmatismo; o el regirse por modas pasajeras, por lo que me parece pertinente explorar cr&iacute;ticamente tambi&eacute;n las "patolog&iacute;as" que podr&iacute;an amenazar a la misma sociolog&iacute;a p&uacute;blica.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, es importante se&ntilde;alar que, como advirti&oacute; Pierre Bourdieu, la &uacute;nica manera de conocer los alcances de una perspectiva te&oacute;rica es cuando se le observa en "estado pr&aacute;ctico", es decir, cuando se pone al servicio del an&aacute;lisis de las pr&aacute;cticas sociales. Por ello, es indispensable que el trabajo de investigaci&oacute;n que propongo consiga articular todos los niveles del an&aacute;lisis sociol&oacute;gico que distingue Burawoy: los de la sociolog&iacute;a pr&aacute;ctica, profesional y cr&iacute;tica, para que sea posible establecer una conversaci&oacute;n fruct&iacute;fera y propositiva con alguno de los p&uacute;blicos potenciales de la disciplina, de modo tal que desde este ejercicio dial&oacute;gico, que est&aacute; en el coraz&oacute;n mismo de la propuesta de la sociolog&iacute;a p&uacute;blica, se puedan evaluar los alcances y limitaciones de este programa de investigaci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barlow, Andrew, editor. 2007. <i>Collaborations for Social Justice</i>, Rowman and Littlefield, Estados Unidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699607&pid=S0187-0173201100020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, Pierre y Lo&iuml;c Wacquant. 2005. <i>Una invitaci&oacute;n a la sociolog&iacute;a reflexiva</i>, Siglo XXI Editores, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699609&pid=S0187-0173201100020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burawoy, Michael. 2008a. "What Is to Be Done? Theses on the Degradation of Social Existence in a Globalizing World", <i>Current Sociology</i>, vol. 56, mayo, International Sociological Association, Sage.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699611&pid=S0187-0173201100020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2008b. "Intelectuals and their Publics: Bourdieu Inherits Mills", en <a href="http://www.burawoy.berkeley.edu/ps" target="_blank">burawoy.berkeley.edu/ps</a>, consultado el 14 de junio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699613&pid=S0187-0173201100020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2006. "Open the Social Sciences: To Whom and for What?", en<a href="http:// www.burawoy.berkeley.edu/ps" target="_blank"> www.burawoy.berkeley.edu/ps</a>, consultado el 14 de junio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699615&pid=S0187-0173201100020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 2005. "Por una sociolog&iacute;a p&uacute;blica", <i>Pol&iacute;tica y Sociedad,</i> vol. 42, n&uacute;m. 1, Universidad Complutense de Madrid, pp. 197&#150;225.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699617&pid=S0187-0173201100020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casta&ntilde;eda, Fernando. 2004.<i> La crisis de la sociolog&iacute;a acad&eacute;mica en M&eacute;xico</i>, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a&#150;Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699619&pid=S0187-0173201100020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castel, Robert. 2006. "La sociolog&iacute;a y la respuesta a la demanda social", en Bernard Lahire (coord.), <i>&iquest;Para qu&eacute; sirve la sociolog&iacute;a?, </i>Siglo XXI Editores, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699621&pid=S0187-0173201100020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferraroti, Franco. 1982. "Comentarios introductorios sobre el tema: &iquest;est&aacute; en crisis la sociolog&iacute;a?", en Tom Bottomore, <i>La miseria de la sociolog&iacute;a,</i> Taurus, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699623&pid=S0187-0173201100020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giddens, Anthony. 2000.<i> En defensa de la sociolog&iacute;a</i>, Alianza Editorial, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699625&pid=S0187-0173201100020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Horowitz, Irving. 1993. "The Descomposition of Sociology", <i>Academic Question</i>, National Association of Scholars, primavera, pp. 32&#150;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699627&pid=S0187-0173201100020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lahire, Bernard. 2006. <i>El esp&iacute;ritu sociol&oacute;gico</i>, Manantial, Argentina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699629&pid=S0187-0173201100020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lahire, Bernard, coordinador. 2004. <i>&iquest;Para qu&eacute; sirve la sociolog&iacute;a?</i>, Siglo XXI Editores, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699631&pid=S0187-0173201100020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moody, James. 2005. <i>The Heart of Sociology, </i>Ohio State University, Ohio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699633&pid=S0187-0173201100020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">N&uacute;&ntilde;ez Cruz, Maribel. 2007.<i> La tradici&oacute;n hermen&eacute;utica en la sociolog&iacute;a contempor&aacute;nea</i>, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a&#150;Instituto Tecnol&oacute;gico de Estudios Superiores de Monterrey, campus Estado de M&eacute;xico, M&eacute;xico D. F.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699635&pid=S0187-0173201100020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pic&oacute;, Josep. 2003.<i> Los a&ntilde;os dorados de la Sociolog&iacute;a (1945&#150;1975)</i>, Alianza Editorial, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9699637&pid=S0187-0173201100020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 				    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Como muestra de la importancia que se le concede a este tipo de orientaci&oacute;n sociol&oacute;gica, se puede citar el hecho de que la Universidad George Mason del estado de Virginia, en Estados Unidos, anunci&oacute; en 2008 la creaci&oacute;n de un Programa de Doctorado en Sociolog&iacute;a P&uacute;blica, que enfatiza la necesidad de generar una pr&aacute;ctica del oficio sociol&oacute;gico que tenga resonancias en la esfera p&uacute;blica, con dos &aacute;reas de especializaci&oacute;n: Instituciones y desigualdad, y Sociolog&iacute;a de la globalizaci&oacute;n.</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>En lo que se refiere a la necesidad de entender el tipo de saber que la sociolog&iacute;a "vehiculiza" es interesante recordar la afirmaci&oacute;n del soci&oacute;logo mexicano Fernando Casta&ntilde;eda, quien tambi&eacute;n nos previene acerca de que "no todo lo que se dice sobre la sociedad es sociolog&iacute;a" (Casta&ntilde;eda, 2004: 6).</font></p> 				    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>En <i>La tradici&oacute;n hermen&eacute;utica en la sociolog&iacute;a contempor&aacute;nea</i> (N&uacute;&ntilde;ez, 2007), propongo una reflexi&oacute;n acerca de qu&eacute; significa afirmar que en la sociolog&iacute;a actual tienen lugar procesos de hibridaci&oacute;n con otros saberes especializados, as&iacute; como una exploraci&oacute;n sobre los modos espec&iacute;ficos en que la sociolog&iacute;a toma en "pr&eacute;stamo" conceptos o planteamientos surgidos de otras disciplinas.</font></p>      ]]></body><back>
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