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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ana Frega (coord.), <i>Historia regional e independencia del Uruguay: proceso hist&oacute;rico y revisi&oacute;n cr&iacute;tica de sus relatos</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ana Buriano</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Banda Oriental, Montevideo, 2009, 270 pp</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Mora</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA PROPUESTA INTELIGENTE EN LA PRODUCCI&Oacute;N HISTORIOGR&Aacute;FICA SOBRE EL BICENTENARIO RIOPLATENSE</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como un siglo atr&aacute;s, Uruguay encar&oacute; las conmemoraciones bicentenarias sumido en la pol&eacute;mica. otros reclamos en torno a la memoria hist&oacute;rica del pasado reciente opacaron la controversia y la sustrajeron del espacio p&uacute;blico. No por ello dej&oacute; de sustanciarse y de revelar, desde un presente agitado por l&iacute;neas ideol&oacute;gicas cruzadas, los perjuicios que Nietzsche detect&oacute; en la historia para la vida. Aunque los colegas sudamericanos no fueron omisos y dieron la batalla para combatir el error hist&oacute;rico, Ren&aacute;n triunf&oacute; una vez m&aacute;s. Un siglo antes la historiograf&iacute;a fundadora se trab&oacute; en una f&eacute;rrea pol&eacute;mica en torno a las fechas de la independencia &#151;25 de agosto de 1825 o 18 de julio de 1830&#151; a partir de la reivindicaci&oacute;n de las acciones de los caudillos Jos&eacute; Antonio Lavalleja&#150;Fructuoso Rivera asumidos como fundadores por las colectividades pol&iacute;ticas modernas (partido Nacional y Partido Colorado) y explic&oacute; la naci&oacute;n a partir de un predestino. El disenso presente, pese a estar alejado de las angustias originarias y haber recibido el legado de los revisionismos hist&oacute;ricos que alcanzaron la c&uacute;spide en la d&eacute;cada de los sesenta del siglo XX, se mantuvo ce&ntilde;ido a la visi&oacute;n "patria" de la historia nacional, al punto que el parlamento uruguayo desech&oacute; la propuesta que le hicieron importantes exponentes de la historiograf&iacute;a para conmemorar como hito inicial la revoluci&oacute;n de Mayo de 1810 en Buenos Aires, por entenderla un acontecimiento perteneciente a la Rep&uacute;blica Argentina, haciendo caso omiso de la inexistencia de esta entidad pol&iacute;tica en la fecha y de la subordinaci&oacute;n inicial del movimiento de la Banda oriental al de la antigua capital virreinal. Algo as&iacute; como si 200 a&ntilde;os despu&eacute;s todav&iacute;a estuvi&eacute;ramos los uruguayos necesitados de reafirmar la nacionalidad, torciendo el brazo a la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra que rese&ntilde;amos &#151;surgida de la reflexi&oacute;n generada al abrigo de un proyecto de investigaci&oacute;n titulado procesos Hist&oacute;ricos y Elaboraci&oacute;n Discursiva del Pasado: An&aacute;lisis de los Conflictos Pol&iacute;ticos y Sociales en la Constituci&oacute;n del Estado Oriental y Revisi&oacute;n Cr&iacute;tica de la Historiograf&iacute;a Tradicionalista, albergado en el Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de la Rep&uacute;blica&#151; tiene la virtud de romper el estrecho marco "nacional" para adentrarse en la historia de la regi&oacute;n en el momento en que el Estado Oriental se desgaja del &aacute;rea colonial de pertenencia y del imperio del Brasil que lo hab&iacute;a conquistado. Con ello, los autores destruyen cualquier propuesta de "preexistencia" y abordan, desde &aacute;ngulos diversos, aspectos conflictivos del desarrollo de la Provincia Oriental en un marco cronol&oacute;gico y espacial particularmente apto para destronar las visiones nacionalistas y restrictivas que estuvieron en el origen de la conformaci&oacute;n de la identidad nacional uruguaya.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de seis cap&iacute;tulos y con el reconocido objetivo de superar el marco explicativo de las "revoluciones de independencia en clave de empresas nacionales conducidas por h&eacute;roes", las autoras proponen "un nuevo modelo explicativo que ubique los acontecimientos en su contexto regional y mundial y preste atenci&oacute;n a la peculiar constelaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas y sociales" (p. 13) que confluyeron en la constituci&oacute;n del Estado Oriental entre los antiguos territorios del virreinato del R&iacute;o de la Plata y el sur de Brasil. Para ello privilegiaron el periodo de la segunda independencia en el marco cronol&oacute;gico de 1821&#150;1828. Se propusieron entonces extender la mirada al conjunto de la d&eacute;cada sobre la cual la historiograf&iacute;a tradicional hab&iacute;a preferido el an&aacute;lisis del lustro final con el objetivo de mostrarlo como una especie de ruptura que escamoteara la adhesi&oacute;n de las elites al imperio de Brasil, atemorizadas por la "anarqu&iacute;a" de la primera etapa revolucionaria. Por el contrario, una ingeniosa composici&oacute;n del capitulado que abarca el periodo completo les permiti&oacute; descubrir una extraordinaria continuidad, en unos poderosos que persist&iacute;an en su viejo intento de fortalecer la Provincia/Estado y su puerto en el comercio regional e internacional y su posici&oacute;n dentro de ella; que estaban dispuestos a buscar un gobierno centralizado y estable que asegurara el orden en el medio rural, aun asociando o incorporando el territorio a otra unidad pol&iacute;tica y descubrir los corrimientos de la "zona&#150;frontera" en un territorio de l&iacute;mites imprecisos. Tampoco qued&oacute; al margen el an&aacute;lisis de la formulaci&oacute;n discursiva del relato hist&oacute;rico&#150;pol&iacute;tico fundacional cuyas falencias exhiben los estudios desde la regi&oacute;n. Tres ejes tem&aacute;ticos rigen los seis cap&iacute;tulos: la multitud de proyectos pol&iacute;ticos de distinto signo y prop&oacute;sito (separaci&oacute;n del Estado, anexiones y/o uniones e incorporaciones); mec&aacute;nicas pol&iacute;ticas de participaci&oacute;n de distintos sectores sociales y, finalmente, la conformaci&oacute;n de identidades pol&iacute;ticas, sociales y de otra naturaleza durante el desarrollo de estos procesos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La coordinadora de la obra, Ana Frega, asumi&oacute; no s&oacute;lo la bien lograda integraci&oacute;n del volumen sino tambi&eacute;n la autor&iacute;a de tres excelentes cap&iacute;tulos. El primero de ellos est&aacute; dedicado a dar cuenta de un plan concebido en 1821 en R&iacute;o de Janeiro, despu&eacute;s de la derrota de Artigas, a cuya cabeza se encontraba el ministro plenipotenciario espa&ntilde;ol en la corte lusitana, el riqu&iacute;simo comerciante importador y exportador Mateo Magari&ntilde;os, su hijo residente en Espa&ntilde;a y diputado a Cortes, los jefes revolucionarios artiguistas presos en la isla de las Cobras, entre ellos el segundo jefe de la revoluci&oacute;n oriental Fernando Otorgu&eacute;s, un hermano de Artigas y el cacique misionero Andr&eacute;s Guacurar&iacute;, entre otros. La alianza de tan dis&iacute;miles personajes que ten&iacute;a como objetivo regresar la Banda al dominio de la corona espa&ntilde;ola se produjo en la confluencia de m&uacute;ltiples circunstancias. Entre ellas, la pacificaci&oacute;n del territorio de la Banda Oriental luego que las elites hispano&#150;criollas aceptaran su incorporaci&oacute;n, bajo la denominaci&oacute;n de Provincia Cisplatina, al Reino de Portugal, Brasil y Algarve; mientras, en Espa&ntilde;a, la revoluci&oacute;n de Riego hab&iacute;a reinstaurado la Constituci&oacute;n liberal de C&aacute;diz y Buenos Aires enfrentaba una fuerte inestabilidad pol&iacute;tica. El cap&iacute;tulo estudia la confluencia de intereses y el acercamiento entre polos anteriormente enfrentados, al punto que "las ideas republicanas defendidas con fuerza en la primera etapa de la revoluci&oacute;n en la Banda Oriental dejaran paso en los distintos bandos a proyectos de uni&oacute;n o incorporaci&oacute;n a monarqu&iacute;as constitucionales". Mucha distancia exist&iacute;a entre quienes deseaban recuperar la posici&oacute;n privilegiada que ocupaban bajo la corona de Espa&ntilde;a y la de aquellos jefes revolucionarios que reconfiguraban sus identidades pol&iacute;ticas a partir de un marcado rechazo al centralismo bonaerense y aspiraban a recibir apoyos militares para reconducir la resistencia frente a Portugal de sectores rurales que no hab&iacute;an logrado ser acallados. Un anexo documental acompa&ntilde;a el cap&iacute;tulo basado en fuentes obtenidas en los archivos General de indias, Hist&oacute;rico de Madrid, General de la Naci&oacute;n en Argentina y Artigas. Aunque el plan finalmente fracas&oacute;, no era desconocido por la historiograf&iacute;a. Sin embargo, el nuevo enfoque, basado en la din&aacute;mica del realineamiento de fuerzas, es un aporte novedoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La misma autora incursiona en el muy pol&eacute;mico tema de la mediaci&oacute;n brit&aacute;nica en la conformaci&oacute;n independiente del Estado Oriental. Lo hace desde las miradas del c&oacute;nsul brit&aacute;nico en Montevideo, Thomas Hood, los comerciantes ingleses con casas en la capital durante la dominaci&oacute;n lusitana, algunos viajeros, la prensa inglesa en Londres y Buenos Aires y la percepci&oacute;n del encargado de negocios de Estados Unidos en esta &uacute;ltima capital. Precede el estudio una aguda revisi&oacute;n cr&iacute;tica de la historiograf&iacute;a tradicional que ha oscilado entre proponer que el pa&iacute;s separado fue una invenci&oacute;n brit&aacute;nica o ver en esta separaci&oacute;n la consumaci&oacute;n de un destino, donde esta mediaci&oacute;n s&oacute;lo ayud&oacute; a plasmar lo que en los hechos exist&iacute;a. Considera tambi&eacute;n el relato hist&oacute;rico de las d&eacute;cadas finales del siglo XX y sus diversas lecturas en torno al tema. El cap&iacute;tulo tiene la virtud de recoger la percepci&oacute;n que acu&ntilde;aron estos espectadores externos sobre c&oacute;mo la confluencia de intereses divergentes fue encontrando "un cauce de salida en la soluci&oacute;n independentista" y c&oacute;mo a medida que transcurr&iacute;a el conflicto se fue afirmando un id&eacute;ntico rechazo a brasile&ntilde;os y porte&ntilde;os (bonaerenses). Este realineamiento de fuerzas no fue ajeno, claro est&aacute;, a las presiones que ejerci&oacute; la diplomacia brit&aacute;nica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La campa&ntilde;a militar de Fructuoso Rivera sobre las Misiones Orientales de 1828, en el marco de la guerra de las Provincias contra el imperio del Brasil, completa la trilog&iacute;a de cap&iacute;tulos asumidos por Frega. En un logrado estudio que inicia con la revisi&oacute;n del relato historiogr&aacute;fico, la autora se encarga de mostrar el hecho a la luz de los distintos presentes. Factor aglutinante de la nacionalidad para la historiograf&iacute;a de la primera d&eacute;cada del siglo, la campa&ntilde;a llevada adelante por quien fuera el caudillo reivindicado por la corriente colorada, trat&oacute; de convertirse en factor de unidad suprapartidaria, cuando <i>El Siglo,</i> peri&oacute;dico bajo la direcci&oacute;n de Eduardo Acevedo, llamaba a "mirar el porvenir" y dejar atr&aacute;s "el pasado, &#91;...&#93; los errores, los cr&iacute;menes y las glorias" (p. 133). Adelante en el siglo, las tradiciones blanca y colorada le dar&iacute;an diferente valoraci&oacute;n. Preterido por las primeras, Pablo Blanco reconoc&iacute;a en esta campa&ntilde;a el acicate decisivo para obligar al emperador de Brasil a aceptar la paz con las Provincias Unidas y permitir la separaci&oacute;n del Estado Oriental. Enmarcado luego en la lucha caudillezca, el episodio se "nacionaliz&oacute;" y perdi&oacute; el rico contexto regional y &eacute;tnico del que estuvo rodeado. La conflictiva de soberan&iacute;as entre las provincias de Santa Fe, Corrientes, Entre R&iacute;os, Buenos Aires, las relaciones con Paraguay, la navegaci&oacute;n del complejo hidr&aacute;ulico, la diplomacia brit&aacute;nica y las luchas pol&iacute;ticas al interior de la Provincia Oriental incidieron en la conquista del &aacute;rea misionera. Efectivamente, el movimiento de masas en la zona&#150;frontera atemoriz&oacute; al emperador, que vio en ella un peligro de alianza con los movimientos republicanos que agitaban el R&iacute;o Grande. Abri&oacute; tambi&eacute;n una intensa lucha y pol&eacute;mica en torno a la delimitaci&oacute;n territorial. Pedro i no fue el &uacute;nico asustado por la acci&oacute;n. La "anarqu&iacute;a" social agitaba a las elites del conjunto de la regi&oacute;n. El estudio considera tambi&eacute;n la problem&aacute;tica &eacute;tnica guaran&iacute;&#150;misionera y su traslado acompa&ntilde;ando al ej&eacute;rcito del norte una vez que, por la Convenci&oacute;n Preliminar de Paz, fue obligado el retiro de las tropas. Con estas familias se fundar&iacute;a la colonia de Bella Uni&oacute;n sobre el r&iacute;o Cuareim, hecho que sent&oacute; un hito b&aacute;sico en la delimitaci&oacute;n fronteriza del futuro Estado. Como en los cap&iacute;tulos anteriores, la investigaci&oacute;n de Frega permite integrar el complejo panorama de los m&uacute;ltiples intereses en juego que trasciende los l&iacute;mites de la futura entidad independiente y desborda la visi&oacute;n de los enfrentamientos caciquiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres cap&iacute;tulos de autor&iacute;as diversas embonan con la propuesta rectora, aunque manejan variantes metodol&oacute;gicas en el tratamiento de los temas. Desde la historia institucional, in&eacute;s Cuadro aborda las modificaciones que se produjeron en la Provincia Oriental durante la guerra contra Brasil, entre el establecimiento de la Sala de Representantes de la Florida, en 1825, hasta su disoluci&oacute;n en 1827 y la etapa inmediatamente posterior. El estudio se encuentra enmarcado en la guerra que estall&oacute; una vez que la Sala de Representantes declar&oacute; la incorporaci&oacute;n a las Provincias Unidas del R&iacute;o de la Plata. El inter&eacute;s de la autora est&aacute; centrado en mostrar las dificultades que enfrent&oacute; este primer legislativo local en sus dos etapas de trabajo. Fuertemente influenciado por la Constituci&oacute;n rivadaviana unitaria de 1826 procedi&oacute; a la disoluci&oacute;n de los cabildos y al establecimiento de nuevas formas institucionales que introdujeron cambios en la fiscalidad, en el sistema de justicia y de representaci&oacute;n. Este poder legislativo provincial, que trascend&iacute;a el &aacute;mbito de la ciudad representada en el cabildo, albergaba el deseo de centralizar el poder, reorganizar el territorio de las provincias dentro de un Estado y afectar la autoridad de los caudillos. Supuso adem&aacute;s el establecimiento de nuevas normas en el manejo de las tierras p&uacute;blicas, la extensi&oacute;n de la enfiteusis rivadaviana que sustra&iacute;a el derecho de la Provincia Oriental sobre las tierras, cuando se sustanciaban m&uacute;ltiples conflictos sobre las mismas. La ca&iacute;da de Rivadavia y de su tendencia pol&iacute;tica unitaria en Buenos Aires confluy&oacute; con la incapacidad de la sala para lograr legitimaci&oacute;n en medio de reclamos por una legislaci&oacute;n ajena al sentir tradicional. Una vez disuelta por Lavalleja se ensayaron nuevas formas institucionales afines a la tradici&oacute;n popular, sin que volvieran a restablecerse los cabildos. Basado en las actas legislativas y fuentes secundarias el estudio se acompa&ntilde;a de una importante revisi&oacute;n historiogr&aacute;fica dispersa a lo largo del tratamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ariadna islas asume la responsabilidad de una compleja investigaci&oacute;n sobre la historia de los l&iacute;mites del Estado Oriental en abierto enfrentamiento a la historiograf&iacute;a tradicional que ha asentado en el imaginario colectivo la representaci&oacute;n de un territorio mutilado y la existencia de una usurpaci&oacute;n que abarcar&iacute;a una extensa franja del R&iacute;o Grande entre los r&iacute;os Cuareim e ibicuy. El silencio que guard&oacute; la Convenci&oacute;n Preliminar de Paz de 1828 sobre los l&iacute;mites fue expresi&oacute;n de la incapacidad de las partes para controlar militarmente la franja frontera. El estudio comprende la consideraci&oacute;n de las diversas denominaciones que recibi&oacute; el territorio y la polisemia de los t&eacute;rminos en uso. Basado en una amplia documentaci&oacute;n que incluye la consideraci&oacute;n de los textos historiogr&aacute;ficos de tono nacionalista de los tres Estados involucrados (Argentina, Brasil y Uruguay) y una amplia recopilaci&oacute;n cartogr&aacute;fica, que se reproduce con limitaciones de tama&ntilde;o y color en la edici&oacute;n rese&ntilde;ada, la estructura del cap&iacute;tulo es particularmente compleja pues aborda las representaciones territoriales, los sucesivos nombres de cada una de las dependencias pol&iacute;ticas a las que estuvo sometida la Provincia Oriental, la visi&oacute;n bonaerense y la imperial con su propuesta de las "fronteras naturales" platenses y su visi&oacute;n de un Brasil isle&ntilde;o extendido desde la cuenca del Plata hasta el Amazonas. La recopilaci&oacute;n cartogr&aacute;fica avala la interpretaci&oacute;n de Ariadna islas en cuanto a negar su valor cient&iacute;fico para afirmar en cambio una representaci&oacute;n territorial determinada por el autor de la carta y el destinatario de la misma. Una cartograf&iacute;a para satisfacer intereses que, sin embargo, impact&oacute; con sus im&aacute;genes la representaci&oacute;n colectiva del territorio y la identidad. Convencida de la construcci&oacute;n hist&oacute;rica del espacio territorial, la autora muestra la conformaci&oacute;n del l&iacute;mite del Cuareim como una frontera posible a lo largo de las guerras de independencia. El estudio es sin duda meritorio y exhibe un intenso trabajo de investigaci&oacute;n. La estructura expositiva es abigarrada porque el tema lo es en s&iacute;. Quiz&aacute; el abordaje realizado es el adecuado en un intento por brindar una mirada amplia y regional de la historia lim&iacute;trofe.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo a cargo de Mar&iacute;a Laura Reali se dedica a estudiar la formulaci&oacute;n discursiva del papel de Gran Breta&ntilde;a en la independencia oriental desde la mirada de Luis Alberto de Herrera. La anglofilia y, en menor medida, germano&#150;filia del hist&oacute;rico l&iacute;der del Partido Nacional se estudia a lo largo de su interpretaci&oacute;n hist&oacute;rico&#150;pol&iacute;tica vertida en diversos escritos publicados en los primeros 40 a&ntilde;os del siglo XX, entre ellos, <i>La Revoluci&oacute;n francesa y Sud Am&eacute;rica, La encuesta rural: estudio sobre la condici&oacute;n econ&oacute;mica y moral de las clases trabajadoras de la campa&ntilde;a...</i> , <i>El Uruguay internacional</i> y <i>La misi&oacute;n Ponsomby: la diplomacia brit&aacute;nica y la independencia del Uruguay.</i> En un estudio particularmente reiterativo de las concepciones historiogr&aacute;ficas que sustent&oacute; Herrera se aborda su visi&oacute;n de inglaterra como modelo social y pol&iacute;tico democr&aacute;tico, civilizado, ordenado y enfrentado a los "excesos jacobinos" franceses que hab&iacute;an logrado amplia difusi&oacute;n en el continente. Y no s&oacute;lo en &eacute;l sino en Uruguay y entre sus oponentes de la fracci&oacute;n batllista del Partido Colorado, con su visi&oacute;n igualitarista, negadora de las diferencias de clase y sustractora de los derechos pol&iacute;ticos. El an&aacute;lisis vinculado con las concepciones &eacute;tnicas y raciales en boga estuvo matizado por un alejamiento del biologicismo y una afirmaci&oacute;n de los legados culturales, los tipos nacionales y el temperamento aut&oacute;ctono. Una visi&oacute;n de la historia nacional que privilegiaba el potencial de los propietarios rurales en tanto que conductores de masas para vehiculizar los cambios sociales y pol&iacute;ticos, introducir a los sectores rurales en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica por la v&iacute;a electoral y el respeto por las tradiciones nacionales. En cuanto a la independencia nacional Herrera enfatizaba el protagonismo oriental, presupon&iacute;a una inexistente unidad de voluntades entre quienes se negaron a ser brasile&ntilde;os o argentinos y relegaba el papel de inglaterra al reconocimiento de una unidad pol&iacute;tica ya existente. Se alejaba, sin embargo, de las concepciones historiogr&aacute;fico&#150;pol&iacute;ticas partidistas al reivindicar por igual el ingreso al pante&oacute;n nacional de los h&eacute;roes vinculados a ambos institutos. Sin negar el valor del cap&iacute;tulo sentimos que el an&aacute;lisis de la formulaci&oacute;n discursiva es reiterativo y que no logra integrarlo a una visi&oacute;n general de la historiograf&iacute;a con la que debi&oacute; confrontarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, la obra rese&ntilde;ada es extraordinariamente sugerente y provocativa. Abre nuevos caminos aunque no los recorre todos en extensi&oacute;n, cumple su objetivo principal de poner la regi&oacute;n frente a la naci&oacute;n, remueve la construcci&oacute;n memor&iacute;stica internalizada y deja planteadas perspectivas de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica. Creemos estar frente a un verdadero hito en la producci&oacute;n historiogr&aacute;fica para mirar el bicentenario con ojos nuevos.</font></p>      ]]></body>
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