<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0186-0348</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Secuencia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Secuencia]]></abbrev-journal-title>
<issn>0186-0348</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0186-03482012000200007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comercio y avío en el mineral de Bolaños, 1748-1806]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Flores Clair]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Antropología e Historia Dirección de Estudios Históricos ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<numero>83</numero>
<fpage>219</fpage>
<lpage>222</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0186-03482012000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0186-03482012000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0186-03482012000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ra&uacute;l Mar&iacute;n &Aacute;lvarez, <i>Comercio y av&iacute;o en el mineral de Bola&ntilde;os, 1748&#150;1806</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Flores Clair</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>FES&#150;Acatl&aacute;n&#150;UNAM, M&eacute;xico, 2011</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>DEH&#150;INAH</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BOLA&Ntilde;OS EN EL NUEVO SIGLO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ra&uacute;l Mar&iacute;n &Aacute;lvarez nos invita a conocer un pueblo muy atractivo, pero olvidado por la historiograf&iacute;a mexicana. Mientras que otros reales mineros han recibido una enorme atenci&oacute;n y se han escrito numerosas historias, existe una gran cantidad de pueblos mineros que desconocemos su pasado. &iquest;Por qu&eacute; a la historiograf&iacute;a se le olvid&oacute; atender a los pueblos mineros? No sabr&iacute;a muy bien responder, pues hace tres d&eacute;cadas los estudios sobre la miner&iacute;a eran escasos, y hoy, aunque han aumentado de manera considerable, reconozco que falta mucho por hacer y, sobre todo, siguiendo el ejemplo de este libro, planteando nuevos problemas de investigaci&oacute;n y ofreciendo alternativas para su resoluci&oacute;n. Pienso que tambi&eacute;n se ha desatendido a la mediana y peque&ntilde;a miner&iacute;a, por el hecho de que sus fuentes documentales se encuentran muy dispersas y la reconstrucci&oacute;n es muy laboriosa y a veces imposible; el listado de archivos y bibliotecas consultadas por Mar&iacute;n &Aacute;lvarez son una prueba palpable de la exhaustiva y paciente b&uacute;squeda de informaci&oacute;n. Y el contar con este libro nos ha acercado a un real minero que desde su descubrimiento ha padecido su aislamiento geogr&aacute;fico. Un funcionario real escribi&oacute; en 1774: est&aacute; "el real extraviado, de suerte que no es el camino para ninguna parte del reino".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los principales temas que recorren el libro es el del financiamiento, que sigue en armon&iacute;a los vaivenes de la plata que se presentaba a la Real Caja de Bola&ntilde;os. En t&eacute;rminos generales, nos indican cuando menos tres momentos de auge de enorme importancia: el primero entre 1750 y 1761; el segundo entre 1776 y 1786, y el tercero entre 1791 y 1797. El autor explica cada uno de estos momentos a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n del financiamiento de una variada gama de empresas, donde se involucraron desde los grandes comerciantes de la ciudad de M&eacute;xico, pasando por las &oacute;rdenes religiosas e inclusive con la participaci&oacute;n de los intereses reales. Este sistema de reunir recursos es muy significativo pero va m&aacute;s all&aacute; de que las minas de Bola&ntilde;os representaban un negocio redituable; es, m&aacute;s bien, el hecho de que los organizadores de las compa&ntilde;&iacute;as ten&iacute;an la capacidad de convocar a distintos sectores y convencerlos de las inversiones. Es importante se&ntilde;alar que en la formaci&oacute;n de las empresas, como se demuestra en este libro, no s&oacute;lo es indispensable la reconstrucci&oacute;n de los socios y saber el origen de su capital, sino que es ineludible que se investigue a fondo, hasta donde las fuentes lo permitan, cu&aacute;l es el desarrollo y funcionamiento de dichas empresas. Y, sobre todo, ofrecer una explicaci&oacute;n cuando se tiene &eacute;xito o concluyen en un rotundo fracaso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cat&aacute;logo de hombres de negocios que desfilan por las p&aacute;ginas del libro, se entretejen distintas biograf&iacute;as empresariales que dejan al descubierto una serie de caracter&iacute;sticas de gran val&iacute;a. Entre estos hombres de empresa se destaca a Juan Sierra de Uru&ntilde;iela, quien como muchos otros migrantes del siglo XVIII tuvo la oportunidad para hacer fortuna. Pero a diferencia de muchos, Juan Sierra pose&iacute;a la habilidad para los v&iacute;nculos sociales que le permiti&oacute; conformar diversas compa&ntilde;&iacute;as y tener de aliados a importantes socios. Como dice el autor, "mostr&oacute; pericia en el comercio y logr&oacute; establecer relaciones con los integrantes de la curia novohispana, en quienes encontr&oacute; una buena fuente de financiamiento". Aqu&iacute; recae una valiosa aportaci&oacute;n del libro cuando involucra a la Iglesia en los negocios mineros, aunque lo hiciera de manera indirecta; pues es conocido, en la historiograf&iacute;a de la &eacute;poca, que prefer&iacute;a los negocios que no representaran un alto riesgo. Juan Sierra, m&aacute;s all&aacute; de estas relaciones, logr&oacute; construir una amplia red que le permiti&oacute; expandir sus negocios; ten&iacute;a una venta diferenciada por sectores sociales, desde los m&aacute;s adinerados hasta los m&aacute;s humildes constitu&iacute;an su clientela. Sus bienes inmuebles respaldaban su actividad financiera, que se distingu&iacute;a por su liquidez, el emprender cr&eacute;ditos, seguir la f&oacute;rmula de conseguir dinero con bajos intereses y prestarlos con m&aacute;s altos y, sobre todo, a los mineros. El riesgo de recuperaci&oacute;n era muy alto y, por consiguiente, no sorprende que, para evitar las leyes de usura, se inventara una serie de trucos como: pago en especie, compra de plata con descuento y sobre tasas por servicios, entre otros. Sierra fue un empresario de gran &eacute;xito, pero cuando invirti&oacute; en la explotaci&oacute;n de los minerales, la fortuna lo cambio y padeci&oacute; un empobrecimiento y adem&aacute;s coincidi&oacute; con su temprana muerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro personaje que se destaca en el libro es Antonio vivanco. A diferencia de Juan Sierra, vivanco participa en el segundo auge de Bola&ntilde;os. Tambi&eacute;n era un migrante pobre que, seg&uacute;n se dice, "no pod&iacute;a costear ni los crecidos gastos de su pasaje". Pero sus actividades en el comercio y en la comercializaci&oacute;n de metales preciosos cambiaron su suerte. La estrategia de vivanco en la participaci&oacute;n de la miner&iacute;a de Bola&ntilde;os sigui&oacute; un patr&oacute;n distinto. Vivanco, entre 1752 y 1786, logr&oacute; adquirir gran cantidad de minas y asociarse con aquellas de mayor importancia, el acaparamiento era una novedosa estrategia con el fin de controlar y disponer de los recursos. El convertirse en el mayor propietario lo coloc&oacute; en un lugar muy privilegiado para intentar monopolizar la producci&oacute;n, la circulaci&oacute;n de metales y, por otra parte, garantizar la comercializaci&oacute;n de los abastos que requer&iacute;a la producci&oacute;n minera. vivanco es un ejemplo de las reformas borb&oacute;nicas al conseguir prebendas, pues se le concedi&oacute; durante 20 a&ntilde;os la venta de azogue al costo y una reducci&oacute;n de 50% del impuesto del diezmo. En sus argumentos escribi&oacute; que, a falta de apoyo, "las minas dejar&aacute;n de producir riqueza, lo que traer&aacute; la reducci&oacute;n del diezmo del rey, se desalentar&aacute; el financiamiento y el comercio y se abandonar&aacute; el real" (p. 203). A diferencia de lo que se hab&iacute;a pensado hasta ahora, de manera contundente, Mar&iacute;n &Aacute;lvarez descubre que dichas prebendas no se hicieron efectivas; como se sabe, las reformas borb&oacute;nicas ten&iacute;an buenos prop&oacute;sitos, pero muchas de ellas s&oacute;lo fueron una atractiva ilusi&oacute;n. Podr&iacute;amos caracterizar la pol&iacute;tica de Carlos IV como de franco saqueo: hab&iacute;a que obtener los mayores recursos en el menor tiempo posible y hab&iacute;a que enterrar para siempre los est&iacute;mulos fiscales. Pero a pesar de este tropiezo, la vida de vivanco tom&oacute; otro rumbo, vendi&oacute; las minas, diversific&oacute; sus negocios, fue un pulquero reconocido, control&oacute; el fluido de liquidez a trav&eacute;s de las relaciones con la miner&iacute;a y, entre otras cosas, consigui&oacute; el t&iacute;tulo de marqu&eacute;s. Al parecer no le guard&oacute; resentimiento al rey por no hacerle efectivas las prebendas, pues otorg&oacute; pr&eacute;stamos graciosos y donativos para la guerra contra Francia. Todav&iacute;a le dio tiempo de casar a su primog&eacute;nito con Mar&iacute;a Luisa Mart&iacute;n vicario, hermana de la conocida Leona vicario. A su muerte, sus restos fueron depositados en el oratorio de San Felipe Neri.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los problemas que se investiga con profundidad en este libro son los grandes proyectos para desaguar las minas. En aquella &eacute;poca, es conocido que uno de los mayores males de las minas era el agua; al avanzar sobre la profundidad de la monta&ntilde;a, la explotaci&oacute;n encontraba mantos acu&iacute;feros que hab&iacute;a que controlar y esta situaci&oacute;n se agravaba en la &eacute;poca de lluvias, pues los niveles m&aacute;s bajos tend&iacute;an a inundarse. Los mineros hab&iacute;an empleado el popular malacate, un mecanismo hasta cierto punto rudimentario, pero que hab&iacute;a sido muy efectivo para controlar las aguas y evitar las inundaciones; este mecanismo consist&iacute;a en un torno que se mov&iacute;a con la ayuda de "motores de sangre", es decir, con mulas. Para resolver el problema del agua, tambi&eacute;n se utilizaban los socavones. Mar&iacute;n &Aacute;lvarez estudia siete proyectos para la construcci&oacute;n de tiros y socavones, en cada uno de ellos se detalla a los socios, las cantidades invertidas y los resultados. Es importante anotar que este tipo de obras, que requer&iacute;an una gran cantidad de capital, no eran atendidas en su justa dimensi&oacute;n. Como bien apunta el autor,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el abandono financiero en que ca&iacute;an los mineros afectados era inevitable si se toman en consideraci&oacute;n el alto costo que representa la construcci&oacute;n de obras muertas para la habilitaci&oacute;n de las minas siniestradas, la precisi&oacute;n t&eacute;cnica que demanda la construcci&oacute;n de una contramina y la ausencia de ganancia durante el tiempo de construcci&oacute;n de un tiro general de desag&uuml;e (p. 185).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de Bola&ntilde;os es similar a la de otros reales mineros, en el sentido de los ciclos econ&oacute;micos: entre bonanzas y borrascas. Despu&eacute;s de producir grandes cantidades de plata las minas entran a un periodo de crisis profunda. En este caso, el autor localiza el "ocaso" entre 1798 y 1810; en forma paulatina, concurren una serie de factores que hacen imposible continuar con la explotaci&oacute;n minera. A pesar de que los mineros y comerciantes padecieron enormes obst&aacute;culos, como las inundaciones y el incendio terrible de 1787, continuaron empe&ntilde;ados en explotar las minas de Bola&ntilde;os, imprimirle una din&aacute;mica econ&oacute;mica a esa regi&oacute;n. Como muestra el libro, se levantaron y continuaron con el mayor esfuerzo para rehabilitarlas y mantenerse activos, a pesar de que la miner&iacute;a era una actividad muy adversa y requer&iacute;a de gran fortuna para conseguir &eacute;xito.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
