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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yes, classes influence language, introduce into the language their own specific words and expressions and sometimes understand one and the same word or expression differently. There is no doubt about that.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">However, it does not follow that specific words and expressions, as well as difference in semantics, can be of serious importance for the development of a single language common to the whole people, that they are capable of detracting from its significance or of changing its character.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Firstly. Such specific words and expressions, as well as cases of difference in semantics, are so few in language that they hardly make up even one per cent of the en tire linguistic material. Consequently, all the remaining overwhelming mass of words and expressions, as well as their semantics, are <i>common</i> to all classes of society.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Joseph V. Stalin, <i>Pravda,</i> 2 de agosto 1950.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lenguaje y mito son vastas met&aacute;foras de la realidad. La esencia del lenguaje es simb&oacute;lica porque consiste en representar un elemento de la realidad por otro, seg&uacute;n ocurre con las met&aacute;foras. &#91;...&#93; La palabra es un s&iacute;mbolo que emite s&iacute;mbolos. El hombre es hombre gracias al lenguaje, gracias a la met&aacute;fora original que lo hizo ser otro y lo separ&oacute; del mundo natural. El hombre es un ser que se ha creado a s&iacute; mismo al crear un lenguaje. Por la palabra, el hombre es una met&aacute;fora de s&iacute; mismo.</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Octavio Paz, "El lenguaje", <i>El arco y la lira,</i> 1956.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo muestran con toda claridad estos ep&iacute;grafes, el lenguaje y sus figuras atraen a gran variedad de pensadores: desde un ling&uuml;ista como un tal Joseph Stalin &#45;aunque rechazaba este t&iacute;tulo al final de su vida&#151;, hasta poetas. Cada uno con su propia sensibilidad y manejo precisamente del lenguaje. Para Stalin, pragm&aacute;tico, hombre en la acci&oacute;n, la teor&iacute;a se reduce al m&iacute;nimo, se concentra en nociones simples, casi triviales; acepta contradecir en este caso la religi&oacute;n de la lucha de clases: 99% del lenguaje "es com&uacute;n a todas las clases de la sociedad". No discutiremos la proporci&oacute;n aunque parezca muy elevada. Como veremos adelante, no s&oacute;lo el lenguaje cambia con las clases (sociales), sino tambi&eacute;n de acuerdo a la edad y la experiencia. S&oacute;lo admiremos que la prudencia en la acci&oacute;n ("la palabra es acci&oacute;n" dec&iacute;a ya S&oacute;crates en el <i>Cr&aacute;tilo),</i> cierta idealizaci&oacute;n de la "cultura de masas", llevan al doctrinario a aceptar reglas "comunes a todo el pueblo", por lo tanto, a proponer cierta inocuidad del lenguaje por lo menos en su funcionamiento. Pero indirectamente es afirmar la universalidad de su recepci&oacute;n, la inmensa facultad de persuasi&oacute;n que puede tener. Esto no lo dice Stalin, pero sin duda est&aacute; presente en lo m&aacute;s profundo de su ser. Al fin, y es en s&iacute; una lecci&oacute;n, el silencio es tambi&eacute;n uno de los art&iacute;fices del lenguaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Usando un instrumento supuestamente id&eacute;ntico, pero de forma individualista, extremista (el lenguaje est&aacute; en el punto de partida y en el centro de la creaci&oacute;n humana), el poeta, portador de antorcha, es mucho m&aacute;s subversivo aqu&iacute;. Octavio Paz, en ese manual po&eacute;tico que es <i>El arco y la lira,</i> parte efectivamente del lenguaje, afirmando desde el principio: "la historia del hombre podr&iacute;a reducirse a la de las relaciones entre las palabras y el pensamiento". Confieso que esta frase me es dolorosa, como historiador: hay que confesar que la Historia, en s&iacute;, practica las artes de la ret&oacute;rica, pero poco ha reflexionado sobre ella, salvo algunos, que en realidad analizan m&aacute;s el contenido de ciertas palabras que los mecanismos complejos del significado global &#151;Lucien Febvre y civilizaci&oacute;n, Roger Chartier y representaci&oacute;n&#45;. En esto hemos evolucionado poco desde Plat&oacute;n &#45;v&eacute;ase de nuevo el <i>Cr&aacute;tilo&#45;.</i> Por supuesto, est&aacute;n los an&aacute;lisis de discursos, cada vez m&aacute;s numerosos, pero se interesan m&aacute;s en lo expl&iacute;cito o impl&iacute;cito del contenido, que en el instrumento propio de vinculaci&oacute;n, los signos y su encadenamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el poeta va todav&iacute;a m&aacute;s lejos, con ello se junta con otros portadores de luz&#151;luc&iacute;feros si queremos, intentemos jugar tambi&eacute;n con el lenguaje&#151;: los fil&oacute;sofos y otros metaf&iacute;sicos. El mito es una contraparte del lenguaje, su forma de superarse a s&iacute; mismo: el mito de la caverna es la forma m&aacute;s eficiente, la m&aacute;s material y la m&aacute;s alusiva, la m&aacute;s clara y la m&aacute;s reproducible, la m&aacute;s racional y la m&aacute;s m&aacute;gica que encontr&oacute; Plat&oacute;n para transmitirnos lo casi indecible, el destino del hombre.<sup><a href="#nota">2</a></sup> En cierta forma, es la lecci&oacute;n que obtiene impl&iacute;citamente Emmanuel Kant en la apertura del prefacio a su primera edici&oacute;n de <i>La cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i> (1781): "Tiene la raz&oacute;n humana este singular destino: en cierto g&eacute;nero de conocimientos, el verse abrumada por cuestiones que no puede apartar, porque su propia naturaleza se las impone, y a las cuales, adem&aacute;s no puede responder, porque rebasan totalmente sus l&iacute;mites". A&ntilde;ade que "el campo donde se libran estas discusiones sin fin es la metaf&iacute;sica". Se le olvida mencionar que el instrumento que acompa&ntilde;a aqu&iacute; el lenguaje es el mito, del cual son inseparables figuras como "Edipo, Prometeo, Fausto, S&iacute;sifo, Narciso", para s&oacute;lo hablar de algunos de los m&aacute;s conocidos. Y a los cuales se podr&iacute;an a&ntilde;adir muchos del santoral cristiano, sobre todo en su vertiente m&aacute;s antigua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero si volvemos a Octavio Paz, todo modo de comunicaci&oacute;n del hombre, toda forma de expresi&oacute;n es met&aacute;fora, ya que no tiene otra forma de expresarse que por un sistema complejo de s&iacute;mbolos que se encadenan unos con otros. Y esto en dos vertientes: una l&oacute;gica, argumental, otra m&aacute;gica, imaginativa. Otro poeta lo escribi&oacute;: "el universo material est&aacute; lleno de analog&iacute;as exactas con lo inmaterial, y esto es lo que da un matiz de verdad a ese dogma de ret&oacute;rica seg&uacute;n el cual una met&aacute;fora o una comparaci&oacute;n pueden fortificar un argumento o embellecer una descripci&oacute;n" (Edgar Alian Poe). S&iacute;, dice Pa&uacute;l Val&eacute;ry "los gestos del orador son met&aacute;foras".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya es tiempo de invertir la propuesta y preguntarnos con los socio&#45;ling&uuml;istas y otros antrop&oacute;logos ling&uuml;istas, si las met&aacute;foras, ese instrumento potente del lenguaje (y no s&oacute;lo de la ret&oacute;rica), no son a su manera tambi&eacute;n gestos, que crean y aniquilan, discriminan o enfatizan. Es decir, que modelan de forma m&aacute;s o menos insidiosa a la sociedad &#151; por lo menos de un segmento de ella, si queremos ser m&aacute;s marxistas que Joseph V. Stalin&#151; de la cual son al mismo tiempo un producto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las religiones del mundo han entendido perfectamente la fuerza carism&aacute;tica de la palabra, han hecho de ella la depositar&iacute;a de sus sacramentos y otros misterios, al punto que en la cristiana "el verbo se encarn&oacute;". C&oacute;mo dudar entonces en el car&aacute;cter m&aacute;gico que revisten algunas de estas met&aacute;foras: son una forma de recreaci&oacute;n, a veces hasta f&iacute;sica, una hierofan&iacute;a si seguimos a Mircea Eliade.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente, una gran manipuladora de s&iacute;mbolos y gestos, es decir de met&aacute;foras, a lo largo de siglos es la Iglesia cat&oacute;lica con su m&aacute;ximo icono, la cruz. En el caso de Colima, analizado por Gabriela del Carmen Gonz&aacute;lez, sin duda representativo de muchas partes del mundo mediterr&aacute;neo y latinoamericano, la presencia real o virtual (a trav&eacute;s del lenguaje y por tanto del pensamiento) de la met&aacute;fora de la Pasi&oacute;n es casi obsesiva. Tal vez sea aqu&iacute; necesario distinguir: &iquest;f&iacute;sicamente su presencia es la misma entre todos los estratos sociales y todos los entornos, urbanos y rurales? No. Pero retomando la propuesta de Joseph V., el lenguaje es un exponente universal, que atraviesa todos los medios, "todo el pueblo", y en este caso el molde de la met&aacute;fora de la cruz es un gran homogeneizador (por supuesto entre otros).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo mismo que lo es en Colima otro gran actor, el Volc&aacute;n y sus trances, que crean un clima psicol&oacute;gico inquieto, fatalista se dice en el art&iacute;culo. Lo mismo que el exvoto es a la vez propiciatorio y acci&oacute;n de gracia, la met&aacute;fora de la cruz es en Colima la mejor (y casi &uacute;nica) protecci&oacute;n contra los caprichos de la geolog&iacute;a: &iquest;lo mismo que cuando, anta&ntilde;o, uno se embarcaba para una larga y peligrosa traves&iacute;a? Admitiremos que las met&aacute;foras, en estos casos son exvotos del lenguaje. Y lo mismo que los otros, estos "retablitos" hablados conciernen, lo sabemos, todos los aspectos de la cotidianidad. Es una conducta, una acci&oacute;n &#45;volvemos a Plat&oacute;n y S&oacute;crates&#45;, m&aacute;s aun cuando es un gesto como santiguarse, cruzar los dedos, materializar una cruz: por lo tanto es algo mas que simple pasividad. Cuando la divinidad forma parte de la vivencia, invade la conciencia, &iquest;es posible separar hechos y palabras que le son destinados? Posici&oacute;n tambi&eacute;n positiva cuando la met&aacute;fora permite juegos de ingenio, invenciones de lenguaje, <i>lacruz en los pechos y el diablo en los hechos, y</i> esconde actitudes cr&iacute;ticas inclusive contra ciertas conductas supuestamente religiosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Se es consciente de este juego de traslapos? Su integraci&oacute;n en los recovecos de la conciencia favorecen su "transparencia": pero entonces esto es sin&oacute;nimo de neutralidad, inocuidad. O significa una inmersi&oacute;n definitiva en un universo donde la instituci&oacute;n religiosa es due&ntilde;a. La autora, a su manera, nos remite a nuestro propio bosque donde hemos escondido nuestros s&iacute;mbolos, nuestras met&aacute;foras y sus respuestas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la met&aacute;fora de la cruz, remembranza de la Pasi&oacute;n, encarnaci&oacute;n, vida y muerte, contraponemos en principio el mito de Narciso, resurgimiento de un viejo topos: espejo, pensamiento y muerte. Es tal vez por eso, que pens&aacute;ndose y no s&oacute;lo vi&eacute;ndose, ese Narciso <i>de nuestros tiempos</i> no se puede amar a s&iacute; mismo, seg&uacute;n dice Octavio Paz: una inversi&oacute;n del mito cl&aacute;sico para Lilia Leticia Garc&iacute;a. &iexcl;Y qui&eacute;n no estar&iacute;a horrorizado, por el a&ntilde;o 2000, al ver los tremendos fracasos del siglo anterior! Pero esto es reacci&oacute;n de un Narciso historiador: los novelistas tienen percepciones m&aacute;s individuales y fluidas, pero igualmente desamparadas, horrorizadas por la violencia de nuestro mundo y su propia lucha: "la violencia de los hombres en el parque, en el mundo". El parque donde muere el h&eacute;roe de <i>La noche de las hormigas</i> (Ali&ntilde;e Pettersson), el mundo c&oacute;smico en el cual estamos todos: entre los dos "una dispersi&oacute;n de astillas" (Socorro Venegas).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y entonces el mito avasallador, pluridisciplinar, se metamorfosea en algo m&aacute;s diluido y fragmentado: la met&aacute;fora, aqu&iacute; de memorias que se auscultan ellas mismas en medio de la noche, frente a la muerte, a la rutina de la escritura. Tanto el charco de sangre por donde se va la vida de uno, los r&iacute;os de los sue&ntilde;os, las p&aacute;ginas donde se imprimen las memorias de los otros son espejos en la oscuridad de la noche, elementos centrales aqu&iacute; de la met&aacute;fora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay entre las tres novelas analizadas por Lilia Garc&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de la met&aacute;fora, un fuerte cemento com&uacute;n: est&aacute; en la introspecci&oacute;n intimista (perd&oacute;n por la redundancia), en una fluida inmovilidad (y por el ox&iacute;moron), en el pesimismo l&aacute;nguido. &iquest;Es, m&aacute;s de 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, un regreso al <i>nouveau rom&aacute;n</i> y su <i>d&eacute;lectation mor&oacute;se</i> al descubrir el hueco que dejan las cosas que se van? Un Narciso nost&aacute;lgico enfrentado al correr del tiempo que huye como agua entre los dedos. Algunos parecen preocupados por este ejercicio de autorreflexi&oacute;n "que muerde su propia cola". &iquest;Hay que lamentar que esto sea la enfermedad de nuestro tiempo? La novela entonces es simple met&aacute;fora, espejo clarividente de este mundo en el cual vivimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del discurso&#45;ficci&oacute;n de la novela, pasamos con Alan Emmanuel P&eacute;rez Barajas, al terreno del discurso de vida, donde las met&aacute;foras encerradas en el centro de la entrevista narrativa, constituyen la polimerizaci&oacute;n (v&eacute;ase anexo I) de microsignificados: <i>avanzada</i> edad, <i>invierno</i> u <i>ocaso</i> de la vida. Notemos aqu&iacute;, de paso, que la lengua barroca fue una escuela grande de formaci&oacute;n en la met&aacute;fora: como una adivinanza propongo el t&iacute;tulo del libro que se public&oacute; en 1<i>666</i> en M&eacute;xico, <i>Llanto del Occidente en el ocaso del m&aacute;s claro Sol de las Espa&ntilde;as</i> (de Isidoro Sari&ntilde;ana), perfecta expresi&oacute;n de lo que fue el gran teatro del mundo. Valdr&iacute;a la pena, a veces, hacer m&aacute;s a&uacute;n "paleoling&uuml;&iacute;stica cultural". &iquest;En qu&eacute; medida los m&iacute;sticos del Siglo de Oro no practicaron ya la "explosi&oacute;n de la met&aacute;fora" que analizaba en 1960 Hans Blumenberg <i>(Sprengmetaphorik)?</i> As&iacute; se llega a la percepci&oacute;n de un significado extendido, en el caso del art&iacute;culo de &eacute;xito a fracaso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El corpus lo constituyen 24 mayores de medios populares de Colima y sus alrededores: urbanos y rurales con experiencia en t&eacute;rminos de recorrido personal. De nuevo topamos con la fuerza significativa de la met&aacute;fora, en su forma m&aacute;s rudimentaria, pero conceptual. El caso m&aacute;s general es aqu&iacute; espacial: "arriba" de la sociedad, "all&aacute; arriba" en el Cielo Esto permite detectar los principales significados globales dentro de los campos de la m&aacute;s variada cotidianidad: experiencias amorosas, afectos, cambios econ&oacute;micos Esto, unido a la fuerte corporeizaci&oacute;n y espacialidad que pasa por las met&aacute;foras nos remite a los esquemas de imagen propuestos por Markjohnson <i>(contenedor, coacci&oacute;n, v&iacute;nculo, centro&#45;periferia</i>): sobre esto hay que hacer referencia al art&iacute;culo de Jorge Osorio que sigue.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, el "naufragio de la vejez" ocupa un primer lugar en esas entrevistas que hizo P&eacute;rez Barajas y en el uso de la met&aacute;fora: "por el paso de los a&ntilde;os el cuerpo est&aacute; fr&iacute;o y desgastado". La met&aacute;fora aqu&iacute; es doble, implica de nuevo espacio y cuerpo: el camino de la vida, el deterioro del organismo; en este &uacute;ltimo punto estamos entre discurso literal (efectivamente hay una alteraci&oacute;n corporal) y metaf&oacute;rico: el significado extendido es precisamente esta zozobra de la edad. Hay que notar que la corporalidad, sobre todo en los discursos de &eacute;xito o fracaso es un elemento repetitivo importante. Sin olvidar, de nuevo, la Providencia ("que Dios me d&eacute; licencia de seguir adelante").</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto nos remite a mecanismos mentales, herencias profundas, &iquest;propias de historias colectivas e identidades?, que se resuelven en esquemas de im&aacute;genes. Aunque Osorio se centre en lo que llama "chilenismos", est&aacute; consciente que esas formulaciones ling&uuml;&iacute;sticas conllevan a experiencias m&aacute;s amplias, hispanas. De hecho, de las 7 expresiones chilenas propuestas y relacionadas con un espa&ntilde;ol universal &#45;relativo, ya que se trata del de M&eacute;xico y Espa&ntilde;a&#45; por lo menos cuatro son empleadas con el mismo sentido <i>(movido, corto, metido, lanzado),</i> una sola necesita una explicitaci&oacute;n <i>(patudo).</i> Aparte de indicar una buena correlaci&oacute;n dentro de esta lengua, entre sus diversas formas, las met&aacute;foras escogidas se refieren a la combinaci&oacute;n de la espacialidad y corporalidad, ya que tratan de la invasi&oacute;n, absoluta o relativa, de una personalidad dentro del campo de otra(s). Y ya que la met&aacute;fora es imagen, todo esto se puede perfectamente medir a trav&eacute;s de varios croquis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma manera, ya que la econom&iacute;a es (en parte) estad&iacute;stica, es decir cifras, &eacute;sta pasa por cuadros &#45;y si uno quiere prolongar, por gr&aacute;ficas. Nadie pondr&aacute; en duda la importancia y originalidad del documento sobre la f&aacute;brica textil La Escoba, que debemos al tes&oacute;n de Gladys Lizama. S&iacute;, importancia en p&aacute;ginas: oigo voces, "cerca de 80 p&aacute;ginas repletas de n&uacute;meros, &iexcl;ilegible!". Salvo para quien considere que los datos duros, las cifras tambi&eacute;n pueden ser a su manera microsignificados que encierran macrosignificados: es as&iacute; que las 2 c&aacute;rceles (&iquest;de hombres y mujeres?), la capilla de terrado en actividad, las 90 casas de terrado (para los trabajadores) nos remiten a los tiempos, no muy alejados, de la hacienda, due&ntilde;a de los cuerpos y las conciencias, sobre la cual se instal&oacute; la manufactura. Sin embargo, en ese tiempo de transici&oacute;n &#45;ya est&aacute; aqu&iacute; la Revoluci&oacute;n Industrial&#45; con una fuerza motriz todav&iacute;a limitada: apenas 321 caballos/vapor instalados. Pero con todo un material manufacturado (herramientas, refacciones) y talleres especializados ya desarrollados: 15 salones y departamentos en total; y bajo el sello anglosaj&oacute;n se localizan m&aacute;quinas Corliss, calderas Babcok &amp; Wilcox, cardas Howard &amp; Bullongh.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La importancia econ&oacute;mica de los edificios y sobre todo de la maquinaria, cerca de 50% de la estimaci&oacute;n total en 1901, corresponde a esa fase primaria de la Revoluci&oacute;n Industrial, con caracter&iacute;sticas de industria pesada, sea textil o metal&uacute;rgica. Esto corresponde a una fuerte inmovilizaci&oacute;n del capital, y finalmente el sistema se quebr&oacute; por falta de liquidez. Esto puede significar que esta primera Revoluci&oacute;n Industrial estuvo, como las que siguen, entre manos de los financieros. Aqu&iacute; la deuda es abrumadora, muy superior al capital industrial, e interviniendo muy poco tiempo despu&eacute;s de la compra de la f&aacute;brica. Sin duda, no todo queda claro en el destino de Francisco Mart&iacute;nez Negrete y sus negocios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con su extraordinaria precisi&oacute;n, este inventario da casi el v&eacute;rtigo, yuxtaponiendo centenares de poleas &#151;instrumento de transmisi&oacute;n casi arcaico&#151;, decenas de telares de diferentes marcas (todas anglosajonas), simples desarmadores, martillos, uno que otro kilogramo de chapopote o cera. Como cualquier empresa de la &eacute;poca, sea rural o urbana, dispone de sus pajares, paja y bueyes. Tiene sus inservibles: notemos las 26 bater&iacute;as de cristal para tel&eacute;fono. Aparentemente nada se echa. Tema aparte: el armero con 9 armas de fuego. Dudoso que sean para la caza.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este inventario se encuentra todo lo que se busca, y permite una infinidad de comparaciones, abre grandes perspectivas. &iquest;Vida religiosa? Nos podemos referir al cuadro 34, sobre la capilla y su contenido. Es recalcable, en 1901, para una empresa industrial con unos 300 trabajadores y sus familias: tenemos las dimensiones de una verdadera iglesia parroquial, con sus 18 casullas de todos colores, sus 3 capas pluviales, y sobre todo, sus 22 iconos. Estos dan a conocer una pr&aacute;ctica devocional simplificada, centrada sobre Cristo, la Virgen (Guadalupe, Lourdes): ning&uacute;n santo, salvo Jos&eacute;. Es el mensaje tridentino depurado a lo extremo por la reforma cat&oacute;lica del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trat&aacute;ndose de la vida cotidiana, hay que acercarse a los muy completos inventarios de la tienda y del botiqu&iacute;n (cuadros 37 y 38). No todo queda muy claro: &iquest;por qu&eacute; un hectolitro de ra&iacute;z de valeriana? &iexcl;Tan ansiosos estaban los trabajadores, o faltos de sue&ntilde;o! Se entienden mejor los kilos de tabaco, las cajetillas de cigarros. Nos marean (para no decir otra cosa) las 142 botellas (en total) de co&ntilde;ac: probablemente no eran para los simples obreros. Lo mismo, la calidad del vestuario y zapatos en venta se refiere a una clientela de cierto nivel: o bien no es verdaderamente una tienda de raya, o no se centra sobre los "condenados de la Tierra". Otros detalles significativos de la clientela: las innumerables latas de mostaza inglesa o de Rochester,<sup><a href="#nota">4</a></sup> la ausencia de productos b&aacute;sicos de la alimentaci&oacute;n mexicana (ma&iacute;z, frijol). Notemos que al lado de una gruesa de plumas Universal, no ha llegado a&uacute;n a la f&aacute;brica ninguna m&aacute;quina de escribir (pero s&iacute; de coser). Para terminar, no sabemos si la electricidad lleg&oacute; ya a la f&aacute;brica La Escoba: ninguna menci&oacute;n aparece, pero s&iacute; de algunas l&aacute;mparas de petr&oacute;leo, tipo Rochester.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo menos entre la met&aacute;fora y la Revoluci&oacute;n Industrial hay un semblante de transici&oacute;n, &iquest;pero entre &eacute;sta y la antropolog&iacute;a? Tal vez que las dos se inscriben en un aire de modernidad. El texto de Robert Kemper nos obliga a plantearnos una pregunta brutal, pero necesaria: &iquest;somos todos intelectuales org&aacute;nicos ("intermediarios institucionales", dice), "al servicio del Estado"? Toma como punto de partida de la discusi&oacute;n los Proyectos Tarascos, ligando M&eacute;xico y Estados Unidos en los a&ntilde;os 1940. La solicitud de las autoridades hacia la actividad antropol&oacute;gica fue muy marcada desde antes, en tiempos de C&aacute;rdenas. Y por otro lado, el estrechamiento de las relaciones entre los dos pa&iacute;ses durante la guerra favoreci&oacute; un acercamiento entre sus cient&iacute;ficos sociales, a los cuales se integraron algunos europeos huyendo de Europa martirizada como Pa&uacute;l Rivet, Jacques Soustelle. Por supuesto, la naciente ENAH fue el vivero de todo esto, su contraparte norteamericana es mas difusa, entre instituciones privadas (Carnegie, Rockefeller) y el Departamento de Estado, instrumento de la <i>Good Neighbor Policy</i> (Oficina de Asuntos Interamericanos, Instituto de Antropolog&iacute;a Social).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; la regi&oacute;n tarasca fue objeto de una atenci&oacute;n peculiar? Aqu&iacute; la figura del procer y sus preocupaciones agraristas fueron determinantes (C&aacute;rdenas): la figura del h&eacute;roe, su car&aacute;cter m&iacute;tico y metaf&oacute;rico tampoco se puede olvidar en la construcci&oacute;n hist&oacute;rica. Carapan, y sobre todo Paracho (1939), despu&eacute;s Cher&aacute;n, vieron materializarse las primeras iniciativas. Dos elementos ambiguos se tienen que tomar en cuenta: la gran mayor&iacute;a de los investigadores implicados eran norteamericanos, y cuando eran mexicanos, como Mois&eacute;s S&aacute;enz, Pablo Vel&aacute;squez, ten&iacute;an lazos profundos con la cultura anglosajona. La aplicaci&oacute;n del biling&uuml;ismo fue sistem&aacute;tica: permiti&oacute; la supervivencia cultural del tarasco y otras lenguas (con un Consejo de Lenguas ind&iacute;genas, 1939), pero tambi&eacute;n difundi&oacute; el espa&ntilde;ol, instrumento poderoso de la cultura mestiza. La introducci&oacute;n de numerosos y renombrados norteamericanos como docentes propici&oacute; la influencia acad&eacute;mica de su ciencia antropol&oacute;gica &#151;aunque publicaban con cierta irregularidad y en ingl&eacute;s&#151;: la labor de la Smithsonian Institution, asociada al INAH, fue determinante en "promover el pensamiento norteamericano en las ciencias sociales en las universidades de M&eacute;xico". La presencia de espa&ntilde;oles republicanos al lado de los anglosajones (Pedro Carrasco, &Aacute;ngel Palerm) aun multiplic&aacute;balos contactos, influencias y ambig&uuml;edades. Sin embargo, ciertas circunstancias limitaron la expansi&oacute;n intelectual: la presencia de estos cient&iacute;ficos era intermitente; no se jug&oacute; el juego de la reciprocidad, ya que publicaron poco en espa&ntilde;ol. Nadie se sorprender&aacute; que la principal oposici&oacute;n a esta influencia no proceda del Estado, ni de las &eacute;lites intelectuales, sino de la Iglesia cat&oacute;lica frente a esos her&eacute;ticos. Se cita el caso del cura de Ihuatzio que logr&oacute; echar de su territorio a George Foster y sus secuaces universitarios &#151;esto los llev&oacute; aTzintzuntzan&#151;: la historia no recuerda el nombre de ese sacerdote determinado y chapado a la antigua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que los amantes de los bellos documentos se alegren: en este n&uacute;mero de <i>Relaciones</i> no s&oacute;lo tienen el inventario de La Escoba, sino tambi&eacute;n la traducci&oacute;n de un documento tarasco de 1563, procedente de Tzirostro, traducido y comentado por Cristina Monz&oacute;n y Hans Roskamp. El pueblo, anteriormente sujeto de Uruapan, es entonces cabecera de curato con 18 barrios y dispone de su propio cabildo que preside un gobernador electo anualmente: es una instituci&oacute;n hispana sobrepuesta sobre las prehisp&aacute;nicas. A estas &uacute;ltimas pertenecen los <i>uhcambecha</i> (caciques en la terminolog&iacute;a de los oficiales espa&ntilde;oles), mandones encargados de la intermediaci&oacute;n con los espa&ntilde;oles (en primer lugar, el encomendero y la Corona, trat&aacute;ndose de la recolecci&oacute;n de tributos, del servicio personal).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s del documento y del comentario que lo acompa&ntilde;a, tenemos una visi&oacute;n n&iacute;tida de ciertos aspectos de la vida pueblerina tarasca hace 450 a&ntilde;os. Tomines que entran en vasijas, especie de arcas comunitarias &#45;estamos lejos de los cofres hispanos con sus 3 llaves&#45;, bajo custodia del mand&oacute;n y que &eacute;ste hace desaparecer como por arte de magia...; mujeres que se re&uacute;nen en el hospital del lugar para coser faldas que son parte de la carga tributaria &#151;en otras regiones ser&iacute;an mantas&#151;; estratificaci&oacute;n social, mas o menos elaborada: hay simples pur&eacute;pechas <i>(macehuales)</i>, y hay propietarios, algunos con el t&iacute;tulo de se&ntilde;or (&iquest;principales, caciques?), que dan trabajo temporal en "su hacienda ajena", con salarios que tambi&eacute;n el <i>uhcambechi</i> intercepta al paso. Sin embargo, esta actividad era importante para la gente del com&uacute;n: "a todos los pur&eacute;pecha les es dulce labrar hacienda ajena". Dentro de esta escala social no olvidaremos a los ancianos, que por su autoridad adquirida de la experiencia y de los cargos merecen encabezar la denuncia: "soy un anciano pero no llevo la cuenta de todos los a&ntilde;os que tengo". En total, un universo hecho no s&oacute;lo de extorsi&oacute;n, sino tambi&eacute;n de opresi&oacute;n: "a aquellos que se quejaban" el mand&oacute;n les impone multas. En realidad, el pleito s&oacute;lo se&ntilde;ala el perjuicio econ&oacute;mico, no entra en el tema de los castigos y otras vejaciones que sin duda fueron, como en otras regiones, el pan cotidiano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento forma parte de un conjunto mas amplio, esta vez en espa&ntilde;ol. Merece meditar la descripci&oacute;n que se hace de estos legajos: estamos apenas concluyendo la fase de conquista, y sin embargo la administraci&oacute;n espa&ntilde;ola (el virrey) tiene la suficiente cobertura para poder mandar un alcalde mayor (1560) a decenas de kil&oacute;metros de su sede, despu&eacute;s un juez de residencia (1564) para poner orden en la gesti&oacute;n del tributo, realizando un padr&oacute;n preciso de la poblaci&oacute;n con los diferentes estatus tributarios, y entablar un juicio de residencia contra el gobernador indio de turno. Sin duda, una real eficiencia, y todo esto para un pueblo encomendado de mediana importancia, como hab&iacute;a miles entonces en el virreinato. No se debe de subestimar la capacidad de esa administraci&oacute;n de los cuerpos, lo mismo que la de las almas, ausente aqu&iacute;, pero tambi&eacute;n muy real. Sin embargo, hay una falla: y es que si en las ciudades, el oficial de la Corona debe de apoyarse sobre la &eacute;lite espa&ntilde;ola que tiene su grado de autonom&iacute;a, en los pueblos todo queda bajo la tutela de la nobleza (vieja o advenediza) que conserva sus h&aacute;bitos de anta&ntilde;o, sus manejos que conforman lo que hoy llamar&iacute;amos un sistema de corrupci&oacute;n generalizado: desde la corrupci&oacute;n moral (borracheras, amancebamientos), hasta el desv&iacute;o de fondos y recursos p&uacute;blicos y privados, sin hablar de simples robos y violencia. Se filtra la voz de otros "condenados de la Tierra".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacer o&iacute;r la voz de los olvidados o "silenciados" de la historia, como escribe Esther Iglesias es ya un viejo proyecto, que remonta, por lo menos, a los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, inclusive a trav&eacute;s de la recuperaci&oacute;n de la oralidad. Esto plantea diversas reflexiones, alrededor de la pluridisciplinaridad y de la autonom&iacute;a de la ciencia hist&oacute;rica&#45;fue uno de los puntos mas debatidos en ese n&uacute;mero de los <i>Anuales</i> de 1989 que cita la autora <i>(Histoire et sciences sociales. Un tournant critique)&#45;,</i> y por supuesto de la memoria, ya que todo relato se inscribe en un proceso temporal: con raz&oacute;n escribe "acumular memorias no reemplaza la historia". Nunca es mas cierto que para la oralidad. De memorias individuales hay que entretejer un tejido colectivo y explicativo, y por lo tanto forjar conocimiento.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto se pone en pr&aacute;ctica en el ambiente yucateco, tratando de rescatar, en los a&ntilde;os 1970, las &uacute;ltimas huellas memoriales de lo que fue el universo henequenero, en sus manifestaciones &aacute;grafas (condici&oacute;n de los peones, formas de trabajo, salarios, castigos impuestos ). Por supuesto, esas fuentes orales, transformadas por la memoria, se deben de confrontar entre s&iacute;, compaginar con las otras, sin que se intente amortiguar su originalidad, y mas todav&iacute;a su autenticidad: por esas palabras circula una experiencia insustituible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nos quedaremos, esta vez, con esta imagen de la circulaci&oacute;n de palabras: como fluye la sangre en las venas, como corre el r&iacute;o caudaloso de la memoria, como... &iexcl;Son tantos <i>t&oacute;poi,</i> tantos <i>clich&eacute;s,</i> tantos lugares comunes que nos acompa&ntilde;an, en todas las lenguas, desde la noche de los tiempos! Somos lenguaje, somos s&iacute;mbolo, es decir somos met&aacute;fora. Ya lo escribi&oacute;, con letras de fuego, el poeta.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Publicado en Mosc&uacute; en 1954 en traducci&oacute;n inglesa, en <i>Marxism and Problems of Linguistics.</i></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Sobre este tema remitimos a la "Introducci&oacute;n general" de Emilio Lled&oacute; I&ntilde;igo, de Plat&oacute;n, <i>Di&aacute;logos,</i> Madrid, 1981, tomo 1, 108&#45;120.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6507318&pid=S0185-3929201100040000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Por supuesto esto es entonces un caso general, v&eacute;ase la descripci&oacute;n de la maquinaria de las f&aacute;bricas de San Antonio Abad y San Ildefonso a fines del siglo XIX, en Jos&eacute; Gustavo Becerril Montero, "Las f&aacute;bricas de San Antonio Abad y San Ildefonso, 1842&#45;1915", Tesis de Maestr&iacute;a, UAM, 2006, 135 y siguientes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6507320&pid=S0185-3929201100040000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> En cierta forma es una referencia &eacute;tnica, no forzosamente de buen sabor.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> En esa fecha, el t&eacute;rmino "bombilla" es todav&iacute;a ambiguo (faro), v&eacute;ase cuadro 46.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> El haber pasado un tiempo analizando met&aacute;foras acaba por despintarse en mi forma de expresi&oacute;n Otra prueba de su inmensa capacidad de sugesti&oacute;n. Por lo dem&aacute;s, tampoco la autora escapa a esa red ret&oacute;rica: por ejemplo escribe, "los testimonios orales deben tomarse para la historia como una herramienta". Eso de "herramienta" ya lo maneja Plat&oacute;n en el <i>Cr&aacute;tilo,</i> &iquest;y desde entonces qui&eacute;n no lo hace?</font></p>     ]]></body>
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