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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consejero de ambos mundos: Vida y obra de Juan de Solórzano Pereira (1575-1655)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Enrique Garc&iacute;a Hern&aacute;n, <i>Consejero de ambos mundos. Vida y obra de Juan de Sol&oacute;rzano Pereira (1575&#45;1655)</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Guillaume Gaudin*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid, Fundaci&oacute;n Mapfre, 2007, 421 p.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Par&iacute;s Oeste</i>* <a href="mailto:gaudin&#45;senghor@laposte.net">gaudin&#45;senghor@laposte.net</a></font>.</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enrique Garc&iacute;a Hern&aacute;n nos ofrece aqu&iacute; una biograf&iacute;a de Juan de Sol&oacute;rzano Pereira (1575&#45;1655). Este &uacute;ltimo fue un letrado, un jurista brillante y ambicioso, que hizo una exitosa carrera en las grandes instituciones mon&aacute;rquicas: de la audiencia de Lima al Consejo de Castilla pasando por el Consejo de las Indias. Su largo recorrido (muri&oacute; a los ochenta a&ntilde;os) lo convierte en un experto del gobierno y de la pol&iacute;tica real de las Indias Occidentales. En efecto, Juan de Sol&oacute;rzano es bien conocido por los historiadores por su <i>Pol&iacute;tica indiana</i> (1648), una obra fundamental en la interpretaci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n de la ley y de las prerrogativas reales en las Indias que sigui&oacute; siendo un cl&aacute;sico incluso m&aacute;s all&aacute; de las Independencias. La obra solorziana ha beneficiado de numerosos estudios recordados por el autor (p. 36).<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el bi&oacute;grafo, el tema es superar la ausencia de una monograf&iacute;a sobre la vida de Juan de Sol&oacute;rzano Pereira. Sin embargo, no quiere hacer una biograf&iacute;a "cl&aacute;sica" demasiado positivista, que establecer&iacute;a sucesivamente los hechos de la vida del biografiado. Como tal, observamos un campo lexical bien escogido: a la palabra "biograf&iacute;a" (p. 21), Enrique Garc&iacute;a Hern&aacute;n prefiere "las distintas alternativas vitales" (p. 21), "individuo concreto" (p. 29) "curso vital" (p. 36, p. 206), "Aspectos vitales m&aacute;s &iacute;ntimos " (p. 37), "recorrido vital" (p.157). El resultado es un relato muy bien contextualizado, tanto desde el punto de vista familiar, como social y pol&iacute;tico de la vida de Sol&oacute;rzano durante el Siglo de Oro. Adem&aacute;s, Enrique Hern&aacute;n Garc&iacute;a hace repetidamente hincapi&eacute; en el papel de Sol&oacute;rzano como "actor principal y protagonista de los hechos que le circundan" (p. 21). Por &uacute;ltimo, ofrece un retrato &iacute;ntimo, social e intelectual de un hombre que medr&oacute; en el mundo imperial y atl&aacute;ntico de la monarqu&iacute;a cat&oacute;lica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enrique Hern&aacute;n Garc&iacute;a percibe tres grandes etapas en la vida de Juan de Sol&oacute;rzano: estudios y profesorado en Salamanca (1589&#45;1609), las funciones de oidor de Lima (1610&#45;1627) y el trabajo en los consejos de Madrid (1627&#45;1644). Podr&iacute;amos diferenciar la jubilaci&oacute;n (16441655) que conduce paulatinamente en la sombra con un &uacute;ltimo libro: <i>Emblemata</i> (1651), un espejo del pr&iacute;ncipe, literatura vigente en aquella &eacute;poca. En efecto, cada etapa de la vida del biografiado parece coincidir con una obra clave y un protector, como si las vidas intelectual y socio&#45;profesional siguieran el mismo curso: en Salamanca, sus estudios se acabaron con la redacci&oacute;n de <i>De Parricidii</i> (1607) y estuvo bajo la responsabilidad de sus dos hermanos, pero Sol&oacute;rzano no ten&iacute;a una figura prominente que le trajera el apoyo necesario en las elecciones a las c&aacute;tedras. Despu&eacute;s de varios fracasos, la intervenci&oacute;n de Gabriel de Trejo Paniagua, miembro del "lobby a favor del duque de Lerma" (p. 91), fue necesaria para su &eacute;xito. En el Per&uacute;, cuando su funci&oacute;n de oidor lo permit&iacute;a, se dedic&oacute; a la escritura de <i>De Indiarum Iure</i> (1629). Obtuvo su puesto por el conde de Lemos, sobrino del Duque de Lerma y presidente del Consejo de Indias, el cual ve&iacute;a a Sol&oacute;rzano como un potencial redactor de la <i>Recopilaci&oacute;n de las Leyes de Indias.</i> En la d&eacute;cada de 1620, se coloc&oacute; bajo la protecci&oacute;n del nuevo valido Olivares, mand&aacute;ndole varias "cartas de felicitaci&oacute;n" (p. 181) ya en 1622. A pesar de la sensaci&oacute;n de aislamiento y la lejan&iacute;a de la corte, se gan&oacute; su puesto como fiscal y luego consejero del Consejo de Indias. La d&eacute;cada de 1630 fue una era de "vitalidad de un hombre ya maduro" (p. 189) que lo llev&oacute; al pin&aacute;culo de su carrera y al reconocimiento. Public&oacute; <i>De Gubernatio</i> (1639) y, finalmente <i>Pol&iacute;tica indiana</i> (1648), cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de su jubilaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este recorrido biogr&aacute;fico, el lector sigue varios hilos conductores que necesitaban probablemente una conclusi&oacute;n del autor: el papel de la familia y su origen jud&iacute;o, las redes sociales y profesionales, el trabajo diario y, por &uacute;ltimo, el aspecto atl&aacute;ntico en la vida y el pensamiento de Sol&oacute;rzano. En primer lugar, descubrimos una familia de abogados al servicio del rey desde finales del siglo xv. El padre fue abogado en una familia de letrados formados en Salamanca y emigr&oacute; a Madrid en 1561, como muchos otros en busca de un r&aacute;pido ascenso en la nueva capital. Del lado de la madre, los Sol&oacute;rzano eran una prestigiosa familia que ten&iacute;a muchos apoyos en Am&eacute;rica (Lima y Santo Domingo). En resumen, son decenas de primos, hermanos y sobrinos que operan en la &oacute;rbita del monarca en calidad de consejeros, can&oacute;nigos, oidores en ambos lados del Atl&aacute;ntico. En Lima, su familia le acogi&oacute; y se cas&oacute; con una arist&oacute;crata de la familia Trejo Paniagua relacionada con el duque de Lerma; su hermana se cas&oacute; con un presidente de la audiencia de Panam&aacute;. Sin embargo, una dificultad socava el progreso y el reconocimiento social de la familia: "Una horrible duda acerca de la limpieza de sangre del apellido Sol&oacute;rzano", m&aacute;s el origen portugu&eacute;s de los Pereira. A lo largo de su existencia, hasta adquirir tard&iacute;amente el h&aacute;bito de Santiago en 1640, tuvo que luchar contra los rumores sobre el origen jud&iacute;o de su familia y muchas puertas se cerraron (especialmente las del Colegio de Oviedo). Sol&oacute;rzano super&oacute; este obst&aacute;culo colocando a sus hijos en buenos puestos, reiterando para ellos y sus primos las solicitudes de h&aacute;bitos de las &oacute;rdenes militares y logrando la protecci&oacute;n de personas influyentes que pudieran declarar en su favor. Desde el matrimonio hasta el testamento, el letrado demostr&oacute; ser extremadamente cuidadoso en la gesti&oacute;n de la familia y del patrimonio (encomiendas, juros, etc&eacute;tera). Como hombre de su tiempo, era muy consciente de los v&iacute;nculos entre la familia, el poder y la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, a lo largo del libro y de las etapas de la vida de Sol&oacute;rzano, descubrimos decenas de "amigos", pero tambi&eacute;n algunos enemigos. El autor presenta para la mayor parte de ellos una breve biograf&iacute;a. Lamentamos no tener un an&aacute;lisis m&aacute;s formal de los c&iacute;rculos de amistades de Sol&oacute;rzano. Con la correspondencia administrativa y acad&eacute;mica, los doscientos testigos para conseguir el h&aacute;bito de Santiago (p. 242) y las alusiones de Sol&oacute;rzano en su obra, hubiera sido posible establecer un cuadro exacto de los &iacute;ntimos del letrado y perfeccionar el marco clientelista. Enumerando los amigos a lo largo de la biograf&iacute;a, se hace dif&iacute;cil separar lealtades intelectuales, protectores o patrones, familiares, colegas, etc&eacute;tera. La palabra "amigo", ep&iacute;teto recurrente, es demasiado vaga para definir las relaciones fluctuantes y m&uacute;ltiples de un hombre que, se&ntilde;alemos, logr&oacute; ganar el favor de los validos y salir casi ileso tras la ca&iacute;da de Olivares. El papel de Salamanca es crucial aqu&iacute; y con raz&oacute;n, el autor se detiene all&iacute; en los cap&iacute;tulos 2, 3 y 4: en esa universidad se form&oacute; una gran parte de la elite gobernante. Como estudiante, maestro, compa&ntilde;ero y colega, Sol&oacute;rzano encontr&oacute; e hizo amistad m&aacute;s o menos duradera y &uacute;til: ten&iacute;a Olivares como estudiante (p. 87) o don Garc&iacute;a de Haro y Guzm&aacute;n (&iexcl;actor de la desgracia de Olivares!); era allegado a historiadores y cronistas como C&oacute;rdoba y Cabrera o Tamayo de Vargas. Adem&aacute;s, algunos "amigos" lo siguen a trav&eacute;s de su vida como el estadista y bibli&oacute;filo Lorenzo Ram&iacute;rez de Prado, el cronista Gil Gonz&aacute;lez D&aacute;vila o el famoso Juan de Palafox y Mendoza, los tres comprometidos en el gobierno de la Indias Occidentales. La figura de Antonio de Le&oacute;n Pinelo tambi&eacute;n est&aacute; presente con su participaci&oacute;n en la redacci&oacute;n de la <i>Recopilaci&oacute;n</i> y, sin duda, un recorrido muy similar (los Le&oacute;n Pinelo fueron tambi&eacute;n cristianos nuevos de origen portugu&eacute;s que emigraron al virreinato del Per&uacute;). En suma, un amplio proyecto se mantiene abierto sobre la elite de la monarqu&iacute;a cat&oacute;lica y sus redes en un enfoque atl&aacute;ntico en la primera mitad del siglo XVII. Ahora bien, no era el objetivo de Enrique Garc&iacute;a Hern&aacute;n y le estamos agradecidos por la suma de informaciones in&eacute;ditas en torno a la figura de un personaje central dentro de aquel mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, la vida de Sol&oacute;rzano Pereira permite penetrar en los pasillos del poder. Aunque el bi&oacute;grafo no se involucra en una revisi&oacute;n exhaustiva de todas las intervenciones de Sol&oacute;rzano en el gobierno de las Indias que "seguramente revelar&iacute;a su aut&eacute;ntica trascendencia dentro del Consejo" (p. 206), el lector podr&aacute; apreciar varios casos explicando el trabajo del letrado. El paso a la audiencia de Lima fue tambi&eacute;n decisivo: adquiri&oacute; una experiencia concreta de que se carec&iacute;a en el Consejo de Indias; es as&iacute; que Sol&oacute;rzano formular&iacute;a propuestas y opiniones sobre el gobierno del imperio. Durante dos a&ntilde;os, su situaci&oacute;n de gobernador de las minas de azogue de Huancavelica le confront&oacute; a las realidades del trabajo de los ind&iacute;genas y consolid&oacute; su determinaci&oacute;n de protegerlos. Lo vemos tambi&eacute;n participar lo mismo en la defensa contra los holandeses como en la redacci&oacute;n de las <i>Ordenanzas del Consulado de Lima.</i> En el Consejo de Indias en la d&eacute;cada de 1630, fue especialmente solicitado para encontrar soluciones a las deudas reales gracias a los recursos de la Corona en Am&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuarto lugar, el bi&oacute;grafo estudia en varias ocasiones la "mentalidad" (p. 21, 172, 182) de Sol&oacute;rzano. Aunque el concepto de "perfecto bur&oacute;crata" (p. 60 y 109) es discutible, Enrique Hern&aacute;n Garc&iacute;a analiza el pensamiento pol&iacute;tico de Sol&oacute;rzano Pereira, resultado de la integraci&oacute;n de sus experiencias al campo de la ideolog&iacute;a. El jurista defiende sistem&aacute;ticamente la "necesidad del consejo" (p. 267) como requisito previo para cualquier decisi&oacute;n real (aqu&iacute; sigue un Ram&iacute;rez de Prado y la mentalidad <i>letrada).</i> Profundamente imbuido de un esp&iacute;ritu providencial, hizo de la monarqu&iacute;a cat&oacute;lica la verdadera protectora de la fe y de la Iglesia contra el "p&eacute;rfido heresiarca &#91;Lutero&#93; y su secuaces" (p. 85), y contra los otomanos (p. 165). Se considera la pol&iacute;tica real como imperial: en la dedicatoria a Olivares del <i>De Gubernatione,</i> afirma que su libro es interesante "no solo para la noticia y Gobierno del Nuevo Mundo, sino para el uso y pr&aacute;ctica de todo el Imperio de Espa&ntilde;a" (p. 171). Insiste en que las leyes se apliquen para proteger a los indios y para ofrecer a los criollos la igualdad de acceso a puestos de responsabilidad. Feroz defensor de la Corona y del Patronato Real, parte de su obra aparece en el <i>Index</i> de libros prohibidos, hasta el punto que Enrique Hern&aacute;n Garc&iacute;a dice de Sol&oacute;rzano que "cre&iacute;a en la Monarqu&iacute;a como en Dios" (p. 267).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, Enrique Garc&iacute;a Hern&aacute;n ofrece un hermoso libro, tanto acad&eacute;mico como estimulante en torno a un personaje del cual su biograf&iacute;a era mal conocida, a pesar de ser una obra muy citada y estudiada. Adem&aacute;s, acogemos con benepl&aacute;cito la intenci&oacute;n de consolidar una historiograf&iacute;a espa&ntilde;ola del Atl&aacute;ntico ib&eacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota" id="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Los m&aacute;s conocidos son <i>Sol&oacute;rzano y la Pol&iacute;tica indiana</i> de Javier Malag&oacute;n y Jos&eacute; Mar&iacute;a Ots Capdequ&iacute; (1965) y varios art&iacute;culos en la edici&oacute;n biling&uuml;e del <i>DeIndiarum iure</i> (Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas, 2001).</font></p>      ]]></body>
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