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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jean&#45;Louis Laville y Jordi Garc&iacute;a Jan&eacute;, <i>Crisis capitalista y econom&iacute;a solidaria. Una econom&iacute;a que emerge como econom&iacute;a real</i></b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Octavio A. Montes Vega*</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Barcelona, Icaria Antrazyt, 2009, 207 p.</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Mlchoac&aacute;n</i> *<a href="mailto:montes@colmich.edu.mx">montes@colmich.edu.mx</a>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de muchos textos cr&iacute;ticos que hablan sobre la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y las pol&iacute;ticas neoliberales adoptadas desde los a&ntilde;os ochenta por la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del llamado "mundo occidental", en este trabajo, Jean&#45;Louis Laville y Jordi Garc&iacute;a no pretenden mostrar los "horrores" del capitalismo mediante las tan trilladas historias de hambre y miseria que viven los pa&iacute;ses pobres de Latinoam&eacute;rica, &Aacute;frica o Asia. M&aacute;s bien, proponen historias alternativas a las pr&aacute;cticas construidas por la llamada econom&iacute;a de mercado. Su recuento de m&uacute;ltiples haza&ntilde;as y actores emergentes comienza desde el siglo XIX con el asociacionismo, pasando por el movimiento cooperativo mundial y el mutualismo, hasta nuestros d&iacute;as con el an&aacute;lisis de las asociaciones de personas ligadas a la microeconom&iacute;a comunitaria, a los servicios de proximidad y a la moneda social entre otras.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los autores, el llamado periodo neoliberal (punto central de la obra) no fue m&aacute;s que una respuesta a la crisis provocada por los Estados "benefactores" o paternalistas de los a&ntilde;os cuarenta, cincuenta y sesenta, que decay&oacute; en un libre mercado defectuoso, y que a fin de cuentas segu&iacute;a basado en el reduccionismo de la f&oacute;rmula Estado&#45;mercado. En este libro, se pasan por alto los ejemplos que cuentan las injusticias provocadas por esa "f&oacute;rmula simple" seguida por los gobiernos de los pa&iacute;ses que adoptaron dicha posici&oacute;n y se procede a mostrar a la econom&iacute;a social o econom&iacute;a solidaria como una forma para lograr lo que los autores llaman una hibridaci&oacute;n de la econom&iacute;a, es decir, una articulaci&oacute;n entre la econom&iacute;a, el mercado, la econom&iacute;a no monetaria y la sociedad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis central de la obra se basa en que dichas alternativas de producci&oacute;n, comercializaci&oacute;n, consumo y cr&eacute;dito, adem&aacute;s de mejorar las condiciones de vida de las clases populares (lo que har&aacute;n tambi&eacute;n durante esta crisis), constituyen embriones de otra econom&iacute;a m&aacute;s justa, democr&aacute;tica y sostenible. Para que esto tenga validez te&oacute;rica, los autores se basan principalmente en dos cr&iacute;ticos de la econom&iacute;a de mercado y del capitalismo. El libro explica la econom&iacute;a en t&eacute;rminos de Karl Polanyi (2006), en su sentido substantivo: como la producci&oacute;n de bienes y servicios necesarios para lograr una vida m&aacute;s digna y justa, teniendo en cuenta las limitaciones de la naturaleza. As&iacute; mismo, muy a la manera de Schweickart (1997 y 2002), se establece una cr&iacute;tica al mercado, a su supuesta autorregulaci&oacute;n y al capitalismo con su falsa idea de libertad. Al mismo tiempo que se propone una revisi&oacute;n al concepto de econom&iacute;a democr&aacute;tica, basado en el an&aacute;lisis de las colectividades y de un modelo viable que tiene como principal sost&eacute;n la creaci&oacute;n de cooperativas con visi&oacute;n de una empresa igualitaria, como sucede en el caso de Mondrag&oacute;n en el Pa&iacute;s Vasco (Schweickart 2002).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro cuenta con cuatro cap&iacute;tulos, los dos primeros escritos de manera individual por Jean&#45;Louis Laville y los &uacute;ltimos por Jordi Garc&iacute;a. Esta separaci&oacute;n bipartida es evidente debido a la diferencia de escritura y presentaci&oacute;n de la problem&aacute;tica de investigaci&oacute;n. Los textos de Laville, soci&oacute;logo y economista, profesor del Conservatoire National des Arts et M&eacute;tiers, est&aacute;n llenos de erudici&oacute;n, de conceptos claves y de debates te&oacute;ricos entre diversas escuelas de la econom&iacute;a, sin embargo, sus saltos continuos de periodos hist&oacute;ricos y de lugares que le sirven de ejemplo, suelen confundir al lector y obligarlo a remitirse p&aacute;ginas atr&aacute;s para retomar el tema central. Por otro lado, los dos cap&iacute;tulos de Jordi Garc&iacute;a (cooperativista, docente y activista de los movimientos relacionados con la econom&iacute;a solidaria) resultan concisos y claros para cualquier tipo de lector.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las diferencias en el estilo de escritura, el punto de confluencia consiste en que ambos autores se&ntilde;alan que el actual momento financiero por el que transita la econom&iacute;a capitalista lleva irremediablemente a "crisis estructural del sistema", algo m&aacute;s que una crisis monetaria, ya que repercute a la humanidad en todos los sentidos: crisis energ&eacute;tica, ecol&oacute;gica, alimentaria, etc&eacute;tera. Esto vuelve a dejar de manifiesto que la autorregulaci&oacute;n del mercado es d&eacute;bil y el capitalismo es ineficiente desde hace mucho tiempo. Esta crisis lleva a los autores a analizar la ininterrumpida existencia de resistencias colectivas a la imposici&oacute;n capitalista, que sirvieron como semillero de lo que hoy se conoce como econom&iacute;a solidaria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, "La econom&iacute;a solidaria: un movimiento internacional", Jean&#45;Louis Laville establece un recorrido por Europa y Latinoam&eacute;rica con la finalidad de ilustrar la movilidad e incursi&oacute;n en la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica por parte de grupos emergentes, de actores sociales y del resto de la sociedad civil que ha logrado asociarse en c&eacute;lulas y cuyo principal objetivo radica en el fortalecimiento de la econom&iacute;a social. As&iacute; mismo, se muestran las vicisitudes y avances en la conformaci&oacute;n de redes transnacionales de actores colectivos que trascienden la econom&iacute;a de Estado, la de mercado y la l&oacute;gica de explotaci&oacute;n ejercida por las grandes empresas privadas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las luchas y formas de organizaci&oacute;n se encuentran tipificadas bajo periodos hist&oacute;ricos que se relacionan con los modelos econ&oacute;micos adoptados por los gobiernos occidentales. El punto de partida es el periodo de 1945&#45;1975, cuando los sindicatos resurgieron como la expresi&oacute;n de la fuerza colectiva obrera. Los derechos conquistados se materializaron como formas de participaci&oacute;n indirecta, de amplitud variable seg&uacute;n el pa&iacute;s. En esta din&aacute;mica se les permiti&oacute; participar en consejos consultivos, permiti&eacute;ndoles participar en la humanizaci&oacute;n de las relaciones laborales. Las luchas de los obreros especializados no se remitieron a situaciones puramente laborales sino a demandas en las mejoras de vida, de salud y la relaci&oacute;n de los obreros con la ecolog&iacute;a, la pol&iacute;tica, etc&eacute;tera. Sin embargo, estos movimientos sociales no eran unificados sino, m&aacute;s bien, se encontraban divididos en dos, los llamados militantes pol&iacute;ticos y los alternativos quienes intentaron constituir espacios de autogesti&oacute;n concisos. Esta nueva oleada de cooperativas fue garant&iacute;a de la utilidad social y medioambiental de la producci&oacute;n. Los autores designan a este tipo de conglomerados "colectivos de intervenci&oacute;n" ya que se fijaban como horizonte un cambio que superara los l&iacute;mites de su entidad econ&oacute;mica. Estos colectivos abrieron brechas y dejaron como legado hechos que fueron ocultados por la ola neoliberal de los a&ntilde;os ochenta, pero que, a&uacute;n as&iacute; influenciaron las iniciativas que aparecer&iacute;an m&aacute;s tarde. Entre los m&aacute;s importantes legados est&aacute;n la llamada recuperaci&oacute;n de empresas golpeadas por la crisis y convertidas cooperativas (como es el caso de la refresquera Boing en M&eacute;xico) y el redescubrimiento de la econom&iacute;a popular (el ejemplo m&aacute;s recurrente es el de los recicladores y cartoneros en distintas ciudades de Sudam&eacute;rica).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La organizaci&oacute;n &oacute;ptima y una visi&oacute;n de competencia con las empresas capitalistas llev&oacute; a muchos de estos grupos a organizarse y a obtener recursos por parte de grupos surgidos de iglesias, sindicatos y universidades particulares que ofrecieron su apoyo a la econom&iacute;a popular, junto con distintos movimientos de emancipaci&oacute;n y de defensa de derechos como las organizaciones ecologistas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las iniciativas locales e internacionales que menciona el autor son variadas, entre las m&aacute;s conocidas est&aacute;n los "servicios de proximidad", una experiencia escandinava que en los a&ntilde;os ochenta propon&iacute;a nuevas formas organizativas y nuevas soluciones a los problemas sociales locales. Entre esas organizaciones figuraban las denominadas "promotores de proyectos" y los colectivos feministas que dieron acogida y asesoramiento a las mujeres maltratadas. El punto com&uacute;n de todas estas experiencias era la nueva concepci&oacute;n de los servicios personales en donde se adoptaba la acepci&oacute;n de proximidad no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de vecindad sino tambi&eacute;n en la interiorizaci&oacute;n de valores. Otra iniciativa fue "el comercio justo", que se puede ver como una reacci&oacute;n contra las injusticias provocadas por el neoliberalismo y que busc&oacute; que las relaciones comerciales respetaran el medio ambiente y a los productores, con esto se mejorar&iacute;a la suerte de los peque&ntilde;os productores mediante la creaci&oacute;n de canales de comercializaci&oacute;n y con la formaci&oacute;n de una red de consumidores sensibles a las injusticias. Uno de los principales apoyos al comercio justo fue el microcr&eacute;dito concebido para luchar contra la pobreza. En Europa se fund&oacute; la banca &eacute;tica y bancos sociales conformados por cajas solidarias de ahorro y pr&eacute;stamo o bancos cooperativos fundados en el siglo XIX y revitalizados bajo nuevas necesidades.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, Laville contrapone la llamada econom&iacute;a ortodoxa con la econom&iacute;a solidaria. Su punto de apoyo te&oacute;rico es Karl Polanyi (2006), quien propuso cuatro principios de comportamiento econ&oacute;mico: administraci&oacute;n dom&eacute;stica, reciprocidad, redistribuci&oacute;n y mercado. Para este autor, hasta antes de la predominancia del capitalismo, el comportamiento econ&oacute;mico estaba encastrado en las relaciones sociales y en la autarqu&iacute;a, en donde las relaciones "cara a cara" y la preservaci&oacute;n de la estructura social era lo predominante, y aunque el mercado ya exist&iacute;a desde tiempos remotos, &eacute;ste s&oacute;lo cumpl&iacute;a su funci&oacute;n en lugares centrales sin penetrar a toda la sociedad y todas sus relaciones. Este punto de partida sirve para analizar las distintas resistencias ejercidas por variados grupos sociales adversos a la l&oacute;gica pura de mercado. Esta llamada econom&iacute;a tradicional persisti&oacute; y se arraig&oacute; en las comunidades heredadas como la familia o la etnia, las barriadas de las ciudades, trayendo consigo la emergencia de una econom&iacute;a solidaria en donde los gremios y asociaciones tradicionales se consolidaron en microsociedades enlazadas en forma de red. De esta manera se instituye la solidaridad como motor de este tipo de econom&iacute;a. Entendida como el sustituto en democracia a la caridad, porque la solidaridad es la reciprocidad igualitaria entre ciudadanos. A pesar de sus m&uacute;ltiples vertientes, la econom&iacute;a solidaria tiene como principios la agrupaci&oacute;n voluntaria y la acci&oacute;n colectiva. A trav&eacute;s de esta doble inscripci&oacute;n simult&aacute;nea en la esfera econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, la econom&iacute;a solidaria hunde sus ra&iacute;ces en adhesiones vividas que pueden ser tradicionales. Pero, a diferencia de la econom&iacute;a tradicional sobrepasa el l&iacute;mite de lo privado.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto hoy como en el pasado, el proyecto de una econom&iacute;a solidaria no se percibe si no es a trav&eacute;s de esa doble inscripci&oacute;n en la esfera pol&iacute;tica y en la esfera econ&oacute;mica. La econom&iacute;a solidaria integra las actividades que contribuyen a democratizar la econom&iacute;a a partir de compromisos ciudadanos. Ese continuo vaiv&eacute;n entre preservaci&oacute;n de lo local y mirar hacia lo global es uno de los principales factores de acci&oacute;n. La acci&oacute;n econ&oacute;mica no podr&iacute;a concebirse sin una identidad colectiva que la precediese.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se mencion&oacute;, la primera parte del libro es muy compleja y en ocasiones el lector queda con muchas dudas al respecto de los ejemplos dados por el autor y sobretodo la viabilidad y postura de JeanLouis frente al tema que est&aacute; exponiendo. Sin embargo, la segunda parte del libro inicia con muy esclarecedoras frases que hacen que se reavive el inter&eacute;s por seguir leyendo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, o lo que se puede considerar la segunda parte del libro, Jordi Garc&iacute;a parte de la problem&aacute;tica metodol&oacute;gica de "ponerle un nombre" a este tipo de econom&iacute;a. Para esto, comienza por desechar algunos conceptos que le parecen poco espec&iacute;ficos, como es el del "tercer sector", &eacute;l prefiere centrarse en criterios espec&iacute;ficos que le permitan dar explicaci&oacute;n de las empresas o instituciones que forman parte de esta econom&iacute;a emergente. Los criterios que utiliza son: pensar que se trata de una empresa de propiedad colectiva; que deben tener una gesti&oacute;n democr&aacute;tica en donde cada persona es un voto; en que su objetivo social debe ser satisfacer necesidades de los miembros o colectividad; en que la organizaci&oacute;n cumpla su objetivo social a trav&eacute;s de una actividad econ&oacute;mica en el sentido de proveer bienes y servicios a sus propios miembros o a la sociedad en general; y por &uacute;ltimo, la autonom&iacute;a respecto a las empresas capitalistas. Posteriormente, Garc&iacute;a analiza cu&aacute;les de estas organizaciones cumplen dichas caracter&iacute;sticas (cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, redes de trueque y microeconom&iacute;as comunitarias), y finalmente, sobre el nombre que recibe.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al hablar de econom&iacute;a social se puede generar alguna confusi&oacute;n debido a la amplitud del t&eacute;rmino, sin embargo, da pie a reflexionar que la econom&iacute;a debe estar al servicio de la sociedad y no al rev&eacute;s, que es como generalmente pareciera suceder. La econom&iacute;a no pertenecer&aacute; a la sociedad mientras no considere a los distintos grupos de inter&eacute;s como ciudadanos y les conceda el derecho de participar en la toma de decisiones.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las reticencias hacia el t&eacute;rmino de solidaridad (visto como algo semejante a la caridad) El autor ve con buenos ojos el t&eacute;rmino de econom&iacute;a solidaria debido a que &eacute;l ve en el t&eacute;rmino de solidaridad algo que va m&aacute;s all&aacute; del paternalismo sino la solidaridad democr&aacute;tica entendida como v&iacute;nculo voluntario entre ciudadanos libres e iguales. Por lo tanto, el autor es partidario de aglutinar en un mismo sector a todas las iniciativas econ&oacute;micas de car&aacute;cter democr&aacute;tico y social denominadas como econom&iacute;a social o solidaria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente habla sobre la econom&iacute;a solidaria en el Estado espa&ntilde;ol (nombre del tercer cap&iacute;tulo), su formaci&oacute;n su transformaci&oacute;n durante el franquismo, su reestructuraci&oacute;n despu&eacute;s de la dictadura y sus nuevos retos. Establece una tipolog&iacute;a de las cooperativas y el resto de las empresas que conforman la econom&iacute;a social espa&ntilde;ola.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, habla sobre las "luces y sombras" de la econom&iacute;a solidaria. Entre las fortalezas se encuentra la propiedad colectiva por parte de uno de los principales grupos de inter&eacute;s de la organizaci&oacute;n (trabajadores, productores o clientes), organizaci&oacute;n democr&aacute;tica y compromiso social. Las debilidades son: los d&eacute;ficits de gesti&oacute;n; las conductas no cooperativas por parte de alguno de los miembros; la estrechez econ&oacute;mica; la escasa autoestima y conciencia de construir una alternativa econ&oacute;mico&#45;empresarial; el escaso conocimiento que tiene el resto de la sociedad sobre el sector; y la poca integraci&oacute;n econ&oacute;mica y sociopol&iacute;tica del sector.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos esos factores colocan en clara desventaja a la econom&iacute;a social. Las empresas del sector han sido creadas por actores locales y utilizando el capital social propio de su entorno. Cuando, por tratarse de actividades econ&oacute;micas que s&oacute;lo pueden ser rentables en un mercado mundial, estas empresas deben expandirse para sobrevivir ante las grandes corporaciones y crean filiales en el extranjero, se encuentran con que pueden trasladar capital, tecnolog&iacute;a y sistemas de gesti&oacute;n, pero no los valores, con lo que terminan creando empresas capitalistas sin un sentido cooperativo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "la econom&iacute;a solidaria ante un mundo en crisis", el autor trata de dar soluciones a la problem&aacute;tica anterior y muestra su inclinaci&oacute;n personal hac&iacute;a una teor&iacute;a cr&iacute;tica del mercado y su preferencia por lo que se conoce como una posici&oacute;n pol&iacute;tica de izquierda. Esto lo hace mediante el an&aacute;lisis de tres formas de mirar la econom&iacute;a social o solidaria, el primer enfoque es el neoliberal, en donde el capitalismo es el mejor sistema posible, y en donde se considera a la econom&iacute;a solidaria una subeconom&iacute;a paliativa, en donde los inadaptados al mercado recuperan su empleabilidad convirti&eacute;ndolos en microempresarios. El segundo enfoque es el socialdem&oacute;crata, en donde el capitalismo es un mal menor que hay que aceptar regul&aacute;ndolo y la econom&iacute;a solidaria es un aliado del Estado que corrige las desigualdades que ocasiona el sector privado capitalista. Por &uacute;ltimo, el enfoque m&aacute;s adecuado para Garc&iacute;a y sobre el que milita desde su obra colectiva anterior (Garc&iacute;a, Via, Xirinacs 2006) es el postcapitalista, es decir, un anticapitalismo en donde no s&oacute;lo es necesaria su cr&iacute;tica sino tambi&eacute;n la b&uacute;squeda de su reemplazamiento por un sistema m&aacute;s justo. Para esto el autor utiliza otro tipo de alternativas, como la econom&iacute;a solidaria, la democracia econ&oacute;mica y la econom&iacute;a participativa de Michael Albert (2004).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor argumenta que probablemente este sistema no eliminar&iacute;a del todo la desigualdad social, sin embargo, funcionar&iacute;a sustancialmente mejor que el actual. Algunas l&iacute;neas estrat&eacute;gicas propuestas por Garc&iacute;a para acercarnos hasta una econom&iacute;a poscapitalista ser&iacute;an: obtener mayores canales de empoderamiento para la sociedad y las administraciones sobre la econom&iacute;a; redistribuir la renta a favor de los trabajadores, instituyendo una renta b&aacute;sica universal para todos los ciudadanos que incluyera el acceso gratuito a muchos bienes b&aacute;sicos; reconvertir en un sentido ecol&oacute;gico la producci&oacute;n, el trabajo y el consumo; as&iacute; como desarrollar la econom&iacute;a social o solidaria mediante un conjunto de empresas que funcionan internamente distinto a las capitalistas por m&aacute;s que se encuentren condicionadas por las reglas e instituciones de la econom&iacute;a capitalista.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, "Crisis capitalista y econom&iacute;a solidaria" es un trabajo que sirve como buen iniciador en las lecturas sobre econom&iacute;a social, adem&aacute;s de que muestra alternativas y una postura clara ante la actual crisis que est&aacute; viviendo la pol&iacute;tica econ&oacute;mica neoliberal en el mundo. Sin embargo, es preciso advertir al lector que se trata de una visi&oacute;n europea (catalana para ser precisos) de ver la econom&iacute;a solidaria, lo cual implica darnos cuenta que mucho de su optimismo se debe a que su experiencia en pr&aacute;cticas cooperativas es infinitamente superior a la mexicana, por lo que este libro tambi&eacute;n debe servir para ver nuestras limitaciones y ser realistas en lo &uacute;til que puede resultar esta obra.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias citadas</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Albert, Michael, <i>Parecon, Life after capitalism, (Participatory</i> <i>economics),</i> Nueva York, Verso, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6502867&pid=S0185-3929201100020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galaz, Caterine y Rodrigo Prieto, <i>Econom&iacute;a solidaria. De la obsesi&oacute;n</i> <i>por el lucro a la redistribuci&oacute;n con equidad,</i> Barcelona, Icaria, M&aacute;s Madera, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6502869&pid=S0185-3929201100020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a, Jordi, Jordi Via, Llu&iacute;s Mar&iacute;a Xirinacs, <i>La dimensi&oacute;n cooperativa, econom&iacute;a solidaria y transformaci&oacute;n social,</i> Barcelona, Icaria, Antrazyt, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6502871&pid=S0185-3929201100020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Polanyi, Karl, <i>La gran transformaci&oacute;n. Los or&iacute;genes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de nuestro tiempo,</i> Eduardo L. Su&aacute;rez, trad., M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6502873&pid=S0185-3929201100020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schweickart, David, <i>M&aacute;s all&aacute; del capitalismo,</i> Carlos Estriche Blancafort, trad., Espa&ntilde;a, Sal Terrae, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6502875&pid=S0185-3929201100020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>After Capitalism,</i> Maryland, Rowman &amp; Littlefield Publishing group, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6502877&pid=S0185-3929201100020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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