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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Actualidad del viejo debate sobre el ritual: un texto inédito de y en torno a Claude Lévi-Strauss]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Documento</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Actualidad del viejo debate sobre el ritual: un texto in&eacute;dito de y en torno a Claude L&eacute;vi&#45;Strauss</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Elizabeth Araiza Hern&aacute;ndez</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Michoac&aacute;n</i> <a href="mailto:elizabeth.araiza@colmich.edu.mx">elizabeth.araiza@colmich.edu.mx</a></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Lo propio de los grandes autores es que no se reducen a    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> una teor&iacute;a, ni a una obra particular, sino que su    <br> 	pensamiento, cuando se lo redescubre, es siempre    <br> 	enriquecedor y provocativo    <br> 	<i>Marc Auge</i><sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente dar&iacute;a la impresi&oacute;n, tal vez, de que toda la obra de L&eacute;vi&#45;Strauss ha sido ya dada a conocer y de que todo, o casi todo, sobre ella, ha sido dicho. Admitamos que as&iacute; sea, no obstante como se&ntilde;al&oacute; Andr&eacute; Gide "todas las cosas han sido dichas, pero como nadie presta atenci&oacute;n es necesario repetirlas sin cesar". Valga entonces comenzar subrayando algunos puntos. Primero, no todo ha sido dado a conocer, por ejemplo, el documento que aqu&iacute; se presenta &#45;la conferencia en su versi&oacute;n integral y sobre todo la interesant&iacute;sima discusi&oacute;n que &eacute;sta gener&oacute; entre los asistentes&#45; permanec&iacute;a inaccesible al lector de habla espa&ntilde;ola.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Segundo, nunca est&aacute; de m&aacute;s volver a los autores cl&aacute;sicos, pues de ellos obtendremos siempre nuevos aprendizajes, y de los debates que ellos fomentaron despejaremos continuamente elementos de reflexi&oacute;n para nutrir las discusiones actuales. Redescubrir el pensamiento de este gran autor es &uacute;til e importante pese a &#45;o quiz&aacute; precisamente gracias a&#45; la moda que impusieron las vertientes posestructuralistas del posmodernismo, hoy en d&iacute;a dominantes, que consiste en criticar &#45;en el mejor de los casos&#45; o bien tirar por la borda los aportes levistraussianos por considerar que est&aacute;n definitivamente superados o agotados.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, la focalizaci&oacute;n en ciertos aspectos de su obra ha contribuido a oscurecer, sino es que a desconocer por completo, otros aportes sustanciales. As&iacute;, por ejemplo, el &eacute;nfasis insistente en sus contribuciones al estudio de la mitolog&iacute;a ha conducido a socavar los aportes que hizo al conocimiento del ritual. A la luz del documento en cuesti&oacute;n tendr&iacute;an que relativizarse algunos de los supuestos com&uacute;nmente aceptados, acerca de que al otorgar centralidad al mito L&eacute;vi&#45;Strauss omiti&oacute; por completo la cuesti&oacute;n del ritual o bien que desde un comienzo concibi&oacute; el rito por oposici&oacute;n al mito, siendo que justamente aqu&iacute; postula lo contrario: ritual y mito forman parte de un mismo sistema psicosocial, un mismo sistema de construcci&oacute;n del sentido que solamente se expresa a trav&eacute;s de dos c&oacute;digos diferentes. A este respecto, el &eacute;nfasis insistente en las obras generadas durante una determinada etapa de su vida &#45;la etapa estructura&#45;lista&#45; ha impedido redescubrir los alcances de las ideas, las intuiciones, las formulaciones que pudo elaborar antes de ser reconocido como el fundador del estructuralismo antropol&oacute;gico. En este sentido coincido con Aug&eacute; en que "es el L&eacute;vi&#45;Strauss 'preestructuralista' el que m&aacute;s conserva mi inter&eacute;s y el que me parece m&aacute;s actual o, al menos, el m&aacute;s pertinente para asomarnos al mundo contempor&aacute;neo". A la etapa preestructuralista corresponden obras como <i>Introducci&oacute;n</i> a la obra de M. Mauss; <i>Tristes tr&oacute;picos; Raza e historia; Antropolog&iacute;a estructural</i> 1 y 2; y precisamente la conferencia que aqu&iacute; se publica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento que aqu&iacute; se presenta es la transcripci&oacute;n de la conferencia intitulada "Acerca de las relaciones entre la mitolog&iacute;a y el ritual" que Claude L&eacute;vi&#45;Strauss imparti&oacute; el 26 de mayo de 1956 a la Sociedad Francesa de Filosof&iacute;a. Tambi&eacute;n incluye la transcripci&oacute;n del interesante debate que con ocasi&oacute;n de esta conferencia sostuvieron acad&eacute;micos que hoy reconocemos como grandes pensadores del siglo XX: Merleau&#45;Ponty, Michel Leiris, Louis Dumont, Alfred M&eacute;traux y Jacques Lacan. La minuta en que se transcribe la exposici&oacute;n de L&eacute;vi&#45;Strauss y el conjunto de las intervenciones fue publicada, en franc&eacute;s, en el <i>Bolet&iacute;n de la Sociedad Francesa de Filosof&iacute;a,</i> 50(3), 1956. Recientemente, las ediciones Armand Colin pusieron en l&iacute;nea una versi&oacute;n corregida de dicha minuta en la p&aacute;gina de internet de la misma Sociedad, en la secci&oacute;n "conferencias". Sin embargo, el lector de habla espa&ntilde;ola s&oacute;lo pod&iacute;a acceder a un extracto de la conferencia<sup><a href="#nota">3</a></sup> y a un fragmento de la discusi&oacute;n. En efecto, el segmento relativo a la intervenci&oacute;n de Lacan y la respuesta de L&eacute;vi&#45;Strauss est&aacute; siendo difundido en varias p&aacute;ginas de internet, bajo el t&iacute;tulo "El significante de lo imposible" o bien "Lacan dialoga con L&eacute;vi&#45;Strauss". Este segmento a su vez forma parte del libro de Lacan, <i>El mito individual del neur&oacute;tico,</i> publicaci&oacute;n reciente de la editorial Paidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por cuestiones de espacio no me es posible enumerar aqu&iacute; cada uno de los problemas cruciales que la conferencia en cuesti&oacute;n apuntala, tampoco puedo abundar acerca de las consecuencias que se pueden desprender para la comprensi&oacute;n del mundo contempor&aacute;neo, me limitar&eacute; por tanto a se&ntilde;alar aquellos que conciernen al problema del ritual. Pero el documento tambi&eacute;n puede ser &uacute;til y pertinente para los lectores interesados en otros campos de investigaci&oacute;n: historia de las ideas, historia de la construcci&oacute;n del conocimiento antropol&oacute;gico, epistemolog&iacute;a en general, etnograf&iacute;a de los pueblos amerindios. Adem&aacute;s, si se considera que el ritual es una entidad en movimiento que se compone de gestos y objetos pero tambi&eacute;n de palabras se admitir&aacute; que las interrogantes acerca de su especificidad conciernen por igual al conjunto de las ciencias sociales y humanas. En un nivel m&aacute;s profundo la discusi&oacute;n &#45;que aqu&iacute; se publica&#45; en torno a las correlaciones entre mitolog&iacute;a y ritual remite al viejo problema de la relaci&oacute;n entre individuo y sociedad, justamente a partir de consideraciones sobre el inconsciente y lo imaginario, la funci&oacute;n simb&oacute;lica y el lenguaje, la naturaleza de la eficacia simb&oacute;lica o efectiva, individual o colectiva de los gestos y las palabras rituales. De entre las cuestiones que aqu&iacute; se abordan y que contin&uacute;an siendo pertinentes para el estudio del ritual cabe se&ntilde;alar las siguientes:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Acerca de si el ritual es o no de naturaleza esencialmente ling&uuml;&iacute;stica. Si ha de ser considerado como perteneciente al orden del lenguaje, &iquest;en qu&eacute; estriba el uso ritual y el uso no ritual del lenguaje? En este sentido &iquest;de qu&eacute; depende la eficacia ling&uuml;&iacute;stica del ritual?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porque si bien no todos los signos en el ritual significan algo al modo como lo hacen las palabras en el mito, no obstante tampoco se trata &#45;o no en todos los casos&#45; de "pseudo&#45;gestos" que funcionan como mero soporte de una significaci&oacute;n cuyo significante estar&iacute;a en otro lado, al exterior de la forma misma del ritual: en la mitolog&iacute;a, el pensamiento salvaje, las estructuras sociales o las relaciones de poder. No es por nada que en dos de las obras mejor logradas, completas y convincentes centradas espec&iacute;ficamente sobre el tema del ritual (Diaz Cruz 1998 y Rappaport &#91; 1999&#93; 2001, 224&#45;226)<sup><a href="#nota">4</a></sup> se vuelva a presentar esta problem&aacute;tica a la luz justamente del redescubrimiento de los aportes que hicieron autores cl&aacute;sicos. Cabe destacar al paso, dos de las pistas de indagaci&oacute;n que explora D&iacute;az Cruz: en lugar de focalizarse en la eficacia simb&oacute;lica o efectiva del ritual, interrogarse qu&eacute; sucede en los casos en los que el ritual resulta poco feliz o ineficaz. Tambi&eacute;n conceder relevancia a las palabras del ritual, tal como indic&oacute; Malinowski ya desde 1935, pero en lugar de buscar la funci&oacute;n significante o ling&uuml;&iacute;stica, tratar de comprender c&oacute;mo es que por momentos las palabras en el ritual se constituyen en verdaderos proyectiles verbales, algo similar a las jitanj&aacute;foras del poeta. Es decir formas huecas sin significado aparente o cuyo sentido se encuentra en la mera sonoridad y que no obstante resultan eficaces en tanto que producen un efecto. En algunos casos, el canto por ejemplo incita a los participantes en el ritual a explorar "caminos sonoros", donde no hay distinci&oacute;n ya entre figura y forma (Keifenheim, en Prinz 2000,164).<sup><a href="#nota">5</a></sup> En otra obra, tambi&eacute;n reciente, se propone que en lugar de renunciar al problema del significado en el ritual, estableciendo distinciones entre palabra y acto, pensamiento y acci&oacute;n, hay que radicalizar el an&aacute;lisis que precisamente surgi&oacute; del ritual, a saber poniendo el acento en la forma del ritual mismo y en el aspecto relacional que crea el contexto en que se elabora dicha forma. Esto implica demostrar que la significaci&oacute;n de una palabra debe aprehenderse primero en t&eacute;rminos de forma, esto es:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">como conglomerado de gestos fuera de toda perspectiva de denominaci&oacute;n, de categorizaci&oacute;n o de individuaci&oacute;n referencial &#91;..&#93; desde este punto de vista, el lenguaje no se distingue radicalmente de todos los otros medios. No hay entonces lugar para distinguir radicalmente entre el lenguaje y la acci&oacute;n puesto que toda la cuesti&oacute;n estriba antes que nada en la elaboraci&oacute;n de las formas que crean los contextos definidos, sean rituales o no&#45;rituales<sup><a href="#nota">6</a></sup> (Lass&egrave;gue 2003).</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Acerca del por qu&eacute; existen dos lenguajes, dos modos de construir el sentido, dos c&oacute;digos de expresi&oacute;n diferentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta bastante revelador de la pertinencia que a&uacute;n reviste esta cuesti&oacute;n el hecho de que en una publicaci&oacute;n reciente, a casi 40 a&ntilde;os de distancia, Rappaport volviera a plantearla, reconociendo el car&aacute;cter fruct&iacute;fero y el potencial para la comprensi&oacute;n de por qu&eacute; el ritual es el terreno en que crece la religi&oacute;n: "por qu&eacute; raz&oacute;n los seres humanos, que pueden comunicarse con facilidad, eficacia y sutileza mediante el lenguaje utilizar&iacute;an tambi&eacute;n un modo de comunicaci&oacute;n tan dif&iacute;cil, limitado y caro como el despliegue f&iacute;sico" (Rappaport, (&#91;1999&#93; 2001,210). Agrega en seguida que la respuesta que se ha dado resulta demasiado obvia: "el despliegue f&iacute;sico indica m&aacute;s, con m&aacute;s claridad o incluso algo diferente de lo que las palabras son capaces de indicar".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Por &uacute;ltimo, hay que subrayar el alcance de la cuesti&oacute;n sobre el arte. A partir precisamente de la pregunta que aqu&iacute; formul&oacute; L&eacute;vi&#45;Strauss apoy&aacute;ndose en la reflexi&oacute;n de Marx: "&iquest;c&oacute;mo es que consideramos el arte griego como uno de los m&aacute;s grandes siendo que era el arte de una sociedad que, desde el punto de vista de su desarrollo en el plano de la infraestructura, era primitivo e insuficiente?" (v&eacute;ase <i>supra).</i> Si se considera que la relaci&oacute;n entre arte y ritual constituye una de las pistas m&aacute;s prometedoras tanto para la investigaci&oacute;n antropol&oacute;gica, como para la historia del arte, se reconocer&aacute; la pertinencia que aun tiene esta interrogante para la comprensi&oacute;n del mundo contempor&aacute;neo. En una entrevista m&aacute;s reciente L&eacute;vi&#45;Strauss se&ntilde;al&oacute; que el porvenir de la antropolog&iacute;a est&aacute; en la reflexi&oacute;n sobre el arte. En esto coincide uno de los balances m&aacute;s reciente de la disciplina,<sup><a href="#nota">7</a></sup> uno de sus desaf&iacute;os consiste en desarrollar teor&iacute;as de validez general en la articulaci&oacute;n entre ritual, el arte y el performance. Como podr&aacute; apreciarse, ya en 1956 se hab&iacute;an planteado las bases para asumir tal desaf&iacute;o, de ah&iacute; el inter&eacute;s y la pertinencia de publicar el presente documento.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DOCUMENTO</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Acerca de las relaciones entre mitolog&iacute;a y ritual</i></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claude L&eacute;vi&#45;Strauss presenta a la Sociedad Francesa de Filosof&iacute;a los siguientes argumentos:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se concibe a veces el mito como la proyecci&oacute;n del rito, bajo forma de representaciones, o bien el rito como ilustraci&oacute;n del mito, al modo de un cuadro en acci&oacute;n. En ambos casos, la correlaci&oacute;n entre mito y rito aparece como una redundancia. Pero si bien, existe una homolog&iacute;a entre los dos &oacute;rdenes &iquest;qu&eacute; es lo que hace necesaria su distinci&oacute;n? De hecho, no todos los mitos se relacionan con los ritos e inversamente; la homolog&iacute;a s&oacute;lo se puede demostrar en un n&uacute;mero reducido de casos, y no proporciona las razones de esta extra&ntilde;a duplicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al analizar y discutir sobre un ejemplo preciso, tomado de los indios que habitan en las planicies de Am&eacute;rica del Norte, el conferencista se propone demostrar que esta pretendida homolog&iacute;a no siempre existe, que constituye m&aacute;s bien un caso particular de una relaci&oacute;n m&aacute;s general entre mito y rito, y entre los ritos mismos. Los indios pawnee conservan una extensa familia de mitos, cuyo rasgo caracter&iacute;stico es el tema del <i>muchacho pre&ntilde;ado.</i> Estos mitos no reflejan ni fundamentan inmediatamente alguno de los ritos de la tribu pawnee. En cambio, observamos en los ritos de las tribus vecinas y &#45;eligiendo un plano sim&eacute;trico diferente&#45;en los ritos de los pawnee mismos&#45;, una imagen sim&eacute;trica e invertida de estos mitos. Para lograr una interpretaci&oacute;n satisfactoria del tema del muchacho embarazado, y para reintegrarlo en un conjunto significativo, son necesarias dos operaciones: primero, reducir el mito y el rito a estructuras provisionalmente independientes; segundo, descubrir la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica, mas no mec&aacute;nica, que existe entre estas dos estructuras y dar cuenta de sus diferencias. Estas dos operaciones solicitan procesos l&oacute;gicos tales como permutaciones y transformaciones para formular la ley que rige el paso de una estructura a otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, se espera demostrar que el an&aacute;lisis estructural de las creencias, las costumbres y las instituciones no se merma en nada ante el formalismo (el cual con frecuencia se le ha echado en cara). El formalismo no se opone a las interpretaciones dial&eacute;cticas, antes bien las integra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, constatamos que las estructuras ideol&oacute;gicas mantienen entre s&iacute; relaciones que son ellas mismas de naturaleza dial&eacute;ctica: se niegan, se eluden o se encubren mutuamente. Por otro lado, estas relaciones dial&eacute;cticas ponen en tela de juicio m&aacute;s aspectos &#45;de la realidad social e incluso de otras sociedades&#45; que los que parecen estar concernidos en lo inmediato. Por consiguiente, estas relaciones dial&eacute;cticas exigen revisar nuevamente la historia y la geograf&iacute;a, pero en condiciones que solamente se vuelven m&aacute;s rigurosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MINUTA DE LA SESI&Oacute;N</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sesi&oacute;n se abre a las 17:45 horas bajo la direcci&oacute;n de Jean Wahl, vicepresidente de la Sociedad Francesa de Filosof&iacute;a.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">JEAN WAHL.&#45; Nuestro presidente Gaston Berger me encarg&oacute; que lo disculpara ante ustedes, obligaciones imperiosas le impidieron presidir hoy la sesi&oacute;n consagrada a la exposici&oacute;n de nuestro amigo Claude L&eacute;vi&#45;Strauss, a quien le doy la palabra inmediatamente.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CLAUDE L&Eacute;VI&#45;STRAUSS.&#45; Mi prop&oacute;sito hoy es someter a la consideraci&oacute;n de esta sociedad un problema, m&aacute;s no aportar una soluci&oacute;n. Se trata de las correlaciones entre mitolog&iacute;a y ritual, un problema que desde hace mucho tiempo ha preocupado a los historiadores y a los fil&oacute;sofos de la religi&oacute;n. Pero me parece que su respuesta ha sido un tanto apresurada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, desde que nos dimos cuenta &#45;hace ya m&aacute;s de un siglo&#45; de que los mitos y los ritos de una poblaci&oacute;n dada proporcionan ciertas analog&iacute;as, nos apresuramos demasiado en proclamar que &eacute;stas se reducir&iacute;an a un paralelismo. Es decir que todo mito repetir&iacute;a, en el plano de las ideas, lo que el rito mismo afirmar&iacute;a en el plano de las actividades o inversamente. Seg&uacute;n esta concepci&oacute;n, el rito s&oacute;lo ser&iacute;a un mito en acci&oacute;n, o bien el mito es el que aporta el fundamento te&oacute;rico del rito. En ambos casos, a nadie se le ocurre poner en duda las relaciones que unen ambos t&eacute;rminos. Para dar un ejemplo reciente de esta posici&oacute;n, perm&iacute;taseme citar a Van der Leeuw, en <i>La religion dans son essence</i><sup><a href="#nota">8</a></sup><i>:</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Pero el mito viviente se sit&uacute;a en paralelismo con la celebraci&oacute;n, el mito mismo es una celebraci&oacute;n. Al descubrir el estrecho parentesco que une el mito al rito, reci&eacute;n logramos no s&oacute;lo comprender numerosos mitos que permanec&iacute;an enigm&aacute;ticos, sino elucidar por fin la esencia misma del mito. Inversamente, el mito acredita a los ritos" &#45;aqu&iacute; Van der Leeuw cita a Preuss&#45;"el mito apunta al pasado, al tiempo donde la acci&oacute;n santa fue emprendida por primera vez, incluso logramos a veces reconocer que el primitivo no se limita a repetir el acto introducido, sino que representa conscientemente la celebraci&oacute;n inaugural como un evento real, con todos los seres que participan en ella".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo Van der Leeuw retoma lo siguiente: "El mito &#91;...&#93; es la declaraci&oacute;n repetida de un acontecimiento poderoso, pero la declaraci&oacute;n equivale a la repetici&oacute;n, es una celebraci&oacute;n en palabras".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la correspondencia epistolar que reci&eacute;n sostuve con mi colega y amigo Louis Dumont, &eacute;l tuvo a bien hacer algunas observaciones cr&iacute;ticas a mi resumen, sin duda un tanto esquem&aacute;tico, que les fue distribuido para esta sesi&oacute;n.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Dice Dumont que al plantear las cosas a mi modo, quise en realidad voltear la veleta a mi favor simplificando el problema. Pero &iquest;acaso los especialistas mismos no han se&ntilde;alado, desde hace mucho tiempo, las divergencias entre el plano del mito y el del rito? Dumont mismo, pese a ser uno de los mejores especialistas, ha utilizado expresiones caracter&iacute;sticas: "el rito transcribe en su lenguaje lo que el mito en el suyo" e incluso todav&iacute;a, "las disonancias entre estos tres estados: rito, mito e iconograf&iacute;a aparecieron como ligadas a la estructura propia de cada uno, como si una misma realidad se proyectara sobre tres planos orientados diferentemente, o como si estuvieran fotografiados en tres colores fundamentales".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que locuciones como &eacute;stas evocan cierto desajuste entre la expresi&oacute;n m&iacute;tica y la ritual: "disonancias", "proyecci&oacute;n sobre tres planos", "fotograf&iacute;a en tres colores fundamentales", se trata sin duda de formulas m&aacute;s matizadas, pero que no dejan de postular que existe una homolog&iacute;a entre el mito y el rito. Quiz&aacute; sea mejor incluso decir, un homeomorfismo, en el sentido que lo usan los ge&oacute;metras. Ahora bien, es precisamente esto lo que yo quisiera poner entre dicho. No es tanto que yo rechace que en numerosos casos, que ya han sido descritos y analizados, haya correspondencia entre el mito y el rito. Conocemos ritos que son la repetici&oacute;n en acci&oacute;n, "la celebraci&oacute;n", como dice Van der Leeuw, de alguna narraci&oacute;n m&iacute;tica. Tambi&eacute;n conocemos mitos que no son m&aacute;s que la justificaci&oacute;n literal, o ligeramente deformada, de alg&uacute;n ritual. Pero, hemos mostrado una excesiva tendencia a focalizarnos en unos cuantos ejemplos, que quiz&aacute; s&oacute;lo son casos privilegiados, y a descuidar aquellos que son m&aacute;s numerosos, en los que se establece una especie de <i>dualogie</i> (dualog&iacute;a) contradictoria entre el mito y el ritual. Es decir, una relaci&oacute;n en la que uno intenta, o al menos parece tratar de negar, desmentir, encubrir, disimular, ocultar lo que el otro parece afirmar. De modo que la cuesti&oacute;n es saber si los casos en los que se observa un paralelismo estrecho son en realidad casos particulares de una relaci&oacute;n m&aacute;s general y, de ser as&iacute;, ser&iacute;a mejor plantear el problema en los t&eacute;rminos de esta relaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ganar tiempo voy a pasar de inmediato a los ejemplos. Los indios pawnee habitaban y habitan todav&iacute;a (pese a que su n&uacute;mero ahora sea muy reducido) la regi&oacute;n central de los Estados Unidos, pertenecen a una de las grandes civilizaciones de las planicies que han reinado en la mayor parte del territorio norteamericano. Sin embargo, la de los pawnee constituye una de las m&aacute;s mitigadas puesto que se divide, hasta una &eacute;poca reciente, entre la agricultura campesina &#45;durante la primavera y el verano&#45; y la cacer&iacute;a n&oacute;mada del bisonte durante el invierno. En este sentido, los pawnee ofrecen un g&eacute;nero de vida en transici&oacute;n entre las tribus campesinas del Alto Missouri &#45;los mandan y los hidatsa que son agricultores sedentarios&#45;, y los indios n&oacute;madas, cazadores de tipo cl&aacute;sico, sobre los cuales abundar&eacute; m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pawnee representan un doble inter&eacute;s para el soci&oacute;logo de las religiones, dado que poseen un sistema cosmol&oacute;gico y metaf&iacute;sico sumamente complejo. Los sabios pawnee han construido una valiosa argumentaci&oacute;n te&oacute;rica de este sistema, la cual ha sido ya, en parte, redactada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, en la mitolog&iacute;a de los pawnee se halla un grupo, o una familia de mitos que no tiene &#45;hasta donde conozco&#45; equivalente preciso en ninguna de las civilizaciones de las planicies ni, en general, en otras sociedades norteamericanas. A este grupo de mitos lo llamo "el muchacho embarazado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;De qu&eacute; se trata? Se nos habla de un pueblo en donde nace un infante var&oacute;n, quien descubre, a muy tierna edad, que posee el don de los curanderos. Esto lo experimenta por azar puesto que nadie le ha ense&ntilde;ado nada. El muchacho no conoce formula alguna, su poder es innato. No sabe c&oacute;mo, ni porqu&eacute;, pero cada vez que trata de curar, una enfermedad grave y sin remedio, logra hacerlo ante su propia estupefacci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro pueblo vive un brujo que tiene una edad avanzada, est&aacute; s&oacute;lidamente establecido y goza de una reputaci&oacute;n oficial. El viejo oye hablar de estas curaciones milagrosas y experimenta algo de envidia. Acompa&ntilde;ado de su mujer &#45;este punto es importante&#45; va a visitar a su joven compa&ntilde;ero, le lleva regalos y le explica que desea intercambiar con &eacute;l sus secretos. Durante varios d&iacute;as y varias noches consecutivas, el viejo cuenta al muchacho c&oacute;mo adquiri&oacute; sus poderes. El muchacho escucha con mucho inter&eacute;s, pero permanece impasible. Las visitas se repiten. El viejo brujo se impacienta y dice: "yo te he contado todo. Es tiempo ahora de que t&uacute; me ense&ntilde;es c&oacute;mo obtienes tus poderes". Con una aparente mala voluntad, que es solamente prueba de su candor, el muchacho responde: "yo no s&eacute; nada, yo no s&eacute; por qu&eacute; soy un brujo capaz de curar". Incr&eacute;dulo y guardando mucha aversi&oacute;n de este aparente rechazo, el viejo termina por embrujar al muchacho ofreci&eacute;ndole una pipa atiborrada de hierbas m&aacute;gicas. El joven se percata con dolor de que su vientre comienza a crecer: &iexcl;est&aacute; embarazado! Desahuciado por una condici&oacute;n tan humillante decide abandonar a los suyos, partir a la aventura, dejarse devorar por los animales salvajes. Llega a una regi&oacute;n peligrosa donde por todos lados le llegan advertencias: "no entres, no avances; arriesgas tu vida", a lo que contesta: "me da igual". As&iacute;, cae en medio de esos animales sobrenaturales que, entre los indios pawnee, son considerados como los patrones de los poderes m&aacute;gicos. Los animales sienten tanta l&aacute;stima de su estado monstruoso que deciden curarlo. Algunos roedores extraen los huesos del feto y los devoran. Los osos se encargan de practicar una ces&aacute;rea y de consumir las carnes. El muchacho se libera as&iacute; de la carga y se cura. Los animales le ense&ntilde;an adem&aacute;s sus poderes sobrenaturales. El joven regresa a su pueblo y mata al viejo brujo por medio de la manipulaci&oacute;n del cr&aacute;neo de una nutria, misma que le dieron sus liberadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es en lo esencial el mito, que he abreviado mucho puesto que una sola de las versiones que me dio Dorsey ocupa quince p&aacute;ginas. Pero queda claro con este resumen que nuestro mito est&aacute; construido alrededor de una larga serie de oposiciones. Intentemos enumerarlas r&aacute;pidamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos una oposici&oacute;n entre el chaman iniciado y el chaman no&#45;iniciado, es decir, entre el poder de la brujer&iacute;a adquirida y la innata. Tenemos una oposici&oacute;n entre el ni&ntilde;o y el viejo, puesto que el mito insiste sobre la juventud de uno de los protagonistas y sobre la vejez del otro. La tercera oposici&oacute;n es entre la confusi&oacute;n de los sexos y la distinci&oacute;n de los sexos, dado que en un joven muchacho los sexos est&aacute;n todav&iacute;a mezclados. Por eso resulta posible que un muchacho se embarace, mientras que en los viejos los sexos est&aacute;n irremediablemente disociados. Es as&iacute; que se puede interpretar el hecho de que el viejo venga siempre con su mujer a visitar al muchacho; estas dos personas de edad avanzada forman una pareja heterosexual. La heterosexualidad netamente afirmada se opone a la ambivalencia del joven muchacho. Tenemos tambi&eacute;n una oposici&oacute;n entre la fecundidad y la esterilidad, puesto que esta pareja madura se encuentra desprovista de hijos, el viejo brujo invoca constantemente como argumento que no hay nadie a quien transmitir sus poderes y que a &eacute;l le gustar&iacute;a confer&iacute;rselos al joven. En cambio, el muchacho es doblemente fecundo: metaf&oacute;ricamente por su poder, realmente por la condici&oacute;n a la cual se le ha condenado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encontramos enseguida otras oposiciones m&aacute;s sutiles respecto de la suerte echada sobre la v&iacute;ctima y de la curaci&oacute;n efectuada por los animales m&aacute;gicos. La magia que utiliza el viejo brujo es una magia <i>vegetal,</i> yerba mal&eacute;fica, es una magia real, puesto que es el humo lo que provoca la enfermedad. En fin, es una magia curable bajo una triple relaci&oacute;n: la magia del viejo se opone a aquella recibida por el joven muchacho de parte de los protectores de la naturaleza. Esta magia, que es en efecto animal, por su origen, es simb&oacute;lica por su t&eacute;cnica, manipulaci&oacute;n del cr&aacute;neo que va a matar al brujo, e irremediable por su resultado, puesto que el viejo muere.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta triple oposici&oacute;n es todav&iacute;a reforzada por el hecho de que el joven pudo morir a causa de su enorme panza, mientras que el viejo brujo perecer&aacute; &#45;en este punto el mito es expl&iacute;cito&#45; debido a una contracci&oacute;n abdominal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n encontramos, en las diversas etapas de la curaci&oacute;n realizada por los animales m&aacute;gicos, una serie de oposiciones bastante curiosas: forman parte de esta curaci&oacute;n herb&iacute;voros y carn&iacute;voros, los <i>herb&iacute;voros</i> destruyen los <i>huesos,</i> mientras que los <i>carn&iacute;voros</i> extraen la <i>carne.</i> Ahora bien, existe una variante del mismo mito donde para matar a su v&iacute;ctima, el malvado viejo, lo incita a recoger las plumas de un p&aacute;jaro debi&eacute;ndose deslizar desde el extremo de una cuerda hacia el borde de un precipicio. Esta situaci&oacute;n reconstituye un mundo a la inversa, puesto que los p&aacute;jaros pertenecen al mundo celeste y no al mundo subterr&aacute;neo. En esta versi&oacute;n, los roles respectivamente asignados a los herb&iacute;voros y a los carn&iacute;voros se han invertido. Como quiera que sea, no es sobre esto que yo quiero llamar la atenci&oacute;n, sino sobre el hecho de que, entre los Pawnee, ning&uacute;n ritual parece corresponder con los mitos que acabo de resumir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mito opone dos clases de edad; opone una pareja y un individuo solitario, y evoca una situaci&oacute;n donde los poderes de la brujer&iacute;a son adquiridos, de alguna manera, mediante transacci&oacute;n financiera, a cambio de importantes pagos que el brujo reclama al muchacho. Nada de esto existe en la pr&aacute;ctica entre los pawnee. Sin duda ellos tienen sociedades m&aacute;gicas y religiosas, pero &eacute;stas son de dos tipos: ya sea constituidas sobre una base local, donde cada quien pertenece desde su nacimiento a la sociedad de su pueblo, o bien constituidas en escuelas de brujos donde los poderes se heredan luego que el padre o el maestro desaparece. Entonces, no encontramos nada en el contexto ind&iacute;gena que corresponda con el mito que vengo describiendo. &iquest;Dir&iacute;amos entonces que el mito expresa una situaci&oacute;n inversa o al menos diferente de la que prevalece en realidad? Esta ser&iacute;a una primera aproximaci&oacute;n, pero es insuficiente, porque no toma en cuenta los detalles m&aacute;s sobresalientes de nuestro mito. En cambio, todos estos detalles se acomodan y se explican cuando comparamos el mito, no con el ritual de la tribu que lo posee, sino con el ritual de las tribus vecinas, las cuales no tienen el mito en cuesti&oacute;n. Pienso, aqu&iacute; particularmente en las tribus campesinas ya citadas, los mandan y los hidatsa &#45;que tienen en com&uacute;n con los pawnee un tipo de estructura social y un cierto genero de vida&#45; e incluso en otras tribus como la de los blackfoot de las planicies m&aacute;s al norte &#45;quienes pese a ser muy cercanos geogr&aacute;ficamente son bastante distantes en lo que concierne a la estructura social y a la vida econ&oacute;mica&#45;. En efecto, los blackfoot son exclusivamente cazadores, no est&aacute;n agrupados en pueblos semipermanentes sino en peque&ntilde;as bandas n&oacute;madas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Constatamos, en la mayor&iacute;a de esas tribus que rodean a los pawnee, la existencia de asociaciones m&aacute;gicas y religiosas organizadas por clase de edad, la relaci&oacute;n que vincula una asociaci&oacute;n y otra es similar a la que une <i>padre e hijo</i> o <i>abuelo y el nieto.</i> Para acceder a la sociedad de rango superior, se est&aacute; obligado a adquirir los t&iacute;tulos de la sociedad inferior mediante pagos considerables. En por lo menos algunas de estas sociedades se exige que el candidato aparezca acompa&ntilde;ado de su mujer. La ceremonia esencial est&aacute; marcada por el acto de entrega de la mujer del candidato <i>(el hijo)</i> al <i>padre</i> vendedor, el cual realiza con ella una copulaci&oacute;n real o simb&oacute;lica, pero que es la sanci&oacute;n del nuevo t&iacute;tulo. Es decir que encontramos aqu&iacute; muy exactamente, pero invertida, la situaci&oacute;n ilustrada por el mito de los pawnee: estamos primero en presencia de una pareja casada y un individuo solitario, la diferencia es que, en el ritual blackfoot, el candidato tiene pareja y el vendedor est&aacute; solitario, mientras que en el plano del mito, aquel que rechaza ser candidato est&aacute; solitario, y aquel que desea ser vendedor tiene pareja. Por otro lado, el mito pawnee nos presenta, de manera simb&oacute;lica, una fecundaci&oacute;n del joven muchacho por el viejo brujo: de ah&iacute; el peligro que le asedia de volverse mujer y de procrear. De manera sim&eacute;trica e inversa, es la situaci&oacute;n real realizada por el ritual blackfoot, puesto que &eacute;ste prescribe un coito entre el vendedor y la mujer del candidato. Podremos constatar en adelante que esa relaci&oacute;n sexual "verdadera" funda por si sola una fecundaci&oacute;n simb&oacute;lica del candidato por su mujer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, en la ceremonia que evoqu&eacute; hace un instante, el &uacute;ltimo acto del vendedor es escupir en la boca de la mujer un fragmento de nabo silvestre, &eacute;sta a su vez lo reescupe en la boca de su marido. El nabo silvestre es interesante en este contexto porque debemos, para interpretar su simbolismo, remitirnos a la vida econ&oacute;mica de nuestros ind&iacute;genas, que consiste en dos actividades fundamentales, la cacer&iacute;a n&oacute;mada durante el invierno y la agricultura sedentaria durante el verano. En tal sistema, lo que subsiste como actividad agr&iacute;cola durante el periodo de la caza es la recolecci&oacute;n del nabo silvestre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, tenemos de hecho un sistema con tres polos: caza, agricultura, recolecci&oacute;n de plantas silvestres. Esta &uacute;ltima actividad es intermediaria entre la caza y la agricultura: invernal y n&oacute;mada como la primera, pero vegetal como la segunda. Si la recolecci&oacute;n de plantas silvestres es considerada como una actividad intermediaria se debe precisamente al hecho de que en toda la mitolog&iacute;a de las planicies, el nabo silvestre sirve de obturador entre el mundo celeste y el mundo terrestre. La esposa mortal del sol comete la falta suprema el d&iacute;a en que, desobedeciendo a su marido, arranca del jard&iacute;n celeste, el grueso nabo silvestre que tapaba el orificio por donde ella logra entrever la tierra por encima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente quisiera llamar la atenci&oacute;n sobre un nuevo aspecto del problema. Hasta ahora, hemos constatado que un grupo de mitos de una poblaci&oacute;n dada no corresponde con ning&uacute;n rito de esa poblaci&oacute;n, pero bajo una forma sim&eacute;trica e inversa, si corresponde con los ritos efectivamente practicados por las poblaciones vecinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y a pesar de todo, conocemos un ritual, entre los pawnee mismos, que ofrece una imagen invertida, pero en un segundo grado, por as&iacute; decirlo, del sistema que he tratado de restablecer aqu&iacute; ante ustedes. Se trata del ceremonial del Hako, vasto conjunto de ritos gracias a los cuales dos hombres, dos familias, dos pueblos, e incluso dos tribus extranjeras, pueden anudar relaciones de alianza que se formalizan, en el pensamiento ind&iacute;gena, como una relaci&oacute;n entre <i>padre e hijo.</i> La ceremonia es organizada por el grupo que desea establecer la alianza y que se sit&uacute;a as&iacute; como el grupo de los "padres", por su parte el grupo beneficiario acepta al mismo tiempo definirse como "hijos". El ritual es largo, me extender&iacute;a demasiado describi&eacute;ndolo. Baste con se&ntilde;alar que consiste en la realizaci&oacute;n de ceremonias complejas para marcar cada una de las etapas que recorren los "padres" &#45;salir de sus pueblos, realizar un largo viaje&#45;, hasta llegar al pueblo de sus "hijos" e instalarse ah&iacute;. Luego que los "padres" se han instalado en el pueblo de los "hijos" capturan a cualquier joven muchacho, o incluso, en su defecto a una peque&ntilde;a ni&ntilde;a: esto no tiene importancia dicen los ind&iacute;genas (lo cual demuestra la ausencia de marca, la ambivalencia sexual del joven infante en todo el sistema). El joven infante es colocado en una cobija de tal manera que sus piernas salgan hacia delante; dos hombres lo sostienen as&iacute; suspendido y lo mecen para colocar sus pies en un c&iacute;rculo trazado sobre el suelo, al mismo tiempo que &#45;de una manera tan secreta como sea posible&#45; se deja caer en este c&iacute;rculo un nido de p&aacute;jaro orop&eacute;ndola,<sup><a href="#nota">10</a></sup> el cual figura la procreaci&oacute;n de la vida por parte del joven infante. No insisto sobre el simbolismo del nido del orop&eacute;ndola, hago notar que en lugar de ser un nido ordinario, construido sobre las ramas o sobre las rocas, es una bolsa suspendida en la cima de los &aacute;rboles. Para el pensamiento ind&iacute;gena, este nido evoca una forma superior de seguridad y de estabilidad dentro de un sistema general de clasificaci&oacute;n de los p&aacute;jaros. El punto importante estriba en que el chiquillo es tratado como un ser ambivalente desde el punto de vista sexual: primero manipulado al modo de un falo penetrando el c&iacute;rculo trazado sobre el suelo, luego pariendo (son las expresiones de los ind&iacute;genas mismas que yo traduzco) el nido que cae al interior del circulo. Entonces, encontramos aqu&iacute; en el momento m&aacute;s decisivo del ritual, esta ambivalencia de uno de los personajes, que no negativa sino positiva, dado que permite establecer las relaciones de alianza, en lugar de sancionar, como en el mito, el rechazo de instaurar tales relaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los tres ejemplos que hemos examinado: mito del muchacho embarazado, ritual blackfoot de ascensi&oacute;n a las sociedades, ritual pawnee del Hako, todo sucede como si ciertos t&eacute;rminos (siempre los mismos) estuvieran dados, las funciones solas siendo permutadas en relaci&oacute;n con estos t&eacute;rminos, hasta el agotamiento de todas las combinaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay tres protagonistas, un hombre, una mujer y un ni&ntilde;o. En el primer caso, el marido y la mujer son unos ancianos y el chiquillo es el cham&aacute;n dotado de un poder innato. En el segundo caso la mujer y "el ni&ntilde;o" son los candidatos y el anciano es el hombre detentor. En el tercer caso tenemos, parece ser, exclusivamente hombres: los "padres" y los "hijos" quienes establecen su alianza por el intermediario de la funci&oacute;n ambivalente del chiquillo. Pero como indica el simbolismo ind&iacute;gena el "padre" y el "hijo" establecen una relaci&oacute;n de hombre a mujer. Basta entonces con operar una permutaci&oacute;n suplementaria, el "padre" fecundando al "hijo" (que asume el papel de mujer) por la funci&oacute;n ambivalente del ni&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de haber enumerado los t&eacute;rminos, consideremos ahora las relaciones que los unen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos una relaci&oacute;n entre hombre y mujer que yo llamar&iacute;a, sin querer evocar un aspecto psicoanal&iacute;tico de la cuesti&oacute;n, y solamente porque los t&eacute;rminos son c&oacute;modos, una relaci&oacute;n heterosexual. Tenemos una relaci&oacute;n entre dos hombres (o grupos de hombres) que yo llamar&iacute;a una relaci&oacute;n homosexual. En fin, tenemos un personaje, sea la mujer, sea el ni&ntilde;o que acumula en todos los casos las dos funciones: simult&aacute;neamente hombre y mujer, muchacho pre&ntilde;ado, o mujer fecundada por el padre y fecundando de vuelta a su marido, ejerciendo entonces una funci&oacute;n ambisexual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, todas las combinaciones posibles entre los t&eacute;rminos se encuentran agotadas en nuestros tres ejemplos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema que se plantea en seguida y que no he resuelto, es el siguiente: &iquest;c&oacute;mo entender estas discordancias, estas contradicciones entre el plano de la mitolog&iacute;a y el del ritual?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando vislumbramos los mitos y los ritos de una poblaci&oacute;n dada, debemos recordar que &eacute;sta no constituye un sistema cerrado. Es as&iacute; incluso sobre el plano del lenguaje, no son solamente las leyes internas de cada lengua las que determinan su estructura sino sus relaciones con otras lenguas vecinas (bajo la forma de afinidades). En consecuencia, no es sorprendente, que los mitos y los ritos no puedan ser interpretados sin tener en consideraci&oacute;n la existencia de sociedades vecinas, que se encuentran hist&oacute;ricamente o geogr&aacute;ficamente relacionadas unas con otras. Desde este punto de vista, asombra que a los tres grupos que hemos tomado como ejemplo les correspondan tres g&eacute;neros de vida y tres situaciones hist&oacute;ricas diferentes. Las tribus campesinas son agricultores sedentarios, las blackfoot son cazadores n&oacute;madas, los pawnee se encuentran en una situaci&oacute;n intermediaria entre las dos. Adem&aacute;s, las tribus sedentarias poseen simult&aacute;neamente el tipo de estructura social y de organizaci&oacute;n familiar que vemos manifestarse en los tres grupos, mientras que los blackfoot s&oacute;lo han conservado el sistema de asociaciones, y los pawnee conservan el aspecto inverso de esta herencia com&uacute;n, que es el sistema de parentesco. Las sociedades que tienen consciencia de su existencia respectiva, que se conocen, que se visitan cuando no est&aacute;n en guerra, pueden tambi&eacute;n so&ntilde;ar, en sus mitos, con la organizaci&oacute;n social que no tienen, pero que existe entre sus vecinos, y que constituye una soluci&oacute;n diferente de aquella que ellas mismas han puesto en pr&aacute;ctica para resolver los problemas planteados por el medio natural y por el medio social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DISCUSI&Oacute;N</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">JEAN WAHL.&#45; &iquest;Despu&eacute;s de la bella exposici&oacute;n de Claude L&eacute;vi&#45;Strauss, M. Louis Dumont sin duda quisiera tomar la palabra?</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">LOUIS DUMONT.&#45; Me pregunto si ser&iacute;a indicado volver sobre cuestiones de m&eacute;todo despu&eacute;s de la magistral exposici&oacute;n de M. L&eacute;vi&#45;Strauss. En lo que a m&iacute; respecta, yo no veo ninguna objeci&oacute;n en generalizar las f&oacute;rmulas de la etnolog&iacute;a tradicional si resultan demasiado estrechas, ni tampoco a que se considere a una cultura, m&aacute;s que a una sociedad particular al interior de esta cultura, cuando se estudia la mitolog&iacute;a o el ritual. Es el caso, tal vez aqu&iacute;, de ampliar la perspectiva &#45;fecunda y metodol&oacute;gicamente necesaria&#45; de nuestros colegas ingleses, quienes se han limitado al estudio de una sociedad. Se puede imaginar que la relaci&oacute;n entre el mito y el rito sea m&aacute;s compleja en casos en que no se tienen todos los elementos de comparaci&oacute;n al interior de una sociedad, pero en los que se est&aacute; obligado, para reconstituir un conjunto, a considerar varias sociedades vecinas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">DENISE  PAULME.&#45; Yo no tendr&iacute;a gran cosa que agregar. Desgraciadamente, en &Aacute;frica negra no tenemos ejemplos tan impresionantes como los que ha presentado L&eacute;vi&#45;Strauss. En efecto, hay a veces aspectos que exigen introducir el factor geogr&aacute;fico. Hace dos a&ntilde;os, estudiando la sociedad <i>baga,</i> en la costa de la Guinea francesa, me encontr&eacute; con un grupo en el que todo el ritual estaba dictado por el factor tiempo; los hombres, notablemente, deb&iacute;an travestirse de mujeres durante toda la estaci&oacute;n de secas. Los actores mismos no supieron darme la explicaci&oacute;n de este comportamiento. En un grupo vecino, que se dice de origen diferente, que habla una lengua diferente, cuyas instituciones, no obstante son bastante pr&oacute;ximas de aquellas del primer grupo, el mismo principio de bipartici&oacute;n se ejerce, esta vez sobre el plano espacial, m&aacute;s no temporal. Quiero decir que los habitantes de un pueblo se reparten netamente, seg&uacute;n una l&iacute;nea ideal sobre el suelo, en dos fratr&iacute;as que son a la vez complementarias y opuestas. El momento supremo, en que la sociedad se da en espect&aacute;culo a ella misma, es marcado por una gran ceremonia que tiene lugar cada veinticinco a&ntilde;os aproximadamente. En el transcurso de esta ceremonia, el poblado se divide en dos partes, una que representa el principio masculino y la otra el femenino, ambos se comprometen en una lucha espectacular. Los hombres se esfuerzan, protegi&eacute;ndose con una especie de m&aacute;stil de m&aacute;s de 5 metros de alto, por arrancar los miembros de la parte femenina. Por lo dem&aacute;s, el principio de bipartici&oacute;n no se juega &uacute;nicamente en este caso, la rivalidad es el tema, podr&iacute;a decirse, recurrente de toda esta sociedad donde a cada instante hay oposici&oacute;n no solamente entre los hombres y las mujeres, sino entre la gente del mar y la de la monta&ntilde;a, o entre los j&oacute;venes y los viejos, etc... En s&iacute;ntesis, se est&aacute; en un estado permanente de lucha, donde no obstante las dos partes tienen el sentimiento de que no pueden prescindir unas de otras. Lo que se expresa en un caso sobre el plano del tiempo, en el otro se traduce en esta lucha dram&aacute;tica. Uno y otro aspecto son complementarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#45;STRAUSS.&#45; Estas son dos expresiones rituales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D. PAULME.&#45; El lado del mito parece muy limitado en esta sociedad que se desintegra r&aacute;pidamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">LEIRIS.&#45; Quisiera plantear una cuesti&oacute;n suplementaria: &iquest;Cu&aacute;l es la funci&oacute;n que en esta sociedad desempe&ntilde;a el primer mito que M. L&eacute;vi&#45;Strauss nos ha comentado? &iquest;Qu&eacute; es lo que permite definirlo como un mito m&aacute;s bien que como una ficci&oacute;n? &iquest;Acaso remite este mito a un ritual o justifica un estatuto social particular?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#45;STRAUSS.&#45; Me siento un tanto cohibido para responder porque lo que usted plantea en realidad son dos cuestiones: una que no me atrevo a abordar, es lo que nos permite definir un mito como mito. Quisiera dejar esta cuesti&oacute;n de lado hoy. Para responder precisamente a la segunda cuesti&oacute;n: estos grupos de mitos, dado que no son unos cuantos aislados sino una serie, se encuentran ligados a ciertos tipos de poderes sancionados por la posesi&oacute;n de un "paquete" sagrado o "paquete" m&aacute;gico, forman parte, por decirlo as&iacute;, del "paquete" completo. Dicho de otro modo, cuando se transmite el "paquete" a alguien, es decir que se le ceden los poderes m&aacute;gicos, se le cede la historia al mismo tiempo, y ella autentifica, por as&iacute; decir, la detentaci&oacute;n de un poder particular. Adem&aacute;s, &eacute;stas son narraciones que los ind&iacute;genas consideran como verdaderas; ellos insisten mucho sobre esto y no se tiene derecho de contarlas sin exigir un pago a cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">LEIRIS.&#45; Entonces, &eacute;stos son mitos clara y evidentemente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&Eacute;TRAUX.&#45; El mito que L&eacute;vi&#45;Strauss acaba de analizar me recuerda una creencia que pude observar entre los indios pilaga del Gran Chaco argentino, cuya cultura es, por lo dem&aacute;s, muy cercana a la de los indios de las planicies. Estos indios admitir&aacute;n como un hecho incontestable la posibilidad de que un hombre quede embarazado. He podido recopilar varias an&eacute;cdotas en las que se trataba de hombres que, despu&eacute;s de una relaci&oacute;n homosexual, hab&iacute;an quedado pre&ntilde;ados. Estas an&eacute;cdotas me fueron narradas como hechos reales. Los indios pilaga eran muy formales a este respecto y mis informantes parec&iacute;an sorprendidos de las dudas que me surgieron y que no pude impedirme expresar. Redundo, este temor no era formulado sobre un plano m&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, hay un problema que me perturba desde el inicio de esta conferencia &iquest;C&oacute;mo vamos a establecer un v&iacute;nculo entre mito, ritual y organizaci&oacute;n social, siendo que ciertos mitos son patrimonio com&uacute;n de tribus que poseen rituales y una organizaci&oacute;n social muy diferentes? Encuentro este mismo problema entre los indios de Brasil &#45;los Caya&#45;po&#45;que tienen una organizaci&oacute;n social muy compleja pero su mitolog&iacute;a, por cuanto yo pueda juzgar, se distingue apenas de la de los grupos cuyo sistema religioso y social son muy diferentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">TUBIANA.&#45; Me parece que el mito que usted acaba de describir encuentra, en lo que usted ha respondido a M. Leiris, su explicaci&oacute;n, y como tal se basta a s&iacute; mismo, es decir como fundamento de la profesi&oacute;n m&eacute;dica. Si puedo arriesgar una interpretaci&oacute;n, yo dir&iacute;a que, creo ver en este mito la oposici&oacute;n entre el conocimiento irracional y el conocimiento racional. El mito puede ser comprendido como una advertencia destinada a los profesionales, planteando de manera fundamental que s&oacute;lo se puede ejercer la medicina despu&eacute;s de haber aprendido sus leyes y haber recibido un diploma. Las dificultades en que se halla sumergido aquel que de buena fe es llevado por las potencias sobrenaturales al ejercicio (involuntariamente) ilegal de la medicina est&aacute;n provistas en este ejemplo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se plantea no es solamente el problema de la relaci&oacute;n entre el mito y el rito, sino el de la definici&oacute;n misma del mito. En efecto, todos los ritos tienen una explicaci&oacute;n: se puede llamar a &eacute;sta un mito. Pero, por otro lado, existe una especie de folklore profesional en el que la narraci&oacute;n m&iacute;tica fundamenta cierto n&uacute;mero de actitudes estereotipadas y que no se traducen forzosamente en gestos rituales, pero para los cuales, no obstante, se hace necesaria una explicaci&oacute;n metaf&iacute;sica. Estas narraciones m&iacute;ticas deben ser tratadas aparte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otro punto de vista me parece que la etnolog&iacute;a tradicional no se equivoca al plantear, en principio, la existencia de relaciones indudables entre el mito y el rito. Usted mismo ha indicado que al lado de la sociedad donde ha sido encontrado un mito aislado hay una sociedad donde se encuentra el rito correspondiente. Un rito puede desaparecer y dejar tras de s&iacute; un mito in&uacute;til. Me parece m&aacute;s dif&iacute;cil que un rito pueda mantenerse sin conservar alguna especie de explicaci&oacute;n m&aacute;s o menos degradada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me permito finalmente un peque&ntilde;o reproche: haber dado tanto honor a Van der Leeuw al citarlo, con el riesgo de darle una autoridad a la cual &eacute;l no tiene derecho. Este autor no ha hecho m&aacute;s que retomar y sistematizar aquella parte de la obra de L&eacute;vi&#45;Bruhl que precisamente &eacute;ste &uacute;ltimo ha juzgado err&oacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#45;STRAUSS.&#45; Respecto de Van der Leeuw, estoy mil veces de acuerdo con usted, lo cit&eacute; s&oacute;lo para dar un ejemplo de una opini&oacute;n que actualmente est&aacute; muy difundida. Pero, soy el primero en deplorar que el pensamiento de Van der Leeuw goce de un cierto cr&eacute;dito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n que usted proporciona es semejante a la que dan los ind&iacute;genas mismos, &eacute;sta es su racionalizaci&oacute;n oficial. No estoy cuestionando que haya una funci&oacute;n de "sensatez o de sabidur&iacute;a popular" del mito y que sea &eacute;sta, pero ella no da cuenta m&aacute;s que de algunos aspectos. Varios caracteres esenciales del mito quedan sin explicarse. El primero: &iquest;por qu&eacute; el viejo brujo va siempre a otro pueblo muy lejos, a visitar a su joven colega, acompa&ntilde;ado de su mujer, si no es precisamente porque en una sociedad vecina se necesita que el candidato est&eacute; acompa&ntilde;ado de su mujer y que la mujer juegue un papel considerable en la adquisici&oacute;n del ritual? &iquest;Por qu&eacute; es precisamente por medio de una pipa que el viejo brujo logra hechizar al joven hombre y a fecundarlo? Usted me dir&aacute;: es una pipa porque &eacute;l fuma la pipa, y podr&iacute;a ser otra cosa. Yo le responder&iacute;a "no". En nuestro mito, el viejo fecunda al joven a trav&eacute;s de una pipa, pero en el rito de una tribu vecina, es por un fragmento de nabo silvestre que la mujer fecunda, por decir as&iacute;, a su marido. Entonces, estoy obligado a preguntarme: &iquest;qu&eacute; es la pipa y qu&eacute; es el nabo silvestre para el pensamiento del ind&iacute;gena? La pipa es un tubo hueco que sirve para pasar el humo, el pensamiento religioso de Am&eacute;rica del Norte la presenta como intermediaria entre la tierra y el cielo. El nabo silvestre, casualmente, es lo que sirve para impedir el pasaje entre el mundo celeste y el mundo terrestre; es el tap&oacute;n que obtura la b&oacute;veda de los cielos y que previene a la mujer casada con el sol de contemplar la tierra por encima, cuando nos desplazamos desde un punto de vista estrictamente econ&oacute;mico, la recolecta del nabo silvestre aparece como la actividad mediadora entre un g&eacute;nero de vida estival (agricultura) y un g&eacute;nero de vida invernal (caza).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces, s&iacute; estoy obligado a ir m&aacute;s all&aacute; de la interpretaci&oacute;n sabia y razonable que usted proporciona. El mito transporta en s&iacute; un simbolismo del cual los ind&iacute;genas no tienen plenamente consciencia, dado que no es inteligible en los t&eacute;rminos de su propio ritual, pues &eacute;ste no contiene nada semejante, s&oacute;lo se vuelve claro en los t&eacute;rminos de la sociedad de al lado. &Eacute;sta juega exactamente, en sus actos, lo que las otras conciben en el pensamiento, pero al rev&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">TUBIANA.&#45; No me parece imposible llegar a verificar la interpretaci&oacute;n de los ind&iacute;genas. Debemos aportar explicaciones a los rasgos que usted pone en relieve. Por ejemplo, la frecuencia de las visitas del viejo en casa del joven: es un poco como el ensa&ntilde;amiento de la orden de los m&eacute;dicos contra los curanderos. Confieso que no veo la raz&oacute;n posible de la presencia de la mujer. Debo decir que ignoro todo acerca de la sociedad en cuesti&oacute;n. Solamente un conocimiento a profundidad del contexto social en el cual se inserta este mito, que yo ignoraba hasta esta tarde, permitir&iacute;a discutir la interpretaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M. LACAN.&#45; Es tanta la bondad que me ha demostrado M. Jean Wahl al molestarse en preguntarme si yo quisiera hablar, que no puedo rehusarme a hacerlo. Sin embargo quisiera que se sepa que siempre que vengo a escuchar a Claude L&eacute;vi&#45;Strauss es para instruirme. Entonces si me involucro para plantear alguna pregunta, &eacute;sta no deja de estar marcada por la parcialidad de mis propios intereses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si me atrevo a preguntar, es porque desde hace mucho tiempo estos intereses se han nutrido y ampliado con much&iacute;simas cosas que he aprendido de L&eacute;vi&#45;Strauss. De modo que yo ven&iacute;a hoy con cierta expectativa, a la que llamo el paso siguiente. Despu&eacute;s de lo que &eacute;l nos ha aportado ya sobre los mitos, voy a interrogarme acerca de lo que ha dejado de lado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si quisiera caracterizar la direcci&oacute;n hacia la cual he sido llevado por el discurso de Claude L&eacute;vi&#45;Strauss, dir&iacute;a que es el acento que ha puesto &#45;espero que &eacute;l no menospreciar&aacute; la amplitud de esta f&oacute;rmula a la que yo no pretendo reducir su riqueza sociol&oacute;gica y etnogr&aacute;fica&#45; sobre lo que yo llamar&iacute;a la funci&oacute;n del <i>significante,</i> en el sentido que tiene este t&eacute;rmino en ling&uuml;&iacute;stica, en tanto que <i>significante,</i> no solamente se distingue por sus leyes, sino que prevalece sobre el significado por lo que las impone.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claude L&eacute;vi&#45;Strauss nos muestra por doquier que la estructura simb&oacute;lica domina las relaciones sensibles. Haciendo una aproximaci&oacute;n a trav&eacute;s de expresiones que sean entendibles por todo mundo y r&aacute;pidamente, dir&iacute;amos que &eacute;l nos ha mostrado que las estructuras del parentesco se ordenan seg&uacute;n una serie que las posibilidades de la combinatoria explican en &uacute;ltima instancia: al grado que casi todas esas posibilidades se hallan realizadas en alguna parte en el conjunto concreto de las estructuras que nosotros recogemos en el mundo. Es decir que, por un lado, se puede dar cuenta de aquellas estructuras que no encontrar&iacute;amos debido al callej&oacute;n sin salida al que llevar&iacute;a su uso, por otro lado, para hacer un acercamiento, Claude L&eacute;vi&#45;Strauss admitir&iacute;a, como lo hizo Fourier en su sistema demasiado audaz solamente para anticipar sobre la naturaleza, que si hay ciertas clases posibles que quedan vac&iacute;as, se espera encontrar alg&uacute;n d&iacute;a lo que las llene.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fin de cuentas, lo que hace que una estructura sea posible son razones internas al significante; lo que hace que cierta forma de intercambio sea concebible o no lo sea, son razones propiamente aritm&eacute;ticas. Creo que &eacute;l no se replegar&aacute; ante este t&eacute;rmino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo paso que yo hab&iacute;a dado ya, antes de llegar aqu&iacute; hoy, gracias al desarrollo que L&eacute;vi&#45;Strauss hizo sobre el <i>mitema:</i> lo interpreto como una extensi&oacute;n a la noci&oacute;n del mito lograda por este acento puesto en el significante. El an&aacute;lisis de los mitemas tal como &eacute;l nos propone despejarlo, consistir&iacute;a en buscar estos elementos significantes o unidades significantes en el nivel del mito, que en este nivel se llamar&iacute;an <i>mitemas,</i> as&iacute; como en el nivel del material elemental tenemos los fonemas para reencontrar ah&iacute; una suerte de ling&uuml;&iacute;stica generalizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Qued&eacute; muy impresionado, en este primer an&aacute;lisis del mitema, por el car&aacute;cter sumamente avanzado de las f&oacute;rmulas que &eacute;l pudo hallar, proponiendo primero el m&eacute;todo de la seriaci&oacute;n que nos permite identificar las unidades hom&oacute;logas a trav&eacute;s de los mitos paralelos siendo que &eacute;stos no nos fueron proporcionados m&aacute;s que en lo que queda de la mitolog&iacute;a griega; con lo cual estamos en medida de despejar, en la diacro&#45;n&iacute;a interna a los linajes heroicos, ciertas combinaciones tales como aquellas que L&eacute;vi&#45;Strauss nos ha mostrado hoy. Como es el caso de una agrupaci&oacute;n de t&eacute;rminos que se produce en la primera generaci&oacute;n, se reproduce, pero en una combinaci&oacute;n transformada, en la segunda, dir&iacute;amos que lo que sucede a la generaci&oacute;n de Edipo, puede ser homologado a la generaci&oacute;n de Et&eacute;ocles y Polinices seg&uacute;n un modo de transformaci&oacute;n previsible en su rigor; entonces, la falta de, por as&iacute; decirlo, arbitrariedad del mito se manifiesta en el hecho de que en ambos niveles hallamos una coherencia igual, correspondi&eacute;ndose punto por punto un nivel con el otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; hab&iacute;a llegado hoy. Esta exposici&oacute;n ha sido para m&iacute; altamente apreciada en cada uno de sus relieves, puesto que como Claude L&eacute;vi&#45;Strauss no lo ignora, intent&eacute;, me atrevo a decir que con un &eacute;xito total, aplicar su modelo a los s&iacute;ntomas de la neurosis obsesiva, y especialmente al admirable an&aacute;lisis que hizo Freud del caso del "hombre de las ratas", en una conferencia que titul&eacute; "El mito individual del neur&oacute;tico". Llegu&eacute; incluso a formalizar estrictamente el caso a partir de una f&oacute;rmula aportada por Claude L&eacute;vi&#45;Strauss, seg&uacute;n la cual un <i>a</i> es primero asociado a un <i>b,</i> mientras que un <i>c</i> es asociado con un <i>d,</i> resulta cambiar con &eacute;l su compa&ntilde;ero en la segunda generaci&oacute;n, pero no sin dejar un residuo irreductible bajo la forma de la <i>negativaci&oacute;n</i> de uno de los cuatro t&eacute;rminos que se impone como correlativa a la transformaci&oacute;n del grupo: </font><font face="verdana" size="2">donde se lee lo que llamar&eacute; el signo de una especie de imposibilidad de la resoluci&oacute;n total del problema del mito. De modo que el mito est&aacute; all&iacute; para mostrarnos la puesta en ecuaci&oacute;n, bajo una forma significante, de una problem&aacute;tica que por s&iacute; misma debe dejar necesariamente algo abierto, que responde a lo insoluble, y su salida, reencontrada en sus equivalencias, que provee &#45;&eacute;sa ser&iacute;a la funci&oacute;n del mito&#45; el significante de lo imposible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Acaso mantendr&eacute; hoy, como lo hab&iacute;a hecho entonces, el sentimiento de haber avanzado un poco?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, nos introducimos en un sistema de transformaci&oacute;n de significantes que es exactamente del mismo orden, y no puedo dejar de subrayar la distancia que hay entre lo que exige el m&eacute;todo de L&eacute;vi&#45;Strauss y este modo de an&aacute;lisis en el que abundan nuestros practicantes y que no tiene nada que envidiar a lo que nos habla M&eacute;traux, acerca de los complejos de esos personajes que &eacute;l ha encontrado en Am&eacute;rica del Sur, quisiera por lo dem&aacute;s saber precisamente d&oacute;nde, pero por pura curiosidad, porque todos mis pacientes tienen tanto de ello. Es decir que es muy cierto que se teme a quedar embarazado, incluso si no se es homosexual. Hay muchas razones para temerlo, estamos incursionando nada menos que en el estado movedizo de las relaciones de este ser singular que es arrojado en la existencia bajo el nombre de hombre, todos los temores posibles son parte de ello. Yo dir&iacute;a que los significantes est&aacute;n hechos para seriarlos, para organizarlos, para llevar a cabo una elecci&oacute;n. Este es el fondo sobre el cual se inscribe la experiencia anal&iacute;tica, incluso la experiencia etnogr&aacute;fica: a saber, que lo que usted encontr&oacute; all&aacute; lo podemos encontrar en nosotros, que para encontrarlo no hay entonces necesidad de buscar tan lejos. El temor de quedar pre&ntilde;ado para un muchacho es algo muy diferente que la utilizaci&oacute;n de la funci&oacute;n del embarazo en un sistema significante, el miedo est&aacute; ah&iacute; para cumplir cierto papel, cierto enlace donde &eacute;ste es transformable, inmediatamente, en otra cosa, es algo de otra naturaleza. Es algo donde el <i>phatos</i> humano, con toda su confusi&oacute;n, y todos sus temores, halla su sentido, lejos de donde &eacute;l lo trae.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que nos importa aqu&iacute; es el sistema de significantes en la medida en que organiza, en la medida en que es el andamiaje de todo eso y determina ah&iacute; vertientes, puntos cardinales, inversiones, conversiones y el juego de la deuda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, este orden de estudio entra&ntilde;a por s&iacute; solo tal cambio de perspectiva que permite reclasificar los problemas de un modo completamente diferente. Por ejemplo, preguntarse cu&aacute;l va a ser exactamente el sistema de transformaci&oacute;n del significante en las diferentes manifestaciones del simbolismo que el an&aacute;lisis ha revelado en el psiquismo: probablemente no se presente en todos lados del mismo modo que en la neurosis obsesiva; &iquest;es de un modo m&aacute;s completo o descompletado en otros registros? No cabe duda, podemos reencontrarlo en el sue&ntilde;o: y, si hubiesen contado con esta clave, los autores que se han interesado en la funci&oacute;n de lo que llamaron sue&ntilde;os en dos tiempos, o sue&ntilde;os redoblados, habr&iacute;an sido m&aacute;s pertinentes en sus se&ntilde;alamientos, menos toscos en su recurso a las instancias ps&iacute;quicas en su forma <i>entificada</i> para explicar la necesidad de la reduplicaci&oacute;n de un mismo tema y lo que ah&iacute; se agota.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto no hace m&aacute;s que incrementar todav&iacute;a la intensidad del problema, pues, si eso funciona en el nivel del sue&ntilde;o, &iquest;a qu&eacute; nos conduce en cuanto a la actividad mental? Esto renueva completamente el alcance de las preguntas; esto nos demuestra que despu&eacute;s de Freud no hemos casi avanzado sino m&aacute;s bien retrocedido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a la exposici&oacute;n de L&eacute;vi&#45;Strauss nos encontramos hoy ante algo que me sorprende, es en suma el sentido de mi observaci&oacute;n, lo que parece un retroceso respecto a lo que yo entend&iacute; hab&iacute;a dado como principio de estructuraci&oacute;n en su art&iacute;culo del <i>Journal of American Flolklore</i><sup><a href="#nota">11</a></sup> sobre la estructura del mito. Por ejemplo, no encuentro las f&oacute;rmulas de transformaci&oacute;n que estaban desde entonces muy elaboradas, de las cuales yo habl&eacute; hace un rato. Ah&iacute; existe una especie de combinaci&oacute;n ternaria en la cual yo veo perfectamente el agrupamiento dos por dos en un sentido rotatorio. Es la intrusi&oacute;n masiva de un elemento venido de lo real en la funci&oacute;n formadora de este mito que me parece el elemento nuevo y a la vez el elemento que, no podr&iacute;a decir que me desconcierta, sino que me hace interrogarle.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros t&eacute;rminos, para que lleguemos a concebir o a buscar la motivaci&oacute;n de estas estructuras m&iacute;ticas en una especie de relaci&oacute;n de espejo del grupo con la estructura social de un grupo vecino, usted admitir&iacute;a al parecer que el grupo sue&ntilde;a de alguna manera lo que ha sido dejado de lado en su estructuraci&oacute;n social debido a los datos del intercambio econ&oacute;mico, agricultura o nomadismo, que la determinan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay en esto una especie de funci&oacute;n de complementariedad simb&oacute;lica. Por lo dem&aacute;s no pienso que usted haya invocado el sue&ntilde;o en el sentido propio del onirismo, sino m&aacute;s bien como una especie de bovarismo social que se expresar&iacute;a en el mito. Usted transferir&iacute;a lo que constituye el mito, en su profunda anomal&iacute;a al interior de un grupo, a un espejismo, reflejo o imagen de lo que sucede en los otros grupos. &iquest;Es para usted esta exactamente la &uacute;ltima explicaci&oacute;n?&iquest;Qu&eacute; generalizaci&oacute;n podr&iacute;a hacerse de esto, o bien es que usted llega a concebir todo este conjunto de peque&ntilde;as civilizaciones de los indios de las planicies, de alguna manera min&uacute;sculas, pulverulentas, como si no formaran de alg&uacute;n modo m&aacute;s que un vasto grupo en el que todo ser&iacute;a parte, a final de cuentas, de un mismo mundo coherente, donde cada quien se entregar&iacute;a a una suerte de especializaci&oacute;n tratando de compensar como pueda por otro lado? Finalmente, la idea precisa que usted tiene de la relaci&oacute;n de esta elaboraci&oacute;n del significante, tal como usted nos la ha dado, con la estructura real, concreta y muy limitada de las sociedades primitivas, es la que me conduce a interrogarle sobre la direcci&oacute;n hacia la cual usted orienta esta coordinaci&oacute;n de lo que yo llamar&iacute;a en mi lenguaje lo simb&oacute;lico y el imaginario. Esperaba un recorrido m&aacute;s largo en el orden de lo puro simb&oacute;lico antes que usted nos concentrara en sus motivaciones imaginarias &iquest;Ve usted m&aacute;s o menos el sentido de mi pregunta?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#150;STRAUSS.&#45; Le agradezco mucho por haber planteado un problema esencial. Pido disculpas por haberle decepcionado al acortar el recorrido. Promet&iacute; al presidente hablar media hora, temo haber sobrepasado entre 5 o 10 minutos el tiempo que se me ofreci&oacute;. Si yo hubiera intentado tratar el problema de modo puramente formal, como usted lo deseaba, me hubiera faltado tiempo para escribir los s&iacute;mbolos en el pizarr&oacute;n, definir su sentido, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho lo cual, si estoy de acuerdo con usted en que el problema de hoy es un poco diferente de aquel que trat&eacute; en otros trabajos. En el art&iacute;culo, al cual usted hace alusi&oacute;n, lo que hice fue plantear el problema de las relaciones entre las variantes de un mismo mito, intent&eacute; demostrar que pese a que el mito progrese, se desarrolle, engendre nuevas variantes hasta el agotamiento de la totalidad de las combinaciones, cada variante puede ser asimilada a un grupo de permutaciones de elementos dispuestos de otro modo en las variantes vecinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema que planteo hoy es diferente. Es el de las relaciones entre la mitolog&iacute;a y el ritual, problema generalmente eludido bajo el pretexto de que el mito es del orden de la representaci&oacute;n, y el rito, del orden de la acci&oacute;n. Sin embargo, el hombre es un ser pensante y actuante. Nada m&aacute;s natural, decimos, que &eacute;l intente expresarse de estas dos maneras. Pero, esto s&oacute;lo ser&iacute;a verdad si las acciones, los gestos del rito, fuesen acciones y gestos verdaderos, es decir, si culminaran en un resultado. Usted reci&eacute;n habl&oacute; del significante y de lo imposible; si el ritual no produce un resultado, es necesario concluir de ello que el ritual consiste en pseudogestos ejecutados, no en raz&oacute;n de un resultado concreto, sino mejor dicho porque son un soporte de significaci&oacute;n. En esta perspectiva, aunque se trate de dos sistemas de signos diferentes, de dos c&oacute;digos diferentes, tanto en el plano del mito como en el del ritual nos hallamos ante un c&oacute;digo; alguna vez caracteric&eacute; el mito como un metalenguaje y el rito como un paralenguaje, pero, en ambos casos, lenguaje. Entonces, &iquest;por qu&eacute; hay dos lenguajes? Es el problema que intent&eacute; plantear. Creo que es posible avanzar en su soluci&oacute;n mostrando que esta asimilaci&oacute;n entre el mito y el rito est&aacute; tanto m&aacute;s justificada que el tipo de combinaciones que una sociedad realiza en forma de mito, la de al lado lo realiza en forma de rito. Las razones por las cuales se producen estas diferentes opciones, se vuelven razones residuales que no tocan lo esencial de la interpretaci&oacute;n simb&oacute;lica, e involucran la historia respectiva de estas poblaciones. No creo que me est&eacute; situando as&iacute; a la zaga de mis hip&oacute;tesis precedentes. Al contrario, es un modo de extenderlas y desarrollarlas ya que se trata de englobar en el reino del simbolismo el domino del ritual, al que hab&iacute;a dejado de lado hasta ahora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">LACAN.&#45; Esto acent&uacute;a m&aacute;s todav&iacute;a la <i>relativaci&oacute;n</i> total de estos sistemas simb&oacute;licos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">MERLEAU&#45;PONTY.&#45; Despu&eacute;s de la pregunta planteada por el doctor La&#45;can y la respuesta de L&eacute;vi&#45;Strauss no tengo gran cosa que agregar. Salvo que escuchando a L&eacute;vi&#45;Strauss, o por lo menos leyendo el texto que se nos proporcion&oacute;, a m&iacute; me pareci&oacute; tambi&eacute;n, que no puso el acento del mismo modo que en sus trabajos precedentes. A partir del momento en que admitimos que entre el mito y el rito hay una relaci&oacute;n &#45;no del tipo de un reflejo con la cosa reflejada, sino una correspondencia m&aacute;s compleja, que puede ser de compensaci&oacute;n (el mito puede ser la contrapartida de un rito e incluso de la inexistencia del rito)&#45;, la pregunta que se pone a la orden del d&iacute;a es la de saber cu&aacute;l es el veh&iacute;culo de esta relaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sucede aqu&iacute; como en la teor&iacute;a marxista de las ideolog&iacute;as. Mientras que uno se limite a decir que una idea es el reflejo de una realidad, una estructura, una infraestructura, puede tener la ilusi&oacute;n de que se trata de una relaci&oacute;n de causalidad cuasif&iacute;sica entre la realidad y su expresi&oacute;n. En cambio, a partir del momento en que uno dice, como Marx lo hizo, que las ideolog&iacute;as son a veces la <i>contrapartida</i> fant&aacute;stica, mas no el reflejo simple, de una realidad, a uno le resulta m&aacute;s dif&iacute;cil definir filos&oacute;ficamente la relaci&oacute;n entre infra y superestructura. La pregunta que se impone es: &iquest;si una contrapartida no es un test o experimento en el sentido f&iacute;sico, entonces qu&eacute; es lo que la suscita y la recuerda? Ser&iacute;a realmente insuficiente responder que es la conciencia. Pero, es necesario que por lo menos la vida interhumana (lo cual no quiere decir el pensador individual) intervenga para postular el fantasma en el que esta contrapartida reencontrar&aacute; un equilibrio. Usted dijo que una sociedad o un agrupa&#45;miento humano que posee un cierto mito, lo debe tal vez a la existencia de un rito en otra sociedad que la primera conoce. Usted hac&iacute;a alusi&oacute;n aqu&iacute; a una relaci&oacute;n vivida en carne propia (sin cargar la palabra con una resonancia pol&iacute;tica). Me pareci&oacute; que usted pon&iacute;a el acento sobre un aspecto que, en otros trabajos suyos, estaba en un segundo plano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo haberle o&iacute;do decir que la operaci&oacute;n que provoca la aparici&oacute;n de un fen&oacute;meno social es comparable a aquellas de la necesidad f&iacute;sica que gobierna a los &aacute;tomos. Los hombres que viven en una sociedad, dec&iacute;a usted, pueden obedecer a las leyes de esa sociedad como los &aacute;tomos obedecen a las leyes f&iacute;sicas de la naturaleza sin conocerla. &iquest;Acaso admitir&iacute;a usted hoy que es preciso que las conozcan, por supuesto no del modo en que la sociolog&iacute;a las expresa, sino que tengan un equivalente real de estas leyes en los sistemas simb&oacute;licos de esta sociedad, los cuales, entonces, no existen en absoluto "detr&aacute;s de sus espaldas". La confirmaci&oacute;n de ello, est&aacute; en el hecho de que su texto introduce el t&eacute;rmino dial&eacute;ctica, que usted siempre emple&oacute;, pero con menos insistencia. </font><font face="verdana" size="2">Usted tiene cuidado hoy de decir: "el formalismo no excluye la dial&eacute;ctica, al contrario la integra". Por mi parte, estoy satisfecho con esta f&oacute;rmula, pero como estoy verdaderamente interesado, al igual que el doctor Lacan, en el desarrollo de su obra, desear&iacute;a que el acento que usted pone en el instrumento matem&aacute;tico no lo desv&iacute;e del problema de la historia. Entonces, quisiera preguntarle si la dial&eacute;ctica puede ser un proceso del todo objetivo. Tiene perfectamente la posibilidad de no contestar a mi pregunta y reservar para otra ocasi&oacute;n las aclaraciones acerca de este problema que es inmenso. Estoy seguro que &eacute;sta interesa a todos aquellos que siguen de cerca las investigaciones que usted desarrolla.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#150;STRAUSS.&#45; Tiene raz&oacute;n de evocar ciertos problemas de la teor&iacute;a marxista relacionados con los que tratamos aqu&iacute;. Existe al menos un texto de Marx (de entre los que conozco), en el que se plantea exactamente el problema que intento formular aqu&iacute; respecto de otro contexto. Se trata del prefacio "in&eacute;dito" a la <i>Cr&iacute;tica de la Econom&iacute;a Pol&iacute;tica</i> (1857), donde &eacute;l plantea la pregunta: &iquest;C&oacute;mo es que consideramos el arte griego como uno de los m&aacute;s grandes siendo que era el arte de una sociedad que, desde el punto de vista de su desarrollo en el plano de la infraestructura, era primitivo e insuficiente? Marx resolvi&oacute; esta aparente contradicci&oacute;n introduciendo una jerarqu&iacute;a de las superestructuras. El arte griego depend&iacute;a una mitolog&iacute;a; ahora bien, una sociedad no puede tener mitolog&iacute;a si sus fuerzas productivas est&aacute;n insuficientemente desarrolladas. Este es justamente el problema ante el cual estamos hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho lo cual, no quiero eludir la segunda parte, m&aacute;s personal, de su pregunta. Podemos y debemos abordar los dos problemas en el plano del puro formalismo. Cuando tenemos que tratar con cuadros que est&aacute;n todav&iacute;a vac&iacute;os, es necesario comenzar a llenarlos. Pero a medida que este trabajo se cumple el problema que surge es el de la relaci&oacute;n entre los diferentes niveles de formalizaci&oacute;n, y entre el sistema de formalizaci&oacute;n adoptado por una sociedad A y el adoptado por una sociedad B; se tienen entonces que invocar otras consideraciones, que son como lo sugiri&oacute; mi peque&ntilde;o resumen, consideraciones de geograf&iacute;a y de historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender la estructura del pensamiento metaf&iacute;sico de los pawnee, debemos guardar dos oposiciones: la oposici&oacute;n entre el <i>mayor</i> y el <i>menor,</i> entre el <i>var&oacute;n</i> y la <i>hembra,</i> que son considerados como correlativos; para lograrlo, tenemos siempre a nuestra disposici&oacute;n tres t&eacute;rminos. Es necesario que cuatro funciones se hallen investidas en tres t&eacute;rminos, lo cual implica que uno de los t&eacute;rminos sea siempre tratado como equivalente; pero por el hecho de que sea ambivalente, &eacute;ste empuja al t&eacute;rmino que est&aacute; inmediatamente a su derecha, el cual empuja al siguiente, y as&iacute; de continuo, de modo que tenemos toda una serie de permutaciones de la ambivalencia sobre los t&eacute;rminos disponibles. Hasta aqu&iacute;, podemos trabajar como los matem&aacute;ticos, con un pizarr&oacute;n y un gis, para tratar de comprender la mec&aacute;nica del sistema. Enseguida se plantear&aacute; un nuevo problema, saber por qu&eacute; ciertas de estas permutaciones resultan, en una sociedad A, ilustradas por un rito y no por un mito, mientras que en la sociedad B prevalece una situaci&oacute;n inversa. En este punto nos unimos a la historia; debemos preguntarnos lo que sucedi&oacute; en estas sociedades, por qu&eacute; eligieron invertir en un c&oacute;digo cierto tipo de oposiciones m&aacute;s que en otro. Me parece que intentar demostrar que cualquiera que sea el sesgo que elijamos para abordar los fen&oacute;menos sociales: estudios estructurales o consideraciones m&aacute;s concretas, seguimos v&iacute;as paralelas, no implica mantenerse a la saga respecto de las posiciones iniciales, ni contradecirlas. En cuanto hayamos avanzado suficientemente en el trabajo, estaremos obligados a reencontrarnos y a verificar que lenguajes diferentes ofrecen tradiciones a fen&oacute;menos que son en realidad id&eacute;nticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">JEAN WAHL.&#45; Quisiera decir algunas palabras. Usted casi ha respondido a la pregunta que yo me planteaba. Su aritmetizaci&oacute;n parece exigir algo m&aacute;s y usted acaba de dar algo m&aacute;s. Usted dice que un rito de A solamente puede comprenderse con el mito de B o inversamente. Pero existe este conjunto de dos, usted acaba de darnos una parte de la respuesta. Sin embargo, me queda otra pregunta: &iquest;c&oacute;mo puede estar seguro que estos ritos no tienen mito? entiendo que haya unos mitos sin ritos, me es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil comprender que haya ritos sin mitos. Si hay el inconsciente &iquest;C&oacute;mo podemos saber que en A hay ritos sin mito y que entre B hay lo inverso?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#150;STRAUSS.&#45; Supongamos que a todo mito corresponde un rito y que a todo rito corresponde un mito; esto es verdad, al menos en el caso que yo he estudiado, es decir el paralelo entre los pawnee y los blackfoot. Sin embargo el rito de unos corresponde al mito de los otros e inversamente, si queremos reconstruir un buen cuadro sim&eacute;trico de los ritos y los mitos que se corresponden, no debemos quedarnos encerrados en el seno de una sociedad. Es este el punto central de mi argumentaci&oacute;n. Si queremos hacer un sistema, estamos obligados a reintroducir lo concreto, es decir sociedades hist&oacute;rica y geogr&aacute;ficamente vecinas, que se hallan unas al lado de otras, en el tiempo y en el espacio, y que, por este hecho, han colaborado inconscientemente en la construcci&oacute;n de un sistema com&uacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">JEAN WAHL.&#45; &iquest;Acaso la raz&oacute;n del sistema com&uacute;n es la presencia de t&eacute;rminos que son algunos de entre ellos dobles como var&oacute;n y hembra, y otros triples como mayor, joven y m&aacute;s joven?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#150;STRAUSS.&#45; Lo que podemos constatar es que hay sistemas de conjunto, y que estos sistemas tienen estructuras que no son las mismas seg&uacute;n los grupos. Los caracteres espec&iacute;ficos del sistema que he considerado aqu&iacute; (sistema a la vez l&oacute;gico e hist&oacute;rico&#45;geogr&aacute;fico dado que se trata de sociedades vecinas por la cultura y por la historia) se deben a una preocupaci&oacute;n que parece serles com&uacute;n: &iquest;cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre la oposici&oacute;n mayor&#45;menor, y la oposici&oacute;n var&oacute;n&#45;hembra? Hay otras sociedades (no muy alejadas de &eacute;stas, que podr&iacute;a citar) para quienes el problema esencial es diferente. No obstante, creo que es prematuro buscar explicar de entrada la raz&oacute;n de esas diferencias fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">GOLDMANN.&#45; De entre los numerosos problemas que plantea la exposici&oacute;n rica y esplendida, que reci&eacute;n escuch&eacute;, quisiera poner en relieve s&oacute;lo uno que me parece de particular relevancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando usted estudia un conjunto de mitos &#45;o de mitos y ritos&#45; lo que le importa en primer lugar es demostrar que representan diferentes modalidades de una sola y una misma estructura coherente, que constituyen unidos un sistema formal. Sin duda, es esto sumamente importante, pero este an&aacute;lisis permanece esencialmente est&aacute;tico. De hecho, usted mismo acaba de emplear una f&oacute;rmula que me parece caracter&iacute;stica, cuando interrog&aacute;ndose acerca del por qu&eacute;, entre las diferentes combinaciones posibles, es precisamente tal o cual que ha sido adoptada, en tal lugar preciso, usted respondi&oacute; que esta pregunta es un residuo que pertenece a la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, reconociendo del todo la importancia indiscutible de la investigaci&oacute;n del modelo est&aacute;tico, no obstante quisiera preguntarle si una perspectiva que se limita a esto, que permanece puramente est&aacute;tica y trata la historia, el porvenir como un residuo no es por eso mismo esencialmente incompleta. &iquest;Hay, a final de cuentas, una diferencia absolutamente radical, de <i>naturaleza,</i> entre el hecho de que, para responder a los problemas nuevos que se le plantean, un grupo social adopta una nueva combinaci&oacute;n al interior de la misma estructura, o bien efect&uacute;a un cambio radical pasando de la estructura precedente a una nueva? Si admitimos la existencia &#45;al lado de las diferencias indiscutibles&#45; de cierto parecido entre ambos fen&oacute;menos, &iquest;no significar&iacute;a esto que el estudio gen&eacute;tico es necesario e incluso indispensable para comprender las relaciones entre las diferentes combinaciones posibles de una sola y misma estructura, relaciones que en realidad no son nunca puramente l&oacute;gicas y formales?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#150;STRAUSS.&#45; Se trata de una ri&ntilde;a que corre el riesgo de no terminar. Hay personas que hacen anatom&iacute;a y otras fisiolog&iacute;a. Para saber cu&aacute;l de las dos es m&aacute;s importante podr&iacute;an pas&aacute;rsela discutiendo much&iacute;simo tiempo, si es la anatom&iacute;a de un ser vivo la que determina su funcionamiento fisiol&oacute;gico o si es &eacute;ste el que explica su estructura anat&oacute;mica. Es importante partir de ambos extremos. Es verdad que hago un estudio esencialmente est&aacute;tico y que, desde esta perspectiva, la historia me parece como un residuo. El etn&oacute;grafo est&aacute;, tal vez por desgracia, condenado al estudio est&aacute;tico: la historia es lo que m&aacute;s le falta. No hay entonces elecci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">GOLDMANN.&#45; No estoy totalmente de acuerdo, porque si la g&eacute;nesis es un residuo para el estudio est&aacute;tico, en cambio la estructura permanece absolutamente esencial y no sucede nada en el segundo plano, para un estudio gen&eacute;tico. Entonces, no hay reciprocidad entre el valor metodol&oacute;gico de ambas perspectivas en la medida en que una, el estudio gen&eacute;tico, implica y engloba a la otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">DIOP.&#45; Creo que al inicio hay una perspectiva sobre la cual no puedo decir nada hoy. Se trata de la interpretaci&oacute;n que estas poblaciones har&iacute;an ahora, haciendo uso del material de trabajo y del lenguaje que usted proporciona, de estos mitos y de estos ritos. En efecto, ser&iacute;a interesante que estas sociedades llegaran un d&iacute;a, partiendo de sus trabajos, a dar una interpretaci&oacute;n que ser&iacute;a quiz&aacute; menos v&aacute;lida cient&iacute;ficamente, pero podr&iacute;a presentar cierto inter&eacute;s. Con esta idea nos proponemos pedir, al Congreso de Escritores Negros, en la medida en que los congresistas puedan expresarse a nombre de las poblaciones en las cuales nacieron, retomar ciertos mitos y narraciones, para que nos digan c&oacute;mo es que las poblaciones y los intelectuales negros los interpretan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&Eacute;VI&#150;STRAUSS.&#45; Quisiera decir algo a Diop para tranquilizarlo, al menos en lo que concierne a los pawnee. Casi todos los conocimientos pawnee que tenemos los debemos a etn&oacute;logos ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">JEAN WAHL.&#45; Me corresponde por ultimo agradecer mucho a L&eacute;vi&#45;Strauss. Esta conferencia y la discusi&oacute;n que suscit&oacute; nos aportaron aprendizajes muy &uacute;tiles y fruct&iacute;feros. Se levanta la sesi&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Marc Auge, 2009, "L&eacute;vi&#45;Strauss visto por Marc Aug&eacute;, entrevista, <a href="http://www.laon-dadigital.com/laonda/laonda/420/C2.htm" target="_blank">http://www.laon&#150;dadigital.com/laonda/laonda/420/C2.htm</a>; <a href="http://guillermosalas.blogspot.com/2008_ ll_01_archive.html" target="_blank">http://guillermosalas.blogspot.com/2008_ ll_01_archive.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533364&pid=S0185-3929201000010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Claude L&eacute;vi&#45;Strauss, "Sur les rapports entre la mythologie et le rituel", <i>Bolet&iacute;n de la Sociedad Francesa de Filosof&iacute;a,</i> 50(3), p. 99&#45;125,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533365&pid=S0185-3929201000010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> sesi&oacute;n del 26 de mayo de 1956. Traducci&oacute;n de Elizabeth Araiza Hern&aacute;ndez. Quisiera agradecer a Laurent L&eacute;vi&#45;Strauss (hijo de Claude L&eacute;vi&#45;Strauss) por su amplia generosidad al otorgarme su permiso en lo que concierne a los derechos de autor y por motivarme a realizar este proyecto de publicaci&oacute;n. Mis agradecimientos tambi&eacute;n a Catherine Kintzler, vicepresidenta y <i>webmestre</i> de la Sociedad Francesa de Filosof&iacute;a, por su amable respuesta manifestando su autorizaci&oacute;n para traducir y publicar en la revista <i>Relaciones</i> el documento en cuesti&oacute;n. Mi reconocimiento sea a Rosa E. Guillen por la lectura y correcci&oacute;n de este texto, a Phillippe Schaffhauser por su paciente revisi&oacute;n, a los estudiantes del CET&#45;Colmich y del programa de maestr&iacute;a en antropolog&iacute;a del Colsan, &#45;que asistieron a mis cursos de teor&iacute;as del ritual&#45; por contagiarme su inter&eacute;s por este viejo documento y su entusiasmo por comprender los rituales en una y en diferentes sociedades.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Esta conferencia del 26 de mayo de 1956, es al parecer una versi&oacute;n corregida y ampliada de un texto con el mismo t&iacute;tulo, pero que abarca tan solo tres p&aacute;ginas, que apareci&oacute; en el <i>Anuario</i> de la Escuela Pr&aacute;ctica de Altos Estudios en 1954&#45;1955 y de la intervenci&oacute;n de L&eacute;vi&#45;Strauss con ocasi&oacute;n del homenaje a Roman Jakobson en 1956. Esta versi&oacute;n que retoma el mito del muchacho embarazado y que expone en lo esencial la argumentaci&oacute;n sobre las correlaciones mitolog&iacute;a y ritual fue publicada bajo el titulo "Estructura y dial&eacute;ctica" y forma parte del cap&iacute;tulo XII del libro <i>Antropolog&iacute;a Estructural</i> (&#91;1958&#93;, 1968).</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Rodrigo D&iacute;az Cruz, <i>Archipi&eacute;lagos de rituales. Teor&iacute;as antropol&oacute;gicas del ritual,</i> Barcelona, Antropos Editorial, 1998;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533368&pid=S0185-3929201000010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Roy Rappaport, <i>Ritual y Religi&oacute;n en la formaci&oacute;n de la humanidad,</i> Madrid, Cambridge University Press, 2001 &#91;1999&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533369&pid=S0185-3929201000010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Ulrike Prinz, "La metamorfosis como principio est&eacute;tico", <i>Bolet&iacute;n de la Sociedad Suiza de Americanistas,</i> 64&#45;65,2000&#45;2001,161&#45;167</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533371&pid=S0185-3929201000010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Para esclarecer esta idea Lass&egrave;gue remite a un ejemplo que toma de otro autor: "la palabra 'cenicero' no es el conjunto de condiciones (ser un recept&aacute;culo, ser ign&iacute;fugo, poseer o no una muesca, etc.) que remiten a la satisfacci&oacute;n de una clase preconstituida de condiciones. &Eacute;sta remite m&aacute;s bien a un conglomerado de gestos apropiados que permiten el acceso a una situaci&oacute;n (en este caso recoger la ceniza): tambi&eacute;n un platillo e incluso la palma de mi mano pueden ser denominados en pleno derecho 'cenicero', sin cumplir ninguna de las condiciones predicativas predefinidas que har&iacute;an <i>a priori</i> un cenicero porque es la copresencia de ciertos gestos lo que da cuenta de sus usos efectivos. Desde entonces, es la transacci&oacute;n simb&oacute;lica entre fumadores lo que constituye el valor homologado como cenicero". Jean Lass&egrave;gue, "Ritualisation et culture", Ponencia presentada en el S&eacute;minaire Formes Symboliques, Par&iacute;s, 4 de marzo, 2003, disponible en: <a href="http://www.lassegue.net" target="_blank">www.lassegue.net</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533372&pid=S0185-3929201000010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Christoph Wulf, <i>Antropolog&iacute;a. Historia, cultura, filosof&iacute;a,</i> Barcelona, Anthropos&#45; UAM&#45;Izatapalapa, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533374&pid=S0185-3929201000010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> La primera versi&oacute;n fue publicada en alem&aacute;n en 1935 con el t&iacute;tulo, <i>Ph&auml;nomenolgie der Religion.</i> El autor revis&oacute; &eacute;l mismo la traducci&oacute;n al franc&eacute;s de Jacques Marty y se encarg&oacute;de la edici&oacute;n publicada en 1948 con el t&iacute;tulo <i>La Religion dans son essence et</i> ses <i>manifestations,</i> Par&iacute;s, Payot, 1948. Traducci&oacute;n en espa&ntilde;ol: <i>Fenomenolog&iacute;a de la religi&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1964. Desde su aparici&oacute;n este libr&oacute; suscit&oacute; grandes pol&eacute;micas y severas cr&iacute;ticas, entre las cuales cabe destacar la del filosofo italiano Benedetto Croce, quien consider&oacute; que el proyecto de Van der Leeuw no s&oacute;lo era vano sino incluso peligroso, dado que hacer una fenomenolog&iacute;a de la religi&oacute;n, implica hacer una fenomenolog&iacute;a de algo que no existe de modo aut&oacute;nomo, por tanto conduce "a agravar una confusi&oacute;n que es ya de por s&iacute; considerable". Para este fil&oacute;sofo los hechos religiosos son hechos hist&oacute;ricos por lo que no pueden ser estudiados o valorados a trav&eacute;s del an&aacute;lisis fenomenol&oacute;gico, sino &uacute;nicamente a trav&eacute;s del an&aacute;lisis hist&oacute;rico. Al respecto, v&eacute;ase Eliade Mircea, "Analyses et Comptes rendues de <i>La Religion dans son essence et</i> ses <i>manifestations",</i> Par&iacute;s, <i>Revue de l Itistoire des religions,</i> vol. 138, n&uacute;m. 1,1950,108&#45;111.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533376&pid=S0185-3929201000010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Nota de la traductora. <sup>9</sup> V&eacute;anse los tres primeros par&aacute;grafos del presente documento. Nota de la traductora.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Orop&eacute;ndola <i>(loriot</i> en franc&eacute;s) nombre com&uacute;n de diversas aves del orden de las paseriformes, de unos 25 cm de largo, plumaje amarillo, con las alas, las patas y la cola negras; se alimentan de insectos, gusanos y frutas, y hacen sus nidos colg&aacute;ndolos en las ramas horizontales de los &aacute;rboles. <i>Diccionario de la lengua espa&ntilde;ola,</i> Espasa&#45;Calpe, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533378&pid=S0185-3929201000010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Nota de la traductora.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Se refiere al art&iacute;culo de L&eacute;vi&#45;Strauss, intitulado "The structural study of myth", que apareci&oacute; en <i>Journal of American Flolklore,</i> octubre&#45;diciembre 55, vol. 68, n&uacute;m. 270, pp. 428&#45;444.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6533380&pid=S0185-3929201000010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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