<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3325</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Salud mental]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Salud Ment]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3325</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-33252010000400009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Establecer un diagnóstico precoz de la delincuencia contradice lo que se sabe del cerebro del niño]]></article-title>
</title-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>33</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>361</fpage>
<lpage>363</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-33252010000400009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-33252010000400009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-33252010000400009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Informaci&oacute;n y acontecimientos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Establecer un diagn&oacute;stico precoz de la delincuencia contradice lo que se sabe del cerebro del ni&ntilde;o</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entrevista realizada por Sophie Coisne a la doctora Catherine Vidal, neurobi&oacute;loga y Directora de Investigaci&oacute;n en el Instituto Pasteur. Con la psicoanalista Sylviane Gianpino ha publicado recientemente, en la editorial parisina Albin Michel, <i>Nos enfants sous haute surveillance, </i>en la que denuncian el auge de los discursos preventivos sobre los trastornos del ni&ntilde;o.<a href="#nota">*</a> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La Recherche: </b>Frente al aumento de la delincuencia algunos expertos recomiendan el diagn&oacute;stico precoz del &lt;&lt;potencial delincuente&gt;&gt; de los ni&ntilde;os, en su comportamiento y en su cerebro. &iquest;Qu&eacute; piensa usted de esto?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Catherine Vidal: </b>&iexcl;Se quisiera encontrar en el cerebro la soluci&oacute;n a todos los males de la sociedad! Hay equipos que buscan all&iacute; la zona de la religi&oacute;n, de la violencia o de la moral por medio de la imagenolog&iacute;a por resonancia magn&eacute;tica (IRM), esta t&eacute;cnica que permite visualizar el cerebro en acci&oacute;n. Estos estudios quieren descubrir las bases neuronales del pensamiento y de los valores humanos, terrenos que en otro tiempo eran tratados por la filosof&iacute;a, la sociolog&iacute;a o la psicolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Por qu&eacute; no tendr&iacute;a sentido la b&uacute;squeda de una zona de la delincuencia en el cerebro?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>No existe regi&oacute;n cerebral especializada de manera estricta en una funci&oacute;n. Como prueba podemos se&ntilde;alar que una regi&oacute;n del cerebro puede reemplazar a otra, e incluso un hemisferio puede sustituir a otro. Un caso excepcional es el del hombre que llevaba una vida normal y vino a consultar al hospital de la Timone, en Marsella, por una debilidad de la pierna. Le practicaron un IRM y los m&eacute;dicos descubrieron con sorpresa que su cerebro no era m&aacute;s que una delgada capa de tejidos nerviosos, replegados sobre las paredes del cr&aacute;neo. Sin embargo &eacute;l funcionaba perfectamente. Otro ejemplo sorprendente es el de los ni&ntilde;os que sufren de epilepsia no tratable. En ciertos casos extremos es necesario retirar completamente el hemisferio cerebral en el cual tienen su origen estas crisis. Si son operados muy tempranamente estos ni&ntilde;os pueden recuperar las funciones sostenidas por el hemisferio desaparecido, incluida la visi&oacute;n binocular. Conociendo la amplitud de las capacidades de plasticidad del cerebro, uno puede interrogarse sobre la interpretaci&oacute;n de ciertos estudios de IRM que muestran diferencias de volumen cerebral en los criminales o los ni&ntilde;os hiperactivos. Poner en evidencia tales anomal&iacute;as anat&oacute;micas no permite deducir de ellas necesariamente consecuencias funcionales. Adem&aacute;s es imposible saber si esas variaciones cerebrales son la causa o la consecuencia del comportamiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Entonces no est&aacute; todo establecido en el cerebro desde la m&aacute;s temprana edad?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>Pretender que un ni&ntilde;o turbulento a los tres a&ntilde;os corra el riesgo de volverse un delincuente es una visi&oacute;n determinista del cerebro que hace creer que existir&iacute;an circuitos neuronales ya establecidos en esa edad y que permanecer&iacute;an as&iacute; el resto de la vida. Esta concepci&oacute;n est&aacute; en total contradicci&oacute;n con lo que se sabe ahora sobre la plasticidad del cerebro. Al nacimiento s&oacute;lo el 10% de nuestras conexiones neuronales est&aacute;n presentes. El 90% restante va a formarse ulteriormente en funci&oacute;n de los aprendizajes y de la experiencia vivida. Nada est&aacute; nunca fijado en el cerebro ni en la personalidad. As&iacute;, Sylviane Gianpino, con la que he escrito ese libro, se revela en tanto que psicoanalista contra el determinismo psicol&oacute;gico que contiene esta idea. Gracias a su gran experiencia con ni&ntilde;os en condici&oacute;n de sufrimiento, ella demuestra que nada es definitivo, que todos los reajustes son posibles incluyendo a los ni&ntilde;os que han atravesado acontecimientos dif&iacute;ciles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;El hecho de que los psiquiatras norteamericanos clasifiquen un cierto n&uacute;mero de trastornos del comportamiento del ni&ntilde;o entre las enfermedades psiqui&aacute;tricas no les confiere un sustrato biol&oacute;gico?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>Esto legitima en todo caso ir a buscar en el cerebro y en los genes una causa org&aacute;nica a estas patolog&iacute;as. La Asociaci&oacute;n Norteamericana de Psiquiatr&iacute;a est&aacute; en el origen de un &lt;&lt;Manual Diagn&oacute;stico y Estad&iacute;stico de los Trastornos Mentales&gt;&gt; que sirve de referencia en numerosos pa&iacute;ses. Ha incluido en &eacute;l ciertos trastornos del ni&ntilde;o, entre los cuales est&aacute;n los trastornos de d&eacute;ficit de atenci&oacute;n/hiperactividad (TDAH) o el trastorno conductual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;C&oacute;mo se les diagnostica?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>Entre los criterios considerados para diagnosticar los trastornos conductuales se encuentra: &lt;&lt;comienza frecuentemente los pleitos&gt;&gt; o &lt;&lt;destruye deliberadamente los bienes ajenos&gt;&gt;, o incluso &lt;&lt;ausencia de timidez&gt;&gt;. La cuesti&oacute;n de fondo es saber si estos comportamientos conciernen al desarrollo normal de un ni&ntilde;o o si son patol&oacute;gicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Qu&eacute; se sabe del cerebro de los ni&ntilde;os hiperactivos?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>Entre los a&ntilde;os 2000 y 2008 se han escrito 6000 publicaciones cient&iacute;ficas sobre el tema de la hiperactividad, y sin embargo no se obtiene de ellas ninguna informaci&oacute;n clara. Algunos investigadores, principalmente anglosajones, consideran que se trata de un problema del desarrollo del cerebro. Esto tendr&iacute;a consecuencias sobre ciertas regiones que controlan la motricidad y la atenci&oacute;n. Un equipo de la Universidad de Harvard realiz&oacute; un meta&#150;an&aacute;lisis sobre 21 estudios llevados a cabo con m&aacute;s de 500 ni&ntilde;os hiperactivos. El resultado subraya que cuatro regiones del cerebro de los hiperactivos ser&iacute;an un poco menos voluminosas que las de los ni&ntilde;os &lt;&lt;normales&gt;&gt;. Algunos de estos resultados no pudieron ser confirmados por otros equipos. Por otro lado, el hecho de ver diferencias a nivel de la anatom&iacute;a cerebral no quiere decir que est&eacute;n presentes desde el nacimiento ni que vayan a permanecer en el cerebro. Si se les solicita a las personas que aprendan malabarismos con tres pelotas, al cabo de tres meses de aprendizaje el IRM muestra que su cortex se ha engrosado. Pero si suspenden los juegos malabares su corteza se adelgaza nuevamente. La noci&oacute;n de plasticidad cerebral debe estar presente en la interpretaci&oacute;n de las im&aacute;genes obtenidas por IRM. Esta t&eacute;cnica brinda un clich&eacute; instant&aacute;neo del estado del cerebro pero no dice nada sobre la historia y los pensamientos del ni&ntilde;o hiperactivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Y qu&eacute; nos dice la gen&eacute;tica de esta &lt;&lt;enfermedad&gt;&gt;?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>La pista gen&eacute;tica de la hiperactividad est&aacute; muy poco apuntalada. Algunas encuestas parecen indicar que ser&iacute;a m&aacute;s frecuente en ciertas familias. Se han llevado a cabo estudios con gemelos verdaderos, con el mismo patrimonio gen&eacute;tico, y con falsos gemelos que comparten un n&uacute;mero m&aacute;s restringido de genes. Si existiera un componente gen&eacute;tico, la hiperactividad deber&iacute;a ser m&aacute;s frecuente entre los verdaderos gemelos. Ahora bien, este no es el caso. Si este trastorno tiene un origen gen&eacute;tico, es polig&eacute;nico, y el ambiente debe desempe&ntilde;ar un papel mayor en su aparici&oacute;n. No se trata de negar la importancia de la biolog&iacute;a en la g&eacute;nesis de este trastorno pero hay que relativizar su impacto en relaci&oacute;n con la de la sociedad, el ambiente familiar, la de los padres hacia el comportamiento del ni&ntilde;o.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Cu&aacute;l es la consecuencia de la clasificaci&oacute;n de estos trastornos como patolog&iacute;as mentales?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>En los Estados Unidos los padres de los ni&ntilde;os diagnosticados como hiperactivos obtienen un rembolso del tratamiento con Rital&iacute;n. De golpe se observa una banalizaci&oacute;n de la hiperactividad en los Estados Unidos: 8% a 12% de los norteamericanos en edad escolar son diagnosticados como hiperactivos contra 3% a 5% de los peque&ntilde;os europeos. Si se tratara de una verdadera patolog&iacute;a del cerebro estas cifras significar&iacute;an que el cerebro de los ni&ntilde;os norteamericanos es diferente del de los ni&ntilde;os europeos...</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Pero tal vez se hace m&aacute;s frecuentemente el diagn&oacute;stico precoz de los ni&ntilde;os hiperactivos en los Estados Unidos que en Europa?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>De hecho los criterios diagn&oacute;sticos de la hiperactividad no son los mismos en uno y otro lado del Atl&aacute;ntico. Los norteamericanos se basan en los criterios del Manual Diagn&oacute;stico; los paidopsiquiatras franceses son m&aacute;s prudentes para plantear el diagn&oacute;stico puesto que no pertenecen a las mismas escuelas de pensamiento y no viven en el mismo contexto cultural y econ&oacute;mico. En los Estados Unidos hay una verdadera psicosis del terrorismo y de la delincuencia. A partir de all&iacute; se buscan explicaciones a estos fen&oacute;menos en particular en la biolog&iacute;a. Si los ni&ntilde;os tienen comportamientos &lt;&lt;desviados&gt;&gt;, es que hay un problema de genes o de desarrollo cerebral. Se pone &eacute;nfasis en las causas biol&oacute;gicas y se pasan a un segundo plano las causas sociol&oacute;gicas y econ&oacute;micas que explicar&iacute;an estos trastornos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Carece de riesgo tratar a los ni&ntilde;os por medio del Rital&iacute;n?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>Aqu&iacute; tampoco las cosas son claras. Inicialmente esta sustancia act&uacute;a sobre los s&iacute;ntomas (inatenci&oacute;n, impulsividad...) pero no sobre las causas. No permite solucionar el problema del ni&ntilde;o en estado de sufrimiento ps&iacute;quico. Que el tratamiento haya durado seis meses o dos a&ntilde;os, a su suspensi&oacute;n el ni&ntilde;o o el adolescente se encuentra en el mismo estado que al principio. Dar Rital&iacute;n a un ni&ntilde;o en lugar de un seguimiento psicol&oacute;gico y de un acompa&ntilde;amiento de los padres es una simplificaci&oacute;n a ultranza de su vivencia. Esto equivale a reducir el comportamiento humano al de una m&aacute;quina cerebral. El ni&ntilde;o pasa por diferentes fases. En ciertos momentos puede tener dificultades y traducirlas por un componente hiperactivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Se conoce el efecto del Rital&iacute;n a largo t&eacute;rmino?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>No, casi no se tiene una perspectiva. En 2008, un art&iacute;culo publicado en <i>Nature </i>alertaba contra la prescripci&oacute;n de Rital&iacute;n antes de la edad de cinco a&ntilde;os, y se interrogaba sobre el hecho de que este medicamento pudiera interferir con los procesos de desarrollo cerebral. El Rital&iacute;n es una anfetamina, un psicoestimulante con propiedades adictivas. Pero, parad&oacute;jicamente, no provocar&iacute;a adicci&oacute;n, y calma a los ni&ntilde;os hiperactivos. Su modo de acci&oacute;n plantea muchas preguntas. Por lo dem&aacute;s, en Francia los neur&oacute;logos la prescriben con m&aacute;s prudencia que en los Estados Unidos. En 2004, se les prescribi&oacute; Rital&iacute;n a 7000 ni&ntilde;os en Francia. Del otro lado del Atl&aacute;ntico 8 000 000 de ni&ntilde;os siguen ese tratamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Esta tendencia le hace temer el contagio?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>S&iacute;. Antes, para evocar a un ni&ntilde;o agitado se empleaban las expresiones de &lt;&lt;diablillo&gt;&gt;, &lt;&lt;pillo&gt;&gt;, ni&ntilde;o que estaba &lt;&lt;en la luna&gt;&gt;. Hoy en d&iacute;a los padres y los medios hablan f&aacute;cilmente de ni&ntilde;o hiperactivo. Ahora bien, la hiperactividad tiene un sentido m&eacute;dico. El hecho de haber sido, tan peque&ntilde;o, &lt;&lt;etiquetado&gt;&gt; como un ni&ntilde;o hiperactivo &#150;dicho de otro modo como afectado de una enfermedad psiqui&aacute;trica&#150; es dif&iacute;cil de llevar. Si se estigmatiza a un ni&ntilde;o desde su m&aacute;s tierna edad se corre el riesgo de provocar en &eacute;l aquello que se trata de evitar. Esto es alarmante y esa es la raz&oacute;n por la cual decidimos escribir ese libro.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Qu&eacute; es lo que est&aacute; en juego atr&aacute;s de la b&uacute;squeda de una causa biol&oacute;gica para los trastornos de las conductas en el ni&ntilde;o?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CV: </b>Algo muy importante en el plano &eacute;tico: la cuesti&oacute;n de la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y de la organizaci&oacute;n social que debe aplicarse a brindar su oportunidad a todos los ni&ntilde;os como a ayudarlos cuando presentan dificultades. En Francia hay una organizaci&oacute;n que ha mostrado su valor: la Protecci&oacute;n M&eacute;dica Infantil, los servicios de ayuda social a los ni&ntilde;os en dificultades. Toman a su cargo a los ni&ntilde;os que van mal y se interesan en ellos y en su ambiente con el fin de comprender por qu&eacute; un ni&ntilde;o presenta dificultades en un momento dentro de su desarrollo. La tendencia anglosajona es hacia la medicalizaci&oacute;n del sufrimiento psicol&oacute;gico. Consiste en remplazar el enfoque global de la vivencia del ni&ntilde;o por los cuestionarios que eval&uacute;an sus actitudes, con un sistema frecuentemente informatizado. Una vez que el cuestionario se llena tachando las casillas el sistema anuncia la probabilidad de que el ni&ntilde;o sea hiperactivo o que tenga trastornos de las conductas. Y se le pone bajo tratamiento con Rital&iacute;n. Esta manera de tomar a su cargo a los ni&ntilde;os se funda sobre una simplificaci&oacute;n extrema de la noci&oacute;n de diagn&oacute;stico precoz y de prevenci&oacute;n. Hacen falta profesionales de carne y hueso para encontrar el origen de esos trastornos y solucionarlos.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font><font face="verdana" size="2">(Traducci&oacute;n de H.P.&#150;R.)</font><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota" id="nota"></a>NOTA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Publicado por la revista francesa <b><i>La Recherche </i></b>en su n&uacute;mero 446, diciembre 2009, pp. 76&#150;79. Se publica con la gentil autorizaci&oacute;n de sus editores.</font></p>      ]]></body>
</article>
