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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Hacia la globalización de los sistemas diagnósticos en psiquiatría?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Hacia la globalizaci&oacute;n de los sistemas diagn&oacute;sticos en psiquiatr&iacute;a?</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Toward psychiatric diagnosis systems globalization?</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Renato D. Alarc&oacute;n*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Profesor de Psiquiatr&iacute;a, Escuela de Medicina de la Cl&iacute;nica Mayo.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pr&oacute;ximos cuatro o cinco a&ntilde;os ser&aacute;n, sin duda, decisivos en el desarrollo de la quinta edici&oacute;n del <i>Manual Diagn&oacute;stico y Estad&iacute;stico de Trastornos Mentales </i>(DSM&#150;V) de la Asociaci&oacute;n Psiqui&aacute;trica Americana (APA) y de la d&eacute;cimo&#150;primera Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades (CIE&#150;11), a cargo de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS). Comit&eacute;s y grupos de trabajo de ambas organizaciones laboran activamente en las fases iniciales de estas nuevas versiones. Sin embargo, a diferencia de los procesos que dieron lugar a los vol&uacute;menes precedentes (DSM&#150;IV y CIE&#150;10), la APA y la OMS han desplegado intensos esfuerzos de colaboraci&oacute;n en reuniones, conferencias internacionales y declaraciones de sus l&iacute;deres con el expl&iacute;cito mensaje de que los productos finales de estas deliberaciones ser&aacute;n significativamente compatibles, comparables y utilizables a nivel global. Si tales prop&oacute;sitos se materializan, estar&iacute;amos hist&oacute;ricamente mucho m&aacute;s cerca de un sistema diagn&oacute;stico global, al tiempo que muchos se plantear&iacute;an entonces una pregunta elemental: si la globalizaci&oacute;n se presenta como un objetivo de los sistemas diagn&oacute;sticos y taxon&oacute;micos, &iquest;por qu&eacute; se despliegan tantos esfuerzos y recursos por parte de dos entidades poderosas, y por qu&eacute;, al final, contaremos con dos documentos, un DSM y una CIE? Las respuestas se pueden dar a diversos niveles, con variados &eacute;nfasis de precisi&oacute;n, interpretaci&oacute;n y, probablemente, sinceridad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer t&eacute;rmino se dan las diferencias entre APA y OMS en tanto que organizaciones con estructura, funciones, alcances y membres&iacute;a, obviamente diferentes. La APA es una organizaci&oacute;n profesional que agrupa a los psiquiatras de un solo pa&iacute;s &#151;que resulta ser, sin embargo, el m&aacute;s poderoso de la tierra&#151;, opera en un sistema de salud nominalmente pluralista pero en el que predominan la pr&aacute;ctica privada y un creciente sector de &lt;&lt;manejo gerenciado&gt;&gt; con influencia indirecta pero significativa de entidades como las compa&ntilde;&iacute;as de seguros o el sistema judicial. Organizadora del congreso psiqui&aacute;trico nacional m&aacute;s grande del mundo, la cuarta parte de cuyos participantes proceden de numerosos pa&iacute;ses, la APA se ha movido tambi&eacute;n exitosamente en &aacute;reas de investigaci&oacute;n y de alta productividad financiera. Tal como su casa editora, la American Psychiatric Publishing, Inc., cuyas arcas se han incrementado sustancialmente a lo largo de los a&ntilde;os con publicaciones masivas de libros y textos, entre los cuales las dos &uacute;ltimas ediciones del DSM y sus iteraciones menores han sido innegablemente exitosas. Por &uacute;ltimo, Estados Unidos es, en el momento actual, escenario de un fascinante proceso demogr&aacute;fico con un creciente n&uacute;mero de inmigrantes y de cambios socio&#150;estructurales subsecuentes en el contexto de la llamada diversidad etno&#150;cultural. El DSM&#150;V y sus sucesores no podr&aacute;n negar esta realidad que, por otro lado, ampl&iacute;a los linderos de su necesidad, pertinencia y utilidad. La APA puede aducir que su DSM puede tener, en verdad, aplicaci&oacute;n global.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la OMS es b&aacute;sicamente el resultado de un acuerdo pol&iacute;tico a nivel internacional, agrupa y mantiene representaciones en todas las regiones y en muchos pa&iacute;ses del mundo, provee fundamentalmente de informaci&oacute;n y de apoyo t&eacute;cnico, epidemiol&oacute;gico y operativo en &aacute;reas generales y espec&iacute;ficas de salud y de atenci&oacute;n en salud. Como resultado de todo ello, su acci&oacute;n est&aacute; guiada por una burocracia cuya estructura y funciones tienden a perdurar y est&aacute;n sujetas, en todo caso, a la voluntad de los pa&iacute;ses miembro. A diferencia de la APA la OMS no funciona con base en votaciones, elecciones o en funci&oacute;n de renovaciones anuales de su liderazgo. Es claro que la salud mental no es precisamente su prioridad fundamental, aunque en lustros recientes ha dado muestras de creciente y justificada atenci&oacute;n a su situaci&oacute;n e implicaciones. Posee una secci&oacute;n o divisi&oacute;n de salud mental, porci&oacute;n inmersa en una agencia de m&aacute;s amplio nombre y cobertura dentro del organigrama. Por tal raz&oacute;n, y por el car&aacute;cter y fines mismos de la OMS, la capacidad financiera de la secci&oacute;n de salud mental es limitada; ello no obstante, es esta secci&oacute;n la encargada de fomentar y liderar todos los esfuerzos destinados a la revisi&oacute;n del contenido del Cap&iacute;tulo V, Enfermedades Mentales, de la CIE, la cual, merced a los mismos acuerdos internacionales es el sistema oficial a ser reconocido y utilizado en y por todos los pa&iacute;ses del mundo. Con ponderado pragmatismo, APA y OMS se pusieron de acuerdo hace casi dos d&eacute;cadas, en la elaboraci&oacute;n de &lt;&lt;equivalencias&gt;&gt; entre entidades diagn&oacute;sticas y sus respectivos c&oacute;digos en ambas clasificaciones ya que, por una variedad de razones, parecer&iacute;a que el DSM, un sistema nacional, era utilizado a nivel global, con mayor frecuencia que su contraparte internacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales, las (posibles) explicaciones pol&iacute;ticas de una potencial &lt;&lt;globalizaci&oacute;n&gt;&gt; de los modelos o sistemas diagn&oacute;sticos en psiquiatr&iacute;a. Desde la perspectiva puramente cl&iacute;nica y heur&iacute;stica, sin embargo, las preguntas planteadas arriba son tanto o m&aacute;s relevantes. Para muchos, el fen&oacute;meno de globalizaci&oacute;n es una raz&oacute;n m&aacute;s que suficiente para buscar las compatibilidades que configuren un sistema diagn&oacute;stico global. Las descripciones fenomenol&oacute;gicamente basadas en el modelo diagn&oacute;stico categorial exhiben, en el caso de una variedad de entidades nosol&oacute;gicas, semejanzas suficientes en sintomatolog&iacute;a nuclear; sus deficiencias podr&iacute;an ser subsanadas con el uso de un modelo diagn&oacute;stico dimensional cubierto por conceptos tales como &lt;&lt;espectros&gt;&gt;, dominios o <i>clusters. </i>Esto, a su vez, facilitar&iacute;a la posibilidad del uso de &lt;&lt;marcadores biol&oacute;gicos&gt;&gt;, que no por incipientes, dejan de tener el atractivo homogenizador de una neurobiolog&iacute;a en marcha y de una aspiraci&oacute;n de cobertura global. Instrumentos de medici&oacute;n cl&iacute;nica o psicom&eacute;trica, debidamente validados, otorgar&iacute;an validez cuantitativa a procesos evaluativos debidamente pautados por cuestionarios y otras herramientas. Hay quienes sostienen que la estrategia fundamental para una globalizaci&oacute;n diagn&oacute;stica deber&aacute; ser la reducci&oacute;n de la dependencia en el tradicional &lt;&lt;juicio cl&iacute;nico&gt;&gt;, con un &eacute;nfasis en aquellos <i>tests </i>y en el desarrollo de criterios alternativos para &aacute;reas cl&iacute;nicas de menor complejidad tales como atenci&oacute;n primaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las brechas entre DSM&#150;V y CIE&#150;11 pueden reducirse mediante mejores definiciones de criterios de exclusi&oacute;n (tambi&eacute;n revaluados merced al modelo dimensional), la detecci&oacute;n de errores o inconsistencias de procedimiento, o el estudio de estimaciones de desacuerdo en el uso de instrumentos auto&#150;administrados. <i>Last but not least, </i>investigaciones colaborativas a nivel internacional en &aacute;reas de diagn&oacute;stico, curso cl&iacute;nico y resultados (<i>outcomes</i>) contribuir&iacute;an a la circulaci&oacute;n y aceptaci&oacute;n global del sistema, apoyado por espectaculares avances neurobiol&oacute;gicos (en gen&eacute;tica, farmacogen&oacute;mica, bioqu&iacute;mica, modelos animales, neuroim&aacute;genes, estudios post&#150;mortem) y ciber&#150;tecnol&oacute;gicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la globalizaci&oacute;n de sistemas diagn&oacute;sticos en psiquiatr&iacute;a parece ya al alcance de las profesiones envueltas en su elaboraci&oacute;n y uso, &iquest;existen acaso obst&aacute;culos, inconvenientes, objeciones o cuestionamientos a tal proceso? De momento, surge una respuesta que abarca sin duda, una multitud de &aacute;reas. No sorprende que ella provenga de las canteras de la psiquiatr&iacute;a cultural o, mejor, de la perspectiva cultural en el proceso diagn&oacute;stico. Y en realidad, la respuesta es otra serie de preguntas: &iquest;es deseable tener tal tipo de manual?, &iquest;tendr&aacute; un sistema diagn&oacute;stico que intenta usarse en todo el mundo, la capacidad y validez de cubrir todas las variaciones, diferencias, peculiaridades y caracter&iacute;sticas propias de diversas culturas, grupos sociales, regiones geogr&aacute;ficas o enclaves &eacute;tnicos?, &iquest;ser&aacute; posible elaborar criterios (o dimensiones) que abarquen percepciones, creencias, interpretaciones o explicaciones de psicopatolog&iacute;as, basadas en creencias, tradiciones, factores de riesgo y protecci&oacute;n, o modalidades de tratamiento de diverso origen socio&#150;cultural?, &iquest;es factible diagnosticar con certeza un cuadro bipolar o una personalidad antisocial en pacientes de la estepa siberiana, de los andes sudamericanos, o de las ultramodernas capitales del primer mundo, utilizando el mismo enfoque o las mismas preguntas?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una respuesta afirmativa a estas interrogantes entra&ntilde;a riesgos de homogenizaci&oacute;n apresurada (cuando no forzada), con su correspondiente sanci&oacute;n reificadora y absolutista. Una respuesta negativa puede generar, por otro lado, reediciones de &lt;&lt;negligencia benigna&gt;&gt;, postergaci&oacute;n indefinida o reiteraci&oacute;n de cr&iacute;ticas sutiles a la &lt;&lt;suavidad&gt;&gt; o a la ausencia de investigaciones culturales suficientemente persuasivas. Tal, el escenario del m&aacute;s grande desaf&iacute;o intelectual, epistemol&oacute;gico y cl&iacute;nico a resolverse en los a&ntilde;os por venir.</font></p>      ]]></body>
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