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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In every discourse, the main goal of the orator is decorum; this concept, that can not be easily defined, consists in fitting language to genre, theme, and capacity of the listener. It has to be looked after in the interaction in between the speaker and the listener: emisor and receiver. This essay divides both, emisor and receiver, into five different classes, depending on its attitude towards the act of speech: natural, erudite, superficial erudite, pseudo-erudite, and conceited. To find decorum, the emisor has to consider the following: what is being said, where, in what manner, and to whom. Only a conceited emisor achieves finished decorum, and can teach us to communicate effectively.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Preceptos viejos / modelos nuevos</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Bulmaro Reyes Coria</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo discurso, la tarea fundamental del orador es adecuar el lenguaje al g&eacute;nero, al tema y a la condici&oacute;n de los oyentes; en esto consiste el decoro, que no puede definirse f&aacute;cilmente. El decoro debe buscarse en la interrelation entre las personas que hablan y las que escuchan: emisores y receptores. Este ensayo divide a los emisores y a los receptores en cinco clases, de acuerdo con su actitud ante el acto del habla: naturales, eruditos, eruditos a la violeta, pseudoeruditos y engre&iacute;dos. Para que el emisor encuentre el decoro, ha de ver cuatro cosas: qu&eacute; diga, en qu&eacute; lugar, de qu&eacute; modo, a qu&eacute; receptor. S&oacute;lo los emisores engre&iacute;dos logran cabalmente el decoro y nos ense&ntilde;an a comunicarnos efectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> ret&oacute;rica, comunicaci&oacute;n, decoro, emisor, receptor.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">In every discourse, the main goal of the orator is decorum; this concept, that can not be easily defined, consists in fitting language to genre, theme, and capacity of the listener. It has to be looked after in the interaction in between the speaker and the listener: emisor and receiver. This essay divides both, emisor and receiver, into five different classes, depending on its attitude towards the act of speech: natural, erudite, superficial erudite, pseudo&#45;erudite, and conceited. To find decorum, the emisor has to consider the following: what is being said, where, in what manner, and to whom. Only a conceited emisor achieves finished decorum, and can teach us to communicate effectively.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I.</b> En el <i>Orador perfecto,</i>    de Marco Tulio, se sostiene que lo m&aacute;s dif&iacute;cil para quienes viven    de la palabra hablada o escrita es adecuar el lenguaje al g&eacute;nero, al    tema y a la condici&oacute;n de los oyentes, es decir, al decoro de la oraci&oacute;n,    a lo conveniente, y que ignorar esto lleva a los hombres a cometer errores en    el discurso, el cotidiano o el preparado; en la poes&iacute;a, y aun en la vida    misma. Dice el romano:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en la vida, as&iacute; en la oraci&oacute;n, nada es m&aacute;s dif&iacute;cil que ver qu&eacute; sea decoroso. A esto los griegos lo llaman <i>pr&eacute;pon;</i> nosotros dig&aacute;mosle cuerdamente <i>decoro...</i> por la ignorancia de &eacute;ste se peca no s&oacute;lo en la vida sino muy a menudo en los poemas y en la oraci&oacute;n.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;D&oacute;nde o c&oacute;mo encontrar el decoro del habla, ya sea escrita o entonada? Quien habla o escribe debe conocer la fortuna, el honor, la autoridad, la edad, la &eacute;poca, el lugar, el tiempo, en fin, a los distintos interlocutores y todas sus circunstancias, y tratar a cada uno y cada una de &eacute;stas con distinto g&eacute;nero de palabras y de sentimientos. En todo discurso y en todas sus partes, siempre hay que pensar qu&eacute; es conveniente y qu&eacute; no lo es. &Eacute;sta es la explicaci&oacute;n de Cicer&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empero, qu&eacute; sea decoroso ha de verse por el orador no s&oacute;lo en las sentencias sino tambi&eacute;n en las palabras, pues no toda fortuna, no todo honor, no toda autoridad, no toda edad, ni en verdad todo lugar o tiempo u oyente, ha de ser tratado con el mismo g&eacute;nero o de palabras o de sentencias, y siempre ha de considerarse qu&eacute; es decoroso en toda parte de la oraci&oacute;n, como de la vida; lo cual est&aacute; puesto en la cosa acerca de la cual se trata, y en las personas de los que dicen y de los que oyen.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso, lo conveniente, lo decoroso, es invisible y no f&aacute;cilmente definible, y se encuentra en la interrelaci&oacute;n de las personas que hablan y de las que escuchan. Para los fil&oacute;sofos moralistas y sus oyentes temerosos, &eacute;ste ser&iacute;a uno de sus deberes, "lo bueno o lo malo"; para los gram&aacute;ticos y sus oyentes educandos, "lo correcto o lo incorrecto"; para los oradores y sus oyentes expectantes, "lo persuasivo o lo no persuasivo". Como m&iacute;nimo esclarecimiento, del <i>Orador perfecto</i> se adivina que ser&iacute;a rid&iacute;culo o inconveniente o acaso incomprensible para el correspondiente interlocutor, que trat&aacute;ndose, por ejemplo, de goteras, alguien pidiera de modo po&eacute;tico su reparaci&oacute;n, o, en otro sentido, que si se hablara de la grandeza de los pueblos, esto se hiciera con humildad y modestia. Dice Cicer&oacute;n al respecto:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;Pues cu&aacute;n indecoroso es usar de ampl&iacute;simas palabras y de lugares comunes, cuando dices ante un &uacute;nico juez acerca de goteras; y sumisa y sutilmente, acerca de la majestad del pueblo romano!<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poeta, o creador, es sujeto de error, si pone palabras de sabio en boca de tontos o facinerosos,<sup><a href="#notas">4</a></sup> o si pretende poder expresarlo todo. Con frecuencia habr&iacute;a que guardar silencio. Recordemos, para el caso, el hist&oacute;rico cuadro de la <i>Inmolaci&oacute;n de Ifigenia,</i> que hiciera el pintor griego Timantes. Ifigenia, hija de Clitemnestra y Agamemn&oacute;n, y hermana de Electra y Orestes, deb&iacute;a ser sacrificada por su propio padre, para aplacar los vientos contrarios que imped&iacute;an la salida de las naves hacia Troya. Agamemn&oacute;n obedeci&oacute; el mandato divino que le hab&iacute;a trasmitido el adivino Calcas; pero, cuando iba a consumar el sacrificio, la misma Artemis sustituy&oacute; a Ifigenia por una cervatilla, y la transport&oacute; desde aquel puerto de Aulis hasta la regi&oacute;n de Tauro, donde la constituy&oacute; en sacerdotisa de su templo. En el cuadro a que me refiero, el creador Timantes reproduce triste al adivino Calcas; m&aacute;s triste, a Ulises; apesadumbrado, a Menelao; pero a Agamemn&oacute;n, para evitar el error, lo pinta con la cabeza velada, porque no hab&iacute;a pincel humano que pudiera imitar el dolor que reflejaba el rostro de aquel que fuera padre de la v&iacute;ctima, y su verdugo a la vez.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II.</b> Poner l&iacute;mites    a la jurisdicci&oacute;n de lo bueno y lo malo, de lo correcto y lo incorrecto,    o de lo persuasivo y lo no persuasivo, no es cosa f&aacute;cil. En este problema    intervienen al menos tres factores, por dem&aacute;s trillados: emisor, mensaje    y receptor. Todos sabemos que es tarea del emisor emitir mensajes, y del receptor,    recibirlos; pero, como tambi&eacute;n intuimos que estas funciones no siempre    se cumplen, o no siempre correctamente, me parece oportuno dividir en clases    al emisor y al receptor, con la finalidad de encontrar alguna explicaci&oacute;n.    Divido a los emisores y a los receptores en cinco clases, de acuerdo con su    actitud ante el acto del habla: naturales, eruditos, eruditos a la violeta,    pseudoeruditos y engre&iacute;dos. A continuaci&oacute;n defino a los emisores;    la definici&oacute;n de cada uno de los receptores corresponde exactamente a    la de los emisores.</font></p>  	     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.</b> El emisor NATURAL no    tiene pulimento, no se ajusta a reglas de arte (en este caso, de gram&aacute;tica),    y no sabe que habla mediante enunciados. Por lo tanto, no se cuestiona si la    comunicaci&oacute;n se cumple o no, aunque com&uacute;nmente &eacute;sta se    cumple en la realidad. Se podr&iacute;an citar, como ejemplo, los siguientes    mensajes:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A. <i>Chiiiiiiicles, chiiiiiiicles, lleeeve sus chiiicles.</i></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este mensaje cumple su funci&oacute;n comunicativa, independientemente de que los posibles clientes la acepten o no.</font></p>  	    <blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">B. <i>&iexcl;Se hizo chica      la pelea! &iexcl;Pierde la grande!... &iexcl;Aaa&#150;bran las puertas...!</i><sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el palenque, el mensaje cumple su funci&oacute;n comunicativa, sea que agradara o no a quienes hubieran apostado al gallo perdedor.</font></p>  	     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2.</b> El emisor ERUDITO (que    alguna vez fue "natural") es instruido en varias ciencias y acaso en el arte    de la gram&aacute;tica. Sabe lo que es un enunciado, o puede f&aacute;cilmente    entenderlo. Por lo tanto, se cuestiona a s&iacute; mismo si su comunicaci&oacute;n    es correcta o no, y &eacute;sta puede cumplirse o no en la realidad. Veamos    algunos ejemplos:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C. <i>El sentido del morfema de anterioridad parece penetrar en la esfera de lo que denotan los morfemas de perspectiva de pret&eacute;rito, al menos en ciertas ocasiones.<sup><a href="#notas">6</a></sup></i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este mensaje cumple su funci&oacute;n comunicativa, aunque solamente entre pares, dado que siempre habr&aacute; quienes jam&aacute;s logren explicar esto, y quienes nunca lo entiendan.</font></p>  	    <blockquote> 		       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">D. <i>Si se cambia el      signo a un n&uacute;mero par de factores, el signo del producto no var&iacute;a.</i><sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mensaje cumple su funci&oacute;n comunicativa, independientemente de que haya profesores que jam&aacute;s logren explicar esto, y alumnos que nunca lo entiendan.</font></p>  	     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3.</b> El emisor ERUDITO A    LA VIOLETA s&oacute;lo tiene una tintura superficial de gram&aacute;tica. Ignora    lo que a ciencia cierta es un enunciado, y no sabe qu&eacute; hacer para que    la comunicaci&oacute;n se cumpla, y &eacute;sta puede cumplirse o no en la realidad.    He aqu&iacute; algunos ejemplos:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">E. <i>No actu&oacute; a tiempo para evitar la cat&aacute;strofe humanitaria</i><sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mensaje cumple su funci&oacute;n comunicativa, aunque haya profesores obsesionados, que en clase de redacci&oacute;n dar&iacute;an seis de calificaci&oacute;n al autor de esa nota, sin duda, tan solo para desprestigiarlo.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F. <i>... luego de que los gastos originados por el accidente en que un helic&oacute;ptero se desplom&oacute; al ser agredido por delincuentes que hab&iacute;an asaltado un banco.<sup><a href="#notas">9</a></sup></i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este mensaje no cumple su funci&oacute;n comunicativa, sea que la noticia agrade o no a sus lectores, pues ninguno de ellos podr&aacute; saber lo que ocurri&oacute; con los gastos originados: si fueron cubiertos por el seguro o no, si se pagaron, si se cobraron, etc&eacute;tera. Este fen&oacute;meno se conoce como anacoluto.</font></p>  	     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4.</b> El emisor PSEUDOERUDITO    presume de conocimientos gramaticales, pero en realidad es un absoluto ignorante    en ese campo. Siempre asume que la comunicaci&oacute;n se cumple, pero &eacute;sta    puede cumplirse o no en la realidad. Para dar ejemplos de este emisor es necesario    pasar de lo auditivo a lo visual, o mostrar algunos textos llenos de lo que    com&uacute;nmente llamamos errores: el mal acento, las equivocadas zeta o ce,    be o ve, o el barbarismo, o la incorrecta concordancia, as&iacute; como la incorrecta    puntuaci&oacute;n. Creo que no es conveniente citar ejemplos.</font></p>  	     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>5.</b>&nbsp;El emisor ENGRE&Iacute;DO    est&aacute; encari&ntilde;ado con la gram&aacute;tica, y su producci&oacute;n    hace obvio que la domina. Es persona culta que ostenta sus enunciados, y piensa    que todos debemos entender su comunicaci&oacute;n, la cual puede cumplirse o  </font></p>  	    <blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G. <i>Abro luego las manos,      quedas libre.    <br>     Y el coraz&oacute;n te grita que te quedes.</i><sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>  		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">H. <i>El mar se mide por      olas,    <br>     el cielo por alas,    <br>     nosotros por l&aacute;grimas.</i><sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p> </blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente esquema pueden verse algunas relaciones de comunicaci&oacute;n debidas a diferencias que se dan de acuerdo con los tipos de emisor y de receptor.</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ap/v29n1/a7i1.jpg"></p>      <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III.</b> Si consideramos que    cualquiera de los cinco emisores puede dirigirse a cualquiera de los cinco receptores,    encontraremos que se generan al menos veinticinco modalidades de comunicaci&oacute;n,    y que tiene que haber m&iacute;nimamente cuarenta formas de adaptaci&oacute;n:    veinte, de emisor a receptor, y veinte, viceversa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para explicar mejor lo que digo, cito aqu&iacute; lo que en cierta ocasi&oacute;n me dec&iacute;a el padre de mis ahijados:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. <i>Compadre, cuando hablo contigo lo hago de manera natural, pero en la chamba le tengo que bajar al verbo porque si no se r&iacute;en de m&iacute; o no me entienden.</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pienso que se da comunicaci&oacute;n llana entre iguales, pero en cuanto el emisor y el receptor son de diferente clase, a veces de manera natural, a veces artificial, se dan acoplamientos, aunque &eacute;stos sean m&iacute;nimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando hace cuarenta a&ntilde;os iba a mi pueblo el padre Roberto Mart&iacute;nez &#151;vaya su nombre en homenaje&#151;, en el templo no cab&iacute;a la gente, pues pronunciaba unos sermones dominicales que de veras hac&iacute;an llorar, aunque luego nadie supiera bien a bien lo que el sagrado orador hab&iacute;a querido decir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con frecuencia, a los emisores les sobran palabras y pensamientos, y, m&aacute;s que informaci&oacute;n, los receptores, ansiando huir de un mundo que pretende manipularlos, se sienten satisfechos por tanto ruido que, curiosamente, les permite la fuga. As&iacute;, aqu&eacute;llos se desahogan; &eacute;stos se pierden. Mucha televisi&oacute;n, mucha lectura, mucha prensa, y poca o nula modificaci&oacute;n positiva de conducta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otra perspectiva, los emisores pueden ser escritores, oradores, locutores, comentaristas de radio, televisi&oacute;n o prensa, profesores en sus distintas manifestaciones. Los receptores pueden ser estudiantes, desempleados, jubilados, ociosos, enfadados, uno que otro interesado. En determinados momentos, los emisores pasan a ser receptores, y viceversa, y otra vez viceversa de modo contingente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los emisores conscientes de sus emisiones quieren ser aprobados, y as&iacute; consideran la voluntad de los receptores, que escuchan o leen o miran. Se adaptan a su arbitrio y capricho. En el antiguo mundo, por ejemplo, dec&iacute;a Cicer&oacute;n, los habitantes de Caria, Frigia y Misia, ciudades de Asia Menor, no eran de ning&uacute;n modo de orejas pulidas o de sensibilidad elegante; les gustaba la abundancia, lo grosero. En cambio, los rodios eran m&aacute;s finos, m&aacute;s moderados. Sin embargo, en comparaci&oacute;n con &eacute;stos, los atenienses amaban especialmente lo elegante, lo prudente, lo sincero, lo limpio. De este modo, han llegado hasta nosotros tres g&eacute;neros de discurso, que reciben precisamente esos nombres: a) el g&eacute;nero asi&aacute;tico, el cual es muy rebuscado y abundante; b) el rodio, moderado y no tan largo, y c) el &aacute;tico, claro y castizo.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, como las antiguas reglas de la composici&oacute;n mandan al emisor acomodarse a los sentidos del receptor, un orador &aacute;tico que hable a un p&uacute;blico &aacute;tico lo har&aacute; de manera natural; pero, si sus oyentes son asi&aacute;ticos o rodios, el &aacute;tico deber&aacute; adaptarse a ellos. En palabras de aquel compadre m&iacute;o, habr&aacute; de "bajarle" a su cultura. Y as&iacute; respectivamente: un asi&aacute;tico tendr&aacute; que pulirse para arengar a un &aacute;tico, y un rodio, exagerar para agradar a los frigios. Para unos, hay que ser humildes; para otros, elegantes y sobrios. En las bellas artes, a unos deleita lo h&oacute;rrido, lo inculto, lo escondido y lo opaco; a otros, lo n&iacute;tido, lo alegre, lo iluminado.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, cuatro cosas ha de ver el emisor: qu&eacute; diga, en qu&eacute; lugar, de qu&eacute; modo, a qu&eacute; receptor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El emisor natural tiene pocas necesidades y menos complicaciones ling&uuml;&iacute;sticas; por mucho, llega al reconocimiento de que no posee el don de la palabra, como el diputado, aunque, igual que &eacute;ste, puede convertirse en merolico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El emisor erudito, en general, finca en la lengua la esperanza de su prosperidad y, cuando &eacute;sta no florece en &eacute;l correctamente, busca a otro erudito en lengua para que lo auxilie.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El emisor erudito a la violeta no da a conocer su humillaci&oacute;n por las que otros llaman imperfecciones suyas, pero la cr&iacute;tica lo puede hacer sensible al cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El emisor pseudoerudito es el que mayores fuentes de trabajo ha ocasionado, por ejemplo, para profesores, correctores y pseudocorrectores de escritos ajenos, quienes tambi&eacute;n, en su funci&oacute;n emisora de ense&ntilde;anza o de correcci&oacute;n, se dividen en las cinco clases susodichas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El emisor engre&iacute;do es no solamente el ejemplo para todos los otros, sino la fuente del placer que genera la palabra. As&iacute;, por ejemplo, de Julio Cort&aacute;zar podemos aprender a describir, de este modo:</font></p>  	    <blockquote> 		       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">J. <i>Ese d&iacute;a las redes      se dibujaban precisas en la arena, y Marini hubiera jurado que el punto negro      a la izquierda, al borde del mar, era un pescador que deb&iacute;a estar mirando      el</i> <i>avi&oacute;n.</i><sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Jos&eacute; Emilio Pacheco, a deshacer intrigas:</font></p>  	    <blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">K. <i>imb&eacute;ciles, siquiera      p&oacute;nganse de acuerdo antes de seguir diciendo pendejadas en un lenguaje      que ni ustedes mismos entienden.</i><sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Augusto Monterroso, a ironizar:</font></p>  	    <blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">L. <i>Cada vez que aparec&iacute;an      ovejas negras eran r&aacute;pidamente pasadas por las armas para que las futuras      generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse tambi&eacute;n      en la escultura.</i><sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Julio Torri, a reflexionar:</font></p>  	    <blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M. <i>Y para que no sufriera      mancilla ninguno de los linajes... mand&oacute; el virrey que retrocedieran      las carrozas al mismo tiempo.</i><sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Juan de Dios Peza, la ternura:</font></p>  	    <blockquote> 		       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">N. <i>Sue&ntilde;a el ni&ntilde;o      con armas y caballo,    <br>     la ni&ntilde;a con velar junto a la cuna.</i><sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y todos los engre&iacute;dos juntos nos ense&ntilde;an la claridad y la correcci&oacute;n del lenguaje, cualidades que se basan en el amor a las palabras, dicho de otro modo, en la filolog&iacute;a. Esto es, nos ense&ntilde;an qu&eacute; decir, en qu&eacute; lugar, de qu&eacute; modo y a qu&eacute; receptor: el decoro de la palabra, lo que es conveniente. En fin, nos ense&ntilde;an lo que nos podr&iacute;a llevar a comunicarnos m&aacute;s efectivamente o, al menos, a cometer cada vez menos errores en el discurso, el cotidiano o el preparado; en la poes&iacute;a y aun en la vida misma. Lo cual no es sino la m&aacute;s grande exhortaci&oacute;n para todo hablante derivada del precepto ciceroniano de estudiar filosof&iacute;a, derecho, historia y especialmente literatura, fuente de la perfecta elocuencia,<sup><a href="#notas">19</a></sup> cuyo correcto cumplimiento har&iacute;a, indudablemente, hombres superiores.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Cic., <i>Or.,</i> 70: <i>Vt enim in vita sic in oratione nihil est difficilius quam quid deceat videre.</i> &#928;&#961;&#949;&#960;&#959;&#957; <i>appellant hoc Graeci, nos dicamus sane</i> decorum... <i>huius ignoratione non modo in vita sed saepissime et in poematis et in oratione peccatur.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Cic., <i>Or.,</i> 71: <i>Est autem quid deceat oratori videndum non in sententiis solum sed etiam in verbis. Non enim omnis fortuna, non omnis honos, non omnis auctoritas, non omnis aetas nec vero locus aut tempus aut auditor omnis eodem aut verborum genere tractandus est aut sententiarum, semperque in omni parte orationis ut vitae quid deceat est considerandum; quod et in re, de qua agitur, positum est, et in personis et eorum qui dicunt et eorum qui audiunt.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Cic., <i>Or.,</i> 72: <i>Quam enim indecorum est, de stillicidiis cum apud unum iudicem dicas, amplissimis verbis et locis uti communibus, de maiestate populi Romani summisse et subtiliter!</i></font></p>  	     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Cic., <i>Or.,</i>    74: <i>poeta... peccat etiam, cum probi orationem adfingit improbo stultove    sapientis.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Esta misma f&oacute;rmula jergal la pone Juan Rulfo en boca de Dionisio Pinz&oacute;n <i>(El gallo de oro,</i> en Juan Rulfo, <i>Imagen y obra escogida,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1984, p. 45).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215026&pid=S0185-3082200800010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> En tal caso, tambi&eacute;n cumple su funci&oacute;n comunicativa con los lectores, aunque no mueva a quienes nunca hayan estado en un palenque.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Tomado de Emilio Alarcos Llorach, <i>Gram&aacute;tica de la lengua espa&ntilde;ola,</i> Madrid, Espasa Calpe, 1999 (1994), p. 165.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215028&pid=S0185-3082200800010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Tomado de A. Baldor,    <i>&Aacute;lgebra,</i> M&eacute;xico, Publicaciones Cultural, 1993, p. 77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215030&pid=S0185-3082200800010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Portada, a cuatro columnas, de <i>El Universal,</i> secci&oacute;n Internacional, 12 de noviembre de 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215032&pid=S0185-3082200800010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Cabe recordar que <i>humanitario</i> &#151; "que mira o se refiere al bien del g&eacute;nero humano; benigno, caritativo, ben&eacute;fico"&#151; no es atribuci&oacute;n de <i>cat&aacute;strofe.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> <i>Reforma,</i> secci&oacute;n Ciudad y Metr&oacute;poli, 23 de agosto de 1997, p. 1, primera columna.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215034&pid=S0185-3082200800010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Rub&eacute;n Bonifaz Nu&ntilde;o, <i>Tres poemas de antes.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215036&pid=S0185-3082200800010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Jaime Sabines, <i>Horal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215038&pid=S0185-3082200800010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Cic., <i>Or.,</i> 24&#45;25: <i>Omnes enim qui probari volunt voluntatem eorum qui audiunt intuentur ad eamque et ad eorum arbitrium et nutum totos se fingunt et accommodant. Itaque Caria et Phrygia et Mysia, quod minime politae minimeque <u>elegantes sun</u>t, asciverunt aptum suis auribus opimum quoddam et tamquam adipatae dictionis genus, quod eorum vicini non ita lato interiecto mari Rhodii numquam probaverunt Graecia autem multo minus, Athenienses vero funditus repudiaverunt; quorum semper fuit prudens sincerumque iudicium, nihil ut possent nisi incorruptum audire et elegans. Eorum religioni cum serviret orator, nullum verbum insolens, nullum odiosum ponere audebat.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Cic., <i>Or.,</i> 36: <i>In picturis alios horrida, inculta, abdita et opaca, contra alios nitida, laeta, conlustrata delectant.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Julio Cort&aacute;zar, <i>La isla a medio d&iacute;a,</i> Norma, 1991, p. 99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215042&pid=S0185-3082200800010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Jos&eacute; Emilio Pacheco, <i>Las batallas en el desierto,</i> IX: Ingl&eacute;s obligatorio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215044&pid=S0185-3082200800010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Augusto Monterroso, <i>La oveja negra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215046&pid=S0185-3082200800010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Julio Torri, <i>Fantas&iacute;as mexicanas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215048&pid=S0185-3082200800010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Juan de Dios Peza, <i>Fusiles y mu&ntilde;ecas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=215050&pid=S0185-3082200800010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Cic., Brut., 322: <i>nemo erat qui videretur exquisitius quam volgus hominum studuisse litteris, quibus fons perfectae eloquentiae continetur; nemo qui philosophiam complexus esset matrem omnium bene factorum beneque dictorum; nemo qui ius civile didicisset rem ad privatas causas et ad oratoris prudentiam maxume necessariam; nemo qui memoriam rerum Romanarum teneret, ex qua, si quando opus esset, ab inferis locupletissimos testes excitaret.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bulmaro Reyes Coria</b>. Doctor en letras (cl&aacute;sicas) por la UNAM; es investigador del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas y profesor de Lat&iacute;n en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM. Actualmente es Director de la Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana. Es estudioso y traductor de la ret&oacute;rica ciceroniana. Entre sus m&uacute;ltilples art&iacute;culos se encuentran: "Ciceronis peccatum" (<i>Noua tellus)</i> y "Orador y virtudes" (<i>Utillaje)</i>. De sus libros, los &uacute;ltimos son <i>Arte de convencer. Lecciones ciceronianas de oratoria</i>, as&iacute; como la traducci&oacute;n, con introducci&oacute;n y notas, de las obras ret&oacute;ricas de Marco Tulio Cicer&oacute;n, <i>Del &oacute;ptimo g&eacute;nero de los oradores y T&oacute;picos,</i> as&iacute; como la traducci&oacute;n con introducci&oacute;n e &iacute;ndices, de la obra de Marco Tulio Cicer&oacute;n, <i>Commentariolum petitionis: estrategias de campa&ntilde;a electoral.</i></font></p>      ]]></body><back>
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