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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[XX Encuentro de Investigadores del Pensamiento Novohispano. Disciplinas Escolares en la Nueva España. Paradigmas y Paradojas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Noticias</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>XX Encuentro de Investigadores del Pensamiento Novohispano. Disciplinas Escolares en la Nueva Espa&ntilde;a. Paradigmas y Paradojas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Belmonte Trujano*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</i>. Correo Electr&oacute;nico: <a href="mailto:lourpidon@hotmail.com">lourpidon@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tradici&oacute;n cl&aacute;sica en M&eacute;xico se remonta casi al contacto entre europeos e ind&iacute;genas. Representantes cultos de los primeros cargaban, dentro de sus pertrechos, conocimientos de cultura y lenguas cl&aacute;sicas, que luego transmitir&aacute;n a naturales y criollos al punto de que durante los siglos XVI, XVII y XVIII el lat&iacute;n fue uno y trino con el espa&ntilde;ol y las lenguas ind&iacute;genas. Nueva Espa&ntilde;a simboliza un per&iacute;odo literalmente original, es decir, un oriente de la cultura mexicana. Por consecuencia, el estudio del pensamiento novohispano reclama algo connatural del mismo pueblo: la necesidad de conocer sus or&iacute;genes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad michoacana de Zamora alberg&oacute;, en este vig&eacute;simo turno, a los participantes del Encuentro de Investigadores del Pensamiento novohispano, los d&iacute;as 21, 22 y 23 de noviembre de 2007, en El Colegio de Michoac&aacute;n (Colmich). La organizaci&oacute;n estuvo a cargo de las doctoras Rosa Lucas y Nora Jim&eacute;nez, la maestra B&aacute;rbara Skinfill, por parte del Centro de Estudios de las Tradiciones de dicho colegio, y de los doctores Roberto Reredia y Mauricio Beuchot del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas (IIFl) de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corr&iacute;a el a&ntilde;o de 1987 cuando en el antiguo edificio del Colmich, situado a la saz&oacute;n en el centro de Zamora, se realiz&oacute; el primer Encuentro de Investigadores de Filosof&iacute;a novohispana, el cual adquiri&oacute;, debido a la ampliaci&oacute;n de temas de las siguientes reuniones, el nombre con el que se conoce ahora. A partir de aquel a&ntilde;o, varias universidades de la rep&uacute;blica han hospedado en a&ntilde;os sucesivos a investigadores de los diversos asuntos del pensamiento novohispano. La tradici&oacute;n ha perdurado y el encuentro regres&oacute; a Zamora en 2007 para celebrar su vig&eacute;simo aniversario, s&oacute;lo que esta vez en el nuevo recinto de ladrillos bermejos del apacible Colmich, en la calle de fray Manuel Mart&iacute;nez de Navarrete.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la comprensi&oacute;n de la &eacute;poca novohispana estos encuentros han contribuido ya con investigaciones (muchas veces verdaderas primicias), ya con interpretaciones de temas abstrusos, ora recuperando autores olvidados, ora encaminando v&iacute;as de estudio. Los frutos, no siempre abundantes, son de agradecerse por el trabajo arduo que implican y que contados pueden hacer: abrasarse la piel bajo el sol del lat&iacute;n, o pasarse escudri&ntilde;ando en manuscritos, incunables y acervos de libros abandonados en qui&eacute;n sabe qu&eacute; fondos reservados. En particular el XX Encuentro ci&ntilde;&oacute; las exposiciones a un balance de las disciplinas escolares ejercidas en Nueva Espa&ntilde;a desarrollado por doctores en estudios relacionados con las artes liberales del <i>trivium </i>y <i>quadrivium.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comenz&oacute; las intervenciones Carmen Codo&ntilde;er con una videoconferencia transmitida desde la Universidad de Salamanca, resignada ella por su ausencia, al igual que algunos de nosotros por no tenerla m&aacute;s cerca. Su ponencia explic&oacute; las caracter&iacute;sticas de la educaci&oacute;n renacentista espa&ntilde;ola y luego mencion&oacute; dos ejemplos, uno de ellos novohispano. Codo&ntilde;er ubic&oacute; el momento educativo en Espa&ntilde;a debido a su correspondencia estrecha con Am&eacute;rica durante el primer siglo de colonizaci&oacute;n. En los siglos XV y XVI, cuando la metr&oacute;poli se debat&iacute;a entre lo medieval y lo renancentista, sobresale a prop&oacute;sito la figura de Antonio de Nebrija, quien &#151;aclar&oacute; Codo&ntilde;er&#151; es el primero que se propone romper con la tradici&oacute;n medieval, aunque no consiga eludir ciertas reminiscencias. Los cursos de gram&aacute;tica y ret&oacute;rica ya no eran nada sencillos de seguir para los alumnos que ingresaban a la universidad por no poseer los conocimientos necesarios de lat&iacute;n. Ante esas circunstancias, la <i>Rhetorica </i>de Nebrija simplifica los conocimientos de anta&ntilde;o establecidos, por ejemplo, en las <i>Institutiones </i>de Quintiliano y la <i>Rhetorica ad Herennium, </i>mas ya contiene un cambio en una de las partes org&aacute;nicas de la ret&oacute;rica: la <i>inventio. </i>Aqu&iacute;, en una h&aacute;bil amplificaci&oacute;n del discurso, Codo&ntilde;er escogi&oacute; el nuevo protagonismo de la <i>inventio </i>en Nebrija para enlazarla con otra aplicaci&oacute;n del habla que conviv&iacute;a con la ret&oacute;rica cl&aacute;sica: el <i>ars praedicandi </i>de la teolog&iacute;a. A lo largo de la Edad media la predicaci&oacute;n fue adquiriendo independencia, los sermones, en lugar de confrontar a un adversario concreto como lo hac&iacute;a un orador romano deliberante, basaban el discurso en "realidades" inmateriales como el bien obrar o el pecado, y por fuerza la <i>inventio </i>en el serm&oacute;n se ce&ntilde;&iacute;a a los pasajes b&iacute;blicos. He aqu&iacute; una diferencia de fondo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este punto Codo&ntilde;er cit&oacute; dos modelos de manuales de <i>ars praedicandi, </i>el de mart&iacute;n de C&oacute;rdova y especialmente el del autor novohispano Diego Valad&eacute;s hijo, quien en su obra <i>Rhetorica Christiana </i>funde el <i>ars rhetorica </i>de esencia cl&aacute;sica con el <i>ars praedicandi </i>de esencia cristiana. Advirti&oacute; Codo&ntilde;er que esta obra se dirig&iacute;a al p&uacute;blico espec&iacute;fico de los estudiosos de teolog&iacute;a para su predicaci&oacute;n en las Indias americanas. Adem&aacute;s de tales cualidades &#151;perm&iacute;tase decir&#151; la <i>Rhetorica Christiana </i>posee de suyo el valor de ser el primer libro de autor mexicano impreso en Europa. La conclusi&oacute;n de la fil&oacute;loga espa&ntilde;ola concurri&oacute; con un problema planteado por Valad&eacute;s, esto es, la separaci&oacute;n de la ret&oacute;rica como arte cl&aacute;sica ejercida en la oratoria civil, del <i>ars praedicandi </i>practicada por la teolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roberto Heredia, precursor de estos encuentros, pronunci&oacute; la segunda ponencia inaugural. Su distintiva voz grave y bien dictada modul&oacute; esta vez el tema de la cultura del lat&iacute;n en Nueva Espa&ntilde;a. Tan pronto se descubri&oacute; Am&eacute;rica, comenz&oacute; una pol&eacute;mica en Europa acerca de los destinos del nuevo mundo, los agonistas escribieron sus pensamientos casi siempre en lengua latina, entre ellos Heredia destac&oacute; a Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Melchor Cano, de la Escuela de Salamanca, o de Nueva Espa&ntilde;a a los frailes Juan de Zum&aacute;rraga y Bartolom&eacute; de las Casas, quien defendi&oacute; la evangelizaci&oacute;n pac&iacute;fica de los indios; a Don Vasco de Quiroga y Diego Valad&eacute;s; a fray Juli&aacute;n Garc&eacute;s, quien redacta una carta en elogio y defensa de los indios; o a fray Alonso de la Vera Cruz, por ejemplo con su tratado <i>De dominio infidelium et insto bello </i>acerca de lo justo e injusto de la guerra contra los indios. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evangelizaci&oacute;n en los territorios descubiertos fue producto de aquel debate, acto seguido el lat&iacute;n y los indios se conocieron en la catequesis, labor cultural de la conquista. En ese asunto, Heredia interes&oacute; al auditorio con su narraci&oacute;n de las mnemotecnias que los evangelizadores idearon para ense&ntilde;ar lat&iacute;n, por ejemplo, una de ellas consist&iacute;a en asociar una palabra latina con otra n&aacute;huatl de sonido similar, as&iacute; el lat&iacute;n <i>pater </i>se parec&iacute;a al n&aacute;huatl <i>pantli </i>(aunque significara algo totalmente distinto), <i>noster </i>por <i>nochtli </i>(nopal) etc&eacute;tera, y as&iacute; se rezaba el <i>pantli nochtli </i>o "Padre nuestro".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prosigui&oacute; Heredia con los primeros colegios de ense&ntilde;anza para indios, a saber, el de San Jos&eacute; de los Naturales, que fundara fray Pedro de Gante en 1527. Los avances en el aprendizaje del lat&iacute;n en ese colegio fueron inauditos por la habilidad ind&iacute;gena que ni los propios peninsulares lograban. Los progresos tambi&eacute;n se manifestaron en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, instalado un poco despu&eacute;s, en 1536, en donde se dice que a los alumnos les flu&iacute;a un lat&iacute;n tan elegante como el de Cicer&oacute;n. El tiempo apremiaba a Heredia, por ello tuvo que omitir las hojas restantes, bien que adelant&oacute; los subt&iacute;tulos de su art&iacute;culo completo: la fundaci&oacute;n de la Universidad, la llegada de los jesuitas, traducciones de lat&iacute;n y griego, y la relaci&oacute;n de la literatura espa&ntilde;ola con el lat&iacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abri&oacute; la segunda sesi&oacute;n Enrique Gonz&aacute;lez (centro de Estudios Sobre la Universidad, UNAM, = CESU), contribuy&oacute; a definir el concepto de humanismo, abord&oacute; las diversas acepciones del t&eacute;rmino, sobre todo en sus usos contempor&aacute;neos, lamentaron durante el debate Gonz&aacute;lez y algunos participantes el descuido que sufren hoy las humanidades en el pa&iacute;s, en particular lo referente a la ense&ntilde;anza del griego y del lat&iacute;n; sin duda, una muestra de ello &#151;apuntaron&#151; es la escasez de recintos en donde se impartan las lenguas cl&aacute;sicas en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No huelga decir que Mauricio Beuchot es uno de los fundadores de estas reuniones de investigadores, de manera que las dos ponencias que present&oacute; el profesor de filosof&iacute;a despertaban atractivo. "Esplendor y quiebra de la escol&aacute;stica" fue el t&iacute;tulo de su primera exposici&oacute;n, la cual impregn&oacute; a los oyentes de un sano orgullo por los pensadores coloniales; ver&aacute; el lector por qu&eacute;. Beuchot parti&oacute; de que la escol&aacute;stica representa el cimiento del pensamiento filos&oacute;fico de tres siglos de Nueva Espa&ntilde;a; enseguida examin&oacute; cada uno, con largueza el XVI y con trazos generales los dos restantes para ajustarse a los minutos. El orador decidi&oacute; que el esplendor escol&aacute;stico brillar&iacute;a m&aacute;s con ejemplos: el primero, el fraile agustino Alonso de la Vera Cruz, fundador de la filosof&iacute;a, de colegios de ense&ntilde;anza de artes y teolog&iacute;a, de c&aacute;tedras y bibliotecas en M&eacute;xico, compuso, entre otros, tres fundamentales tratados filos&oacute;ficos: la <i>Recognitio summularum, </i>la <i>Dialectica resolutio </i>y la <i>Physica speculatio. </i>Estas obras expresan el alto grado de ense&ntilde;anza novohipana comparable con la europea. Segundo ejemplo: es de notar el hecho de que Schumpeter considerara al fil&oacute;sofo dominico Tom&aacute;s de Mercado como un cl&aacute;sico por su obra de filosof&iacute;a social y econ&oacute;mica <i>Suma de tratos y contratos, </i>que inclu&iacute;a planteamientos seguidos luego por Adam Smith y David Ricardo. Tercer ejemplo, descubierto por Beuchot: descartes preparaba los ex&aacute;menes para sus alumnos a partir de la <i>Logica Mexicana </i>del profesor jesuita del colegio de San Pedro y San Pablo, Antonio Rubio, y refiri&oacute; en una p&aacute;gina completa su tratado <i>De anima; </i>a&uacute;n m&aacute;s, Lleibniz tambi&eacute;n cita a Rubio en su <i>De principio individui.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al siglo XVII, la escol&aacute;stica tom&oacute; un sentido barroco, con libros eruditos y pesados, pero que segu&iacute;an siendo &uacute;tiles. Para el siglo XVIII surge la modernidad ilustrada, &eacute;sta y la escol&aacute;stica se desconocen, se incorporan y se desprecian durante su encuentro. Beuchot concluy&oacute;, estimando la gran val&iacute;a de los escol&aacute;sticos de Nueva Espa&ntilde;a, su nivel equiparable a los europeos, sus ideales en defensa de los indios, de los derechos humanos y la justicia; mas al final &#151;dijo&#151; la oposici&oacute;n de la escol&aacute;stica a lo nuevo fue su sentencia de muerte. Acepte el lector la an&eacute;cdota de que Beuchot, siempre conocedor y apasionado de sus indagaciones, de personalidad siempre agradecida, fue uno de los oradores m&aacute;s requeridos y felicitados por el p&uacute;blico del encuentro en la ronda de intercambios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la tarde escuchamos de los sistemas y organizaciones de ense&ntilde;anza. Armando Pav&oacute;n (CESU) explic&oacute; la corporaci&oacute;n universitaria y su sistema de grados. En Nueva Espa&ntilde;a los grados acad&eacute;micos se remiten, en efecto, a la tradici&oacute;n gremial medieval de las universidades, las cuales como todo gremio deb&iacute;an contar con un monopolio. En el caso de la Real (y Pontificia) Universidad de M&eacute;xico (1553), su monopolio consist&iacute;a en el otorgamiento de t&iacute;tulos y no en la ense&ntilde;anza en s&iacute; misma. Pav&oacute;n aclar&oacute; el origen de los grados de bachiller, licenciado y doctor, y luego anunci&oacute; y coment&oacute; al p&uacute;blico su minuciosa labor: la elaboraci&oacute;n de un &iacute;ndice de graduados de 1551 a 1740 en la universidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el tema de la mesa, Francisco morales (Universidad de las Am&eacute;ricas) abord&oacute; los estudios franciscanos ligados a los frailes que llegaron a Am&eacute;rica en el siglo XVI y sus estudios teol&oacute;gicos. Hay que recordar que la orden franciscana fue la primera en arribar a Nueva Espa&ntilde;a, y que Zum&aacute;rraga, Pedro de Gante y Bernardino de Sahag&uacute;n fueron pilares de los primeros colegios de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pilar Gonzalbo (El Colegio de M&eacute;xico) narr&oacute;, tan pl&aacute;cidamente como un cuento, las caracter&iacute;sticas de la compa&ntilde;&iacute;a jesu&iacute;tica, partiendo de la personalidad de San Ignacio de Loyola que proyect&oacute; luego a la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. Destac&oacute; la obediencia de los miembros de la orden al superior jer&aacute;rquico, su disciplina, y especialmente la acumulaci&oacute;n y administraci&oacute;n de la riqueza con el fin de gozar de la autonom&iacute;a que no ten&iacute;an las &oacute;rdenes mendicantes venidas al nuevo continente. Estas cualidades jesu&iacute;ticas ayudaron para que la compa&ntilde;&iacute;a se estableciera con &eacute;xito en Nueva Espa&ntilde;a, de tal modo que descollaron, quiz&aacute; como ninguna orden, en las humanidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La temprana <i>hora prima </i>del segundo d&iacute;a transcurri&oacute; con un cat&aacute;logo de los hombres te&oacute;logos (en producci&oacute;n o ense&ntilde;anza) que moraron en Nueva Espa&ntilde;a durante los siglos XVI y XVII, presentado por No&eacute; Esquivel (Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico). En la introducci&oacute;n Esquivel distingui&oacute; entre la teolog&iacute;a prof&eacute;tica, dirigida a la evangelizaci&oacute;n, y la teolog&iacute;a acad&eacute;mica, dedicada a la ense&ntilde;anza en los centros de estudio. Seguidamente ley&oacute; fragmentos de su cat&aacute;logo de autores y obras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siglo XV vivi&oacute; teolog&iacute;as subyacentes a las que fray Juan de Tecto llamara ignoradas del todo por el padre Agust&iacute;n; de estas teolog&iacute;as se compuso la intervenci&oacute;n de Manuel Gonz&aacute;lez (Universidad Pontificia de M&eacute;xico), adem&aacute;s de los antecedentes europeos de aquellas. Primero, Gonz&aacute;lez proporcion&oacute; un <i>background </i>teol&oacute;gico del siglo XV, expres&oacute; consideraciones sobre la teolog&iacute;a y su concepto, la situaci&oacute;n europea de la <i>Ratio theologica </i>y los fen&oacute;menos culturales y sociales que influyeron en ella. La exposici&oacute;n particular fue de cinco teolog&iacute;as subyacentes y sus representantes del siglo XVI, a saber, de la compensaci&oacute;n (fray Jer&oacute;nimo de Mendieta, Sahag&uacute;n); del &eacute;xodo (Motolin&iacute;a); de la victoria (Hern&aacute;n Cort&eacute;s); de la derrota (Sahag&uacute;n, Diego Dur&aacute;n) y de la misericordia (Vasco de Quiroga).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por segunda ocasi&oacute;n habl&oacute; Mauricio Beuchot, mas lo hizo ahora acerca de la l&oacute;gica y dial&eacute;ctica, y su situaci&oacute;n en la filosof&iacute;a y teolog&iacute;a novohispanas. Realz&oacute; la <i>Logica Mexicana </i>de Antonio Rubio y diversos cursos y tratados de l&oacute;gica escritos en el nuevo continente. Tambi&eacute;n elogi&oacute; la calidad de los alumnos de los cursos de filosof&iacute;a de aquel entonces a prop&oacute;sito de sus razonamientos l&oacute;gicos, que ya se extra&ntilde;an en las aulas de hoy. Por &uacute;ltimo, Beuchot a&ntilde;or&oacute; el m&eacute;todo escol&aacute;stico, de esencia m&aacute;s comunitaria, que fue oscurecido por una l&oacute;gica moderna basada m&aacute;s en el individuo, la experimentaci&oacute;n y la matem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mesa de exposici&oacute;n siguiente abord&oacute; m&aacute;s disciplinas del <i>trivium. </i>La anfitriona del encuentro, Rosa Lucas, en ponencia conjunta con Concepci&oacute;n Abell&aacute;n (Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas), ley&oacute; de las tradiciones gramaticales producidas en Nueva Espa&ntilde;a. Se trat&oacute; de un corto recorrido por los manuales de gram&aacute;tica latina o relacionados con la gram&aacute;tica, desde Varr&oacute;n y Quintiliano para la &eacute;poca cl&aacute;sica, Donato y Prisciano como modelos medievales y renacentistas, hasta los gram&aacute;ticos del renacimiento. En cuanto a los &uacute;ltimos, resalta el <i>Doctrinale </i>de Alejandro de Villadei, escrito en hex&aacute;metros latinos; y las <i>Elegantiae </i>de Lorenzo Valla, que influyeran en Nebrija y Erasmo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mayor tiempo dedic&oacute; la expositora a las gram&aacute;ticas latinas de Nebrija y de Maturino Gilberti, debido a su trascendencia en Nueva Espa&ntilde;a. Escuchamos, pues, explicaciones de la influyente funci&oacute;n de la gram&aacute;tica latina de Antonio de Nebrija y su amplia recepci&oacute;n en Nueva Espa&ntilde;a; baste recordar que esa gram&aacute;tica llegaba por cientos desde Espa&ntilde;a y era estudiada y comentada aqu&iacute;. Rosa Lucas subray&oacute; que el humanista espa&ntilde;ol trataba de proporcionar al estudiante otras opciones al <i>Doctrinale </i>y nuevas formas de ense&ntilde;anza. Sucedi&oacute; despu&eacute;s el an&aacute;lisis de la gram&aacute;tica latina de Maturino, reci&eacute;n editada y traducida en 2003 por lucas. Tal gram&aacute;tica fue la primera publicada en Nueva Espa&ntilde;a, en 1559, para alumnos ind&iacute;genas, cuyas caracter&iacute;sticas la definen como una gram&aacute;tica preceptiva, de predominancia renacentista y con plausibles m&eacute;todos pedag&oacute;gicos que condenan la violencia para ense&ntilde;ar letras y en cambio estimulan el amor por ellas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los ponentes de la segunda mesa del segundo d&iacute;a se hallaban Arnulfo Herrera y Jos&eacute; Qui&ntilde;ones (de los Institutos de Investigaciones Est&eacute;ticas y del de Filol&oacute;gicas, por orden). La veloz dicci&oacute;n de Herrera le permiti&oacute; abarcar bastantes p&aacute;rrafos de su pantalla port&aacute;til. Su lectura no fue menos osada que r&aacute;pida ya que evidenci&oacute; el estado de los estudios de literatura novohispana escrita en espa&ntilde;ol. Con tino Herrera identific&oacute; las carencias de las historias de la literatura mexicana, a&uacute;n asaz incompletas. Entre el listado de dificultades que ha arrostrado el estudio de la literatura mexicana se anotan el desd&eacute;n, de varios, por lo americano en tiempos de Don Marcelino Men&eacute;ndez y Pelayo; la confusi&oacute;n de nombres de autores y obras mexicanos; la repetici&oacute;n de juicios poco fundados y simplistas; los comentarios a partir de fuentes de segunda mano. Empero, Herrera reconoci&oacute; tambi&eacute;n los esfuerzos en investigaciones, ensayos cr&iacute;ticos, ediciones y colecciones que han subsanado, aunque no del todo, la historia de la literatura mexicana. Empe&ntilde;os hay en Alfonso M&eacute;ndez Plancarte (con su edici&oacute;n de Sor Juana, por ejemplo); en las avezadas cr&iacute;ticas literarias de Alfonso Reyes, Pedro Henr&iacute;quez Ure&ntilde;a u Octavio Paz; en la b&uacute;squeda de las fuentes directas por parte de Ignacio Osorio, Jos&eacute; Pascual Bux&oacute;, o de Jos&eacute; Qui&ntilde;ones, sentado al lado de Herrera; en las colecciones que han rescatado y publicado obras literarias mexicanas. Entiendo que la voz de Herrera amonestaba trillar las mieses literarias mexicanas sobre una era bien igualada y macizada con la greda del rigor filol&oacute;gico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Qui&ntilde;ones, con mi colaboraci&oacute;n, trat&oacute; asuntos que ha indagado sobre el estudio de la ret&oacute;rica en Nueva Espa&ntilde;a en los siglos XVI y XVII, tales como el ingreso de la ret&oacute;rica, sus profesores, los textos y colegios de ense&ntilde;anza, las obras ya llegadas de Europa ya elaboradas en Nueva Espa&ntilde;a. La introducci&oacute;n al tema estrib&oacute; en un breve panorama de la ret&oacute;rica en la antig&uuml;edad cl&aacute;sica a la vez de que Qui&ntilde;ones planteaba la pregunta: &iquest;exist&iacute;a ret&oacute;rica prehisp&aacute;nica en su concepto grecolatino antes de la llegada de los conquistadores? de all&iacute;, se expuso su estudio te&oacute;rico en Nueva Espa&ntilde;a en el siglo XVI y parte del XVII. Aunque oficialmente se sabe que el 12 de julio de 1553 el maestro Francisco Cervantes de Salazar comenz&oacute; a leer sus clases de ret&oacute;rica en la Real Universidad de M&eacute;xico, nadie podr&iacute;a negar que la ret&oacute;rica ya se hab&iacute;a hecho presente en estas tierras con la llegada de grandes y sabios hombres que la sab&iacute;an y la practicaban por haberla estudiado en Espa&ntilde;a, como Hern&aacute;n Cort&eacute;s; asimismo Juli&aacute;n Garc&eacute;s, Zum&aacute;rraga, Quiroga, las casas dan testimonio de su saber ret&oacute;rico. La llegada de los jesuitas y la apertura de colegios en la ciudad de M&eacute;xico reorganizaron los estudios de ret&oacute;rica en el siglo XVI. Vincenzo Lanuchi arrib&oacute; a Nueva Espa&ntilde;a con la encomienda de esa reorganizaci&oacute;n. Adem&aacute;s de los maestros, Qui&ntilde;ones respondi&oacute; en qu&eacute; textos ense&ntilde;aban ret&oacute;rica, qu&eacute; libros pudieron escribirse o publicarse en el siglo XVI y cu&aacute;les habr&iacute;an llegado de Europa, aunque las fuentes son escasas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos Herrej&oacute;n (Colmich) cerr&oacute; la mesa con una bien elaborada presentaci&oacute;n sobre el mercedario peruano Melchor de Talamantes en cuanto a su oralidad y escritura, como un ejemplo del asunto m&aacute;s general de oratoria sagrada. Herrej&oacute;n analiz&oacute; el serm&oacute;n de Santa Teresa pronunciado en el templo del Carmen de M&eacute;xico, el 15 de octubre de 1802, en el que se vislumbra la teor&iacute;a de Talamantes sobre la oratoria sagrada. El segundo discurso examinado consisti&oacute; en un ensayo pol&iacute;tico llamado "Idea del congreso nacional de Nueva Espa&ntilde;a", compuesto entre julio y septiembre de 1808, en el que Talamantes, como precursor del movimiento independentista, mediante un nuevo tipo de serm&oacute;n novohispano, argumenta en favor de la celebraci&oacute;n del congreso nacional. En conclusi&oacute;n Herrej&oacute;n identific&oacute; la relaci&oacute;n entre oralidad y escritura, o la imagen ac&uacute;stica, en los discursos de Talamantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la tarde intervino Aurelia Vargas (IIFl), quien ha investigado, desde el campo de la filolog&iacute;a latina, las antiguas instituciones jur&iacute;dicas romanas transmitidas a Nueva Espa&ntilde;a. De manera que en su ponencia trat&oacute; de las fuentes latinas del pensamiento jur&iacute;dico novohispano, sobre todo en el <i>Corpus iuris civilis </i>de justiniano. La exposici&oacute;n dilucid&oacute; tres momentos: la etapa bizantina de la redacci&oacute;n del corpus; la medieval de recepci&oacute;n en Occidente; y la presencia colonial a partir del siglo XVI. Este trabajo contribuye, sin duda, a la cabal comprensi&oacute;n del derecho mexicano actual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los organizadores programaron al final del d&iacute;a a tres doctores con vivificantes ponencias. La medicina novohispana fue el tema de an&aacute;lisis de Germ&aacute;n Viveros (IIFl) y de Carlos Viesca (Facultad de Medicina, UNAM). Viveros ley&oacute; de la antigua medicina griega en el siglo XVIII novohispano; primero estableci&oacute; la diferencia entre la ense&ntilde;anza de la medicina en la universidad y el trabajo profesional, que exist&iacute;a en la &eacute;poca. La Universidad de Salamanca representaba para Nueva Espa&ntilde;a el modelo de los estudios de medicina, los cuales &#151;aclar&oacute; Viveros&#151; se consideraban de creaci&oacute;n divina con el fin de aliviar las dolencias y enfermedades del ser humano sirvi&eacute;ndose de la ciencia y la experiencia. Las obras de medicina griega que se segu&iacute;an en los cursos del siglo XVIII eran los llamados "libros de hip&oacute;crates" y varios tratados de Galeno, por ejemplo, <i>De arte curativa, ad Glauconem </i>y <i>De methodo medendi, </i>este &uacute;ltimo fue usado incluso hasta los a&ntilde;os 1829&#150;1833. Asimismo, Viveros dio las caracter&iacute;sticas de los cursos de medicina, en los que tambi&eacute;n se ense&ntilde;aban otras disciplinas. Luego concluy&oacute; as&iacute;: "entre los antiguos hipocratismo y galenismo y la institucional medicina novohispana, hubo un hilo conductor del que en &uacute;ltima instancia ha derivado el profesional quehacer m&eacute;dico mexicano".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos Viesca complement&oacute; la ponencia anterior, de cualidades filol&oacute;gicas, con el tema de tradici&oacute;n y modernidad en la medicina del siglo XVIII, de naturaleza m&aacute;s m&eacute;dica. A lo largo del siglo XVI la medicina de traza salmantina aplicada en M&eacute;xico sostuvo un oficialismo que dificultaba la incorporaci&oacute;n de innovaciones; en el XVII se admitieron paulatinamente novedades m&eacute;dicas; en cambio durante el XVIII se efectu&oacute; un renacimiento m&eacute;dico &#151;as&iacute; lo juzg&oacute; el m&eacute;dico cirujano&#151; gracias a la creciente funci&oacute;n de la praxis. Para Viesca hay dos elementos que abrieron la puerta de la modernidad: la bot&aacute;nica que retoma inclusive conocimientos prehisp&aacute;nicos y las c&aacute;tedras de cl&iacute;nica, impartidas s&oacute;lo veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de la primera en Europa, en Viena. Hace tres siglos, en M&eacute;xico comenz&oacute; a desarrollarse un grupo de m&eacute;dicos criollos prerrevolucionarios que estimaron la importancia del lat&iacute;n, pues los acercaba a los conocimientos de medicina cl&aacute;sica, y tambi&eacute;n del franc&eacute;s, alem&aacute;n e ingl&eacute;s, lenguas modernas que los encauzar&iacute;an a los conocimientos modernos de medicina. Mas hicieron lo anterior conservando, ante todo, una identidad nacional, herencia &#151;dijo Viesca&#151; para el futuro M&eacute;xico republicano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a dif&iacute;cil pronunciar una ponencia despu&eacute;s de la calidad de las previas, pero Marco Antonio Moreno (Instituto de Astronom&iacute;a, UNAM) lo hizo con los mismos merecimientos. Su intervenci&oacute;n fue de las disciplinas del <i>quadrivium: </i>astronom&iacute;a, matem&aacute;ticas y cosmograf&iacute;a en el &aacute;mbito novohispano. Expres&oacute;, en alg&uacute;n momento, su deseo de que los j&oacute;venes que yerran desorientados conocieran el pasado cient&iacute;fico con que cuenta el pa&iacute;s. Creo que por tal motivo Moreno enfatiz&oacute; las primicias cient&iacute;ficas novohispanas, helas aqu&iacute;: el primer tratado de f&iacute;sica del continente fue la <i>Physica speculatio </i>de fray Alonso de la Vera Cruz en 1557, en este tratado el fraile agustino retoma aspectos de la f&iacute;sica aristot&eacute;lica y, en cuanto a astronom&iacute;a, ense&ntilde;a la teor&iacute;a geoc&eacute;ntrica, sin embargo, en la primera edici&oacute;n menciona la teor&iacute;a helioc&eacute;ntrica y en la tercera cita expresamente a cop&eacute;rnico. Fray Juan D&iacute;ez Freyle escribe el primer tratado de aritm&eacute;tica en 1556, versa sobre todo de aritm&eacute;tica mercantil, pero en la &uacute;ltima parte &#151;nos narr&oacute; Moreno&#151; D&iacute;ez Freyle emplea ecuaciones de segundo grado, es decir, contiene aplicaciones algebraicas. El expositor aludi&oacute; tambi&eacute;n a Carlos de Sig&uuml;enza y G&oacute;ngora y al padre jesuita Eusebio Kino por la sonada pol&eacute;mica suscitada a prop&oacute;sito del cometa avistado en M&eacute;xico en 1681, Kino defend&iacute;a la tesis de que esos fen&oacute;menos eran de mal ag&uuml;ero, y sig&uuml;enza contest&oacute; en sentido m&aacute;s cient&iacute;fico en su <i>Libra astron&oacute;mica y filos&oacute;fica, </i>donde comparte teor&iacute;as de descartes, Galileo, Kepler y otras autoridades. Por cierto, Moreno cont&oacute; que radica desde hace a&ntilde;os en Baja California, y al respecto se&ntilde;al&oacute; que el <i>triumphatus </i>padre Kino demostr&oacute; que Baja California es una pen&iacute;nsula; y all&iacute; mismo Joaqu&iacute;n Vel&aacute;zquez de Le&oacute;n observ&oacute; el planeta Venus. Al final Moreno lament&oacute; las escasas traducciones de los libros cient&iacute;ficos novohispanos escritos en lat&iacute;n y uno que otro en griego, lo cual apremia el trabajo de catalogaci&oacute;n, edici&oacute;n y traducci&oacute;n de textos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El viernes fue el &uacute;ltimo d&iacute;a de actividades con dos mesas. El emblema &#151;g&eacute;nero h&iacute;brido ic&oacute;nico y verbal&#151; fue muy cultivado en Nueva Espa&ntilde;a, y los investigadores del Colmich ahora han trabajado bastante su investigaci&oacute;n. Her&oacute;n P&eacute;rez (Colmich) introdujo la sesi&oacute;n con dos emblemas de un serm&oacute;n que pronunci&oacute; Francisco Javier Palavicino en 1691: el de una red echada al mar con el ep&iacute;grafe <i>simile est regnum caelorum sagenae missae in mare, </i>y el de pan que cae del cielo, <i>hic est panis qui caelo descendit. </i>A partir de estos emblemas el ponente destac&oacute; su uso en el contexto de la predicaci&oacute;n con el fin de hacer claro lo obscuro mediante la figura y la palabra; identific&oacute; las partes del serm&oacute;n, las cuales est&aacute;n emparentadas con la ret&oacute;rica cl&aacute;sica; y finalmente expres&oacute; su convencimiento de que es hora de pasar del plano descriptivo al anal&iacute;tico en cuanto a los estudios de emblem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda una aportaci&oacute;n al an&aacute;lisis propuesto por Her&oacute;n P&eacute;rez ser&iacute;a la historia de la emblem&aacute;tica en Nueva Espa&ntilde;a, y justamente Edgar Garc&iacute;a (Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, UNAM) proporcion&oacute; en su intervenci&oacute;n tres momentos para la historia de la emblem&aacute;tica en el siglo XVI. Francisco Cervantes de Salazar por el <i>T&uacute;mulo Imperial, </i>Sor Juana In&eacute;s de la Cruz y Carlos de Sig&uuml;enza y G&oacute;ngora son representantes del g&eacute;nero. El <i>Emblematum liber </i>de Alciato, cuya edici&oacute;n mexicana data de 1577, es el &uacute;nico libro de emblemas del XVI. Parte de las notas hist&oacute;ricas de Garc&iacute;a incluyen tambi&eacute;n al pintor y poeta Luis Lagarto, y a fray Luis Cisneros, quien establece el programa de emblem&aacute;tica m&aacute;s importante de aquel siglo en el templo de la virgen de los remedios, en Naucalpan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lleg&oacute; el t&eacute;rmino del encuentro con una mesa de exposici&oacute;n integrada por H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez (Facultad de Filosof&iacute;a, Universidad Panamericana), Nora Jim&eacute;nez y B&aacute;rbara Skinfill (Centro de Estudios de las Tradiciones, Colmich). H&eacute;ctor Vel&aacute;zquez distingui&oacute; las caracter&iacute;sticas de los instrumentos cient&iacute;ficos del siglo XVI. Para ello &#151;luego de una introducci&oacute;n acerca de la finalidad de la labor cient&iacute;fica, que consist&iacute;a en facilitar la administraci&oacute;n p&uacute;blica, y los estudios m&aacute;s cultivados en el XVI, a saber, toponimia, geograf&iacute;a f&iacute;sica e historia natural&#151; se sirvi&oacute; del ejemplo del eclipse lunar del 17 de noviembre de 1584. Felipe II encarg&oacute; a los cosm&oacute;grafos Jaime Juan, Francisco Dom&iacute;nguez de Ocampo y al armero Crist&oacute;bal Budiel que observaran el fen&oacute;meno para determinar la latitud de la Ciudad de M&eacute;xico. Los c&aacute;lculos del eclipse sorprenden por su precisi&oacute;n, s&oacute;lo 40 minutos por encima del registro moderno, y la latitud que determin&oacute; aquel equipo para la ciudad fue de 19&deg; 13' con el ecuador. En la recapitulaci&oacute;n, Vel&aacute;zquez defini&oacute; los instrumentos del XVI como matem&aacute;ticos, que s&oacute;lo sirven para un fin pr&aacute;ctico; a diferencia de los instrumentos del XVII en adelante, que son propiamente cient&iacute;ficos, ya que se emplean para conocer las causas de los fen&oacute;menos de la naturaleza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nora Jim&eacute;nez trat&oacute; de la circulaci&oacute;n de textos de estudio y erudici&oacute;n provenientes de Europa. Sus investigaciones se basan en las listas de comerciantes de libros y en los registros de flotas de aquella &eacute;poca para explicar la circulaci&oacute;n. Llam&oacute; la atenci&oacute;n que en su intervenci&oacute;n propuso un nuevo sistema de catalogaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica basado en las siete artes liberales para el per&iacute;odo novohispano. Supongo que ser&iacute;a una idea digna de discutirse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">B&aacute;rbara Skinfill cerr&oacute; el ciclo de ponencias con los manuales de emblem&aacute;tica en las bibliotecas jesu&iacute;ticas del Colegio de San Pedro y San Pablo, del Colegio de San Gregorio y de la Casa Profesa. Proporcion&oacute; Skinfill un marco de la educaci&oacute;n jesu&iacute;tica, las materias y los autores estudiados. Enseguida, consider&oacute; que los manuales de emblemas apoyaban la ense&ntilde;anza de la gram&aacute;tica, ret&oacute;rica y po&eacute;tica, adem&aacute;s de que, seg&uacute;n los jesuitas, exaltaban los v&iacute;nculos espirituales de los estudiantes con Dios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Publicaci&oacute;n del </i>status quaestionis <i>del pensamiento novohispano</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los ponentes presentaron res&uacute;menes de sus investigaciones en el encuentro; el siguiente paso consiste en agrupar sendos art&iacute;culos, redactados <i>in extenso, </i>con el fin de publicar una obra que presente el estado de la cuesti&oacute;n acerca de los estudios novohispanos. Todos esperamos que el virtual libro adquiera el valor de una &uacute;til obra de consulta. Una tarea a&ntilde;eja es la difusi&oacute;n del encuentro de marras que pretende este escrito y la grabaci&oacute;n, que puede verse en la p&aacute;gina de Internet del Colmich. No dejo de mencionar, como cierre, la deferencia que manifest&oacute; durante los tres d&iacute;as el presidente de El Colegio de Michoac&aacute;n, Rafael Diego&#150;Fern&aacute;ndez Sotelo, quien presidi&oacute; la clausura al lado de los organizadores y expres&oacute; optimistas deseos para la realizaci&oacute;n del siguiente encuentro.</font></p>      ]]></body>
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