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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La calidad de la enseñanza en educación superior ¿Qué es una buena enseñanza en este nivel educativo?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La calidad de la ense&ntilde;anza en educaci&oacute;n superior &iquest;Qu&eacute; es una buena ense&ntilde;anza en este nivel educativo?</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Carlos Guzm&aacute;n*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor titular de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la UNAM. L&iacute;neas de investigaci&oacute;n: las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza en la educaci&oacute;n superior, la educaci&oacute;n basada en competencias, la ense&ntilde;anza centrada en el aprendizaje y la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes. Ha impartido cerca de 120 cursos sobre estos temas. Autor de m&aacute;s de 70 publicaciones y miembro del Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa (COMIE) y de la American Educational Researcher Association (AERA).</i> CE: <a href="mailto:jcarlosguzman@mac.com">jcarlosguzman@mac.com</a> y <a href="mailto:jcarlosg21@yahoo.com.mx">jcarlosg21@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>  	    <p align="left">&nbsp;</p> 	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 3 de mayo de 2011    <br>     Aceptaci&oacute;n: 16 de junio de 2011</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">&nbsp;</p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones de educaci&oacute;n superior requieren ofrecer una educaci&oacute;n de calidad, por ello se analizan varias investigaciones realizadas en esta d&eacute;cada encaminadas a ese fin. Se define ense&ntilde;anza de calidad como la que consigue alcanzar las metas de ense&ntilde;anza, mismas que se distinguen por su ambici&oacute;n y complejidad como buscar que los alumnos logren un pensamiento cr&iacute;tico, sean creativos y desarrollen habilidades cognoscitivas complejas. Sin embargo, de acuerdo con la informaci&oacute;n disponible, la mayor&iacute;a de los estudiantes de este nivel no alcanzan esas metas. Se reconoce el papel central que tiene el docente para conseguirlo; por ese motivo, se revisan las cualidades y dominios que un docente debiera tener. Los estudios analizados se refieren a las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza. Se dan ejemplos de investigaciones realizadas en diferentes pa&iacute;ses y se critica que varias de ellas carezcan de un marco te&oacute;rico. Al final se aportan algunas sugerencias para mejorar las investigaciones sobre este tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Educaci&oacute;n superior, Docencia universitaria, Calidad de la educaci&oacute;n, Eficiencia acad&eacute;mica, Caracter&iacute;sticas del profesor, Desempe&ntilde;o del profesor</font>.</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel mundial los sistemas de educaci&oacute;n superior est&aacute;n siendo sometidos a fuertes presiones para elevar la calidad de su ense&ntilde;anza hasta el punto que &eacute;sta se ha convertido en su prioridad estrat&eacute;gica (Cid <i>et al.,</i> 2009 y Hativa y Goodyear, 2002). El art&iacute;culo analiza las investigaciones recientes sobre este tema y realiza un balance cr&iacute;tico de sus principales aportaciones para obtener de ah&iacute; sugerencias para mejorarla. Reconociendo que hay muchas definiciones sobre lo que es una ense&ntilde;anza de calidad en la educaci&oacute;n superior, aqu&iacute; se entiende como la que logra un aprendizaje profundo por parte de los estudiantes y alcanza las metas establecidas para este nivel. Antes de iniciar aclaramos que, para evitar ser monocordes, utilizaremos en este documento los t&eacute;rminos de calidad educativa, ense&ntilde;anza eficiente y buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza como sin&oacute;nimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dec&iacute;amos que una ense&ntilde;anza de calidad en la educaci&oacute;n superior es la que alcanza las metas propuestas, entonces necesitamos saber cu&aacute;les son esos prop&oacute;sitos. En el siguiente apartado presentaremos una clasificaci&oacute;n de dichas metas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS METAS DE APRENDIZAJE EN EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR. &iquest;QU&Eacute; SE ESPERA  QUE APRENDAN LOS ESTUDIANTES?</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los rasgos distintivos de este nivel educativo es buscar resultados de aprendizaje ambiciosos y profundos por ser ya un nivel terminal de estudios, donde concluye la educaci&oacute;n formal. Por ejemplo, Hativa (2000) indica que, independientemente del tipo de disciplina o especialidad, las universidades deben formar en sus estudiantes un pensamiento de alto nivel y convertirlos en aprendices aut&oacute;nomos. Si bien estas metas son compartidas, hay diferencias entre las disciplinas sobre lo que para cada una de ellas es importante. Por ejemplo, los maestros de ciencias y matem&aacute;ticas le dan gran importancia al aprendizaje del dominio factual de los hechos y principios de susdisciplinas; en cambio, los de humanidades y ciencias sociales otorgan mayor peso al desarrollo personal del estudiante, a la discusi&oacute;n y a las habilidades comunicativas y sociales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, Ramsden (2007) clasifica las metas en dos tipos, los cuales se diferencian cualitativamente entre s&iacute;. Ellas son: a) las abstractas, gen&eacute;ricas y de desarrollo personal, y b) las referidas al dominio del conocimiento disciplinario incluyendo las habilidades y t&eacute;cnicas particulares que distinguen a cada profesi&oacute;n. Explicaremos brevemente cada una de ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera es un prop&oacute;sito <i>abstracto, gen&eacute;rico y de desarrollo personal,</i> como por ejemplo: "la funci&oacute;n prioritaria de la universidad es la adquisici&oacute;n imaginativa del conocimiento... Una universidad es imaginativa o no es nada, o por lo menos nada &uacute;til" (Whitehead, 1929:139, 145, cit. en Ramsden, 2007: 21); otro ejemplo es el que establece <i>The Hale Report</i> (1964, cit. en Ramsden, 2007: 21): "Un prop&oacute;sito impl&iacute;cito de la educaci&oacute;n superior es lograr que los estudiantes piensen por s&iacute; mismos". Metas formuladas m&aacute;s recientemente se&ntilde;alan que "deben aprender c&oacute;mo aprender" y "pensar cr&iacute;ticamente" (Dearing, 1997 cit. en Ramsden, 2007:22). La cualidad del pensamiento cr&iacute;tico es una de las m&aacute;s citadas como meta en este nivel, como se aprecia en lo establecido por acad&eacute;micos de universidades canadienses y australianas, quienes en una encuesta se&ntilde;alaron las siguientes como las m&aacute;s comunes:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ense&ntilde;ar a los alumnos a analizar ideas y temas de manera cr&iacute;tica.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Desarrollar en los estudiantes las habilidades intelectuales y de pensamiento.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ense&ntilde;ar a los alumnos a comprender principios y generalizaciones.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de llamar la atenci&oacute;n la consistencia en los fines de la educaci&oacute;n superior, no obstante ser de diferentes &eacute;pocas, esto es: a pesar del tiempo transcurrido se siguen apreciando los mismos prop&oacute;sitos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo tipo se refiere a la <i>concreci&oacute;n en una disciplina</i> de estas finalidades generales. Un punto de coincidencia es que regularmente los acad&eacute;micos le dan gran importancia al dominio factual de la disciplina. Ejemplos de lo dicho por ellos en diferentes disciplinas son los siguientes (Ramsden, 2007):</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Tomar aproximaciones creativas e innovadoras en el dise&ntilde;o de problemas urbanos (urbanismo).</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ser capaz de analizar diferentes perspectivas sobre la naturaleza del arte renacentista (arte).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Comunicarse profesionalmente con el paciente (escucharlo atentamente, interpretar correctamente y responder con tacto) (medicina).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Entender las limitaciones del concepto de utilidad marginal en situaciones reales (econom&iacute;a).</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede verse, los t&eacute;rminos empleados son: analizar, comprender, apreciar el significado o interpretar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, cada disciplina precisa del aprendizaje de <i>ciertas habilidades, estrategias, t&eacute;cnicas y dominios concretos juzgados como esenciales</i> que el profesional debe desplegar. Estas son las finalidades de ense&ntilde;anza usuales de encontrar en los planteamientos tanto de las instituciones de educaci&oacute;n superior como de sus docentes; se trata de prop&oacute;sitos amplios y ambiciosos, cuyo problema es que la mayor parte de los estudiantes parece no lograrlos. As&iacute; lo demuestra Garnier (1998, cit en Weimer, 2002:19), quien resume as&iacute; las principales conclusiones de los resultados de las investigaciones realizadas en tres d&eacute;cadas:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la mayor&iacute;a de los estudiantes de educaci&oacute;n superior su experiencia consiste en vivir curr&iacute;cula pobremente organizados y con temas dispersos, con metas indefinidas, clases que enfatizaban un aprendizaje pasivo y formas de evaluaci&oacute;n que demandaban s&oacute;lo memorizar el material y un nivel muy bajo de comprensi&oacute;n de los conceptos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien pueden retener gran cantidad de informaci&oacute;n o logran conocer las f&oacute;rmulas, no saben d&oacute;nde ni cu&aacute;ndo aplicarlas, o son incapaces de integrar y dar sentido a lo que han revisado. Otro punto de preocupaci&oacute;n, sobre todo si se desea que sean personas autorreguladas y sepan aprender a aprender, es que muchos de ellos no tienen conciencia de su ignorancia, mucho menos de lo que tendr&iacute;an que hacer para remediarla; es decir, "no saben que no saben".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior demuestra que nos encontramos ante una clara contradicci&oacute;n, ya que los prop&oacute;sitos se asemejan poco a los resultados y en la b&uacute;squeda de revertir dicha situaci&oacute;n el papel del profesor es crucial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL PROFESOR DE EDUCACI&Oacute;N SUPERIOR</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para remediar lo anterior se requiere un cambio profundo en las formas de ense&ntilde;ar, para ayudar a los estudiantes de educaci&oacute;n superior a comprender los fen&oacute;menos de la misma manera como lo hacen los expertos en cada disciplina (Ramsden, 2007). De ah&iacute; la preocupaci&oacute;n de las universidades por mejorar sus formas de ense&ntilde;anza, reconociendo la escasez de trabajos acerca de c&oacute;mo hacerlo y agravado por el hecho de que en las universidades se valora m&aacute;s la investigaci&oacute;n que la ense&ntilde;anza (Cid <i>et al.,</i> 2009).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, no puede negarse el contexto donde el docente efect&uacute;a su actividad: las universidades est&aacute;n sometidas a diferentes presiones, como por ejemplo relacionar el financiamiento con el desempe&ntilde;o; otro asunto es que deben rendir cuentas acerca de en qu&eacute; y c&oacute;mo utilizan los recursos otorgados. Est&aacute; tambi&eacute;n la demanda de atender una creciente poblaci&oacute;n estudiantil con diferentes condiciones socioculturales y lidiar con el problema de contar con menos recursos (Ramsden,<i>2007)</i>. Lo que tambi&eacute;n es innegable es que lo realizado en este nivel forma parte de la tendencia mundial para buscar nuevas maneras de crear y utilizar el conocimiento (Hativa y Goodyear, 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las consecuencias de lo antes descrito es que el profesor de educaci&oacute;n superior tendr&aacute; que volverse m&aacute;s profesional, es decir, tendr&aacute; que formalizar su preparaci&oacute;n, sobre todo en lo que ata&ntilde;e a la did&aacute;ctica, y comenzar a impartir clases s&oacute;lo despu&eacute;s de demostrar el dominio de las habilidades docentes. Actualmente el profesor universitario es considerado un <i>profesional del conocimiento,</i> con el mismo nivel y demanda que las grandes corporaciones tienen por este tipo de profesional (Hativa y Goodyear, 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las repercusiones de lo anterior en el profesor de educaci&oacute;n superior es la exigencia de desempe&ntilde;ar diversos papeles. Ramsden (2007: 4&#45;5) los resume as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se espera que sea un excelente maestro, que dise&ntilde;e cursos y aplique m&eacute;todos de ense&ntilde;anza adecuados para cumplir con los requerimientos de una poblaci&oacute;n estudiantil heterog&eacute;nea, que sepa lidiar con grupos numerosos de estudiantes, que utilice apropiadamente las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, que inspire a estudiantes con cero tolerancia a la frustraci&oacute;n y cuya mente est&aacute; m&aacute;s preocupada por su siguiente trabajo de medio tiempo que por el placer de aprender. Al mismo tiempo, se espera que sea altamente productivo en la investigaci&oacute;n, que pueda conseguir nuevos recursos financieros, que haga malabares para sortear con las nuevas demandas administrativas y rinda cuentas a una amplia variedad de jefes.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, al profesor de educaci&oacute;n superior, de acuerdo con el programa sectorial para el sexenio 2006&#45;2012, se le concibe de la siguiente manera: "&#91;Debe tener la:&#93; Capacidad de realizar con alto desempe&ntilde;o las funciones b&aacute;sicas de docencia, generaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n innovadora de conocimiento, tutor&iacute;a y gesti&oacute;n acad&eacute;mico administrativa" (Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, 2007:27).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contexto descrito anteriormente se concreta en que nuestras universidades est&aacute;n siendo presionadas a estar innovando continuamente; todav&iacute;a no se termina de consolidar la adopci&oacute;n de un nuevo modelo curricular cuando ya se tiene que aplicar el siguiente (D&iacute;az Barriga, 2005). En esas circunstancias es dif&iacute;cil disponer de un modelo educativo coherente que integre en su conjunto la visi&oacute;n institucional y no sean s&oacute;lo partes de un todo muchas veces incongruentes entre s&iacute;. M&aacute;s preocupante es cuando los docentes no comprenden el modelo, siendo como son los principales actores que deber&aacute;n aplicarlo (D&iacute;az Barriga, 2006). El resultado educativo de lo antes expuesto es que a pesar de que en el discurso institucional las universidades est&aacute;n cambiando, en la pr&aacute;ctica esto no ocurre: en la ense&ntilde;anza cotidiana es raro ver esas modificaciones y siguen prevaleciendo las formas tradicionales de ense&ntilde;ar y evaluar. As&iacute;, las reformas educativas dif&iacute;cilmente se materializar&aacute;n si no se le da una atenci&oacute;n especial a la formaci&oacute;n y al cambio de las concepciones pedag&oacute;gicas de los maestros, dado que son ellos quienes determinan el &eacute;xito o fracaso de cualquier innovaci&oacute;n educativa (Mellado, 2009). Los cambios en la docencia no se circunscriben &uacute;nicamente a la actualizaci&oacute;n de determinada t&eacute;cnica did&aacute;ctica o al uso de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n (TIC); implican confrontar las creencias que subyacen a la pr&aacute;ctica docente &#151;donde son sin&oacute;nimos ense&ntilde;ar y exponer&#151; para ayudar a los profesores a aceptar nuevos riesgos, abrirse a otras visiones de la ense&ntilde;anza, hacer cosas que no hac&iacute;an antes, volver a ser aprendices y mostrarse dispuestos a vivir nuevas experiencias educativas. Resumiendo, como afirman Me Alpine y Weston (2000:377, cit. en Kane <i>et al.,</i> 2002: 182): "Los cambios fundamentales en la calidad de la ense&ntilde;anza en educaci&oacute;n superior La calidad de la ense&ntilde;anza en educaci&oacute;n superior son poco probables de ocurrir sin una modificaci&oacute;n de las concepciones que, sobre la ense&ntilde;anza, tienen los profesores".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para apoyar esta tarea una de las primeras acciones es delimitar cu&aacute;les son los dominios &#151;en el amplio sentido de la palabra&#151; que un profesor de este nivel educativo deber&iacute;a mostrar. Se describen en el siguiente apartado.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>&iquest;En qu&eacute; debe ser experto el profesor universitario?</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La clasificaci&oacute;n m&aacute;s citada acerca de los campos de dominio del maestro universitario es la de Shulman (1986, cit. en Hativa, 2000), por eso la expondremos aunque ampli&aacute;ndola con lo propuesto por Bandura (1977), Ferreres e Imbern&oacute;n (1999) y McAlpine y Weston (2002), ya que para ellos ser docente universitario implica lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>Dominio amplio y especializado de la disciplina que ense&ntilde;a.</i> Est&aacute; relacionado con saber manejar los hechos, conceptos y principios de la misma. Abarca tambi&eacute;n la utilizaci&oacute;n de las mejores formas para organizar y conectar las ideas, as&iacute; como de la propia manera de concebir la disciplina. Este dominio disciplinar fue destacado como importante por Hern&aacute;ndez (1995). Sin embargo, es considerada como una condici&oacute;n indispensable para ser buen docente, pero no suficiente (Nathan y Petrosino, 2003)</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>Dominio pedag&oacute;gico general.</i> Permite aplicar los principios generales de la ense&ntilde;anza para poder organizar y dar bien la clase; incluye la capacidad para utilizar pertinentemente distintas estrategias y herramientas did&aacute;cticas. Entre ellas est&aacute;n las necesarias para el manejo de la clase y para crear una atm&oacute;sfera adecuada para el aprendizaje. Se trata de un dominio amplio que trasciende lo espec&iacute;fico a una materia o tema (Schoenfeld, 1998).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>Dominio pedag&oacute;gico espec&iacute;fico del contenido.</i> Permite aplicar las estrategias concretas para ense&ntilde;ar un t&oacute;pico concreto, lo que ahora se denomina "la did&aacute;ctica de la disciplina". Tiene que ver con la manera de organizar, presentar y manejar los contenidos, los temas y problemas de la materia considerando las necesidades e intereses del aprendiz as&iacute; como la propia epistemolog&iacute;a de la disciplina y de lo que se espera realice un profesional de la misma. Al hacerlo, el docente podr&aacute; presentar adecuadamente el material siguiendo los lineamientos pedag&oacute;gicos con la finalidad de hacerlo comprensible a los alumnos (Schoenfeld, 1998). Ambos dominios pedag&oacute;gicos (el general y el espec&iacute;fico) pueden influir positivamente en una mejor comprensi&oacute;n del conocimiento disciplinar (Nathan y Petrosino, 2003). El dominio pedag&oacute;gico, o "saber ense&ntilde;ar", es una de las carencias principales de los docentes universitarios y la que menos atenci&oacute;n recibe.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. <i>Dominio curricular.</i> Es la capacidad para dise&ntilde;ar programas de estudio donde explicite el conjunto de acciones que realizar&aacute; para adecuar su ense&ntilde;anza a las caracter&iacute;sticas de los alumnos, considerando el tipo de contenidos y las metas del programa. Incluye la selecci&oacute;n y el empleo de los materiales did&aacute;cticos pertinentes (libro de texto, videos, utilizaci&oacute;n de las TIC, etc.).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. <i>Claridad acerca de las finalidades educativas.</i> No s&oacute;lo incluye los prop&oacute;sitos concretos de su materia, sino de los fines &uacute;ltimos de todo el acto educativo. Abarca metas sobre todo de tipo actitudinal y de transformaciones personales; es decir, preguntarse si lo que est&aacute; ense&ntilde;ando repercutir&aacute; positivamente en la vida de los estudiantes y de la utilidad social de lo aprendido.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. <i>Ubicarse en el contexto o situaci&oacute;n donde ense&ntilde;a.</i> La ense&ntilde;anza es una actividad altamente contextual; este dominio se refiere a lo apropiado o inapropiado del comportamiento docente. Por ejemplo, son muy diferentes las reglas y el "ambiente" si la instituci&oacute;n donde se ense&ntilde;a es p&uacute;blica o privada, tradicional o liberal, con muchos a&ntilde;os de existir o de nueva creaci&oacute;n, y difieren incluso dependiendo del lugar donde se localiza. Lo anterior implica que el maestro debe estar muy consciente de "las reglas del juego" &#151;expl&iacute;citas o impl&iacute;citas&#151; que rigen en la instituci&oacute;n donde ense&ntilde;a. Mucho de lo pertinente o inapropiado del comportamiento docente estar&aacute; en funci&oacute;n del contexto donde ocurre, o de la "cultura escolar"; y para el caso concreto de la educaci&oacute;n superior, es imprescindible considerar la denominada "cultura disciplinaria", que comprende los rasgos, modos de actuar y de ser de cada disciplina, los comportamientos que favorece, aprecia o castiga y que la hace distinta a otra</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. <i>Conocimiento de los alumnos y de los procesos de aprendizaje.</i> Necesita dominar las diferentes teor&iacute;as psicopedag&oacute;gicas que explican el aprendizaje y la motivaci&oacute;n. As&iacute; mismo, estar consciente acerca de las diversas caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, sociales y psicol&oacute;gicas de sus alumnos; es decir, requiere conocer qui&eacute;n es el aprendiz y c&oacute;mo ocurre el proceso de aprendizaje. A partir de este conocimiento, podr&aacute; promover en sus estudiantes la comprensi&oacute;n m&aacute;s que la recepci&oacute;n pasiva de saberes, ayudarlos a autorregular su aprendizaje, motivarlos explicitando los beneficios que obtendr&aacute;n si adquieren lo ense&ntilde;ado, corregir sus realizaciones, ense&ntilde;arles a trabajar cooperativamente, a ser cr&iacute;ticos, a automotivarse y a empatizar. Requiere la capacidad &#151;por parte del docente&#151; de identificar las diferentes clases de ideas previas y preconcepciones que por lo regular tienen los estudiantes, y entonces encaminar su ense&ntilde;anza a transformarlas.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Un rasgo personal del buen docente, y no menos importante, es un adecuado <i>conocimiento de s&iacute; mismo,</i> entendiendo por esto la capacidad de tener plena conciencia acerca de cu&aacute;les son sus valores personales, el reconocimiento de sus fortalezas y debilidades como docente y persona, para tener claridad sobre sus metas educacionales y utilizar su ense&ntilde;anza como medio para alcanzar tales prop&oacute;sitos. Implica tener un adecuado equilibrio emocional, saber manejar pertinentemente las habilidades interpersonales para promover relaciones adecuadas con los estudiantes, que es un rasgo importante de una buena docencia en nuestro medio (Carlos, 2009).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Otra cualidad clave que se ha identificado es la importancia de que el maestro se sienta <i>auto&#45;eficaz,</i> entendiendo por esto ".. la creencia en las propias capacidades personales para organizar y ejecutar un curso de acci&oacute;n requerido para conseguir un logro dado" (Bandura, 1977:3, cit. en Godard <i>et al.</i> 2000). Esta cualidad tiene dos componentes: uno es "la expectativa de obtener resultados" o la estimaci&oacute;n que hace la persona acerca de que cierta conducta va a obtener los efectos deseados; la segunda es "la expectativa de efectividad", o convicci&oacute;n de que tiene la capacidad de ejecutar la conducta requerida para producir los resultados esperados. Es la confianza de saber que se cuenta con la capacidad para lograr el aprendizaje de los alumnos. Esta creencia es importante porque afecta diversas acciones docentes, como son las decisiones tomadas, los esfuerzos realizados, las formas como se enfrenta la adversidad, el sentirse responsable por el aprendizaje de los alumnos y, en general, la parte afectiva de la ense&ntilde;anza. Si bien podr&iacute;a darse el caso de que un mal profesor pueda sentirse mejor maestro de lo que realmente es, la diferencia con un docente eficaz es que &eacute;ste sabr&iacute;a reconocer sus fallas y limitaciones, ser&iacute;a sensible y abierto a la retroalimentaci&oacute;n recibida de sus alumnos; en cambio, el primero ser&iacute;a soberbio y actuar&iacute;a con prepotencia impidiendo cualquier cr&iacute;tica y, por lo tanto, cualquier mejora a su labor.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Finalmente, a esta lista se ha a&ntilde;adido recientemente otro conocimiento que debe tener el profesor universitario: el <i>experiencial</i> (McAlpine y Weston, 2002). Este tipo de saber es utilizado para justificar las decisiones y actos que el profesor realiza en su sal&oacute;n de clase, no incluido en los otros tipos de conocimientos antes descritos. Este se distingue por no basarse en una teor&iacute;a, sino que alude al uso de sus vivencias personales o experiencia y las maneras como antes enfrent&oacute; esas dificultades. Es un conocimiento plenamente consciente y es t&iacute;pico emplear esta frase: "Hice la acci&oacute;n porque en el pasado me result&oacute;". Las autoras se&ntilde;alan que muy ligado a esta clase de conocimiento, hay otro que es t&aacute;cito o impl&iacute;cito: se trata de las sensaciones o "corazonadas" con base en las cuales el maestro act&uacute;a porque siente que puede resultar pero sin tener mucho fundamento o estar seguro de que funcionar&aacute;; es cuando se&ntilde;ala "lo hice sin saber por qu&eacute;". Dado que muchas veces el docente resuelve as&iacute;, adecuadamente, dificultades en su ense&ntilde;anza, es que resulta valioso sistematizar esas acciones y volverlas conscientes, para convertirlas en principios que de manera deliberada utilicen para enfrentar de mejor manera futuros problemas.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la descripci&oacute;n de las cualidades deseables de un buen docente, abordaremos cr&iacute;ticamente los resultados de las investigaciones realizadas durante la &uacute;ltima d&eacute;cada para identificar las cualidades de las pr&aacute;cticas docentes de calidad en la educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>TEMAS INVESTIGADOS SOBRE LA CALIDAD DE LA DOCENCIA UNIVERSITARIA EN LA PRIMERA D&Eacute;CADA DEL SIGLO XXI</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de las cualidades del profesor efectivo no es un tema nuevo; se ha venido haciendo desde hace cerca de cien a&ntilde;os en Estados Unidos, comenzando con la recopilaci&oacute;n que hizo Butsch (1931) sobre las investigaciones hechas desde inicios del siglo XX hasta la d&eacute;cada de los treinta. A partir de ese momento su estudio ha pasado por diferentes vicisitudes, cambios conceptuales y por la ampliaci&oacute;n de los rasgos que lo definen: se ha pasado de una visi&oacute;n simplista y de correlaci&oacute;n de variables a otra compleja y hol&iacute;stica. En este momento nos concretaremos en analizar lo investigado durante la primera d&eacute;cada del siglo XXI. Describiremos investigaciones realizadas espec&iacute;ficamente en el nivel superior e incluiremos no solamente las hechas en el mundo anglosaj&oacute;n, sino tambi&eacute;n algunas efectuadas en Espa&ntilde;a y M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los principales debates que hubo a finales del siglo XX es que, debido a los resultados de las investigaciones desarrolladas en d&eacute;cadas anteriores, se lleg&oacute; a dudar si el profesor era un elemento crucial en el rendimiento del estudiante, o si &eacute;ste era mayormente afectado por otras variables, sobre todo las de tipo externo al acto educativo. Las investigaciones realizadas en esta d&eacute;cada han demostrado que <i>el docente es un factor clave en el aprendizaje de los alumnos por encima de otros, tales como la organizaci&oacute;n escolar, el curr&iacute;culo, el origen socioecon&oacute;mico del estudiante, el tipo de instituci&oacute;n,</i> etc. (Darling&#45;Hammond y Youngs, 2002; Nye <i>et al.,</i> 2004). Desimone, (2009) coincide en asignar un papel destacado al maestro, resaltando que su continuo desarrollo, actualizaci&oacute;n y compromiso es uno de los factores esenciales para mejorar la calidad de la ense&ntilde;anza ofrecida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Rasgos de una ense&ntilde;anza de calidad en educaci&oacute;n superior</b></i></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ramsden (2007) considera que una ense&ntilde;anza de calidad en educaci&oacute;n superior debe cambiar la manera como los estudiantes comprenden, experimentan o conceptualizan el mundo que les rodea. Por otra parte, Kane <i>et al.</i> (2002) destacan que la excelencia en la ense&ntilde;anza es compleja y dif&iacute;cil de alcanzar. Refieren lo aseverado por Andrews (1996:101, cit. en Kane <i>et al.,</i> 2002:209): "&#91;Ella&#93;.. tiene que ver con la pericia con la que el docente maneje los contenidos y las t&eacute;cnicas metodol&oacute;gicas, tanto como sentirse part&iacute;cipe en el valor de la empresa educativa y en querer alcanzar conjuntamente resultados de calidad". De acuerdo con Hativa (2000), hay un amplio acuerdo en que los principales indicadores de calidad docente son el logro acad&eacute;mico de los estudiantes y su satisfacci&oacute;n con la ense&ntilde;anza recibida.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ramsden (2007) ha postulado seis principios de una ense&ntilde;anza efectiva en educaci&oacute;n superior, que son: 1) despertar el inter&eacute;s y los deseos de aprender por parte de los estudiantes, donde ellos acepten el esfuerzo que va requerir; 2) preocupaci&oacute;n y respeto por el aprendizaje del alumno, es decir, todas sus acciones deben estar encaminadas a lograr cambios en su comprensi&oacute;n del mundo; 3) ofrecer una realimentaci&oacute;n adecuada y una justa evaluaci&oacute;n, sobre todo la primera, ya que es la caracter&iacute;stica de una ense&ntilde;anza eficiente m&aacute;s citada por los estudiantes (Shute, 2008); 4) metas claras y retos intelectuales: al estudiante le debe quedar claro lo que se espera de &eacute;l y alcanzar esa finalidad debe implicar un desaf&iacute;o; 5) fomento de la independencia y control de su aprendizaje por parte del alumno y su activo involucramiento: la finalidad para el estudiante es que al t&eacute;rmino del proceso instruccional sea un aprendiz aut&oacute;nomo y autorregulado; y 6) aprender de los estudiantes, lo que implica que el maestro debe ser humilde y estar dispuesto a conocer cosas nuevas; ser generoso para compartir lo que sabe y conocer a sus alumnos para adaptar sus conocimientos a sus caracter&iacute;sticas, expectativas y deseos, y no al rev&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un rasgo crucial que distingue a una ense&ntilde;anza de calidad es la <i>claridad,</i> que consiste en que el profesor sea organizado, presente el contenido de manera l&oacute;gica, utilice ejemplos, explique el tema de manera simple, ense&ntilde;e paso a paso, responda adecuadamente las preguntas de los estudiantes, retroalimente sus acciones, enfatice los puntos importantes, resuma lo ense&ntilde;ado en la clase y pregunte a los estudiantes para verificar que hayan comprendido, adem&aacute;s de crear una atm&oacute;sfera pro &#45;picia para el aprendizaje y estimular la participaci&oacute;n de los alumnos (Hativa, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los rasgos m&aacute;s importantes de un buen docente de educaci&oacute;n superior son descritos as&iacute; por Morton (2009: 60, cit. en Friesen, 2011: 100):</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Comparte su pasi&oacute;n y entusiasmo por su materia explicitando a los alumnos la importancia de la misma. Vincula su labor de investigaci&oacute;n con los temas ense&ntilde;ados.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Liga lo revisado en clase con t&oacute;picos o temas de actualidad.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Usa ejemplos claros y relevantes para ilustrar el tema expuesto.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Indaga sobre las experiencias del estudiante y las utiliza en su ense&ntilde;anza.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Plantea preguntas clave para se&ntilde;alar los puntos controversiales de un campo, o los problemas no resueltos o de las perspectivas existentes.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Emplea sitios de Internet para demostrar la actualidad del material presentado.</font></p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Presentamos a continuaci&oacute;n los resultados de investigaciones que han indagado acerca de lo que es una buena ense&ntilde;anza en educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Estudios sobre las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza en educaci&oacute;n superior</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta l&iacute;nea se inicia con una investigaci&oacute;n muy influyente que consisti&oacute; en recabar las visiones de los buenos profesores universitarios de Estados Unidos realizada por Bain (2004), quien investig&oacute; a 63 buenos docentes<sup><a href="#notas">1</a></sup> de diferentes carreras y disciplinas, encontrando que ten&iacute;an los siguientes rasgos: un gran dominio de su campo disciplinario, adecuada habilidad para simplificar y clarificar temas complejos, as&iacute; como para resaltar los puntos cruciales del t&oacute;pico en cuesti&oacute;n. Pose&iacute;an un amplio conocimiento acerca de los mecanismos del aprendizaje y aprecio por la ense&ntilde;anza, entendi&eacute;ndola como una empresa compleja y dif&iacute;cil que demanda una gran capacidad intelectual; o sea, no la consideraban una tarea sencilla. Su principal preocupaci&oacute;n era lograr el aprendizaje de sus alumnos: ten&iacute;an altas expectativas de ellos, los confrontaban con retos pero les daban el apoyo necesario para resolverlos, mostraban absoluta confianza en sus capacidades, crey&eacute;ndolos personas que quieren aprender, y sab&iacute;an conformar "un clima propicio para el aprendizaje". Conceb&iacute;an a la evaluaci&oacute;n no como una actividad que se hace al final del acto docente para calificar al estudiante, sino como una herramienta poderosa para ayudar y motivarlos a aprender. Aplicaban, adem&aacute;s, formas sistematizadas para evaluar sus acciones y realizaban los cambios pertinentes basados en la informaci&oacute;n recopilada. Eran capaces de enfrentar sus propias debilidades y fallas sin temor de asumirlas, y finalmente mostraban un alto compromiso con la comunidad acad&eacute;mica, es decir, se consideraban s&oacute;lo una parte de la gran empresa educativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cid <i>et al.</i> (2009) realizaron una investigaci&oacute;n con docentes efectivos de una universidad espa&ntilde;ola para estudiar lo que ellos llamaron las "buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza en educaci&oacute;n superior"; su finalidad fue identificar y hacer visibles dichas pr&aacute;cticas ya que, para estos autores, es necesario que los profesores tengan ejemplos o referencias de pr&aacute;cticas docentes efectivas, en tanto que constituyen ejemplos de procesos y conductas que fueron exitosos (Anne, 2003, cit. en Cid <i>et al.,</i> 2009). Una buena pr&aacute;ctica implica el desarrollo de una actividad &#151;con frecuencia innovadora&#151; que ha sido experimentada y evaluada, y que fue exitosa; es una innovaci&oacute;n que permite mejorar el presente. Los autores prefieren usar el t&eacute;rmino de "buenas pr&aacute;cticas" en lugar de "mejores", ya que consideran que este &uacute;ltimo t&eacute;rmino se presta a muchas interpretaciones y es poco claro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n reportada se realiz&oacute; con 15 profesores universitarios seleccionados mediante un muestreo deliberado e intencional; se realizaron entrevistas y se videograbaron clases, tanto te&oacute;ricas como pr&aacute;cticas. Se estudiaron tres dimensiones did&aacute;cticas: <i>planificaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n</i> y <i>evaluaci&oacute;n.</i> Los principales resultados fueron los siguientes: con respecto a la planeaci&oacute;n, todos los entrevistados se&ntilde;alaron que lo hac&iacute;an con base en el tiempo disponible; tambi&eacute;n tomaban en cuenta sus conocimientos sobre la asignatura. Indicaron que hac&iacute;an cambios sobre la marcha, dependiendo de la actitud de los alumnos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ejecuci&oacute;n de la ense&ntilde;anza se hac&iacute;a b&aacute;sicamente utilizando la exposici&oacute;n, pero los profesores procuraban la participaci&oacute;n de los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n a sus formas de evaluaci&oacute;n, todos empleaban el examen pero consideraban la asistencia y la participaci&oacute;n en clase; para acreditarlos solicitaban informes y memorias de clase. Entre los aspectos que tomaban en cuenta para evaluar, &eacute;stos var&iacute;an dentro de un continuo en las siguientes dimensiones: reproducir la informaci&oacute;n, comprenderla y aplicarla; de estos niveles el m&aacute;s utilizado (41 por ciento) fue la reproducci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los docentes reportan que realizan su labor de la mejor manera que pueden, ya que no tuvieron una preparaci&oacute;n pedag&oacute;gica para hacerlo; por eso sus aproximaciones se derivan m&aacute;s de su experiencia que de una formaci&oacute;n pedag&oacute;gica. Cuando comenzaron a impartir clases lo hicieron sobre todo imitando a sus buenos profesores y auto corrigiendo sus propios errores. Son m&aacute;s descriptivos que explicativos; lo que reportan sobre su pr&aacute;ctica docente es m&aacute;s experiencial que racional. Los profesores est&aacute;n m&aacute;s centrados en las disciplinas que dominan que en las condiciones requeridas para lograr el aprendizaje de los estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluyen diciendo que el inter&eacute;s por el aprendizaje de sus alumnos debe ser el gran motor del cambio en la did&aacute;ctica universitaria, por eso la identificaci&oacute;n de las buenas pr&aacute;cticas puede servir como punto de referencia para la mejora de la ense&ntilde;anza de otros, y para ello todav&iacute;a falta mucho camino por recorrer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sugieren estudiar la relaci&oacute;n entre el pensamiento y las acciones del maestro, porque esto es importante para mejorar los procesos de formaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n docente, como lo dijimos anteriormente. Sobre esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n se estudiaron los pensamientos, creencias docentes y pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza que dicen realizar 25 profesores de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la unam considerados por sus alumnos como buenos docentes (Carlos, 2008). Los referentes te&oacute;ricos fueron el pensamiento did&aacute;ctico y la docencia efectiva. Los docentes fueron seleccionados luego de aplicar un cuestionario a 1 mil 214 alumnos/ materia<sup><a href="#notas">2</a></sup> que cursaban los primeros seis semestres en la facultad. En &eacute;l se les ped&iacute;a que calificaran a su profesor como bueno, regular o malo, y se dejaba un espacio en blanco para justificar su respuesta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A estos docentes se les aplic&oacute; un cuestionario y una entrevista a profundidad. En cuanto a los resultados encontrados, hubo dos rasgos que suscitaron los mayores acuerdos entre los 25 entrevistados: uno de ellos fue <i>su gusto por ense&ntilde;ar,</i> ya que su motivaci&oacute;n es de tipo intr&iacute;nseco y disfrutan del hecho mismo de dar clase. El otro fue buscar tener <i>una buena relaci&oacute;n interpersonal con los alumnos:</i> la desean porque piensan que facilita el aprendizaje, los valoran positivamente y sobre todo estimulan la retroalimentaci&oacute;n a su docencia para mejorarla. Muestran tambi&eacute;n un gran compromiso, responsabilidad hacia su labor y se sienten orgullos de trabajar en la unam. Igualmente quieren mejorar y perfeccionar su ense&ntilde;anza por medio de una continua auto&#45;evaluaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n disciplinaria. La mayor parte de ellos asumen una visi&oacute;n compleja de la ense&ntilde;anza, consider&aacute;ndola una actividad que precisa de esfuerzo y compromiso y cuyos fines son lograr el aprendizaje de sus alumnos y formarlos integralmente. La mayor&iacute;a adopta una visi&oacute;n transmisiva de la ense&ntilde;anza y la mitad de ellos tiene una postura constructivista sobre el aprendizaje. Sus respuestas reflejan un deficiente dominio de los aspectos psicopedag&oacute;gicos y algunos de ellos tienen opiniones desfavorables sobre la evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pr&aacute;ctica docente parte de establecer, desde el inicio del curso, reglas consensuadas de funcionamiento con los estudiantes y crear un clima favorable para su aprendizaje, donde el respeto y el buen trato hacia ellos es un rasgo distintivo. El acto docente se realiza buscando hacer comprensible el conocimiento, ser claro y organizado al ense&ntilde;ar, y preocuparse por vincularla a los intereses y nivel de conocimiento de sus alumnos, simplificando contenidos abstractos. Es decir, lo encontrado se&ntilde;ala la importancia de que el docente de educaci&oacute;n superior sea no s&oacute;lo un experto disciplinario, virtud que siempre se le ha apreciado, sino que tambi&eacute;n domine los aspectos pedag&oacute;gicos, o sea, que tenga la capacidad para ense&ntilde;ar, simplificar el contenido y mostrar una buena actitud hacia los estudiantes. Sobre estos puntos hay coincidencia con los resultados de otras investigaciones y estudios aqu&iacute; descritos (vgr. Bain, Cid <i>et al.,</i> Hativa, etc.).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien existen estas coincidencias, tambi&eacute;n se encontraron otros aspectos que al parecer son importantes y que no han sido descritos en las investigaciones rese&ntilde;adas, como el papel tan importante que tienen los aspectos socioafectivos de la ense&ntilde;anza, como son: <i>la b&uacute;squeda de buenas relaciones, las relaciones interpersonales, y el compromiso y la responsabilidad mostrados por los docentes.</i> Al igual que lo reportado por Cid <i>et al.</i> (2009), la ense&ntilde;anza de estos maestros es m&aacute;s un fruto de su experiencia y no de una formaci&oacute;n pedag&oacute;gica; de hecho, mostraron deficiencias conceptuales y metodol&oacute;gicas en este campo. Si bien sus formas de ense&ntilde;anza concuerdan con lo sugerido por el constructivismo o por el enfoque centrado en el aprendizaje, al parecer ellas se fueron configurando a lo largo de su experiencia docente, resultado de b&aacute;sicamente dos factores: su apertura a la retroalimentaci&oacute;n de sus alumnos, y su deseo de innovar y mejorar su ense&ntilde;anza como consecuencia de una continua auto evaluaci&oacute;n. Es decir, por iniciativa propia estos profesores buscan un desarrollo docente permanente, actualiz&aacute;ndose y evaluando su docencia; evitando as&iacute; el conformismo y la auto complacencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BALANCE CR&Iacute;TICO DE LO INVESTIGADO</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo rese&ntilde;ado ofrece elementos valiosos para mejorar la ense&ntilde;anza del nivel superior y nos permite visualizar hacia d&oacute;nde deber&iacute;an conducirse las reformas e innovaciones docentes. Sin embargo, hay tambi&eacute;n puntos que necesitar&iacute;an mejorarse: uno de ellos es que casi todas las investigaciones analizadas sobre las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza carecen de un fundamento te&oacute;rico y muestran un "empirismo ingenuo"; es decir, dan por sentado que el tema es un&iacute;voco y no lo abordan desde alguna perspectiva que permita confrontarla y validarla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el propio concepto de calidad docente despierta debates, ya que para caracterizar a un buen profesor se debe de ir m&aacute;s all&aacute; de un listado de habilidades de ense&ntilde;anza; la calidad es algo m&aacute;s que una descripci&oacute;n de destrezas independientes, por eso hay que tomar en cuenta otros aspectos tales como su identidad profesional, las creencias pedag&oacute;gicas y su compromiso con la profesi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro autor (Cochran&#45;Smith, 2005) duda que la investigaci&oacute;n pueda aportar al mejoramiento docente. Si bien acepta que el factor docente es muy importante &#151;afirmaci&oacute;n que coincide con la de otros autores revisados&#151; ya que su trabajo puede hacer una diferencia en la vida de los educandos, critica que se tenga una visi&oacute;n estrecha de la calidad docente y se empleen definiciones circulares como: la calidad del docente se mide por el rendimiento escolar del alumno e, inversamente, las ganancias en el rendimiento acad&eacute;mico se utilizan como evidencia de la calidad docente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asegura que durante el siglo XX la educaci&oacute;n tuvo un romance con la cuantificaci&oacute;n. El supuesto de la visi&oacute;n centrada en evidencias es que teniendo las metas claras y reuniendo resultados derivados de investigaciones los dise&ntilde;adores de pol&iacute;ticas educativas podr&iacute;an tomar mejores decisiones. Sin embargo, tal como lo plante&oacute; Fenstermacher (1978), debe aceptarse que la ense&ntilde;anza es una actividad donde la subjetividad juega un papel muy importante. Por ello propone que los resultados de la investigaci&oacute;n deben someterse a consideraci&oacute;n de los docentes para que decidan si los adoptan o no; debe haber una labor de convencimiento, no de imposici&oacute;n; no deben emplearse como prescripciones a seguir s&oacute;lo porque est&aacute;n "validados cient&iacute;ficamente", ya que es el docente, en &uacute;ltima instancia, quien acepta si los incorpora o no a su forma de ense&ntilde;anza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cochran&#45;Smith (2005) afirma que aunque las evaluaciones realizadas por los alumnos son una parte importante para juzgar el desempe&ntilde;o docente, no debe ser el &uacute;nico criterio. Sugiere incluir elementos como la b&uacute;squeda, por parte del docente, de la equidad y la justicia social. Por lo anterior, la investigaci&oacute;n deber&iacute;a ayudar a vincular lo que sucede en la formaci&oacute;n docente con sus efectos en el sal&oacute;n de clase. Concluye afirmando que los buenos maestros y las buenas escuelas no pueden por s&iacute; solos arreglar las desigualdades e inequidades sociales; para poder realizar ambas tareas se requiere simult&aacute;neamente invertir en la educaci&oacute;n y mejorar la infraestructura escolar sin olvidar la salud, as&iacute; como incrementar las oportunidades de empleo. Precisa, sin embargo, que lo anterior no puede usarse como excusa para que los educadores se desliguen de su responsabilidad en el aprendizaje de sus estudiantes, sino, por el contrario, para reconocer que los problemas de un pa&iacute;s incluyen a las escuelas, aunque va m&aacute;s all&aacute; de ellas. El reto es crear ambientes que ofrezcan variadas oportunidades de aprendizaje para los alumnos, y para eso se necesitan profesores que sepan proveer las oportunidades para que todos lo logren.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SUGERENCIAS DE ACCIONES</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de lo expuesto, ser&iacute;a recomendable que las futuras investigaciones se propongan:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ampliar el estudio de las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza para abarcar las diversas funciones que tiene el acad&eacute;mico de educaci&oacute;n superior (tutor&iacute;a, asesor&iacute;a, investigaci&oacute;n, etc.).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Fundamentar te&oacute;ricamente las investigaciones sobre las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza y realizarlas en diversas disciplinas.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Aplicar diferentes enfoques metodol&oacute;gicos para incluir las observaciones en el aula, las aseveraciones de los docentes al mirar sus actuaciones y los estudios de vida para saber m&aacute;s acerca de c&oacute;mo se forman los buenos docentes.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Utilizar las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza como ejemplos que puedan servir a otros para mejorar su docencia.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Poner a consideraci&oacute;n de los docentes los resultados de las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza para que retomen lo que piensan sea &uacute;til para ellos; ofrecerles asesor&iacute;a y seguimiento a sus esfuerzos de innovaci&oacute;n docente; ser acompa&ntilde;antes, no directores de este proceso.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Reunir evidencias de los aprendizajes obtenidos por los estudiantes de estos profesores que vayan m&aacute;s all&aacute; de las calificaciones; esto es una tarea complicada en nuestro medio que habr&iacute;a que enfrentar. Una posible manera es que estos productos se valoren mediante juicio de expertos.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Incorporar en los criterios de evaluaci&oacute;n docente, en los programas de est&iacute;mulo a la docencia y en los procesos de certificaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n lo encontrado sobre las buenas pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza; as&iacute; tendr&aacute;n un mejor fundamento pedag&oacute;gico y no s&oacute;lo administrativo.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, se reconoce la complejidad y dificultad de modificar las pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza para que sean de mayor calidad, pero esta labor es imprescindible, ya que el docente efectivo utiliza pertinentemente un conjunto de estrategias &#151;como las aqu&iacute; descritas&#151; que hacen m&aacute;s probable el aprendizaje de los estudiantes que, consideramos, es el fin principal de la ense&ntilde;anza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bain, Kevin (2004), <i>What the Best College Teachers Do?,</i> Cambridge/Londres, Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870900&pid=S0185-2698201100050001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bandura, Albert (1977), "Self&#45;Efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change", <i>Psychological Review,</i> n&uacute;m. 84, pp. 191&#45;215.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870902&pid=S0185-2698201100050001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Butsch, Ronald (1931), "Teacher Rating", <i>Review of Educational Researcher,</i> vol. 1, n&uacute;m. 2, pp. 99&#45;107.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870904&pid=S0185-2698201100050001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos, Jes&uacute;s (2008), "&iquest;Qu&eacute; hacen los buenos maestros que ense&ntilde;an Psicolog&iacute;a? Una integraci&oacute;n de investigaciones sobre la docencia efectiva en Psicolog&iacute;a", en J. Carlos (comp.), <i>La ense&ntilde;anza de la Psicolog&iacute;a. Aportaciones de la investigaci&oacute;n para mejorar la docencia te&oacute;rica de contenidos psicol&oacute;gicos,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;Facultad de Psicolog&iacute;a, pp. 59&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870906&pid=S0185-2698201100050001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos, Jes&uacute;s (2009), "&iquest;C&oacute;mo ense&ntilde;an Psicolog&iacute;a los profesores efectivos? Un estudio exploratorio", <i>Perfiles Educativos,</i> tercera &eacute;poca, vol. XXXI, n&uacute;m. 123, pp. 8&#45;26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870908&pid=S0185-2698201100050001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cid, Alfonso, Andr&eacute;s P&eacute;rez y Miguel Zabalza (2009), "Las pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza declaradas de los 'mejores profesores' de la Universidad de Vigo", <i>Relieve,</i> vol. 15, n&uacute;m. 2, pp. 1&#45;29, en: <a href="http://www.uv.es/RELIEVE/vl5n2/RELIEVE vl5n2_7.htm" target="_blank">http://www.uv.es/RELIEVE/vl5n2/RELIEVE vl5n2_7.htm</a> (consulta: 25 de agosto de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870910&pid=S0185-2698201100050001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cochran&#45;Smith, Mary (2005), "The New Teacher Education: For better o worse", <i>Educational Researcher,</i> vol. 34, n&uacute;m. 7, pp. 3&#45;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870912&pid=S0185-2698201100050001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Darling&#45;Hammond, Louise y Peter Youngs (2002), "Defining 'Highly Qualified Teachers': What does 'scientifically&#45;based research' actually tell us", <i>Educational Resercher,</i> vol. 31, n&uacute;m. 9, pp. 13&#45;25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870914&pid=S0185-2698201100050001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desimone, Laura (2009), "Improving Impact Studies of Teachers' Professional Development: Toward better conceptualizations and measures", <i>Educational Researcher,</i> vol. 38, n&uacute;m. 3, pp. 181&#45;199.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870916&pid=S0185-2698201100050001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Barriga, &Aacute;ngel (2005), "El profesor de educaci&oacute;n superior frente a las demandas de los nuevos debates educativos", <i>Perfiles Educativos,</i> tercera &eacute;poca, vol. XXVII, n&uacute;m. 108, pp. 9&#45;30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870918&pid=S0185-2698201100050001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Barriga, &Aacute;ngel (2006), "El enfoque de competencias en la educaci&oacute;n. &iquest;Una alternativa o un disfraz de cambio?, <i>Perfiles Educativos,</i> vol. XXVIII, n&uacute;m. 111, pp. 7&#45;36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870920&pid=S0185-2698201100050001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fenstermacher, Gary (1978), "A Philosophical Consideration of Recent Research on Teacher Effectiveness", <i>Review of Research in Education,</i> vol. 6, pp. 157&#45;185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870922&pid=S0185-2698201100050001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferreres, Vicent y Fernando Imbern&oacute;n (eds.) (1999), <i>Formaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n para la funci&oacute;n pedag&oacute;gica,</i> Madrid, S&iacute;ntesis&#45;DOE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870924&pid=S0185-2698201100050001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Friesen, Norman (2011), "The Lecture as a Transmedial Pedagogical Form: A historical analysis", <i>Educational Researcher,</i> vol. 40, n&uacute;m. 3, pp. 95&#45;102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870926&pid=S0185-2698201100050001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Godard, Ronald, Wayne Hoy y Whilman Hoy (2000), "Collective Teacher Efficacy: Its meaning, measure, and impact on student achievement", <i>American Educational Research Journal,</i> vol. 37, n&uacute;m. 2, pp. 479&#45;507.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870928&pid=S0185-2698201100050001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hativa, Nira (2000), <i>Teaching for Effective Learning in Higher Education,</i> Dordrecht/Boston/ London, Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870930&pid=S0185-2698201100050001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hativa, Nira y Peter Goodyear (2002), <i>Teacher Thinking, Beliefs and Knowledge in Higher Educati</i>on, Dordrecht/Boston/Londres, Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870932&pid=S0185-2698201100050001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez, Pablo (1995), <i>Dise&ntilde;ar y ense&ntilde;ar. Teor&iacute;a y t&eacute;cnicas de la programaci&oacute;n y del proyecto docente,</i> Madrid, Narcea.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870934&pid=S0185-2698201100050001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kane, Ruth, Susan Sandretto y Charlie Heath (2002), "Telling Half of the Story: A critical review of research on the teaching beliefs and practices of university academics", <i>Review of Educational Research,</i> vol. 72, n&uacute;m. 2, pp. 177&#45;228.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870936&pid=S0185-2698201100050001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McAlpine, Louise y Claire Weston (2002), "Reflection: Issues related to improving professor's teaching and student learning", en Nira Hativa y Peter Goodyear (eds.), <i>Teacher Thinking, Beliefs and Knowledge in Higher Education,</i> Dordrecht/Boston/London, Kluwer Academic Publishers, pp. 59&#45;78.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870938&pid=S0185-2698201100050001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mellado, Vicente (2009), "La formaci&oacute;n y el desarrollo profesional del profesorado de ciencias experimentales", en COMIE (comp.), <i>Conferencias magistrales,</i> M&eacute;xico, Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa, pp. 141&#45;178.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870940&pid=S0185-2698201100050001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nathan, Maurice y Albert Petrosino (2003), "Expert Blind Spot among Preservice Teachers", <i>American Educational Research Journal,</i> vol. 40, n&uacute;m. 4, pp. 905&#45;928.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870942&pid=S0185-2698201100050001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nye, Ben, Susan Konstantopoulos y Lucy Hedges (2004), "How Large are Teacher Effects?", <i>Educational Evaluation and Policy Analysis,</i> vol. 2, n&uacute;m. 3, pp. 237&#45;257.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870944&pid=S0185-2698201100050001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ramsden, Paul (2007), <i>Learning to Teach in Higher Education,</i> Londres/Nueva York, Routledge Falmer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870946&pid=S0185-2698201100050001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schoenfeld, Albert (1998), <i>Toward a Theory of Teaching in Context,</i> en: <a href="www.gse.berkely.edu/faculty/aschoenfeld/teachingincontext/teaching-in-context.html" target="_blank">http://www.gse.berkely.edu/faculty/aschoenfeld/teachingincontext/teaching&#45;in&#45;context.html</a> (consulta: 24 de marzo de 2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870948&pid=S0185-2698201100050001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (2007), <i>Programa sectorial 2007&#45;2012,</i> M&eacute;xico, SEP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870950&pid=S0185-2698201100050001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shute, Valerie (2008), "Focus on Formative Feedback", <i>Review of Educational Research,</i> vol. 78, n&uacute;m. 1, marzo, pp. 153&#45;189.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870952&pid=S0185-2698201100050001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weimer, Maryellen (2002), <i>Learner&#45;Centered Teaching. Five key changes to practice,</i> San Francisco, Jossey&#45;Bass.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5870954&pid=S0185-2698201100050001200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas" id="notas"></a> <b>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Hubo varios criterios para definir a un buen docente; el principal fue si de acuerdo con la opini&oacute;n de sus alumnos, &eacute;ste logr&oacute; impactar su vida o les cambi&oacute; la visi&oacute;n que ten&iacute;an de las cosas, adem&aacute;s de tomar en cuenta las opiniones de los colegas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Alumno/materia es cuando un estudiante evalu&oacute; a varios maestros a la vez; en este caso juzgaba a cinco que eran los que ten&iacute;a en un semestre; por eso no hay relaci&oacute;n entre un alumno y un profesor.</font></p>      ]]></body><back>
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